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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[República y republicanismo: una aproximación a sus itinerarios de vuelo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The renaissance of republicanism in contemporary political theory has rekindled interest in the studies about historical genealogy of this singular tradition of political thinking. This text offers an approach to the generic and specific definitions of republic and an approach to the historical journey of the concepts of republicanism and republic. This text is a key to distinguish between the radical-democratic republicanism and the liberal-democratic republicanism as well as to analyze the associated effects of the performance of this classification]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Dossier</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rep&uacute;blica y republicanismo: </b><b>una aproximaci&oacute;n a sus itinerarios de vuelo</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Ortiz Leroux</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico (UACM). </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El renacimiento del republicanismo en la teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea ha vuelto a poner en el centro los estudios sobre la genealog&iacute;a hist&oacute;rica de esta singular tradici&oacute;n de pensamiento pol&iacute;tico. Este trabajo ofrece un acercamiento a las definiciones gen&eacute;ricas y espec&iacute;ficas de la noci&oacute;n de rep&uacute;blica y una aproximaci&oacute;n a los itinerarios de vuelo de los conceptos de republicanismo y rep&uacute;blica. Todo ello con el prop&oacute;sito de ofrecer una clave de lectura para diferenciar al republicanismo democr&aacute;tico&#150;radical del republicanismo liberal&#150;democr&aacute;tico y, al mismo tiempo, analizar las consecuencias asociadas a la puesta en pr&aacute;ctica de esa operaci&oacute;n clasificatoria.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> republicanismo, rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The renaissance of republicanism in contemporary political theory has rekindled interest in the studies about historical genealogy of this singular tradition of political thinking. This text offers an approach to the generic and specific definitions of republic and an approach to the historical journey of the concepts of republicanism and republic. This text is a key to distinguish between the radical&#150;democratic republicanism and the liberal&#150;democratic republicanism as well as to analyze the associated effects of the performance of this classification.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo renacimiento es un volver a comenzar. Un nuevo comienzo en el cual el pasado toca la puerta del presente a fin de abrir brecha hacia el futuro. El caso del republicanismo no es la excepci&oacute;n. Su renacimiento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no es fruto de la casualidad ni de una supuesta voluntad divina o ley hist&oacute;rica, sino resultado de un vac&iacute;o o malestar diagnosticado en el cuerpo pol&iacute;tico de las sociedades contempor&aacute;neas. Vac&iacute;o que fue llenado mediante un clavado hacia el pasado con la mirada puesta en el porvenir. El renacimiento de la tradici&oacute;n republicana en las ciencias sociales y humanidades tuvo su origen en el trabajo de un singular grupo de historiadores (Bailyn, Wood y Pocock) que, en la segunda mitad del siglo XX, se dieron a la tarea de rastrear los or&iacute;genes te&oacute;ricos de la tradici&oacute;n institucional angloamericana en fuentes historiogr&aacute;ficas hasta entonces desconocidas. Empero, este renacimiento no se circunscribi&oacute; estrictamente al trabajo de reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica. Juristas, polit&oacute;logos, economistas y fil&oacute;sofos, entre otros, aprovecharon tambi&eacute;n el impulso para revisar algunas de las discusiones propias de sus respectivas disciplinas. El ejemplo de la teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea es altamente ilustrativo. El renacimiento de la teor&iacute;a pol&iacute;tica republicana est&aacute; asociado a una crisis por partida doble: por una parte, una crisis de representatividad y legitimidad de las democracias liberales "realmente existentes", que han sustituido la figura del ciudadano por la del consumidor y las virtudes c&iacute;vicas cl&aacute;sicas por las virtudes institucionales modernas; y, por la otra, una crisis de los fundamentos normativos de la teor&iacute;a liberal contempor&aacute;nea, especialmente el liberalismo conservador,<sup><a href="#notas">1</a></sup> que ha acabado por divorciar la idea de libertad individual del cat&aacute;logo de libertades p&uacute;blicas al suponer que la primera nada le debe a las segundas. En el camino de ofrecer respuestas a estos problemas se fueron dibujando los contornos del republicanismo contempor&aacute;neo. No es &eacute;ste el lugar, aclaro, para abordar en detalle este debate y sus diferentes aristas. En otro lugar podremos "entrarle al quite", como se dice coloquialmente. Simplemente lo menciono con el objeto de ilustrar el contexto en el cual renaci&oacute; el republicanismo tanto en la pol&iacute;tica como en la teor&iacute;a de la pol&iacute;tica contempor&aacute;neas. Lo que s&iacute; me interesa resaltar, en todo caso, es que la cr&iacute;tica republicana de la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica liberales abrev&oacute; de la tradici&oacute;n republicana para cargarse de fuerza, sustancia y energ&iacute;a. Si lo anterior es cierto, entonces el objetivo de este trabajo es ofrecer el "itinerario de vuelo" de las nociones de republicanismo y rep&uacute;blica tanto en el plano de la clarificaci&oacute;n conceptual como en la dimensi&oacute;n de la historia de las ideas. Hacemos lo anterior no porque tengamos una suerte de nostalgia por el pasado, sino porque partimos de la sospecha &#150;algunos le llaman hip&oacute;tesis&#150; de que el discurso republicano de nuestros d&iacute;as tiene mucho que aprender del republicanismo cl&aacute;sico y moderno, si es que quiere mantenerse vigente. La actualidad del republicanismo contempor&aacute;neo radica, precisamente, en que no niega ni se averg&uuml;enza de su tradici&oacute;n al momento de advertir los riesgos de un proceso de modernizaci&oacute;n que se mira a s&iacute; mismo con soberbia y autosuficiencia. Por el contrario, el republicanismo contempor&aacute;neo se siente orgulloso de esa tradici&oacute;n, la presume en p&uacute;blico y recurre a ella a fin de reconstruir cr&iacute;ticamente los excesos narcisistas de nuestra modernidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, en las siguientes l&iacute;neas analizaremos, primeramente, las distintas definiciones que existen acerca de las nociones de republicanismo y rep&uacute;blica con el fin de encontrar los rasgos gen&eacute;ricos y espec&iacute;ficos de estos conceptos. En un segundo momento, abordaremos el itinerario de vuelo de la noci&oacute;n de rep&uacute;blica en la historia de las ideas pol&iacute;ticas con el fin de descifrar su naturaleza mutante y no est&aacute;tica. Finalmente, y a manera de conclusi&oacute;n, presentaremos una propuesta de clasificaci&oacute;n de los distintos republicanismos y la forma como &eacute;stos han sido y pueden ser recuperados por los republicanos de nuestros d&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCEPTOS Y DEFINICIONES </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El republicanismo es un t&eacute;rmino que denomina a quienes aman o son partidarios de la rep&uacute;blica <i>(respublica)<sup><a href="#notas">2</a></sup> </i>o tienen esp&iacute;ritu, car&aacute;cter o condici&oacute;n de republicano. Si bien se usan regular e indistintamente en el lenguaje pol&iacute;tico y acad&eacute;mico los conceptos republicanismo y rep&uacute;blica, se trata de t&eacute;rminos similares pero no id&eacute;nticos. Al igual que el liberalismo o el socialismo,<sup><a href="#notas">3</a></sup> el republicanismo es un "ismo",<sup><a href="#notas">4</a></sup> vale decir, una teor&iacute;a y pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas que contiene una determinada interpretaci&oacute;n de la realidad hist&oacute;rico&#150;social y constituye una gu&iacute;a &uacute;til para la acci&oacute;n pr&aacute;ctica. La rep&uacute;blica, por su parte, no es una doctrina o un movimiento pol&iacute;tico, sino designa la forma o la esencia de la pol&iacute;tica &#150;si se considera su acepci&oacute;n amplia&#150; o un r&eacute;gimen pol&iacute;tico opuesto a la monarqu&iacute;a &#150;si se toma en cuenta su sentido restringido. Como <i>t&eacute;rmino gen&eacute;rico, </i>la rep&uacute;blica significa la <i>cosa p&uacute;blica, </i>la cosa del pueblo, la comunidad, la empresa com&uacute;n de los ciudadanos, dirigida por ellos para la consecuci&oacute;n del bien com&uacute;n. En consecuencia, la <i>res publica </i>tiene una naturaleza eminentemente <i>p&uacute;blica (polis)</i> y se distingue por principio de todo lo que corresponde a la esfera <i>privada (oikos)</i> de la vida humana. Como t&eacute;rmino gen&eacute;rico, al mismo tiempo, el concepto de rep&uacute;blica comprende una teor&iacute;a de la <i>soberan&iacute;a pol&iacute;tica, </i>seg&uacute;n la cual todo poder pol&iacute;tico proviene del pueblo y todo acto de gobierno debe someterse a leyes justas que procuren el bien com&uacute;n.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Ahora bien, como <i>t&eacute;rmino espec&iacute;fico, </i>la rep&uacute;blica designa una forma de Estado, que se define en contraposici&oacute;n a la monarqu&iacute;a, en la que el ejercicio de la soberan&iacute;a corresponde al pueblo, directamente o vali&eacute;ndose de instituciones representativas. Este t&eacute;rmino espec&iacute;fico, por cierto, no es ajeno al concepto gen&eacute;rico. Por el contrario, el primero puede ser le&iacute;do como el correlato l&oacute;gico del segundo, en tanto que se acepta com&uacute;nmente que la mejor manera de abogar por la causa p&uacute;blica es depositando el poder en el pueblo y la mejor forma de defender los intereses del pueblo es abogando por el bien com&uacute;n. La cosa p&uacute;blica, en consecuencia, puede ser entendida tambi&eacute;n como la cosa del pueblo. Empero, tambi&eacute;n puede aceptarse &#150;aunque a primera vista parezca parad&oacute;jico&#150; la existencia de una "monarqu&iacute;a republicana" o de una "aristocracia republicana", si se considera que ambas formas de gobierno gobiernan, valga la redundancia, atendiendo no el inter&eacute;s del uno o de los pocos, respectivamente, sino el inter&eacute;s general, que no es igual al inter&eacute;s de todos o a la suma de los intereses particulares. Su sentido republicano descansa, por el contrario, en la cr&iacute;tica del poder como patrimonio del uno (tirano) o de los pocos (oligarqu&iacute;a).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se observa, el republicanismo es un concepto que incluye a la rep&uacute;blica pero que excede los alcances de la misma. Los republicanos, ciertamente, son defensores de la forma de gobierno republicana. No hay republicanos que no defiendan a la rep&uacute;blica. </font><font face="verdana" size="2">Pero el republicanismo no se agota en la defensa de esa forma particular de gobierno, sino comprende definiciones m&aacute;s amplias y sustantivas sobre el conjunto del sistema social: sobre la econom&iacute;a, la cultura, la sociedad civil, etc&eacute;tera. De ah&iacute; que pueda hablarse de una cultura o una sociedad civil republicanas. La teor&iacute;a que re&uacute;ne el conjunto de leyes o principios generales que le dan sentido a la acci&oacute;n y coherencia al pensamiento de quienes se asumen a s&iacute; mismos como republicanos es el republicanismo. Y la forma pol&iacute;tica concreta que asume la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica republicanas es la rep&uacute;blica. Dos conceptos, en s&iacute;ntesis, similares pero no iguales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que muchos otros conceptos pol&iacute;ticos (como democracia, libertad, igualdad, gobierno, etc&eacute;tera), el t&eacute;rmino rep&uacute;blica no es est&aacute;tico sino est&aacute; sujeto a diversas evoluciones sem&aacute;nticas. La historia y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica ponen en evidencia que su connotaci&oacute;n no es la misma seg&uacute;n se atienda a la Antig&uuml;edad griega o romana, a la Edad Media, a los tiempos modernos o a la &eacute;poca contempor&aacute;nea. En la Antig&uuml;edad grecolatina, la rep&uacute;blica es, literalmente, <i>res publica, </i>la cosa p&uacute;blica, la cosa del pueblo. Su acepci&oacute;n, por tanto, es gen&eacute;rica. Con el Renacimiento, el concepto de rep&uacute;blica sufre una mutaci&oacute;n fruto de la cr&iacute;tica a las monarqu&iacute;as absolutas y a la doctrina de la soberan&iacute;a popular. La rep&uacute;blica democr&aacute;tica es ahora una <i>forma particular de Estado, </i>ya no una forma general de la pol&iacute;tica, que se define en contraposici&oacute;n a la monarqu&iacute;a absoluta. Su acepci&oacute;n es espec&iacute;fica. Finalmente, con el advenimiento de la modernidad, el significado de la palabra rep&uacute;blica sufre una nueva transformaci&oacute;n, m&aacute;s de forma que de contenido. En nuestros d&iacute;as, se identifica regularmente a la rep&uacute;blica como un <i>gobierno representativo </i>en el que el poder del jefe de Estado o presidente procede del voto de todos o de parte de los ciudadanos. Por ello, se habla actualmente de que pa&iacute;ses como M&eacute;xico o Estados Unidos son rep&uacute;blicas presidencialistas y de que Espa&ntilde;a o Gran Breta&ntilde;a son monarqu&iacute;as constitucionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el concepto rep&uacute;blica puede significar la cosa p&uacute;blica (t&eacute;rmino gen&eacute;rico); la teor&iacute;a de la soberan&iacute;a pol&iacute;tica (t&eacute;rmino gen&eacute;rico); la forma de Estado, basada en la soberan&iacute;a popular, opuesta a la monarqu&iacute;a (t&eacute;rmino espec&iacute;fico); o el gobierno representativo depositado en un jefe de Estado o presidente de la Rep&uacute;blica (t&eacute;rmino espec&iacute;fico) .<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA REP&Uacute;BLICA EN LA HISTORIA DE LAS IDEAS POL&Iacute;TICAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia de las ideas pol&iacute;ticas, el t&eacute;rmino rep&uacute;blica design&oacute; un r&eacute;gimen pol&iacute;tico o bien la forma o la esencia de la pol&iacute;tica. En Plat&oacute;n, por ejemplo, la Rep&uacute;blica es sin&oacute;nimo de Constituci&oacute;n, es decir, un tipo particular de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. <i>La Rep&uacute;blica </i>de Plat&oacute;n (siglo V antes de Cristo) es un tratado del hombre dado que la ciudad o <i>polis (cives) </i>s&oacute;lo puede ser lo que el hombre hace en ella. El hombre se realiza a s&iacute; mismo en la ciudad y gracias a su constituci&oacute;n o <i>politeia. </i>De ah&iacute; que la rep&uacute;blica descrita por Plat&oacute;n coincide con la idea de <i>polis, </i>o con la ciudad inteligible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Antig&uuml;edad romana, el t&eacute;rmino rep&uacute;blica es una palabra nueva que expresa un concepto que, en la cultura griega, correspond&iacute;a a una de las m&uacute;ltiples acepciones del t&eacute;rmino <i>politeia. </i>La traducci&oacute;n latina del concepto griego de <i>politeia </i>fue, entre otras, <i>res publica </i>(rep&uacute;blica).<sup><a href="#notas">7</a></sup> La noci&oacute;n de <i>politeia </i>tiene como fuente principal el famoso libro de <i>La Pol&iacute;tica </i>de Arist&oacute;teles. En la Antig&uuml;edad griega se entend&iacute;a por rep&uacute;blica:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; un r&eacute;gimen pol&iacute;tico en el que, al mismo tiempo que se garantizaba la participaci&oacute;n popular en el gobierno, se conjuraba el peligro que para la libertad y la justicia representaba la democracia pura, esto es, la democracia ateniense. Es decir, los conceptos de democracia y rep&uacute;blica refer&iacute;an a formas de gobierno distintas y hasta opuestas.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La oposici&oacute;n entre democracia y rep&uacute;blica no es arbitraria, sino est&aacute; asociada a la diferencia que existe entre las formas puras (e impuras) de gobierno y el gobierno mixto. Para clarificar esta diferencia hay que explorar previamente la teor&iacute;a cl&aacute;sica de las formas de gobierno elaborada por Arist&oacute;teles en <i>La Pol&iacute;tica </i>(1279a,b). Dicha tipolog&iacute;a es producto simult&aacute;neo de dos criterios centrales: qui&eacute;n gobierna y c&oacute;mo gobierna:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los t&eacute;rminos de constituci&oacute;n y gobierno tienen la misma significaci&oacute;n, y puesto que el gobierno es el supremo poder de la ciudad, de necesidad estar&aacute; en uno, en pocos o en los m&aacute;s. Cuando, por tanto, uno, los pocos o los m&aacute;s gobiernan para el bien p&uacute;blico, tendremos necesariamente constituciones rectas, mientras que los gobiernos en inter&eacute;s particular de uno, de los pocos o de la multitud ser&aacute;n desviaciones &#91;...&#93; De las formas de gobierno personal solemos llamar monarqu&iacute;a o realeza a la que tiene en mira el bien p&uacute;blico; y al gobierno de m&aacute;s de uno, pero pocos, la aristocracia &#91;...&#93; Cuando, en cambio, es la multitud la que gobierna en vista del inter&eacute;s p&uacute;blico, ll&aacute;mese este r&eacute;gimen con el nombre com&uacute;n a todos los gobiernos constitucionales, es decir rep&uacute;blica o gobierno constitucional &#91;...&#93; De las formas de gobierno mencionadas sus respectivas desviaciones son: de la monarqu&iacute;a, la tiran&iacute;a; de la aristocracia, la oligarqu&iacute;a; de la rep&uacute;blica, la democracia. La tiran&iacute;a, en efecto, es la monarqu&iacute;a en inter&eacute;s del monarca; la oligarqu&iacute;a, en inter&eacute;s de los ricos, y la democracia en el de los pobres, y ninguna de ellas mira a la utilidad com&uacute;n.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la teor&iacute;a aristot&eacute;lica, la rectitud o pureza de las formas de gobierno hace referencia a que es una &uacute;nica clase u orden social la que participa en el gobierno, sin concurrencia de las otras. Y la desviaci&oacute;n o maldad est&aacute; indicada por el fin al que dirijan el ejercicio de gobierno. Si las formas puras monarqu&iacute;a, aristocracia y <i>politeia </i>(rep&uacute;blica) ejercen el gobierno en sinton&iacute;a con el "bien p&uacute;blico" o el "inter&eacute;s p&uacute;blico" <i>(la res publica) </i>y bajo el respeto a la ley, entonces son formas rectas o buenas. Si, por el contrario, se ejerce el gobierno de acuerdo con un inter&eacute;s propio de la clase que gobierna,<sup><a href="#notas">10</a></sup> sin atender el inter&eacute;s colectivo asociado a la idea de "bien p&uacute;blico", entonces el gobierno se corrompe y, en consecuencia, es malo. Todas las desviaciones o formas corruptas (tiran&iacute;a, oligarqu&iacute;a y democracia) son, seg&uacute;n Arist&oacute;teles, tir&aacute;nicas y desp&oacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Arist&oacute;teles, la desviaci&oacute;n o corrupci&oacute;n de las formas de gobierno forma parte de un proceso c&iacute;clico, que se presupon&iacute;a inevitable. Las formas de gobierno estaban vinculadas de tal manera que los estados no pod&iacute;an escapar a este ciclo perverso. La generaci&oacute;n de una forma de gobierno se produc&iacute;a en la corrupci&oacute;n de otra. La consecuencia ineludible era la corrupci&oacute;n, la tiran&iacute;a, el despotismo y la inestabilidad. A fin de escapar de este c&iacute;rculo perverso, Arist&oacute;teles plantea la idea de un gobierno mixto (1266a):</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En opini&oacute;n de algunos, en efecto, la mejor constituci&oacute;n debe ser una combinaci&oacute;n de todas las formas de gobierno, y por ello elogian la de los espartanos, que, seg&uacute;n dicen, est&aacute; hecha de oligarqu&iacute;a, monarqu&iacute;a y democracia &#91;...&#93; Mejor se expresan quienes combinan m&aacute;s formas de gobierno, ya que es mejor la constituci&oacute;n que consta de m&aacute;s elementos.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea del gobierno mixto se sostiene en el principio seg&uacute;n el cual la degeneraci&oacute;n de una forma de gobierno buena en mala puede evitarse con la constituci&oacute;n de un gobierno que sea el resultado de una mezcla o combinaci&oacute;n o integraci&oacute;n sin m&aacute;s de las tres formas buenas.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Un gobierno mixto basado en la ley ser&iacute;a la soluci&oacute;n que conjugar&iacute;a este c&iacute;rculo recurrente y que proporcionar&iacute;a estabilidad, equilibrio, libertad y justicia al Estado. Por tanto, frente a la democracia y otras formas simples, la rep&uacute;blica significa gobierno mixto. De ah&iacute; que el nacimiento del republicanismo antiguo est&eacute; asociado a la defensa del gobierno mixto frente a las formas puras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo I antes de nuestra era, Cicer&oacute;n reformula el mensaje de Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles sobre la rep&uacute;blica y se interesa en conseguir la mejor Constituci&oacute;n pol&iacute;tica. Su discurso ya no es de corte filos&oacute;fico sino jur&iacute;dico, por lo que busca conciliar la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica con la idealidad de la rep&uacute;blica perfecta de Plat&oacute;n. Para Cicer&oacute;n, la <i>res publica </i>es, antes que nada, <i>res populi<sub>:</sub> </i>"es, pues, la rep&uacute;blica la 'cosa del pueblo', y el pueblo, no toda agrupaci&oacute;n de hombres agregada de cualquier manera, sino la de una multitud, asociada por un consenso de derecho y la comunidad de intereses".<sup><a href="#notas">13</a></sup> La definici&oacute;n de Cicer&oacute;n sienta las bases de un concepto fuerte de rep&uacute;blica que logra trascender su propio l&iacute;mite temporal y espacial. El pueblo, antes que nada, no es una simple reuni&oacute;n de hombres, un reba&ntilde;o cualquiera como dir&iacute;a Nietzsche, sino un grupo o "multitud" de hombres que est&aacute;n unidos por una "comunidad de intereses" que mantiene un "consenso" en torno a un "derecho" o "legislaci&oacute;n com&uacute;n" <i>(iuris consensus). </i>De ah&iacute; que sea inconcebible una rep&uacute;blica sin leyes, condici&oacute;n de posibilidad de la vida en comunidad. La Rep&uacute;blica de Cicer&oacute;n presenta un doble car&aacute;cter: es un r&eacute;gimen pol&iacute;tico de naturaleza hist&oacute;rica y, al mismo tiempo, un modelo de orden natural y divino. Si lo que se pretende es evitar la decadencia y posterior ca&iacute;da de la rep&uacute;blica &#150;como sucedi&oacute; en Roma&#150;, entonces hay que fundamentar esta comunidad de intereses alrededor de un <i>iuris consensus </i>y no en convenciones humanas, en un orden natural sustentado en la ley de Dios. El paradigma plat&oacute;nico de la rep&uacute;blica ideal es sustituido por la naturaleza divina traducida en modelo ideal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Edad Moderna, el t&eacute;rmino rep&uacute;blica se seculariza. Jean Bodin, en <i>Los seis libros de la Rep&uacute;blica </i>(1576), se&ntilde;ala que la rep&uacute;blica es "un recto gobierno de varias familias y de lo que les es com&uacute;n, con poder soberano".<sup>14</sup> El acento que pone Bodin en el "recto gobierno" tiene un significado propio, y no puede ser concebido simplemente como un ap&eacute;ndice del an&aacute;lisis de la soberan&iacute;a. Se habla de "recto gobierno" a causa de la diferencia que existe entre las rep&uacute;blicas y las bandas de ladrones y piratas. La familia &#150;segunda parte de la definici&oacute;n&#150; es el modelo de gobierno de la rep&uacute;blica. La soberan&iacute;a, por su parte, significa, pura y simplemente, "poder supremo", es decir, poder que no reconoce por encima de s&iacute; mismo ning&uacute;n otro poder. Finalmente, lo que es com&uacute;n al pueblo es lo p&uacute;blico. No hay rep&uacute;blica si no hay nada p&uacute;blico:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de la soberan&iacute;a, es preciso que haya alguna cosa en com&uacute;n y de car&aacute;cter p&uacute;blico, como el patrimonio p&uacute;blico, el tesoro p&uacute;blico, el recinto de la ciudad, las calles, las murallas, las plazas, los templos, los mercados, los usos, las leyes, las costumbres, la justicia, las recompensas, las penas y otras cosas semejantes, que son comunes o p&uacute;blicas.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de las rep&uacute;blicas es diverso. Su prop&oacute;sito general es prosperar en la piedad, la justicia, el valor, el honor y la virtud. En un primer momento, una rep&uacute;blica no puede subsistir sin aquellas acciones ordinarias relativas a la conservaci&oacute;n del bienestar del pueblo, como la administraci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de la justicia y distribuci&oacute;n de bienes. Una vez que el hombre satisface sus necesidades materiales b&aacute;sicas est&aacute; en capacidad de vivir en la virtud. Finalmente, mediante el desarrollo de las virtudes intelectuales (sabidur&iacute;a, conocimiento y religi&oacute;n), la rep&uacute;blica puede alcanzar su &uacute;ltimo prop&oacute;sito: ofrecer a los hombres "la contemplaci&oacute;n divina del objeto m&aacute;s bello y excelente que puede ser pensado e imaginado".<sup><a href="#notas">16</a></sup> De suerte que la rep&uacute;blica de Bodin sigue siendo, a pesar de todo, parte de una teolog&iacute;a religiosa sumamente particular.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nicol&aacute;s Maquiavelo, por su parte, identifica a la rep&uacute;blica como una forma de Estado diferente de la monarqu&iacute;a: "todos los Estados, todos los dominios que han tenido y tienen soberan&iacute;a sobre los hombres, han sido y son rep&uacute;blicas o principados".<sup><a href="#notas">17</a> </sup>Para Maquiavelo, la rep&uacute;blica es un cuerpo p&uacute;blico y colectivo que posee acentos democr&aacute;ticos o aristocr&aacute;ticos, mientras que el principado est&aacute; dominado por la estatura del pr&iacute;ncipe y por el poder unificador de su voluntad de dominaci&oacute;n. El pol&iacute;tico florentino construye su idea de la rep&uacute;blica a partir de la historia de Roma. En ella descubre todos los signos de la pol&iacute;tica republicana. La rep&uacute;blica romana pone en evidencia que el destino del Estado se determina en consecuencia de la relaci&oacute;n que se establece entre Poder y divisi&oacute;n social. En el cap&iacute;tulo cuatro de los <i>Discursos sobre la primera d&eacute;cada de Tito Livio </i>(1531), el escritor florentino expone en qu&eacute; consiste la virtud del modelo romano:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sostengo que quienes censuran los conflictos entre la nobleza y el pueblo, condenan lo que fue la primera causa de la libertad de Roma, teniendo m&aacute;s en cuenta los tumultos y des&oacute;rdenes ocurridos que los buenos ejemplos que produjeron.<sup><a href="3notas">18</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Maquiavelo, la virtud de la rep&uacute;blica romana radica &#150;aunque suene parad&oacute;jico&#150;en el conflicto que le era inherente. El conflicto en la Roma republicana entre la plebe y el Senado no era un factor de desintegraci&oacute;n social sino un mecanismo de integraci&oacute;n. Los deseos de las clases no son necesariamente malos, porque de ellos puede nacer una rep&uacute;blica fuerte. A contracorriente, Maquiavelo afirma que el desorden no s&oacute;lo no es en s&iacute; mismo malo, existe en &eacute;l algo que puede engendrar un orden, pero ese mismo orden no lo suprime. Aquel que busque cancelar la divisi&oacute;n social y, por tanto, terminar para siempre el conflicto, acabar&aacute; por desdibujar la virtud republicana. El escritor florentino, entonces, pone de manifiesto la funci&oacute;n del conflicto como factor del cambio hist&oacute;rico. La historia no es s&oacute;lo degradaci&oacute;n o conservaci&oacute;n de una esencia originaria sino posibilidad de creaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La grandeza de Roma, seg&uacute;n Maquiavelo, descansa en su habilidad para interponer entre nobles y plebeyos la instituci&oacute;n de la Ley. Entre ambos deseos no mediaba un Pr&iacute;ncipe absoluto, como en el principado, sino el derecho: "pero esa mediaci&oacute;n no significa el aislamiento de las clases en su ser, sino la inauguraci&oacute;n de una nueva relaci&oacute;n, de un nuevo v&iacute;nculo: el pol&iacute;tico".<sup><a href="#notas">19</a></sup> La Ley y el Poder no son fieles a s&iacute; mismos si no est&aacute;n expuestos a los efectos de los deseos del pueblo. Maquiavelo descubre en el conflicto de clases el fundamento de la libertad pol&iacute;tica: "en toda rep&uacute;blica hay dos apetitos, el de los nobles y el del pueblo. Todas las leyes que se hacen a favor de la libertad nacen del desacuerdo entre estos dos apetitos, y f&aacute;cilmente se ver&aacute; que as&iacute; sucedi&oacute; en Roma".<sup><a href="#notas">20</a></sup> En la Rep&uacute;blica romana el hombre no obedece a otro hombre, sino obedece a la Ley. La instituci&oacute;n de la Ley es la instituci&oacute;n de una igualdad de principio entre los hombres que no se encuentra ni en la sociedad civil ni en la naturaleza. En suma, la divisi&oacute;n de la sociedad en dos apetitos, el de oprimir y el de no ser oprimido, es lo que da en Roma el fundamento a la rep&uacute;blica, el r&eacute;gimen de la libertad, aquel en cual ning&uacute;n hombre est&aacute; sujeto a otro hombre sino a la Ley. El poder de la rep&uacute;blica no puede ser identificado con un individuo o un grupo de individuos; es la expresi&oacute;n de un poder an&oacute;nimo: el gobierno de la Ley.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Maquiavelo, la fuerza del deseo del pueblo mantiene abierto el principio de la Ley y la unidad del Estado. La Ley es fruto de una "desmesura": el exceso del deseo de libertad del pueblo. El contenido de las leyes est&aacute; estrechamente ligado a la intensidad o no del deseo del pueblo. El Estado, por su parte, no es una simple fachada que oculta la dominaci&oacute;n de la clase dominante. El deseo del pueblo, en clave maquiaveliana, proh&iacute;be rebajar lo Universal al registro del dominio de clase: "las aspiraciones de los pueblos libres rara vez son nocivas a la libertad, porque nacen de la opresi&oacute;n o  de la sospecha de ser oprimido".<sup><a href="#notas">21</a> </sup>Las instituciones de la rep&uacute;blica no se limitan a la protecci&oacute;n de los intereses de la clase dominante sino al precio del poder y de la expansi&oacute;n del Estado. La ambici&oacute;n y rapacidad de los Grandes encuentran un freno en el derecho que se hace en cierta forma de acuerdo con los deseos del pueblo. Maquiavelo, entonces, "dibuja el cuadro de una sociedad en la que el Poder se separa de los Grandes y, por ello, aunque oprimiendo al pueblo, d&eacute; una salida a su deseo rebajando a los poderosos".<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;qui&eacute;n puede defender mejor la libertad, los Grandes o el pueblo? Para Maquiavelo, el deseo de los Grandes puede llevar a la ruina a la libertad. El miedo a la p&eacute;rdida, dice el autor en <i>El Pr&iacute;ncipe, </i>es fuente de violencia: "por encima de todas las cosas, (el Pr&iacute;ncipe) debe abstenerse siempre de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la <i>p&eacute;rdida </i>de su patrimonio".<sup><a href="#notas">23</a></sup> El apetito de riqueza, poder o fama nunca queda plenamente satisfecho ya que siempre queda un hueco que necesita ser llenado. La sed de poseer es insaciable. Sin embargo, la conducta del pueblo no se distingue en mucho de aquella que caracteriza a los Grandes. Su deseo est&aacute; com&uacute;nmente motivado por la envidia y el odio hacia los Grandes. Luego entonces, &iquest;la libertad es esclava tanto de los Grandes como del pueblo? No. Maquiavelo afirma que las consecuencias de ambos deseos no son las mismas. Mientras que la singularidad del deseo de los Grandes es querer siempre m&aacute;s, la del pueblo es el no ser oprimido. Esa negatividad coincide con la libertad de la ciudad, con la Ley.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los ojos de Maquiavelo, la din&aacute;mica social depende del impulso de un poder que, por muy dividido que est&eacute; del pueblo, representa un m&aacute;s all&aacute; de la divisi&oacute;n de clases, la deja actuar, explota los efectos, y a la vez consigue el apoyo de aquellos que dominan en la sociedad y encarna para los dominados la trascendencia de la Ley y del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XVII fue en Inglaterra donde las ideas republicanas de Maquiavelo se desarrollaron y ampliaron considerablemente.<sup><a href="#notas">24</a></sup> El m&aacute;s importante exponente del republicanismo ingl&eacute;s fue James Harrington, quien public&oacute; <i>Oceana </i>en 1656. En este libro, el autor considera que la personalidad pol&iacute;tica de los individuos est&aacute; fundada en la propiedad (tierra o dinero), y &eacute;sta no se considera como una concesi&oacute;n de un noble o del rey, sino deriva de la libertad del individuo. El libre propietario, al no depender de otra persona en la adquisici&oacute;n de propiedades, est&aacute; liberado de cualquier relaci&oacute;n de vasallaje. Por tanto, las armas con que ha de defender su propiedad son sus propias armas y no las de noble alguno. As&iacute; pues, la propiedad y las armas de un individuo es lo que fundamenta su car&aacute;cter de ciudadano y el conjunto de ciudadanos armados, el pueblo en armas, es lo que garantiza la existencia de una rep&uacute;blica:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre propiedad, fuerza militar y poder pol&iacute;tico como fundamento de una rep&uacute;blica lleva a Harrington a considerar que toda rep&uacute;blica requiere de una distribuci&oacute;n equitativa de la tierra (y de la propiedad en general), a fin de asegurar una distribuci&oacute;n equilibrada y balanceada de la autoridad pol&iacute;tica que prevenga cualquier aristocracia.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que el modelo republicano del pensador ingl&eacute;s requiera de una democracia de propietarios libres y armados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Francia, por su parte, el republicanismo maquiaveliano cl&aacute;sico sufre algunas modificaciones. Con Charles de Montesquieu desaparece la d&iacute;ada monarqu&iacute;a y rep&uacute;blica y surge una nueva triada: monarqu&iacute;a, rep&uacute;blica (aristocr&aacute;tica y democr&aacute;tica) y despotismo. Cada una de estas formas de gobierno tiene una naturaleza, lo que las hace ser tales, y un principio o resorte, lo que las hace obrar. Lo primero es la estructura de gobierno: qui&eacute;n detenta el poder y c&oacute;mo se detenta; lo segundo las pasiones humanas que lo mueven. Si el criterio que se utiliza es el de su naturaleza, la monarqu&iacute;a es el gobierno de uno pero sujeto a leyes fijas y preestablecidas; la rep&uacute;blica es la forma de gobierno en la que el pueblo (democracia) o una parte de &eacute;l (aristocracia) gobierna; y en el despotismo gobierna uno sin ley ni regla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si lo que se toma en cuenta son los principios, la monarqu&iacute;a es la forma de gobierno que tiene como principio el honor; el motor o resorte del despotismo es el temor; y en la rep&uacute;blica existen distintos principios seg&uacute;n sea una rep&uacute;blica aristocr&aacute;tica o democr&aacute;tica. En la rep&uacute;blica aristocr&aacute;tica el resorte o motor es la templanza, es decir, un cierto esp&iacute;ritu de moderaci&oacute;n. Y en la rep&uacute;blica democr&aacute;tica el principio es la virtud. Para Montesquieu, la virtud no tiene un fundamento de orden moral o religioso sino pol&iacute;tico: "la virtud en una Rep&uacute;blica es sencillamente el amor a la Rep&uacute;blica. No es un conjunto de conocimientos, sino un <i>sentimiento </i>que puede experimentar el &uacute;ltimo hombre del Estado tanto como el primero".<sup><a href="#notas">26</a></sup> La virtud pol&iacute;tica puede traducirse, entonces, como el amor a la patria, el amor a la igualdad y, en consecuencia, dada la escasez de bienes, el amor a la frugalidad:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amor a la Rep&uacute;blica en la democracia es amor a la democracia, y &eacute;ste es amor a la igualdad. Es adem&aacute;s amor a la frugalidad. Cada cual debe gozar de la misma felicidad y de las mismas ventajas, disfrutar de los mismos placeres y tener las mismas esperanzas, lo cual s&oacute;lo puede conseguirse mediante la frugalidad general. El amor a la igualdad, en la democracia, limita la ambici&oacute;n al &uacute;nico deseo, a la &uacute;nica felicidad de prestar a la patria servicios mayores que los dem&aacute;s ciudadanos.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como consecuencia del amor a la patria, a la igualdad y a la frugalidad, las leyes de la Rep&uacute;blica deben basarse en una divisi&oacute;n equitativa de la propiedad de la tierra y en una regulaci&oacute;n de su sucesi&oacute;n, de suerte que se evite la desigualdad por acumulaci&oacute;n hereditaria. En una rep&uacute;blica democr&aacute;tica, todos los ciudadanos participan en el gobierno y, en este sentido, deben regularse las leyes pol&iacute;ticas para su elecci&oacute;n y sorteo. Sin embargo, la rep&uacute;blica, seg&uacute;n Montesquieu, es cosa del pasado, es una reliquia propia de arque&oacute;logos:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la rep&uacute;blica, la mejor forma de gobierno que pueden tener los hombres es cosa del pasado. Exige como condici&oacute;n <i>sine qua non </i>un territorio poco extenso, un reducido n&uacute;mero de ciudadanos, una actitud c&iacute;vica que resulta imposible para los tiempos modernos.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XVIII, entonces, el discurso de la rep&uacute;blica aparece estrechamente ligado a la exaltaci&oacute;n del peque&ntilde;o Estado, que s&oacute;lo permite una democracia directa. Jean Jacques Rousseau sostiene que el &uacute;nico sujeto del poder soberano es el pueblo. Ni uno, ni pocos, ni la mayor&iacute;a pueden ser titulares de este poder, sino solamente todos los miembros asociados que unidos forman el cuerpo soberano.<sup><a href="#notas">29</a></sup> En consecuencia, la &uacute;nica forma de Estado admitida es la rep&uacute;blica, aunque pueden haber distintas formas de gobierno: democracia, si el soberano conf&iacute;a el gobierno a todo o a la mayor parte del pueblo; aristocracia, si el gobierno se deposita en un peque&ntilde;o n&uacute;mero de personas; y monarqu&iacute;a, si uno solo es el titular del gobierno. La rep&uacute;blica roussoniana es, entonces, una forma de democracia directa en la que todos los ciudadanos que tienen derechos pol&iacute;ticos participan en primera persona, sin necesidad de representantes, en los asuntos de gobierno. El poder soberano de ese Estado descansa en la asamblea popular en la que todos reunidos en primera persona deliberan a fin de construir la <i>voluntad general. </i>La expresi&oacute;n concreta de esa voluntad general son las leyes. De ah&iacute; que en <i>El contrato social </i>(1762) Rousseau considere que la palabra rep&uacute;blica se aplica a todo Estado regido por leyes, bajo cualquier forma que sea. La idea de ley constituye el eje de la rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales del siglo XVIII, en la era de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica, se instauran las primeras grandes rep&uacute;blicas modernas: los Estados Unidos (1776) y la Rep&uacute;blica Francesa (1792). En los Estados Unidos, el ideal republicano fue recuperado por dos corrientes pol&iacute;ticas distintas: <i>Los Federalistas y Los Antifederalistas </i>(1787&#150;1788). En Francia, por su parte, el republicanismo fue recuperado por la vertiente jacobina de la Revoluci&oacute;n Francesa, especialmente por la figura de Maximilien de Robespierre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Montesquieu, en especial su cr&iacute;tica al republicanismo cl&aacute;sico y su c&eacute;lebre teor&iacute;a sobre la separaci&oacute;n de poderes, constituye el fundamento te&oacute;rico de <i>Los Federalistas</i><sup><a href="#notas">30</a> </sup>en el debate constitucional que sigui&oacute; a la independencia de las colonias norteamericanas. Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, autores de la Constituci&oacute;n Norteam&eacute;rica, elaboraron un nuevo concepto de rep&uacute;blica completamente distinto al acu&ntilde;ado por los autores de la tradici&oacute;n republicana cl&aacute;sica de Roma y de las ciudades medievales y renacentistas italianas del siglo XI al XIV. Para ellos, las colonias americanas formaban un territorio extenso con una poblaci&oacute;n importante, que hac&iacute;a pr&aacute;cticamente imposible aplicar los principios republicanos cl&aacute;sicos. En consecuencia, el rasgo fundamental de toda rep&uacute;blica es la <i>representaci&oacute;n pol&iacute;tica </i>mediante elecciones peri&oacute;dicas. La idea de representaci&oacute;n pol&iacute;tica se orienta principalmente a defender la autonom&iacute;a y discrecionalidad de los representantes en relaci&oacute;n con los representados. Lo fundamental de un sistema representativo es conseguir la estabilidad del gobierno, con el objetivo de que pueda actuar de acuerdo con los intereses generales de la Naci&oacute;n y no en funci&oacute;n de los intereses particulares de los grupos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para <i>Los Federalistas, </i>la Constituci&oacute;n de una rep&uacute;blica moderna debe estar fundada en un conocimiento preciso de las consecuencias que tienen las leyes y las instituciones en el comportamiento humano. Desde su &oacute;ptica, son las leyes e instituciones, y no las cualidades de los ciudadanos, las que aseguran la existencia y durabilidad de las rep&uacute;blicas. La libertad, por ende, no es el resultado de una moralidad c&iacute;vica superior sino de una organizaci&oacute;n adecuada del Estado. Atr&aacute;s quedaron ideas "anticuadas" de las rep&uacute;blicas antiguas como la virtud c&iacute;vica y la ciudadan&iacute;a participativa.<sup><a href="#notas">31</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, los autores de la constituci&oacute;n norteamericana rechazaron completamente los principios cl&aacute;sicos de libertad pol&iacute;tica, virtud c&iacute;vica y participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos como fundamentos centrales de la rep&uacute;blica, sustituy&eacute;ndolos por las "virtudes institucionales" que permiten crear un sistema de control y balance del gobierno. El dise&ntilde;o institucional de <i>Los Federalistas </i>busc&oacute; preservar el equilibrio de poderes de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de Inglaterra en una sociedad igualitaria (sin &oacute;rdenes) y extensa. El resultado fue que la separaci&oacute;n de poderes brit&aacute;nica se reforz&oacute; mediante un sistema presidencial con Senado y Congreso, se privilegi&oacute; la l&oacute;gica de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y se pluraliz&oacute; el poder a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n federal.<sup>32</sup> De esta manera, el republicanismo norteamericano se vincul&oacute; no solamente con la tradici&oacute;n liberal sino, ante todo, se adapt&oacute; a las condiciones estructurales y funcionales del Estado y las sociedades modernas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay que recordar que no todo el republicanismo norteamericano de la Guerra de Independencia tom&oacute; distancia de los principios b&aacute;sicos del republicanismo cl&aacute;sico. Es el caso de Thomas Jefferson, cabeza de <i>Los Antifederalistas </i>en el debate constitucional fundacional de los Estados Unidos, quien en su defensa de las virtudes c&iacute;vicas se preocup&oacute; por asegurar el establecimiento de un tipo particular de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, funcional al surgimiento de tales virtudes. En concreto, el estadista norteamericano propon&iacute;a la organizaci&oacute;n de un modelo de rep&uacute;blica agraria, que fuera el caldo de cultivo para la obtenci&oacute;n de buenos ciudadanos. En sus "Notas sobre el estado de Virginia" (1787) criticaba el incipiente desarrollo industrial de su pa&iacute;s y aconsejaba la importaci&oacute;n de bienes manufacturados:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Jefferson, la defensa de una particular organizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, como la econom&iacute;a agraria (alejada de la industria y el comercio), no s&oacute;lo iba a ayudar al desarrollo de ciertas cualidades de car&aacute;cter, sino que tambi&eacute;n iba a resultar beneficiosa al permitir el mantenimiento de relaciones m&aacute;s o menos igualitarias dentro de la sociedad.<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el fondo, la defensa de la rep&uacute;blica agraria significa para Jefferson la posibilidad de limitar la influencia perjudicial del dinero entre los ciudadanos y dentro del poder.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el republicanismo de la Revoluci&oacute;n Francesa es heredero de la idea aristot&eacute;lica de la democracia como el gobierno de los pobres en beneficio de los pobres y del pensamiento republicano cl&aacute;sico de Rousseau, especialmente de su idea de voluntad general del pueblo soberano. En la Francia revolucionaria, entonces, el republicanismo asumi&oacute; una forma democr&aacute;tica&#150;popular. La reaparici&oacute;n del pensamiento democr&aacute;tico en la acci&oacute;n y en la teor&iacute;a republicana se produce cuando la Revoluci&oacute;n Francesa hace que el pueblo pobre vuelva a ser protagonista central de la historia. El periodo culminante de este proceso hist&oacute;rico es la fase democr&aacute;tico&#150;popular de la revoluci&oacute;n, la que lleva al poder a las masas populares organizadas, cuya expresi&oacute;n pol&iacute;tica se articula en torno al Club de los Jacobinos y la figura emblem&aacute;tica de Robespierre. El proyecto pol&iacute;tico del revolucionario franc&eacute;s es la implantaci&oacute;n de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico cl&aacute;sico en Francia: "Rep&uacute;blica y democracia no son proyectos antag&oacute;nicos sino son sin&oacute;nimos".<sup><a href="#notas">34</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Robespierre, que se ve&iacute;a a s&iacute; mismo como heredero del modelo romano y predicaba la virtud y la devoci&oacute;n a la patria, la libertad era positiva, pues estaba ligada estrechamente con la vida com&uacute;n m&aacute;s que con el individualismo. La libertad, en este sentido, consiste en obedecer las leyes en cuya elaboraci&oacute;n uno mismo ha participado. Nada m&aacute;s ajeno a la figura de la libertad que verse sometido a voluntades ajenas a uno mismo. De ah&iacute; la estrecha relaci&oacute;n entre la libertad y la igualdad: sin igualdad material la libertad deviene no en independencia sino en servidumbre hacia los otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado republicano, seg&uacute;n Robespierre, se sustenta en una doble soberan&iacute;a: la soberan&iacute;a del individuo y la de la comunidad. En sinton&iacute;a con la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, el revolucionario franc&eacute;s plantea que el soberano debe hacerlo todo por s&iacute; mismo: "La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son fruto de su obra, lleva a cabo por s&iacute; mismo todo lo que est&aacute; en sus manos, y por medio de sus delegados todo aquello que no puede hacer por s&iacute; mismo".<sup><a href="#notas">35</a></sup> El peligro mayor con el que se encuentra la rep&uacute;blica es, precisamente, la separaci&oacute;n entre el soberano y el magistrado, es decir, entre quien elabora las leyes y quien las ejecuta. El comienzo de la corrupci&oacute;n de una rep&uacute;blica se encuentra en la separaci&oacute;n entre el magistrado y el soberano. En consecuencia, toda la acci&oacute;n pol&iacute;tica republicana se encaminar&aacute; a subvertir la escisi&oacute;n que aparece entre representantes y representados. De ah&iacute; que la teor&iacute;a de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de matriz republicana&#150;liberal sea vista con recelo. El pueblo debe hacerlo todo por s&iacute; mismo y en su &aacute;mbito natural: la comuna. La administraci&oacute;n del Estado tiene pocas aunque importantes atribuciones, fundamentalmente la relaci&oacute;n con otras naciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El republicanismo jacobino, en suma, recupera las fuentes antiguas de la rep&uacute;blica democr&aacute;tica e igualitaria a fin de construir un modelo de democracia directa que garantice el gobierno del y para el pueblo, eliminando con ello toda forma de divorcio entre los representantes y los representados. Con &eacute;l, se actualiza una noci&oacute;n de libertad vinculada estrechamente con las condiciones materiales de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo. En la historia de las ideas pol&iacute;ticas el t&eacute;rmino rep&uacute;blica designa o bien un r&eacute;gimen pol&iacute;tico o bien la forma o esencia de la pol&iacute;tica. En sus or&iacute;genes cl&aacute;sicos, la idea de rep&uacute;blica estuvo asociada a la defensa del gobierno mixto frente a las formas puras de gobierno. Un gobierno mixto basado en la participaci&oacute;n de los ciudadanos, en la defensa de la ley y en la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n, asegura Arist&oacute;teles en <i>La Pol&iacute;tica, </i>proporcionar&iacute;a estabilidad, equilibrio, libertad y justicia al Estado. El modelo constitucional m&aacute;s notorio de esta modalidad de gobierno fue el de la rep&uacute;blica romana con su sistema de c&oacute;nsules, Senado y tribunos del pueblo. S&oacute;lo esta constituci&oacute;n permiti&oacute; equilibrar los intereses de uno, de pocos y de muchos en un gobierno mixto en el cual concurrieron elementos democr&aacute;ticos, aristocr&aacute;ticos y mon&aacute;rquicos. Posteriormente, la idea de rep&uacute;blica estuvo ligada, gracias a la obra de Maquiavelo, a la afirmaci&oacute;n de un cuerpo p&uacute;blico, colectivo, soberano y sustentado en la ley, que mediara entre los apetitos irreductibles de los grandes por dominar y del pueblo de no ser dominado. Ese nuevo orden civil, contrario a las monarqu&iacute;as, garantizar&iacute;a una relaci&oacute;n de corte pol&iacute;tico entre los distintos deseos sociales presentes en la sociedad pol&iacute;tica. Finalmente, pero no al &uacute;ltimo, se encuentra la noci&oacute;n de rep&uacute;blica propia de las revoluciones modernas. En la independencia de los Estados Unidos, <i>Los Federalistas </i>rechazaron completamente los principios cl&aacute;sicos de libertad pol&iacute;tica, virtud c&iacute;vica y participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos como fundamentos de la rep&uacute;blica, sustituy&eacute;ndolos por las "virtudes institucionales" que permiten crear un sistema de control y balance del gobierno. De ah&iacute; en adelante, el rasgo fundamental de toda rep&uacute;blica ser&aacute; la <i>representaci&oacute;n pol&iacute;tica </i>mediante elecciones peri&oacute;dicas. Menci&oacute;n aparte merece el republicanismo democr&aacute;tico de Jefferson, quien propon&iacute;a la organizaci&oacute;n de un modelo de rep&uacute;blica agraria, que fuera el caldo de cultivo para la obtenci&oacute;n de buenos ciudadanos. En la Revoluci&oacute;n Francesa, por su parte, el republicanismo jacobino encabezado por Robespierre, recupera las fuentes antiguas de la rep&uacute;blica democr&aacute;tica a fin de construir un modelo de democracia directa que garantice el gobierno del y para el pueblo, eliminando con ello toda forma de divorcio entre los representantes y los representados. En este proyecto se actualiza una noci&oacute;n de libertad vinculada estrechamente con las condiciones materiales de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de sus obvias diferencias, pueden identificarse dos grandes matrices del pensamiento republicano: por un lado, un republicanismo democr&aacute;tico&#150;radical y, por el otro, un republicanismo liberal&#150;democr&aacute;tico. En el primero, que incluye a autores como Maquiavelo, Harrington, Jefferson y Robespierre, la idea de bien com&uacute;n coincide con el gobierno del, para y por el pueblo. Esta versi&oacute;n no le teme al gobierno de los pobres (democracia), sino se preocupa de la tiran&iacute;a y del gobierno de los ricos (oligarqu&iacute;a). Por ello, su noci&oacute;n de rep&uacute;blica aparece asociada a los siguientes elementos: <i>a) </i>la defensa de la libertad no como ausencia de interferencia, como sostienen los liberales, sino como ausencia de dependencia o de dominaci&oacute;n. Ser dominado significa ser gobernado por otro. No ser dominado significa autogobernarse, es decir, decidir aut&oacute;nomamente qui&eacute;nes y c&oacute;mo queremos ser. Es la oposici&oacute;n entre esclavo <i>(servus) (liber)<sub>;</sub> b) </i>la consolidaci&oacute;n de una sociedad de propietarios, en tanto que quien depende de otro para vivir, quien vive a merced de otro, no es libre sino esclavo. De ah&iacute; que la libertad republicana supone la ausencia de dependencia material hacia otros; y <i>c) </i>la afirmaci&oacute;n de una noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a que no s&oacute;lo le proporcione al individuo derechos vinculados a la libertad, sino le exija al ciudadano asumir determinados deberes para la comunidad. A fin de realizar esos intereses generales, los ciudadanos deben cultivar ciertas virtudes c&iacute;vicas: igualdad, fraternidad, simplicidad, austeridad, frugalidad, patriotismo, solidaridad, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en el republicanismo liberal&#150;democr&aacute;tico, que comprende autores como Arist&oacute;teles, Montesquieu, Hamilton y <i>Los Federalistas, </i>la noci&oacute;n de bien com&uacute;n aparece asociada no con el gobierno del pueblo sino con el gobierno de las leyes y con la noci&oacute;n moderna de representaci&oacute;n. Para este republicanismo, la participaci&oacute;n del pueblo es, ciertamente, importante, pero &eacute;sta se limita a la elecci&oacute;n de los gobernantes. El pueblo no participa directamente en el gobierno y esto es precisamente lo que distingue una republica de una democracia. En esta modalidad republicana se afirma la autonom&iacute;a del individuo frente al Estado y el predominio de sus derechos individuales, especialmente el de propiedad, frente a las obligaciones que puedan tener para con la comunidad. La participaci&oacute;n de los individuos en la esfera p&uacute;blica se reduce a la mera expresi&oacute;n de los intereses privados mediante el voto. De ah&iacute; que no se requiera de virtud c&iacute;vica alguna, sino de un marco legal e instituciones que regulen los procesos electorales, transformando las preferencias de los electores en puestos de representaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos tipos de republicanismo ofrecen respuestas desde lugares distintos al problema de la pol&iacute;tica en la modernidad. En efecto, el republicanismo liberal&#150;democr&aacute;tico busca corregir, disminuir o, en el extremo, eliminar los efectos m&aacute;s nocivos de cierto liberalismo de corte conservador o privatista. De ah&iacute; que no sea opositora a cualquier forma de liberalismo. Es m&aacute;s, el republicanismo liberal no es antag&oacute;nico, sino m&aacute;s bien es pr&oacute;ximo, a cierta versi&oacute;n del liberalismo, en particular el liberalismo igualitario representado por autores como John Rawls o Ronald Dworkin. Por su parte, el republicanismo democr&aacute;tico&#150;radical no solamente busca corregir los excesos privatistas del liberalismo conservador sino, ante todo, busca sustituir el modelo de democracia liberal contempor&aacute;neo por un modelo democr&aacute;tico&#150;republicano, de matriz popular, ligado estrechamente a la tradici&oacute;n socialista.<sup><a href="#notas">36</a></sup> Ciertamente, no es un republicanismo que aspire a desfondar todas las bases institucionales de las democracias contempor&aacute;neas. Pero su cr&iacute;tica, en honor a la verdad, resulta muchas veces incompatible con los supuestos institucionales y normativos de las democracias liberales realmente existentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, m&aacute;s all&aacute; de las propuestas y las respuestas, de las similitudes y las diferencias, queda la sensaci&oacute;n de que el resurgimiento del republicanismo contempor&aacute;neo es un acontecimiento que merece celebrarse en la actualidad si es que queremos renacer, o mejor dicho, volver a comenzar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arist&oacute;teles, <i>Pol&iacute;tica </i>(introducci&oacute;n, versi&oacute;n y notas de Antonio G&oacute;mez Robledo), UNAM, M&eacute;xico, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191231&pid=S0187-5795200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bealey, Frank, "Rep&uacute;blica", en <i>Diccionario de Ciencia Pol&iacute;tica, </i>Istmo, Madrid, 2003, p. 383. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191232&pid=S0187-5795200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bobbio, Norberto, "Gobierno mixto", en N. Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino (coords.), <i>Diccionario </i><i>de Pol&iacute;tica, </i>Siglo Veintiuno Editores, M&eacute;xico, 1991, pp. 712&#150;718.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191233&pid=S0187-5795200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>El futuro de la democracia, </i>FCE, M&eacute;xico, 1993.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191234&pid=S0187-5795200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bodin, Jean, <i>Los seis libros de la Rep&uacute;blica </i>(selecci&oacute;n, traducci&oacute;n y estudio preliminar de Pedro Bravo Gala), Tecnos, Madrid, 1986. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191235&pid=S0187-5795200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cicer&oacute;n, <i>De la rep&uacute;blica, </i>UNAM, M&eacute;xico, 1984. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191236&pid=S0187-5795200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dom&egrave;nech, Antoni, <i>El eclipse de la fraternidad. Una revisi&oacute;n republicana de la tradici&oacute;n socialista, Cr&iacute;tica, </i>Barcelona, 2004. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191237&pid=S0187-5795200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggers Lan, Conrado, "Introducci&oacute;n", en Plat&oacute;n, <i>Di&aacute;logos, IV. Rep&uacute;blica, </i>Biblioteca B&aacute;sica Gredos, Madrid, 2000, pp. 9&#150;55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191238&pid=S0187-5795200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, Jos&eacute;, <i>Hobbes y Rousseau. Entre la autocracia y la democracia, </i>FCE, M&eacute;xico, 1988. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191239&pid=S0187-5795200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gargarella, Roberto, "El republicanismo y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea", en A. Boron (comp.), <i>Teor&iacute;a y Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica. La tradici&oacute;n cl&aacute;sica y las nuevas fronteras, </i>Clacso/Eudeba, Buenos Aires, 2000, pp. 39&#150;66. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191240&pid=S0187-5795200700010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez de Silva, Guido, <i>Breve diccionario etimol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola, </i>FCE/El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 1998. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191241&pid=S0187-5795200700010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iglesias, Mar&iacute;a C., Julio R. Aramberri y Luis R. Z&uacute;&ntilde;iga, <i>Los or&iacute;genes de la teor&iacute;a sociol&oacute;gica, </i>Ediciones Akal, Madrid, 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191242&pid=S0187-5795200700010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Lefort, Claude, "Maquiavelo: la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de lo pol&iacute;tico", en C. Lefort, <i>Las formas de la </i><i>historia. Ensayos de antropolog&iacute;a pol&iacute;tica, </i>FCE, M&eacute;xico, 1988, pp. 109&#150;119. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191243&pid=S0187-5795200700010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maquiavelo, Nicol&aacute;s, <i>Discursos sobre la primera d&eacute;cada de Tito Livio </i>(traducci&oacute;n de Luis Navarro), en <i>Obras pol&iacute;ticas, </i>Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pp. 55&#150;300. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191244&pid=S0187-5795200700010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>El Pr&iacute;ncipe </i>(pr&oacute;logo, traducci&oacute;n y notas de Miguel &Aacute;ngel Granada), Alianza Editorial, Madrid, 1981. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191245&pid=S0187-5795200700010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Matteucci, Nicola, "Rep&uacute;blica", en N. Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino (coords.), <i>Diccionario de </i><i>Pol&iacute;tica, op. cit., </i>pp. 1391&#150;1393. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191246&pid=S0187-5795200700010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Molina, Esteban, "Maquiavelo en la obra de Claude Lefort", <i>Metapol&iacute;tica, </i>vol. 4, n&uacute;m. 13, 2000, pp. 64&#150;81. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191247&pid=S0187-5795200700010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Montesquieu, <i>Del esp&iacute;ritu de las leyes </i>(traducci&oacute;n de Mercedes Bl&aacute;zquez y Pedro de Vega), Ediciones Altaza, Barcelona, 1993. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191248&pid=S0187-5795200700010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parker, David, "Jean Bodino", en David Miller (coord.), <i>Enciclopedia del pensamiento pol&iacute;tico, </i>Alianza Editorial, Madrid, 1989, pp. 55&#150;57.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191249&pid=S0187-5795200700010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riera, Miguel, "De la libertad y la democracia", <i>El Viejo Topo, n&uacute;ms. </i>205&#150;206, 2005, p. 5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191250&pid=S0187-5795200700010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riley, Patrick, " Voluntad general", en David Miller (coord.), <i>Enciclopedia del pensamiento pol&iacute;tico, op. </i><i>cit., </i>pp. 674&#150;676.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191251&pid=S0187-5795200700010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rivero, &Aacute;ngel, "El discurso republicano", en Rafael del &Aacute;guila, Fernando Vallesp&iacute;n <i>et al., La democracia </i><i>en sus textos, </i>Alianza Editorial, Madrid, 1998, pp. 49&#150;72. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191252&pid=S0187-5795200700010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valmaseda, Carlos, "Pol&iacute;tica y Estado en la tradici&oacute;n republicana democr&aacute;tica", <i>El Viejo Topo, </i>n&uacute;ms. 205&#150;206, 2005, pp. 55&#150;61. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191253&pid=S0187-5795200700010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Velasco G&oacute;mez, Ambrosio, "Republicanismo", en N. Rabotnikof, A. Velasco y C. Yturbe (comps.), <i>La </i><i>tenacidad de la pol&iacute;tica, </i>IIF&#150;UNAM, M&eacute;xico, 1995, pp. 109&#150;123. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191254&pid=S0187-5795200700010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "Multiculturalismo y republicanismo", en L. Oliv&eacute; (comp.), <i>&Eacute;tica y diversidad cultural, </i>FCE, M&eacute;xico, 2004, pp. 320&#150;340.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1191255&pid=S0187-5795200700010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El liberalismo no es una doctrina homog&eacute;nea. Por el contrario, es un movimiento de ideas que pasa a trav&eacute;s de diversos autores como Locke, Montesquieu, Kant, Smith, Humboldt, Constant, Stuart Mill, Tocqueville, por citar s&oacute;lo a los cl&aacute;sicos. Los aspectos fundamentales de la doctrina liberal son el econ&oacute;mico y el pol&iacute;tico. Como teor&iacute;a econ&oacute;mica, el "liberismo" es partidario de la econom&iacute;a de mercado; como teor&iacute;a pol&iacute;tica es simpatizante del Estado que gobierne lo menos posible. La relaci&oacute;n entre las dos teor&iacute;as es evidente; sin embargo, las dos teor&iacute;as son independientes. Cfr. Norberto Bobbio, <i>El futuro de la democracia, </i>FCE, M&eacute;xico, 1993, pp. 89&#150;90. Si esto es cierto, entonces podemos identificar dos grandes vertientes del pensamiento liberal contempor&aacute;neo: <i>a) </i>un liberalismo progresista o igualitario representado por autores como Rawls o Dworkin; y <i>b) </i>un liberalismo conservador o "libertario" identificado con autores como Nozick y Hayek. La primera vertiente desarrolla el problema de la igualdad dentro de la doctrina liberal; la segunda defiende un concepto ilimitado de libertad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Rep&uacute;blica, palabra derivada de la palabra latina <i>respublica (respublica) </i>y de su acusativo <i>republicam<sub>; </sub>res, rei </i>(genitivo), "cosa material, cuesti&oacute;n, asunto, hecho; bienes; objeto, real, realidad" (del indoeuropeo <i>rei </i>"propiedad, cosa"), <i>y publica, </i>femenino de <i>publicus "del </i>pueblo, p&uacute;blico". Cfr. Guido G&oacute;mez de Silva, <i>Breve diccionario etimol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola, </i>FCE/El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 1998.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>El liberalismo y el socialismo son doctrinas modernas. El republicanismo es una tradici&oacute;n antigua. En alguna medida, tanto socialistas como liberales son hijos de la tradici&oacute;n republicana, s&oacute;lo que &#150;como sucede hasta en las mejores familias&#150; los hijos tomaron caminos distintos. Mientras el socialismo recuper&oacute; del republicanismo el acento en el problema de la igualdad, el liberalismo privilegi&oacute; el tema de la libertad, especialmente la libertad negativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;El sufijo del sustantivo republicanismo, <i>ismo </i>procede del griego &eacute;&oacute;Ã¬&uuml;Ã², del lat&iacute;n <i>ismus, </i>significa doctrinas, escuelas o movimientos. En este caso, alude al sistema pol&iacute;tico que se afirma en la forma republicana, que aboga por la causa p&uacute;blica situando el poder en el pueblo. Cfr. Guido G&oacute;mez de Silva, <i>Breve diccionario etimol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola, op. cit.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Cfr. Ambrosio Velasco G&oacute;mez, "Multiculturalismo y republicanismo", en Le&oacute;n Oliv&eacute; (comp.), <i>&Eacute;tica y diversidad cultural, </i>FCE, M&eacute;xico, 2004, pp. 320&#150;340.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> En palabras de Bealey: "La rep&uacute;blica es un vocablo que deriva del lat&iacute;n <i>res publica, </i>que originalmente significaba asuntos p&uacute;blicos. Posteriormente, se aplic&oacute; a la esfera pol&iacute;tica y m&aacute;s tarde al Estado. En la actualidad, cuando se dice que un pa&iacute;s es una rep&uacute;blica, implica que no se trata de una monarqu&iacute;a; su jefe de Estado es un presidente y no un monarca hereditario. Se llama 'republicanos' a los partidarios de convertir a las monarqu&iacute;as en rep&uacute;blicas". Frank Bealey, "Rep&uacute;blica", en <i>Diccionario de Ciencia Pol&iacute;tica, </i>Ediciones Istmo, Madrid, 2003, p. 383.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Al respecto, resultan esclarecedoras las notas de Conrado Eggers Lan, traductor al castellano de la <i>Rep&uacute;blica </i>de Plat&oacute;n: "Traducimos por <i>Rep&uacute;blica </i>el t&iacute;tulo griego de <i>Politeia. </i>Lo hacemos no sin escr&uacute;pulos, ya que lo que modernamente entendemos por 'rep&uacute;blica' no guarda pr&aacute;cticamente relaci&oacute;n alguna con lo que Plat&oacute;n entiende por <i>politeia, </i>vocablo con el cual se refiere principalmente a un tipo de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que, entre otras caracter&iacute;sticas, puede poseer la de ser mon&aacute;rquica". Conrado Eggers Lan, "Introducci&oacute;n", en Plat&oacute;n, <i>Di&aacute;logos, IV. Rep&uacute;blica, </i>Biblioteca B&aacute;sica Gredos, Madrid, 2000, pp. 9&#150;10.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp; &Aacute;ngel Rivero, "El discurso republicano", en Rafael del &Aacute;guila, Fernando Vallesp&iacute;n <i>et al., La democracia en sus textos, </i>Alianza Editorial, Madrid, 1998, p. 52.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Arist&oacute;teles, <i>Pol&iacute;tica, </i>UNAM, M&eacute;xico, 2000, pp. 78&#150;79.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;La democracia en Arist&oacute;teles se integra no s&oacute;lo por un criterio cuantitativo sino principalmente por uno cualitativo. La democracia aristot&eacute;lica no es, entonces, el gobierno de la multitud, sino el gobierno de los pobres. Es, en suma, el gobierno de la clase de los despose&iacute;dos: "la democracia no es el gobierno de la mayor&iacute;a, porque en una polis determinada puede haber una mayor&iacute;a de ricos, sino el gobierno de los pobres por s&iacute; mismos, porque s&oacute;lo pueden ser libres cuando sean iguales". Miguel Riera, "De la libertad y la democracia", <i>El Viejo Topo, </i>205&#150;206, 2005, p. 5.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>Arist&oacute;teles, <i>Pol&iacute;tica, op. cit., </i>p. 41.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Norberto Bobbio, "Gobierno mixto", en Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino (coords.), <i>Diccionario de Pol&iacute;tica, </i>Siglo Veintiuno Editores, M&eacute;xico, 1991, p. 713.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Cicer&oacute;n, <i>De la rep&uacute;blica, </i>UNAM, M&eacute;xico, 1984, p. 20.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Jean Bodin, <i>Los seis libros de la Rep&uacute;blica, </i>Tecnos, Madrid, 1986, p. 9.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;<i>Ibid., </i>p. 17.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;David Parker, "Jean Bodino", en David Miller (coord.), <i>Enciclopedia del pensamiento pol&iacute;tico, </i>Alianza Editorial, Madrid, 1989, p. 56.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Nicol&aacute;s Maquiavelo, <i>El Pr&iacute;ncipe, </i>Alianza Editorial, Madrid, 1981, p. 37.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Nicol&aacute;s Maquiavelo, <i>Discursos sobre la primera d&eacute;cada de Tito Livio, </i>en <i>Obras pol&iacute;ticas, </i>Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, p. 68.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;Esteban Molina, "Maquiavelo en la obra de Claude Lefort", <i>Metapol&iacute;tica, </i>vol. 4, n&uacute;m. 13, 2000, p. 75.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;Nicol&aacute;s Maquiavelo, <i>Discursos sobre la primera d&eacute;cada de Tito Livio, op. cit., </i>p. 68.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;<i>Ibidem.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup><i>&nbsp;</i>Claude Lefort, "Maquiavelo: la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de lo pol&iacute;tico", en C. Lefort, <i>Las formas de la historia. Ensayos de antropolog&iacute;a pol&iacute;tica, </i>FCE, M&eacute;xico, 1988, p. 119.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;Nicol&aacute;s Maquiavelo, <i>El Pr&iacute;ncipe, op. cit., </i>p. 101.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> "El republicanismo ingl&eacute;s se desarroll&oacute; despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n de 1649, que culmin&oacute; con la decapitaci&oacute;n del rey Carlos I. Las obras m&aacute;s importantes de esta tradici&oacute;n las escribieron James Harrington y John Milton entre 1650 y 1655. Posteriormente (1673&#150;1683), Sydney y Neville (traductor de las principales obras de Maquiavelo) defendieron las ideas republicanas ante las amenazas del absolutismo. Finalmente, hacia finales del siglo se desarroll&oacute; el &uacute;ltimo periodo de republicanismo cl&aacute;sico ingl&eacute;s, dentro del cual se puede ubicar a John Locke". Ambrosio Velasco G&oacute;mez, "Republicanismo", en Nora Rabotnikof, Ambrosio Velasco y Corina Yturbe (comps.), <i>La tenacidad de la pol&iacute;tica, </i>IIF&#150;UNAM, M&eacute;xico, 1995, pp. 112&#150;113.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> <i>Ibid., </i>p. 113.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;Montesquieu, <i>Del esp&iacute;ritu de las leyes, </i>Ediciones Altaza, Barcelona, 1993, p. 41.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27 </sup><i>Ibid., </i>pp. 41&#150;42.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;Mar&iacute;a C. Iglesias, Julio R. Aramberri y Luis R. Z&uacute;&ntilde;iga, <i>Los or&iacute;genes de la teor&iacute;a sociol&oacute;gica, </i>Akal, Madrid, 2001, p. 26.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29 </sup>Cfr. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, <i>Hobbes y Rousseau. Entre la autocracia y la democracia, </i>FCE, M&eacute;xico, 1988, p. 98.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;"<i>Los Federalistas </i>eran una serie de panfletos orientados a lograr la aprobaci&oacute;n de la constituci&oacute;n de los Estados Unidos y acabar con un clima de turbulencia radical democr&aacute;tica en las colonias reci&eacute;n independizadas". &Aacute;ngel Rivero, "El discurso republicano", <i>op. cit., </i>p. 69.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Cfr. Ambrosio Velasco G&oacute;mez, "Republicanismo", <i>op. cit., </i>p. 116.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;Cfr. &Aacute;ngel Rivero, "El discurso republicano", <i>op. cit., </i>p. 63.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;Roberto Gargarella, "El republicanismo y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea", en Atilio A. Boron (comp.), <i>Teor&iacute;a y Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica. La tradici&oacute;n cl&aacute;sica y las nuevas fronteras, </i>Clacso/Eudeba, Buenos Aires, 2000, p. 45.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;Carlos Valmaseda, "Pol&iacute;tica y Estado en la tradici&oacute;n republicana democr&aacute;tica", <i>El Viejo Topo, </i>n&uacute;ms. 205&#150;206, 2005, p. 55.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> <i>Ibid., </i>p. 59.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Antoni Dom&egrave;nech, <i>El eclipse de la fraternidad. Una revisi&oacute;n republicana de la tradici&oacute;n socialista, </i>Cr&iacute;tica, Barcelona, 2004.</font></p>      ]]></body><back>
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