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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La librería en el XVIII: el murciano Juan Polo Ruiz]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ 
    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>GARC&Iacute;A CUADRADO, AMPARO. <i>La librer&iacute;a en el XVIII: el murciano Juan Polo Ruiz</i></b></font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>Por Idalia Garc&iacute;a</i></b></font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Murcia: Universidad de Murcia, 2010. 172 p. ISBN 978 &#150;8371 &#150;238 &#150;2</b></font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace unos a&ntilde;os la autora de este libro que hoy rese&ntilde;amos nos hab&iacute;a acercado a la historia del librero Juan Polo de Murcia en dos art&iacute;culos, uno de ellos publicado en esta misma revista.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Dicho texto nos acercaba a algunos aspectos de la vida personal y profesional de ese librero murciano del siglo XVII, que se hab&iacute;an extra&iacute;do de la fuente principal del estudio: el inventario de bienes de 1749. Este instrumento sol&iacute;a hacerse para asegurar la sucesi&oacute;n patrimonial entre los familiares o herederos de una persona. Estos inventarios proporcionan una oportunidad &uacute;nica de acercamiento a la vida personal, pues nos permiten conocer aspectos familiares, econ&oacute;micos, sociales y religiosos de primera mano y con datos muy puntuales. De ah&iacute; que esta fuente, como ha dicho Garc&iacute;a Cuadrado en otras ocasiones, resulte ideal para los estudios de la historia de la vida cotidiana; conocimiento que trata de comprender "formas de comportamiento, creencias, actitudes y valores compartidos"<sup><a href="#notas">2</a></sup> en un momento de la historia.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este entorno de estudio es en el que se ha introducido el inter&eacute;s del libro como un objeto presente en la cotidianidad de lectores, impresores y, por supuesto, mercaderes de libros o libreros, as&iacute; como otros agentes sociales que participaron en la producci&oacute;n, comercio, circulaci&oacute;n y disponibilidad del libro. Tal inter&eacute;s ha resultado revelador respecto a la disponibilidad de oferta libresca en numerosas ciudades del pasado, ya que puede contrastarse con los estudios relacionados con las bibliotecas particulares e institucionales que se han venido haciendo con bastante regularidad durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En cierta manera los datos aportados por los investigadores comprueban esa presencia del libro que ya se apreciaba en discursos y pr&aacute;cticas culturales del pasado, como las representaciones de la pintura, por mencionar la m&aacute;s visible. La misma autora de este libro reconoce que los estudios de bibliotecas institucionales y privadas hab&iacute;an sido el principal motor para articular los estudios sobre la historia social del libro en Espa&ntilde;a (pp. 10 &#150;11). Igual que en otras latitudes, como en M&eacute;xico, se considera que el eje que articula esa misma historia es la vida de los impresores novohispanos. Esos intereses prioritarios hab&iacute;an dejado de lado otros temas igualmente importantes como el estudio de las librer&iacute;as, los espacios que hicieron posible el acceso directo a la oferta de los libros disponibles en una ciudad espec&iacute;fica.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Garc&iacute;a Cuadrado tambi&eacute;n precisa algo que nos parece importante anotar: el trabajo de la tipobibliograf&iacute;a espa&ntilde;ola, como el censo realizado de la producci&oacute;n bibliogr&aacute;fica de las imprentas manuales en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica para avanzar en el conocimiento del libro con elementos estad&iacute;sticos m&aacute;s puntuales. En efecto, hay que recordar que este censo privilegia la materialidad de los objetos; es decir, la existencia de los mismos en cualquier repositorio nacional o extranjero, pues realiza una descripci&oacute;n detallada de cada objeto bibliogr&aacute;fico. En este sentido es completamente diferente la perspectiva, pues en M&eacute;xico no se privilegia la materialidad sino el registro y, en concreto, aquellos que nos hered&oacute; Jos&eacute; Toribio Medina y los trabajos que le han adicionado datos. Por eso resulta evidente la postura de la autora del libro que nos ocupa, respecto a que la carencia de una tipobibliograf&iacute;a murciana no contribuye a la construcci&oacute;n de una historia del libro m&aacute;s completa en esa localidad. De all&iacute; que ella misma distinga la veta que representa la documentaci&oacute;n archiv&iacute;stica conservada para conocer esa misma historia, especialmente la que procede de los protocolos notariales, pues en &eacute;stos, al igual que ahora, se documenta el pulso del devenir social. Lo cierto es que la documentaci&oacute;n antigua es mucho m&aacute;s rica que la contempor&aacute;nea, especialmente en lo que respecta a los inventarios de bienes.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estos documentos se encuentran los denominados inventarios <I>post mortem</I>, los que se realizan a la muerte de una persona, pero tambi&eacute;n se hac&iacute;an inventarios de bienes cuando se corr&iacute;a riesgo de muerte, por ejemplo frente a un traslado entre ciudades o entre territorios por razones laborales o comerciales. Este era el caso m&aacute;s com&uacute;n para quienes ejerc&iacute;an el comercio y por tanto esos inventarios nos aportan informaci&oacute;n sobre dos tipos de datos: las mercanc&iacute;as con las que se comerciaba y los bienes suntuarios que se pose&iacute;an. Ahora bien, el inventario " &#91;&hellip; &#93; no es otra cosa que un instrumento en que se escriben y sientan los bienes que se encuentran, ya sea por muerte de alguno, o por embargo u otro motivo".<sup><a href="#notas">3</a></sup> Se trata por tanto de un instrumento jur&iacute;dico que contiene la relaci&oacute;n de los bienes muebles e inmuebles que conformaron el patrimonio de una persona. Dichos instrumentos pueden contener o no la tasaci&oacute;n de los objetos, pero de cualquier forma resultan sumamente ricos en datos sobre la vida del pasado. Tambi&eacute;n es &eacute;sta la raz&oacute;n por la cual se extrae informaci&oacute;n para comprender la cultura material de las sociedades; es decir, " &#91;&hellip; &#93; la aproximaci&oacute;n a los distintos modos en que se han satisfecho a trav&eacute;s de los tiempos las necesidades humanas elementales de alimento, cobijo y vestido".<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa misma importancia se resalta cuando los estudios sobre la historia del libro aportan datos concretos procedentes de la investigaci&oacute;n en archivos, especialmente cuando se trata de informaci&oacute;n obtenida de inventarios de bienes, como es el caso del estudio al que ahora nos referimos. Pues si bien la autora ya nos hab&iacute;a dado noticia en trabajos anteriores de qui&eacute;n fue el librero Juan Polo en Murcia, ahora en la presente obra nos aporta mayor informaci&oacute;n hist&oacute;rica de inter&eacute;s que nos permite conocer detalles de la historia del librero Polo desde un punto de vista profesional tanto como familiar.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro resulta muy interesante porque en M&eacute;xico hemos prestado muy poca atenci&oacute;n al estudio de las librer&iacute;as, tanto del pasado como de los establecimientos contempor&aacute;neos.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Los inventarios arriba mencionados se han usado con bastante frecuencia en varios pa&iacute;ses para conocer la oferta de libros de la librer&iacute;a tanto del siglo XVII<sup><a href="#notas">6</a></sup> como del XVIII, pero no en M&eacute;xico, donde el inter&eacute;s de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica ha priorizado el estudio de las librer&iacute;as ligadas a talleres de imprenta, como las de Paula de Benavides<sup><a href="#notas">7</a></sup> y Crist&oacute;bal de Z&uacute;&ntilde;iga y Ontiveros,<sup><a href="#notas">8</a></sup> as&iacute; como a los establecimientos dedicados de forma exclusiva a este tipo de comercio, como los casos de Agust&iacute;n Dherv&eacute;<sup><a href="#notas">9</a></sup> y Luis Mariano de Ibarra.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Todos estos estudios han utilizado memorias de libros presentadas ante la Inquisici&oacute;n novohispana, como una normativa espec&iacute;fica que la Inquisici&oacute;n les impuso, exceptuando el &uacute;ltimo caso que se trata de un inventario <I>post </I><I>mortem</I>.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos distinguir que en el mercado del libro que se hac&iacute;a en siglos pasados existieron diferencias sustanciales entre aquellos libreros que ten&iacute;an tienda y quienes no la ten&iacute;an, pues la venta de los libros se realiz&oacute; de diversas formas de las que seguramente no hemos localizado todas las noticias. Por ejemplo, la venta directa de un mercader con los lectores, como lo hizo Ferm&iacute;n P&eacute;rez del Campo,<sup><a href="#notas">11</a></sup> o incluso la venta de libros en mercados, ferias y calles. Polo es un librero con tienda lo que supone un cierto prestigio comercial, pero tambi&eacute;n expone a mayor riesgo tanto al mercader como a su familia, pues no debemos olvidar que la lectura de ciertos libros antiguamente estaba controlada por tribunales inquisitoriales. Los inquisidores ten&iacute;an bajo su mirada los establecimientos comerciales en tanto que facilitaban el acceso a los libros, y a los riesgos que &eacute;stos implicaban, mediante redes establecidas de circulaci&oacute;n y comercio.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posesi&oacute;n de una tienda implic&oacute; que se hab&iacute;a obtenido cierta prosperidad que pod&iacute;a devenir del entorno familiar o por el propio esfuerzo. En el caso de Juan Polo es de origen familiar, pues la informaci&oacute;n que la autora ha localizado indica que su experiencia se inici&oacute; en el mercado libresco en la tienda de su padre, en donde se vend&iacute;an bagatelas e impresos menores, tanto como listoner&iacute;a y mercanc&iacute;as relacionadas con la seda. &Eacute;ste es el negocio que en 1749 recibir&iacute;a como herencia Juan Polo, y que manejar&iacute;a hasta su muerte en 1804. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de su padre, en 1754, los datos de la ciudad muestran que el librero murciano Polo hab&iacute;a obtenido ya bastante &eacute;xito (p. 18). </font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; es importante apuntar un dato que la autora nos informa y que debemos considerar: un librero no estaba considerado como parte de ning&uacute;n gremio en la pen&iacute;nsula, al igual que suced&iacute;a con los impresores. Por esa raz&oacute;n no exist&iacute;a ninguna norma que regulara la actividad profesional de los mercaderes de libros; sin embargo, las formas de organizaci&oacute;n se reg&iacute;an por la misma estructura gremial de otras profesiones. De esta manera exist&iacute;a la figura del aprendiz, el oficial y el maestro. El aprendizaje de un librero deb&iacute;a realizarse con una estancia en librer&iacute;a, regularmente pactada entre el librero y la familia (p. 24). Se conoce pr&aacute;cticamente todo sobre este proceso de aprendizaje porque est&aacute; apuntado en los contratos que se conservan en los archivos notariales. De esta manera se precisa la duraci&oacute;n del aprendizaje, las condiciones de cumplimiento de la estancia, qu&eacute; es lo que se va a ense&ntilde;ar y, especialmente, c&oacute;mo se va a cuidar al aprendiz. Esto es importante porque se trata de un pupilo que ingresar&aacute; a un entorno familiar como uno m&aacute;s.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La documentaci&oacute;n que se conserva de Juan Polo tambi&eacute;n muestra que los libreros buscaban ingresar a otras &aacute;reas comerciales para el mantenimiento y enriquecimiento de su negocio. Polo en particular procur&oacute; la venta de hierro por arrobas y la gesti&oacute;n de un molino de papel estraza y su comercio entre 1789 y 1794, e incluso la fabricaci&oacute;n de pergamino (p. 27). Ahora bien, lo cierto es que como la autora nos indica "a pesar de la imprecisi&oacute;n terminol&oacute;gica del t&eacute;rmino &lt;mercader de libros&gt;, parece que los libreros que asum&iacute;an tareas de edici&oacute;n sol&iacute;an adoptar para s&iacute; dicho calificativo pues el mercader, a diferencia del simple librero o vendedor, pon&iacute;a en juego sus reales al inicio de cadena de producci&oacute;n de los impresos" (p. 28). La impresi&oacute;n es otra de las empresas que emprendi&oacute; Polo, si bien es cierto que no se trat&oacute; de grandes proyectos editoriales sino de impresos ef&iacute;meros que pod&iacute;a vender perfectamente en su tienda, e incluso manten&iacute;a un convenio con el ciego Francisco Garc&iacute;a, dedicado a la venta de menudencias impresas (p. 29) Dicha pr&aacute;ctica comercial la aprendi&oacute; de su padre, quien incluso hab&iacute;a establecido relaciones comerciales con otros libreros de la misma ciudad para la impresi&oacute;n de libritos doctrinales. Pero tambi&eacute;n estos socios comerciales gozaron del monopolio de impresi&oacute;n y venta del <I>Catecismo</I> de Ripalda, el <I>Cat&oacute;n</I> de Rosales, los <I>Ejercicios </I><I>devotos</I> de Palafox y el <I>Espejo de cristal fino</I> de Espinosa (p. 28), textos de amplia demanda popular y por ello rentables.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la autora nos documenta que &eacute;sta no parece haber sido la principal atenci&oacute;n comercial de Juan Polo, pues tambi&eacute;n se dedic&oacute; al pergamino. &Eacute;ste era material de trabajo de los libreros, quienes se dedicaban a la encuadernaci&oacute;n de ciertas piezas a la venta ya que era un material econ&oacute;mico para la encuadernaci&oacute;n. Algunos libreros tambi&eacute;n pose&iacute;an telares para producir los cosidos necesarios para la uni&oacute;n de las pliegos y tapas de los ejemplares (p. 30). Lo interesante que nos cuenta Garc&iacute;a Cuadrado es que Polo no s&oacute;lo se dedic&oacute; a la encuadernaci&oacute;n sino tambi&eacute;n a la fabricaci&oacute;n de pergaminos. Con esto tuvo posibilidad de suministrar &eacute;stos a otros libreros de la ciudad y de ampliar su espectro comercial hacia una tener&iacute;a. Sin embargo, si Polo gozaba de ciertas libertades como impresor o como librero, esto no fue as&iacute; como pergaminero ya que esta actividad si ten&iacute;a una normativa que deb&iacute;a cumplimentar. Es m&aacute;s, Juan Polo no pudo dedicarse plenamente a esta actividad comercial sino hasta la obtenci&oacute;n del grado de maestro en el oficio, lo cual se obten&iacute;a mediante la realizaci&oacute;n de un conjunto de ex&aacute;menes (p. 30).</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evidentemente esto significaba que en la librer&iacute;a de Polo se encontrar&iacute;an ejemplares encuadernados en pergamino, pero la autora tambi&eacute;n encontr&oacute; datos referentes al trabajo de varias pieles con la misma finalidad, como la badana, y que tambi&eacute;n se realizaron en su comercio. As&iacute;, en la librer&iacute;a de Polo no s&oacute;lo se vend&iacute;a una amplia oferta bibliogr&aacute;fica sino que los lectores tambi&eacute;n pod&iacute;an adquirir sus libros con cierta encuadernaci&oacute;n aunque esto supusiera un costo adicional. Este aspecto de la cultura libresca en la Nueva Espa&ntilde;a siempre ha llamado la atenci&oacute;n, aunque no lo suficiente como para estudiar con mayor detalle la encuadernaci&oacute;n. Ciertamente los estudios realizados con documentaci&oacute;n antigua muestran que en ocasiones se apunt&oacute; en los registros de libros (librer&iacute;as o bibliotecas) el tipo de encuadernaci&oacute;n que esos ejemplares tuvieron. Lo cual necesariamente supone la existencia de un trabajo de encuadernaci&oacute;n local que daba servicio a las librer&iacute;as o a los lectores novohispanos.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de los datos que actualmente se conocen no se ha logrado determinar mucha informaci&oacute;n sobre los encuadernadores del periodo virreinal, otra cosa muy diferente es lo que se refiere a dicha actividad durante el siglo xix cuando los encuadernadores empezaron a pegar etiquetas en los trabajos que se realizaban en sus talleres. De ah&iacute; que resulte muy llamativa la informaci&oacute;n sobre Polo que nos aporta nuestra autora, pues podr&iacute;a resultar interesante preguntarnos si alguno de los libreros de estos territorios se diversific&oacute; de la misma forma que el librero murciano.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda este libro es ampliamente recomendable por el impecable trabajo que Garc&iacute;a Cuadrado ha hecho para reconstruir una historia tan puntual; especialmente porque logra conjugar los datos de la vida profesional con la personal del librero Polo sin confrontaciones. As&iacute;, podemos apreciar c&oacute;mo el gradual &eacute;xito profesional que fue obteniendo este librero se fue opacando debido a ciertas dificultades personales. Por ejemplo, hacia 1780 comenzaron un conjunto de problemas con la Justicia de su ciudad que lo llevaron a varias estancias en la c&aacute;rcel. Los motivos, como era de esperarse, fueron las denuncias que padeci&oacute; por su propia actividad profesional. En principio se trat&oacute; precisamente de la tener&iacute;a, respecto de la cual se le acusaba de construir ilegalmente, y despu&eacute;s fue injuriado por un vecino. Para rematar ese mismo a&ntilde;o se enferm&oacute; de gravedad, tanto que no pudo testar y cedi&oacute; estos poderes a favor de su mujer. </font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El librero no muri&oacute; en esa ocasi&oacute;n y as&iacute; tuvo que hacerse cargo de la conducta criminal de uno de sus hijos, el primog&eacute;nito, qui&eacute;n hab&iacute;a disparado contra un muchacho. Tal acci&oacute;n pondr&iacute;a en riesgo de c&aacute;rcel al padre y al hijo pero tambi&eacute;n generar&iacute;a enormes gastos en tribunales. Las desgracias de Polo, nos cuenta la autora, acababan de comenzar y la muerte de su mujer nueve a&ntilde;os despu&eacute;s gener&oacute; los primeros conflictos familiares por la heredad. Garc&iacute;a Cuadrado nos dice que:</font></p>
    <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> &#91;&hellip; &#93; el m&aacute;s joven de sus hijos, descontento con la decisi&oacute;n paterna de no dividir el patrimonio, pidi&oacute; judicialmente el inventario de los bienes de la difunta que ascend&iacute;an a m&aacute;s de 13,000 reales e interpuso pleito contra el padre. A resultas del mismo, Polo se vio forzado a entregar una parte de la hijuela a Antonio  &#150;la tener&iacute;a y dinero en efectivo &#150;, mientras que Juan y Mar&iacute;a renunciaron, de momento, a sus leg&iacute;timas maternas, que siguieron incorporadas al patrimonio com&uacute;n en libros, herramientas, muebles y dinero (p. 43).</font></p></blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La triste historia de los problemas del librero, para quienes lo estudian, resulta una ocasi&oacute;n invaluable para conocer muchos datos familiares de todos los implicados directos e indirectos en un asunto jur&iacute;dico, pues el tipo de documento que se genera requiri&oacute; compilar esa informaci&oacute;n. En efecto, la autora dice que estos pleitos que se vivieron en el transcurso de una d&eacute;cada parecen s&oacute;lo haber sido el anuncio de mayores complicaciones familiares que no terminaron con su muerte. Lo cierto es que nosotros podemos saber c&oacute;mo se estructuraba y se organizaba el trabajo en una empresa que era ante todo familiar. De esta manera sabremos que un hijo, Juan, se dedicar&iacute;a al negocio de la librer&iacute;a que inclu&iacute;a traslados territoriales a ferias de libros y los asuntos de la encuadernaci&oacute;n. Mar&iacute;a, la &uacute;nica hija, aunque casada y posteriormente viuda tambi&eacute;n realizaba tareas relacionadas con esas ferias, aunque por su condici&oacute;n femenina estaba m&aacute;s encargada de llevar el hogar familiar en donde viv&iacute;a. Antonio, el primog&eacute;nito, se hab&iacute;a casado y su mal genio era el detonador de varios conflictos.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los problemas no terminaron con la muerte del librero, de lo cual se ha ocupado Garc&iacute;a Cuadrado. Fue un a&ntilde;o despu&eacute;s de su muerte, en 1805, cuando se pudo dividir la herencia como se hab&iacute;a planificado, as&iacute; Juan y Mar&iacute;a siguieron con la empresa familiar de la librer&iacute;a. Este acto judicial mostr&oacute; un rico patrimonio conformado por 12 912 reales, que representaban poco m&aacute;s de 1 500 vol&uacute;menes encuadernados, con aproximadamente 500 t&iacute;tulos distintos. Ese capital tambi&eacute;n inclu&iacute;a la estanter&iacute;a de la tienda y "un porcentaje nada despreciable de libros usados, hasta un 40.5 %" (p. 49). La historia del librero Polo que nos ha contado la autora de este libro termina aqu&iacute;, pero no su estudio, y quiz&aacute; esta parte es la que resulta m&aacute;s rica para todos los lectores. Nos referimos al estudio que ha realizado con el inventario de la librer&iacute;a que se elabor&oacute; a su muerte y que le permite afirmar que se trataba de "un negocio muy calibrado en cuanto a sus ajustadas existencias por t&iacute;tulo y dirigido a unos sectores concretos de la sociedad, fundamentalmente escolares, estudiantes de gram&aacute;tica, seminaristas, fieles, devotos y clero" (p. 81).</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, se trataba de un fondo comercial b&aacute;sicamente compuesto por libros en espa&ntilde;ol, pues s&oacute;lo contaba con "unos 40 t&iacute;tulos en lat&iacute;n" (p. 81). Su obra m&aacute;s solicitada eran los <I>Exercicios espirituales</I> de la Madre Agreda, cuesti&oacute;n que puede afirmar porque el documento registra "30 ejemplares en 8&ordm;, 27 de ellos en pergamino que el librero despachaba a 2 reales, mientras que el precio de los encuadernados a la r&uacute;stica se reduc&iacute;a a la mitad" (p. 51). En efecto, los datos de la librer&iacute;a de Polo le permiten a la autora analizar las tendencias de los libros en la Espa&ntilde;a de la &eacute;poca y especialmente en lo que refiere a la ciudad de Murcia, la que conoce porque ya ha sido objeto de otros de sus estudios. Por esa misma raz&oacute;n puede determinar que se trataba de una librer&iacute;a que conoc&iacute;a bien a su clientela y que estaba en posibilidad de ofertarle lo que &eacute;sta necesit&oacute;.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de aqu&iacute; encontraremos un an&aacute;lisis de cada una de las &aacute;reas con las que la autora de este libro decidi&oacute; trabajar. Nos referimos a la siguiente distribuci&oacute;n tem&aacute;tica: Religi&oacute;n, Derecho, Historia, Ciencias y Letras. Distribuci&oacute;n que la autora considera cl&aacute;sica y que fue empleada por Genaro Lamarca;<sup><a href="#notas">13</a></sup> una forma general que permite detallar la explicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n para cada uno de los libros de mayor inter&eacute;s en cada &aacute;rea tem&aacute;tica. En cierta forma &eacute;sta es la parte metodol&oacute;gica de los estudios de la historia del libro que resulta m&aacute;s interesante, especialmente cuando se trata de analizar la oferta libresca que los lectores pod&iacute;an encontrar en cierto momento hist&oacute;rico. Es decir, una vez que se han transcrito y recopilado los datos se pueden interpretar de diferentes formas. En este sentido la explicaci&oacute;n sobre el tipo de obras y autores que Garc&iacute;a Cuadrado ha realizado nos permite acercarnos a una cultura con varios intereses que iban de la ciencia a la teolog&iacute;a, y de &eacute;sta a la doctrina pasando por la historia, la cocina y la literatura. Sin embargo, la autora nos dice que el n&uacute;mero de textos de teolog&iacute;a y moral era amplio, pero si se consideran los t&iacute;tulos resulta poco significativo. Adem&aacute;s la mayor parte de este material era reciclado (p. 55).</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tanto encontr&oacute; respecto a los impresos considerados profesionales porque satisfac&iacute;an las necesidades de conocimiento e informaci&oacute;n de m&eacute;dicos, cirujanos, abogados, escribanos, agrimensores, veterinarios, artesanos. Para la autora este tipo de libros s&oacute;lo pod&iacute;a ser suministrado "bajo previa demanda". Una circunstancia similar que ella considera que tambi&eacute;n se aplicar&iacute;a "a ciertas obras de elevado costo que vemos anotadas a lo largo del extenso inventario: <I>Historia cr&iacute;tica de Espa&ntilde;a</I> de Masdeu (330 r.), <I>Sermones dogm&aacute;ticos morales</I> del capuchino Miguel de Santander (240 r.), <I>El evangelio meditado</I> de Giraudeau (136 r.), la <I>Historia de la vida del hombre</I> de Herv&aacute;s (110 r.), entre otras" (p. 80). En contraste con esos datos, la librer&iacute;a de Polo vista a trav&eacute;s del inventario muestra que la oferta de "un surtido significativo de impresos escolares permite establecer un primer tipo de consumidor de materiales did&aacute;cticos de primera necesidad propios del Antiguo R&eacute;gimen" (p. 74).</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un dato que ofrece el documento que analiz&oacute; Garc&iacute;a Cuadrado es el precio en el que fueron tasados los libros, datos que incluso le ayudaron a determinar con mayor certeza la edici&oacute;n que fue registrada. Es el caso del dato &lt;43 Compendio de Concina en pergamino&gt;, que por el precio de un real y medio no podr&iacute;a ser el que corresponder&iacute;a a los dos tomos de la <I>Theolog&iacute;a </I><I>christiana dogmatico &#150;moral</I>. As&iacute; lo determina la autora precisamente por comparaci&oacute;n pues esa obra hab&iacute;a sido tasada en 1800 por Juan Polo en 40 reales. Por eso puede determinar que no se puede identificar el tratado sino que probablemente se trata de "la <I>Instrucci&oacute;n de </I><I>confesores, y penitentes</I> que el escribano anot&oacute; indebidamente como compendio" (p. 56). Este tipo de informaci&oacute;n, que la autora del libro va vertiendo poco a poco, da cuenta de un profundo conocimiento de los libros que en esa &eacute;poca eran importantes para diferentes grupos sociales. Un conocimiento que ha forjado en sus trabajos dedicados a la cultura libresca, especialmente la de la ciudad de Murcia. Estudios que han tenido como protagonistas al negocio de la librer&iacute;a y la tipograf&iacute;a en el siglo XVIII.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo particular hay dos aspectos del libro que han llamado especialmente la atenci&oacute;n: el primero es que se pudiese determinar que en la librer&iacute;a de Polo cuando menos la mitad de libros eran usados, procedentes de "la subasta o la almoneda de bibliotecas puestas a la venta tras las muertes de sus propietarios" (p. 74), pese a que no se haya profundizado en ese aspecto de la historia. Esta forma de adquisici&oacute;n de libros podr&iacute;a abrir una veta de estudio muy interesante que nos ayudara a explicar la permanencia de ciertos libros durante un periodo de tiempo. Lo segundo es el invaluable trabajo de identificaci&oacute;n puntual de pr&aacute;cticamente todos los libros registrados en el inventario de la librer&iacute;a. Con ello la autora ofrece a todos los interesados en estas tem&aacute;ticas un instrumento ideal que puede ayudar a identificar otros libros en diferentes documentos de la misma &eacute;poca, como podr&iacute;an ser los novohispanos. Este aspecto quiz&aacute; es al que menos atenci&oacute;n se ha puesto en los trabajos de la historia del libro en la Nueva Espa&ntilde;a. Sin duda es una lectura recomendable tanto para docentes como para investigadores abocados al tema de la cultura escrita, y posiblemente para cualquier interesado en las librer&iacute;as del pasado.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El primero titulado "Sobre librer&iacute;a murciana: Juan Polo, maestro librero (1768 &#150;1771)", en <I>Tejuelo: Revista de ANABAD Murcia,</I> n&uacute;m. 8, 2008, pp. 29 &#150;37. Disponible en: <a href="http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3950399.pdf" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3950399.pdf</a>  &#91;Fecha de consulta: diciembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543279&pid=S0187-358X201400030001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; el segundo "La librer&iacute;a de Juan Polo en Murcia a mediados del siglo XVII", en <I>Investigaci&oacute;n </I><I>Bibliotecol&oacute;gica,</I> n&uacute;m. 49, 2009, pp. 13 &#150;42. Disponible en: <a href="http://iibi.unam.mx/revistaCuib.html" target="_blank">http://iibi.unam.mx/revistaCuib.html</a>  &#91;Fecha de consulta: noviembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543280&pid=S0187-358X201400030001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Pilar Gonzalbo Aizpuru, <I>Introducci&oacute;n a la historia de la vida cotidiana</I>, M&eacute;xico: COLMEX, 2006, p. 33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543282&pid=S0187-358X201400030001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Joseph Febrero, <I>Librer&iacute;a de escribanos, e instruccion juridica theorico practica de principiantes. Parte segunda, dividida en tres libros...</I>, Con privilegio y licencias necesarias en Madrid, en la Imprenta de la Viuda e Hijo de Marin, 1797, Libro, 1, cap&iacute;tulo 1, p. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543284&pid=S0187-358X201400030001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Hortensio Sobrado Correa, "Los inventarios <I>post mortem</I> como fuente privilegiada para el estudio de la cultura material en la Edad Moderna", en <I>Hispania</I>, vol. 63, n&uacute;m. 215, pp. 825 &#150;861. Disponible en: <a href="http://hispania.revistas.csic.es/index.php/hispania/article/view/207/210" target="_blank">http://hispania.revistas.csic.es/index.php/hispania/article/view/207/210</a>  &#91;Fecha de consulta: noviembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543286&pid=S0187-358X201400030001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> V&eacute;ase Juana Zahar Vergara, <I>Historia de las librer&iacute;as en la Ciudad de M&eacute;xico: evocaci&oacute;n y </I><I>presencia</I>, M&eacute;xico: CUIB, 2006 y Enrique Fuentes Castilla,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543288&pid=S0187-358X201400030001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <I>Antigua Librer&iacute;a Madero: el arte de un oficio</I>, M&eacute;xico: Caja de Cerillos, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543289&pid=S0187-358X201400030001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Emma Rivas Mata, "Impresores y mercaderes de libros en la Ciudad de M&eacute;xico, siglo XVII", en <I>Del autor al lector. Historia del libro en M&eacute;xico</I>, Carmen Casta&ntilde;eda y Myrna Cort&eacute;s (coord.), M&eacute;xico: CIESAS: CONACYT, 2002, pp. 71 &#150;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543291&pid=S0187-358X201400030001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Joaqu&iacute;n Santana Vela, <I>Un escaparate de la cultura letrada en la Ciudad de M&eacute;xico: la </I><I>Librer&iacute;a de Paula Benavides al mediar el Siglo </I><I>XVII</I>, Tesis de Maestr&iacute;a en Historia, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543293&pid=S0187-358X201400030001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Manuel Su&aacute;rez Rivera, <I>En el arco frontero al palacio: an&aacute;lisis del inventario de la Librer&iacute;a de </I><I>Crist&oacute;bal de Z&uacute;&ntilde;iga y Ontiveros, 1758</I>, Tesis de Maestr&iacute;a en Historia, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 2009. Disponible en: <a href="132.248.9.195/ptd2013/octubre/0702206/Index.html" target="_blank">132.248.9.195/ptd2013/octubre/0702206/Index.html</a>  &#91;Fecha de consulta: noviembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543295&pid=S0187-358X201400030001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Amos Megged, "Revalorando las luces en el mundo hisp&aacute;nico, la primera y &uacute;nica librer&iacute;a de Agust&iacute;n Dherv&eacute; a mediados del siglo XVIII en la Ciudad de M&eacute;xico", en <I>Bulletin Hispanique</I>, vol. 101, n&uacute;m. 1, 1999, pp. 147 &#150;173. Disponible en: <a href="http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/hispa_0007-4640_1999_num_101_1_4998" target="_blank">http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/hispa_0007 &#150;4640_1999_num_101_1_4998</a>  &#91;Fecha de consulta: diciembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543297&pid=S0187-358X201400030001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Olivia Moreno Gamboa, <I>La librer&iacute;a de Luis Mariano Ibarra, Ciudad de M&eacute;xico, 1730 &#150;1750</I>, M&eacute;xico: Ediciones de Educaci&oacute;n y Cultura, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543299&pid=S0187-358X201400030001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Idalia Garc&iacute;a y Ana Cecilia Montiel Ontiveros, "Una vida entre cajones de libros. Felipe P&eacute;rez del Campo en la Nueva Espa&ntilde;a, 1733 &#150;1764", en <I>Estudios de Historia Novohispana</I>, vol. 43, julio &#150;diciembre, 2010, pp. 51 &#150;107. Disponible en: <a href="http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/novohispana/pdf/novo43/523.pdf" target="_blank">http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/novohispana/pdf/novo43/523.pdf</a>  &#91;Fecha de consulta: diciembre de 2013 &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543301&pid=S0187-358X201400030001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Garc&iacute;a Cuadrado, "Sobre librer&iacute;a murciana: Juan Polo, maestro librero (1768 &#150;1771)", p. 33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543303&pid=S0187-358X201400030001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Genaro Lamarca Langa, <I>La cultura del libro en la &eacute;poca de la ilustraci&oacute;n: Valencia, 1740 &#150;</I><I>1808</I>, Valencia: Edicions Alfons el Magn&agrave;nim, Instituci&oacute; Valenciana d Estudis i Investigaci&oacute;, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4543305&pid=S0187-358X201400030001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
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