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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>HANSSON, JOACIM. <i>Libraries and identity: the role of institutional self&#150;image and identity in the emergence of the new types of library</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Felipe Meneses Tello</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Oxford: Chandos Publishing, 2010. xiii, 111 p. isbn 978&#150;1&#150;84334&#150;541&#150;1</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Hansson comienza con el planteamiento de un marco te&oacute;rico referente a la identidad institucional de las bibliotecas (Cap&iacute;tulo 1). En virtud de que el concepto "identidad institucional" es utilizado en varias disciplinas acad&eacute;micas y de que la bibliotecolog&iacute;a y ciencia de la informaci&oacute;n le han prestado escasa atenci&oacute;n a cuestiones relacionadas con este fen&oacute;meno, es pertinente reflexionar, en primer lugar, sobre lo que es una biblioteca. Asimismo, se requiere pensar si estamos hablando de bibliotecas en sentido general o si es necesario reducir la idea a determinados tipos de bibliotecas. Y tambi&eacute;n es adecuado preguntarse si es factible definir a &eacute;stas como instituciones y si es posible entonces responder en qu&eacute; consiste tal identidad. El problema se complica cuando dos distintos tipos de bibliotecas se funden en la pr&aacute;ctica en un uso conjunto, puesto que existe el riesgo de que afloren conflictos respecto a la afinidad de los tipos de diferenciaci&oacute;n social entre los bibliotecarios, por ejemplo, entre bibliotecarios acad&eacute;micos y p&uacute;blicos. Si bien es cierto que estos profesionales comparten un conjunto de normas b&aacute;sicas, la historia de la bibliotecolog&iacute;a los distingue acorde con las funciones que desempe&ntilde;an. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal modo que el autor, al intentar responder a la pregunta &iquest;qu&eacute; es una biblioteca?, asevera que si queremos analizar la identidad y el desarrollo de las bibliotecas no es suficiente hablar de ellas en t&eacute;rminos generales. Es decir, es menester advertir en primera instancia las diferencias y semejanzas que presentan los diversos centros bibliotecarios para poder distinguirlos mejor. Es conveniente observar esta distinci&oacute;n pues, afirma Hansson: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de la identidad de la biblioteca en el siglo XX no s&oacute;lo nos ofrece la m&aacute;s amplia y la m&aacute;s compleja variedad de tipos de biblioteca que se ha visto a trav&eacute;s de la historia de la bibliotecolog&iacute;a, sino que tambi&eacute;n nos proporciona los mejores prerrequisitos para entender el desarrollo actual de la bibliotecolog&iacute;a a comienzos del siglo XXI. </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vertiente que sigue nuestro autor para ahondar sobre el asunto en cuesti&oacute;n es reconocer a las bibliotecas como "instituciones sociales", por un lado, y como "agentes sociales", por el otro. El primer paradigma comenz&oacute;, seg&uacute;n refiere Hansson, con las bibliotecas p&uacute;blicas de los Estados Unidos, resultado del movimiento democr&aacute;tico que caracteriz&oacute; a esa naci&oacute;n durante el siglo XIX. Centros bibliotecarios que con el paso del tiempo se convirtieron en un servicio bibliotecario p&uacute;blico maduro y l&iacute;der en el mundo. Modelo en el que se inspiraron los pa&iacute;ses escandinavos, entre otros, para establecer sus sistemas de bibliotecas p&uacute;blicas. Respecto a que las bibliotecas pueden ser vistas como agentes eso se debe a que &eacute;stas potencian la producci&oacute;n y el crecimiento del conocimiento colectivo, el cual se puede ver y medir. En este sentido, afirma el autor: "El valor de las bibliotecas radica en su capacidad para reflejar este crecimiento en el desarrollo de la colecci&oacute;n y en su capacidad de presentar este desarrollo para el uso de los servicios". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las normas y los valores sociales son tambi&eacute;n tema de lo que entra&ntilde;a estudiar la identidad institucional de las bibliotecas, pues independiente del tipo de centro bibliotecario del que se trate, estos espacios culturales son producto de determinadas normas y valores originados en el seno de la sociedad. Las bibliotecas p&uacute;blicas, por ejemplo, "se encuentran entre las instituciones sociales fundamentales que forman los prerrequisitos para la democracia liberal", cuyo objetivo ha sido no solamente el aumentar la participaci&oacute;n democr&aacute;tica de la gente, sino tambi&eacute;n el de contar con trabajadores educados y con buenos modales que puedan incrementar la productividad y as&iacute; sacar al pa&iacute;s adelante. De este modo la creaci&oacute;n de bibliotecas y el acto de lectura que ellas fomentan a trav&eacute;s de los servicios que prestan son elementos importantes del movimiento de la educaci&oacute;n popular al alcance de las clases sociales trabajadoras. Esto significa que las bibliotecas han llegado a reflejar, seg&uacute;n se indica en la obra, los diferentes tipos de ideales democr&aacute;ticos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, a juicio del autor, la discusi&oacute;n actual sobre la identidad social de las bibliotecas no est&aacute; del todo centrada en la formaci&oacute;n de los valores democr&aacute;ticos, sino en el mantenimiento y la adaptaci&oacute;n a nuevos ambientes pol&iacute;ticos; es decir, en las pr&aacute;cticas profesionales referentes a la satisfacci&oacute;n de las necesidades y demandas de la sociedad local, las cuales tienen una alta prioridad. Situaci&oacute;n que est&aacute; abriendo el camino para una variedad de puntos de vista sobre el papel social que deben desempe&ntilde;ar, por ejemplo, las bibliotecas p&uacute;blicas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el marco del tema "Las bibliotecas tradicionales y los bibliotecarios tradicionales" (Cap&iacute;tulo 2), Joacim Hansson comenta que desde el comienzo del siglo XX, a las bibliotecas se les ha definido en relaci&oacute;n con la evoluci&oacute;n social y en relaci&oacute;n consigo mismas. En raz&oacute;n de esto, el desenvolvimiento de estas instituciones sociales est&aacute; estrechamente vinculado con una serie de factores contextuales, tales como su naturaleza democr&aacute;tica, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural, sin perder de vista los factores inherentes al comportamiento del usuario y a la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Si bien es cierto que tradicionalmente las bibliotecas (cient&iacute;ficas, nacionales, acad&eacute;micas, escolares y p&uacute;blicas) se han diferenciado a trav&eacute;s del tiempo con base en sus usuarios, herramientas y pr&aacute;cticas, tambi&eacute;n existen algunos aspectos que son comunes a todas ellas. Esto se observa mediante los fundamentos de la bibliotecolog&iacute;a que han perdurado por largo tiempo. Hecho que, afirma el autor, tendemos a olvidar en los debates contempor&aacute;neos de la disciplina del bibliotec&oacute;logo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Hansson son tres los problemas esenciales que cualquier tipo de biblioteca debe solucionar satisfactoria y profesionalmente: 1) la organizaci&oacute;n f&iacute;sica e intelectual de las colecciones de documentos, 2) la muestra y distribuci&oacute;n de los documentos entre los usuarios y 3) la conservaci&oacute;n de los documentos. Problemas que se han convertido en s&iacute; mismos en parte de la definici&oacute;n b&aacute;sica de una biblioteca, tanto cuando hablamos del desarrollo de la biblioteca como de su identidad institucional. As&iacute;, estos problemas giran alrededor de un eje: "el control bibliogr&aacute;fico", proceso que apunta hacia la organizaci&oacute;n, la recuperaci&oacute;n y la preservaci&oacute;n de las colecciones documentales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del surgimiento de la documentaci&oacute;n (con Paul Otlet y Henri La Fontaine), es decir, del tratamiento sistem&aacute;tico bibliogr&aacute;fico de documentos cient&iacute;ficos, ha habido una cierta rivalidad entre el documentalista y el bibliotec&oacute;logo, lo que ha provocado una severa crisis tanto de identidad profesional como de identidad institucional. En el transcurso del tiempo las diferencias entre estos dos grupos en ocasiones han desembocado en antagonismos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos infranqueables. El profesor sueco Joacim Hansson nos ilustra comparando a estos dos profesionales para aclarar que tanto los bibliotec&oacute;logos como los documentalistas trabajan en el mismo entorno institucional, es decir, en la biblioteca cient&iacute;fica; por lo que los dos contendientes en el debate profesional comparten la misma plataforma y la interacci&oacute;n es con los mismos usuarios. Pese a esto, se reconoce que los documentalistas han sido fuertes en su argumentaci&oacute;n y en la construcci&oacute;n de su identidad profesional dentro del sector bibliotecario. Esto ha suscitado una manera de ver la profesi&oacute;n desde otros &aacute;ngulos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el autor asevera que la batalla discursiva entre los bibliotec&oacute;logos y documentalistas se ha llevado a cabo principalmente en el terreno de las bibliotecas cient&iacute;ficas, pues las bibliotecas p&uacute;blicas no han estado tan involucradas, ni pr&aacute;ctica ni te&oacute;ricamente, en torno a las diferencias que marcaban a esos dos profesionales. Ante esta situaci&oacute;n, los bibliotec&oacute;logos p&uacute;blicos construyeron una entidad fuerte al posicionar a las bibliotecas p&uacute;blicas como uno de los servicios m&aacute;s apreciados entre todos los grupos de la sociedad. Para esto el papel de guardi&aacute;n moral heredado del movimiento de las primeras bibliotecas p&uacute;blicas de los EE.UU., donde la clase burguesa asumi&oacute; el papel de proporcionar a las masas literatura de buen gusto, se convirti&oacute; durante muchos a&ntilde;os en uno de los pilares en la construcci&oacute;n de una identidad profesional para el bibliotec&oacute;logo p&uacute;blico. M&aacute;s tarde, a partir de la d&eacute;cada de 1970, se gener&oacute; tambi&eacute;n una conciencia pol&iacute;tica que posicion&oacute; a la biblioteca p&uacute;blica como una garant&iacute;a institucional en contra de la influencia comercial que comenzaba hacer mella entre la juventud. Por esto la divisi&oacute;n entre las bibliotecas p&uacute;blicas y cient&iacute;ficas es esencial tambi&eacute;n cuando se requiere observar el desarrollo de la identidad institucional bibliotecaria durante el siglo XX. Identidad que fue construy&eacute;ndose mediante normas y valores, herramientas y pr&aacute;cticas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A juicio de Hansson son dos los acontecimientos sociales simult&aacute;neos m&aacute;s importantes que han causado la creaci&oacute;n de nuevas relaciones entre los diversos tipos de bibliotecas tradicionales y su bien establecida identidad. El primero se refiere una serie de reformas educativas que han puesto a un gran n&uacute;mero de adultos de nuevo en las escuelas y universidades. El otro es el desarrollo tecnol&oacute;gico de la Internet. Pero ante los tiempos inciertos que vivimos vislumbra dos escenarios: 1) nos enfrentamos a un futuro glorioso, donde todo est&aacute; bien (e igual) y los usuarios de la biblioteca pueden convertirse en usuarios de la informaci&oacute;n sin necesidad de acudir a la biblioteca, o 2) nos enfrentamos a la muerte de las bibliotecas tal como las conocemos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El evidente potencial de la Internet, al ir configur&aacute;ndose como una fuente de informaci&oacute;n importante para las personas, muestra que la eficacia de las bibliotecas como instituciones p&uacute;blicas est&aacute; bajo amenaza, si no por la tecnolog&iacute;a misma s&iacute; por los valores innovadores que se han estado promoviendo acerca de esta tecnolog&iacute;a en el seno de la sociedad. Pero la biblioteconom&iacute;a tradicional al no construirse bajo nuevos valores, como los de car&aacute;cter democr&aacute;tico, ha llegado a una crisis de identidad. As&iacute;, las bibliotecas han tenido que enfrentar un periodo de cambio que est&aacute; teniendo lugar a nuestro alrededor a una velocidad cada vez mayor, y para encarar este cambio vertiginoso el autor identifica dos caminos de desarrollo: 1) la disminuci&oacute;n de la diferencia entre, por ejemplo, las bibliotecas p&uacute;blicas y cient&iacute;ficas, con el fin as&iacute; de redefinir las misiones de la biblioteca; 2) el surgimiento de las bibliotecas digitales, en t&eacute;rminos tanto de colecciones digitalizadas como de nuevos servicios digitales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la pregunta expresa "&iquest;Nuevas bibliotecas y nuevos bibliotecarios?" (Cap&iacute;tulo 3) Hansson se centra en la bibliotecolog&iacute;a contempor&aacute;nea; es decir, la que comienza en el siglo XXI. A su juicio los tipos separados de biblioteca ya no pueden continuar operando como lo han hecho durante mucho tiempo. Pero el cambio est&aacute; llegando, aunque reconoce que ninguno de los tipos tradicionales de bibliotecas (bibliotecas nacionales, cient&iacute;ficas, escolares y p&uacute;blicas) est&aacute; destinado a desaparecer en un futuro pr&oacute;ximo, sino m&aacute;s bien a unirse generando dos nuevos tipos de recintos. Uno se encamina hacia la biblioteca de uso conjunto (<I>joint&#150;use libraries</I>), esto es, hacia la fusi&oacute;n de la organizaci&oacute;n entre dos o m&aacute;s tipos de bibliotecas (p&uacute;blicas&#150;escolares&#150;cient&iacute;ficas). El otro tipo hacia el desarrollo de colecciones digitales y servicios digitales que han estado configurando la biblioteca digital. Esto gracias a la tecnolog&iacute;a electr&oacute;nica y a la pr&aacute;ctica de la digitalizaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la nueva filosof&iacute;a p&uacute;blica y el papel de la biblioteca, el autor observa el nexo que existe entre las bibliotecas p&uacute;blicas locales y el sector de la educaci&oacute;n formal. En este sentido afirma que estas bibliotecas y las escuelas se han desarrollado de la mano por todas partes. Situaci&oacute;n que ha servido para moldear tanto la legitimidad como la identidad institucional de estos centros bibliotecarios, formalmente al servicio de todos. Es decir, la legitimidad de las nuevas bibliotecas p&uacute;blicas en Suecia, como en otros pa&iacute;ses, se basa en gran parte en su relaci&oacute;n con el sistema de las escuelas p&uacute;blicas; y la identidad institucional se percibe cuando el sector bibliotecario p&uacute;blico es visto como parte complementaria relevante del sector educativo. Y ambos sectores persiguen lo mismo: un pueblo ilustrado lleno por el esp&iacute;ritu de la democracia. De tal manera que las bibliotecas p&uacute;blicas han logrado m&aacute;s legitimidad al proporcionar servicios de apoyo a la educaci&oacute;n formal completa. Por esto, las bibliotecas, especialmente las bibliotecas p&uacute;blicas, se han visto obligadas a adaptarse a los valores apegados al sistema escolar p&uacute;blico, com&uacute;n en la biblioteconom&iacute;a tradicional. &iquest;Esta situaci&oacute;n est&aacute; conduciendo a la creaci&oacute;n de nuevas bibliotecas? </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hansson piensa que los nuevos marcos institucionales que han surgido en algunos pa&iacute;ses han producido nuevas constelaciones de servicios bibliotecarios. Es decir, a medida que el n&uacute;mero de estudiantes en instituciones de educaci&oacute;n superior ha aumentado dram&aacute;ticamente, que el n&uacute;mero de cursos a distancia tambi&eacute;n se ha incrementado y muchos colegios universitarios peque&ntilde;os no son suficientes en funci&oacute;n de los servicios bibliotecarios que prestan, se ha estado allanando el camino para la aparici&oacute;n de las denominadas <I>bibliotecas de uso conjunto</I>, que no es otra cosa m&aacute;s que la composici&oacute;n organizativa y administrativa que le da paso a diferentes tipos de servicios de biblioteca. La forma tradicional de una biblioteca de uso compartido es la combinaci&oacute;n de una biblioteca escolar y una biblioteca p&uacute;blica, configuraci&oacute;n que bien puede servir para volver a evaluar la bibliotecolog&iacute;a en relaci&oacute;n con la educaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n de las bibliotecas de uso conjunto, dice el autor, ha demostrado ser dif&iacute;cil porque las formas de colaboraci&oacute;n y fusi&oacute;n var&iacute;an. En un sentido general y con base en la bibliograf&iacute;a que cita al respecto, Hansson identifica tres formas: 1) <I>Integraci&oacute;n m&iacute;nima. </I>Esto significa b&aacute;sicamente una colocaci&oacute;n sencilla de las dos bibliotecas que preserva las identidades individuales y los servicios. Organizativa y administrativamente las bibliotecas individuales se mantienen separadas. 2) <I>Integraci&oacute;n selectiva</I>. Esta es la forma m&aacute;s com&uacute;n y tambi&eacute;n la m&aacute;s compleja de colaboraci&oacute;n, pues esta manera puede tomar muchas formas. 3) <I>La integraci&oacute;n plena</I>. Este nivel significa que las bibliotecas que participan en la sociedad mixta de uso, b&aacute;sicamente renuncian a sus identidades anteriores y se unen en torno a una sola misi&oacute;n. El autor presenta dos ejemplos de bibliotecas de uso compartido en Suecia. El primero entre una biblioteca p&uacute;blica y otra biblioteca acad&eacute;mica y el segundo entre tres diferentes bibliotecas, dos p&uacute;blicas y una universitaria. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensar en la relaci&oacute;n "bibliotecas y sociedad" hoy en d&iacute;a implica considerar el fen&oacute;meno de lo digital (Cap&iacute;tulo 4). As&iacute;, este apartado comienza con una breve reflexi&oacute;n hist&oacute;rica sobre los desarrollos tecnol&oacute;gicos que han impactado el entorno de las instituciones bibliotecarias. El objetivo principal, sin embargo, apunta hacia la reflexi&oacute;n de la bibliotecolog&iacute;a contempor&aacute;nea en relaci&oacute;n con los debates que se han suscitado sobre conceptos tales como las "bibliotecas h&iacute;bridas" y la "biblioteca 2.0". As&iacute;, la ligaz&oacute;n entre "tecnolog&iacute;a y bibliotecas" es uno de los rubros que trata este cap&iacute;tulo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considera el autor, en una primera etapa, que la tecnolog&iacute;a es b&aacute;sicamente aquella destinada a los documentos; esto es, a la tecnolog&iacute;a de la documentaci&oacute;n, a las t&eacute;cnicas para la descripci&oacute;n y a la organizaci&oacute;n de documentos, tanto la f&iacute;sica como la referente a su contenido. Tecnolog&iacute;a que medio siglo atr&aacute;s parec&iacute;a no tener fin, y la misma que fue abriendo un amplio horizonte de pensamientos y pr&aacute;cticas que facilitaron el registro y la gesti&oacute;n de documentos dentro de las bibliotecas durante d&eacute;cadas. Pero todo era mec&aacute;nico. La era de la digitalizaci&oacute;n era todav&iacute;a desconocida. Una "sociedad de la informaci&oacute;n" era s&oacute;lo una quimera. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que la tecnolog&iacute;a emergente ha sido un factor importante respecto a la identidad profesional de la bibliotecolog&iacute;a, aunque esto no ha sucedido en el terreno pr&aacute;ctico de todas las bibliotecas pues, explica Hansson, los bibliotec&oacute;logos al servicio de las bibliotecas especializadas en ciencias m&aacute;s grandes a menudo han estado m&aacute;s abiertos hacia el cambio tecnol&oacute;gico que aquellos que sirven en la esfera de las bibliotecas p&uacute;blicas. Esto se ha debido a que las bibliotecas cient&iacute;ficas est&aacute;n mejor dotadas y orientadas bibliogr&aacute;ficamente que las bibliotecas p&uacute;blicas y, al mismo tiempo, son m&aacute;s grandes y m&aacute;s especializadas tanto en t&eacute;rminos de las colecciones como en sus relaciones con los usuarios. La tecnolog&iacute;a es vista as&iacute;, en el trabajo bibliotecario especializado, mucho m&aacute;s relevante como ayuda en la b&uacute;squeda y el almacenamiento de la informaci&oacute;n de lo que se percibe en la biblioteca p&uacute;blica promedio. Adem&aacute;s de que las bibliotecas p&uacute;blicas son mucho m&aacute;s complicadas desde un punto de vista de su identidad social. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor observa que con los avances de la tecnolog&iacute;a respecto de las telecomunicaciones que contin&uacute;an avanzando, las bibliotecas est&aacute;n sintiendo m&aacute;s los efectos que tienen que ver con el fen&oacute;meno de la digitalizaci&oacute;n. El primer paso hacia el entorno de la biblioteca actual fue dado a mediados de la d&eacute;cada de 1990 con lo que se conoce como la "biblioteca h&iacute;brida", que consiste en ciertas combinaciones de recursos f&iacute;sicos y electr&oacute;nicos que fueron surgiendo en esa escena. De esta manera con el concepto de biblioteca h&iacute;brida se pretende reflejar el estado de transici&oacute;n de la biblioteca de hoy en d&iacute;a, en el sentido de que sus acervos no son plenamente impresos o completamente digitales. Esto a pesar del potencial de la Internet y la capacidad multimedia de la tecnolog&iacute;a la cual sigue abriendo caminos en todos los &aacute;mbitos de la investigaci&oacute;n. En este sentido la profec&iacute;a de la d&eacute;cada de los setenta, concerniente a la sociedad sin papel, no se ha cumplido cabalmente. La tendencia no parece ser, a modo de ver del autor, que nada desaparezca, sino que todo lonuevo simplemente se agregue a lo ya existente. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad profesional en el entorno de la biblioteca digital est&aacute; en estrecha relaci&oacute;n con lo que significa ser un bibliotec&oacute;logo que va m&aacute;s all&aacute; de sus funciones tradicionales referentes al almacenamiento y organizaci&oacute;n de documentos impresos. El trabajo de ese profesional contempor&aacute;neo ha adquirido un perfil &eacute;tico que tiene que ver con determinados valores, tales como la libertad de expresi&oacute;n, la privacidad y el derecho del p&uacute;blico a tener acceso sin restricci&oacute;n alguna a los materiales disponibles, impresos y digitales. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido Hansson asevera que para denominar a una biblioteca digital como tal, &eacute;sta debe estar afiliada a una instituci&oacute;n bibliotecaria, acad&eacute;mica o p&uacute;blica. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, para que las colecciones digitales sean verdaderamente bibliotecas digitales deber&aacute;n incorporar un n&uacute;mero significativo de servicios bibliotecarios apegados a ese esp&iacute;ritu &eacute;tico. En esta contextura, la era digital no est&aacute; al margen de la pr&aacute;ctica de ciertos valores &eacute;ticos de los bibliotec&oacute;logos en el momento de planificar, dise&ntilde;ar y poner en marcha una biblioteca digital propiamente dicha, y con el apoyo de todo aquello que trata el tema "Biblioteca 2.0". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Bibliotecas, identidad y cambio" (Cap&iacute;tulo 5), Hansson advierte que el cambio social y pol&iacute;tico no s&oacute;lo es natural para el desarrollo de las instituciones p&uacute;blicas, sino tambi&eacute;n se ha concebido como una amenaza a la identidad fundamental de &eacute;stas. No obstante, pocas personas cuestionan la experiencia y la legitimidad b&aacute;sica de las bibliotecas al ser observadas simplemente como parte del bien de la sociedad junto con muchas otras instituciones que hacen funcionar una sociedad democr&aacute;tica. Es importante ver que hay una l&iacute;nea divisoria entre el "adentro" y el "afuera" de la pr&aacute;ctica de la bibliotecolog&iacute;a. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el exterior, las bibliotecas trabajan a un ritmo lento sin considerar cambios en t&eacute;rminos de los avances tecnol&oacute;gicos, las nuevas formas de gesti&oacute;n de la estructura organizativa y sus relaciones con los usuarios. Un ejemplo de esto es que los usuarios, afirma el autor, rara vez se preocupan por los problemas de identidad profesional, que son tan visibles en la creaci&oacute;n de muchas bibliotecas de uso conjunto. Los usuarios en su mayor&iacute;a acuden a la biblioteca para hacer lo que siempre han estado haciendo en su biblioteca, o para resolver un problema concreto que se les presenta en relaci&oacute;n con sus problemas de estudio. Al hacer eso, realmente no se preocupan por el entorno de la organizaci&oacute;n o la gesti&oacute;n o las pr&aacute;cticas. &Eacute;stas son cosas que les dejan a los bibliotec&oacute;logos, siempre y cuando los usuarios obtengan el documento con la informaci&oacute;n que requieren. Darles a los usuarios lo que demandan no es s&oacute;lo un mantra de las nuevas f&oacute;rmulas y de las teor&iacute;as de gesti&oacute;n, sino que es lo que las bibliotecas han estado haciendo durante miles de a&ntilde;os &#150;en su propia manera especial. En el mundo interior de las bibliotecas, sin embargo, se trata de una cuesti&oacute;n completamente diferente. Todos los debates, las nuevas terminolog&iacute;as, las innovaciones organizativas y las discusiones de relaciones de cambio con los usuarios se est&aacute;n llevando a cabo en el &aacute;mbito de una discusi&oacute;n profesional rara vez visible para el p&uacute;blico en general. Esto no es extra&ntilde;o ya que sucede en todas las profesiones; no obstante hay que tenerlo en cuenta. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &uacute;ltima parte (Cap&iacute;tulo 6) Hansson escribe una especie de conclusi&oacute;n. As&iacute;, asevera que el debate p&uacute;blico de hoy sobre las bibliotecas y la bibliotecolog&iacute;a a menudo hace hincapi&eacute; en la necesidad de un desarrollo r&aacute;pido. A su parecer, es importante que las bibliotecas &#150;principalmente las bibliotecas p&uacute;blicas&ndash; sigan las tendencias tecnol&oacute;gicas para redefinir su misi&oacute;n fundamental en la sociedad, con el fin de legitimar el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as. Sin embargo, la crisis econ&oacute;mica se ha convertido en un serio problema tanto en la pr&aacute;ctica como en la teor&iacute;a, motivo por el que los bibliotec&oacute;logos ahora est&aacute;n obligados a "pensar la econom&iacute;a" en todo lo que hacen. En este sentido se ha producido un cambio de enfoque a partir de lo bibliogr&aacute;fico a lo social, puesto que las bibliotecas hoy se definen con m&aacute;s fuerza como instituciones sociales que se crean y desarrollan para garantizar espacios de encuentro de los ciudadanos en las diferentes etapas de su vida. En efecto, el autor piensa que la identificaci&oacute;n de la demanda en el marco de esas diversas fases de vida es un reto para la bibliotecolog&iacute;a de hoy en d&iacute;a, pues el fin de asegurar servicios bibliotecarios de calidad a lo largo de toda la vida del ser humano no es cosa sencilla. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se sabe que las sociedades culturalmente diversas ven una disminuci&oacute;n general de confianza que se relaciona directamente con el aumento de la diversidad &eacute;tnica. Las bibliotecas tienen el potencial para restaurar y construir esa confianza de una manera que no lo hacen otras instituciones p&uacute;blicas. Con el fin de contribuir al establecimiento de la confianza p&uacute;blica social y coadyuvar a crear un mundo m&aacute;s seguro, una sociedad m&aacute;s humana, que las bibliotecas sean s&oacute;lo un lugar de encuentro no es suficiente. Por esta raz&oacute;n el autor afirma que es necesario que las instituciones bibliotecarias asuman un papel m&aacute;s activo en t&eacute;rminos de responsabilidad social, en concordancia con los tiempos que vivimos. Desde este punto de vista los profesionales de la biblioteca deber&iacute;an estar obligados a pensar en funci&oacute;n de una clara identidad institucional apuntalada en el valor de la responsabilidad social. Por tanto es importante que ellos no se dejen seducir por la velocidad del cambio tecnol&oacute;gico, pues si bien es relevante, es de mayor consecuencia reconocer que el mundo no solamente avanza gracias a la tecnolog&iacute;a. Los desarrollos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos son cruciales, pues son &eacute;stos los que tambi&eacute;n han llevado el trabajo bibliotecario al terreno en donde hoy se encuentra. Esos desarrollos, concluye Hansson, son mucho m&aacute;s notables para el establecimiento de una identidad pertinente para las bibliotecas y la bibliotecolog&iacute;a en el futuro, tanto a nivel mundial como local. Es ineludible, por ende, que los profesionales de esta disciplina tomen el control de la tradici&oacute;n pero sin menoscabo de la innovaci&oacute;n. </font></p>      ]]></body>
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