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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Memoria del I Simposio Internacional sobre Organización del conocimiento: Bibliotecología y Terminología]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>NAUMIS PE&Ntilde;A, CATALINA. <i>Memoria del I Simposio Internacional sobre Organizaci&oacute;n del conocimiento: Bibliotecolog&iacute;a y Terminolog&iacute;a</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>por Mauricio S&aacute;nchez Menchero</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas, 2009. xxxi, 606 p.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace casi cien a&ntilde;os &Eacute;mil Durkheim se&ntilde;alaba en su libro <i>Las formas elementales de la vida religiosa </i>(1912), que categor&iacute;as del pensamiento humano como g&eacute;nero, fuerza, personalidad, eficacia no han estado nunca fijas de una forma definitiva. En todo caso, el dominio que han ejercido sobre el pensamiento var&iacute;a en funci&oacute;n de los tiempos y las sociedades. La reflexi&oacute;n del soci&oacute;logo franc&eacute;s no estaba errada pues consider&oacute; los avatares de la organizaci&oacute;n del conocimiento en sus diferentes edades hist&oacute;ricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo sobre la idea que expone Durkheim fueron los nuevos t&eacute;rminos acu&ntilde;ados para referirse a la novedosa realidad a la que se enfrentaron conquistadores y misioneros en tierras americanas. Ya en su libro de <i>Los cuatro viajes, </i>Crist&oacute;bal Col&oacute;n testimoniaba y describ&iacute;a al chile como "su pimienta, d'ella que vale m&aacute;s que pimienta, y toda la gente no come sin ella, que la halla muy sana". Para mediados del s. XVI, Fray Toribio de Benavente Motolin&iacute;a al redactar su obra <i>Historia de los indios de la Hueva Espa&ntilde;a, </i>pensaba cu&aacute;l ser&iacute;a la mejor forma de transmitirles a sus interlocutores metropolitanos la informaci&oacute;n y el conocimiento del ignoto entorno geogr&aacute;fico. As&iacute;, el franciscano ech&oacute; mano tanto de conceptos jur&iacute;dicos medievales tales que rey, reino, vasallo, palacio, etc. Adem&aacute;s conform&oacute; una especie de glosario donde las definiciones de las cosas se realizaban m&aacute;s por aproximaciones que por definiciones. De esta forma comparaba los productos mexicanos con alimentos consumidos en Espa&ntilde;a. Es el caso del aguacate que &#150;a decir de Motolin&iacute;a&#150; lo describ&iacute;a como la pera por su forma y tama&ntilde;o, y con el pi&ntilde;&oacute;n por su sabor.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un siglo m&aacute;s tarde, el ingl&eacute;s John Wilkins constituy&oacute; un idioma anal&iacute;tico. Para el acad&eacute;mico brit&aacute;nico &#151;a decir de Jorge Luis Borges&#151; era necesaria la construcci&oacute;n de palabras que se definieran a s&iacute; mismas. En su empe&ntilde;o dividi&oacute; el universo en cuarenta categor&iacute;as, subdividibles en diferencias y en especies.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asign&oacute; a cada g&eacute;nero un monos&iacute;labo de dos letras; a cada diferencia una consonante; a cada especie, una vocal. Por ejemplo: <i>de, </i>&#91;quer&iacute;a&#93; decir elemento; <i>deb, </i>el primero de los elementos, el fuego; <i>deba, </i>una porci&oacute;n del elemento del fuego, una llama.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego un recorrido pormenorizado a lo largo de la historia nos arrojar&iacute;a m&aacute;s ejemplos sobre est&aacute; b&uacute;squeda continua para sistematizar las categor&iacute;as del pensamiento humano. Nuestra &eacute;poca no es la excepci&oacute;n. Algunos pensadores han utilizado el concepto postmoderno para nombrar al momento actual. Un t&eacute;rmino que Octavio Paz criticaba al preguntarse c&oacute;mo se iba a llamar al periodo siguiente: post&#150;post modernismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que no es algo banal el acto de darle nombre a las cosas. Al contrario es una condici&oacute;n indispensable para llegar a determinarlas. En palabras de Elizabeth Luna se trata de la funci&oacute;n peculiar y espec&iacute;fica de la ciencia.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; se comprende por que la filolog&iacute;a representa un aspecto necesario e integrante de la teor&iacute;a del conocimiento.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que es una realidad es que el uso de programas planteados por inform&aacute;ticos, traductores y termin&oacute;logos para recuperar palabras, nos ha conducido a una situaci&oacute;n in&eacute;dita de trabajo e investigaci&oacute;n que demanda contar con una buena formaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica al momento de abordar el tema terminol&oacute;gico y bibliotecol&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una tarea nada f&aacute;cil de enfrentar. De ah&iacute; que se dispusiera, en agosto de 2007, el I Simposio Internacional de Organizaci&oacute;n del Conocimiento: Bibliotecolog&iacute;a y Terminolog&iacute;a. Un evento que cont&oacute; con once conferencias magistrales y ocho sesiones de trabajo con 28 ponencias y 48 participantes. Y que, como resultado palpable del mismo, presenta ahora el libro <i>Organizaci&oacute;n del conocimiento: bibliotecolog&iacute;a y terminolog&iacute;a, </i>editado por el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas de la UNAM en 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rese&ntilde;ar una obra voluminosa de m&aacute;s de 600 p&aacute;ginas no es una tarea f&aacute;cil. Por lo tanto s&oacute;lo mencionaremos a continuaci&oacute;n algunas ideas contenidas principalmente en la introducci&oacute;n y en las conferencias magistrales. Pero antes nos vamos a permitir introducir una tr&iacute;ada conceptual que ha servido para organizar nuestra lectura. Se trata de los conceptos que conforman las culturas de informaci&oacute;n, conocimiento y comunicaci&oacute;n. Y es que a partir de estos t&eacute;rminos pretendemos entender y ubicar la concepci&oacute;n epistemol&oacute;gica que se presenta a lo largo del texto que rese&ntilde;amos. Es decir, nos preguntamos &iquest;qu&eacute; conocemos? y &iquest;c&oacute;mo conocemos? Y todav&iacute;a m&aacute;s a&uacute;n: &iquest;c&oacute;mo conocemos el conocer? En palabras del epistem&oacute;logo Rolando Garc&iacute;a se trata de observar la historia como un laboratorio del conocimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las caracter&iacute;sticas principales de la informaci&oacute;n &#151;como se&ntilde;ala Gerardo Sierra&#151; podemos decir que "se trata de un bien de naturaleza intelectual, inmaterial", que es registrado y presentado en soportes f&iacute;sicos. Desde luego la informaci&oacute;n "no es escasa; &#91;por el contrario&#93; cada vez es m&aacute;s abundante y su uso no es excluyente. La pueden utilizar varias personas a la vez, salvo cuando su valor est&aacute; precisamente en la privacidad y exclusividad ". Y con respecto al conocimiento,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">decimos que &eacute;ste es fruto de las asociaciones que el cerebro es capaz de hacer a partir del an&aacute;lisis de informaci&oacute;n almacenada. Adem&aacute;s, el conocimiento se elabora para dar respuesta a alguna cuesti&oacute;n de inter&eacute;s particular; por tanto, el conocimiento siempre supone m&aacute;s que la informaci&oacute;n de la que se ha partido para construirlo; tiene una funcionalidad.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo &#151;apoyados en Jorge A. Gonz&aacute;lez&#151; podemos decir que la informaci&oacute;n nos permite interactuar con los objetos de la realidad a partir de abstracciones e inferencias que nos dejan coordinar acciones con otros. A esta capacidad para coordinar acciones le llamamos comunicaci&oacute;n. Tenemos entonces que la informaci&oacute;n y el conocimiento son una pareja inseparable: no hay conocimiento sin informaci&oacute;n, pero, al contrario, puede haber mucha informaci&oacute;n y no haber conocimiento. Adem&aacute;s, la informaci&oacute;n y el conocimiento hacen posible y le dan sentido a la comunicaci&oacute;n. El arte de conocer est&aacute; estrechamente relacionado con el arte de generar informaci&oacute;n y conocemos precisamente para coordinarnos con otros. Informaci&oacute;n, conocimiento y comunicaci&oacute;n son, pues, una tr&iacute;ada esencial de la especie humana que puede ser objeto de desarrollo, es decir, se pueden aprender y compartir para aumentar nuestra capacidad para resolver problemas concretos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, en la introducci&oacute;n del libro, Catalina Naumis nos recuerda que las nuevas tecnolog&iacute;as nos permiten un acceso a la informaci&oacute;n que se genera en diferentes formatos. Por lo<b> </b>mismo existen programas que ayudan a recopilar las b&uacute;squedas de los usuarios y mantener registros de sus intereses. Pero los problemas surgen debido a que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la polisemia y la ambig&uuml;edad del lenguaje pueden interferir en la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica, a diferencia de lo que ocurre con los lenguajes documentales o controlados basados en los t&eacute;rminos usados en las lenguas de especialidad.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso urge desarrollar sistemas de informaci&oacute;n con indizaci&oacute;n de contenidos externos en espa&ntilde;ol y contenidos propios del pa&iacute;s que se mantengan estructurados de acuerdo con la cultura que comparten.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que en el campo bibliotecol&oacute;gico se est&eacute;n utilizando una gran variedad de medios de transmisi&oacute;n del conocimiento, al tiempo que se ampl&iacute;an los recursos bibliogr&aacute;ficos a trav&eacute;s de sistemas de informaci&oacute;n eficaces. No es casual &#151;afirma Naumis&#151; que</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">los organismos internacionales de normalizaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica adem&aacute;s de revisar sus propios c&oacute;digos est&aacute;n proponiendo nuevos sistemas de registro aplicando metadatos, que son la llave de acceso a los contenidos documentales en el medio digital, lo que exige la profundizaci&oacute;n en lenguajes de intercambio con las computadoras.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que diversas investigaciones &#151;como indica Mar&iacute;a Jos&eacute; L&oacute;pez Huertas&#151; demuestran que la utilizaci&oacute;n del m&eacute;todo terminol&oacute;gico para conocer las din&aacute;micas conceptuales de las disciplinas y especialidades cient&iacute;ficas tiene muchas m&aacute;s posibilidades que las reconocidas tradicionalmente, restringidas a estudios principalmente descriptivos. De hecho un modo de evitar nuevas babeles o construcciones intra, inter o trans disciplinarias inconexas, puede partir del an&aacute;lisis &#151;apunta Jos&eacute; Lopes Yepes&#151; de los procedimientos habituales para la formaci&oacute;n de t&eacute;rminos cuando &eacute;stos no existen. Por ejemplo, la creaci&oacute;n de palabras o neologismos. Es decir, las procedentes del griego y del lat&iacute;n que, entonces, se denominan cultismos, como el vocablo <i>cyber (kybernetes = </i>piloto de una nave) que ahora se a&ntilde;ade como prefijo a palabras como (ciber) caf&eacute;, espacio o cultura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo en ocasiones a pesar de su origen griego, los neologismos se vuelven <i>incultismos </i>cuando manifiestan una reducci&oacute;n y pobreza de lenguaje al momento no s&oacute;lo ya de intentar <i>indexarlos, </i>sino de explicar la realidad. Es el caso del vocablo <i>n&aacute;rke </i>(adormecimiento) del que proviene <i>nark&ocirc;tik&oacute;s. </i>De donde proceden todas las derivaciones a partir del prefijo <i>narco: </i>menudeo, corrido, y, a finales del 2008, hasta <i>narcorreina </i>en referencia a la Se&ntilde;orita Sinaloa. En todo caso y, a diferencia de la jerga period&iacute;stica, en el discurso cient&iacute;fico lo que importa no es inventar &#150;como afirma Jos&eacute; L&oacute;pez Yepes&#150; un vocabulario original, sino a partir del lenguaje com&uacute;n, depurarlo de tal modo que, sin renunciar a su filiaci&oacute;n, responda al rigor y relativa univocidad que exige su car&aacute;cter te&oacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, en la sociedad actual &#151; como se&ntilde;ala Gerardo Sierra&#151; donde se generan cantidades infinitas de informaci&oacute;n de todo tipo, una de las exigencias b&aacute;sicas a la que todo ciudadano se enfrenta es el aprovechamiento de &eacute;sta para construir conocimiento. Es decir se trata de gestionar la informaci&oacute;n a partir de dos momentos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; buscar informaci&oacute;n en diversas fuentes, tales como bibliotecas, diarios, enciclopedias, Internet, revistas, etc., para luego</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; analizar la informaci&oacute;n que nos permita relacionarla, valorarla, seleccionarla y ordenarla en funci&oacute;n de nuestras necesidades de conocimiento.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este par &#151;informaci&oacute;n y conocimiento&#151; nosotros a&ntilde;adir&iacute;amos el tercer elemento antes mencionado: la comunicaci&oacute;n. Ya que s&oacute;lo a trav&eacute;s de una atenta escucha de los problemas de todas las comunidades que habitan en nuestro pa&iacute;s, se podr&aacute; establecer un di&aacute;logo entre las poderosas herramientas que puede maniobrar el mundo acad&eacute;mico &#150;en nuestro caso el de la Bibliotecolog&iacute;a&#150; y las caracter&iacute;sticas y aspiraciones de las poblaciones que, por efecto de un dise&ntilde;o hist&oacute;rico social y tecnol&oacute;gico, han sido dejadas de lado en la tarea de generar conocimiento. Por eso, una raz&oacute;n del quehacer bibliotecol&oacute;gico y terminol&oacute;gico debe ser una tarea atenta a la palabra del otro, de alguien que no solamente tiene orejas sino tambi&eacute;n boca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tarea queda pues en manos del lector atento del libro <i>Organizaci&oacute;n del conocimiento: bibliotecolog&iacute;a y terminolog&iacute;a. </i>Un material que ser&iacute;a conveniente hubiese contado con un &iacute;ndice tem&aacute;tico, pero las cuestiones editoriales &#151;precios de papel y de tinta&#151; habr&iacute;an imposibilitado esta sugerencia. Pero al menos contamos con un material muy rico para reflexionar sobre la importancia que cada d&iacute;a cobra la terminolog&iacute;a para constituir sistemas de informaci&oacute;n que posibiliten un mejor conocimiento gracias a una comunicaci&oacute;n y un servicio bibliotecol&oacute;gico de calidad.</font></p>      ]]></body>
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