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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MONCADA PATIÑO, JOSÉ DANIEL. La biblioteca pública como institución social]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>MONCADA PATI&Ntilde;O, JOS&Eacute; DANIEL. <i>La biblioteca p&uacute;blica como instituci&oacute;n social</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Felipe Meneses Tello</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Medell&iacute;n, Colombia: Universidad de Antioquia, Escuela Interamericana de Bibliotecolog&iacute;a, 2008. ISBN 978&#150;958&#150;714&#150;283&#150;9. 103 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro se origina del trabajo acad&eacute;mico que lleva a cabo el Grupo de Investigaci&oacute;n en <i>Informaci&oacute;n, Conocimiento y Sociedad, </i>en el marco de la l&iacute;nea de Biblioteca, Educaci&oacute;n y Ciudadan&iacute;a, de la Escuela Interamericana de Bibliotecolog&iacute;a, misma que a lo largo de la primera d&eacute;cada del presente siglo ha comenzado a sobresalir en torno a la valoraci&oacute;n de la biblioteca p&uacute;blica como instituci&oacute;n social. El t&iacute;tulo de la obra de Moncada es elocuente en este sentido. La comprensi&oacute;n de la institucionalidad social de la biblioteca destinada para todos, es la preocupaci&oacute;n por responder a la compleja pregunta sobre cu&aacute;l es el lugar social que ocupa y debe ocupar este centro bibliotecario general en el entramado de la sociedad, de la comunidad y del individuo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor es cauto al reconocer que las ideas expresadas no son ideas acabadas, puesto que reflejan los errores y aciertos, las dificultades y vacilaciones que se presentan durante el avance de un proyecto investigativo de esta naturaleza. Desde esta arista, el lector no hallar&aacute; planteamientos conceptuales como tampoco metodol&oacute;gicos, ni superficiales ni profundos. La pretensi&oacute;n de Moncada es m&aacute;s modesta: llamar la atenci&oacute;n sobre propuestas diferentes a las conocidas para as&iacute; conformar una esfera m&aacute;s amplia y compleja de lo que implica la comprensi&oacute;n respecto a la biblioteca p&uacute;blica en tres diversos cuadrantes de cobertura geopol&iacute;tica; esto es, el local, nacional y regional. En todo caso, lo que se pretende con este libro, seg&uacute;n su autor, es ir en b&uacute;squeda de problemas inexplorados para as&iacute; configurar un programa de investigaciones de largo plazo, a trav&eacute;s de las cuales se logre comprender el fen&oacute;meno que existe entre biblioteca p&uacute;blica y sociedad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de introducirnos en el contenido propiamente dicho del libro, la obra inicia, a modo de presentaci&oacute;n, con un ensayo bajo el t&iacute;tulo <i>Para una sociobibliotecolog&iacute;a de la biblioteca p&uacute;blica en Am&eacute;rica Latina, </i>cuyo autor es el colega argentino Alejandro E. Parada. En este escrito se cuestiona si no es ya suficiente, incluso excesivo e incontrolable, el c&uacute;mulo de la literatura bibliotecol&oacute;gica publicada respecto a este g&eacute;nero de biblioteca. Para los que poblamos Am&eacute;rica Latina el juicio de Parada es "un no categ&oacute;rico", puesto que en esta regi&oacute;n no se ha investigado lo suficiente en materia de lo que entra&ntilde;a el papel social de la biblioteca p&uacute;blica. Pero si este argumento no convenciese, cabe pensar que el centro de colecciones y servicios destinado para toda la ciudadan&iacute;a "carece de una definici&oacute;n &uacute;nica y final", pues, "la mixtura de la biblioteca p&uacute;blica carece de una sola interpretaci&oacute;n", en virtud de que "puede ser integralmente social, profundamente pol&iacute;tica, manifiestamente diversa e inclusiva", pero no circunscrita, ideol&oacute;gicamente, a una doctrina de fe.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido de la obra est&aacute; divida en dos partes, a saber: 1&#93; Consideraciones sobre el reconocimiento de la biblioteca p&uacute;blica como un lugar social y pol&iacute;tico, constituida en cuatro cap&iacute;tulos, y 2&#93; Perspectivas de investigaci&oacute;n en biblioteca p&uacute;blica, conformada en otros cuatro cap&iacute;tulos. En cada uno de los cuales el autor, trat&aacute;ndose de la primera parte, expone paradigmas bibliotecol&oacute;gicos, relaciona esta instituci&oacute;n bibliotecaria con el fen&oacute;meno de la pol&iacute;tica, plantea premisas sociales en el entorno bibliotecario p&uacute;blico y cr&iacute;tica la funcionalidad social de cara a la rentabilidad econ&oacute;mica de este g&eacute;nero de biblioteca. En relaci&oacute;n con la segunda parte, afirma que el campo de comprensi&oacute;n de su objeto de estudio es amplio y complejo, menciona algunas posibles l&iacute;neas de investigaci&oacute;n, dilucida respecto a las perspectivas de car&aacute;cter te&oacute;rico, metodol&oacute;gico y pragm&aacute;tico y, finalmente, escribe someramente una propuesta metodol&oacute;gica de investigaci&oacute;n para ser aplicada en la esfera de la biblioteca p&uacute;blica. Cada cap&iacute;tulo se caracteriza por la brevedad en que es desarrollado, en este sentido, Moncada bucea en la superficie al no profundizar lo necesario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a los paradigmas bibliotecol&oacute;gicos el autor enumera tres vertientes: la sociol&oacute;gica, la tecnol&oacute;gica y la econ&oacute;mica u organizacional. La primera la relaciona con dos factores centrales: el an&aacute;lisis de la bibliotecolog&iacute;a como una ciencia social, por un lado, y el estudio del nexo biblioteca y sociedad, por el otro. Mismos que durante el siglo XX giraron en torno a dos visiones anal&iacute;ticas que respondieron a la lucha que se suscit&oacute; entre el capitalismo y el socialismo. Jesse Shera ser&iacute;a el principal exponente de la bibliotecolog&iacute;a burguesa; mientras que Ogan Chubarian Stepanovich fue la figura primordial que se encargo de difundir en occidente la bibliotecolog&iacute;a socialista. La vertiente tecnol&oacute;gica surge de la interpretaci&oacute;n acerca de la tecnolog&iacute;a que ha venido intentando cambiar la idea de la bibliotecolog&iacute;a como ciencia human&iacute;stica y social por un planteamiento t&eacute;cnico apto expresamente para almacenar, organizar y comunicar informaci&oacute;n. Mientras que la vertiente econ&oacute;mica o gerencial apunta a considerar los elementos del sistema bibliotecario (colecciones y servicios principalmente) como mercanc&iacute;as intercambiables, por ende, comerciales y vendibles, bas&aacute;ndose en el endeble argumento de que todo recurso bibliotecario necesita de inversi&oacute;n para hacer frente a los gastos que ocasiona el funcionamiento de esta "empresa", que se articula con la postura de lo que algunos colegas denominan como el "bibliotec&oacute;logo emprendedor"; es decir, el consultor, corredor, gestor o gerente de la informaci&oacute;n destinado a beneficiar el esp&iacute;ritu que pugna por la privatizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos. Ante estos paradigmas es indispensable reflexionar, a juicio del autor, en torno de la relaci&oacute;n &laquo;pol&iacute;tica, sociedad y biblioteca&gt;&gt;; es esencial estudiar y analizar tanto la dimensi&oacute;n social como la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la biblioteca p&uacute;blica, para lograr alcanzar mayor claridad respecto al papel que tiene este centro cultural en cuanto a los fen&oacute;menos que implican ciudadanizaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n de la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n Moncada se acerca a la relaci&oacute;n que existe entre &lt;&lt;informaci&oacute;n, bibliotecas p&uacute;blicas y pol&iacute;tica&gt;&gt;. Al no construir ep&iacute;grafes, la aproximaci&oacute;n que escribe es lineal, confusa, por ende, dif&iacute;cil de comprender el orden de las ideas primordiales que intenta plantear. La opini&oacute;n que vierte como esencial en esta parte del libro es la afirmaci&oacute;n categ&oacute;rica que expresa que el nexo aludido se "ha interpretado desde una visi&oacute;n horizontal o superficial". Para subsanar esto es menester, seg&uacute;n el autor, "plantear reflexiones coyunturales", para "as&iacute; no caer en el mito" de que las bibliotecas p&uacute;blicas se relacionan con la pol&iacute;tica por el hecho de que &eacute;stas son instituciones p&uacute;blicas adheridas al Estado. Sin un planteamiento claro &#150;y en ausencia de una revisi&oacute;n de la literatura bibliotecol&oacute;gica pertinente&#150; respecto a las relaciones epistemol&oacute;gicas complejas que se entretejen entre, primero, biblioteca p&uacute;blica e informaci&oacute;n y, segundo, biblioteca p&uacute;blica y pol&iacute;tica, la percepci&oacute;n de Moncada se mantiene a una gran distancia de lo que &eacute;l sugiere como "an&aacute;lisis vertical y coyuntural", en contraste traza en este cap&iacute;tulo, quiz&aacute;s sin percatarse, un "an&aacute;lisis superficial y horizontal".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para pensar en esa especie de an&aacute;lisis, y en torno del sitio y papel que se observa entre la informaci&oacute;n y las bibliotecas p&uacute;blicas en el mundo de la pol&iacute;tica y en la formaci&oacute;n de cultura pol&iacute;tica, Moncada alude a tres premisas: las relaciones que se suscitan entre informaci&oacute;n, instituciones bibliotecas p&uacute;blicas y culturas constituyen una "totalidad social compleja"; la informaci&oacute;n y las bibliotecas p&uacute;blicas forman parte de la regi&oacute;n de la totalidad social; y las instituciones bibliotecarias no son instituciones "neutras" por naturaleza. Respecto a la primera premisa comenta que las bibliotecas p&uacute;blicas, como instituciones sociales y pol&iacute;ticas, constituyen parte de la estructura social compleja en la que se entrecruzan clases, grupos y categor&iacute;as sociales. En la segunda premisa, se articula someramente este tipo de bibliotecas con el poder ideol&oacute;gico, puesto que &eacute;stas, como otros autores (James Thompson, Michael Harris, Bruce Shuman y otros) desde hace tiempo han venido sosteniendo, son un s&iacute;mbolo de poder. En relaci&oacute;n con la tercera premisa, se asevera, de manera general: "ninguna instituci&oacute;n social y pol&iacute;tica es neutra", por ende, las bibliotecas destinadas para todos, como tambi&eacute;n han reflexionado antes varios autores P. G. Schuman, G. Hedges, A. L. Dick , K. de la Pena McCook, D. McMenemy y otros), funcionan en el contexto a favor de algo o alguien. Desde esta perspectiva, el an&aacute;lisis marxista, "ofrece la posibilidad de encuadrar el papel pol&iacute;tico" de ese tipo de instituciones culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esclarecer los rasgos y valores sociales y pol&iacute;ticos de la biblioteca p&uacute;blica en tiempos que el pensamiento econ&oacute;mico&#150;gerencial predomina como "pensamiento &uacute;nico", demanda de actos cr&iacute;ticos para que as&iacute; la gerencia bibliotecaria apunte hacia &aacute;mbitos de desarrollo social y no de simple mercadeo. En este sentido, es preciso pensar el car&aacute;cter de "espacio p&uacute;blico" que refleja esa instituci&oacute;n social al servicio de toda la ciudadan&iacute;a, portadora &eacute;sta de derechos y deberes. Para tal efecto, es indispensable construir un discurso bibliotecol&oacute;gico que se vincule m&aacute;s a lo que implica una amplia y profunda reflexi&oacute;n sociol&oacute;gica y pol&iacute;tica. &Eacute;sta es la vertiente que puede configurar una gerencia de cambio social y no, como ha venido siendo, aplicada a reproducir viejos esquemas y nuevos mecanismos de injusticia e inequidad; una gerencia bibliotecaria reducida al manejo y control de la t&eacute;cnica, fundada en actividades meramente organizacionales, no es la pertinente para asumir la responsabilidad social requerida para la construcci&oacute;n de espacios de "ciudadanizaci&oacute;n". La gerencia de la biblioteca para todos, bajo la l&oacute;gica del liberalismo econ&oacute;mico: su doctrina es transformar esta instituci&oacute;n social en una instituci&oacute;n de mercado; es transfigurar a los lectores y usuarios en clientes; se trata de lo que en la obra se denomina como la "clientificaci&oacute;n" de los usuarios. M&aacute;s a&uacute;n, se sostiene que el razonamiento liberal pretende exponer y fomentar el valor de la neutralidad pol&iacute;tica en el marco de las funciones que desempe&ntilde;a este tipo de biblioteca. Funciones tales como las de naturaleza social, t&eacute;cnica y administrativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor al pensar en torno de los tipos de bibliotecas p&uacute;blicas cuestiona: &iquest;Qui&eacute;n debe tener a cargo estas bibliotecas ? &iquest;El Estado, la sociedad o las instituciones privadas? Seg&uacute;n el contexto colombiano y de algunas otras latitudes de Am&eacute;rica Latina, el Grupo de Investigaci&oacute;n en Informaci&oacute;n, Conocimiento y Sociedad, en la l&iacute;nea de Biblioteca, Educaci&oacute;n y Ciudadan&iacute;a, ha propuesto, acorde con su dependencia, tres tipos: bibliotecas p&uacute;blico estatales, bibliotecas populares y bibliotecas p&uacute;blico privadas. Se puede inferir entonces que la administraci&oacute;n de estas instituciones sociales corresponde a tres sectores: el p&uacute;blico, el social y el privado. Asunto que, a juicio de Moncada, carece de reflexi&oacute;n te&oacute;rica en el campo de la investigaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica latinoamericana. Aunque para &eacute;l, el problema fundamental es m&aacute;s bien analizar "la neutralidad o confesionalidad de la biblioteca p&uacute;blica" que sostiene el discurso "prete&oacute;rico" y meramente "descriptivo", pues es en torno de dicho problema donde convergen tanto las observaciones horizontales como verticales, ya que con base en este "an&aacute;lisis coyuntural", que responde al "espesor del problema", es posible proponer una mejor visi&oacute;n de la "institucionalidad de la biblioteca p&uacute;blica", y logra as&iacute; identificar "la ubicaci&oacute;n y el lugar de la biblioteca en la estructura social". Interpretaci&oacute;n que no niega las aportaciones de las escuelas bibliotecol&oacute;gicas occidentales y orientales que en materia de biblioteca p&uacute;blica se cultivaron a lo largo del siglo XX, sino m&aacute;s bien apunta hacia el planteamiento de una gran problem&aacute;tica que permita emprender nuevos discursos y distinguir otros contextos mediante acercamientos conceptuales, te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de problematizar las ideas referentes a la institucionalidad social de la biblioteca abierta para todos, en el libro se advierten tres horizontes de an&aacute;lisis: el lugar social que ocupa este espacio p&uacute;blico bibliotecario, las funciones sociales que desempe&ntilde;a &eacute;ste, y la bibliotecolog&iacute;a de la biblioteca p&uacute;blica. La importancia del primero estriba en considerar, con la claridad suficiente, el lugar que ocupa, y con esto el reconocimiento que tiene este tipo de instituci&oacute;n en las relaciones estructurales de la sociedad. En este orden de ideas, el an&aacute;lisis de las funciones sociales de este organismo cultural ayudar&iacute;a a vincularlo, de forma m&aacute;s expl&iacute;cita, con el desarrollo de lo que implica "lo social", pues pese a que se han hecho intentos de organizar y sistematizar esta naturaleza de funciones, el desconcierto te&oacute;rico respecto a &eacute;stas, y en contraste con las funciones t&eacute;cnicas y administrativas, contin&uacute;a prevaleciendo; est&aacute; pendiente, pues, la investigaci&oacute;n de esas funciones para poder apreciar mejor las relaciones culturales, educativas, pol&iacute;ticas, ideol&oacute;gicas y econ&oacute;micas que se originan a ra&iacute;z de la demanda de servicios de biblioteca p&uacute;blica por parte de los diversos grupos que conforman la sociedad. La tercera l&iacute;nea est&aacute; asociada con el "&aacute;mbito de las relaciones organizacionales", el cual ha sido, si no el &uacute;nico, s&iacute; el m&aacute;s estudiado desde dos puntos de vista: la biblioteca comprendida como "unidad de informaci&oacute;n" y como "organizaci&oacute;n&#150;empresa". Estos tres elementos de an&aacute;lisis de la biblioteca p&uacute;blica confluyen en el entorno del objeto fundamental de la ciencia social (la sociolog&iacute;a) que estudia, describe e investiga los procesos de la vida, es decir, de la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las expectativas de crear un programa serio de investigaci&oacute;n en biblioteca p&uacute;blica, el autor las percibe con base en las experiencias que se han desarrollado, en el contexto local, a trav&eacute;s de la l&iacute;nea de Biblioteca, Educaci&oacute;n y Ciudadan&iacute;a que cultiva el Grupo de Investigaci&oacute;n en <i>Informaci&oacute;n, Conocimiento </i>y Sociedad. As&iacute;, Moncada expone tres posibles perspectivas: la te&oacute;rica, la metodol&oacute;gica y la pragm&aacute;tica. En la primera y segunda distingue, a su vez, tres niveles: el prete&oacute;rico, el te&oacute;rico medio, y el te&oacute;rico avanzado, los cuales est&aacute;n asociados tanto al grado de formaci&oacute;n de los investigadores como de la metodolog&iacute;a aplicada en cada uno de esos niveles. El nivel prete&oacute;rico se ajusta a la observaci&oacute;n (menor cientificidad) que se ejerce en el pregrado y especializaci&oacute;n; el nivel te&oacute;rico medio es el que se desarrolla mediante la medici&oacute;n que se pr&aacute;ctica en la maestr&iacute;a; y el nivel te&oacute;rico avanzado (mayor cientificidad) comprende la experimentaci&oacute;n que se lleva a cabo en el doctorado. Como podemos observar este esquema de apreciaci&oacute;n es l&oacute;gico pero tajante, por lo que no se adecua a las realidades sociales que se investigan, o se pueden investigar, en materia de biblioteca p&uacute;blica. La observaci&oacute;n, la medici&oacute;n y la experimentaci&oacute;n, como t&eacute;cnicas en el universo de los m&eacute;todos, se complementan en cualquiera de esos tres niveles, por lo que no se pueden encuadrar o circunscribir a uno de esos niveles de investigaci&oacute;n. La calidad del discurso, producto de cualquier investigaci&oacute;n en biblioteca p&uacute;blica, es as&iacute;, a nuestro juicio, lo que le da certidumbre a los niveles te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos alcanzados. Respecto a la perspectiva pragm&aacute;tica, el autor considera como responsabilidad social que el trabajo inherente al ejercicio de investigaci&oacute;n sea &uacute;til para intervenir y transformar el contexto social. Pensar as&iacute; significa formar nuevos investigadores, es decir, "con sentido &eacute;tico y comprometidos" con el desarrollo de la disciplina que nos ata&ntilde;e, los cuales vayan forjando una herencia "conceptual, te&oacute;rica y metodol&oacute;gica". Para tal efecto, es pertinente considerar la relaci&oacute;n investigaci&oacute;n &#150; docencia en el &aacute;mbito universitario; asimismo, resultan importantes las relaciones, en las diversas esferas de la realidad social, entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, entre el pensamiento y la acci&oacute;n. Se trata, asevera Moncada, tanto de relaciones de formaci&oacute;n como de extensi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor finaliza con una propuesta metodol&oacute;gica de investigaci&oacute;n en biblioteca p&uacute;blica, mediante la cual sea factible recuperar elementos de an&aacute;lisis social y, as&iacute;, lograr construir estudios minuciosos, es decir an&aacute;lisis "m&aacute;s coyunturales y menos descriptivos". En el siglo XX el enfoque sociol&oacute;gico, con una diversidad de m&eacute;todos, fue el que se adopt&oacute;, tanto en la bibliotecolog&iacute;a social capitalista (Jesse Shera) como social socialista (O. Chubarian), para explicar la institucionalidad social de la biblioteca destinada a todos. Enfoque a&uacute;n v&aacute;lido, pues &eacute;ste permite el uso de una serie de m&eacute;todos cualitativos y cuantitativos para estudiar el fen&oacute;meno institucional del centro bibliotecario aludido. M&aacute;s adelante Moncada intenta explicar tres aspectos referentes al fen&oacute;meno estructural: la noci&oacute;n de an&aacute;lisis estructural, la noci&oacute;n hist&oacute;rica, por un lado, y la noci&oacute;n marxista, por el otro, de estructura. La explicaci&oacute;n en esta parte del libro no es convincente en tanto genera m&aacute;s dudas debido al deshilvanado y, por tanto, embrollado discurso, si es que dicha propuesta metodol&oacute;gica, a juicio de quien escribe esta rese&ntilde;a, requiere mucho mayor esfuerzo de pensamiento y proyecci&oacute;n, tanto de forma horizontal como vertical. No obstante, la obra tiene, en general, la virtud de sumarse a la escasa literatura bibliotecol&oacute;gica latinoamericana sobre t&oacute;picos que pueden generar controversia para as&iacute; encaminarnos hacia nuevos planteamientos de indagaci&oacute;n que permitan abundar en torno de la articulaci&oacute;n: &lt;&lt;bibliotecas, sociedad y pol&iacute;tica&gt;&gt;.</font></p>     ]]></body>
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