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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>ALFARO L&Oacute;PEZ, H&Eacute;CTOR GUILLERMO. <i>Comprender y vivirla lectura. </i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>Por Elsa M. Ram&iacute;rez Leyva</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: UNAM: Direcci&oacute;n General de Bibliotecas, 2007. 132 p (Cuadernos de la DGB. Serie cultura 1)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo nos anuncia la complejidad de la actividad lectora representada en estos dos verbos que refieren a una inmensidad dif&iacute;cil de asir, pero sobre todo de unir, cuando a lo que se apunta es a separar esas dos dimensiones o mantenerlas separadas por considerarlas de naturaleza contraria. Esta oposici&oacute;n entre pensar y sentir nos recuerda a la reformulaci&oacute;n que Lacan hace respecto de la frase emblem&aacute;tica de Descartes, "pienso luego existo," dando toda la raz&oacute;n a la raz&oacute;n. Lacan la subvierte y las opone de otra manera "o pienso o soy", es decir, all&iacute; donde pienso no soy y donde soy no pienso. Alfaro propone otra subversi&oacute;n, la cual apunta a la conjunci&oacute;n que anuncia desde el t&iacute;tulo, como lo encontramos en esa "y" que conjunta pensar y vivir; adem&aacute;s el montaje de las dos figuras que aparecen en la portada confirma el conflicto de unir lo que, supuestamente o aparentemente, la cultura se propone mantener en oposici&oacute;n. En las im&aacute;genes de los dos personajes ya de entrada v&eacute;rnosla oposici&oacute;n hombre&#150;mujer, lo masculino lo femenino, &eacute;l en pleno acto de lectura con la mano en la cabeza, representa el pensar, el esfuerzo que implica comprender. La mirada en el texto, en el mundo interior, ensimismado, en silencio, en el &aacute;mbito, la l&oacute;gica, el hemisferio izquierdo. En cambio ella contempla, su mirada hacia el exterior, fuera del texto, hasta parece que nos convoca a la conversaci&oacute;n, su mirada se antoja ese espejo por donde se escapa el interior, alguna emoci&oacute;n, alguna nostalgia. Mujer ubicada del lado de la emoci&oacute;n, en el lado del vivir en el hemisferio derecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos son los dos temas fundamentales expresados en el t&iacute;tulo y en las sugestivas im&aacute;genes de la portada que revelan la complejidad de la lectura que Alfaro despliega en seis aspectos: Fisiol&oacute;gico, psicol&oacute;gico, educativo, sociol&oacute;gico, cultural e hist&oacute;rico, desde tres perspectivas ling&uuml;&iacute;stica, psicoling&uuml;&iacute;stica y psicosocial, con el prop&oacute;sito de mostrarnos y desentra&ntilde;ar las dualidades sobre las que se funda el aparato cultural que fuerza a la unidimensionalidad del sujeto. En el texto que nos ocupa, el autor subvierte la dualidades y recorre el camino a la inversa de las propuestas tradicionales que hoy se reafirman en el ideal de una sociedad lectora e informada, sociedad basada en la lectura utilitaria, racional, ubicada en la dimensi&oacute;n del comprender, y que para alcanzar la prosperidad acepta la lectura l&uacute;dica s&oacute;lo como un camino para alcanzar la lectura racional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alfaro eligi&oacute; once temas que forman su obra <i>Comprender y vivir la lectura </i>para trabajarlos de manera minuciosa. Analiza, explora, separa y rearticula los lazos entre comprender y vivir con el fin de demostrar su unidad y continuidad. En el apartado destinado a <i>Encuentro y desencuentros, </i>Alfaro nos ofrece evidencias de las disyunciones que la sociedad occidental ha propiciado del pienso y siento a partir de arrogarle superioridad a la racionalidad, creando una dualidad en oposici&oacute;n en donde una dimensi&oacute;n excluye a la otra y atravesando todos los &oacute;rdenes de la vida social e individual. Se apoya en Sartre para demostrar el proceso que &eacute;ste fil&oacute;sofo vivi&oacute; de la lectura en su etapa infantil y c&oacute;mo lo condujo a buscar en los libros, precisamente, la vida, sin que por ello la comprensi&oacute;n, el pensamiento, la reflexi&oacute;n, se excluyeran. En <i>la traves&iacute;a en voz alta </i>nos remite a otra posible dualidad, la lectura en silencio, la privada, &iacute;ntima; en tanto la lectura en voz alta, colectiva, m&aacute;s sensorial, donde la voz no s&oacute;lo transmite palabras sino tambi&eacute;n la emoci&oacute;n que el lector imprime y que nos coloca en el escuchar; esta forma de lectura tuvo primac&iacute;a durante varios siglos hasta que la racionalidad la silenci&oacute; y con ello silenci&oacute; las sociabilidades en torno a ella, donde se entretej&iacute;an complicidades l&uacute;dicas. La lectura silenciosa se consider&oacute; propicia para la comprensi&oacute;n, precisamente la escuela y la biblioteca, instrumentos de la sociedad occidental, abonaron al exilio de la lectura oral con lo cual opusieron estas dimensiones o comprender o vivir la lectura. La mirada y el texto, de nuevo dos dimensiones, la mirada de Alfaro entra al enigm&aacute;tico mundo interno del cuerpo, nos ubica en el campo fisiol&oacute;gico de la operaci&oacute;n que el ojo realiza frente a las letras. Alfaro expone las concepciones modernas que privilegian la velocidad de la lectura, pero que impiden la asimilaci&oacute;n, a diferencia de la lectura pausada m&aacute;s atenta al desciframiento que al contenido. <i>Las sendas de la comprensi&oacute;n, </i>tema que obliga, dice Alfaro, a comprender la comprensi&oacute;n de lectora que rebasa la concepci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, que se ci&ntilde;e a la decodificaci&oacute;n del texto y en la que se funda la capacidad racional propia del hemisferio izquierdo. Alfaro cita a Cooper quien introduce la dimensi&oacute;n psicol&oacute;gica y, por consiguiente, privilegia la capacidad activa de lector sobre el texto con el aporte de sus experiencias. En <i>El alfabeto contra la diosa o la contienda de los hemisferios cerebrales, </i>la propuesta de Leonard Shlain ofrece elementos a Alfaro para una lectura cr&iacute;tica sobre el desarrollo del hemisferio izquierdo, el de la raz&oacute;n, a causa del determinismo y la preeminencia de los factores socioculturales e hist&oacute;ricos que privilegi&oacute; su desarrollo con la aparici&oacute;n de la escritura. Y en el apartado destinado a <i>El Hemisferio cerebral izquierdo. La lectura ante el espejo de la raz&oacute;n, </i>alude a otra dualidad: lo masculino, la racionalidad, lo femenino, la emotividad, manifiesta en los productos literarios para uno u otro registro. Al mismo tiempo, otra dualidad: la ficci&oacute;n, la mentira, lo malo de lado del hemisferio derecho; lo productivo, la verdad, del lado izquierdo. El lado izquierdo como freno al desenfreno, del lado derecho que busca la satisfacci&oacute;n a sus pasiones y el placer. Sin duda, la comprensi&oacute;n es una actividad esencial de la lectura, para ello Alfaro considera que el uso de los mapas mentales del texto son un medio para desvelar los enigmas, abrir el texto para habitarlo, vivirlo. En <i>La tercera zona </i>coloca al objeto transicional articulado con el objeto perdido se inviste de placer es libidinizado por el sujeto, as&iacute; se convierte en esa zona donde el lector puede explorar, imaginar, vivir el placer. La lectura puede ser ese espacio, desde luego, nos se&ntilde;ala Alfaro, que est&aacute; dentro de otro espacio que contextualiza, crea condiciones que sean propicias o adversas para el hemisferio derecho, pensemos en las bibliotecas, las escuelas. Otro tema, el de <i>La escuela. Forja de los n lectores, </i>espacio donde supuestamente advenimos en lectores, dicho de otro modo, adquirimos unas destrezas, nos alfabetizamos para el aprendizaje de ciertas informaciones centradas en la memorizaci&oacute;n y repetici&oacute;n, as&iacute; el sujeto lector el del hemisferio derecho es domesticado, s&oacute;lo algunos, entre ellos los malos estudiantes logran liberarse. Alfaro desprende una dualidad: la de saber leer y ser lector no es lo mismo. Tema que nos lleva a <i>El poco lector, el gran lector no nace se hace. </i>En otras palabras, la formaci&oacute;n de lectores es un asunto social y cultural, la sociedades lectoras se construyen, se producen en una interacci&oacute;n entre el espacio de la individualidad y el espacio colectivo familia, escuela, biblioteca, se intercambian representaciones que legitiman la lectura y los libros. <i>La lectura como inocencia perdida, </i>el momento que dejamos de ser lectores inocentes cuando violamos los secretos del texto. Alfaro propone el lector en un papel activo a diferencia del pasivo que recibe del autor el significado sin atreverse a dudar, preguntar, y menos a modificar. Entre el texto y el lector se producen transacciones, es decir significaciones. Alfaro se apoya en Daniel Cassany: quien propone meterse entre l&iacute;neas y de all&iacute; pasar detr&aacute;s de las l&iacute;neas, es lugar que es del lector. <i>La lectura en el laberinto de la imagen. </i>Tema objeto de otra de las dualidades que contraponen el alfabeto de las letras al alfabeto de las im&aacute;genes, para el autor ver y leer im&aacute;genes y textos es una de las pr&aacute;cticas m&aacute;s humana producen un <i>cont&iacute;nuum, </i>el pasaje de una alfabeto al otro, recordemos que el hombre por naturaleza tiene un fuerte lazo con la im&aacute;genes que se transforman en palabras y estas a su vez adquieren formas muy diversas. La lectura de im&aacute;genes es el tema elegido por Alfaro para concluir su obra posiblemente con la "mala" intenci&oacute;n de dejarnos interrogantes, de tal manera que en su obra por venir sobre la lectura de im&aacute;genes tendr&aacute; ya un p&uacute;blico cautivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Comprender y vivir la lectura </i>es una obra que camina al contrario de las tendencias tradicionales de separar y oponer, por consiguiente es una propuesta de leer la lectura en sentido contrario, enlazando y conciliando. La obra es una aportaci&oacute;n original que denota trabajo de reflexi&oacute;n en soledad y acompa&ntilde;ado, asimismo constituy&oacute; un trabajo dial&eacute;ctico, en tanto que la lectura tuvo un espacio de trabajo entre los integrantes de la serie de seminarios te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos en donde se logr&oacute; establecer la relaci&oacute;n entre comprender y vivirla lectura.</font></p>      ]]></body>
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