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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>MONTES GRACIELA. <i>El corral de la infancia.</i> </b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>por Graciela Leticia Raya Alonso</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Colecci&oacute;n "Espacios para la lectura". 2&ordf; ed. M&eacute;xico, F. C. E., 2001.</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las grandes pasiones de la escritora Graciela Montes son la escritura y los ni&ntilde;os, su prol&iacute;fica producci&oacute;n es prueba de ello, pero sobre todo de su compromiso con ambas pasiones. De ah&iacute; que el eje en torno al cual gira en general su obra ensay&iacute;stica sean la historicidad de la infancia y la oposici&oacute;n cultural entre la imaginaci&oacute;n o fantas&iacute;a (propia tanto del mundo de los ni&ntilde;os como del de la literatura) y la realidad (impuesta por los adultos). No obstante, en <i>El corral de la infancia</i> introduce un elemento m&aacute;s: la influencia de la econom&iacute;a en las pol&iacute;ticas culturales y editoriales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que, en un mundo donde la econom&iacute;a de mercado se ha vuelto una de las principales directrices pareciera que no hay lugar para la imaginaci&oacute;n, lo que para una escritora comprometida como Graciela Montes constituye una importante preocupaci&oacute;n. Reflejo de ello es que la autora no se ha conformado "simplemente" con escribir historias para ni&ntilde;os, sino que se ha compenetrado profundamente con ellas,<b> </b>como ella misma evidencia con los estudios que ha llevado a cabo sobre el investigador franc&eacute;s Marc Soriano relacionados con la literatura como medio para acercar a los ni&ntilde;os a la fantas&iacute;a y al conocimiento; as&iacute; como con las tesis del psicoanalista heterodoxo Donald Winnicott con respecto al juego y su importancia para el desarrollo y adquisici&oacute;n de conocimientos del ni&ntilde;o, donde el libro puede ser convertido en un "objeto transicional", tal como la mu&ntilde;eca o el oso de peluche.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales investigaciones le han servido para enriquecer su propia escritura y sobre todo para transmitirnos una idea quiz&aacute; elemental, pero no por ello menos importante: no existe nada m&aacute;s serio para un ni&ntilde;o que el juego, y la lectura puede formar parte de &eacute;l. Porque el ni&ntilde;o, a diferencia del adulto, se relaciona de manera natural con la lectura. No necesitamos pedirle que crea en lo que lee, para &eacute;l esa historia que le ha sido le&iacute;da es real, cada palabra, cada dibujo, cada inflexi&oacute;n que el adulto realice durante el espacio de lectura ser&aacute;n asimilados, vividos, memorizados, ritualizados hasta que sin apenas darse cuenta ya formen parte de su vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lecci&oacute;n que Graciela Montes ha entendido a partir de su propia experiencia como lectora, porque no estamos &uacute;nicamente ante una imaginativa escritora sino tambi&eacute;n ante una gran lectora y como tal tiene sus autores predilectos, los cl&aacute;sicos de la literatura infantil: Charles Perrault, Hans Christian Andersen y Lewis Carroll, quienes con sus historias han sido y siguen siendo gu&iacute;a de m&uacute;ltiples generaciones, a pesar de estar "contaminados", en mayor o menor medida, por ese virus llamado fantas&iacute;a y por ende estar peligrosamente inclinados hacia la cr&iacute;tica social, pues tanto las moralejas insertas en los cuentos de Perraul dise&ntilde;adas para alertar a las j&oacute;venes incautas como en el caso de la <i>Caperucita roja,</i> como la fantas&iacute;a realista con un toque de cr&iacute;tica social presente en historias como <i>La vendedora de f&oacute;sforos (Lafos&#45;forerita)</i> de Andersen, y hasta en el <i>nonsense</i> (el absurdo, el disparate) de la <i>Alicia</i> de Carrol, se tocan directamente temas fundamentales del mundo de los adultos que si no hubieran sido acordonadas oportunamente hubieran producido serias fisuras en ese orden perfectamente delimitado por las reglas sociales e institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta reflexi&oacute;n en torno a su propia experiencia l&uacute;dica le da pie a la autora para desarrollar seriamente el tema de la infancia y el lugar que ocupa dentro de la sociedad; tema que durante mucho tiempo estuvo marginado, casi ignorado, hasta que poco a poco fue haci&eacute;ndose presente para llegar a ocupar una posici&oacute;n igual de importante que otros temas para el desarrollo y bienestar de la comunidad. Sociedad que, sin embargo, debido a la vulnerabilidad del ni&ntilde;o considera que debe protegerlo y resguardarlo, incluso de s&iacute; mismo. Este reconocimiento del ni&ntilde;o como ese "otro", igual, aunque diferente, requiri&oacute; transformar, inventar y reinventar toda una realidad para &eacute;l comenzando por la alimentaci&oacute;n, el vestido, el trabajo (y m&aacute;s tarde la legislaci&oacute;n del mismo) hasta las actividades de tipo intelectivo como el juego, la escritura y la lectura. Y dado que la literatura tiene un alto contenido de fantas&iacute;a e imaginaci&oacute;n, cuando el ni&ntilde;o entra en contacto con ella puede darse de manera natural ese pacto con la lectura, que en los adultos es un artificio, de ah&iacute; que Graciela Montes haga hincapi&eacute; en la importancia de incorporar la lectura como parte de un juego que a la postre contribuya para generar lectores e incluso futuros escritores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y aqu&iacute; nuevamente habla la voz de su experiencia, pues Graciela Montes se nutre de la vitalidad de los ni&ntilde;os cual si fuera un "ogro", y al interactuar con ellos le basta con proponer una palabra o un tema para de inmediato darse cuenta de que ha logrado interesarlos y hacerlos que se sumerjan por completo en un mundo aparte donde el tiempo se diluye y la fantas&iacute;a se desborda. Y es que la imaginaci&oacute;n es una caracter&iacute;stica connatural a la infancia que s&oacute;lo cede ante la paciente y consistente barrera que los adultos construyen alrededor del ni&ntilde;o. Cerco hecho con trocitos de realidad que poco a poco van acorralando la fantas&iacute;a hasta anular o, por lo menos, contener la creatividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello no es casual que la autora haya decidido comenzar <i>El corral de la infancia</i> con los ensayos m&aacute;s relevantes del libro: "Realidad y fantas&iacute;a o c&oacute;mo se construye el corral de la infancia" y "No hay como un buen ogro para comprender la infancia". Donde gratamente desarrolla estas ideas fundamentales: la infancia es una categor&iacute;a hist&oacute;rica y la oposici&oacute;n fantas&iacute;a&#45;realidad es una cuesti&oacute;n cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su perspicacia para ver la infancia como categor&iacute;a hist&oacute;rica le permite plantear que uno de los primeros corrales que se construyen en torno a los ni&ntilde;os es la familia. Instituci&oacute;n que se encarga de transmitirle de manera inmediata los valores y prejuicios propios de la sociedad de la que forma parte, imponi&eacute;ndole de paso una primera barrera a la imaginaci&oacute;n. Posteriormente esa tarea la continuar&aacute;n las instituciones educativas, que dejando atr&aacute;s la tradici&oacute;n oral propia de la familia, le dar&aacute;n al ni&ntilde;o las herramientas t&eacute;cnicas del lenguaje (que puede ser convertido en un instrumento de control, en tanto que impone un significado un&iacute;voco para las palabras y las cosas y, al mismo tiempo, limita el conocimiento al establecer "rangos" de palabras propias para cada edad). La escuela es entonces el segundo corral de la infancia. Donde se hace de la lectura un mon&oacute;tono ejercicio de aprendizaje. Para cuando esos ni&ntilde;os alcanzan la adolescencia la mayor&iacute;a de ellos han extraviado la imaginaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones de esta autora nos hacen conscientes de que hasta no hace mucho tiempo los ni&ntilde;os viv&iacute;an, en muchos sentidos, ignorados y marginados del mundo de los adultos, hasta que el desarrollo de la econom&iacute;a enfocada al mercado los hizo objeto de su inter&eacute;s y contribuy&oacute; a que los ni&ntilde;os fueran "integrados" a la sociedad, no precisamente en condiciones de igualdad o de<b> </b>reconocimiento, sino como un nicho de mercado no explotado antes. Esta interferencia de la econom&iacute;a va a tocar todas las esferas de la vida (alimento, vestido, educaci&oacute;n, recreaci&oacute;n...), hasta llegar a la industria editorial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y aqu&iacute; su escritura se torna grave al mostrarnos c&oacute;mo esta penetraci&oacute;n de la econom&iacute;a se convierte en una atadura para los escritores de libros infantiles, quienes m&aacute;s que dar rienda suelta a su creatividad tienen que sujetarse a una serie de f&oacute;rmulas probadas enfocadas a la venta. Aspecto que, nos indica, tambi&eacute;n ha hecho mella en el g&eacute;nero literario en s&iacute; mismo, pues al ser considerado como un objeto de mercado est&aacute; siendo fragmentado en g&eacute;neros cada vez m&aacute;s espec&iacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cerco impuesto a la literatura llev&oacute; a la creaci&oacute;n de la llamada "literatura infantil". Mas los ni&ntilde;os, a pesar de su aparente inocencia, pueden ser para el orden instituido un peligro latente, esta situaci&oacute;n, nos dice la autora, ha guiado a los censores literarios a vaciar a la "literatura infantil" de toda responsabilidad, compromiso y memoria, y a convertirla en un g&eacute;nero sujeto a la comercializaci&oacute;n y a las f&oacute;rmulas f&aacute;ciles y de r&aacute;pido consumo. Fen&oacute;meno de suma importancia para la lectura pues al romperse el di&aacute;logo entre el emisor y el receptor se pierde tambi&eacute;n a esos futuros lectores potenciales que son los ni&ntilde;os y los adolescentes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuesti&oacute;n de suma importancia (aunque la literatura no es la vida y leer no es vivir) es que por medio de la lectura se cruza la frontera entre la realidad y la fantas&iacute;a y se crea un lugar nuevo, diferente y propio, al que puede accederse &uacute;nicamente si se cruza ese umbral, que para Graciela Montes constituye la <i>frontera ind&oacute;mita</i> a la que s&oacute;lo el lector comprometido con la lectura puede llegar. Al someter la escritura a las reglas del mercado, se aniquila la imaginaci&oacute;n, se encierra al lector entre las paredes de la objetividad, se cancela su poder de decisi&oacute;n e incluso se anula como lector al presentarle aventuras del todo predecibles, disfrazadas de novedosos estilos interactivos a partir de los cuales el lector elige acciones precisas que conducen a caminos preestablecidos, aun cuando la publicidad ofrezca construir "su propia aventura".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a partir de dos ideas base: la historicidad de la infancia y la oposici&oacute;n cultural entre la fantas&iacute;a y la realidad, Graciela Montes va hilando a trav&eacute;s de sus ensayos la delicada relaci&oacute;n entre: la lectura y su potencial creativo; la imaginaci&oacute;n y su potencial de ruptura; el uso del lenguaje como herramienta del poder; la escritura, el mercado y las formas de dominaci&oacute;n presentes en el mundo editorial; as&iacute; como el derecho a sentir el placer de la escritura y a disfrutar del goce de una lectura creativa e imaginativa. Donde la "literatura infantil" se ha vuelto un sutil instrumento de control que sirve para "vigilar" y "castigar" &#8212;tal como planteaba Foucault&#8212; a quienes traspasan sus fronteras y que van m&aacute;s all&aacute; del ni&ntilde;o, y se aplica tambi&eacute;n a las sociedades en su conjunto, leer a Graciela Montes nos hace cuestionarnos acerca construimos para "salvaguardar" a de nuestros propios corrales, los que nuestros propios ni&ntilde;os.</font></p>       ]]></body>
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