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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>DARNTON, ROBERT. <i>Edici&oacute;n y subversi&oacute;n. Literatura clandestina en el Antiguo R&eacute;gimen</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por H&eacute;ctor Guillermo Alfaro L&oacute;pez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>Espa&ntilde;a, TURNER&#150;FCE, 2003.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revoluci&oacute;n francesa as&iacute; como sus entornos inmediatos &#151;anterior y posterior&#151; han fascinado a tal grado la imaginaci&oacute;n hist&oacute;rica que son uno de los acontecimientos hist&oacute;ricos m&aacute;s investigados, y posiblemente sea tambi&eacute;n la revoluci&oacute;n que m&aacute;s ha sido explorada en cada uno de sus aspectos por estudiosos de todo el mundo. En su entorno anterior se ha buscado toda pista que revele los antecedentes que provocaron y dieron cauce a la gran revoluci&oacute;n, as&iacute; como sus m&uacute;ltiples consecuencias, por no hablar del acontecimiento en s&iacute; mismo. Todo lo cual deja en claro su complejidad, magnitud e importancia decisiva para el mundo moderno. Y cuando parec&iacute;a que el acontecimiento estaba completamente mapeado y que ya no hab&iacute;a nada importante que decir sobre &eacute;l, resulta que Robert Darnton nos indica con este libro que a&uacute;n no se ha dicho la &uacute;ltima palabra sobre la revoluci&oacute;n francesa y, m&aacute;s todav&iacute;a, que de hecho nunca se dir&aacute; esa &uacute;ltima palabra, puesto que el pasado nunca estar&aacute; cerrado para la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica. Siempre habr&aacute; nuevas cosas que descubrir, nuevos enfoques con los cuales mirar, nuevos documentos que analizar para abordar los acontecimientos hist&oacute;ricos, los que por su parte tambi&eacute;n nos dicen que todo acontecimiento del pasado vivido por los seres humanos es inacabable y est&aacute; siempre abierto, tal como la naturaleza humana. Esto pudo lograrlo Darnton gracias a que cont&oacute; con la suerte de descubrir un archivo que no hab&iacute;a sido investigado ni explotado por ning&uacute;n historiador; el archivo de una de las grandes editoriales del siglo XVIII: </font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">... hace unos diecisiete a&ntilde;os me encontr&eacute; con el sue&ntilde;o de cualquier historiador: un enorme dep&oacute;sito de archivos intactos, los papeles de la Societ&eacute; typographique de Neuch&acirc;tel, Suiza (STN).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; cabr&iacute;a decir metaf&oacute;ricamente que el sue&ntilde;o de cualquier gran dep&oacute;sito de archivos intactos es ser encontrado por un historiador, un investigador de talento, alguien que al conocer toda esa informaci&oacute;n, la sepa manejar, organizar y difundir de la mejor manera, y no se le convierta en las manos en instrumento gratificante de oscuras pulsiones de poder, mezquindad y ego&iacute;smo. Cu&aacute;ntos archivos no se han malogrado porque un investigador de visi&oacute;n roma lo ha ocultado y mal utilizado! En el caso de Darnton y el archivo de la STN se dio para nosotros una feliz coincidencia, el encuentro entre un historiador de talento y documentos de in&eacute;dita y extraordinaria riqueza informativa, lo cual dio como resultado una serie de obras fundamentales como <i>Edici&oacute;n y subversi&oacute;n</i>, as&iacute; como otras m&aacute;s del mismo autor que han abierto nuevas v&iacute;as de interpretaci&oacute;n y conocimiento sobre el Antiguo R&eacute;gimen y la Revoluci&oacute;n Francesa, a partir del universo de la edici&oacute;n y la lectura. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los archivos de la STN le revelaron a Darnton un mundo subterr&aacute;neo cuyo movimiento tel&uacute;rico fue un factor importante que contribuy&oacute; en la preparaci&oacute;n del camino para el estallido de la revoluci&oacute;n. Es el mundo donde se escribieron, editaron y distribuyeron las publicaciones clandestinas que fueron factor determinante para la desacralizaci&oacute;n del Antiguo R&eacute;gimen, y que cuestiona sus instituciones fundamentales, como la monarqu&iacute;a. Como la mayor parte de tales publicaciones fueron escritas al calor de los acontecimientos coyunturales inmediatos, y adem&aacute;s se alimentaban del fragor de pulsiones cuestionables, tuvieron una vida ef&iacute;mera, por lo que s&oacute;lo muy contados de esos papeles sobrevivieron y, por si fuera poco, no se conoc&iacute;a un archivo que diera cuenta de ellas de manera integral. Todo ello ayud&oacute; a su invisibilidad y a que pasaran desapercibidos, pues aun cuando se ten&iacute;a alguna noticia de esas publicaciones se les restaba importancia. El talento de Darnton consisti&oacute; no s&oacute;lo en saber articular toda la informaci&oacute;n de la STN en una narrativa coherente, &aacute;gil y atractiva que mostrara que en ese cap&iacute;tulo marginal de la historia hab&iacute;a mucho que contar, lo cual es finalmente la labor de todo buen historiador, sino tambi&eacute;n en comprender que a trav&eacute;s de la edici&oacute;n clandestina circulaban las contradicciones que minaban un orden social ya en franca decadencia reflejando, como una gota de agua, la totalidad del mundo circundante. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n y versi&oacute;n can&oacute;nica de los antecedentes culturales e ideol&oacute;gicos de la revoluci&oacute;n francesa daba por sentado que la Ilustraci&oacute;n hab&iacute;a influido directamente en la gestaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n. Era incuestionado que las obras de los grandes ilustrados de la primera hora como Diderot, Voltaire, D’Alambert... hab&iacute;an preparado el camino para el estallido revolucionario. Pero esta versi&oacute;n oficial dejaba su explicaci&oacute;n surcada de puntos ciegos, huecos por donde surg&iacute;an dudas que no pod&iacute;an ser contestadas. Una de ellas era aquella que planteaba si hab&iacute;a sido tan directa, tan inmediata esa famosa influencia de la primera Ilustraci&oacute;n encarnada en los no menos famosos fil&oacute;sofos ilustrados, ya mencionados. M&eacute;rito de Darnton es mostrar que ello no fue as&iacute;, puesto que la Ilustraci&oacute;n sufri&oacute; una compleja metamorfosis que dio lugar a una serie de situaciones y mediaciones que la llevaron a desembocar en la revoluci&oacute;n. La explicaci&oacute;n de tales mediaciones se encuentra en la edici&oacute;n clandestina de libros subversivos, de cuya historia hablan los archivos de la STN.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras la Ilustraci&oacute;n tard&iacute;a era domesticada por las prebendas y sinecuras que el Antiguo R&eacute;gimen le otorgaba a los directos herederos de los grandes ilustrados, que hicieron de esa herencia una ret&oacute;rica fr&iacute;vola y mercantil, el filo cr&iacute;tico de ese movimiento intelectual se desplazaba hacia las catacumbas de la sociedad donde habitaba una comunidad de escritorzuelos mercenarios, cuya marginaci&oacute;n del sistema y las prebendas los llenaba de rencor y resentimiento contra los escritores ilustrados favorecidos por la corrupci&oacute;n imperante, a la que hac&iacute;an culpable de su marginaci&oacute;n. Al descender la Ilustraci&oacute;n del Olimpo intelectual hasta el activismo de esos panfletistas y libelistas hambrientos y rencorosos pudo, ahora s&iacute;, convertirse en detonante revolucionario. La comprensi&oacute;n y humanidad con que Darnton sigue y retrata a tales escritores es por dem&aacute;s digna de mencionarse.</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paso a paso sigue Darnton el circuito que articulaba la edici&oacute;n clandestina fabricada por aquello que designa con el nombre de <i>Grub Street</i> (gueto de una ciudad habitado por escritores pobres y mercenarios) y paralelamente su contraimagen, la edici&oacute;n legal. Al seguir la uni&oacute;n y contraposici&oacute;n de la edici&oacute;n clandestina y la legal, Darnton ampl&iacute;a el enfoque para evidenciar que a trav&eacute;s de cada una de esas formas de edici&oacute;n se expresaban grupos sociales claramente definidos y diferentes, pero antag&oacute;nicos. Esos grupos sociales eran producto del contexto y la historia particular francesa que explica lo inalienable de su uni&oacute;n, la cual estaba surcada por las contradicciones y conflictos de clase, todo lo cual manifestaba finalmente las tensiones de un r&eacute;gimen en claro proceso de desintegraci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La edici&oacute;n legal era aquella que publicaba libros tradicionales aceptados por el r&eacute;gimen mon&aacute;rquico, los que, al no cuestionar en absoluto, lo legitimaban. El premio para esos editores conformistas era el privilegio que se les otorgaba para publicar en exclusiva esa clase de libros, lo que significaba otorgarles el monopolio editorial, para lo cual contaban con la protecci&oacute;n de la Corona que eliminaba a los competidores de sus protegidos. Lo que por otra parte redundaba en el estrechamiento de la demanda de libros que ya no satisfac&iacute;an a un p&uacute;blico lector m&aacute;s amplio y de gustos literarios cambiantes, la alternativa a ello fue la edici&oacute;n clandestina, donde surg&iacute;a la literatura innovadora y cr&iacute;tica. Por lo mismo puede decirse que la edici&oacute;n legal fue la mejor promotora de la edici&oacute;n ilegal, la cual se especializaba en publicar aquello que: "Para los libreros eran <i>livres philosophiques</i>, para la polic&iacute;a, <i>mauvais livres</i>". Cabe se&ntilde;alar que la designaci&oacute;n de estos libros como mauvais livres (libros malos) obedec&iacute;a a una connotaci&oacute;n moral; es decir, que esa clase de libros eran considerados como inmorales para el orden establecido. A diferencia de hoy d&iacute;a que se considera como libros malos aquellos que se estima como mal escritos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte la designaci&oacute;n de <i>livres philosophiques</i> era debida a su corrosivo car&aacute;cter cr&iacute;tico que se asociaba al esp&iacute;ritu filos&oacute;fico (muy propio de la Ilustraci&oacute;n). Lo peculiar era que bajo tales denominaciones se met&iacute;an en el mismo saco libros que iban desde lo estrictamente filos&oacute;fico hasta lo pornogr&aacute;fico, pasando por el amplio aspecto de lo difamatorio y lo teol&oacute;gico. En s&iacute;ntesis, se trataba de los libros subversivos para el orden establecido, para las buenas conciencias: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un r&eacute;gimen que no hac&iacute;a distinciones entre filosof&iacute;a y pornograf&iacute;a era un r&eacute;gimen que lanzaba piedras contra su propio tejado y que fomentaba el libelo. Cuando la filosof&iacute;a degener&oacute;, perdi&oacute; su autocontrol y su compromiso con la cultura de las esferas superiores. Abandon&oacute; a los cortesanos, a los reyes y a los hombres de Iglesia y se consagr&oacute; a la subversi&oacute;n. A su manera y con un lenguaje propio los <i>libros filos&oacute;ficos</i> llamaban a la conspiraci&oacute;n y a la agitaci&oacute;n. La contracultura reclamaba una revoluci&oacute;n cultural, y cuando &eacute;sta lleg&oacute; por fin, en 1789, la recibi&oacute; con los brazos abiertos.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera amplia ambos tipos de edici&oacute;n, como lo deja patente Darnton, reflejaban el universo socioecon&oacute;mico del Antiguo R&eacute;gimen: la edici&oacute;n legal dejaba de manifiesto que se apoyaba en una organizaci&oacute;n corporativa y mercantilista, signada por el privilegio y las restricciones, mientras que la edici&oacute;n clandestina se sustentaba sobre el individualismo y la competitividad, la libertad y la igualdad. As&iacute; la edici&oacute;n legal era la representaci&oacute;n de un orden que manten&iacute;a rezagos a&uacute;n medievales; y por su parte la edici&oacute;n clandestina era expresi&oacute;n de la tendencia m&aacute;s pujante del capitalismo, incluso una prefiguraci&oacute;n del capitalismo salvaje. El conflicto entre ambos tipos de edici&oacute;n asimismo pon&iacute;a en evidencia la irresoluble encrucijada en que se encontraba el Antiguo R&eacute;gimen, y que encontr&oacute; resoluci&oacute;n en la revoluci&oacute;n, pero ello signific&oacute; la muerte de ese r&eacute;gimen. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, vale la pena subrayar la clara estructura metodol&oacute;gica usada por Darnton para organizar su libro: se centra en algunas de esas oscuras figuras que pululaban por <i>Grub Street</i>, pero que ten&iacute;an se&ntilde;as de una identidad concreta y espec&iacute;fica. As&iacute;, por medio de los archivos de la STN, reconstruye la vida y las peripecias de tales individuos en la edici&oacute;n clandestina. Y a trav&eacute;s de tal procedimiento nos muestra adem&aacute;s la semejanza que exist&iacute;a entre las vidas y actividades de todos esos seres miserables (a la manera de V&iacute;ctor Hugo) que ejerc&iacute;an de escritores, libreros, impresores y distribuidores, con los cuales nos da un retrato global de ese universo subterr&aacute;neo y gen&eacute;rico. Asimismo esta estructura metodol&oacute;gica muestra c&oacute;mo esas escogidas vidas an&oacute;nimas que reflejan la integridad de <i>Grub Street</i>, eran tambi&eacute;n espejo de todo un sistema social. Para defender y reafirmar su enfoque metodol&oacute;gico, Darnton polemiza en torno a la historia de la lectura (esto es, c&oacute;mo se le&iacute;a en el Antiguo R&eacute;gimen), con aquellos historiadores (aquella tendencia historiogr&aacute;fica) que se apoyan en una concepci&oacute;n cuantitativa de la historia. Para &eacute;stos se pueden conocer los h&aacute;bitos lectores del r&eacute;gimen prerrevolucionario a partir de los cuadros estad&iacute;sticos construidos con base en los cat&aacute;logos de libros de la &eacute;poca; los cuales, como explica Darnton, es m&aacute;s lo que dejan de lado o encubren que lo que muestran. Por ello la historia cuantitativa es inconsistente, a diferencia de una historia cualitativa de la lectura (historia cultural), como la que &eacute;l practica, que al centrarse en los actores y los procesos concretos espec&iacute;ficos y diferenciales muestra toda la complejidad y problem&aacute;tica de la lectura en una &eacute;poca hist&oacute;rica determinada. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo resta decir que libros como <i>Edici&oacute;n y subversi&oacute;n. Literatura clandestina en el Antiguo R&eacute;gimen</i> tienen una especial pertinencia para el campo bibliotecol&oacute;gico, pues al mostrar lo que en cierto modo podr&iacute;a definirse como la dial&eacute;ctica entre edici&oacute;n legal y edici&oacute;n clandestina, permiten comprender la complejidad que adquiere la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo de los impresos en la esfera social, complejidad que, por supuesto, va m&aacute;s all&aacute; del mero almacenamiento en las bibliotecas. De hecho los libros contenidos en las bibliotecas son una parte de ese volumen de impresos que circula socialmente, lo que permite comprender c&oacute;mo los acervos de las bibliotecas son entidades claramente sociales. Al estudiar este cap&iacute;tulo de la historia de la edici&oacute;n Darnton nos muestra precisamente la importancia de comprender la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de &eacute;sta tem&aacute;tica. La historia es inseparable del conocimiento de los impresos, todo lo cual nos habla de la necesidad de que la bibliotecolog&iacute;a afine su mirada social e hist&oacute;rica, con frecuencia empa&ntilde;ada, para comprender mejor sus propios objetos de conocimiento. Por &uacute;ltimo, el libro de Darnton nos aclara el papel transformador que juega la lectura en la sociedad al cambiar radicalmente a las sociedades y a los hombres, al extremo de contribuir a la gestaci&oacute;n de las revoluciones. De este modo la bibliotecolog&iacute;a podr&iacute;a tener un mejor conocimiento de c&oacute;mo se lleva a cabo el acceso de los lectores a los impresos. Lo que significa darle su lugar central a la lectura, en todas sus manifestaciones, dentro de la bibliotecolog&iacute;a.  </font></p>      ]]></body>
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