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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>LAHIRE, BERNARD. (COMP.) Sociolog&iacute;a de la lectura.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>por Elsa Margarita Ram&iacute;rez Leyva</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barcelona: Gedisa, 2004. 204 p. (Colec. LeA)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Sociolog&iacute;a de la lectura</i> es una obra colectiva en la que participan Anne Marie Chartier, Chistine D&eacute;trez, Olivier Donnat, G&eacute;rard Mauger, Martine Poulaine y el propio Bernard Lahire. Todos ellos abordan un tema central en el estudio de la lectura, el relativo a los m&eacute;todos y t&eacute;cnicas que hoy son motivo de revisi&oacute;n en cuanto a su capacidad para conocer una actividad tan compleja como son las pr&aacute;cticas sociales de lectura. Al respecto Lahire plantea tres preguntas, que son a la vez los ejes que gu&iacute;an esta obra: &#191;Podemos estudiar de manera racional una realidad tan &iacute;ntima, tan personal tan intangible como es la lectura? &#191;No se destruye la relaci&oacute;n m&aacute;gica que existe entre las obras y sus lectores trat&aacute;ndola como cualquier objeto de estudio? &#191;Podemos y debemos analizar y a <i>fortiori</i> medir y calcular lo inefable, lo inmaterial, el amor? </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La sociolog&iacute;a en su af&aacute;n de encontrar razones, examinar, analizar y conocer, mide las relaciones diferenciales de la poblaci&oacute;n en cuanto a condiciones e intensidad, por ejemplo, el acceso a los textos, pero las cr&iacute;ticas y el escepticismo sobre el m&eacute;todo sociol&oacute;gico de las encuestas que recoge datos estad&iacute;sticos, recaen sobre la validez de los resultados que son generalizados y utilizados como elementos para la toma de decisiones. Precisamente, en esta obra los autores analizan los problemas metodol&oacute;gicos de los estudios cualitativos y las limitaciones de los estudios exclusivamente estad&iacute;sticos para conocer de manera m&aacute;s plena el fen&oacute;meno de la lectura. Asimismo, reflexionan sobre los aspectos que pueden ser mejor conocidos por medio de estudios cualitativos. Entre las aportaciones de esta obra est&aacute;n los factores que no han sido incluidos, sea por desconocimiento o porque en algunos casos es imposible conocerlos o representarlos mediante estudios estad&iacute;sticos, pero cuya omisi&oacute;n ha propiciado la distorsi&oacute;n y la formulaci&oacute;n de resultados que reducen la comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n de una pr&aacute;ctica social tan compleja como es la lectura.  </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Los autores incluyeron en sus ensayos diferentes encuestas y estudios de lectura realizados en Francia con el fin de ilustrar sus tesis y de fundamentar sus an&aacute;lisis cr&iacute;ticos sobre el manejo de ciertas variables. Encontramos tambi&eacute;n propuestas metodol&oacute;gicas para lograr que los estudios y encuestas sean mejor dise&ntilde;adas, a fin de recuperar escenarios m&aacute;s reales para las exploraciones de determinadas problem&aacute;ticas y para elaborar interpretaciones confiables, sin excluir a los estudios cuantitativos, pues si bien son necesarios tienen limitaciones cuando se pretende conocer el estado de los procesos que determinan las pr&aacute;cticas de lectura, m&aacute;s all&aacute; de las tendencias, o quedar en un mar n&uacute;meros que encubren la realidad de la lectura y de los lectores.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La obra principia con el tema "Entre preocupaciones sociales e investigaci&oacute;n cient&iacute;fica: el desarrollo de la sociolog&iacute;as de la lectura en Francia en el siglo XX," de Martine Poulaine. La autora ofrece una an&aacute;lisis hist&oacute;rico de las sociolog&iacute;as de la lectura describiendo la trayectoria desde la &eacute;poca fundacional de los estudios de lectura con enfoques sociol&oacute;gicos realizados para derivar representaciones cuantitativas, hasta llegar a los estudios cualitativos y los individualizados mediante historias de lectura utilizadas para explicar y comprender las pr&aacute;cticas sociales. Presenta las caracter&iacute;sticas de los diferentes enfoques que han destacado por sus aportaciones metodol&oacute;gicas a partir de 1920, cuando surge el inter&eacute;s por el tema de la lectura. Inicia con el trabajo realizado en Europa oriental y la perspectiva bibliopsicol&oacute;gica del ruso N. Roubakines, quien consideraba a la lectura como la soluci&oacute;n a todos lo males sociales; su propuesta era la de analizar los modos de producci&oacute;n, el contenido de los libros y su apropiaci&oacute;n por parte de los lectores, para lograr lo cual opinaba que era necesario adentrarse en el alma, reservorio de la conciencia y la verdad. En 1930 especialistas de la Escuela de Chicago realizaron encuestas para conocer qui&eacute;n, qu&eacute; y porqu&eacute; le&iacute;a; pretend&iacute;an identificar los efectos de la lectura en las circunstancias espec&iacute;ficas de la &eacute;poca. Por su parte el bibliotecario alem&aacute;n Walter Hoffman realiz&oacute; diferentes encuestas entre personas que consultaban libros. En cuanto a los estudios franceses sobre la lectura &eacute;stos estaban dirigidos m&aacute;s por un inter&eacute;s econ&oacute;mico que pol&iacute;tico, pues fueron realizados por los temores de la crisis que sufr&iacute;a el libro y, alternativamente, por la amenaza que le planteaban los medios de comunicaci&oacute;n. Estos estudios fundan la sociolog&iacute;a de la lectura que m&aacute;s tarde los estudios culturales fortalecidos con enfoques antropol&oacute;gicos, psicoanal&iacute;ticos, psicol&oacute;gicos, hist&oacute;ricos de Escarpit, Bourdieu, Certau, Chartier, Petit, Lahite, Mauger, Foss&eacute;&#150;Poliak y Pudal, destacan por sus aportaciones a la metodolog&iacute;a y al estudio de la lectura.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A trav&eacute;s de este breve pero completo recorrido el autor nos muestra las transformaciones conceptuales y las tendencias hacia los estudios cualitativos, de la lectura, y tambi&eacute;n los enfoques, los discursos y los fines plasmados en las metodolog&iacute;as del estudio de la lectura. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el texto de O. Donnat "Encuestas sobre el comportamiento de lectura. Cuesti&oacute;n de m&eacute;todo." El autor plantea algunas consideraciones respecto de los aspectos y dificultades metodol&oacute;gicas implicados en los estudios de los comportamientos de lectura. Precisa su postura respecto de los estudios cuantitativos, los cuales considera necesarios pero siempre que est&eacute;n complementados con estudios cualitativos a fin de no ce&ntilde;irse a medir y describir, de manera parcial, la realidad, pues limitan la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno de la lectura. Tambi&eacute;n son necesarios para identificar aquellos factores susceptibles de modificar comportamientos y corregir pol&iacute;ticas y estrategias. A la vez aborda la complejidad de la naturaleza del conjunto de variables que intervienen entre encuestado y encuestador, sobre todo cuando son utilizadas las narraciones de vida, m&aacute;s adecuadas para los estudios cualitativos. Entre otros aspectos el autor analiza tambi&eacute;n el factor tiempo, el cual, por lo general, queda implicado sin aclararse en la encuesta tanto para el encuestador como para el encuestado, de modo que las respuestas se circunscriben a la experiencia inmediata, con lo cual dejan de lado momentos anteriores que podr&iacute;an ser significativos para esclarecer las pr&aacute;cticas de lectura. As&iacute;, la lectura es percibida como una actividad sin historia, lo cual resulta artificial porque en la realidad las experiencias lectoras aparecen y var&iacute;an en diferentes momentos de la vida.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Un tema de suma importancia es el relativo a la legitimidad de la lectura que interviene en todo tipo de estudios, pues entre pr&aacute;cticas declaradas y pr&aacute;cticas reales, sea porque ciertas lecturas y materiales de lectura son sobreestimados o subestimados, cierta informaci&oacute;n valiosa sobre las pr&aacute;cticas de lectura queda oculta a causa de las creencias relacionadas con la legitimidad derivada del contexto social y familiar, y aquello considerado como "buena lectura" s&iacute; es declarado, en tanto las lecturas consideradas fuera de ese rango no se mencionan. Igual sucede con las lecturas subsumidas por la funci&oacute;n que cumplen, o bien debido a la tendencia a pensar s&oacute;lo en libros y excluir otros materiales, los cuales se tornan imperceptibles por ser considerados como "no lectura," lectura negada. Algo que tambi&eacute;n el autor considera problem&aacute;tico es el tema de la intensidad de la lectura, generalmente distorsionada por la memoria del entrevistado. El autor incluye algunas recomendaciones &uacute;tiles para conocer el modo en que intervienen elementos que obstaculizan los estudios.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Christine D&egrave;trez "Una encuesta longitudinal sobre las pr&aacute;cticas de lectura de los adolescentes." La autora explica el estudio realizado a una cohorte de 1200 adolescentes franceses que inici&oacute; cuando estos j&oacute;venes ten&iacute;an 14 y concluy&oacute; cuando alcanzaron los 18 a&ntilde;os. Sobre esta base ejemplifica aspectos metodol&oacute;gicos, y fundamenta la utilidad de los estudios longitudinales para lograr un examen m&aacute;s preciso de las etapas y de las pr&aacute;cticas de lectura en el trayecto de vida de estos j&oacute;venes. El estudio identifica las variantes y las causas a lo largo de la vida del lector, y prueba que la lectura es una actividad sujeta a intermitencias. Por lo mismo considera alta la conveniencia de los estudios longitudinales, pues resultan adecuados para trazar el recorrido de las pr&aacute;cticas de lectura, y a la vez ofrecen la posibilidad de hacer aislamientos en etapas espec&iacute;ficas de la vida para analizar la variable edad con todo detalle, formular perfiles estad&iacute;sticos, marcar itinerarios singulares y hacer recorridos con mayor precisi&oacute;n.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La autora destaca algunas de las ventajas de los estudios cualitativos: facilitan la apreciaci&oacute;n de las evoluciones; proporcionan informaci&oacute;n para formular perfiles cuantitativos; ayudan en la comprensi&oacute;n de los aspectos simb&oacute;licos; identifican las distorsiones entre percepci&oacute;n y pr&aacute;ctica; y permiten conocer las modificaciones en la valoraci&oacute;n de representaciones. Adem&aacute;s se conocen los usos, pr&aacute;cticas, percepciones de la utilidad de la lectura, y variantes en la intensidad de &eacute;sta y en los g&eacute;neros literarios, as&iacute; como en otros temas. La autora recomienda no descuidar las determinantes sociales dado que las pr&aacute;cticas de lectura no son producto de un acto m&aacute;gico de revelaci&oacute;n, ni se instalan de manera autom&aacute;tica y, a la vez, libre y liberadora. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la segunda parte de la obra <i>El retorno a las encuestas</i>, Anne&#150;Marie Chartier en su texto "La memoria y el olvido, o c&oacute;mo leen los j&oacute;venes profesores", considera que el papel de las encuestas es contradecir las creencias m&aacute;s difundidas, en especial sobre los poderes de la lectura y los libros, o sobre el factor placentero y la cantidad de los libros le&iacute;dos, pues considera otras realidades, como por ejemplo, muy buenos alumnos a quienes no les gusta la lectura. A. M. Chartier se refiere a lectores aplicados m&aacute;s que a lectores asiduos; los estudiantes deben leer bien pero no necesitan que les guste la lectura. Al respecto, en Francia se ha encontrado una disminuci&oacute;n del porcentaje de lectores asiduos, a la vez que m&aacute;s j&oacute;venes llevan a cabo estudios superiores y la educaci&oacute;n obligatoria llega hasta los 16 a&ntilde;os; sin embargo hay un evidente debilitamiento en las lecturas de cultura general. La autora opina que las encuestas pueden contribuir a distorsionar la realidad porque los encuestadores conf&iacute;an en la precisi&oacute;n y fiabilidad del n&uacute;mero de libros que han sido le&iacute;dos en el &uacute;ltimo periodo de un a&ntilde;o o meses, cuando las lecturas declaradas no son necesariamente un fiel reflejo de las efectuadas. Precisamente en este ensayo A. M. Chartier aborda el tema de las lecturas declaradas, asegurando que la lectura es una realidad f&aacute;ctica, es decir, verificable, pero afirma que esa informaci&oacute;n no est&aacute; disponible de manera inmediata. Se necesita un esfuerzo mental de los encuestados para cuantificar las propias lecturas. La autora se&ntilde;ala que en ciertos casos no es el olvido sino que se trata de un asunto de legitimidad, pues el valor que rige las conductas y el sentido de las declaraciones son dos datos que caminan de manera interdependiente, pero no al mismo ritmo, por lo cual es dif&iacute;cil relacionar los factores que intervienen en ambos. Los juicios sobre el valor socialmente reconocido o desde&ntilde;ado propician que algunos lectores prefieran declarar que no leen antes de se&ntilde;alar sus lecturas consideradas ileg&iacute;timas; en ciertos casos esa respuesta puede estar provocada por la actitud del encuestador.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Anne Marie Chartier encontr&oacute; que ciertas pr&aacute;cticas se han constituido como memorables y por lo mismo pueden recordarse a voluntad, aunque generalmente est&aacute;n ritualizadas o ligadas a acontecimientos excepcionales. En las lecturas estudiantiles es frecuente que los libros de texto no sean declarados. Esto lo ejemplifica A. M. Chartier con un estudio dirigido a analizar la variable olvido: durante 20 semanas 45 voluntarios anotaron en una ficha todo lo le&iacute;do aun lo m&aacute;s "insignificante" adem&aacute;s, se les pidi&oacute; especificar si sus libros eran comprados o prestados, le&iacute;dos por gusto o prescritos; el resultado se vio despu&eacute;s: hab&iacute;an olvidado incluir libros consignados en tanto otros no consignados s&iacute; eran recordados. Por consiguiente, los lectores asiduos y pocos lectores son categor&iacute;as complejas que no pueden sostenerse por los montos declarados, como lo reflej&oacute; el estudio, pues cambian las cifras cuando se hacen ejercicios de recuerdo. Los libros, se&ntilde;ala Chartier, son lectura pero tambi&eacute;n objetos, el an&aacute;lisis mostr&oacute; que influye el modo en que son obtenidos; los propios fueron mejor recordados que los prestados. Est&aacute;n tambi&eacute;n los libros comprados que no se leen. Se compran los libros de lectura de entretenimiento, los de trabajo se obtienen en pr&eacute;stamos porque son para el consumo r&aacute;pido; algunos son recibidos y conservados por herencia. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Otra veta de estudio es la identificaci&oacute;n de las razones que orientan la elecci&oacute;n de libros y lecturas: lecturas obligadas y furtivas. El descubrimiento de las lecturas declaradas obedece a una coyuntura estacional, o a una pol&iacute;tica de libre acceso a las bibliotecas que provoca el encuentro de libros imprevistos cuando se buscaba alg&uacute;n libro espec&iacute;fico. Afirma la autora que las lecturas furtivas ayudan a desarrollar al lector autodidacta o consumidor experimentado. Adem&aacute;s sostiene que la lectura normalizada e impositiva es contraria a las ideas modernistas e individualizadas nacidas en el mundo de los bibliotecarios, gracias al pr&eacute;stamo gratuito de la lectura p&uacute;blica, que incluye la libertad para que el lector aborde el corpus de manera intermitente. Por otra parte se&ntilde;ala que las redes de iniciaci&oacute;n juegan un doble papel, las lecturas profesionales provienen del mandato, y en cambio las lecturas personales se inscriben en redes de sociabilidad y respuesta a est&iacute;mulos de medios de comunicaci&oacute;n masiva. En suma la autora cuestiona los resultados sobre las lecturas realizadas y las declaradas, pues reflejan las contradicciones a causa de las concepciones impl&iacute;citas en las encuestas basadas en modelos ideales de pr&aacute;cticas de lectura, y tambi&eacute;n en formas de representaci&oacute;n social y personal de la lectura y del libro. </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> G&eacute;rard Mauger "El retroceso de la lectura. Cuatro hip&oacute;tesis." La argumentaci&oacute;n del texto se basa en los resultados de cuatro encuestas nacionales de lectura que formaron parte de las pr&aacute;cticas culturales de los franceses en 1967, 1981 y 1987&#150;1988. Mauger identific&oacute; que las disparidades de consumo cultural no han evolucionado, pues los alumnos de liceo y de las universidades leen menos que su padres; es decir, se observa un retroceso de la lectura, por lo que pregunta &#191;menos herederos y m&aacute;s televisi&oacute;n? A fin de dilucidar este problema el autor plantea las siguientes hip&oacute;tesis  </font></p>      <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El retroceso de la lectura en el grupo escolarizado ser&iacute;a un efecto de la relativa democratizaci&oacute;n del sistema escolar. El autor aclara que los estudios incluyeron grupos de diferentes clases sociales, no s&oacute;lo de los reci&eacute;n incorporados a la educaci&oacute;n por cuestiones socioecon&oacute;micas, de manera que fueron estudiados los grupos de clases medias y altas de las zonas urbanas, por consiguiente el estrato social no es un factor que determine la disponibilidad de consumo de lectura.    </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La lectura ser&iacute;a v&iacute;ctima de la competencia de otro tipo de actividades de tiempo libre, en especial la televisi&oacute;n. El problema de la diferencia entre lecturas realizadas y declaradas ha sido un impedimento para corroborar esta hip&oacute;tesis.     </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Cabe suponer una sobreestimaci&oacute;n del pasado y una subestimaci&oacute;n del presente. Antes la lectura era altamente valorada y distintiva socialmente hablando, lo cual puede haber influido en la apreciaci&oacute;n; m&aacute;s tarde se produjo una desvalorizaci&oacute;n simb&oacute;lica de la pr&aacute;ctica de la lectura.      </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. La literatura incorporada en los programas de educaci&oacute;n se ha convertido en una lectura escolarizada que pudo haber perdido su calidad de entretenimiento. Cierra con la pregunta sobre si el paso por la escuela no ha puesto a los estudiantes en una situaci&oacute;n m&aacute;s precaria que antes, es decir, si al frecuentar la escuela no han perdido el placer de leer lo que podr&iacute;an haber le&iacute;do con placer.   </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berrnard Lahire "Formas de lectura estudiantil y categor&iacute;as escolares de la comprensi&oacute;n de lectura." Plantea el problema en los ni&ntilde;os que terminaron los dos niveles de educaci&oacute;n b&aacute;sica: como su capacidad de lectura es precaria, leer&iacute;an cada vez menos y estar&iacute;an menos dispuestos a dedicar tiempo a la lectura. Analiza la encuesta realizada en 1997 a los estudiantes universitarios y establece una comparaci&oacute;n por &aacute;reas, entre humanidades y ciencias para concluir que si se pretende tener conocimiento de las pr&aacute;cticas de lectura no es posible otorgar plena confiabilidad a las primeras declaraciones. Afirma que es necesario comprender que las declaraciones dependen de categor&iacute;as de percepci&oacute;n interiorizadas a lo largo del proceso de socializaci&oacute;n de su entorno privado y social, y que por consiguiente conviene ayudar a los encuestados a identificar y a esclarecerse, y a hacer visible lo invisible sobre esas lecturas poco legitimadas, sea porque no forman el canon establecido por la sociedad o, porque est&aacute;n relacionadas con fines utilitarios, discontinuos, informativos, por lo cual se tornan imperceptibles o no f&aacute;cilmente recordables, y por consiguiente forman parte de lecturas no declarables. Se&ntilde;ala tambi&eacute;n que si el encuestador desconoce esta condici&oacute;n entonces reducir&aacute; sus campos de conocimiento, por ello Lahire concuerda poco con las corrientes subjetivistas, pues &eacute;stas consideran que todo individuo est&aacute; bien posicionado para exponer sus conocimientos a trav&eacute;s del resumen del relato de sus propias pr&aacute;cticas. Los subjetivistas no consideran el olvido, la inhibici&oacute;n o las creencias que los conducen al silencio o a la distorsi&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En las conclusiones, "Del consumo cultural a las formas de la expriencia literaria", Lahire recoge de los textos que componen esta obra los temas fundamentales considerados en los estudios de lectura, como las desigualdades sociales respecto del acceso al material impreso, pues no debe ocultarse que la lectura est&aacute; lejos de ser una pr&aacute;ctica homog&eacute;nea en todo lugar y espacio social. Asimismo se&ntilde;ala que los datos cuantitativos sobre la lectura reducen la diferencia entre no lectores, poco lectores y lectores asiduos, y que tampoco diferencian las clases de lectores (por ejemplo un lector obrero, de un lector universitario en relaci&oacute;n con la asiduidad y el tipo de lecturas). Otro elemento es el relativo a las formas de inserci&oacute;n de los libros, esta circunstancia puede determinar las pr&aacute;cticas de lectura. De particular importancia considera tambi&eacute;n el hecho de que no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de gusto el acceso o rechazo a la lectura, pues los obst&aacute;culos ling&uuml;&iacute;sticos y culturales pueden tambi&eacute;n constituir barreras, de manera que mucho depende de las experiencias y el capital cultural. Lahire considera necesario otorgarle importancia no exclusivamente al discurso coherente, sino tambi&eacute;n al silencio, al lapsus, al olvido, porque pueden aportar o complementar informaci&oacute;n; por tanto es conveniente incorporarlos como parte de los estudios de la lectura y as&iacute; disponer de un mayor y mejor conocimiento, incluso m&aacute;s apegado a la realidad.   </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En suma, esta obra aporta luces sobre nuevos elementos a considerar en la metodolog&iacute;a para el estudio de la lectura, y esclarece y analiza diferentes tipos de estudios cualitativos convenientes cuando se pretende conocer y explicar el estado de la lectura y los procesos que determinan las pr&aacute;cticas lectoras. </font></p>         ]]></body>
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