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</front><body><![CDATA[  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>L&Oacute;PEZ YEPES, JOS&Eacute;. Diccionario Enciclop&eacute;dico de Ciencias de la Documentaci&oacute;n</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Catalina Naumis Pe&ntilde;a</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid: Ed. S&iacute;ntesis, 2004. &#151; 2 vol. (620, 561 p.)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un diccionario seguramente no es el tipo de libro que le le&iacute;an los s&uacute;bditos a Coch Cal Balam "Se&ntilde;or sobre todos" despu&eacute;s de ingresar, por la cara de un gran drag&oacute;n, a la Casa Blanca de la lectura, en la m&aacute;xima pir&aacute;mide de la ciudad maya de Ekbalam. Los diccionarios son libros que se consultan por un peque&ntilde;o espacio de tiempo, para conocer el significado de una palabra o de su equivalencia a otros idiomas, y se trata de mantenerlos cercanos a la sala de lectura, tanto en colecciones p&uacute;blicas como privadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diccionarios monoling&uuml;es aparecen en el siglo XVII, al decir de Luis Fernando Lara (1997, p.32), no como resultado del inter&eacute;s por la informaci&oacute;n sobre las lenguas maternas, ni como efecto de una necesidad sentida por la comunidad ling&uuml;&iacute;stica en su conjunto, sino como elaboraciones de utilidad para las lenguas, se fundan, en sus valores simb&oacute;licos, especialmente pol&iacute;ticos, heroicos y literarios, a partir de argumentaciones eruditas y filos&oacute;ficas correspondientes al provecho de los Estados nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un diccionario especializado se acerca mucho a ese inter&eacute;s superior al uso del lenguaje por una comunidad ling&uuml;&iacute;stica para destacar sus valores simb&oacute;licos, porque surge como necesidad de una autoridad terminol&oacute;gica y por lo tanto normativa, en el presente caso, de la Documentaci&oacute;n, para mantener sus t&eacute;rminos definidos, disminuir la brecha de la ambig&uuml;edad terminol&oacute;gica e informar del sentido de los t&eacute;rminos en una comunidad cient&iacute;fica muy nueva y, como se dice en la introducci&oacute;n del propio diccionario, "todav&iacute;a en fase de conformaci&oacute;n epistemol&oacute;gica". Por supuesto que sirve tambi&eacute;n para hacer una consulta r&aacute;pida y conocer los t&eacute;rminos incorporados al diccionario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diccionarios siempre se basan en corpus anteriores que constituyen una inapreciable ayuda para la recopilaci&oacute;n de palabras, pero el lenguaje cambia, los t&eacute;rminos adquieren nuevas connotaciones, otros caen en desuso y tambi&eacute;n se incorporan nuevos vocablos. No se registra en espa&ntilde;ol abundancia de diccionarios sobre la tem&aacute;tica, sobre todo si se excluyen los multiling&uuml;es y los relacionados con aspectos particulares de la Documentaci&oacute;n. Por lo pronto, se presenta una revisi&oacute;n de los diccionarios de la especialidad en espa&ntilde;ol que han tenido mayor difusi&oacute;n e impacto. Se escogieron tres t&eacute;rminos para analizar en los diferentes diccionarios, cuyas designaciones en espa&ntilde;ol se han generalizado hace poco tiempo pero que tienen antecedentes en la literatura bibliotecol&oacute;gica desde hace varios a&ntilde;os: an&aacute;lisis documental, lenguajes documentales y tesauros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">An&aacute;lisis documental forma parte del nombre del centro que dirige Jean Claude Gardin en 1955: Centro de An&aacute;lisis Documental para la Arqueolog&iacute;a. En 1976 Courrier publica un art&iacute;culo titulado "Analyse et langages documentaires" en la revista Documentaliste. Tesauro es utilizado con el significado actual dentro de la Bibliotecolog&iacute;a por Helen Brownson en la Conferencia de Durkin, en mayo de 1957, aunque otras versiones le otorgan el m&eacute;rito a Hans Peter Luhn, a principios de los a&ntilde;os cincuenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beatriz Massa de Gil, con Ray Trautman y Meter Goy publican un Diccionario t&eacute;cnico de biblioteconom&iacute;a espa&ntilde;ol&#150;ingl&eacute;s en 1973. Si bien es un diccionario multiling&uuml;e es tambi&eacute;n un diccionario especializado porque incluye los significados de las palabras en espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s. Este diccionario fue publicado en M&eacute;xico por la editorial Trillas y contiene 3000 asientos, que incluyen desde bellas artes, bibliograf&iacute;a, t&eacute;cnicas editoriales, encuadernaci&oacute;n, industria librera, fotograf&iacute;a, tipograf&iacute;a, etc&eacute;tera. El espectro que incluye es amplio pero contiene muchas definiciones con el significado otorgado por la lengua general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a la fecha de publicaci&oacute;n es esperada la ausencia de lenguaje documental, no tanto de an&aacute;lisis documental, pero tesauro, ya era un t&eacute;rmino con presencia muy clara en la literatura del tema. En el diccionario de Massa de Gil tesauro aparece con el mismo significado que en los diccionarios generales del espa&ntilde;ol: libro en que se trata de todo g&eacute;nero de materias, algunos autores dan este nombre a ciertos diccionarios, cat&aacute;logos, etc&eacute;tera (V&eacute;ase tambi&eacute;n florilegio, que aparece como sin&oacute;nimo de antolog&iacute;a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Domingo Buonocuore publica en Buenos Aires, una segunda edici&oacute;n en 1976, de uno de los mejores diccionarios de bibliotecolog&iacute;a y la base de los diccionarios m&aacute;s modernos sobre esta tem&aacute;tica. Declara incluir adem&aacute;s t&eacute;rminos de bibliolog&iacute;a, bibliograf&iacute;a, bibliofilia, biblioteconom&iacute;a, archivolog&iacute;a, tipograf&iacute;a y materias afines. Sin duda como fil&oacute;logo y bibli&oacute;filo estas dos &aacute;reas son de las m&aacute;s fuertes, pero no se puede dejar de reconocer en la obra su formaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica erudita y sobre todo su conocimiento vanguardista para la &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de la obra de Buonocuore es su utilidad como un instrumento de trabajo al que define como "una suerte de manual de primeros auxilios para el servicio informativo de urgencia", no s&oacute;lo para bibliotecarios sino para personas vinculadas a la imprenta, el libro y la biblioteca, pero tambi&eacute;n explica la necesidad de unificar la terminolog&iacute;a bibliotecol&oacute;gica porque existen vocablos que difieren en su aplicaci&oacute;n de un pa&iacute;s a otro en la misma Am&eacute;rica Latina. Tambi&eacute;n advierte sobre el uso de sin&oacute;nimos que no lo son como: bibliograf&iacute;a y fuente, edici&oacute;n y tirada, t&iacute;tulo y ep&iacute;grafe, etc&eacute;tera. La definici&oacute;n de los tres t&eacute;rminos elegidos en los diferentes diccionarios revisados para la comparaci&oacute;n no incluye an&aacute;lisis documental pero s&iacute; an&aacute;lisis bibliogr&aacute;fico, no registra lenguaje documental y la entrada para tesauro es muy completa al explicar la etimolog&iacute;a del t&eacute;rmino, la historia de su uso, su aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n en la bibliotecolog&iacute;a y la opini&oacute;n de diferentes autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas de la UNAM publica el L&eacute;xico bibliogr&aacute;fico de Juan B. Igu&iacute;nez en 1987. La observaci&oacute;n de los significados que aparecen en la obra refleja concepciones muy anteriores a la fecha de publicaci&oacute;n de la obra y quiz&aacute;s s&oacute;lo haya sido impreso con el af&aacute;n de difundir el pensamiento de Igu&iacute;nez. En la introducci&oacute;n el autor dice que su objetivo es vulgarizar las artes del libro entre quienes no tienen la oportunidad de recurrir a obras fundamentales que por alguna circunstancia no est&aacute;n a su alcance; es decir, su preocupaci&oacute;n no es difundir un lenguaje cient&iacute;fico. No aparece en esta obra an&aacute;lisis documental ni lenguaje documental y presenta tesoro, con su equivalente thesaurus al lat&iacute;n, pero con una interpretaci&oacute;n a partir del lenguaje general: nombre dado a algunas obras que sus autores consideran de gran val&iacute;a, aunque no siempre el contenido corresponde al t&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los &uacute;ltimos diccionarios publicados y muy difundido ha sido el de Jos&eacute; Mart&iacute;nez de Sousa, titulado Diccionario de Bibliolog&iacute;a y Ciencias Afines, el cual no recoge la terminolog&iacute;a tipogr&aacute;fica, ni t&eacute;rminos gen&eacute;ricos del mundo de la comunicaci&oacute;n, la informaci&oacute;n y el periodismo porque los incluye en otros diccionarios que public&oacute;. Cada entrada incluye la etimolog&iacute;a del t&eacute;rmino, su traducci&oacute;n al ingl&eacute;s y al franc&eacute;s e incluso le agrega los sin&oacute;nimos. Aparecen los tres t&eacute;rminos de entrada: an&aacute;lisis documental con una peque&ntilde;a explicaci&oacute;n, el v&eacute;ase de lenguaje documental dirigido a lenguaje artificial como sin&oacute;nimo de lenguaje controlado y lenguaje de indizaci&oacute;n, y la definici&oacute;n que presenta implica poca profundizaci&oacute;n en la tem&aacute;tica. Por &uacute;ltimo la entrada para tesauro es muy completa porque incluye etimolog&iacute;a, definici&oacute;n, historia, significado cient&iacute;fico, variantes, etc&eacute;tera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el a&ntilde;o 2000 Luis Garc&iacute;a Ejarque publica el <i>Diccionario del archivero bibliotecario: terminolog&iacute;a de la elaboraci&oacute;n, tratamiento y utilizaci&oacute;n de los materiales propios de los centros documentales</i>, editado por Trea. Esta obra por la cantidad de errores que se le detectan es la prueba m&aacute;s fehaciente de que un diccionario no puede ser obra de una sola persona. En principio, parecer&iacute;a que le faltaran unas cuantas p&aacute;ginas a la edici&oacute;n porque comienza con la palabra anobio y por lo tanto palabras como acceso, acervo, administraci&oacute;n, adquisici&oacute;n, alfabeto, almanaque, an&aacute;lisis, an&aacute;lisis documental no est&aacute;n incluidas. No aparece el t&eacute;rmino lenguaje documental y tesauro no est&aacute; completo porque olvida mencionar la equivalencia como uno de los elementos que relaciona t&eacute;rminos en el tesauro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Diccionario de Ciencia de la Documentaci&oacute;n</i> tiene un nombre que designa y engloba todos y cada uno de los temas incluidos. Con el af&aacute;n de colaborar para la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica en el &aacute;mbito de la documentaci&oacute;n este diccionario enciclop&eacute;dico contiene explicaciones sobre la etimolog&iacute;a de los t&eacute;rminos para ayudar a dilucidar el origen y las definiciones cient&iacute;ficas, para mostrar su condici&oacute;n de verdad, evoluciones hist&oacute;ricas y, por sobre todo, exhibe la autoridad que le otorgan las citas de algunos documentos y/o autores que hacen y deben hacer opini&oacute;n. Se incluyen nombres y siglas de organismos relacionados con el &aacute;mbito de la documentaci&oacute;n para dar noticia de ellos, de su historia y sus actividades. Tambi&eacute;n se destaca la inclusi&oacute;n de biograf&iacute;as como la de Aldo Manuzio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por si esto fuera poco la participaci&oacute;n y opini&oacute;n de especialistas de diferentes comunidades del &aacute;mbito de las ciencias de la documentaci&oacute;n sobre los t&eacute;rminos del diccionario supone la aceptaci&oacute;n, como propios, de los valores otorgados a los t&eacute;rminos en el diccionario. Por ejemplo, en el &aacute;rea de An&aacute;lisis y Lenguajes Documentales los responsables son los mejores exponentes en espa&ntilde;ol: Francisco Javier Garc&iacute;a Marco y Mar&iacute;a Pinto Molina. Los colaboradores de otras &aacute;reas tambi&eacute;n son autoridades en su tema, ya que gozan de reconocimiento en el medio de la documentaci&oacute;n y se incluyen adem&aacute;s listas de colaboradores realmente importantes para cada &aacute;rea y referencias de los corpus en que se basaron para la recopilaci&oacute;n de t&eacute;rminos, lo que constituye otra garant&iacute;a intelectual de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres t&eacute;rminos revisados en cada uno de los diccionarios anteriores se encuentran desarrollados en forma muy extensa y est&aacute;n acompa&ntilde;ados de fuentes representativas y, como para casi todas las voces, se establecen las relaciones que mantienen con otros t&eacute;rminos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la interpretaci&oacute;n de an&aacute;lisis documental el diccionario se pliega a la corriente moderna de niveles de profundidad en lugar de hacer la cl&aacute;sica divisi&oacute;n entre an&aacute;lisis formal y de contenido, y se afirma, citando a L&oacute;pez Yepes, que es el conjunto de operaciones que permiten desentra&ntilde;ar la informaci&oacute;n contenida en el documento. Adem&aacute;s de citar a L&oacute;pez Yepes como fuente, se incluye la obra cl&aacute;sica de Mar&iacute;a Pinto <i>An&aacute;lisis documental: fundamentos y procedimientos</i> y se relaciona el t&eacute;rmino con otras entradas del mismo diccionario que complementan la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lenguajes documentales es una de las voces discutidas desde la perspectiva de la falta de unidad terminol&oacute;gica de la disciplina, y se plantean en el texto las diferentes opiniones y corrientes acerca de su uso, lo cual es respaldado citando las fuentes de donde provienen. Las fuentes que se registran al final de la voz son las de Courrier y Van Slype, ambos con marcada autoridad en el tema. La lista de t&eacute;rminos relacionados con la entrada es amplia y completa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para tesauro, la entrada contiene el origen de la palabra, una breve historia y ejemplos de sus relaciones. La lista de los t&eacute;rminos que se pueden consultar en el diccionario para ampliar el tema es indicativa de los diferentes aspectos del mismo. La fuente referida no es la m&aacute;s tradicional pero se complementa con una larga lista de tesauros en diferentes tem&aacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comparaci&oacute;n con otros diccionarios nos informa de varias cosas, pero la principal es la inmediatez de la respuesta acompa&ntilde;ada de la referencia completa sobre las fuentes y datos que complementan la entrada, otra es la actualidad y los campos cubiertos que reflejan el pensamiento moderno sobre la documentaci&oacute;n en Espa&ntilde;a.</font></p>      ]]></body>
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