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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Modernidad como conciencia del mundo. Ideas en torno a una teor&iacute;a social humanista para la modernidad global</b></i><b>, de Oliver Kozlarek<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos A. Bustamante**</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>**&#9;Facultad de Filosof&iacute;a "Dr. Samuel Ramos Maga&ntilde;a", Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.</i> Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:puchucu@yahoo.com">puchucu@yahoo.com</a>&gt;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Vale la pena seguir echando mano de palabras tales como "humanismo", "humanidad" o "humano", al menos en el campo de la teor&iacute;a social? La pregunta tiene sentido en la era "posthumanista" en la que, al parecer, vivimos. Como se sabe, el humanismo ha sido considerado un discurso b&aacute;sicamente euroc&eacute;ntrico; adem&aacute;s, en no pocas ocasiones se ha visto en &eacute;l un instrumento de legitimaci&oacute;n del colonialismo y otros males que han azotado a buena parte de los pueblos del planeta. Por otra parte, "humanismo" y sus derivados son t&eacute;rminos con una fuerte carga filos&oacute;fica, lo cual puede convertirse en un problema cuando se intenta asignarles alg&uacute;n tipo de contenido m&aacute;s o menos definido y volverlos, de este modo, medianamente &uacute;tiles al momento de describir o se&ntilde;alar v&iacute;as alternativas en la sociolog&iacute;a y disciplinas afines.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, rescatar y resignificar la palabra "humanismo", as&iacute; como utilizarla en el &aacute;mbito de la teor&iacute;a social, son justamente dos de las metas que persigue Oliver Kozlarek en <i>Modernidad como conciencia del mundo.</i> &iquest;C&oacute;mo emprende semejante tarea? Su estrategia general inscribe a esta obra en el terreno de la teor&iacute;a entendida en sentido amplio, realizando viajes de ida y vuelta entre la filosof&iacute;a y la teor&iacute;a social contempor&aacute;nea. A partir de estos viajes busca alg&uacute;n humanismo que no s&oacute;lo nos ayude a comprender el mundo y comprendernos a nosotras y nosotros en &eacute;l, sino que tambi&eacute;n permita &#150;en la mejor tradici&oacute;n de la teor&iacute;a cr&iacute;tica&#150; insinuar pautas de emancipaci&oacute;n para las sociedades actuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cara filos&oacute;fica de <i>Modernidad como conciencia del mundo</i> tiene que ver, justamente, con la resignificaci&oacute;n de conceptos que han sido ampliamente utilizados antes, pero cuyo contenido descriptivo y normativo debe ajustarse a las exigencias de la realidad planetaria. En primer lugar est&aacute; la noci&oacute;n misma de "mundo". Esta palabra tendr&iacute;a que hacer algo m&aacute;s que designar al planeta Tierra: para Kozlarek, "mundo" es el &aacute;mbito de lo humano, el lugar donde transcurre la existencia espacial y temporal de las personas. Ahora bien, es importante que esta existencia sea entendida seg&uacute;n ambas dimensiones &#150;espacio y tiempo&#150; para evitar uno de los escollos que la filosof&iacute;a y la teor&iacute;a social han encontrado en su camino, asociado con el &eacute;nfasis en el tiempo. Cuando se piensa en lo que las personas son y hacen sobre todo en virtud de una suerte de l&iacute;nea cronol&oacute;gica, se vuelve casi inevitable considerar que algunos grupos humanos llevan la delantera evolutiva respecto de los dem&aacute;s. En cambio, si se considera el espacio como el otro gran &aacute;mbito que da sentido a lo que se hace y se vive, la perspectiva cambia radicalmente. Se trata de la diferencia entre &#150;por ejemplo&#150; Kant y Alexander von Humboldt: para el primero, la historia avanza en un solo sentido y la especie entera debiera "ilustrarse" de acuerdo con las exigencias de ese trayecto; el segundo, por su parte, descubre que es preciso prestar atenci&oacute;n a los lugares desde donde se experimenta el cambio del tiempo. As&iacute;, el m&aacute;s joven de los Humboldt vuelca la mirada no s&oacute;lo sobre el "antes", el "ahora" y el "despu&eacute;s": ante &eacute;l, emerge la importancia del "desde d&oacute;nde", pues no es lo mismo existir en la Alemania de la primera d&eacute;cada del siglo xix que hacerlo, por ejemplo, en la Nueva Espa&ntilde;a de los &uacute;ltimos a&ntilde;os coloniales. Ese tipo de diferencias debiera permear nuestra consideraci&oacute;n sobre las cosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la introducci&oacute;n del espacio como coordenada conceptual, Kozlarek encuentra la manera de resignificar un segundo concepto: el de "modernidad". Ahora puede apreciarse mejor c&oacute;mo el espacio altera tambi&eacute;n a ese t&eacute;rmino. Cuando se privilegia lo que sucede en el tiempo se vuelve casi inevitable &#150;y de nuevo Kant es paradigm&aacute;tico&#150; concebir a la modernidad s&oacute;lo como una &eacute;poca. En cambio, agregar la dimensi&oacute;n espacial ayuda a imaginar otras posibilidades. No s&oacute;lo se trata ahora de definir qu&eacute; sociedades han llegado a la modernidad antes o despu&eacute;s, si es que esa cuesti&oacute;n puede siquiera plantearse; es preciso tomar en cuenta lo que la modernidad hace en diferentes lugares, cuando los seres humanos comparten un &aacute;mbito com&uacute;n de experiencias &#150;un mundo&#150; y desde cada lugar enfrentan a la &eacute;poca en que todas y todos saben que hay alguien m&aacute;s en alguna parte y deben vivir de acuerdo con ello. Como puede apreciarse, el humboldtiano t&eacute;rmino "conciencia del mundo" comienza as&iacute; a adquirir perfiles bastante definidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez que se ha puesto la cuesti&oacute;n de la modernidad sobre la mesa, Kozlarek emprende el desplazamiento hacia la teor&iacute;a social. "Modernidad", considerada exclusivamente desde la perspectiva del tiempo, es una palabra cuyo significado puede justificar a las teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n. Si se piensa exclusivamente en el "antes" y el "despu&eacute;s", se juzga al "ahora" de las sociedades de acuerdo con qu&eacute; tan modernas son en un momento dado. &iquest;Y c&oacute;mo puede saberse eso? Resulta casi inevitable, una vez insertos en la l&oacute;gica de la modernizaci&oacute;n, entender a esta &uacute;ltima seg&uacute;n las pautas del desarrollo econ&oacute;mico. Algunos soci&oacute;logos &#150;funcionalistas, te&oacute;ricos de los sistemas&#150; encuentran el contenido que les resulta &uacute;til para el t&eacute;rmino "modernidad": el grado de desarrollo econ&oacute;mico se hace equivaler al grado de avance &#150;o falta de avance&#150; social. Nuestro autor, desde luego, enfrenta cr&iacute;ticamente esta serie de ideas &#150;por lo dem&aacute;s, bastante difundidas en el siglo XX. Evaluar a las sociedades en t&eacute;rminos de mejores o peores, as&iacute; como considerar que el modelo del desarrollo debe ser el mismo para todas, son consecuencias ineludibles una vez que se les inserta en el cronograma de la modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Y eso, para Kozlarek, tiende a oscurecer las diferencias que el espacio explica: de nueva cuenta, se puede experimentar la modernidad tanto en Europa como en Am&eacute;rica Latina, y eso ocurrir&aacute; de diferentes maneras. &iquest;No es mejor, acaso, imaginar una sociolog&iacute;a que permita hablar de esas diferencias y que evite subsumirlas en la presunta marcha de la humanidad hacia lo moderno reducido a "modernizaci&oacute;n"?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kozlarek consigue algo m&aacute;s desde el punto de vista de la teor&iacute;a social: las intuiciones b&aacute;sicas de otras formas de entenderla son puestas en juego frente a la hegemon&iacute;a de las teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n. Las perspectivas provenientes de los debates sobre las <i>multiple modernities</i> y sobre la globalizaci&oacute;n, as&iacute; como las teor&iacute;as poscoloniales y hasta alg&uacute;n aspecto del posmodernismo sociol&oacute;gico encuentran su lugar aqu&iacute;. En &uacute;ltima instancia, lo que prima en <i>Modernidad como conciencia del mundo</i> es una idea de lo m&aacute;s sugerente: con base en autores como Walter Benjamin y Marshall Berman, Kozlarek invita a lo que &eacute;l llama "sociolog&iacute;a de las experiencias". La labor de la o el investigador puede consistir, dada la multiplicidad del mundo, en la recolecci&oacute;n, an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n de experiencias diversas de una misma pero proteica modernidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta suerte, la noci&oacute;n de "experiencia" es lo que consuma el tr&aacute;nsito de la teor&iacute;a social a la filosof&iacute;a. &iquest;No es la capacidad de hacerse de experiencias lo que define justamente a las personas? No somos &#150;estamos lejos de ser&#150; entidades que meramente re&uacute;nen vivencias respecto del entorno: tratamos de dar sentido, de experimentar lo que implica ser humano. Modernidad es ahora &#150;en la perspectiva de Oliver Kozlarek&#150; el &aacute;mbito en que por vez primera en la historia los habitantes de todo el planeta est&aacute;n en condiciones de enfrentar un mismo aunque diverso mundo, y de saber que en todas partes hay otras y otros como ellos, pero distintos a ellos. "Conciencia del mundo" es, as&iacute;, un t&eacute;rmino descriptivo que habla acerca de lo que sucede hoy d&iacute;a. Tambi&eacute;n es una palabra normativa que marca la pauta para la acci&oacute;n social: &iquest;no es preferible gozar de esa conciencia para entender mejor lo que ocurre, para entendernos mejor unos a otros? El propio Kozlarek ejemplifica ampliamente la tarea de una sociolog&iacute;a de las experiencias a trav&eacute;s del caso de Octavio Paz, hombre moderno pero mexicano, no id&eacute;ntico a los europeos ni a otros seres humanos, aunque tambi&eacute;n capaz de hablar de lo que sucede con &eacute;l en el mundo que le toc&oacute; en suerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La modernidad es, en resumen, el &aacute;mbito de las experiencias posibles seg&uacute;n la conciencia del mundo. Nada de esto puede entenderse sin una noci&oacute;n s&oacute;lida de lo humano. En consecuencia, la alternativa para nuestros problemas actuales tendr&iacute;a la forma de un nuevo humanismo, precisamente un anhelo porque las personas encuentren vivible, cada cual, su existencia. Ante todo esto subsiste al menos una cuesti&oacute;n de primer orden: &iquest;qu&eacute; hacer cuando las diferencias entre las sociedades de la modernidad planetaria no s&oacute;lo implican diversas perspectivas sobre la realidad, sino mecanismos at&aacute;vicos de opresi&oacute;n y exclusi&oacute;n?; &iquest;est&aacute;n todos los seres humanos, verdaderamente, en condiciones de compartir sus experiencias con los dem&aacute;s? Kozlarek ciertamente reconoce que el colonialismo europeo ha fungido como la partera de la modernidad mundial. Ahora bien, &iquest;no se ha comportado como una partera demasiado cruel?; &iquest;ha sido esta hija deseada por todas y todos? Tal vez la idea de una sociolog&iacute;a de las experiencias deba completarse con otra tarea, orientada esta vez a responder a la pregunta acerca de si todas las experiencias de la modernidad son deseables por s&iacute; mismas, y a la cuesti&oacute;n relativa a la forma en que todas las voces puedan ser &#150;efectivamente&#150; escuchadas por la conciencia del mundo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">*&#9;Kozlarek, Oliver (2014). <i>Modernidad como conciencia del mundo. Ideas en torno a una teor&iacute;a social humanista para la modernidad global.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores&#45;Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo: 334 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9666868&pid=S0187-0173201500020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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