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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los movimientos sociales, 1768&#45;2008. Desde sus or&iacute;genes a Facebook, de Charles Tilly<sup><a href="#nota">1</a></sup> y J. Lesley Wood</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Edith Kuri <sup>2</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Mexicana. Estancia posdoctoral en el Centro de Investigaci&oacute;n en Geograf&iacute;a y Geom&aacute;tica Ing. Jorge L. Tamayo (Centro Geo), con el proyecto: "El barrio La Fama: espacios de identidad colectiva y memoria".</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:Kurichi1@hotmail.com">Kurichi1@hotmail.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escribir sobre una de las &uacute;ltimas obras de un pensador de la talla de Charles Tilly (Lombard, Illinois, 1929&#45;Bronx, 2008) representa un reto, m&aacute;s a&uacute;n si tomamos en cuenta que <i>Los movimientos sociales, 1768&#45;2008. Desde sus or&iacute;genes a Facebook</i> es, de alg&uacute;n modo, la culminaci&oacute;n de toda una trayectoria de vida intelectual centrada en comprender lo que son los movimientos sociales y por qu&eacute; se han convertido en un constructo pol&iacute;tico insoslayable en la historia sociopol&iacute;tica moderna. El gran trabajo de este soci&oacute;logo e historiador estadounidense &#150;constituido por 51 libros y 600 art&iacute;culos&#150; es la cristalizaci&oacute;n de la manera en la que la historia y la sociolog&iacute;a tienen un di&aacute;logo epistemol&oacute;gico permanente, aunque no exento de tensiones. Durante todo su quehacer intelectual, Tilly busc&oacute; dilucidar la forma en que el desarrollo capitalista, la urbanizaci&oacute;n, la industrializaci&oacute;n y la eclosi&oacute;n y consolidaci&oacute;n del Estado&#45;naci&oacute;n incidieron en la configuraci&oacute;n social, cultural, pol&iacute;tica e hist&oacute;rica de los movimientos sociales. El perfil estructuralista de su obra, junto con el &eacute;nfasis que puso sobre la necesidad de estudiar la especificidad pol&iacute;tica e hist&oacute;rica de la acci&oacute;n colectiva, revelan su car&aacute;cter se&ntilde;ero y el porqu&eacute; es una referencia obligada para todo aquel que pretenda comprender el discurrir sociopol&iacute;tico moderno, as&iacute; como la relaci&oacute;n recursiva que existe entre los movimientos sociales y los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Los movimientos sociales, 1768&#45;2008. Desde sus or&iacute;genes a Facebook</i> fue escrito por Tilly como una forma de exorcizar la angustia que le gener&oacute; la noticia de haber sido diagnosticado con c&aacute;ncer. En este texto &#150;estructurado en siete cap&iacute;tulos&#150; se plante&oacute; como interrogante principal "&#191;Por qu&eacute; los movimientos sociales son tan parecidos en todo el mundo y c&oacute;mo y por qu&eacute; se han convertido &#91;&#8230;&#93; en una de las principales plataformas de acci&oacute;n pol&iacute;tica en todo el planeta?" Para responder a dicha pregunta Tilly recurri&oacute; &#150;fiel a su rigor metodol&oacute;gico&#150; a la revisi&oacute;n de una vasta evidencia emp&iacute;rica de m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de movilizaci&oacute;n sociopol&iacute;tica en diversas partes del mundo, hecho que le permiti&oacute; inferir que la configuraci&oacute;n de los movimientos sociales, como procesos de larga duraci&oacute;n, obedece a tres factores interrelacionados: 1) el desarrollo de las <i>campa&ntilde;as</i>; es decir, la interacci&oacute;n sostenida entre los actores movilizados, sus sujetos de reivindicaci&oacute;n y el p&uacute;blico; 2) el uso combinado de diversos <i>repertorios de confrontaci&oacute;n</i>; y 3) las manifestaciones p&uacute;blicas y concertadas del <i>valor, unidad, n&uacute;mero y compromiso</i> (WUNC, por sus siglas en ingl&eacute;s). Estos tres ingredientes han sido la huella distintiva de los movimientos sociales, desde su g&eacute;nesis, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XVIII, hasta nuestros d&iacute;as. En el primer cap&iacute;tulo de la obra Tilly presenta los preceptos te&oacute;ricos que gu&iacute;an su an&aacute;lisis en el transcurso de toda la obra y subraya c&oacute;mo a pesar de que los movimientos sociales, como artificio pol&iacute;tico, cuentan con su propia historicidad, no pueden ser analizados al margen del desarrollo y la l&oacute;gica de las otras formas de contienda pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo apartado, por medio de la inmersi&oacute;n hist&oacute;rica efectuada, el autor asevera que si bien en la primera mitad del siglo XVIII se presenta una clara efervescencia sociopol&iacute;tica &#150;como las descritas por &eacute;l en lugares como Boston, Londres y Charleston&#150; no hay rastros determinantes que autoricen a inferir la existencia de movimientos sociales. En este sentido, para el soci&oacute;logo la acci&oacute;n colectiva tradicional est&aacute; sellada por la acci&oacute;n directa, por la costumbre local (tal como el trabajo descollante de E. P. Thompson tambi&eacute;n lo revela). As&iacute;, por ejemplo, la gente aprovechaba la celebraci&oacute;n de las fiestas patronales, los funerales o las asambleas parroquiales para hacer reivindicaciones pol&iacute;ticas, o bien provocar incendios, realizar caceroladas, serenatas o saqueos de casas como una forma de manifestar su agravio. Con el paso del tiempo, los <i>repertorios de confrontaci&oacute;n</i> &#150;es decir, los m&eacute;todos de lucha&#150; se tornaron modulares, lo cual supone que pueden ser reproducidos por otros sujetos colectivos, con distintos proyectos pol&iacute;ticos o demandas y en otra dimensi&oacute;n espacio&#45;temporal. La <i>modularidad</i>, por consiguiente &#150;dice Tilly&#150; es el ingrediente que delimita a la acci&oacute;n colectiva premoderna de la moderna. Esta relevante transformaci&oacute;n obedeci&oacute; a procesos como la guerra, la expansi&oacute;n del capital &#150;y junto con &eacute;sta, la din&aacute;mica de proletarizaci&oacute;n&#150; y el fortalecimiento del Parlamento como actor decisorio y como sujeto de reclamos populares. Seg&uacute;n &eacute;l, fueron los abolicionistas brit&aacute;nicos los inventores de los movimientos sociales en los albores del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Continuando con este argumento, el cap&iacute;tulo tercero constituye una exploraci&oacute;n hist&oacute;rica sobre la disrupci&oacute;n colectiva en naciones como Francia, B&eacute;lgica, Espa&ntilde;a, Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos. De nueva cuenta es la evidencia emp&iacute;rica la que posibilita a Tilly apreciar c&oacute;mo la cultura fue el sustrato sobre el cual muchas formas organizativas encontraron una forma, un molde, tal como lo revelan las manifestaciones callejeras efectuadas en Irlanda a inicios del siglo XXI y que tienen como precedente las viejas procesiones religiosas decimon&oacute;nicas. A partir de lo expuesto, se puede inferir que la experiencia organizativa est&aacute; labrada por elementos tradicionales y modernos, en donde los sujetos movilizados despliegan pr&aacute;cticas y convenciones aceptadas por los mismos grupos dominantes para exigir sus propias demandas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cuarto describe los caminos erigidos por los sujetos colectivos durante el siglo XX. Dentro de esta vor&aacute;gine sociopol&iacute;tica Tilly destaca c&oacute;mo los a&ntilde;os 1968 y 1989 representan una oleada movilizatoria medular en la hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. Por una parte, el <i>68</i> dio pie al nacimiento de los llamados "nuevos movimientos sociales", mientras que 1989 constituye la participaci&oacute;n pol&iacute;tica por la apertura democr&aacute;tica en los reg&iacute;menes socialistas de Europa del Este. En este mismo cap&iacute;tulo el autor subraya c&oacute;mo el desarrollo de los medios de comunicaci&oacute;n se ha convertido en una parte fundamental para los actores colectivos en la difusi&oacute;n de sus campa&ntilde;as. Sin embargo, a diferencia de otros analistas, &eacute;l no sobredimensiona la importancia del desarrollo tecnol&oacute;gico en el quehacer sociopol&iacute;tico; seg&uacute;n el autor la clave para comprender las modificaciones de los movimientos radica en la especificidad pol&iacute;tica y cultural, no meramente en los componentes medi&aacute;ticos. Uno de los puntos m&aacute;s sobresalientes de este apartado estriba en la concepci&oacute;n dual que le da este soci&oacute;logo a todo movimiento social: universal y particular, tanto en sus pr&aacute;cticas como en sus significados, ya sea en el &aacute;mbito internacional o en el local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El avance tecnol&oacute;gico, la din&aacute;mica de la globalizaci&oacute;n, la internacionalizaci&oacute;n de los movimientos sociales en el siglo XXI son los temas que hilvanan el cap&iacute;tulo quinto, &uacute;nico cuya autor&iacute;a corri&oacute; a cargo de Lesley Wood, disc&iacute;pula de Tilly. Ella asume una postura esc&eacute;ptica sobre el peso de las nuevas tecnolog&iacute;as &#150;internet, telefon&iacute;a celular, <i>blogs</i>, redes sociales&#150; en los contextos de movilizaci&oacute;n; menciona que cualquiera que sea la influencia de la tecnolog&iacute;a est&aacute; mediada por factores pol&iacute;ticos, hist&oacute;ricos y culturales, as&iacute; como por las competencias de los actores sociales, por sus pr&aacute;cticas y por su experiencia organizativa. Wood observa que el uso pol&iacute;tico de las tecnolog&iacute;as est&aacute; provocando un proceso de segregaci&oacute;n entre los movimientos sociales &#150;qui&eacute;nes tienen acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as y qui&eacute;nes no. Esta mirada cautelosa tambi&eacute;n es desplegada cuando se habla de la internacionalizaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva, la cual no es un fen&oacute;meno nuevo que, a pesar de su existencia, no ha impedido que el marco reivindicativo siga siendo en muchos casos el Estado&#45;naci&oacute;n. La tendencia, no obstante, es la creaci&oacute;n de organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI) que acompa&ntilde;an a los sujetos sociopol&iacute;ticos y que contribuyen a la difusi&oacute;n de sus demandas y a la construcci&oacute;n de alianzas con otros actores, as&iacute; como tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n de organizaciones del Movimiento Social Trasnacional. Estas modificaciones en los patrones de la acci&oacute;n colectiva a&uacute;n distan de ser un fen&oacute;meno consolidado y de alcance global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo seis constituye una de las vetas m&aacute;s sugerentes de la obra, al presentar una problematizaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre movimientos sociales y democratizaci&oacute;n. Las preguntas formuladas son: &#191;qu&eacute; provoca la correspondencia entre democratizaci&oacute;n y acci&oacute;n colectiva?; &#191;en qu&eacute; medida y c&oacute;mo influye la democratizaci&oacute;n en el nacimiento y el desarrollo de los movimientos?; &#191;de qu&eacute; modo la movilizaci&oacute;n sociopol&iacute;tica contribuye a la edificaci&oacute;n democr&aacute;tica? En primer lugar, la correspondencia entre movimientos sociales y democratizaci&oacute;n es incompleta. La tesis seminal de este v&iacute;nculo lleno de fisuras es que en aquellos lugares donde la democracia no ha logrado calar, los movimientos sociales siguen siendo escasos. Por consiguiente, los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos son factores que posibilitan la disrupci&oacute;n colectiva. En segunda instancia, no todos los actores sociopol&iacute;ticos nacen y luchan expl&iacute;citamente por la construcci&oacute;n democr&aacute;tica. M&aacute;s all&aacute; de estas aseveraciones te&oacute;ricas, resulta importante establecer c&oacute;mo la eclosi&oacute;n de la movilizaci&oacute;n colectiva se basa en el goce de las libertades fundamentales &#150;libertad de asociaci&oacute;n, de expresi&oacute;n, de manifestaci&oacute;n&#150; mismas que son el sustrato de todo r&eacute;gimen que se presuma democr&aacute;tico. Asimismo, es relevante destacar la forma en que los actores colectivos han contribuido a lo largo de la historia a la construcci&oacute;n y la expansi&oacute;n de la esfera p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo es una reflexi&oacute;n sobre la tendencia de los movimientos sociales en el futuro. Seg&uacute;n Tilly es necesario discernir entre las posibles trayectorias que los sujetos organizados pueden tener &#150;en las escalas local, regional, nacional e internacional&#150; y sus alcances &#150;transformaci&oacute;n, expansi&oacute;n, institucionalizaci&oacute;n, contracci&oacute;n, extinci&oacute;n. Bajo una &oacute;ptica desencantada, el soci&oacute;logo traza posibles escenarios de los movimientos: 1) <i>internacionalizaci&oacute;n</i>: aunque ser&aacute; m&aacute;s lenta y menos generalizada de lo que muchos analistas esperan, esta din&aacute;mica no se detendr&aacute; en las d&eacute;cadas subsecuentes; 2) <i>declive de la democracia</i>: habr&aacute; un cierto declive en las democracias consolidadas, lo cual implica que se presentar&aacute; una mengua de la presencia y eficacia de los movimientos, y un avance en aquellos reg&iacute;menes de corte autoritario; 3) <i>profesionalizaci&oacute;n de los activistas</i>: supondr&aacute; la institucionalizaci&oacute;n de los movimientos, la burocratizaci&oacute;n y la disminuci&oacute;n de la espontaneidad y de la innovaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva; y 4) <i>triunfo</i>: muy poco probable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, este libro es una muestra no s&oacute;lo del insoslayable andamiaje epistemol&oacute;gico entre historia y sociolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo la construcci&oacute;n te&oacute;rica se nutre de la evidencia emp&iacute;rica. Es la ilustraci&oacute;n de la dualidad de la mirada de Tilly: su inter&eacute;s por encontrar estructuras, patrones, de la movilizaci&oacute;n social a lo largo del tiempo, sin que ello signifique soslayar su especificidad pol&iacute;tica y cultural, su historicidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Charles Tilly y J. Lesley Wood, Los movimientos sociales, 1768&#45;2008. Desde sus or&iacute;genes hasta Facebook, Cr&iacute;tica, Barcelona, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9656334&pid=S0187-0173201400010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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