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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El espacio urbano y el trabajo de lo social sobre sí mismo, entrevista con Manuel Delgado Ruiz]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El espacio urbano y el trabajo de lo social sobre s&iacute; mismo, entrevista con Manuel Delgado Ruiz<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Rafael Hern&aacute;ndez Espinosa<sup>2</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2</sup> Acad&eacute;mico del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS) y de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Iztapalapa, M&eacute;xico.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rafa_he@hotmail.com">rafa_he@hotmail.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta entrevista, que se realiz&oacute; en su despacho de la Universidad de Barcelona en abril de 2010, Manuel Delgado expone algunas ideas centrales de su perspectiva te&oacute;rica sobre la antropolog&iacute;a urbana y la investigaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Hern&aacute;ndez (<b>RH</b>)</b>: <em>Antes que nada, gracias por aceptar esta charla. Manuel, &#191;c&oacute;mo es que llegaste a trabajar los temas de espacio urbano y espacio p&uacute;blico?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Manuel Delgado (<b>MD</b>)</b>: En realidad, el espacio p&uacute;blico nunca ha sido ni remotamente el tema central de mi trabajo. De hecho, el grueso de mi actividad, tanto investigadora como docente, tiene que ver con la tradici&oacute;n de la antropolog&iacute;a religiosa m&aacute;s can&oacute;nica. La mayor parte de mis publicaciones, incluso mi tesis doctoral, y las clases de las que soy responsable en la universidad son b&aacute;sicamente sobre antropolog&iacute;a religiosa. En todo caso mi m&eacute;rito, si es que cabe atribu&iacute;rmelo, no ha sido otro que el de haber desplazado en los campos del an&aacute;lisis y de la descripci&oacute;n de los hechos en los espacios urbanos, todo lo que es el utillaje te&oacute;rico y conceptual de la antropolog&iacute;a religiosa. Pero en realidad ha sido &#150;entre comillas si quieres&#150; el &eacute;xito de <em>El animal p&uacute;blico</em> (1999) el que me ha asociado a un &aacute;mbito que contin&uacute;a siendo el m&iacute;o, y no renunciar&eacute; ni renegar&eacute; de &eacute;l en lo absoluto. Sin embargo, no deja de ser un territorio subsidiario de ese otro que para m&iacute; ha sido central y del que tomo pr&aacute;cticamente el grueso de mis instrumentos de an&aacute;lisis, que es justamente el de la antropolog&iacute;a religiosa, en el que asuntos como los que pueden ser el trance, la posesi&oacute;n, el chamanismo, los ritos de paso, han sido los que han provisto de conceptos al an&aacute;lisis de esa realidad, aparentemente distinta, pero para m&iacute; tan homologable, que es la actividad de los transe&uacute;ntes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>En</em> El animal p&uacute;blico <em>resulta bastante interesante la forma como vas tejiendo desde el principio la relaci&oacute;n entre la ciudad y lo urbano, para finalmente llegar a la cuesti&oacute;n de lo religioso.</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: La asignatura de la que soy responsable en el master de mi departamento se llama "Antropologies del Tr&agrave;nsit". Te lo excurso porque da lugar a un equ&iacute;voco que en castellano no existe tanto, pero que en catal&aacute;n hace que la gente que se matricula no est&eacute; segura de si lo que va a recibir es informaci&oacute;n acerca de las pr&aacute;cticas transe&uacute;ntes o de las pr&aacute;cticas del trance. B&aacute;sicamente, porque en catal&aacute;n "trance" y "tr&aacute;nsito" son lo mismo, son id&eacute;nticas: "tr&agrave;nsit". Y no es casual. Desde luego, para m&iacute; no lo es el hecho de que las teor&iacute;as del trance se conviertan en teor&iacute;as del tr&aacute;nsito o de los transe&uacute;ntes; me parece que en el fondo podr&iacute;a verse casi como un proceso natural, desde luego nada forzado. As&iacute; es la antropolog&iacute;a urbana tal como he intentado abordarla para que funcione. Es &#150;repito, aunque pueda parecer una paradoja&#150;, como una especie, digamos, de territorio, de derivaci&oacute;n, del campo mayor, de la antropolog&iacute;a religiosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>Una pregunta que quiz&aacute; mil veces te han hecho: &#191;cu&aacute;l ser&iacute;a una definici&oacute;n m&iacute;nima del espacio p&uacute;blico?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: El espacio p&uacute;blico, como su nombre indica, es un espacio de accesibilidad generalizada, cuyos protagonistas son individuos que no se conocen entre s&iacute;, que mantienen relaciones inestables y ef&iacute;meras, y que resulta de las pr&aacute;cticas que lo recorren, en el sentido de que el espacio p&uacute;blico no est&aacute; ah&iacute; sino que puede seguir siendo justamente el producto de los usos que recibe. Creo que esa definici&oacute;n es bastante explicativa como para poder dejar contento a alguien que quiere definirlo en relaci&oacute;n con espacios que no son as&iacute;, espacios m&aacute;s restringidos en los que se postula un cierto derecho de admisi&oacute;n o en los que las personas que concurren tienen entre s&iacute; v&iacute;nculos estructuralmente estables y duraderos. Por otra parte, considero que esa definici&oacute;n lleva a otra, que es la que establecer&iacute;a que el espacio p&uacute;blico se caracteriza porque se organiza y se estructura &#150;aunque pueda parecer una paradoja&#150; a partir justamente de lo que en &eacute;l hay de inestable, incluso de incierto. Que el movimiento y un cierto temblor sean fuentes de estructuraci&oacute;n puede parecer sorprendente en primera instancia; sin embargo, cualquiera que observe la vida cotidiana en un lugar p&uacute;blico se dar&aacute; cuenta de hasta qu&eacute; punto es justamente esa cr&oacute;nica alteraci&oacute;n lo que lo convierte en singular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>A m&iacute; me ha parecido muy interesante, hablando b&aacute;sicamente de tus reflexiones en </em>El animal p&uacute;blico<em>, la relaci&oacute;n que haces entre el espacio p&uacute;blico y la estructura social. Como se&ntilde;alas, te interesa b&aacute;sicamente la antropolog&iacute;a social, desde sus bases, y ella siempre se ha preguntado por la estructura social.</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: Claro que s&iacute;, pero es que existe un malentendido, ya que la estructura social no es la sociedad. Creo que esa confusi&oacute;n es grave, y uno deber&iacute;a aprender a... bueno, exhorto a intentar superarla. Una cosa es la estructura y otra distinta es la sociedad. Lo cual, en efecto, da por supuesto que existen amplias parcelas de la vida social que pueden ser contempladas como no estructuradas, aunque tampoco desestructuradas, sino <em>estructur&aacute;ndose</em>. Ese trabajo de lo social sobre s&iacute; mismo es justamente lo que uno puede contemplar si se observa con un poco de atenci&oacute;n la actividad ordinaria en un espacio urbano. Por lo tanto lo que nos interesa, sin perder de vista nuestra lealtad a las preocupaciones relativas a la estructura social, es la apasionante contemplaci&oacute;n de c&oacute;mo &eacute;sta se hace y se deshace de una forma poco menos que interminable; averiguar qu&eacute; es lo que uno puede ver ah&iacute;, emprender esa labor. Ello, por cierto, tambi&eacute;n nos devuelve a autores como Henry Lefebvre, que se ocup&oacute; de hablar de la producci&oacute;n del espacio, lo que da a entender que el espacio es una producci&oacute;n y no un producto. Tambi&eacute;n es un trabajo, una labor, un proceso, que no es ni finalista ni finalizado. Si fuera finalista, o si alguna vez pudi&eacute;ramos verlo finalizado, no es que no existiera, sencillamente quedar&iacute;a fuera de nuestra competencia y caer&iacute;a plenamente en la de otros colegas cuyo inter&eacute;s se centra en las dimensiones m&aacute;s estructuradas de la vida social: el parentesco o las tensiones religiosas o pol&iacute;ticas por ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>O las identidades... &#191;C&oacute;mo encajar&iacute;a el tema de las identidades con los del espacio p&uacute;blico y la estructura social?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: El espacio p&uacute;blico es, por definici&oacute;n, en el que cada cual recibe, o como m&iacute;nimo deber&iacute;a recibir, el derecho a definir qui&eacute;n es; como m&iacute;nimo, pues se espera que lo que pueda entenderse no sea qui&eacute;n eres sino lo que haces. Mucho m&aacute;s las pertinencias que las pertenencias: esta especie de horizonte, meta o acaso sue&ntilde;o, en el que la identidad no cuenta, sino &uacute;nicamente tu capacidad para ser aceptado a partir de tu conocimiento y tu aplicaci&oacute;n de ciertas normas b&aacute;sicas de copresencia. No obstante, creo que tal meta est&aacute; lejos de conseguirse, puesto que por mucho que t&uacute; te empe&ntilde;es en ver puesta entre par&eacute;ntesis tu identidad, sea cual sea, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano ser&aacute;s detectado, marcado y se&ntilde;alado, cuando no expulsado de ese espacio p&uacute;blico al que parece ser que no tienes derecho, ya sea por tener un color de piel distinto, y un origen nacional diferente o con frecuencia simplemente por ser &#150;pongamos por caso&#150; mujer. Esto es: la idea de que ah&iacute; afuera la identidad no importa ser&iacute;a deseable si ese espacio p&uacute;blico fuese realmente democr&aacute;tico. Aunque, por supuesto, esa perspectiva que entiende el espacio p&uacute;blico como un espacio del anonimato es completamente una quimera, no existe.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>Cuando se expresa la desigualdad o la exclusi&oacute;n social en el espacio p&uacute;blico, &#191;deja o no de serlo?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: Desde luego, en el sentido en que hoy por hoy se emplea mayoritariamente la idea de espacio p&uacute;blico proveniente de lo que ser&iacute;a la tradici&oacute;n pol&iacute;tica republicana: es el espacio p&uacute;blico de la igualdad, en el que de pronto las asimetr&iacute;as se han disuelto y los antagonismos han aceptado una tregua. Ese espacio desde luego no existe. En particular, cuando hablo de espacio p&uacute;blico lo digo en el sentido de espacio donde se producen las relaciones en p&uacute;blico; es decir, v&iacute;nculos que se dan esencialmente entre personas que no se conocen, o se conocen de vista, dig&aacute;moslo as&iacute;, y que se distinguen por ello del espacio privado. Ese espacio p&uacute;blico igualitario e hiperdemocr&aacute;tico, que se supone que est&aacute; ah&iacute; afuera, est&aacute; clar&iacute;simo que no existe; no puede existir m&aacute;s que como una quimera, o mejor dicho, como una superstici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>Esta dimensi&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica que mencionas ahora, &#191;c&oacute;mo puede entenderse a la vez que se expresa en el mismo espacio que las pr&aacute;cticas definidas como civilidad y urbanismo?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: Desde la perspectiva de la tradici&oacute;n cl&aacute;sica de la antropolog&iacute;a social el espacio p&uacute;blico, en tanto que lugar por antonomasia del encuentro, lo es tambi&eacute;n de los <em>encontronazos</em>. El conflicto no es ajeno, sino que yo dir&iacute;a que es consustancial a la realidad de ese espacio en el que las cosas se juntan y uno puede contemplarlas trabajando, como anteriormente lo coment&eacute;. Ese trabajo de lo social sobre s&iacute; mismo por supuesto que no excluye; por el contrario, incorpora naturalmente el conflicto: lo que est&aacute; en las ant&iacute;podas de lo que hoy por hoy es el uso oficial de la noci&oacute;n del espacio p&uacute;blico para definir un territorio. &Eacute;ste, en principio, se da por supuesto. Es, o deber&iacute;a ser, <em>desconflictivizado</em>, pac&iacute;fico, tranquilo, previsible; el sitio en el que seres angelicales, libres e iguales, por supuesto, se abandonan a pr&aacute;cticas de cortes&iacute;a generalizada. Son dos concepciones incompatibles del espacio p&uacute;blico: una es la que se emplea en la antropolog&iacute;a, en las ciencias sociales, para definir ese espacio exterior &#150;los exteriores urbanos, por as&iacute; decirlo&#150;, que se caracteriza por contrastar con el espacio privado, por mucho que la diferencia entre uno y otro sea l&aacute;bil, negociable. La otra refiere a un espacio p&uacute;blico que actualmente ocupa el lugar central en las ret&oacute;ricas pol&iacute;ticas oficiales y que est&aacute; claro que significa una cosa muy distinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>:<em> En la actualidad, &#191;c&oacute;mo podemos pensar la condici&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos en las grandes ciudades donde existe un fuerte crecimiento de la inmigraci&oacute;n?; &#191;o c&oacute;mo hacerlo a la luz de las acciones de "limpieza" o sanitarizaci&oacute;n de los gobiernos locales?; &#191;o tambi&eacute;n del papel del capital transnacional, por ejemplo, de la proliferaci&oacute;n de los centros comerciales?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: Antes me preguntabas sobre la definici&oacute;n de un espacio p&uacute;blico. Entre las que preferir&iacute;a y con las que me siento m&aacute;s comprometido estar&aacute; aquella que lo entiende como un escenario. Es un teatro, cuyo asunto o drama b&aacute;sicamente es la vida social. Por lo tanto, todo lo que t&uacute; me planteas est&aacute; ah&iacute;, y se encuentra ah&iacute; escenific&aacute;ndose en un sentido literal. El crecimiento urbano dirigido por intereses capitalistas no es una entelequia, ni una categor&iacute;a abstracta; tampoco es un tema, ni es un asunto te&oacute;rico. Ah&iacute; est&aacute;, uno lo puede ver. Cuando t&uacute; hablas, por ejemplo, de la presencia de personas que proceden de otros lugares y que se caracterizan por ser m&aacute;s pobres y no poder disimularlo, la escena est&aacute; ah&iacute;. Todos los asuntos, todo lo que uno puede definir como las cuestiones que importan o que deber&iacute;an importar en la vida social, est&aacute;n ah&iacute;: se despliegan, se ponen en escena, se dramatizan, ya que es justamente de un drama de lo que se habla al referirse a la vida social en esos espacios. As&iacute; pues, te pongas lo que te pongas y hagas lo que hagas no vas a poder evitar las contradicciones, las fragmentaciones, los fracasos, las luchas; est&aacute;n ah&iacute; porque ah&iacute; est&aacute; todo. Por mucho que lo quieras esconder o disimular, los aspectos inconvenientes que te marcan en relaci&oacute;n con la imagen que quieres dar de una ciudad, al final, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, aparecer&aacute;n. Son la materia prima de la que est&aacute; hecha, no s&eacute;, el dolor y la lucha. Y si no los ves no es que no est&eacute;n, porque seguro que no han conseguido acabar con ellos por decreto, ni mucho menos con normativas c&iacute;vicas. B&aacute;sicamente, lo que tienes ah&iacute; es una puesta en escena de todo: a nivel individual, de cada uno de nosotros, a nivel de cada una de nuestras colectividades, a nivel de la masa an&oacute;nima que se agita de arriba para abajo, cualquier d&iacute;a de cualquier semana en cualquier ciudad, tanto de eso como de los grandes y globales problemas que uno quiera y pueda imaginarse, todo esta ah&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RH</b>: <em>Con todo lo que has comentado hasta el momento, &#191;c&oacute;mo aproximarse metodol&oacute;gica o emp&iacute;ricamente a observar lo que existe en el espacio p&uacute;blico?</em></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MD</b>: Desde el punto de vista de las ciencias sociales, por fuerza, en cualquier caso, uno tiene que dotarse de instrumentos de registro, de descripci&oacute;n, que son similares y son los apropiados. Pero eso vale para ese espacio urbano: una plaza, el vest&iacute;bulo de una estaci&oacute;n, un pasillo del metro o, &#191;por qu&eacute; no?, un centro comercial o una discoteca. En cualquier espacio p&uacute;blico o semip&uacute;blico uno tiene que adaptarse a ellos, como corresponde justamente a una disciplina que tiene que ser rigurosa, pero no r&iacute;gida. En este caso, dada la caracter&iacute;stica general que tienen esos espacios, que es justamente su condici&oacute;n cr&oacute;nicamente alterada, uno tendr&iacute;a que ser consciente de que una buena parte de lo que ah&iacute; ocurre no va a suceder m&aacute;s que una sola vez. Lo cual, en efecto, coloca al investigador en una disposici&oacute;n de cazador furtivo permanentemente dispuesto a capturar a su presa en forma de ese instante, de ese momento, de ese incidente que puede considerarse significativo. Aunque en &uacute;ltima instancia los problemas no son sino los mismos que uno puede encontrar en cualquier etnograf&iacute;a cl&aacute;sica. En el fondo lo que hac&iacute;a Malinowski en las Islas Trobriand tampoco era distinto. Si alguien recuerda los proleg&oacute;menos metodol&oacute;gicos de su obra, sabr&aacute; que &eacute;l postula la importancia de salir a pasear y ver lo que ocurre, lo cual no es cosa distinta de lo que hace un observador de la vida p&uacute;blica e incluso las problem&aacute;ticas de tipo &eacute;tico, deontol&oacute;gico, que se plantean en relaci&oacute;n con la presencia del etn&oacute;grafo sobre el terreno, tampoco son tan diferentes. Seguro que dar&aacute;n pie a tantos malentendidos y confusiones como las de un etn&oacute;grafo cl&aacute;sico en una comunidad m&aacute;s o menos estable. Lo que s&iacute; que es cierto es que, por ejemplo, el papel que juega la entrevista ha de ser diferente, puesto que en esos contextos se antoja casi poco menos que, no digo inapropiada, sino con frecuencia una extravagancia. Por fuerza tiene uno que entender el valor de la vieja tradici&oacute;n del periodismo, la actualidad del viejo reportero siempre atento a lo que est&aacute; a punto de pasar. Desde luego, lo que s&iacute; entiendo como innegociable es aprender del modelo que le presta la etolog&iacute;a, conscientes como somos de los peligros que puede implicar una biologizaci&oacute;n, que la etolog&iacute;a nunca ha planteado, pero que con frecuencia aparece asociada a ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que es en esos espacios en donde al etn&oacute;grafo le deber&iacute;a ser m&aacute;s evidente la urgencia y la importancia de volver al estilo de la observaci&oacute;n que tiene mucho de naturalista y que evoca ese esp&iacute;ritu, esa especie &#150;digamos&#150; de predisposici&oacute;n a captar los hechos en el momento en el que suceden, intentando intervenir lo menos posible en ellos. Con limitaciones, no con imposibilidades. Y tambi&eacute;n ver que eso requiere una agudizaci&oacute;n de los sentidos, lo cual por supuesto en nuestro caso tiene un papel m&aacute;s importante que el que tiene en otros campos en los que la antropolog&iacute;a interviene para analizar y comprender. Es cierto que tampoco existen problemas que sean tan espec&iacute;ficos, pero est&aacute; claro que el etn&oacute;grafo tiene que convertirse en una especie de tipo permanente al asecho de lo que siempre est&aacute; a punto de pasar, como si fuera un especialista en lo inminente. Por lo dem&aacute;s, tampoco creo que el objeto de conocimiento sea por fuerza algo que nos obligue a renunciar a lo que es nuestra tradici&oacute;n como etn&oacute;grafos, tanto en el plano de la observaci&oacute;n sobre el terreno, como en el campo de la antropolog&iacute;a y de la elaboraci&oacute;n te&oacute;rica. &Eacute;stos son los par&aacute;metros de nuestra propia tradici&oacute;n y no veo por qu&eacute; tenemos que renunciar a ellos por el hecho de que ese objeto se empe&ntilde;e en no quedarse quieto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#191;C&oacute;mo se puede hacer un trabajo cuando lo que quieres entender es algo que se niega a detenerse? En ese momento es cuando tienes que pensar, por ejemplo, en la importancia de modelos como el cine, no como un instrumento para captar la atenci&oacute;n sino como un estilo de mirada que siempre est&aacute; atenta al peque&ntilde;o detalle y que aprende a moverse con aquello que observa. Ese tipo de perspectiva m&oacute;vil, de predisposici&oacute;n, ese estilo peripat&eacute;tico que entiende que si lo que t&uacute; est&aacute;s observando, e intentas describir y luego analizar, se caracteriza porque se mueve, por fuerza debes de moverte al parejo. Ello obliga justamente a una etnograf&iacute;a que tiene mucho de pr&aacute;ctica ambulatoria, en la que el etn&oacute;grafo permanentemente se mueve de un sitio para otro, debe negociar su presencia, mantener a raya la permanente amenaza de los malentendidos que suscita la presencia de un merodeador, que es lo que al final siempre acaba pareciendo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s, los grandes problemas, los de c&oacute;mo mirar y los derivados de la responsabilidad de mirar no son diferentes de los que uno puede encontrar en otros &aacute;mbitos. En cierta forma uno podr&iacute;a pensar que la observaci&oacute;n participante en un espacio p&uacute;blico alcanza su m&aacute;xima expresi&oacute;n, puesto que es porque observas que participas en un espacio b&aacute;sicamente ocular, un espacio en el que lo que encuentra uno es una sociedad hecha de cuerpos y de miradas. Repito, en ese contexto, que uno observe lo convierte autom&aacute;ticamente en participante, con lo cual, vuelvo a insistir, la observaci&oacute;n participante alcanza su expresi&oacute;n m&aacute;s depurada, m&aacute;s perfecta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Naci&oacute; en Barcelona en 1956. Es licenciado en Historia del Arte y doctor en Antropolog&iacute;a por la Universitat de Barcelona. Curs&oacute; estudios de tercer ciclo en la Section de Sciences Religieuses de l'&Eacute;cole Pratique des Hautes &Eacute;tudes, en la Sorbona de Par&iacute;s. Desde 1986 es profesor titular de Etnolog&iacute;a Religiosa en el Departamento de Antropolog&iacute;a Social de la Universitat de Barcelona. Es coordinador del doctorado en Antropolog&iacute;a del Espacio y del Territorio, miembro del Grup de Recerca en Exclusi&oacute; i Control Socials (GRECS) de la Universitat de Barcelona y del grupo de trabajo Etnograf&iacute;a de los Espacios P&uacute;blicos del Institut Catal&agrave; d'Antropologia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Agradezco al profesor Delgado el apoyo que me brind&oacute; para la realizaci&oacute;n de una estancia doctoral en la Universitat de Barcelona, misma que se realiz&oacute; con recursos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (Conacyt) y del CIESAS, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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