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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducciones y notas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo femenino en la fiesta brava</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jimena Vald&eacute;s Figueroa<sup>1</sup></b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> <i>Coordinadora general del Programa Conjunto de G&eacute;nero de la CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe).</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Pase&iacute;llo</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">Oool&eacute;, se escucha el grito a la par del cielo andaluz;    <br> a las cuatro en punto de la tarde, el rito ancestral se ha iniciado.    <br> Esta pasi&oacute;n se bebe, se huele, se siente, se escucha,    <br> se contempla, se vive y a veces no para contarla.</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fiesta brava es una de las manifestaciones culturales en las cuales se realzan con mayor emotividad los modelos de g&eacute;nero como el del hombre viril, valiente y seductor, y el de la mujer bella, fr&aacute;gil y sumisa; a partir de representaciones simb&oacute;licas como la lucha cuerpo a cuerpo entre el hombre y la bestia (toro), la casi nula participaci&oacute;n de las mujeres en la faena<a href="#nota"><sup>2</sup></a> &#45;que va desde se&ntilde;alarlas como "de mala suerte" en el embarque de los toros, durante las horas </font><font face="verdana" size="2">previas a la corrida en las que se visten y persignan los toreros, hasta su presencia en el "callej&oacute;n" en el transcurso de la corrida. De ah&iacute; que considere interesante realizar un an&aacute;lisis de las formas de discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica en este espacio social, partiendo tanto de elementos discursivos como de las representaciones propias de esta fiesta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello, el presente trabajo se dividir&aacute;, como la faena, en "tres tercios": en el primero (capote y picador),<sup><a href="#nota">3</a></sup> presentar&eacute; tanto el contexto general de la fiesta brava como sus principales componentes simb&oacute;licos; en el segundo tercio (de banderillas),<sup><a href="#nota">4</a></sup> buscar&eacute; establecer un an&aacute;lisis de los mecanismos de discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo femenino (valencia diferencial de los sexos y econom&iacute;a de medios simb&oacute;licos), vali&eacute;ndome de estas dos herramientas te&oacute;ricas propuestas por Fran&ccedil;oise H&eacute;ritier (2007) y Pierre Bourdieu (2007); y para finalizar la faena, un tercer tercio (suerte suprema),<sup><a href="#nota">5</a></sup> en el que se arribar&aacute; a una serie de conclusiones en torno al an&aacute;lisis propuesto.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Que Dios reparta suerte y &iexcl;Ol&eacute;!</font></p> 	    <p align="right">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Primer tercio</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Altivo sale el toro mostrando su origen y su casta,     <br> se para en medio de la plaza y busca vida;    <br> el torero sale lento de los burladeros, no hay ruido,     <br> s&oacute;lo el viento mece la tarde y los capotes:    <br> puerta del para&iacute;so o del infierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tauromaquia incluye tanto a las corridas de toros como a la crianza del ganado de lidia; el aprendizaje del toreo como un "arte"; la vestimenta de los toreros; la reglamentaci&oacute;n de las cuadrillas y los tiempos; las expresiones como la danza y la pintura; las formas de participaci&oacute;n del p&uacute;blico en las corridas; y rituales como la bendici&oacute;n del ruedo y la preparaci&oacute;n del torero antes de la corrida. Es en torno a estos elementos que se articula un discurso de discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo femenino, a partir del cual se niega el acceso de las mujeres a este &aacute;mbito; por ello, esbozar&eacute; las caracter&iacute;sticas de algunas de estas pr&aacute;cticas y representaciones de la fiesta brava.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La crianza y el embarque de los toros</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al cumplir los cuatro a&ntilde;os de edad,<sup><a href="#nota">6</a></sup> un encierro de toros puede participar en corridas oficiales; sin embargo, llegar al ruedo es la culminaci&oacute;n de un largo proceso que inicia con la "tienta de las vaquillas madres", consistente en probar el desempe&ntilde;o y aptitudes de las vaquillas de lidia cuando cumplen dos a&ntilde;os de edad con el objeto de decidir si son suficientemente bravas, toreables y fuertes para ser retenidas en la ganader&iacute;a como madres de las siguientes generaciones. De este procedimiento, los ganaderos buscar&aacute;n las mejores caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas de sus sementales para lograr encierros de calidad. Despu&eacute;s del nacimiento se </font><font face="verdana" size="2">separa a las cr&iacute;as machos de las hembras mediante el "destete",<sup><a href="#nota">7</a></sup> y s&oacute;lo los machos podr&aacute;n ser lidiados en las plazas de toros. Por su parte, las hembras &#45;de buena calidad&#45; se utilizar&aacute;n como futuras madres, y las que no "cumplan" ser&aacute;n enviadas al rastro. Durante el periodo que va del destete hasta los cuatro a&ntilde;os los machos se conocen como novillos y las hembras como vaquillas; de manera similar el bajo peso de un toro &#45;ya en la corrida&#45; ser&aacute; calificado despectivamente como el de "vaquilla".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El embarque consiste en llevar a los toros seleccionados para una corrida desde los corrales de la finca hasta los cajones del cami&oacute;n para su transporte, siendo esta una labor delicada en la que la presencia de las mujeres es considerada como "de mala suerte", pudiendo ocasionar accidentes para los caporales, peones y ganaderos que participan en esta faena de campo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El traje del torero</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vestimenta del torero se compone de montera, casaca, taleguilla, zapatillas, faja y corbat&iacute;n. Las zapatillas se mandan elaborar con un zapatero especialista. En cuanto al traje, &eacute;ste se confecciona con una tela ajustable, generalmente razo, y se borda a mano. Lo que diferencia los vestidos usados por los matadores de los utilizados por los banderilleros o por los novilleros es el bordado: el de los matadores es en plata y oro y el de los dem&aacute;s en pasamaner&iacute;a; no obstante, el trabajo es de la misma calidad (Gir&oacute;n, 2007: 34).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La manufactura de cada traje lleva alrededor de un mes de delicado trabajo diario y el costo var&iacute;a de los cincuenta mil pesos uno de luces &#45;de matador&#45; a los quince mil pesos, uno de sencilla pasamaner&iacute;a; sin embargo, para quienes se "juegan la vida en el ruedo" este gasto vale la pena, ya que con este traje "salen a matar o a morir".</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto importante del vestido es el color, que depende de dos cuestiones: la simple elecci&oacute;n del torero o bien su fundamentaci&oacute;n en las creencias; se considera al negro y al amarillo como de mala suerte:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hubo un torero que se llamaba Alberto Balderas, quien sali&oacute; al ruedo en un traje canario, all&aacute; por 1940, y le dieron una cornada en el h&iacute;gado y muri&oacute;; desde ah&iacute; naci&oacute; una superstici&oacute;n, sobre todo en los espa&ntilde;oles, a quienes no les gusta alternar con vestidos amarillos. Actualmente el color que m&aacute;s les gusta portar a los matadores es el grana y oro, como a Manzanares (Gir&oacute;n, 2007: 34).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ce&ntilde;irse totalmente al cuerpo, la vestimenta del torero busca exaltar la virilidad de su figura, resaltando "los machos"<a href="#nota"><sup>8</sup></a> y las piernas, as&iacute; como ensanchar la espalda mediante el empleo de hombreras en la casaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el acto de vestirse implica todo un ritual para el matador y la cuadrilla, en el cual las mujeres son completamente apartadas al ser consideradas, como en el embar</font><font face="verdana" size="2">que, "de mala suerte"; por ello, al torero lo viste su mozo de espadas, quien "le sirve las espadas, le amarra los machos, le acomoda los tirantes, la camisa y la casaca".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La plaza de toros o el coso taurino</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La plaza de toros, tambi&eacute;n conocida como <i>coso taurino,</i> es el recinto donde se desarrolla la corrida. Consiste en un anfiteatro de forma circular con grader&iacute;as y servicios que rodean un espacio central llamado ruedo o redondel &#45;terreno de arena&#45; circundado de un callej&oacute;n en donde se preparan y refugian los toreros y subalternos</font>.</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la distribuci&oacute;n de la plaza y el ruedo tiene en s&iacute; misma posibilidades o restricciones de acceso y actuaci&oacute;n;</font> <font face="verdana" size="2">al ruedo s&oacute;lo pueden entrar los toreros, los integrantes de la cuadrilla, los alguaciles o los monosabios, sin que el p&uacute;blico en general &#45;sobre todo el femenino&#45; pueda acceder. De igual forma, el ruedo se divide en secciones con representaciones diferentes: el quite, que se realiza en el centro del ruedo, es en el que el torero "recibe" al toro d&aacute;ndole un primer pase con el capote; mientras que la querencia es el lugar en donde el toro elige morir o "doblar". Matar "al centro" implica un gran riesgo para el torero, pero demuestra mayor valent&iacute;a; pero matar en "las tablas" mengua el lucimiento de la faena, tanto para el astado como para el matador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El callej&oacute;n, que rodea al ruedo y lo separa de los tendidos, posibilita la movilizaci&oacute;n de la cuadrilla y personal de la plaza; sin embargo, en este espacio tambi&eacute;n se restringe el acceso a las mujeres, ya que se cree que pueden "propiciar accidentes fatales con su sola presencia", lo cual sigue siendo un discurso recurrente, por lo menos entre los toreros, ganaderos y aficionados mexicanos. En la Temporada Grande 2007&#45;2008, el gobierno del Distrito Federal instituy&oacute; a una mujer como "autoridad de callej&oacute;n", lo que gener&oacute; comentarios sobre los muchos accidentes que en esa temporada ocurrieron y aluden a que fueron ocasionados por ella, y qu&eacute; decir de las rechiflas que le llov&iacute;an por parte de la afici&oacute;n cuando desarrollaba su trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tendidos son las gradas destinadas para el p&uacute;blico, y se dividen &#45;seg&uacute;n su costo y ubicaci&oacute;n m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos del ruedo&#45; en dos grandes zonas de "sol o de sombra", y &eacute;stas a su vez en barrera, primer tendido, segundo tendido, palcos y general. Esta distribuci&oacute;n genera distintas formas de interacci&oacute;n entre los aficionados, como en el caso de la Plaza de Toros M&eacute;xico, donde la exclusividad de la barrera de sombra se debe a que acuden figuras destacadas de la "sociedad mexicana", como artistas, pol&iacute;ticos, ganaderos y matadores, generando pr&aacute;cticas como el "posar para la foto" de diarios o revistas. Tambi&eacute;n en esta zona se ubican las mujeres que acompa&ntilde;an a </font><font face="verdana" size="2">los toreros, pudiendo observar, y s&oacute;lo observar, desde la barrera, detr&aacute;s del capote de pase&iacute;llo,<sup><a href="#nota">9</a></sup> la ejecuci&oacute;n de la faena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, en la zona de sol se generan din&aacute;micas distintivas como la organizaci&oacute;n de porras o rechiflas para los toreros, encabezadas por un grupo de aficionados autodenominado "porra de sol", quienes s&oacute;lo guardan dos posturas frente al matador: lo aman o lo odian; de igual forma es muy com&uacute;n que entre los comentarios despectivos lanzados por esta porra se hagan alusiones a caracter&iacute;sticas femeninas y, por lo tanto, alejadas del modelo masculino que el torero busca representar.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La presencia de la Virgen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;nica figura femenina que puede estar presente en todos los momentos que componen al toreo es la de la Virgen en sus diferentes advocaciones, como la de la Macarena, la del Pilar o, en el caso de los mexicanos, la de Guadalupe.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del sorteo de los lotes de toros que se lidiar&aacute;n en la corrida, se realiza una misa en la capilla de la plaza, teniendo como referente un altar en el que se encuentran representaciones de la Virgen y del Se&ntilde;or de los Milagros; al final de este ritual se reza la oraci&oacute;n del torero:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or, te ofrezco sinceramente mi actuaci&oacute;n de esta tarde, que se haga tu voluntad, que si suenan en mi honor m&uacute;sica y palmas sean ante todo para ti que me apoderas, y si un percance viene en este d&iacute;a t&uacute; lo encamines para mi bien; en fin, que el arte y la fiesta sirvan para glorificarte (Salazar, 2006: 15).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los toreros tambi&eacute;n rezan en sus habitaciones de hotel o de las casas que les facilitan para vestirse antes de la corrida; sin embargo, cada matador tiene una "colecci&oacute;n" de estampitas de distintas v&iacute;rgenes que les obsequian las aficionadas, o en raros casos algunos aficionados, misma que despliegan sobre un pa&ntilde;o que siempre traen consigo, y al que rodean con veladoras que s&oacute;lo durar&aacute;n encendidas los quince minutos que tarda este momento de recogimiento en soledad antes de salir a una plaza llena de gente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en la plaza, la figura de la Virgen es "tocada" continuamente por el torero, antes del pase&iacute;llo y durante toda la corrida, al estar sobre su corbat&iacute;n a modo de medalla o cosida en el forro de su casaca. Es as&iacute; como la figura de la Virgen: la madre, el consuelo, el recogimiento, la pureza, est&aacute; presente en todos los lugares y momentos de la fiesta brava; desde el embarque del encierro en el que se encomienda a la Virgen para evitar accidentes y asegurar su "buen arribo a la plaza" hasta los instantes previos a la faena, cuando el torero aprieta la medalla de la Macarena, la Se&ntilde;ora del Pilar o de la Morenita, contra su agitado pecho.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La cuadrilla y el personal de la plaza</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuadrilla est&aacute; integrada por los picadores &#45;encargados de "picar" al toro con el fin de que descargue su adrenalina y de orientar su comportamiento desde el caballo&#45;; los banderilleros, que ponen las banderillas al toro y auxilian al matador en la faena; el mozo de espadas, quien colabora directamente con el matador, y cuya labor es apoyarlo en el cambio de muletas, capotes y espadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el personal de la plaza lo componen las personas encargadas tanto de la log&iacute;stica como del cumplimiento del reglamento de las corridas. Estas figuras son: el presidente o juez de plaza, encargado de presidir el festejo. Entre sus funciones est&aacute;n las de marcar los tercios y avisos de la corrida y </font><font face="verdana" size="2">otorgar los premios, tanto a los toros con el indulto<sup><a href="#nota">10</a></sup> y el arrastre lento, como a los toreros al entregarles los rabos, las orejas, las vueltas al ruedo o las salidas al tercio; los alguacilillos son los que dan a conocer y hacen cumplir las &oacute;rdenes del juez de plaza, y desempe&ntilde;an su labor directamente en el ruedo; los monosabios ayudan al picador; los mulilleros dirigen a las mulas que arrastran el cuerpo del toro; y los areneros se encargan de mantener en buenas condiciones el ruedo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos ver, tanto los integrantes de la cuadrilla como el personal de plaza es completamente masculino, y no permiten la participaci&oacute;n de las mujeres, justificando este hecho con su falta de arrojo, valent&iacute;a o fuerza para el manejo de los caballos, las banderillas, las muletas, los capotes o el estoque; es decir, creen que las mujeres son incapaces de auxiliar correctamente al matador. Sin embargo, a lo largo de la historia del toreo y en la actualidad se puede dar cuenta de la participaci&oacute;n de "toreras" en estas faenas, como lo fue Conchita Zimbr&oacute;n y ahora la novillera michoacana Hilda Tenorio; aunque no con esto se puede hablar de una "apertura" del toreo para las mujeres, pues a&uacute;n tienen que enfrentarse al desprestigio de su actividad, que es se&ntilde;alada como inadecuada para una mujer, al mismo tiempo que tienen que ce&ntilde;irse a las pr&aacute;cticas de un modelo eminentemente masculino, como lo es el del toreo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Segundo tercio</b></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Descongestionar al toro, las banderillas hacen su trabajo,     <br>     ti&ntilde;en la tarde de rojo como la tinta sobre el papel.</font></p> 	    <p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n H&eacute;ritier (2007) la valencia diferencial de los sexos se define a partir de una valoraci&oacute;n desigual de lo masculino sobre lo femenino, construida en torno al modelo: padre&#45;hijo, mayor&#45;</font><font face="verdana" size="2">menor, anterior&#45;posterior, en el que las primeras categor&iacute;as implican superioridad y autoridad, el cual fue instaurado en los sistemas simb&oacute;licos desde el origen del orden social. Por ello, es a partir de esta construcci&oacute;n dicot&oacute;mica y naturalizante como se articula la discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo femenino. Esta valencia diferencial de los sexos se ha "eternizado" con finalidades espec&iacute;ficas para cada momento hist&oacute;rico, como lo fue el reconocimiento del poder masculino sobre el femenino en el intercambio de mujeres entre tribus descrito por L&eacute;vi Strauss, o bien, los ordenamientos socioestructurales, que en el caso de la fiesta brava impiden la participaci&oacute;n de las mujeres en ciertos &aacute;mbitos se&ntilde;alados por Ortner (1979) como "las pruebas de la desvalorizaci&oacute;n cultural de las mujeres".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que la desigualdad no puede concebirse como resultado directo de la naturaleza, se instaura a trav&eacute;s de la simbolizaci&oacute;n basada en la interpretaci&oacute;n de los hechos biol&oacute;gicos; de ah&iacute; que una de las principales razones por las que se adjudica a la mujer una "esencial debilidad" es, como lo se&ntilde;ala H&eacute;ritier (2002), la vulnerabilidad de su cuerpo en los procesos fisiol&oacute;gicos como los que implica el embarazo, ya que es en este momento en el que "la mujer necesita de la protecci&oacute;n de un hombre". De igual forma, otras funciones como la menstruaci&oacute;n se simbolizan de diferentes maneras, pero con implicaciones negativas, como la contaminaci&oacute;n del cuerpo femenino mediante las hemorragias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las representaciones o el discurso de la fiesta brava, esta valencia diferencial se expresa en cuestiones como el que la mujer, por su estructura corporal "m&aacute;s fr&aacute;gil" y sus inminentes funciones reproductivas, no posee el valor y la fuerza necesarios para lidiar un toro, cuestiones que tambi&eacute;n son justificadas como "naturales" y eternas; no obstante, ellas han encontrado argumentos de refutaci&oacute;n en reiteradas ocasiones con las ejemplares faenas de la novillera Hilda Tenorio:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el toreo se manifiestan muchos mitos de g&eacute;nero, tal vez m&aacute;s que en otros &aacute;mbitos de la actividad humana. Se cree que para ser torero se </font><font face="verdana" size="2">requiere de fuerza para lograrlo, y que el hombre es m&aacute;s fuerte que la mujer; esto es mentira, pues en el caso de que se requiera fuerza el cuerpo de la mujer puede entrenarse. El hecho es, estoy segura, que el toreo es arte, y que para crearlo se requiere de conocimiento y sensibilidad, cualidades presentes en igual medida tanto en hombres como en mujeres (Tenorio, 2007: 20).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tenor, otro ejemplo de este mecanismo de inferiorizaci&oacute;n de lo femenino es el relacionado con su aducida "mala suerte" al estar presente en las faenas de campo, en los rituales previos a la corrida o en el ruedo. Las explicaciones que se le atribuyen son muchas, y van desde la relaci&oacute;n de sus sangrados menstruales con la incitaci&oacute;n a la violencia del toro hasta sus "capacidades" de contaminaci&oacute;n del cuerpo de los hombres, raz&oacute;n por la que los toreros no pueden intercambiar fluidos corporales ni estar cerca de una mujer en los momentos previos a la corrida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de lo anterior, podemos destacar no s&oacute;lo el car&aacute;cter contaminante del cuerpo femenino sino el hecho de una supuesta incapacidad de contenci&oacute;n tanto de los fluidos corporales como de las emociones, lo cual muestra a las mujeres como carentes del temple y de la determinaci&oacute;n propias del modelo masculino que se busca representar en la fiesta brava.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra forma de discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica, a partir de las funciones biol&oacute;gicas, es concebir a la mujer como un mero recept&aacute;culo mientras que el "aporte" del hombre es m&aacute;s valorizado. En este sentido, en <i>Historia de los animales</i> Arist&oacute;teles se&ntilde;alaba que la mujer deb&iacute;a ser controlada por el esperma masculino, pues este le brindaba fuerza, &iacute;mpetu, aliento y valores nobles, mismos que ella no pose&iacute;a y, por lo tanto, era incapaz de generarlos en sus hijos; de ah&iacute; que su funci&oacute;n, aunque jerarquizada inferiormente, tuviera que ser dominada por los hombres para asegurar tanto la reproducci&oacute;n como el linaje del grupo al que pertenecieran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que a la reproducci&oacute;n de la "casta" en las ganader&iacute;as de lidia se refiere, cabe destacar que si bien se reconoce la im</font><font face="verdana" size="2">portancia del trap&iacute;o<sup><a href="#nota">11</a></sup> y la nobleza de las hembras para concebir mejores encierros, el discurso en torno a la bravura y a la presentaci&oacute;n de los toros sigue descalificando a lo femenino, lo cual se destaca en cuestiones como que el toro de bajo peso no es se&ntilde;alado como un "novillo" sino como una "vaca", o bien, en el hecho de que cuando falta valor tambi&eacute;n es estigmatizado como que "no se est&aacute; toreando un toro sino una vaca".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar los precios de las hembras son menores a los de los machos, siendo los sementales los m&aacute;s valorados sin tomar en consideraci&oacute;n el hecho de que los mayores trabajos en torno a la gestaci&oacute;n y a la crianza de los novillos corren por cuenta de la buena calidad de las hembras.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el discurso de la tauromaquia las mujeres se encuentran excluidas, o bien situadas en una esfera aparte, ajena a las representaciones que este arte evoca. Al respecto Sherry B. Ortner (1979) se&ntilde;ala que es por medio de las funciones corporales femeninas como se las considera m&aacute;s pr&oacute;ximas a la naturaleza, se&ntilde;alando tres niveles a partir de los cuales se articula esta relaci&oacute;n: el primero basado en que el cuerpo y las funciones de la mujer se vinculan durante m&aacute;s tiempo, lo cual se establece a partir de los ciclos menstruales, el embarazo y la lactancia, razones por las que los hombres cuentan con mayores posibilidades tanto fisiol&oacute;gicas como temporales para relacionarse con la cultura, y en el caso del toreo son ellos quienes, al no ser los que llevar&aacute;n en su vientre a los hijos, ni los encargados directos de su crianza, est&aacute;n posibilitados para su pr&aacute;ctica, y por lo tanto dedicados al cuidado de su cuerpo con el fin de mantener el modelo de masculinidad que se busca imponer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo nivel est&aacute; caracterizado por la cercan&iacute;a de los roles sociales femeninos y las funciones corporales, mismos que se sit&uacute;an en una posici&oacute;n inferior a los roles masculinos en el </font><font face="verdana" size="2">esquema cultural, lo cual se refleja en la tauromaquia como la incapacidad de las mujeres para poder ser referentes en la representaci&oacute;n masculina de la lucha hombre&#45;toro que se desarrolla en el ruedo; y el tercero, en el que se se&ntilde;ala a la psicolog&iacute;a femenina como la m&aacute;s pr&oacute;xima a la naturaleza, relacion&aacute;ndola con los diferentes ciclos hormonales y las "consecuentes" alteraciones en su car&aacute;cter y estabilidad emocional. En este sentido, son muchas las formas de descalificaci&oacute;n de la psique femenina, como las met&aacute;foras construidas alrededor del tema de la inestabilidad del temperamento femenino, o bien, el hecho de que "por naturaleza" son menos valientes y consistentes que los hombres: "Una tarde escuch&eacute; el siguiente comentario de un aficionado sobre mi actuaci&oacute;n: 'tiene t&eacute;cnica, clase y valor. &iexcl;L&aacute;stima que sea mujer! Si no, tendr&iacute;amos un torero' &quot; (Tenorio, 2007: 18).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como en la fiesta brava las funciones del cuerpo femenino parecen condenar a la mujer exclusivamente a la reproducci&oacute;n. De ah&iacute; que a diferencia de los hombres, a quienes se les vincula m&aacute;s con una "naturaleza exterior de simbolizaci&oacute;n y dominio" y, por ende, a la representaci&oacute;n de este modelo en el ruedo, a ellas se les sit&uacute;a hist&oacute;ricamente como espectadoras desde los tendidos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sistema binario</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se se&ntilde;al&oacute; previamente, la valencia diferencial de los sexos parte del cuerpo y sus funciones como su modo de justificaci&oacute;n natural, la cual se presenta en el orden simb&oacute;lico a trav&eacute;s de pares dicot&oacute;micos: alto&#45;bajo, delante&#45;detr&aacute;s, derecha&#45;izquierda, calor&#45;fr&iacute;o, seco&#45;h&uacute;medo, p&uacute;blico&#45;privado, cultura&#45;naturaleza, orden&#45;caos, entre muchos otros, que al ser parecidos en su propia diferencia sirven de referentes para la asignaci&oacute;n y construcci&oacute;n de rituales, roles y met&aacute;foras que son la base del dominio masculino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conformaci&oacute;n de la virilidad del hombre en oposici&oacute;n a la fragilidad de la mujer es un ejemplo de este sistema, en el cual </font><font face="verdana" size="2">el falo se presenta como depositario de la fuerza masculina, por lo que la "potencia" se ejerce sobre el cuerpo femenino. De ah&iacute; que en la fiesta brava se representen constantemente met&aacute;foras acerca del valor y la fuerza masculinos al enfrentarse "cuerpo a cuerpo" con el toro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, es en el discurso de la tauromaquia donde constantemente se reproducen las dicotom&iacute;as fuerza&#45;fragilidad, templanza&#45;emotividad, valor&#45;cobard&iacute;a, cerrado&#45;abierto, seco&#45;h&uacute;medo, duro&#45;blando, a trav&eacute;s de las cuales se descalifican las posibilidades de actuaci&oacute;n de las mujeres en los cosos taurinos, siendo un ejemplo las rechiflas destinadas a los toreros cuando "act&uacute;an en el ruedo como si fueran mujeres", o bien, que a las toreras y novilleras se les obligue a actuar bajo el referente eminentemente masculino que se niega a romper con las determinaciones asignadas a las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de los principios binarios s&oacute;lo pueden concebirse dos tipos de mujeres: la buena, relacionada con los atributos de la madre; y la mala, vinculada con la mujer que exhibe su sexualidad, la cual "debe ser contenida". En el caso de la fiesta brava, la madre se encuentra representada en la imagen de la Virgen Mar&iacute;a en advocaciones como la de Guadalupe, la Se&ntilde;ora del Pilar o la Macarena, y es la &uacute;nica mujer que est&aacute; presente tanto en las labores de campo como en los momentos m&aacute;s &iacute;ntimos de la preparaci&oacute;n del torero. Por lo tanto, cabe preguntarse: &iquest;cu&aacute;les son los atributos de esta figura femenina que propician su aceptaci&oacute;n en este contexto?, as&iacute; como &iquest;por qu&eacute; su presencia no implica las supuestas acciones contaminantes a trav&eacute;s del cuerpo que se adjudican al resto de las mujeres?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me aventurar&eacute; a dar una posible respuesta. La figura de la Virgen tiene como base el modelo cat&oacute;lico mariano en el que se le atribuyen caracter&iacute;sticas como la pureza, la castidad<a href="#nota"><sup>13</sup></a> y la obediencia, pero tambi&eacute;n el consuelo, la protecci&oacute;n y el conforte del alma y la intermediaci&oacute;n con Dios; por ende, la figura</font> <font face="verdana" size="2">de la Virgen se presenta como la de la madre inmaculada que brinda protecci&oacute;n a sus hijos, pero que a su vez &#45;al no poseer el pecado original&#45; se sit&uacute;a en una esfera distinta a la mundana, brindando al torero tanto la protecci&oacute;n, el conforte y el abrigo como la sublimaci&oacute;n de un ideal femenino ajeno a las pasiones y "maldiciones" que el cuerpo de las mujeres terrenales puede desencadenar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, las interacciones de los recursos simb&oacute;licos presentes en la fiesta brava dan cuenta de esta eternizaci&oacute;n de la dominaci&oacute;n masculina, al determinar como algo natural que las mujeres no accedan a la titularidad de <i>primer espada,</i> porque son menos valientes, o bien porque "su natural tarea es la de ser madre y no la de torera". De manera similar en la historia de la Plaza de Toros M&eacute;xico no se registra la participaci&oacute;n de ninguna mujer como juez de plaza, a pesar de que existe gran conocimiento de esta fiesta entre las espectadoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, este ciclo de eterna descalificaci&oacute;n aducidamente natural es construido en el contexto de la fiesta brava desde distintas fuentes o emisores, que van de los c&oacute;digos simb&oacute;licos establecidos a su reproducci&oacute;n por los toreros, las cuadrillas y los apoderados hasta los espectadores, quienes descalifican tanto el desarrollo de las faenas por las toreras como las posibilidades de apertura y cambio en las representaciones propias de esta manifestaci&oacute;n cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, en el lenguaje taurino encontramos claras referencias de la apropiaci&oacute;n masculina de las mujeres; as&iacute;, los pases y las suertes tienen nombres femeninos, pero son ejecutados por hombres y tambi&eacute;n son propiedad de ellos: gaoneras de Gaona, suerte de varas, poner banderillas, entre otros que dan cuenta de esta forma de apropiaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Bourdieu es posible se&ntilde;alar tres procesos centrales para la perpetuaci&oacute;n de la dominaci&oacute;n masculina: la prolongaci&oacute;n de las funciones dom&eacute;sticas femeninas en el &aacute;mbito p&uacute;blico, lo cual reduce sus posibilidades de inserci&oacute;n en funciones con un reconocimiento mayor en la estructura del trabajo, la econom&iacute;a o la pol&iacute;tica; la autoridad institucional masculina, por </font><font face="verdana" size="2">lo que las jerarqu&iacute;as institucionales siguen siendo preponderantemente masculinas y promueven el monopolio masculino de las m&aacute;quinas y de las nuevas tecnolog&iacute;as en los centros de trabajo; sin dejar de lado las asimetr&iacute;as existentes entre sujeto&#45;objeto y agente&#45;instrumento presentes en los intercambios simb&oacute;licos establecidos entre hombres y mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, la mujer es excluida mediante la negaci&oacute;n de su participaci&oacute;n en diversos &aacute;mbitos de significaci&oacute;n, situ&aacute;ndose en una posici&oacute;n que s&oacute;lo le permite ser referida, pero no constituirse como un referente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tercer tercio</b></font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Con los clarines, el &uacute;ltimo tercio comienza, luego silencio total,    <br> s&oacute;lo se escuchan los ecos del toro y la respiraci&oacute;n del matador,    <br> esperando acertar a la suerte suprema.</font></p> 	    <p align="left">&nbsp;</p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La valencia diferencial de los sexos aqu&iacute; analizada implica que en nuestras representaciones lo masculino sea superior a lo femenino, teniendo como base la "interpretaci&oacute;n" de las diferencias fisiol&oacute;gicas entre hombres y mujeres en la que se le adjudica una "natural debilidad femenina".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los espacios de reproducci&oacute;n de este sistema de desigualdad es la fiesta brava, que incorpora diversos mecanismos de descalificaci&oacute;n de lo femenino, como las prohibiciones de acceso para las mujeres en los contextos f&iacute;sicos, como lo ser&iacute;a su presencia en el ruedo y los callejones; o en lo simb&oacute;lico, como en las representaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las representaciones de la tauromaquia se basan en estereotipos masculinos como la virilidad, la valent&iacute;a y el empleo de la fuerza, mismos que son reproducidos tanto por los toreros como por la afici&oacute;n, lo que implica que si una mujer quiere unirse a esta representaci&oacute;n como actora central tenga que inter</font><font face="verdana" size="2">pretar y ce&ntilde;irse a estos esquemas masculinos, sin que el &aacute;mbito de la tauromaquia posibilite la autorreferencialidad femenina.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo de la mujer y sus funciones son elementos clave para la conformaci&oacute;n de un discurso descalificador de lo femenino, se&ntilde;al&aacute;ndolo como contaminante, o bien como propiciador de la mala suerte. Por ello debe estar fuera del ruedo y lejos tanto de los toreros como de las cuadrillas y el ganado, para evitar que su sola presencia propicie infortunios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto Bourdieu como H&eacute;ritier y Ortner se&ntilde;alan la importancia de la deconstrucci&oacute;n del discurso naturalizante de la inferiorizaci&oacute;n femenina, pues es a partir de la exploraci&oacute;n de las estructuras simb&oacute;licas del inconsciente androc&eacute;ntrico como pueden vislumbrarse tanto los objetivos como los efectos de las formas de discriminaci&oacute;n simb&oacute;lica, lo cual ofrece la posibilidad de disolver las paradojas que sustentan las relaciones desiguales entre los g&eacute;neros.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;lvarez de Miranda, Antonio</font> <font face="verdana" size="2">1962 <i>Ritos y juegos del toro,</i> Taurus, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712453&pid=S0187-0173201300020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre</font> <font face="verdana" size="2">2007 <i>La dominaci&oacute;n masculina,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712455&pid=S0187-0173201300020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delgado Ru&iacute;z, Manuel 1986 <i>De la muerte de un dios. La fiesta de los toros en el universo simb&oacute;lico de la cultura popular,</i> Pen&iacute;nsula, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712457&pid=S0187-0173201300020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gir&oacute;n, Marco Antonio 2007 "Vestir al torero", <i>Cast&aacute;lida,</i> n&uacute;m. 32, Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712459&pid=S0187-0173201300020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">H&eacute;ritier, Farn&ccedil;oise 2007 <i>Masculino&#45;femenino,</i> vol. II, "Disolver la jerarqu&iacute;a", Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico D.F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712461&pid=S0187-0173201300020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2002 "La valencia diferencial de los sexos: &iquest;se halla en los cimientos de la sociedad?", en F. H&eacute;ritier, <i>Masculino&#45;femenino. El pensamiento de la diferencia,</i> Ariel, Barcelona, 2002, pp. 15&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712463&pid=S0187-0173201300020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Murrieta, Heriberto 2007 <i>La fiesta brava en 125 tarjetas coleccionables,</i> International Business and Trading Company of Mexico, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712465&pid=S0187-0173201300020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortner, Sherry B. 1979 "&iquest;Es la mujer respecto del hombre lo que la naturaleza respecto de la cultura?", en Harris y Young (comps.), <i>Antropolog&iacute;a y feminismo,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712467&pid=S0187-0173201300020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salazar, Juan de Dios</font> <font face="verdana" size="2">2006&nbsp;<i>El toreo en su grandeza,</i> Mitesis, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712469&pid=S0187-0173201300020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenorio, Hilda</font> <font face="verdana" size="2">2007&nbsp;"Mis inicios en el toreo", <i>Cast&aacute;lida,</i> n&uacute;m. 32, Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9712471&pid=S0187-0173201300020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas:</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En la historia de la tauromaquia han existido muy pocas toreras, a lo que hay que a&ntilde;adir el hecho de que para acceder a este &aacute;mbito meramente masculino, ellas tengan que incorporar tanto actitudes como vestimenta y discursos propios del modelo de g&eacute;nero al que hace alusi&oacute;n el matador de toros.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Haciendo referencia a la "vara" o puyazo propinado por el picador al toro, cuya funci&oacute;n es probar la casta del animal a partir de su comportamiento frente al caballo &#45;si se "crece" frente al dolor o no&#45;, as&iacute; como la valent&iacute;a del torero al ver "cu&aacute;nto de bravo le deja al toro".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Teniendo como referente la suerte de banderillas, en la que el torero &#45;si es que banderillea&#45;, o bien los banderilleros colocan estas varas arponeadas adornadas sobre el lomo del toro, buscando colocarlas en una disposici&oacute;n est&eacute;tica como pueden ser las "canastillas"; de igual forma los colores de las banderillas hacen alusi&oacute;n a la divisa de la ganader&iacute;a de la que provienen los astados, o bien a alguna combinaci&oacute;n propuesta por los matadores.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Este &uacute;ltimo tercio de la faena es el de mayor lucimiento para el torero; es en ese momento cuando probar&aacute; su destreza, arte y valent&iacute;a al lograr la ejecuci&oacute;n de diversos pases con la muleta, as&iacute; como al "tirarse a matar" al final de la faena; la mejor manera de dar muerte al toro es "por todo lo alto", que quiere decir con una sola estocada certera que atraviese coraz&oacute;n y pulmones, con la que el toro se "doble" de inmediato.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Antes de los cuatro a&ntilde;os al ganado de lidia se le conoce como "novillo" y no participa en corridas sino en novilladas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Separar a las cr&iacute;as de la madre. En los machos de lidia se realiza hasta los ocho meses, garantizando as&iacute; mejores condiciones de salud.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Forma com&uacute;n en el ambiente taurino de nombrar a los &oacute;rganos reproductores masculinos externos: pene y test&iacute;culos, tambi&eacute;n hace referencia a la especie de botonadura del traje de torero, que se inspira en estos elementos corporales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Este capote es con el que los toreros y los integrantes de la cuadrilla parten plaza; no se utiliza durante la lidia, pues es peque&ntilde;o y confeccionado con razo y bordados muy finos, mismos que pueden ser motivos florales o v&iacute;rgenes en distintas advocaciones; al terminar el pase&iacute;llo estos capotes se cuelgan en "la barrera", quedando bajo el resguardo de familiares o amigos del torero. Es tambi&eacute;n un motivo de distinci&oacute;n el que lo deje al cuidado de una mujer, lo que implica que le tiene confianza.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Premio mediante el cual se le perdona la vida al animal de lidia por su bravura en todas las suertes durante la faena.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> El toro posee trap&iacute;o cuando es fuerte, musculoso, proporcionado, enmorrillado, con el lomo recto, los cuernos bien colocados, pecho profundo y los &oacute;rganos de reproducci&oacute;n bien desarrollados (Murrieta, 2007: 4).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> En este sentido analizo la narraci&oacute;n sobre lo femenino tomando como ejemplo lo que los ganaderos refieren en torno al ganado, evidenciando as&iacute; que en este contexto tambi&eacute;n existe un discurso de discriminaci&oacute;n de lo femenino.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> A la Virgen Mar&iacute;a se le reconoce como una mujer virgen despu&eacute;s de dar a luz, lo que implica que nunca fue penetrada por alg&uacute;n miembro masculino, concibiendo a Jes&uacute;s por obra y gracia del Esp&iacute;ritu Santo, sin las implicaciones del acto sexual.</font></p>      ]]></body><back>
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