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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducciones y notas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Crisis, <i>habitus</i> y trayectoria intelectual<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Alexander T. Riley<sup>1</sup></font></b></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup></font><i>Profesor de sociolog&iacute;a en Bucknell University, Lewisburg, Pennsylvania. Correo electr&oacute;nico</i>:<a href="mailto:atriley@bucknell.edu">atriley@bucknell.edu</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo y qu&eacute; tanto deber&iacute;an pesar los eventos biogr&aacute;ficos y los detalles de la vida de un pensador para entender su trabajo intelectual? La pregunta es a&ntilde;eja, pero a pesar de los esfuerzos de muchos todav&iacute;a no tenemos respuestas satisfactorias. Algunos autores dan argumentos en favor de las lecturas puramente internalistas de los proyectos intelectuales. Es decir, lecturas alejadas <i>&#91;unspoiled&#93;</i> de la informaci&oacute;n existente acerca de la historia y la posici&oacute;n en la sociedad del pensador en cuesti&oacute;n. Ello a pesar de que hoy en d&iacute;a muchos aceptan, junto con Karl Mannheim, la necesidad de reconocer que el trabajo intelectual y por supuesto la totalidad de la obra <i>&#91;oeuvre&#93;</i> de un intelectual est&aacute; enraizada en los campos sociol&oacute;gicos, as&iacute; como en los campos "epistemol&oacute;gicos y nool&oacute;gicos" (Mannheim, 1936: 287). Sin embargo, una vez que se avanza m&aacute;s</font> <font face="verdana" size="2">all&aacute; de este primer nivel de an&aacute;lisis no se cuenta con herramientas te&oacute;ricas m&aacute;s refinadas para examinar la trayectoria intelectual de un pensador.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Philippe Bernard, en una de sus numerosas e intrigantes contribuciones que ha realizado para descifrar el trabajo de Emile Durkheim, propone que al indagar en la biograf&iacute;a personal e intelectual de este autor aparece algo que no es del todo evidente en su trayectoria de trabajo si &eacute;sta se observa desde una mirada puramente internalista. Que Durkheim sea visto como "el soci&oacute;logo de la anomia" es aceptado de forma acr&iacute;tica por muchos de sus comentaristas que se&ntilde;alan la importancia de <i>Le Suicide</i> tanto para la trayectoria del autor como para el establecimiento de una metodolog&iacute;a propiamente sociol&oacute;gica, insinuando que toda su obra <i>(oeuvre)</i> debe leerse como el tratamiento de las condiciones an&oacute;micas de la modernidad (Besnard, 1982: 46&#45;47).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besnard reconoce que tal lectura tiene sentido si la anomia se entiende como una crisis general del "consenso en las so</font><font face="verdana" size="2">ciedades modernas", pero sugiere que esta acepci&oacute;n implica un uso err&oacute;neo de un concepto que Durkheim utiliz&oacute; de manera m&aacute;s precisa. En <i>Le Suicide</i> y otros textos (m&aacute;s espec&iacute;ficamente en <i>L'Education morale)</i> categoriz&oacute; a la moral como una cuesti&oacute;n que incluye dos elementos distintos. Uno referido a la integraci&oacute;n al grupo, y el segundo que involucra la disciplina o la regulaci&oacute;n moral de los deseos. Tanto en las lecciones sobre educaci&oacute;n como en <i>Formes &eacute;l&eacute;mentaires &#91;de la vie religuise&#93;,</i> Durkheim apunta la necesidad de estudiar la integraci&oacute;n &#45;cuya falta genera ego&iacute;smo, no anomia&#45;, y no la regulaci&oacute;n como la tarea primordial para aquellos que quisieran fortalecer moralmente a la sociedad moderna. La atenci&oacute;n hacia la anomia en la agenda te&oacute;rica de Durkheim es, en realidad, de poca duraci&oacute;n, y abarca fundamentalmente el &uacute;ltimo periodo de su trabajo en <i>Le Suicide.</i> Por otro lado, Besnard demuestra de forma convincente que el tema del ego&iacute;smo ocupa m&aacute;s p&aacute;ginas en el libro y sugiere que &eacute;ste fue "concebido y redactado en dos </font><font face="verdana" size="2">tiempos". Uno abarca desde el inicio de la carrera acad&eacute;mica de Durkheim, y el otro (en donde la anomia se vuelve m&aacute;s importante) se puede relacionar con el verano y oto&ntilde;o de 1896 y el invierno de 1896&#45;1897 (Besnard, 1982: 48&#45;49).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se explica la aparente desaparici&oacute;n de la anomia como una preocupaci&oacute;n en el proyecto de Durkheim una vez que el trabajo acerca del suicidio se public&oacute;? Ante ello, la sugerencia de Besnard es muy instructiva. Se debe tener en cuenta que los acontecimientos de 1896 en la propia vida de Durkheim indican un periodo de muy profunda anomia (provocada por las muertes de su cu&ntilde;ado, el padre de Marcel Mauss y la de su propio padre; el nombramiento de Durkheim en la c&aacute;tedra de "ciencias sociales" en Bordeaux; la aparici&oacute;n de fuertes cr&iacute;ticas a su agenda intelectual por parte de sus colegas), que ocurre en el mismo momento de su carrera intelectual en el que se ocupa de manera m&aacute;s directa del concepto de anomia (Besnard, 1982: 51). Al inicio del a&ntilde;o siguiente publica <i>Le Suicide</i> y entonces, de manera muy r&aacute;pida, adopta la posici&oacute;n intelectual de que, en</font> <font face="verdana" size="2">sus propias palabras, "en el principio todo es religioso". Desde ese momento su vida personal se vuelve una monoton&iacute;a estable, la religi&oacute;n se convierte en el centro de su investigaci&oacute;n y la anomia, efectivamente, desaparece (Besnard, 1982: 52).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La intervenci&oacute;n de Besnard pretende ser s&oacute;lo una modesta contribuci&oacute;n a la lectura del proyecto te&oacute;rico de Durkheim y no se refiere a la generaci&oacute;n de un programa de investigaci&oacute;n para una sociolog&iacute;a de la trayectoria y la producci&oacute;n intelectual. Sin embargo, en su an&aacute;lisis encontramos fundamentos interesantes para la construcci&oacute;n de un proyecto m&aacute;s amplio. Aparecen, por lo menos, dos grandes interrogantes despu&eacute;s de analizar el esfuerzo sociobiogr&aacute;fico&#45;exeg&eacute;tico de Besnard: &iquest;Qu&eacute; tanto las experiencias de crisis en la vida de un intelectual se reflejan en el significado y trayectoria de su trabajo?, y &iquest;existe alguna forma de pensar de manera m&aacute;s sistem&aacute;tica, esto es, menos individualizante, acerca del fen&oacute;meno de crisis como un factor condicionante en la vida y el trabajo intelectual? La pri</font><font face="verdana" size="2">mera pregunta es retomada en algunas ocasiones en las biograf&iacute;as intelectuales, pero pocas han tratado de pensar en las crisis como algo que afecta el trabajo intelectual en formas que pueden ser entendidas y clasificadas con referencia a otros aspectos de la historia social del individuo, adem&aacute;s de que pueden ser exploradas como una categor&iacute;a general de la sociolog&iacute;a de la producci&oacute;n intelectual de la misma manera en que estudiamos, por ejemplo, la formaci&oacute;n en instituciones educativas. Es por esta raz&oacute;n que contin&uacute;a, hasta el momento, como un concepto limitado a los modelos psicol&oacute;gicos de comprensi&oacute;n aparentemente distanciados de una aplicaci&oacute;n sociol&oacute;gica. El an&aacute;lisis de Besnard sugiere especialmente que las piezas centrales de la agenda y la evoluci&oacute;n intelectual de Durkheim no son totalmente comprensibles sin la categor&iacute;a de crisis como un elemento en la historia social que constituye a este autor como intelectual. En lo que sigue realizar&eacute; algunas sugerencias acerca de c&oacute;mo extender estas &uacute;tiles observaciones acerca de Durkheim a la sociolog&iacute;a de la producci&oacute;n intelectual concebida de una manera m&aacute;s amplia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;a decirse que el esfuerzo m&aacute;s reciente e importante para examinar el trabajo y las trayectorias intelectuales m&aacute;s all&aacute; de las dimensiones internalista y psicologista es el realizado por Pierre Bourdieu. Su categor&iacute;a de <i>habitus</i> es un intento por matizar la rigidez de la distinci&oacute;n entre reproducci&oacute;n social y capacidad de actuaci&oacute;n (agencia) individual, y presenta potenciales ganancias masivas para el proyecto de dar sentido sociol&oacute;gico a las tendencias intelectuales. El <i>habitus</i> es, en la reelaboraci&oacute;n de Bourdieu de las categor&iacute;as sociol&oacute;gicas convencionales de agencia y estructura, el sustituto de la primera de estas dos nociones, mientras que la estructura se convierte en la noci&oacute;n de <i>campo</i> en su modelo. La diferencia m&aacute;s importante entre sus categor&iacute;as y aquellas con las que las remplaza es que tanto <i>habitus</i> como <i>campo</i> son categor&iacute;as fundamentalmente <i>relacionales.</i> El <i>habitus</i><sup><a href="#nota">2</a></sup> es un</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; principio generativo instalado y durable de improvisaciones reguladas &#91;...&#93;; un sentido pr&aacute;ctico que reactiva el sentido de las instituciones objetivadas &#91;como la&#93; ley inmanente, <i>lex insita,</i> inscrita en los cuerpos por historias id&eacute;nticas, que es la precondici&oacute;n no s&oacute;lo para la coordinaci&oacute;n de pr&aacute;cticas sino tambi&eacute;n para las pr&aacute;cticas de coordinaci&oacute;n (Bourdieu, 1990: 57 y 59).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>habitus</i> act&uacute;a como un conjunto de predisposiciones a la acci&oacute;n por parte de los individuos socializados en lo que Bourdieu llama condiciones sociales objetivamente id&eacute;nticas que hacen inevitables ciertas trayectorias para los actores cuando est&aacute;n combinadas con las estructuras institucionales espec&iacute;ficas cuya l&oacute;gica esta codificada en ellas. El <i>habitus,</i> en suma, permite al soci&oacute;logo escapar completamente del lenguaje del individuo radicalmente a&#45;social <i>&#91;unsocial&#93;</i> y leer aquello que los recuentos m&aacute;s convencionales describen con el vago lenguaje de la voluntad o del capricho individual, como algo fundamentalmente social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, existe cierta predisposici&oacute;n de la categor&iacute;a misma, como Bourdieu la emplea, a un determinismo sociol&oacute;gico que minimiza los matices situacional y experiencial en la producci&oacute;n cultural, y tiende a reducir tal producci&oacute;n a un c&aacute;lculo reificado en donde la estructura crea <i>habitus,</i> determina pr&aacute;cticas, que a su vez reproducen las mismas estructuras. Aunque Bourdieu generalmente rechaz&oacute; tal lectura de su teor&iacute;a, en ocasiones su respuesta fue poco convincente<sup><a href="#nota">3</a></sup> y la totalidad de su trabajo emp&iacute;rico tiende claramente hacia esta direcci&oacute;n determinista. Parte del problema radica en el hecho de que, en una significativa porci&oacute;n de ese trabajo, y m&aacute;s notablemente en su &uacute;nico estudio, que tiene la extensi&oacute;n de un libro, acerca de la producci&oacute;n intelectual (Bourdieu, 1988a), este autor pare</font><font face="verdana" size="2">ce entender a la sociolog&iacute;a de la producci&oacute;n intelectual como una herramienta para leer las tomas de posici&oacute;n <i>pol&iacute;ticas</i> de los intelectuales, en lugar de verla como un m&eacute;todo para entender la totalidad de la trayectoria intelectual vivida de los individuos.<sup><a href="#nota">4</a></sup> En otros sitios, cuando trata de analizar sociol&oacute;gicamente la producci&oacute;n de intelectuales espec&iacute;ficos (Bourdieu, 1988b, 1993), tales proyectos son le&iacute;dos como el resultado <i>inevitable</i> de la posici&oacute;n social marginal ocupada por sus autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es posible proponer una definici&oacute;n modificada de <i>habitus</i> que pueda evitar este determinismo sin removerla del &aacute;mbito de la sociolog&iacute;a, lo cual involucra retener la noci&oacute;n de <i>habitus</i> como un conjunto de predisposiciones generado de forma relacional, un conjunto que no est&aacute; determinado y definido de manera a&#45;problem&aacute;tica <i>&#91;uncomplicated&#93;</i> por las est&aacute;ticas rejillas <i>&#91;grids&#93;</i> macrosociales, como lo sugiere Bourdieu, precisamente porque los acontecimientos no contemplados por tales rejillas, incluyendo las crisis, contribuyen de manera importante a su construcci&oacute;n. Se puede discernir y definir un <i>habitus</i> para un intelectual o grupo de intelectuales y utilizarlo para entender las trayectorias seguidas en el trabajo y en las vidas de estos intelectuales, y al mismo tiempo rehusarse a hacer del <i>habitus</i> un producto del conjunto de instituciones y macroestructuras f&aacute;cilmente definidas. No se puede asumir desde las categor&iacute;as "normales" de la sociolog&iacute;a convencional (como la clase social y la generaci&oacute;n) que los individuos que son parte de &eacute;stas u otras categor&iacute;as comparten, por tanto, el mismo <i>habitus</i> objetivo. La noci&oacute;n de <i>habitus</i> debe diversificarse y complejizarse, entendiendo que las experiencias formativas de los individuos, aunque son siempre sociales, son s&oacute;lo raramente id&eacute;nticas y quiz&aacute; nunca lo sean objetivamente. Y es cierto que las crisis o los cambios radi</font><font face="verdana" size="2">cales en la vida de un individuo, como aquellos que relata Besnard y que rodean el tratamiento de la anomia por Durkheim, deben ser teorizados como parte constitutiva de un <i>habitus.</i> Entonces, sin duda, Bourdieu tiene raz&oacute;n cuando afirma que las instituciones universitarias y las facultades intentan producir y reclutar estudiantes con un <i>habitus</i> espec&iacute;fico, mismos que se han convertido en actores sociales generalizados, moldeados para encajar en una red social particular. No obstante, habr&iacute;a que a&ntilde;adir que tales universidades seguramente <i>nunca</i> logran realizar esta tarea en su totalidad, ya que el <i>habitus</i> de los individuos espec&iacute;ficos est&aacute; conformado por redes sociales y experiencias que van m&aacute;s all&aacute; de la instituci&oacute;n (Bourdieu, 1988: 56&#45;57). Para hacer un amplio mapeo de las posiciones intelectuales bajo los ejes de la toma de posici&oacute;n pol&iacute;tica p&uacute;blica, como los que hace Bourdieu, se pueden obviar los matices y reducir las diferencias para que encajen en el modelo. Sin embargo, si se est&aacute; centrado en la producci&oacute;n intelectual misma y en su relaci&oacute;n siempre compleja con la trayectoria existencial vivida por su productor, se requiere estar m&aacute;s atento a dichas diferencias.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto, resulta ilustrativa la cr&iacute;tica existencialista de Jean&#45;Paul Sartre a los intentos del marxismo vulgar por entender la producci&oacute;n intelectual. Al procurar integrar dial&eacute;cticamente los principios sociol&oacute;gicos marxistas al an&aacute;lisis existencialista Sartre rechaza vehementemente el "marxismo flojo" que, por ejemplo, reducir&iacute;a al poeta Paul Val&eacute;ry a su pertenencia a la clase socioecon&oacute;mica de la que proviene:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vemos la ideolog&iacute;a de Val&eacute;ry como el &uacute;nico producto concreto de un ser existente <i>&#91;existent&#93;,</i> que se caracteriza <i>en parte</i> por sus <i>relaciones con</i> el idealismo, pero que debe ser interpretado en su particularidad y, en primer lugar, en t&eacute;rminos del grupo concreto del que proviene. Esto no quiere decir que sus relaciones no incluyen aqu&eacute;llas de su entorno, de su clase, etc&eacute;tera, sino que s&oacute;lo las captamos <i>a posteriori</i> por observaci&oacute;n y en nuestro intento por totalizar la suma del conocimiento posible sobre esta cuesti&oacute;n. Val&eacute;ry es un intelectual peque&ntilde;o burgu&eacute;s, no hay duda, pero no todo peque&ntilde;o burgu&eacute;s es Val&eacute;ry &#91;...&#93;. Al marxismo le falta una jerarquizaci&oacute;n de mediaciones que pudiera permitir entender el pro</font><font face="verdana" size="2">ceso que produce la persona y su producto dentro de una clase y en una sociedad dada en un momento hist&oacute;rico dado &#91;...&#93;. El existencialismo &#91;...&#93; intenta &#91;...&#93; encontrar mediaciones que permitan hacer emerger al individuo concreto &#45;la vida particular, el conflicto real y con fecha, la persona&#45;del fondo de las contradicciones <i>generales</i> de las fuerzas productivas y las relaciones de producci&oacute;n (Sartre, 1963c: 55&#45;57).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las historias, aunque siempre son sociales, tambi&eacute;n son lo suficientemente distintas para ameritar una atenci&oacute;n m&aacute;s cercana a los detalles que contribuyen a generar diferencias significativas en tales predisposiciones, especialmente en los casos en que el producto analizado (el trabajo intelectual) es definido desde el inicio por matices y distinciones sutiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres intentos de Sartre por entender cuerpos particulares de producci&oacute;n intelectual (sus estudios de Baudelaire, Genet y Flaubert) ofrecen correctivos &uacute;tiles a las limitaciones de los modelos reduccionistas del <i>habitus.</i> En dichos estudios, que en muchas formas desaf&iacute;an las categorizaciones disciplinares al incorporar elementos de sociolog&iacute;a, historia intelectual, psicoa</font><font face="verdana" size="2">n&aacute;lisis y biograf&iacute;a convencional, Sartre argumenta que "un hombre nunca es un individuo" sino que es, por el contrario, un "universal singular", esto es, "&#91;u&#93;niversal por la universalidad singular de la historia humana, singular por la singularidad universalizadora de sus proyectos" (Sartre, 1981 : ix). Al tener en cuenta esta relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre lo universal y lo singular en el proyecto, Sartre se coloca en la posibilidad de explorar el efecto que las condiciones concretas hist&oacute;ricas y sociales producen en la formaci&oacute;n de la personalidad intelectual y, al mismo tiempo, de reconocer una cierta libertad del intelectual para seleccionar entre varias trayectorias posibles, selecci&oacute;n que siempre est&aacute; afectada por relaciones o acontecimientos que son eminentemente sociales, pero no reductibles a la determinaci&oacute;n dada por dichas relaciones. En su an&aacute;lisis de Baudelaire (Sartre, 1963a), por ejemplo, pone el &eacute;nfasis en la importancia de diversas interacciones familiares y de redes, pero no argumenta que &eacute;stas inevitablemente llevaron a resultados espec&iacute;ficos en su trabajo, </font><font face="verdana" size="2">sugiriendo, en su lugar, las posibilidades que estas interacciones presentaban y que pod&iacute;an ser seguidas o no por el individuo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la aproximaci&oacute;n de Sartre al estudio de la producci&oacute;n intelectual analiza la crisis b&aacute;sicamente desde un marco psicoanal&iacute;tico, es decir, como algo que ocurre en la ni&ntilde;ez. As&iacute;, por ejemplo, toda la experiencia de crisis que hace de Jean Genet el tipo particular de escritor que es se da en su ni&ntilde;ez y en su adolescencia temprana, "entre las edades de diez y quince a&ntilde;os". Toda su vida posterior es esencialmente la realizaci&oacute;n de los efectos de esta experiencia primordial de crisis (Sartre, 1963b: 61). De igual forma, pone el &eacute;nfasis en las dificultades con el lenguaje y otras crisis tempranas de la ni&ntilde;ez de Flaubert, mientras que su vida adulta consiste, en gran parte, en una elaboraci&oacute;n de las consecuencias de las crisis anteriores. Adicionalmente, Sartre no hace un esfuerzo real para establecer un marco de categor&iacute;as amplias de crisis, content&aacute;ndose con las crisis particulares relevantes en las vidas de los individuos que estudia. La noci&oacute;n de crisis en las trayectorias intelectuales debe definirse de manera m&aacute;s amplia que &eacute;sta y hay que tener en cuenta las crisis experimentadas a lo largo del proceso vital en tanto que afecten la trayectoria intelectual. La aproximaci&oacute;n de Arpad Szakolczai a la lectura de <i>corpus</i> de la labor sociol&oacute;gica y filos&oacute;fica considera el trabajo y la vida como inseparables. Argumenta que necesitamos herramientas metodol&oacute;gicas para explicar de forma adecuada el significado que ambos producen. Apunta hacia la noci&oacute;n de "vida&#45;trabajo" como un proyecto que es tanto un problema de investigaci&oacute;n como algo que se documenta en el trabajo intelectual, como una relaci&oacute;n vital <i>(lived engagement),</i> con preguntas existenciales que se extienden desde el problema de investigaci&oacute;n y que al mismo tiempo son inseparables de &eacute;l. Entiende la producci&oacute;n intelectual como algo centrado en la fabricaci&oacute;n ritualizada y la internalizaci&oacute;n de s&iacute;mbolos. El concepto clave que utiliza para comprender c&oacute;mo los intelectuales se comprometen con estos procesos ritual&iacute;sticos es el de experiencia, que Szakolczai de</font><font face="verdana" size="2">fine, siguiendo a Victor Turner v&iacute;a Wilhelm Dilthey, en el sentido de su etimolog&iacute;a latina, como "ensayo, prueba, experimento, peligro, riesgo y comprobaci&oacute;n"<a href="#nota"><sup>5</sup></a> (Szakolczai, 1998: 22). Las experiencias por las que pasan los intelectuales son de varios tipos (por ejemplo, las vividas durante la ni&ntilde;ez, las lecturas o las reflexivas), pero todas comparten el estatus de ritos de paso, es decir, momentos de realidad vivida en que un individuo se mueve a trav&eacute;s de una fase liminal de transformaci&oacute;n con la ayuda de una red social de "maestros de ceremonias" que supone al final un cambio en la forma de ser del individuo (Szakolczai, 1998: 23&#45;33).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al retomar las herramientas anal&iacute;ticas que Turner hab&iacute;a formulado como una respuesta al estrangulamiento estructural funcionalista en la disciplina de la antropolog&iacute;a, Szakolczai ofrece a la sociolog&iacute;a de la producci&oacute;n intelectual un poderoso medio para responder a los m&eacute;todos estructuralistas reduccionistas. Esta noci&oacute;n de experiencia como una suerte de rito de paso moderno<a href="#nota"><sup>6</sup></a> nos ofrece otra herramienta &uacute;til para leer la producci&oacute;n y la trayectoria intelectual. De hecho, muestra una manera cuidadosa para discutir sociol&oacute;gicamente la producci&oacute;n del conocimiento y los proyectos intelectuales de una forma que est&aacute; atenta tanto a factores existenciales como a las situaciones micro y a los factores estructurales. La experiencia de lectura es, en su perspectiva, una de las m&aacute;s importantes y sistem&aacute;ticas en la que deber&iacute;an concentrarse los int&eacute;rpretes de la trayectoria intelectual. Se trata de una singularidad, de una crisis en la vida y pensamiento de la persona que afecta tanto su direcci&oacute;n intelectual como la vital en formas relativamente distintas que pueden trazarse. Esta experiencia de lectura pue</font><font face="verdana" size="2">de ser, a pesar de la aparente especificidad del t&eacute;rmino, tanto un encuentro con un individuo o una situaci&oacute;n particular o un acontecimiento, como un libro. La evidencia de los efectos de las experiencias de lectura es f&aacute;cilmente discernible en tres momentos: actos de "revelaci&oacute;n" (ritos de paso en los que el individuo se presenta a s&iacute; mismo y a su trabajo al escrutinio p&uacute;blico en ocasiones como defensas de tesis, clases <i>&#91;lectures&#93;,</i> conferencias <i>&#91;addresses&#93;;</i> actos de "reflexi&oacute;n" &#91;que pueden aparecer en escritos acerca del propio proyecto como biograf&iacute;as, introducciones a libros importantes, clases introductorias, etc&eacute;tera; y en forma de comentarios acerca del propio trabajo que se encuentran en su correspondencia, entrevistas e intercambios cr&iacute;ticos&#93;; y actos de "reconocimiento" &#91;de gente cercana o de colegas acerca de experiencias cruciales o de acontecimientos en el trabajo <i>&#45;lifework&#45;</i> del pensador&#93; (Szakolczai,</font> <font face="verdana" size="2">1998: 33).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Szakolczai s&oacute;lo nos lleva un trecho en el camino hacia la crisis como categor&iacute;a para la sociolog&iacute;a de la pro</font><font face="verdana" size="2">ducci&oacute;n intelectual. Las crisis son, por supuesto, formas de experiencia, pero &iquest;son crisis todas las experiencias? Esto no es evidente. Una crisis es, por lo menos potencialmente, la forma de experiencia m&aacute;s profunda, seria e impredecible por sus efectos tanto en el trabajo del pensador como en su vida. La crisis an&oacute;mica de Durkheim y su efecto en su <i>lifework</i> es claramente distinta de, por ejemplo, su experiencia de lectura de Wilhelm Wundt o de W. Robertson Smith. Esto es as&iacute; porque lo golpea, en un cierto sentido, <i>por debajo de la superficie</i> de su vida intelectual y afecta su trayectoria de manera m&aacute;s subterr&aacute;nea, s&iacute;smica, que el encuentro de una nueva influencia intelectual. Por esta raz&oacute;n, los efectos de tal tipo de crisis en el trabajo intelectual, si existen (y debemos reconocer que no todas las crisis <i>inevitablemente</i> generan efectos discernibles en la trayectoria intelectual), son m&aacute;s dif&iacute;ciles de trazar. Por ejemplo, no hay notas a pie de p&aacute;gina en los trabajos de Durkheim durante el periodo de la crisis para poder documentar directamente su </font><font face="verdana" size="2">impacto. Y, por supuesto, &eacute;l mismo no necesariamente estuvo por completo consciente de su efecto en su trayectoria, tal y como lo resalta Besnard. La excavaci&oacute;n de sus efectos requiere sensibilidad metodol&oacute;gica y un apetito omn&iacute;voro por las fuentes, pues uno debe estar preparado para encontrar evidencia de las consecuencias de esas experiencias de crisis en los lugares m&aacute;s inesperados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos categorizar ciertas variedades de crisis m&aacute;s o menos t&iacute;picas que afectan la trayectoria intelectual de un pensador y utilizarlas como medios para marcar las similitudes que se podr&iacute;an encontrar en las experiencias de crisis y las subsecuentes trayectorias de trabajo de distintos individuos. Una colecci&oacute;n preliminar, no exhaustiva, de categor&iacute;as de crisis incluir&iacute;a las siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Crisis que emergen por la lucha pol&iacute;tica (por ejemplo, Durkheim y su involucramiento en el caso Dreyfus; el activismo de Foucault respecto de las prisiones).<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Crisis de fundaci&oacute;n de una nueva "escuela" o disciplina (por ejemplo, los esfuerzos de Durkheim para establecer la sociolog&iacute;a como una disciplina universitaria; el establecimiento de la etnometodolog&iacute;a en la sociolog&iacute;a norteamericana por parte de Garfinkel).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Crisis de identidad religiosa (por ejemplo, la conversi&oacute;n de Maritain al catolicismo; la p&eacute;rdida de fe en el catolicismo de Althusser; la conversi&oacute;n de Garaudy al islam).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Crisis familiares, es decir, la muerte de parientes o amigos&#45;colegas cercanos (por ejemplo, la muerte de &Eacute;mile Durkheim como efecto en la trayectoria de Marcel Mauss).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Crisis relacionadas con enfermedades serias (por ejemplo, la crisis nerviosa de Max Weber; los periodos de enfermedad de Nietzsche).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas categor&iacute;as podr&iacute;an tambi&eacute;n, en alg&uacute;n momento, convertirse en un medio para integrar lo que parece una focalizaci&oacute;n en la discontinuidad (en tanto la crisis como categor&iacute;a parece sugerir ruptura e irregularidad) y un rechazo concomitante a la idea de trayectoria intelectual como un desarrollo racional, progresivo, y hacia un entendimiento m&aacute;s comprensivo de las formas <i>sistem&aacute;ticas</i> a que la crisis contribuye o afecta en la trayectoria intelectual. Michel Foucault respond&iacute;a frecuentemente a sus cr&iacute;ticos, que ve&iacute;an su trabajo estructuralista en la historia del conocimiento como algo que promov&iacute;a una "filosof&iacute;a de la discontinuidad", que sus esfuerzos en el tema mostraban c&oacute;mo las profundas transformaciones en los sistemas de conocimiento "disuelven" la aparente discontinuidad (v&eacute;ase, por ejemplo, Foucault, 1988: 100). De esa misma manera esperamos, a trav&eacute;s de esta interrogaci&oacute;n acerca de la crisis, develar una l&oacute;gica o unas l&oacute;gicas que est&aacute;n por debajo de esa turbulenta y aparentemente ca&oacute;tica superficie. La irregularidad aparente de la crisis es algo que debe tomarse en serio, pero tal compro</font><font face="verdana" size="2">miso no nos priva de herramientas sociol&oacute;gicas para la integraci&oacute;n de las crisis en el proceso de la reconstrucci&oacute;n te&oacute;rica del <i>habitus.</i> &iquest;Existen, por ejemplo, maneras sistem&aacute;ticas en que las crisis de identidad religiosa mueven las trayectorias intelectuales? Esta clase particular de crisis, &iquest;tiene efectos ampliamente generalizables en, por ejemplo, la posici&oacute;n pol&iacute;tica de un intelectual dentro del &aacute;mbito de la academia?; &iquest;lleva todo esto a una mayor o menor propensi&oacute;n a comprometerse con cuestiones religiosas como una parte expl&iacute;cita de un programa escolar y quiz&aacute;s desde un marco de entendimiento restringido y discernible? Son estas algunas de las preguntas que podr&iacute;an ser retomadas emp&iacute;ricamente una vez que reconozcamos un cierto n&uacute;mero de casos y los exploremos como ejemplos de esta clase de experiencia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Besnard, Philippe 1982 "L'anomie dans la biographie intellectuelle de Durkheim"<i>, Sociologie et soci&eacute;t&eacute;s,</i> vol. 14, n&uacute;m. 2, pp. 45&#45;53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734621&pid=S0187-0173201300020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre 1993 <i>The Field of Cultural Production: Essays on Art and Literature,</i> editado por Randal Johnson, Polity Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734623&pid=S0187-0173201300020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1990 <i>The Logic of Practice,</i> Stanford University Press, Stanford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734625&pid=S0187-0173201300020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1988a <i>Homo Academicus,</i> primera edici&oacute;n, Siglo XXI Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734627&pid=S0187-0173201300020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1988b <i>L'Ontologie politique de Martin Heidegger,</i> &Eacute;ditions de Minuit, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734629&pid=S0187-0173201300020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre y Loic Wacquant 1992 <i>An Invitation to Reflexive Sociology,</i> University of Chicago Press, Chicago. &#91;Una <i>invitaci&oacute;n a la sociolog&iacute;a reflexiva,</i> primera edici&oacute;n, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734631&pid=S0187-0173201300020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel 1988 <i>Politics, Philosophy, Culture: Interviews and Other Writings, 1977&#45;1984,</i> editado por Lawrence Kritzman, Routledge, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734633&pid=S0187-0173201300020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mannheim, Karl</font> <font face="verdana" size="2">1936 <i>Ideology and Utopia: An Introduction to the Sociology of Knowledge,</i> Harcourt, Brace and World, Inc., Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734635&pid=S0187-0173201300020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mauss, Marcel</font> <font face="verdana" size="2">1950 <i>Sociologie et anthropologie,</i> Prensas Universitarias </font><font face="verdana" size="2">de Francia, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734637&pid=S0187-0173201300020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sartre, Jean&#45;Paul 1981 <i>The Family Idiot: Gustave Flaubert (1821&#45;1857),</i> vol. 1,</font> <font face="verdana" size="2">University of Chicago Press, Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734639&pid=S0187-0173201300020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1963a <i>Baudelaire,</i> Gallimard, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734641&pid=S0187-0173201300020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1963b <i>Saint Genet,</i> Mentor, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734643&pid=S0187-0173201300020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1963c <i>Search for a Method,</i> Alfred A. Knopf, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734645&pid=S0187-0173201300020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Szakolczai, Arpad 1998 <i>Max Weber and Michel Foucault: Parallel Lifeworks,</i> Routledge, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734647&pid=S0187-0173201300020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas:</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Art&iacute;culo publicado en la <i>Revue europe&eacute;ne des sciences sociales,</i> vol. XLII, n&uacute;m. 129, 2004, pp. 307&#45;314. Traducci&oacute;n de Adriana Garc&iacute;a Andrade.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cabe destacar que esta categor&iacute;a es completamente nueva en el uso que le da Bourdieu. Marcel Mauss utiliz&oacute; este t&eacute;rmino latino en su ensayo "Noci&oacute;n de la</font> <font face="verdana" size="2">t&eacute;cnica corporal" para identificar la misma clase de conjunto de "h&aacute;bitos" socialmente determinados que predisponen a los individuos de ciertas maneras, aunque en el contexto del art&iacute;culo de Mauss las predisposiciones consisten espec&iacute;ficamente en t&eacute;cnicas y posiciones corporales (Mauss, 1950: 368&#45;369). </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> V&eacute;ase, por ejemplo, Bourdieu y Wacquant (1992: 135&#45;136), donde Bourdieu al mismo tiempo rechaza los "modelos mec&aacute;nicos" de este tipo y se refiere a s&iacute; mismo como un "hiperdeterminista".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Bourdieu ha resumido el proyecto de <i>Homo Academicus</i> como un esfuerzo "por dar un recuento, de la forma m&aacute;s completa posible, de la crisis de mayo del 68 y, al mismo tiempo, proponer algunos de los elementos de un modelo invariable acerca de las crisis o las revoluciones", cuesti&oacute;n que no es tan diferente del esfuerzo por mapear la producci&oacute;n intelectual misma de forma sociol&oacute;gica (Bourdieu y Wacquant, 1992: 89).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> En ingl&eacute;s aparece como <i>trial, proof, experiment, peril, danger and testing</i> (nota de la traductora).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Szakolczai (1998: 24&#45;25, 29) se&ntilde;ala que Turner reconoc&iacute;a que los verdaderos ritos de paso y las experiencias liminales quiz&aacute; s&oacute;lo existen en su forma pura en las sociedades sin lenguaje escrito, no modernas. Aunque esto lo lleva a tener precauci&oacute;n y a no leer tan literalmente el sentido antropol&oacute;gico de los t&eacute;rminos, de ninguna manera niega su potencial para incrementar el entendimiento de la producci&oacute;n intelectual.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> A principios de los setenta, Foucault ayud&oacute; a fundar el <i>Groupe d'Information sur les Prisons</i> en Francia, cuyo objetivo era ayudar a que los prisioneros expresaran sus preocupaciones (nota de la traductora).</font></p>      ]]></body><back>
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