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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Quién es el científico social en el siglo XXI? Comentarios desde los contextos académicos y aplicados y desde la corriente principal y la periferia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducciones y notas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Qui&eacute;n es el cient&iacute;fico social en el siglo XXI? Comentarios desde los contextos acad&eacute;micos y aplicados y desde la corriente principal y la periferia<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Hebe Vessuri<sup> 2</sup></font></b></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup></font><i>Investigadora adjunta del Centro de Investigaciones en Geograf&iacute;a Ambiental (CIGA), UNAM, e investigadora em&eacute;rita del Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas (IVIC). Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:hvessuri@gmail.com">hvessuri@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia y sus reconstrucciones sociales e hist&oacute;ricas enfrentan problemas particulares en t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n con el p&uacute;blico y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Embebida en las universidades, la industria y el gobierno, la ciencia es una fuerza cultural e ideol&oacute;gica poderosa, con estructuras de gobierno y gobernabilidad relativamente aut&oacute;nomas y bastante at&iacute;picas. Una raz&oacute;n que suele darse para explicar esta situaci&oacute;n es la naturaleza especializada del conocimiento cient&iacute;fico experto y una fuerte </font><font face="verdana" size="2">necesidad percibida de proteger el trabajo cient&iacute;fico de la direcci&oacute;n o "interferencia" externa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estructuras, desde la evaluaci&oacute;n de pares a la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas ligadas a &aacute;mbitos supuestamente m&aacute;s amplios, a menudo han estado mucho m&aacute;s bajo el control de los practicantes &#45;es decir, los propios cient&iacute;ficos&#45; que en otras &aacute;reas de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. De all&iacute; que en gran medida la pol&iacute;tica y el discurso p&uacute;blicos hayan sido conformados por los propios cient&iacute;ficos y otros escritores en el seno de un colectivo relativamente cerrado, que produjo una versi&oacute;n radicalmente simplificada de la realidad, la cual enfatiza la linealidad, el progreso y los productos intelectuales y materiales de la ciencia. Esta forma de reconstrucci&oacute;n ha servido a un prop&oacute;sito ideol&oacute;gico poderoso, ayudando a mantener el control de los cient&iacute;ficos sobre las representaciones p&uacute;blicas y privadas de su actividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con especificidades propias, la ciencia social ha compartido ampliamente la misma forma de reconstrucci&oacute;n social e hist&oacute;rica. En este trabajo rese&ntilde;o brevemente la evoluci&oacute;n de este aspecto general autolegitimador del enfoque de los cient&iacute;ficos en su reconstrucci&oacute;n y especulo sobre algunas de sus consecuencias. Complemento este breve an&aacute;lisis haciendo referencia a los estudios y enfoques sobre el desarrollo. Hoy el an&aacute;lisis largamente retrasado de estas diferentes tradiciones intelectuales que son el centro de espacios concretos de di&aacute;logo parece estar logrando alg&uacute;n avance. Finalmente, considero la reciente expansi&oacute;n mundial de las ciencias sociales y sus implicaciones para la noci&oacute;n de ciencia internacional. En efecto, construyo mi argumento en t&eacute;rminos de tres historias de acuerdo con las siguientes variables: 1) la identidad de la ciencia social acad&eacute;mica; 2) la evoluci&oacute;n de la problem&aacute;tica del desarrollo desde comienzos del siglo XX; y 3) la ciencia social internacional en la era de la globalizaci&oacute;n. Planteo varias cuestiones que menciono brevemente aqu&iacute; pero que son parte de un esfuerzo m&aacute;s ambicioso en el cual estoy trabajando actualmente sobre las ciencias sociales en la era global. &iquest;Qu&eacute; es lo que determina el grado de segregaci&oacute;n o integraci&oacute;n de las ciencias sociales acad&eacute;micas y los problemas sociales?; &iquest;qu&eacute; condiciona el predominio relativo de una u otra?; &iquest;qu&eacute; tipo de descripci&oacute;n resulta de los estudios del desarrollo&#45;dependencia?; &iquest;qu&eacute; diferencia hacen estas configuraciones variables a la comprensi&oacute;n de la realidad social en diferentes contextos?; &iquest;qu&eacute; cambios organizacionales tienen que sufrir las ciencias sociales para contribuir con m&aacute;s eficacia en el debate p&uacute;blico y en las pol&iacute;ticas informadas?; &iquest;o ser&aacute; que se volver&aacute;n m&aacute;s marginales a la sociedad y el cambio social?</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Primera historia.</b></font> <font face="verdana" size="2"><b>La identidad de los cient&iacute;ficos &#91;sociales&#93; acad&eacute;micos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera historia es un comentario sobre la poderosa socializaci&oacute;n de los cient&iacute;ficos sociales en un conjunto de valores cient&iacute;ficos, que en Am&eacute;rica Latina crecieron estrechamente ligados al escenario universitario en la segunda mitad del siglo XX. Llamo a estas fuentes el "comentario acad&eacute;mico". En la transici&oacute;n de las sociedades tradicionales a las modernas se utiliz&oacute; un criterio de interpretaci&oacute;n basado en las normas y tendencias de los valores sociales observados en las sociedades m&aacute;s avanzadas de Europa y Norteam&eacute;rica. Desde una etapa temprana se distingui&oacute; entre problemas "sociol&oacute;gicos" y "sociales", por medio de los cuales las ciencias sociales tratar&iacute;an de tomar distancia del torbellino de la realidad social para salvaguardar su "especificidad y calidad cient&iacute;fica". Esta fue en gran medida la base de la leyenda de la "torre de marfil" que ve a la academia como alejada y separada del calor de las luchas por el poder y la resistencia. Aunque esa distancia ha sido contestada en diferentes tiempos y lugares, en general se la encuentra en la ra&iacute;z de la ideolog&iacute;a del docente y del investigador universitario tanto en el norte como en el sur globales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fuerza estructuradora institucional e intelectual de las ciencias sociales fue tan fuerte que a comienzos de los setenta la ciencia se conceb&iacute;a como una actividad realizada por un </font><font face="verdana" size="2">grupo humano (la <i>comunidad cient&iacute;fica,</i> o mejor a&uacute;n, las <i>comunidades</i> especializadas por disciplinas). Un cient&iacute;fico social reconocido pudo decir que este grupo estaba "tan completamente aislado del mundo externo que para todos los efectos pr&aacute;cticos no es necesario tomar en consideraci&oacute;n la idiosincrasia de las diferentes sociedades en las cuales los cient&iacute;ficos viven y trabajan" (Ben&#45;David, 1970). Para entonces el inter&eacute;s en el estudio social de la ciencia se concentraba en las condiciones sociales del trabajo acad&eacute;mico. A menudo se adoptaba una visi&oacute;n comparativa en el estudio de la constituci&oacute;n de equipos profesionales en laboratorios, organizaciones estructuradas sobre la base de disciplinas, planes nacionales e institutos de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, al igual que redes de comunicaci&oacute;n entre cient&iacute;ficos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las disciplinas cient&iacute;ficas representan marcos cognitivos que determinan conjuntos leg&iacute;timos de problemas para la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y los m&eacute;todos, conceptos y tradiciones para resolverlos. La estructura disciplinaria de las ciencias sociales constituye una restricci&oacute;n para profesores, cient&iacute;ficos y estudiantes, mientras que tambi&eacute;n es una gu&iacute;a para el aprendizaje y la investigaci&oacute;n. Para algunos observadores, sin embargo, las tendencias recientes sugieren que las ciencias sociales pronto entrar&aacute;n en una era posdisciplinaria. En diferentes tiempos y lugares institucionales, los &aacute;mbitos y objetos de an&aacute;lisis han sido reconfigurados, lo cual ha llevado a mover algunas cuestiones a la primera fila mientras que otras han retrocedido a la oscuridad. Dependiendo del autor considerado, los cambios actuales podr&iacute;an desencadenar una nueva integraci&oacute;n de las ciencias sociales y las ciencias naturales, que han estado separadas por m&aacute;s de un siglo; sin embargo, tambi&eacute;n podr&iacute;an resultar en un nuevo perfil verdaderamente universal de las ciencias sociales. No obstante, esta tendencia puede significar que el conocimiento se oriente crecientemente hacia los esfuerzos locales de resoluci&oacute;n de problemas, dependientes del contexto, integrados en "comunidades" epist&eacute;micas con actores originarios de diferentes actividades sociales externas a la ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las disciplinas de la ciencia social acad&eacute;mica, las instituciones acad&eacute;micas, las asociaciones cient&iacute;ficas, las revistas, los mecanismos de financiamiento y la evaluaci&oacute;n de los pares son elementos que contribuyen a estructurar el mundo del cient&iacute;fico acad&eacute;mico y sirven en la distribuci&oacute;n global del conocimiento y los valores, En t&eacute;rminos institucionales y tambi&eacute;n cognitivos no hay duda de que varios pa&iacute;ses, universidades y disciplinas han servido como modelos a ser emulados. Se reconoce una matriz intelectual com&uacute;n que se refleja en estilos nacionales disciplinarios de investigaci&oacute;n. La producci&oacute;n de conocimiento se define usualmente por la distancia entre el buscador y el objeto de conocimiento, en constante tensi&oacute;n por lograr el equilibrio apropiado entre "distancia y compromiso". El tema de la adecuaci&oacute;n de las formas que envuelven una mayor distancia o las formas m&aacute;s comprometidas de conocimiento social y humano contin&uacute;a siendo controvertido y var&iacute;a con el tiempo. Las ciencias sociales proporcionan herramientas que permiten a los practicantes y cr&iacute;ticos cuestionar las interpretaciones de la realidad social, la legitimaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y los t&eacute;rminos usados por los propios cient&iacute;ficos. Muchos debates acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos recientes comparten precisamente esos rasgos cr&iacute;ticos que hacen de las ciencias sociales un aspecto importante en las actuales tensiones y antinomias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cient&iacute;ficos sociales est&aacute;n cambiando sus actitudes hacia la hegemon&iacute;a de departamentos disciplinarios y hacia la investigaci&oacute;n disciplinaria. Aunque las instituciones disciplinarias contin&uacute;an siendo importantes para la educaci&oacute;n de pregrado y posgrado, al igual que para proyectos de investigaci&oacute;n focalizados y nuevas hip&oacute;tesis cient&iacute;ficas, en el futuro las disciplinas tradicionales tendr&aacute;n que competir con la investigaci&oacute;n interdisciplinaria y los proyectos educativos. Adem&aacute;s, las brechas entre las ciencias sociales y otras formas de conocimiento est&aacute;n siendo actualmente desafiadas, como se aclarar&aacute; m&aacute;s abajo. Se busca la transdisciplinariedad y la interdisciplinariedad para manejar problemas complejos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque ha sido m&aacute;s f&aacute;cil para los cient&iacute;ficos naturales y f&iacute;sicos que para los cient&iacute;ficos sociales construir un esquema de profesionalizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, la ciencia social se ha vuelto altamente profesionalizada (exhibiendo un marcado sistema de rango). La primera historia sostiene que el cient&iacute;fico social que no permanece en la academia es de segunda clase, acad&eacute;micamente "impuro". Surgi&oacute; una visi&oacute;n profundamente jer&aacute;rquica en la cual la posici&oacute;n m&aacute;s valorada era la del cient&iacute;fico acad&eacute;mico, que se encontraba en el contexto universitario haciendo investigaci&oacute;n y docencia disciplinarias. La idea era que un joven tomaba un puesto de trabajo gubernamental o en una organizaci&oacute;n no gubernamental (ONG) s&oacute;lo porque las carreras acad&eacute;micas adecuadas eran escasas o demasiado mal pagadas. O quiz&aacute; porque no era suficientemente talentoso para seguir una vida dedicada a la investigaci&oacute;n y el esfuerzo intelectual. Esta es, entonces, una historia de "jerarqu&iacute;as" y "competici&oacute;n" entre los valores acad&eacute;micos de la investigaci&oacute;n libre y los del trabajo aplicado, orientado, al que a menudo se le ha negado inclusive la calidad de ser investigaci&oacute;n, claramente rebajado en t&eacute;rminos de prestigio. La noci&oacute;n del <i>ethos</i> de la ciencia, y por implicaci&oacute;n de la ciencia social, fue expresada por Robert Merton para Estados Unidos en algunos ensayos de comienzos de los a&ntilde;os cuarenta, siendo modificada y desarrollada m&aacute;s tarde por estudiantes y colegas como Bernard Barber (1952), Norman Storer (1966) y Warren Hagstrom (1965). Se institucionaliz&oacute; en el canon de la sociolog&iacute;a estadounidense de la ciencia como una "norma de la ciencia". En su expansi&oacute;n a las diferentes regiones del mundo, las nuevas ciencias sociales que comenzaron a institucionalizarse adoptaron muchas de esas prescripciones normativas como lo revelan los programas formales por medio de los cuales se integraron en las universidades a lo largo y ancho del planeta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las actividades acad&eacute;micas b&aacute;sicas del cient&iacute;fico social destaca la publicaci&oacute;n. Su dimensi&oacute;n internacional ha cre</font><font face="verdana" size="2">cido considerablemente en las diferentes regiones, mostrando que la ciencia social regional no est&aacute; exclusivamente orientada al consumo local; si a esto agregamos la literatura cient&iacute;fica que se produce en idiomas diferentes del ingl&eacute;s tendremos una visi&oacute;n de la importancia que la orientaci&oacute;n cognitiva internacional tiene para la reproducci&oacute;n de las ciencias sociales en el mundo en general. Esta dependencia se vuelve evidente con respecto a los repertorios tem&aacute;ticos. Estos son claves para asegurar un intercambio significativo entre el mundo acad&eacute;mico y el no acad&eacute;mico. Una fuente frecuente de ansiedad para el investigador es c&oacute;mo acercarse a un p&uacute;blico cuando no se piensa prioritariamente en los colegas de uno, sinti&eacute;ndose "v&eacute;rtigo" en la confrontaci&oacute;n con el p&uacute;blico en general. De la visi&oacute;n construida por la ciencia social acad&eacute;mica del trabajo aplicado en las agencias p&uacute;blicas y ONGS resultaba una <i>predicci&oacute;n</i> que confirmar&iacute;a un estado de cosas que parec&iacute;a obvio: los cient&iacute;ficos socializados en el sistema de valores acad&eacute;micos sufr&iacute;an el "dolor del conflicto psicol&oacute;gico" al enfrentarse a situaciones que requer&iacute;an o estimulaban comportarse de maneras violatorias de las normas que hab&iacute;an adquirido. Estas inclu&iacute;an notablemente la noci&oacute;n de distancia respecto de la realidad social y sus enredos, presentada con fuerza por Max Weber en su celebrada obra <i>El pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico</i> (2003). Para liberarse de este "dolor" correspond&iacute;a al "inter&eacute;s del cient&iacute;fico social" asumir el <i>ethos</i> en el cual hab&iacute;a sido socializado. A diferencia de las presiones pol&iacute;ticas, los dilemas morales y las tentaciones comerciales el mundo acad&eacute;mico ofrec&iacute;a seguridad intelectual y normativa, fuera de las complicaciones de la vida real. En esta primera historia, el cient&iacute;fico en un programa, instituci&oacute;n u ONG dedicados al desarrollo es una figura infeliz, ansiosa y posiblemente rara que est&aacute; en constante conflicto con los valores pol&iacute;ticos o comerciales y las estructuras organizacionales. Como resultado del patr&oacute;n &uacute;nico de socializaci&oacute;n de los cient&iacute;ficos acad&eacute;micos, sus personalidades son descritas como intolerantes de las restricciones organizacionales o pol&iacute;ticas. Se dice que los cient&iacute;ficos son bastante independientes y cui</font><font face="verdana" size="2">dadosos de su integridad, demasiado esc&eacute;pticos, demasiado hostiles frente a las estructuras de autoridad, demasiado leales a la ciencia y desde&ntilde;osos de los valores organizacionales locales. Esas personas se supone que plantean un problema importante para la marcha sin sobresaltos de las organizaciones de desarrollo o empresariales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El actual doble movimiento en el cual una comunidad de investigaci&oacute;n se vuelve m&aacute;s internacionalizada mientras que los reclamos locales espec&iacute;ficos tambi&eacute;n ganan estatus no es tan parad&oacute;jico como pudiera parecer. En una nueva visita a este problema, Keim (2010) argumenta que las tensiones entre las sociolog&iacute;as locales y generales pueden considerarse como una consecuencia directa de la creciente comunicaci&oacute;n internacional. En su opini&oacute;n el acceso m&aacute;s frecuente de cient&iacute;ficos acad&eacute;micos "perif&eacute;ricos" a los foros "centrales" confronta a los investigadores que se consideran a s&iacute; mismos como contribuyendo a la teor&iacute;a universalmente v&aacute;lida con una situaci&oacute;n en la cual son ubicados por el aparato dominante internacional en una posici&oacute;n como especialistas en pa&iacute;ses perif&eacute;ricos en desarrollo, y su conocimiento no es reconocido como teniendo valor universal sino s&oacute;lo validez de alcance regional o local. Esto es parte de la divisi&oacute;n del trabajo por la cual los cient&iacute;ficos del sur global contin&uacute;an siendo relegados a la tarea de recolecci&oacute;n de datos y a los estudios emp&iacute;ricos, mientras que los cient&iacute;ficos del norte elaboran las implicaciones te&oacute;ricas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Segunda historia. El giro del desarrollo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi segunda historia se refiere al desarrollo como un campo de investigaci&oacute;n y actividad social. Sus fuentes pueden encontrarse en una amplia variedad de lugares. Desde los tempranos programas de desarrollo y sus defensores despu&eacute;s del fin de la Segunda Guerra Mundial encontramos argumentos para el establecimiento de programas de apoyo a los pa&iacute;ses considerados como subdesarrollados, vinculados con la transferencia de recursos, tecnolog&iacute;a y conocimiento desde la porci&oacute;n rica del mundo hacia aquellas regiones que se hab&iacute;an quedado rezagadas. Los a&ntilde;os de progreso de la posguerra fueron en m&aacute;s de un sentido la culminaci&oacute;n de un proceso de "modernizaci&oacute;n" que hab&iacute;a comenzado en el siglo XIX, por medio del cual toda una miscel&aacute;nea de culturas dio lugar al feliz mundo compartido de la modernidad, concebido como un <i>continuum</i> &uacute;nico y homog&eacute;neo. Una t&iacute;pica definici&oacute;n es la que se encuentra en el Informe de la Comisi&oacute;n del Sur de 1990:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo es un proceso que permite a los seres humanos realizar su potencial, construir autoconfianza y conducir vidas de dignidad y logro. Es un proceso que libera a las personas de su temor a la necesidad y la explotaci&oacute;n. Es un movimiento que los aleja de la opresi&oacute;n social, pol&iacute;tica o econ&oacute;mica. A trav&eacute;s del desarrollo, la independencia pol&iacute;tica adquiere su verdadera significaci&oacute;n. Y es un proceso de crecimiento, un movimiento que surge esencialmente desde el interior de la sociedad que se est&aacute; desarrollando &#91;...&#93;. La base del desarrollo de una naci&oacute;n deben serlo sus propios recursos, tanto humanos como materiales, usados plenamente para satisfacer sus necesidades &#91;...&#93;. El desarrollo, por lo tanto, tiene que ser un esfuerzo de y para la gente. El verdadero desarrollo tiene que estar centrado en la gente (South Centre, 1990).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El campo del desarrollo ha sido un poderoso instrumental de la ciencia, o mejor dicho, de la "ingenier&iacute;a" social, particularmente con respecto a la descolonizaci&oacute;n y el sur, prometiendo resolver los problemas de pobreza y estancamiento, aunque la soluci&oacute;n siempre pareci&oacute; retroceder como el horizonte en la medida en que uno pensaba que se acercaba a ella. Ha mantenido una relaci&oacute;n inc&oacute;moda con la ciencia social acad&eacute;mica. Algunas veces se le consider&oacute; como siendo parte de la plataforma de construcci&oacute;n te&oacute;rica de la ciencia social, mientras que en otras ocasiones se le vio como un tipo inferior de pensamiento y acci&oacute;n social. En los setenta la investigaci&oacute;n se hab&iacute;a convertido en una herramienta importante para la tecnolog&iacute;a militar e industrial. Ya no era necesario convencer a los Estados o a la gran industria de la relevancia de la ciencia; la cuesti&oacute;n se centraba en c&oacute;mo fomentarla y utilizarla para sus propios fines.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos y en otros pa&iacute;ses se crearon agencias espec&iacute;ficas para apoyarla y estimularla. Los problemas relacionados con los recursos humanos y financieros de la ciencia, incluyendo la ciencia para el desarrollo, adquirieron tanta importancia como los de la organizaci&oacute;n. Fue un tiempo en el cual la ciencia y los cient&iacute;ficos gozaron de gran prestigio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diferentes momentos muchos de los investigadores sociales m&aacute;s reflexivos, particularmente en el mundo no occidental, han publicado libros y art&iacute;culos sobre c&oacute;mo organizar los recursos de investigaci&oacute;n y c&oacute;mo emprender programas para el desarrollo. Estas fuentes constituyen el "comentario desarrollista o sobre el desarrollo". En marcado aunque no sorprendente contraste con respecto al comentario acad&eacute;mico en la primera historia, la literatura sobre "el desarrollo" no se interes&oacute; en establecer puntos de valor disciplinarios generales o en utilizar la literatura de la ciencia social para ning&uacute;n otro prop&oacute;sito que no fuera robustecer los hallazgos en torno al programa de desarrollo que ten&iacute;a entre manos y proponer soluciones pr&aacute;cticas plausibles a los problemas en cuesti&oacute;n. Ello, por ejemplo, es lo que se observa en la obra de Calcagno (1990) en Am&eacute;rica Latina, cuando revisa y actualiza los estilos de desarrollo en la regi&oacute;n (v&eacute;ase tambi&eacute;n Frank, 1970; Rodr&iacute;guez, 1983).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese al origen com&uacute;n en las ciencias sociales, los dos colectivos de investigaci&oacute;n permanecieron en buena medida separados. Curiosamente, el problema de la socializaci&oacute;n, repetidamente identificado en la literatura acad&eacute;mica, no se encuentra en el comentario de la literatura sobre el desarrollo. En efecto, existen elementos importantes y penetrantes de ese comentario que dibujan las realidades cotidianas del trabajo del desarrollo de maneras que vuelven problem&aacute;tico el conflicto de roles tan publicitado en la perspectiva acad&eacute;mica. Aunque en los programas gubernamentales y de las instituciones no gubernamentales los cient&iacute;ficos sociales del desarrollo pueden no ser completamente libres, ya que a menudo son "funcionarios" en organizaciones burocr&aacute;ticas m&aacute;s grandes, a menudo se sienten libres de las pesadas cargas docentes y de la falta </font><font face="verdana" size="2">de inter&eacute;s en la investigaci&oacute;n por parte de sus colegas acad&eacute;micos. Tambi&eacute;n tienden a expresar una satisfacci&oacute;n sociopol&iacute;tica y/o moral por participar en el mejoramiento de las condiciones sociales de la gente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La libertad en el contexto de la ciencia se vincula con la noci&oacute;n de autonom&iacute;a, un rasgo hist&oacute;ricamente apreciado en la narrativa acad&eacute;mica. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; significa la autonom&iacute;a para un cient&iacute;fico social? No mucho &#45;ni en el pasado ni hoy&#45; si no puede tener el tiempo o los recursos necesarios para hacer la investigaci&oacute;n que desea hacer. La cuesti&oacute;n de si el investigador en temas de desarrollo tiene el tiempo y la libertad relativos (autonom&iacute;a) para definir su propia investigaci&oacute;n ha existido desde una etapa temprana. La investigaci&oacute;n participativa (Fals Borda, 1978) ilustra los tipos de argumentos y debates que estimul&oacute; el compromiso social, envolviendo diferentes ideas de autonom&iacute;a y responsabilidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos distinguir entre la <i>funci&oacute;n</i> de la investigaci&oacute;n para el desarrollo en un cierto periodo &#45;es decir, el compromiso organizador con el mismo y su lugar en las actividades sociales&#45; y planificar el <i>"acto"</i> o <i>"conducci&oacute;n"</i> real de la investigaci&oacute;n, en lo cual simplemente se considera necesario una considerable libertad de acci&oacute;n. Esto puede ilustrarse con un ejemplo. Desde el comienzo, las sociedades ecol&oacute;gicas en el Reino Unido y en Estados Unidos reconocieron la importancia de relacionar los estudios ecol&oacute;gicos con las aplicaciones pr&aacute;cticas, principalmente con actividades productivas como la agricultura, la cr&iacute;a de ganado y la gesti&oacute;n de los recursos naturales (agua, suelos y recursos forestales), ingredientes b&aacute;sicos de la labor del desarrollo. En este esp&iacute;ritu, naci&oacute; <i>The Journal of Applied Ecology</i> en 1964. Sin embargo, es interesante observar que treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, al hacer el balance de lo que hab&iacute;a ocurrido con la revista en las tres d&eacute;cadas anteriores, los editores anotaban que la mayor&iacute;a de los art&iacute;culos carec&iacute;a de indicadores sobre aplicaciones pr&aacute;cticas de la investigaci&oacute;n y que no proporcionaban recomendaciones claras de gesti&oacute;n (Pienkowsky y Watkinson, 1996, en Castillo, 2011). En a&ntilde;os m&aacute;s recientes la revista </font><font face="verdana" size="2">experiment&oacute; un enorme incremento tanto en el n&uacute;mero de art&iacute;culos como en su impacto desde un punto de vista cient&iacute;fico. No obstante, los editores tambi&eacute;n reconoc&iacute;an como algo muy significativo que la informaci&oacute;n llega ahora a p&uacute;blicos espec&iacute;ficos, particularmente los relacionados con la gesti&oacute;n de recursos ecosist&eacute;micos y forestales, tomadores de decisiones, as&iacute; como al p&uacute;blico en general pero a trav&eacute;s de enfoques mucho m&aacute;s orientados a los usuarios (Freckleton et al., 2005). En esta historia notamos que los cient&iacute;ficos acad&eacute;micos tienen gran dificultad de conducir sus investigaciones de una forma apropiada a sus objetivos expresos de desarrollo, aun si pueden tener la libertad de formular sus proyectos en esos t&eacute;rminos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, tambi&eacute;n tiene relevancia la cuesti&oacute;n relacionada con las formas de publicaci&oacute;n caracter&iacute;sticas de los especialistas en desarrollo. Est&aacute;n quienes publican informes t&eacute;cnicos en lo que se conoce como literatura gris, quienes no publican nada o los que publican en revistas acad&eacute;micas. Muchos expertos en temas de desarrollo han apoyado vigorosamente una pol&iacute;tica de libertad de publicaci&oacute;n acad&eacute;mica y han argumentado que debe existir un m&iacute;nimo de documentos institucionales internos, como manera de estimular la calidad como consecuencia de la exposici&oacute;n p&uacute;blica a la cr&iacute;tica de los pares. Durante mucho tiempo el libre flujo de la informaci&oacute;n t&eacute;cnica, o por lo menos el flujo m&aacute;s libre compatible con el tipo de literatura producida, fue aceptado ampliamente si no es que universalmente reconocido en estos c&iacute;rculos como un beneficio neto para todas las partes. En efecto, algunas de las mejores obras literarias que surgieron de la ciencia social latinoamericana lo han sido sobre la teor&iacute;a y los problemas del desarrollo, como lo muestran las publicaciones de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina (CEPAL) sobre el desarrollo y las respuestas cr&iacute;ticas de los te&oacute;ricos de la dependencia (CEPAL, 1969; Cardoso y Faletto, 1972). Puede notarse que en los sesenta los cient&iacute;ficos sociales acad&eacute;micos ya produc&iacute;an extensos estudios cuasi emp&iacute;ricos de "investigaci&oacute;n sobre el desarrollo", definiendo una agenda de in</font><font face="verdana" size="2">vestigaci&oacute;n y enfoques metodol&oacute;gicos desde el propio mundo acad&eacute;mico (Cooper, 1973; Pavitt, 1984; Herrera, 1971).<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina, el Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela se convirti&oacute; en un polo de atracci&oacute;n en la regi&oacute;n en el cruce de disciplinas de ciencias sociales y preocupaciones sociopol&iacute;ticas. Con una perspectiva de investigaci&oacute;n que se extend&iacute;a desde la planificaci&oacute;n nacional hasta la reforma agraria a trav&eacute;s de la ciencia y la tecnolog&iacute;a mantuvo una relaci&oacute;n competitiva <i>sui generis</i> con la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales en la misma Universidad, la cual cultivaba y defend&iacute;a las fronteras disciplinarias en escuelas separadas de sociolog&iacute;a, antropolog&iacute;a y econom&iacute;a. El Cendes estuvo estrechamente conectado con la educaci&oacute;n de varias generaciones de expertos en planificaci&oacute;n y funcionarios de agencias gubernamentales y ONGS (Darwich, 2005). Cuando naci&oacute; lo hizo acompa&ntilde;ando la construcci&oacute;n del moderno Estado venezolano en la democracia incipiente instalada en 1958. El origen del Cendes puede verse como profun</font><font face="verdana" size="2">damente imbricado en ese proceso de construcci&oacute;n social; por ello se percibi&oacute; a s&iacute; mismo como el proveedor de conocimiento t&eacute;cnico para el Estado en su papel racionalizador de la sociedad. Esta ideolog&iacute;a racionalista optimista promovi&oacute; una visi&oacute;n particular de las ciencias sociales. El hecho de estar ubicado en un contexto universitario y de no ser una unidad gubernamental le dio un margen m&aacute;s grande de autonom&iacute;a que el que </font><font face="verdana" size="2">hubiera tenido como escuela de cuadros en el Ministerio de Planificaci&oacute;n. Adem&aacute;s, esta ubicaci&oacute;n permiti&oacute; el surgimiento de un pensamiento social vinculado con la gesti&oacute;n y desarrollo del enfoque de la dependencia, al igual que tambi&eacute;n alent&oacute; a repensar la necesidad de la transformaci&oacute;n del Estado y de la sociedad para producir los cambios percibidos como necesarios para alcanzar una sociedad m&aacute;s equitativa, con mayores m&aacute;rgenes de libertad (Vessuri, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, el investigador com&uacute;n en el campo del desarrollo combina un men&uacute; de actividades diferente al de su contraparte acad&eacute;mica. La publicaci&oacute;n en revistas arbitradas internacionales no es necesariamente su meta, ya que dirige su trabajo preferiblemente a p&uacute;blicos locales, a dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas o a tomadores de decisiones. Habiendo dicho esto, sin embargo, debemos reconocer que la publicaci&oacute;n es s&oacute;lo una de sus tareas, mientras que hay una rica variedad de actividades en las que se involucra pero que caen fuera del rango de las actividades de publicaci&oacute;n en sentido estricto y que se relacionan con la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o acad&eacute;mico, tales como los inventarios de recursos bi&oacute;ticos, la planificaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de comunidades forestales, al igual que diferentes dimensiones de la investigaci&oacute;n participativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos de los valores que distinguen a la investigaci&oacute;n en desarrollo de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, se ha argumentado que los valores acad&eacute;micos se aglutinan en torno al desinter&eacute;s, la autonom&iacute;a, la espontaneidad y la apertura, mientras que los valores del desarrollo se centran en los logros concretos del desarrollo, la organizaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n y el control de objetivos sociales. En las instituciones acad&eacute;micas es plausible decir que los valores "mertonianos" pueden celebrarse p&uacute;blicamente como representando la esencia institucional, mientras que en las organizaciones de desarrollo los valores se afirman m&aacute;s frecuentemente de forma t&aacute;ctica como recordatorios para los no informados de que la investigaci&oacute;n es, en gran medida, un asunto incierto, que no puede someterse a los reg&iacute;menes de rendici&oacute;n de cuentas de otras actividades sociales. No obstante, una teor&iacute;a de las diferencias de tipos ideales entre las culturas institucionales es una cosa y una descripci&oacute;n de realidades cotidianas en ambientes institucionales complejos es otra. Quienes est&aacute;n envueltos en la pr&aacute;ctica de la gesti&oacute;n de esfuerzos de investigaci&oacute;n han tendido a reconocer como intratables los problemas de distinguir entre estos ambientes institucionales, ya que teorizar sobre las diferencias esenciales les ha preocupado muy poco. Con todo, persisten ciertos hechos obstinados:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;En la segunda mitad del siglo XX las ciencias sociales institucionalizadas sufrieron cambios importantes que se identificaron con la bandera de la profesionalizaci&oacute;n y la corriente principal. El nuevo modelo se extendi&oacute; al mundo no occidental a trav&eacute;s de la expansi&oacute;n del curr&iacute;culum "internacional", que sirvi&oacute; como proyecto para las nuevas instituciones y programas sociales en todo el mundo. Sin embargo, una cosa fue la teor&iacute;a y otra diferente la pr&aacute;ctica de las ciencias sociales. En muchos lugares del sur global la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos sociales con formaci&oacute;n acad&eacute;mica no han trabajado (a tiempo completo) en las universidades, y tampoco los programas de desarrollo o de gobierno tuvieron problemas para reclutar a todos los que quisieron, incluso tomando en cuenta la perpetua competici&oacute;n por los mejores y los m&aacute;s brillantes.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;Las universidades no han sido universalmente consideradas como los hogares naturales de la investigaci&oacute;n: la mayor&iacute;a han estado escasas de recursos y tuvieron un compromiso primordial con la docencia. Adem&aacute;s, muchas experimentaron presiones culturales, pol&iacute;ticas y religiosas que cuestionaban seriamente cualquier noci&oacute;n de que las universidades, como tales, fueran comunidades de investigaci&oacute;n libre y adecuadamente financiadas.</font></p> </blockquote>      <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tercera historia. El conocimiento social en la era de la globalizaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera historia tiene que ver con el surgimiento de un nuevo jugador en el campo de las ciencias sociales: las propias ciencias sociales en el mundo no occidental, con una voz y una presencia crecientemente m&aacute;s fuertes simplemente por su tama&ntilde;o. El <i>Informe sobre las ciencias sociales en el mundo</i> publicado por el International Social Science Council y la Unesco en 2010 ofreci&oacute; una revisi&oacute;n comprehensiva del estado del arte de las ciencias sociales en el mundo, analizando la din&aacute;mica, geograf&iacute;a y estructuras institucionales, materiales y sociales que influencian su producci&oacute;n y circulaci&oacute;n. La revisi&oacute;n tambi&eacute;n examina las brechas que reducen la habilidad de las ciencias sociales para analizar las tendencias de las sociedades humanas y enfrentar con efectividad los desaf&iacute;os globales. Los mayores esfuerzos del informe estuvieron en mostrar cifras, magnitudes y mecanismos de organizaci&oacute;n que inclu&iacute;an los <i>rankings</i> de universidades como el de Shanghai y otros similares, adem&aacute;s de las principales bases de datos bibliom&eacute;tricas. Claramente un informe de este tipo no pod&iacute;a cubrir todas las posibilidades en un &uacute;nico volumen. Hubo importantes dimensiones que quedaron sin considerar, como es el caso de la capacidad de las ciencias sociales de interpretar la realidad de las unidades sociales heterog&eacute;neas que conforman el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hoy existen comunidades de investigaciones significativas en pa&iacute;ses como China, India, Brasil, Sud&aacute;frica, Corea y M&eacute;xico, que incluyen a individuos que est&aacute;n repensando cr&iacute;ticamente las relaciones entre el conocimiento y el poder en el Tercer Mundo, contribuyendo as&iacute; a cambiar la arquitectura de la ciencia mundial y la estructura del poder cient&iacute;fico. La globalizaci&oacute;n comienza a reducir el prestigio de las teor&iacute;as sociales desarrolladas en Europa y Norteam&eacute;rica y ayuda a elevar el pensamiento intelectual de otras regiones al tiempo que genera anomal&iacute;as con respecto a conceptos y teor&iacute;as en Occidente. M&aacute;s maduras y ubicuas, las ciencias sociales comienzan a hacer preguntas, con m&aacute;s frecuencia y sistematicidad, sobre las categor&iacute;as sociales y tradiciones de pensamiento que hasta el pasado reciente fueron ignoradas o relegadas bajo el peso de las formas can&oacute;nicas del conocimiento cient&iacute;fico social creado en Occidente, iniciando asimismo la exploraci&oacute;n de diferentes conceptos y enfoques metodol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un creciente n&uacute;mero de investigadores, principalmente del mundo no occidental, argumentan que las teor&iacute;as occidentales pretenden la validez universal aunque no interpretan adecuadamente fen&oacute;menos en otros contextos. A su vez, cuestionan que al pretender interpretar la realidad a trav&eacute;s de las lentes del modelo occidental las teor&iacute;as producidas por las ciencias sociales en el resto del mundo tambi&eacute;n fracasan en entender lo que sucede. Pese a estas limitaciones, la noci&oacute;n de la ciencia se ampli&oacute; con su creciente difusi&oacute;n y tambi&eacute;n sufri&oacute; cambios m&aacute;s profundos. El &eacute;nfasis en la permeabilidad de la ciencia al mundo externo se hizo m&aacute;s com&uacute;n a trav&eacute;s del "mercado", las oportunidades de financiamiento, las demandas de la sociedad civil o, m&aacute;s concretamente, de sociedades an&oacute;nimas o de responsabilidad limitada, clientes particulares, etc&eacute;tera. Lejos de estar aisladas, en esta nueva narrativa las ciencias sociales llegaron a ser percibidas como estrechamente imbricadas con las estructuras econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales. Esto implic&oacute; toda una nueva serie de limitaciones y posibilidades. En el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX hubo una explosi&oacute;n de estudios institucionales acerca de la actividad cient&iacute;fica en diferentes pa&iacute;ses. Nunca antes la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, tanto nacional como internacional, fue tan estimulada, ni hab&iacute;an existido cantidades tan grandes de investigadores sociales evaluando la producci&oacute;n cient&iacute;fica y participando en la elaboraci&oacute;n de indicadores sobre la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n en el medio de una globalizaci&oacute;n creciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los sesenta y los setenta el enfoque de la dependencia hab&iacute;a ofrecido una oportunidad de examinar cr&iacute;ticamente la hegemon&iacute;a de la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n y el crecimiento en su seno de la teor&iacute;a del desarrollo. Este fue un tiempo en el cual </font><font face="verdana" size="2">los cient&iacute;ficos sociales y tambi&eacute;n los "duros" de Am&eacute;rica Latina comenzaron a desafiar las teor&iacute;as sociales desarrolladas en Occidente, reconociendo cr&iacute;ticamente la realidad econ&oacute;mica y social de Am&eacute;rica Latina. Los noventa fueron testigos de las exploraciones por cient&iacute;ficos sociales del este de Asia deseosos de reconsiderar la validez de las teor&iacute;as sociales basadas en las experiencias europea y estadounidense. Mientras que las ciencias sociales cl&aacute;sicas en la Europa del siglo XIX hab&iacute;an reflejado los cambios sociales europeos, ahora los cient&iacute;ficos sociales asi&aacute;ticos, africanos y latinoamericanos est&aacute;n repensando las teor&iacute;as sociales basadas en los cambios sociales en el este de Asia, &Aacute;frica subsahariana y Sudam&eacute;rica. Aunque los grupos de investigaci&oacute;n no son tan grandes ni poderosos en recursos, s&iacute; pudieran llegar a desafiar la fuerte influencia de Occidente en las ciencias sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2001, en un n&uacute;mero especial dedicado a la ciencia y sus culturas del <i>International Social Science Journal</i> de la Unesco, del cual fui editora invitada, not&eacute; que hab&iacute;a muchos tipos de indicaciones que apuntaban a que la ciencia y la tecnolog&iacute;a enfrentaban nuevos desaf&iacute;os, esta vez de car&aacute;cter global. Mientras que el imperialismo acad&eacute;mico se hab&iacute;a desvanecido con el fin del sistema colonial, como hemos visto en nuestra primera historia, una versi&oacute;n d&eacute;bil pero penetrante de la hegemon&iacute;a de Occidente persist&iacute;a en varias formas despu&eacute;s de la Guerra Fr&iacute;a y en lo que ya se presentaba como la era de la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe explorar si el cuestionamiento que hacen teor&iacute;as como las de la investigaci&oacute;n comparativa (Mahoney y Rueschemeyer, 2003), la <i>indigenizaci&oacute;n</i> del conocimiento (Hill, 1995), el conocimiento subalterno (Chakrabarty, 1993), la <i>colonialidad</i> del poder (Quijano, 1997), la teor&iacute;a del Sur (Connell, 2007), el relativismo cognitivo y moral (Lukes, 2008), el multiculturalismo (Inglis, 1995) y otros enfoques similares de la ciencia hegem&oacute;nica es valioso, al igual que si abre sendas hacia un mundo cient&iacute;fico no hegem&oacute;nico, y en tal caso la pregunta es c&oacute;mo. No est&aacute; claro si estas cr&iacute;ticas cuestionan las bases epistemo</font><font face="verdana" size="2">l&oacute;gicas occidentales de teorizar y si ayudan a construir ciencias no hegem&oacute;nicas. No hay contribuciones suficientemente profundas en la dimensi&oacute;n te&oacute;rica, especialmente en la construcci&oacute;n de modelos por los cuales se conciben el conocimiento mundial y la globalizaci&oacute;n, como lo refleja el "Informe Mundial de la Ciencias Sociales &#91;IMCS&#93; 2010".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, tan pronto como se expresan estas opiniones uno debe admitir la debilidad institucional de la investigaci&oacute;n social fuera de Occidente. En general, las ciencias sociales en contextos poscoloniales se disociaron de los fundamentos no formales y no institucionales de la sabidur&iacute;a popular. Si las ciencias sociales alguna vez se relacionaron con esas otras formas de conocimiento fue s&oacute;lo para aprender <i>sobre</i> ellos pero nunca para aprender de ellos (Kumaran, 2012). En esto &uacute;ltimo se constituyeron como un elemento importante de la desconfianza inducida por quienes ten&iacute;an el poder respecto de la conciencia popular, las costumbres que percib&iacute;an como siendo acient&iacute;ficas, "contrarias al progreso", siempre confinadas al polo "b&aacute;rbaro" e incivilizado. El <i>eurocentrismo</i> y el <i>orientalismo</i> son l&oacute;gicas culturales y epist&eacute;micas interconectadas con el imperialismo capitalista y embebidas en las disciplinas sociales para hacer de Europa el punto central de una narrativa para el an&aacute;lisis del desarrollo de la modernidad, silenciando su experiencia imperial y su violencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacionalismo, y en particular el <i>nacionalismo metodol&oacute;gico</i> en conexi&oacute;n con las ciencias sociales en los pa&iacute;ses poscoloniales, fue un enlazamiento consciente de un lugar&#45;territorio para crear un conjunto de orientaciones desde donde confrontar los discursos coloniales en las ciencias sociales. La identificaci&oacute;n con un lugar les permiti&oacute; a los intelectuales "nacionales" en diferentes pa&iacute;ses construir solidaridades intelectuales en contra el conocimiento colonial&#45;poscolonial dominante (Patel, 2012). Los nuevos Estados modernos iniciaron los proyectos modernistas apoy&aacute;ndose, entre otras cosas, en la educaci&oacute;n superior para crear la nueva India, Brasil, Corea, Argentina, Egipto, Taiw&aacute;n, etc&eacute;tera. El conocimiento social vino a discutir </font><font face="verdana" size="2">y a representar el cambio social que ocurr&iacute;a en una naci&oacute;n y territorio particular, el Estado&#45;naci&oacute;n, y a permitir la institucionalizaci&oacute;n de una agenda de problemas particularista de una nueva manera: una evaluaci&oacute;n de c&oacute;mo la modernidad cambi&oacute; a las instituciones (parentesco, familia, casta y religi&oacute;n) que eran caracter&iacute;sticas de un pa&iacute;s particular. El conocimiento social tambi&eacute;n particip&oacute; en la planificaci&oacute;n social de las nuevas sociedades. Al hacerlo, sin embargo, las nuevas ciencias sociales "nacionales" se estructuraron en el marco de las llamadas ciencias sociales internacionales, aumentando la relevancia de las &uacute;ltimas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, remontarnos en la historia del pensamiento social y argumentar que las ciencias sociales nacionales son puramente europeas y por lo tanto "err&oacute;neas" no es v&aacute;lido. No podemos prescindir de sus categor&iacute;as anal&iacute;ticas por su genealog&iacute;a euroc&eacute;ntrica y colonial, aunque a menudo ofrecen s&oacute;lo una comprensi&oacute;n parcial y defectuosa. Claramente necesitamos una estrategia multidimensional que desplace a la ciencia hegem&oacute;nica. Por otro lado, en esta nueva estrategia el Estado&#45;naci&oacute;n parece conservar su significaci&oacute;n, aunque no como un sitio para crear "particularidades" sino para la intervenci&oacute;n que desplaza el conocimiento hegem&oacute;nico. Reducir la "sociedad" al territorio nacional en las sociolog&iacute;as nacionalistas de los viejos pa&iacute;ses coloniales ha creado problemas metodol&oacute;gicos y te&oacute;ricos que convierten en subalternas las voces y experiencias de los "d&eacute;biles locales" y "marginales" en su territorio invisible e inaudible. Con el tiempo las disciplinas tambi&eacute;n se asociaron demasiado estrechamente a los discursos oficiales y con los m&eacute;todos para comprender la relaci&oacute;n entre la naci&oacute;n, el Estado&#45;naci&oacute;n y la modernidad, que fue cuidadosamente evitada en la primera historia a trav&eacute;s de los mecanismos del "distanciamiento". Sin embargo, el Estado&#45;naci&oacute;n sigue siendo crucial para hacer pol&iacute;tica y definir identidades. De esta forma, es un sitio clave de intervenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tres historias esbozadas m&aacute;s arriba envuelven descripciones de campos intelectuales y los papeles de individuos y colectivos como sujetos y agentes del cambio tanto en la ciencia como en la realidad social. Las tres reflejan maneras particulares de establecer l&iacute;mites y formas de intervenci&oacute;n social. Por medio de las tres historias he presentado algunos elementos de un marco anal&iacute;tico que busca ayudar a la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo las ciencias sociales son parte de las diferenciaciones y transformaciones de la sociedad a trav&eacute;s de sus expresiones te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos visto que existen problemas con la adecuaci&oacute;n emp&iacute;rica de la historia acad&eacute;mica, problemas similares a los articulados a fines de los sesenta y comienzos de los setenta por soci&oacute;logos de la ciencia como Barry Barnes (1971); y Steven Cotgrove y Stephen Box (1970). En esta conexi&oacute;n, la cr&iacute;tica de la teorizaci&oacute;n acad&eacute;mica separada de las realidades emp&iacute;ricas puede explicarse por una apreciaci&oacute;n hist&oacute;rica de las circunstancias en las cuales esa historia surgi&oacute; y se asegur&oacute; credibilidad. En los sesenta algunos cient&iacute;ficos acad&eacute;micos, preocupados por los cambios que acompa&ntilde;aron la industrializaci&oacute;n, la comercializaci&oacute;n y la politizaci&oacute;n de la ciencia, concibieron nerviosamente la idea de que para el cient&iacute;fico acad&eacute;mico era peligroso aventurarse en las aguas turbulentas del desarrollo, la industria o el comercio, y de que el contexto acad&eacute;mico ofrec&iacute;a la mejor alternativa de libertad, autonom&iacute;a e incluso pureza social para algunos con inclinaciones progresistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestra segunda historia hemos mostrado que existi&oacute; una brecha entre el mundo visto por los cient&iacute;ficos sociales acad&eacute;micos en la segunda mitad del siglo XX, cuando la profesionalizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n social ocurri&oacute; en el contexto universitario, y el mismo pedazo de mundo observado por los especialistas en el desarrollo, con sus lentes enfocados en las</font> <font face="verdana" size="2">dimensiones econ&oacute;micas y sociales. Si el cient&iacute;fico acad&eacute;mico tiende a aislarse distanci&aacute;ndose de la realidad, el especialista en desarrollo tiende a dar por supuestas las verdades t&eacute;cnicas en paquetes elaborados sin la participaci&oacute;n significativa de los sujetos del desarrollo. Aunque no hay una divisi&oacute;n del trabajo de alguna manera clara, la mayor&iacute;a de los &uacute;ltimos est&aacute;n en el sur global. No obstante, los te&oacute;ricos o practicantes de los pa&iacute;ses centrales y perif&eacute;ricos comparten en &uacute;ltima instancia la misma cultura acad&eacute;mica, una base com&uacute;n de conocimiento profesional y un elevado nivel educativo formal. Esos elementos les permiten un cierto poder y autoridad en el di&aacute;logo con otros. Precisamente muchas de las reacciones y conflictos observados hoy contra el dominio que ejercen las ciencias sociales de la corriente principal envuelven a cient&iacute;ficos del sur global que rechazan tener que cumplir un papel ligado a lo que ellos perciben como trabajo aplicado, ya sea en el campo del desarrollo o en el de los estudios de &aacute;rea m&aacute;s que en las ciencias sociales <i>lato sensu.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las coyunturas culturales y pol&iacute;ticas de las cuales surgi&oacute; el comentario acad&eacute;mico ten&iacute;an caracter&iacute;sticas que hicieron particularmente atractiva a los cient&iacute;ficos sociales la historia acerca del conflicto de roles. Diferentes de los especialistas en desarrollo y de otros profesionales aplicados, muchos investigadores en ciencias sociales no asumieron el riesgo de saltar de la universidad a otros contextos; la universidad era su hogar natural. All&iacute; se afianzaron y guardaron celosamente sus culturas disciplinarias intelectuales y bastiones institucionales, algunas veces contra la interferencia gubernamental sobre la autonom&iacute;a proclamada de la academia. En otras ocasiones, demostraron poco inter&eacute;s en abrirse aun para colaborar con disciplinas vecinas en el mismo contexto universitario, manteniendo un control feudal de los temas. Barreras psicol&oacute;gicas internas impidieron que se diera un di&aacute;logo m&aacute;s rico en la construcci&oacute;n de nuevos conocimientos y de soluciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La profesionalizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n de las ciencias sociales y los reg&iacute;menes de dedicaci&oacute;n completa tomaron un tiempo hasta establecerse. Una vez consolidados, los investigadores a menudo estuvieron inclinados a construir diferencias de tipo ideal entre la vida universitaria y otras vidas posibles fuera de la academia, que se supon&iacute;a que eran inferiores y perjudiciales para la &eacute;tica de trabajo de las ciencias sociales acad&eacute;micas. Sin embargo, la descripci&oacute;n real de las actividades cotidianas en ambientes institucionales complejos siempre resulta dif&iacute;cil y no se ajusta a construir diferencias esenciales entre ellas. De esta manera, el hecho de que la investigaci&oacute;n en ciencias sociales era claramente un esfuerzo menor en las universidades no importaba. En Am&eacute;rica Latina, por ejemplo, incluso hoy el 90% de las instituciones de educaci&oacute;n superior s&oacute;lo se ocupan de actividades docentes. La mayor parte de la investigaci&oacute;n social se hace en el nivel de posgrado, donde algunas universidades p&uacute;blicas tienen un papel importante (Vessuri y L&oacute;pez, 2010), y otras (la mayor&iacute;a) prefieren gastar la menor energ&iacute;a posible en actividades diferentes a las de la docencia, que consideran como la funci&oacute;n primordial de la universidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera historia nos conduce a un escenario diferente donde las ciencias sociales est&aacute;n profundamente involucradas en operaciones racionales instrumentalizadas por los Estados, las corporaciones y las ONGS. En este nuevo escenario, el trabajo de consultor&iacute;a representa un nuevo modelo de producci&oacute;n de conocimiento, apoyado por financiamientos mixtos, que promueven la investigaci&oacute;n interdisciplinaria y son sensibles a las demandas del mercado; adem&aacute;s, estos proyectos de transformaci&oacute;n social tambi&eacute;n hacen uso del conocimiento de las ciencias sociales. La expansi&oacute;n mundial de las ciencias sociales significa un enorme aumento en la cantidad de egresados y estudios de posgrado en el &aacute;rea. El mero crecimiento en el tama&ntilde;o de la comunidad de las ciencias sociales implica una gran variedad de visiones y perspectivas. La misma tendencia global se concibe de forma diferente en varias sociedades, con la implicaci&oacute;n de que las respuestas al cambio se adaptan al contexto. No obstante, aunque el axioma "el contexto importa" ya no</font> <font face="verdana" size="2">es desafiado en la teor&iacute;a, s&iacute; contin&uacute;a si&eacute;ndolo en la pr&aacute;ctica. Esto &uacute;ltimo refleja, as&iacute;, algunas de las divisiones identificadas por el <i>World Social Science Report 2010.</i> Aunque este informe claramente apoya la visi&oacute;n de la corriente principal de las ciencias sociales, tambi&eacute;n admite la existencia de desigualdades y asimetr&iacute;as, que en su visi&oacute;n minan la capacidad de estas ciencias para contribuir con respuestas a los desaf&iacute;os globales y a analizar las tendencias que afectan a las sociedades humanas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su argumento conclusivo pone el &eacute;nfasis en las disparidades persistentes en las capacidades de investigaci&oacute;n en el mundo en general as&iacute; como en la fragmentaci&oacute;n del conocimiento. Respecto de las primeras, la internacionalizaci&oacute;n del conocimiento parece haber fortalecido a los grandes jugadores existentes. Son evidentes las enormes diferencias en el financiamiento de la educaci&oacute;n superior y de la investigaci&oacute;n que aumentan la brecha. El trabajo de consultor&iacute;a politiza indebidamente la producci&oacute;n del conocimiento y rebaja la calidad institucional e individual. El predominio de m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n cuantitativos, particularmente en lo que se refiere a la bibliometr&iacute;a y los <i>rankings</i> universitarios, hacen crecer la divisi&oacute;n. Adem&aacute;s, la fuga de talentos y la migraci&oacute;n profesional, aunque est&aacute;n presentes en todas partes, tienen efectos nefastos en los pa&iacute;ses m&aacute;s d&eacute;biles. Otras cuestiones que el informe toca se refieren a problemas te&oacute;ricos y epistemol&oacute;gicos como el significado y los l&iacute;mites de la internacionalizaci&oacute;n del conocimiento de las ciencias sociales, y si esto contribuye o no a mejorar su calidad y relevancia; o como la multiplicaci&oacute;n de las disciplinas y su supuesta falta de colaboraci&oacute;n, situaci&oacute;n que pudiera disminuir su habilidad de responder a los problemas actuales. Ahora bien, el informe apenas toca algunos de los muchos intentos de exploraci&oacute;n de lo social sobre diferentes fundamentos epistemol&oacute;gicos y te&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones para aplicar las ciencias sociales instrumentales a sociedades no occidentales necesitan revisarse, al igual que las modalidades de adaptaci&oacute;n de las &uacute;ltimas a las </font><font face="verdana" size="2">primeras. Ya se han producido intentos en los contextos m&aacute;s dispares, empezando por los objetos ind&iacute;genas, que han sido privilegiados a trav&eacute;s de su apropiaci&oacute;n por las ciencias sociales occidentales. Al examinar las modalidades de selecci&oacute;n de estos objetos, la l&oacute;gica que preside la delimitaci&oacute;n de sus fronteras y las formas l&oacute;gicas y metodol&oacute;gicas que participan en la recolecci&oacute;n y tratamiento de los datos, podemos revelar c&oacute;mo las ciencias sociales occidentales han omitido dimensiones que pudieran ser reinterpretadas, extendiendo el poder explicativo de los fen&oacute;menos estudiados, fen&oacute;menos que fueron distorsionados, tomados s&oacute;lo parcialmente, de manera fragmentaria, amputados. Los objetos resultantes ya completados, reconstituidos, ser&iacute;an una manera de comenzar a reconfigurar el campo de las ciencias sociales, apuntando a un mejor alcance, m&aacute;s relevante y verdaderamente internacional.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; tipos de marcos de referencia se necesitan para crear una ciencia social internacional que incluya en sus an&aacute;lisis los procesos conflictivos de dominaci&oacute;n&#45;subordinaci&oacute;n que han organizado sus diferentes ep&iacute;stemes y silenciado a tantos otros en el mundo? Pareciera que necesitamos un marco comparativo m&aacute;s all&aacute; del universal&#45;particular y del global&#45;nacional. La afirmaci&oacute;n de la necesidad de combinar el lugar (y no s&oacute;lo el del Estado&#45;naci&oacute;n) con m&uacute;ltiples voces en el proceso de volverse org&aacute;nicamente interconectados entre s&iacute; es vital. Un desaf&iacute;o actual es crear un lenguaje y una infraestructura intelectual que puedan reconocer esta compleja matriz cuando se promueven las muchas voces de tradiciones infralocales y supranacionales con sus propias obras culturales, epistemolog&iacute;as y marcos te&oacute;ricos, culturas de la ciencia y lenguajes de pensamiento, al igual que sitios de producci&oacute;n y transmisi&oacute;n del conocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cient&iacute;ficos sociales han comenzado a conceptualizar esta perspectiva de muchas maneras. Algunos la han llamado <i>modernidad global;</i> otros hablan de <i>enredos (entanglements);</i> y otros m&aacute;s de <i>cosmopolitismo.</i> Varios han utilizado el t&eacute;rmino <i>diversidades,</i> por lo que sugiere de dispersi&oacute;n, de diferencia, de deshomogeneizaci&oacute;n. Como no podemos olvidar la dimensi&oacute;n del poder, obviamente no es el caso que todos los "otros", los diferentes, est&eacute;n en una misma l&iacute;nea y sean iguales en t&eacute;rminos rec&iacute;procos. Permanecen en relaciones mutuas entre s&iacute;, organizados por las condiciones de esa mutualidad. Estas condiciones se estructuran en varios niveles de una matriz din&aacute;mica de espacio&#45;tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La separaci&oacute;n y autonom&iacute;a caracter&iacute;sticas de la ciencia acad&eacute;mica, que inicialmente fueron una barrera &uacute;til contra las amenazas que significaban la b&uacute;squeda guiada por la curiosidad y el conocimiento libre, ser&aacute;n cada vez m&aacute;s desafiadas por las consecuencias de las pol&iacute;ticas de conocimiento para el esfuerzo cient&iacute;fico. El debate p&uacute;blico ya muestra que hay cantidades crecientes de cient&iacute;ficos que dejan sus laboratorios y oficinas para participar en debates p&uacute;blicos acerca del futuro de la ciencia y sobre las consecuencias sociales del desarrollo cient&iacute;fico. Al mismo tiempo, p&uacute;blicos cada vez m&aacute;s variados en las sociedades occidentales y no occidentales discuten los papeles sociales de la ciencia formal y de otras formas de conocimiento en sus futuros deseados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es cuesti&oacute;n de que se haya cortado la experiencia econ&oacute;mica, psicol&oacute;gica o religiosa, en segmentos para estudiarlos de manera separada, sino que se trata de toda la experiencia humana entendida como experiencia de vida. Ya en los sesenta Eric Wolf (1964) afirmaba que cada argumento segmentado del hombre es una camisa de fuerza para la comprensi&oacute;n humana. Nos recordaba que el economista que usa un modelo segmentado del <i>homo economicus</i> no s&oacute;lo describe a los hombres como hombres econ&oacute;micos; tambi&eacute;n les dice c&oacute;mo ser hombres econ&oacute;micos. El psic&oacute;logo que estudia a los humanos como un conjunto de respuestas detonadas por un est&iacute;mulo apropiado ense&ntilde;a a sus sujetos a actuar como lo requiere el experimento. Estos esquemas tienen una simplicidad que los vuelve loables, y quiz&aacute; consigamos redefinir a los hombres seg&uacute;n su imagen aumentando as&iacute; la predictibilidad y el orden en la sociedad humana. Dada la gama de posibilidades, sin embargo, podemos pensar en una imagen afirmativa de la variedad y la complejidad de la vida humana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pareciera que hasta ahora las variantes de la cr&iacute;tica de la ciencia hegem&oacute;nica mundial sobre la universalizaci&oacute;n del modelo cient&iacute;fico occidental han permanecido dentro de sus propias premisas y no son, por lo tanto, verdaderas cr&iacute;ticas, sino s&oacute;lo variantes de ese modelo de ciencia (Kuhn, 2012). En el proceso de crear la ciencia de la humanidad, la ciencia social pudiera cambiar significativamente. Algunos de esos cambios ya est&aacute;n en camino.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barber, B.</font> <font face="verdana" size="2">1952 <i>Science and the Social Order,</i> Collier Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734461&pid=S0187-0173201300020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barnes, B.</font> <font face="verdana" size="2">1971&nbsp;"Making Out in Industrial Research", <i>Science Studies,</i> vol. 1, n&uacute;m. 2, abril, pp. 157&#45;175.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734463&pid=S0187-0173201300020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ben&#45;David, J.</font> <font face="verdana" size="2">1970 "Sociology of Science: Introduction", <i>International Social Science Journal,</i> n&uacute;m. XXII, Consejo Internacional de las Ciencias Sociales, Unesco, Par&iacute;s, pp, 7&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734465&pid=S0187-0173201300020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calcagno, E.</font> <font face="verdana" size="2">1990 "Evoluci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de los estilos de desarrollo", <i>Revista de la</i> <i>CEPAL,</i> n&uacute;m. 42, diciembre, Santiago de Chile, pp. 55&#45;67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734467&pid=S0187-0173201300020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cardoso, F. H. y E. Faletto</font> <font face="verdana" size="2">1972&nbsp;<i>Dependencia y desarrollo en Am&eacute;rica Latina,</i> Siglo XXI, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734469&pid=S0187-0173201300020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castillo, A.</font> <font face="verdana" size="2">2011 "Comunicaci&oacute;n e interacciones entre las ciencias ambientales (socioecol&oacute;gicas) y distintos sectores de la sociedad", en A. Argueta&#45;Villamar, E. Corona M. y P. Hersch (coords.), <i>Saberes colectivos y di&aacute;logos de saberes en M&eacute;xico,</i> Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM&#45;Universidad Iberoamericana de Puebla, Cuernavaca, Morelos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734471&pid=S0187-0173201300020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina)</font> <font face="verdana" size="2">1969&nbsp;"El pensamiento de la CEPAL", colecci&oacute;n dirigida por F. H. Cardoso, A. Pinto y O. Sunkel, Editorial Universitaria, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734473&pid=S0187-0173201300020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chakrabarty, D. 1993 "Marx After Marxism: History, Subalternity and Difference", <i>Meanjin,</i> vol. 52, n&uacute;m. 3, pp. 421&#45;434.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734475&pid=S0187-0173201300020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Connell, R.</font> <font face="verdana" size="2">2007 <i>Southern Theory: the Global Dynamics of Knowledge in Social Science,</i> Polity Press, Malden, Massachusetts.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734477&pid=S0187-0173201300020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cooper, C.</font> <font face="verdana" size="2">1973 <i>Science, Technology and Development: The Political Economy of Technical Advance in Underdeveloped Countries,</i> F. Cass, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734479&pid=S0187-0173201300020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cotgrove, S. y S. Box </font><font face="verdana" size="2">1970&nbsp;<i>Science, Industry and Society: Studies in the Sociology of Science,</i> George Allen and Unwin, Londres; y Barnes &amp; Noble, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734481&pid=S0187-0173201300020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darwich, G.</font> <font face="verdana" size="2">2005 <i>Pensamientos plurales. Or&iacute;genes de los estudios del desarrollo en Venezuela,</i> Centro de Estudios del Desarrollo, Universidad Central de Venezuela, Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734483&pid=S0187-0173201300020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fals Borda, O.</font> <font face="verdana" size="2">1978 "Por la praxis: el problema de c&oacute;mo investigar la realidad para transformarla", en Simposio Mundial de Cartagena, <i>Cr&iacute;tica y pol&iacute;tica en ciencias sociales,</i> vol. I, pp. 209&#45;249, Punta de Lanza&#45;Universidad de Los Andes, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734485&pid=S0187-0173201300020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frank, A. G.</font> <font face="verdana" size="2">1970&nbsp;"Sociolog&iacute;a del desarrollo y subdesarrollo de la sociolog&iacute;a", en Frank, Cockroft y Johnson, <i>Econom&iacute;a pol&iacute;tica del subdesarrollo en Am&eacute;rica</i> Latina, biblioteca "El pensamiento cr&iacute;tico", Signos, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734487&pid=S0187-0173201300020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freckleton, R. P., P. Hulme, P. Giller y G. Kerby 2005 "The Changing Face of Applied Ecology", en B. Chambers y J. Green, The <i>Politics of Participation in Sustainable Development Governance,</i> United Nations University Press, Tokio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734489&pid=S0187-0173201300020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hagstrom, W.</font> <font face="verdana" size="2">1965 The <i>Scientific Community,</i> Southern Illinois University Press, Carbondale.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734491&pid=S0187-0173201300020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herrera, A.</font> <font face="verdana" size="2">1971&nbsp;<i>Ciencia y pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina,</i> Fundaci&oacute;n Bariloche, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734493&pid=S0187-0173201300020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hill, S.</font> <font face="verdana" size="2">1995 "Globalization or Indigenization: New Alignments between Knowledge and Culture", <i>Knowledge and Policy: The International Journal of Knowledge, Transfer and Utilization,</i> vol. 8, n&uacute;m. 2, pp. 88&#45;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734495&pid=S0187-0173201300020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inglis, C.</font> <font face="verdana" size="2">1995 <i>Multiculturalism. New Policy Responses to Diversity,</i> col. "Policy Paper", n&uacute;m. 4, Management of Social Transformations (MOST), Unesco, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734497&pid=S0187-0173201300020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keim, W.</font> <font face="verdana" size="2">2010 "The Internationalization of Social Sciences: Distortions, Dominations and Prospects", en <i>World Social Science Report 2010,</i> Consejo Internacional de las Ciencias Sociales, Unesco, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734499&pid=S0187-0173201300020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kuhn, M.</font> <font face="verdana" size="2">2012 "Hegemonic Science: Critique Strands, Counter&#45;Strategies and their Paradigmatic Premises", trabajo presentado en el seminario internacional "Theories about and Strategies against Hegemonic Social Sciences", Center for Global Studies, Seijo University, Tokio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734501&pid=S0187-0173201300020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kumaran, R.</font> <font face="verdana" size="2">2012 "Making Social Knowledge One&#45;step Outside Modern Science: Some Cases of Social Knowledge&#45;making Strategies from Peripheries", trabajo presentado en el seminario internacional "Theories about and Strategies against Hegemonic Social Sciences", Center for Global Studies, Seijo University, Tokio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734503&pid=S0187-0173201300020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lukes, S.</font> <font face="verdana" size="2">2008 <i>Moral Relativism,</i> Profile Books, Ltd., Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734505&pid=S0187-0173201300020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mahoney, J. y D. Rueschemeyer</font> <font face="verdana" size="2">2003 <i>Comparative Historical Analysis in the Social Sciences,</i> Cambridge University Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734507&pid=S0187-0173201300020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Merton, R.</font> <font face="verdana" size="2">1973 "The Normative Structure of Science", en Robert Merton, The <i>Sociology of Science,</i> N. W. Storer (ed.), Chicago University Press, Chicago &#91;primera edici&oacute;n de 1942&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734509&pid=S0187-0173201300020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patel, S.</font> <font face="verdana" size="2">2012 "Towards Internationalism: Beyond Colonial and Nationalist Sociologies", trabajo presentado en el seminario internacional "Theories about and Strategies against Hegemonic Social Sciences", Center for Global Studies, Seijo University, Tokio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734511&pid=S0187-0173201300020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pavitt, K.</font> <font face="verdana" size="2">1984 "Sectoral Patterns of Technical Change: Towards a Taxonomy and a Theory", <i>Research Policy,</i> vol. 13, n&uacute;m. 6, diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734513&pid=S0187-0173201300020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienkowsky, M. W. y A. R. Watkinson</font> <font face="verdana" size="2">1996&nbsp;"The Applications of Ecology", The <i>Journal of Applied Ecology,</i> n&uacute;m. 33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734515&pid=S0187-0173201300020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quijano, A.</font> <font face="verdana" size="2">1997&nbsp;"Colonialidad del poder, cultura y conocimiento en Am&eacute;rica Latina", <i>Anuario mariateguiano,</i> vol. 9, n&uacute;m. 9, pp. 113&#45;121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734517&pid=S0187-0173201300020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez, A.</font> <font face="verdana" size="2">1983 "Los cient&iacute;ficos sociales latinoamericanos como nuevo grupo de intelectuales", <i>El Trimestre Econ&oacute;mico,</i> vol. L, n&uacute;m. 2, abril&#45;junio, M&eacute;xico D. F., pp. 939&#45;962.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734519&pid=S0187-0173201300020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">South Centre, the 1990 The <i>Challenge to the South: The Report of the South Commission,</i> bajo la direcci&oacute;n de Julius Nyerere, Oxford University Press, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734521&pid=S0187-0173201300020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">STEPS (Social, Technological and Environmental Pathways to Sustainability Centre) 2010 <i>Innovation, Sustainability, Development. A New Manifesto,</i> The STEPS Centre, Sussex University, Brighton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734523&pid=S0187-0173201300020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Storer, N. W.</font> <font face="verdana" size="2">1966 The <i>Social System of Science,</i> Holt, Rhinehart &amp; Winston, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734525&pid=S0187-0173201300020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vessuri, H.</font> <font face="verdana" size="2">2005 "Pr&oacute;logo", en G. Darwich, <i>Pensamientos plurales. Or&iacute;genes de los estudios del desarrollo en Venezuela,</i> Centro de Estudios del Desarrollo, Universidad Central de Venezuela, Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734527&pid=S0187-0173201300020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vessuri, H. y M. S. L&oacute;pez 2010 "Institutional Aspects of the Social Sciences in Latin America", en <i>World Social Sciences Report 2010,</i> Consejo Internacional de las Ciencias Sociales, Unesco, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734529&pid=S0187-0173201300020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber, M.</font> <font face="verdana" size="2">2003 El <i>pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico,</i> Prometeo Libros, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734531&pid=S0187-0173201300020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wolf, E. R.</font> <font face="verdana" size="2">1964 <i>Anthropology,</i> Prentice&#45;Hall, Inc., Englewood Cliffs, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734533&pid=S0187-0173201300020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">World Social Science Report 2010 <i>World Social Science Report. Knowledge</i> Divides, International Social Science Coincil&#45;Unesco, Par&iacute;s &#91;existe edici&oacute;n en espa&ntilde;ol: <i>Informe sobre las ciencias sociales en el mundo,</i> Consejo Internacional de las Ciencias Sociales, Unesco, M&eacute;xico, 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9734535&pid=S0187-0173201300020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas:</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La traducci&oacute;n, de Hebe Vessuri, fue realizada a partir de la versi&oacute;n en ingl&eacute;s, escrita originalmente para el libro de M. Kuhn y S. Yazawa (eds.), <i>Theories about and Strategies against Hegemonic Social Sciences,</i> Seijo University Publications, 2013, Tokio, pp. 133&#45;154.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El <i>Science Policy Research Unit</i> (SPRU) de la Universidad de Sussex, Reino Unido, se convirti&oacute; en un centro de atracci&oacute;n para investigadores comprometidos que quer&iacute;an contribuir a los nuevos desaf&iacute;os del desarrollo y el cambio social. Hace cuarenta a&ntilde;os su <i>Sussex Manifesto</i> se enfoc&oacute; en la escala y ubicaci&oacute;n de la actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica y fue muy influyente. Este manifiesto temprano correspond&iacute;a a su tiempo. Distingu&iacute;a entre las llamadas naciones "en desarrollo" y las "avanzadas" de una manera que hoy resultar&iacute;a problem&aacute;tica. Argumentaba que las agendas de investigaci&oacute;n necesitaban focalizarse en los pa&iacute;ses "en desarrollo" y en sus necesidades, reclamando que las naciones "avanzadas" dedicaran el 5% de sus propios gastos en investigaci&oacute;n y desarrollo a los problemas de los pa&iacute;ses "en desarrollo". Al reconocer que ser&iacute;a "una locura si no se reformaran las instituciones para realizar estas actividades", el <i>Manifiesto de Sussex</i> resaltaba la importancia de la reforma organizacional (STEPS, 2010).</font></p>      ]]></body><back>
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