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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La noción de individuo moderno en la obra de Max Weber]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La noci&oacute;n de individuo moderno en la obra de Max Weber<a href="#nota">*</a></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Jos&eacute; Vieyra Bahena** y Jos&eacute; Hern&aacute;ndez Prado***</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>**Maestro en Sociolog&iacute;a por el Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco y candidato a doctor por la misma instituci&oacute;n. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:vieyra_bahena@yahoo.com.mx">vieyra_bahena@yahoo.com.mx</a> <a href="mailto:vieyra_bahena@yahoo.com.mx"></a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>***Profesor&#150;investigador del Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco. Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:johprado@prodigy.net.mx">johprado@prodigy.net.mx</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los principales aspectos de los cl&aacute;sicos de la sociolog&iacute;a consiste en que su obra puede ser resignificada desde cualquier horizonte espacio&#150;temporal. Siguiendo a Hans Gadamer (2001), puede afirmarse que los cl&aacute;sicos, aunque escribieron para un contexto espec&iacute;fico, dicen cosas nuevas a cada presente desde el que son mirados. En este sentido, de la obra sociol&oacute;gica de Max Weber es posible extraer una noci&oacute;n de individuo que ayude a entender la manera en que la modernidad incide en &eacute;l y que perfile la imagen antropol&oacute;gico&#150;filos&oacute;fica del tipo de ser humano que se genera en las condiciones modernas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente texto tiene como intenci&oacute;n proponer un esquema para entender la forma en que la modernidad influye sobre el individuo y orienta su acci&oacute;n en los principales &aacute;mbitos sociales; para hacerlo, recurre a la obra de Max Weber, poniendo mayor &eacute;nfasis en sus consideraciones acerca de la dominaci&oacute;n legal&#150;racional, la sociolog&iacute;a de la religi&oacute;n, los tipos de racionalidad y los principales tipos de &eacute;tica. Una vez establecida una figura antropol&oacute;gico&#150;filos&oacute;fica del individuo moderno, siguiendo los textos de Weber, se mencionar&aacute;n y esquematizar&aacute;n las dimensiones que pueden encontrarse en su noci&oacute;n de individuo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la parte final del texto se mencionan, de manera muy general, algunas propuestas de autores contempor&aacute;neos, como J&uuml;rgen Habermas, Anthony Giddens, Ulrich Beck y Gilles Lipovetsky, que ayudan a ampliar el esquema de individuo moderno extra&iacute;do de la obra de Max Weber.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ELEMENTOS CLAVE PARA ESTABLECER LA NOCI&Oacute;N DE INDIVIDUO MODERNO EN WEBER</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los elementos en la obra de Max Weber que permiten establecer una noci&oacute;n de individuo son: la vinculaci&oacute;n del Estado con la econom&iacute;a capitalista como origen de la modernidad; la &eacute;tica religiosa y las im&aacute;genes del mundo asociadas a ella; y las consideraciones weberianas acerca del individuo moderno y el sentido de la acci&oacute;n. Estos elementos, a su vez, permiten conectar las ideas de este soci&oacute;logo cl&aacute;sico con algunos representantes significativos de la sociolog&iacute;a contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>LA VINCULACI&Oacute;N DEL ESTADO CON EL CAPITALISMO COMO CONFORMADORA DE LA MODERNIDAD</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, desde la perspectiva de Max Weber la importancia de la uni&oacute;n del Estado y el capitalismo radica en que ambos confluyen para generar una imagen del mundo en el individuo, que hace que &eacute;ste oriente su acci&oacute;n de una manera sin precedentes en otra etapa hist&oacute;rica. La forma en que el autor muestra c&oacute;mo se configura la imagen del mundo moderno en los individuos ocurre a trav&eacute;s de la dominaci&oacute;n legal llevada a cabo por el Estado, en su estrecha relaci&oacute;n con el capitalismo.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Ahora bien, con respecto a la dominaci&oacute;n legal&#150;racional caracter&iacute;stica del Occidente moderno, Weber afirma que el poder se apoya siempre en un orden normativo legal y opera en relaci&oacute;n con el sistema de nociones jur&iacute;dicas. En este sentido, en la dominaci&oacute;n legal&#150;racional se obedece siempre a las leyes y normas abstractas, establecidas con arreglo a fines o a valores. Para que su ejercicio sea continuo, las reglas conforman un cosmos donde los fines del Estado quedan garantizados. Al mismo tiempo, tanto el soberano como los dominados obedecen no a individuos espec&iacute;ficos, sino al orden impersonal conformado por el Derecho, que impone las leyes y las normas estatuidas, aplicables s&oacute;lo a los miembros de la asociaci&oacute;n pol&iacute;tica. Para que las normas y leyes puedan aplicarse en la dominaci&oacute;n racional debe existir una jerarqu&iacute;a administrativa, dentro de la cual justamente est&aacute;n presentes las reglas t&eacute;cnicas o normas (Weber, 1964).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal elemento que permite tanto al Estado como a la empresa capitalista su funcionamiento es la burocracia. De manera general, la raz&oacute;n decisiva para el progreso de la burocracia ha sido, seg&uacute;n Weber, su superioridad t&eacute;cnica, la cual la hace funcionar como una maquinaria con procedimientos eficaces, precisos y r&aacute;pidos, as&iacute; como con una rigurosa subordinaci&oacute;n y un ahorro de fricciones y costos objetivos. Este tipo de exigencias son impuestas a la administraci&oacute;n desde la econom&iacute;a capitalista, por lo que las empresas capitalistas modernas se erigen en modelos de rigurosa organizaci&oacute;n administrativa adoptados por los Estados. As&iacute;, cuando el Estado se une con el capitalismo abraza los patrones de funcionamiento de la empresa para preservar sus fines. La peculiaridad de este tipo de dominaci&oacute;n, a diferencia de la carism&aacute;tica y de la tradicional, consiste en que deshumaniza los procesos administrativos, debido a que persigue la eficacia y la desvincula del amor, el odio y todos los elementos afectivos (Weber, 1964: 732). Lo que esto ocasiona es que la aplicaci&oacute;n de las reglas generales y abstractas se dirija tanto a los dominados, como a quienes se encargan de la administraci&oacute;n, puesto que se ha llevado a cabo una nivelaci&oacute;n de aspectos sociales y econ&oacute;micos, con base en el apego a la norma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las implicaciones de este tipo de dominaci&oacute;n para el individuo consisten en que, al buscar su desarrollo personal dentro de este orden, es objeto de una deshumanizaci&oacute;n que est&aacute; espec&iacute;ficamente motivada por la nivelaci&oacute;n social llevada a cabo por la posibilidad de un reclutamiento universal de los profesionales m&aacute;s calificados: la plutocratizaci&oacute;n que busca una formaci&oacute;n que dure el mayor tiempo posible y, sobre todo, el apego a la impersonalidad del deber. Por lo tanto, puede aducirse que desde la perspectiva de Max Weber uno de los efectos culturales de la burocratizaci&oacute;n, como parte de una racionalizaci&oacute;n creciente del modo de vida, tiene que ver con su influencia en la educaci&oacute;n y en la instrucci&oacute;n, puesto que es a trav&eacute;s de &eacute;stas que la dominaci&oacute;n burocr&aacute;tica produce en los individuos las caracter&iacute;sticas esenciales para su desarrollo As&iacute;, se otorgan t&iacute;tulos para el desempe&ntilde;o de las funciones, tanto en la esfera p&uacute;blica como dentro del orden econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra de Max Weber, el Estado y el sistema capitalista constituyen dos de los elementos importantes para la configuraci&oacute;n del individuo moderno, puesto que al dirigir la acci&oacute;n de &eacute;ste, tanto bajo el dominio de las normas y las leyes estatuidas, persiguiendo fines econ&oacute;micos (de subsistencia, de acumulaci&oacute;n, etc&eacute;tera), como en la obtenci&oacute;n de t&iacute;tulos que le faciliten el acceso al mundo laboral, ambas entidades configuran los principales marcos de acci&oacute;n en que se desarrolla el individuo en la era moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&Eacute;TICA RELIGIOSA E IM&Aacute;GENES DEL MUNDO</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo elemento que resulta necesario analizar para poder establecer la noci&oacute;n weberiana de individuo es la &eacute;tica religiosa y las im&aacute;genes del mundo asociadas a ella. Desde la &oacute;ptica de Weber gran parte de la racionalidad moderna se debi&oacute; a la forma en que se desarroll&oacute; hist&oacute;ricamente la religi&oacute;n en Occidente, puesto que con las im&aacute;genes que cre&oacute; en los fieles permiti&oacute; que esta &eacute;poca hist&oacute;rica adquiriera sus caracter&iacute;sticas distintivas de las anteriores etapas en Europa. Las im&aacute;genes del mundo que se generaron en el individuo occidental se debieron a procesos de racionalizaci&oacute;n aparecidos en el desarrollo hist&oacute;rico de la religi&oacute;n. Al respecto, el surgimiento de la Reforma protestante desempe&ntilde;ar&iacute;a un papel muy importante, debido a que coadyuv&oacute; a la creaci&oacute;n de ciertas im&aacute;genes del mundo en los individuos. La &eacute;tica generada por dichas im&aacute;genes propici&oacute; una conducta que encontrar&iacute;a ciertas afinidades en el sistema econ&oacute;mico capitalista, lo cual contribuy&oacute; en gran medida a que la dominaci&oacute;n legal adquiriera caracter&iacute;sticas de dif&iacute;cil destrucci&oacute;n, a trav&eacute;s de la uni&oacute;n entre la esfera econ&oacute;mica y la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera muy general, Weber considera que uno de los aportes fundamentales de la Reforma protestante fue el t&eacute;rmino <i>profesi&oacute;n,</i> el cual fue adquiriendo significaciones diversas durante el desarrollo hist&oacute;rico de este acontecimiento religioso. A pesar de que fue con Lutero con quien surge el t&eacute;rmino <i>profesi&oacute;n,</i> ser&iacute;a por medio de las ense&ntilde;anzas de Calvino donde se utiliz&oacute; con mayor &eacute;nfasis religioso; los seguidores del calvinismo se refugiar&iacute;an en la profesi&oacute;n como una forma de mitigar la duda de si estaban salvados o no. A trav&eacute;s de diferentes personajes, con influencia considerable en las distintas iglesias protestantes, la utilizaci&oacute;n de la idea de profesi&oacute;n fue cambiando, hasta llegar a las consideraciones del te&oacute;logo Richard Baxter. Los dogmas enunciados por este personaje nos muestran c&oacute;mo la evoluci&oacute;n del calvinismo adquiri&oacute; matices que concluir&iacute;an en una perfecta afinidad entre la &eacute;tica protestante y el sistema econ&oacute;mico, mediante la racionalizaci&oacute;n de la conducci&oacute;n de la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principales dogmas de Baxter insisten en que lo indeseable de la riqueza es el goce en ella. Tambi&eacute;n afirmaban que sentir disgusto en el trabajo era prueba de una falta de gracia, por lo que el rico tambi&eacute;n estaba obligado a trabajar. Al mismo tiempo, sosten&iacute;an que Dios no exige trabajar por trabajar, sino la entrega exclusiva al trabajo racional en la profesi&oacute;n. Por lo tanto, el trabajo no deb&iacute;a ser ocasional ni ef&iacute;mero; se puede buscar otra profesi&oacute;n que sea m&aacute;s grata a Dios, por lo que no existe freno al cambio de profesi&oacute;n; lo indeseable es que sea irracional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para medir qu&eacute; tan grato era cierto trabajo para Dios se deb&iacute;an tomar en cuenta, primero, criterios &eacute;ticos; esto es, las ordenanzas de la confesi&oacute;n y que no se cayera en el pecado; despu&eacute;s, destacaba la importancia que ten&iacute;an para la colectividad los bienes que han de producirse. El lucro es l&iacute;cito, puesto que Dios, cuando muestra a alguno de los suyos que puede lucrar lo hace con alg&uacute;n fin. Una de las principales consecuencias de estos tres criterios era la idea de que es posible ser rico para agradar a Dios, pero no para los goces sensuales, por lo que la riqueza es un precepto divino acorde con el ejercicio del deber profesional. Con base en los dogmas de Baxter, Weber afirmar&iacute;a que para el ascetismo resulta odiosa la figura despreocupada del nuevo rico, aunque la actitud austera le merece toda suerte de glorificaciones. Adem&aacute;s, seg&uacute;n Baxter, el hombre es un administrador; no es due&ntilde;o de la riqueza, porque alg&uacute;n d&iacute;a entregar&aacute; cuentas a Dios de los bienes que le fueron concedidos. Esta idea, seg&uacute;n Weber, es la ra&iacute;z m&aacute;s fuerte de la afinidad de la &eacute;tica protestante con el capitalismo moderno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, para Weber lo decisivo consistir&iacute;a en la idea de que la entrega a la profesi&oacute;n fue el motor para el surgimiento del capitalismo, puesto que el resultado de la conducci&oacute;n de una vida puritana permitir&iacute;a la inmensa acumulaci&oacute;n de capital, por lo que las grandes cantidades de &eacute;ste fueron consideradas por Weber como el resultado de una &eacute;tica que buscaba el bien y propiciaba el mal. En la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica, la conducci&oacute;n de vida generada por la &eacute;tica asc&eacute;tica ir&iacute;a perdiendo la ra&iacute;z religiosa que le dio impulso y los santos cedieron ante las tentaciones de la riqueza. Lo anterior tuvo como consecuencia que en el sistema capitalista la entrega al trabajo por vocaci&oacute;n siguiera presente, pero ya no con el motivo religioso que la impuls&oacute; al principio, como medio para alcanzar la salvaci&oacute;n (Weber, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva de Weber, en el proceso hist&oacute;rico de racionalizaci&oacute;n de la religi&oacute;n occidental surgieron algunas tensiones entre las religiones de salvaci&oacute;n, sobre todo la cat&oacute;lica y las protestantes, y ciertos aspectos del mundo secularizado; esto se debe a que la &eacute;tica de convicci&oacute;n religiosa, al sistematizarse, pasando de simple convenci&oacute;n a mandato en forma de ley divina, encontr&oacute; cada vez m&aacute;s obst&aacute;culos debido a la aparici&oacute;n de determinadas formas sociales, como era el caso de la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica, la ciencia, el arte y la sexualidad. Seg&uacute;n Weber, faltar a determinados preceptos divinos puede generar aut&eacute;nticas revoluciones en el nivel social y la forma en que se dan esas transgresiones consiste en cambiar el sentido de las mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las esferas que analiza Weber es la de la econom&iacute;a, la cual constantemente entra en tensi&oacute;n con la &eacute;tica de convicci&oacute;n de las religiones de salvaci&oacute;n. Seg&uacute;n este autor, la racionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica conmueve los cimientos de la tradici&oacute;n sobre los que descansa la autoridad del derecho sagrado; desde su perspectiva, la racionalizaci&oacute;n del protestantismo encontr&oacute; lugar en el capitalismo por sus postulados calvinistas, a diferencia del catolicismo, que a trav&eacute;s de la caridad y de la piedad hacia los necesitados no pudo desarrollar la racionalizaci&oacute;n que experiment&oacute; el <i>ethos</i> protestante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra esfera que analiza Weber, la cual tambi&eacute;n entra en tensi&oacute;n con la &eacute;tica de convicci&oacute;n, es la de la pol&iacute;tica; para &eacute;l, esta tensi&oacute;n surge cuando la comunidad religiosa se aleja de la asociaci&oacute;n pol&iacute;tica. Desde su &oacute;ptica, s&oacute;lo la &eacute;tica profesional asc&eacute;tica representa una adecuaci&oacute;n a la objetivaci&oacute;n del mundo pol&iacute;tico, pero en general la forma en que se racionalizan las relaciones pol&iacute;ticas es alej&aacute;ndose de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las esferas que entrar&iacute;a en contradicci&oacute;n con la &eacute;tica de convicci&oacute;n religiosa es precisamente la er&oacute;tica, la cual es visualizada por las religiones de salvaci&oacute;n como un goce contrario a los designios divinos de la reproducci&oacute;n. Este tipo de religiones ha entrado tambi&eacute;n en fuerte tensi&oacute;n con el arte, puesto que en la era moderna el individuo trata de alejarse de los juicios est&eacute;ticos a partir de los juicios &eacute;ticos. Los primeros se orientan en detrimento de una vida met&oacute;dica y racional hacia la salvaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, finalmente, la esfera cient&iacute;fica, que asimismo entra en tensi&oacute;n con la religiosa, lo que se debe a que los objetivos de cada una de ellas son opuestos, pues mientras que la esfera religiosa busca llevar a cabo un ordenamiento del mundo para encontrarle un sentido a fin de "encantarlo", la ciencia realiza un "desencantamiento del mundo", ya que muestra que detr&aacute;s de los fen&oacute;menos naturales y sociales no existe un poder m&aacute;gico o divino que los origine (Weber, 1964).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber dejaba entrever que cada una de estas esferas se autonomiza de las consideraciones religiosas. Aunque los individuos viven en constante tensi&oacute;n con ellas, todas entran en el orden de las relaciones sociales, lo cual se debe, en parte, a que en el mundo social secularizado es donde ellas se autonomizan. En el caso del arte, Weber consider&oacute; que ha sido a trav&eacute;s de la intelecci&oacute;n que &eacute;ste ha podido confluir con el &aacute;mbito secular. En el caso de la econom&iacute;a, los intereses del Estado confluyen en ocasiones con los de las autoridades religiosas, o entre ambos se llega a un acuerdo para determinados decretos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que en la &eacute;poca moderna estas esferas fueran aut&oacute;nomas unas de otras era algo importante dentro de la perspectiva de Max Weber, puesto que ello implicaba la existencia de diferentes tipos de valores presentes en el sentido que el individuo atribu&iacute;a a cada una de sus acciones. Por consiguiente, en la &eacute;poca moderna la autonom&iacute;a de las esferas muestra que el individuo no tiene una concepci&oacute;n unitaria sobre el origen de los valores en el mundo. Ello ha dado pie al surgimiento de lo que se ha denominado el polite&iacute;smo de los valores, que tambi&eacute;n es exclusivamente caracter&iacute;stico de la etapa moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La noci&oacute;n de individuo en Weber: &eacute;tica y sentido de la acci&oacute;n</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en la anterior exposici&oacute;n de algunas de las principales propuestas de Max Weber es posible considerar que la noci&oacute;n de individuo moderno que est&aacute; presente en su obra consiste en lo siguiente: para &eacute;l, el individuo moderno tiene como caracter&iacute;sticas principales la dedicaci&oacute;n a la idea de profesi&oacute;n como vocaci&oacute;n; el apego a las normas universales y abstractas; y el hecho de que ha deshumanizado sus labores, puesto que en el desempe&ntilde;o de su profesi&oacute;n no evidencia amor, odio, ira o pasi&oacute;n, y adem&aacute;s habita en un mundo que ha sido desencantado, al cual &eacute;l mismo tiene que racionalizar constantemente a trav&eacute;s de una &eacute;tica de la responsabilidad o de la convicci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera es posible considerar que esta imagen del individuo moderno incluye cuatro dimensiones, que en conjunto indican la incidencia de la modernidad en &eacute;l: a trav&eacute;s de la dimensi&oacute;n pol&iacute;tico&#150;legal se puede percibir la forma en que la acci&oacute;n del individuo es regulada con base en los ordenamientos estatuidos de forma legal&#150;racional. Por medio de sus regulaciones jur&iacute;dicas el Estado, en su forma de gobierno, constituye un elemento de car&aacute;cter externo al individuo, y con base en la legitimidad (aceptaci&oacute;n por parte del individuo) que posee determina cu&aacute;l es el tipo de acci&oacute;n que se debe seguir en ciertos asuntos de inter&eacute;s p&uacute;blico. En el caso de que el individuo no realice la acci&oacute;n de la forma en que fue contemplada por el Estado se enfrenta a la amenaza de la coacci&oacute;n f&iacute;sica o ps&iacute;quica de car&aacute;cter legal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda dimensi&oacute;n del individuo moderno es la <i>econ&oacute;mica,</i> que tambi&eacute;n est&aacute; constituida por un elemento externo al mismo. De acuerdo con Weber, las reglas caracter&iacute;sticas de la econom&iacute;a capitalista, constituidas por una racionalidad formal, se encuentran establecidas de tal manera que quien no las siga no alcanzar&aacute; sus metas personales dentro del &aacute;mbito econ&oacute;mico, las cuales son la prosperidad, el enriquecimiento y la obtenci&oacute;n de una profesi&oacute;n bien remunerada, que al menos permita una subsistencia digna. Esta dimensi&oacute;n indica claramente la relaci&oacute;n que el individuo establece con la sociedad para proveerse de los medios que le permitan vivir y aumentar sus posesiones materiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera dimensi&oacute;n presente en la noci&oacute;n de individuo en la obra de Max Weber es la que llamaremos <i>vocacional&#150;aspiracional,</i> que posee un car&aacute;cter subjetivo, puesto que consiste ante todo en la idea de vocaci&oacute;n entendida como profesi&oacute;n y es resultado de la racionalizaci&oacute;n de las im&aacute;genes religiosas que ocurrir&iacute;a en Occidente. Aunque su existencia obedece a las caracter&iacute;sticas propias de las esferas econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, como elementos externos al individuo, es indudable que es el individuo mismo quien la genera y quien, con base en la imagen del mundo asociada a ella, la moldea para adaptarse a las condiciones impuestas por la sociedad. Lo importante de esta dimensi&oacute;n consiste en que es la que proporciona el rasgo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la modernidad, puesto que esta idea de vocaci&oacute;n es el principal valor que dota de sentido a la acci&oacute;n del individuo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta dimensi&oacute;n que se puede extraer de la noci&oacute;n del individuo moderno en la obra de Weber es la que denominaremos <i>sensitivo&#150;afectiva,</i> la cual comparte con la anterior la caracter&iacute;stica de ser subjetiva, debido a que hace referencia, sobre todo, a la manera en que el individuo busca, dentro de las posibilidades que le brinda la modernidad, determinado tipo de gratificaciones relacionadas con los goces er&oacute;tico o sensual (placeres del cuerpo) y est&eacute;tico (cuestiones del gusto y del disfrute de las obras de arte). La acci&oacute;n social vinculada a esta dimensi&oacute;n no tiene condicionantes externos, ya que la manera en que se despliega depende de las valoraciones propias de quien busca desarrollarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la manera en que el individuo desarrolla su acci&oacute;n social, a trav&eacute;s de cada una de estas cuatro dimensiones, tiene su base en la racionalidad, la cual puede ser con arreglo a fines, aqu&eacute;lla en la que el individuo elige los medios necesarios para poder conseguir los fines propuestos, o puede ser una racionalidad con arreglo a valores, en la cual se busca desarrollar una acci&oacute;n que pretende consumar un valor determinado. La racionalidad, en sus dos acepciones, significa que el individuo est&aacute; dotado de una capacidad mental que le permite intelectualizar la manera m&aacute;s adecuada de conseguir sus fines o de realizar sus valores. Esta caracter&iacute;stica de la individualidad moderna, seg&uacute;n Weber, es una herencia de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica griega (Weber, 1964).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, como desde la perspectiva de Max Weber la modernidad implica una imagen del mundo que proporciona al individuo los valores que sustentan su acci&oacute;n en todas las esferas vitales, la &eacute;tica del individuo moderno puede ser de responsabilidad o de convicci&oacute;n. En la primera se busca la consecuci&oacute;n de un determinado fin, y para ello se toman en cuenta tanto los medios como los fines, as&iacute; como las posibles consecuencias de la acci&oacute;n. Por otro lado, en la &eacute;tica de convicci&oacute;n lo que se busca es la congruencia con alg&uacute;n valor, sin tomar en cuenta las posibles consecuencias de la acci&oacute;n. Se puede entender as&iacute; que en la &eacute;tica de responsabilidad queda manifiesta la racionalidad con arreglo a fines, mientras que en la de convicci&oacute;n es evidente la racionalidad con arreglo a valores (Weber, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se toman en cuenta tanto las dimensiones de la noci&oacute;n de individuo extra&iacute;das de la obra de Weber como la racionalidad y la &eacute;tica modernas tal como son planteadas por este soci&oacute;logo alem&aacute;n es posible representar de manera gr&aacute;fica al individuo a trav&eacute;s del siguiente esquema.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/soc/v27n75/a8f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede apreciar que las dimensiones objetivas, la pol&iacute;tico&#150;legal y la econ&oacute;mica, se caracterizan por poseer una racionalidad con arreglo a fines, as&iacute; como una &eacute;tica de responsabilidad. Ello se debe a que las esferas que las determinan son de car&aacute;cter externo al individuo, por lo que los fines, los medios y los valores a seguir ya est&aacute;n preestablecidos a trav&eacute;s de la dominaci&oacute;n burocr&aacute;tica y el individuo debe acatarlos, pues si no lo hace se expone a una sanci&oacute;n por parte de la autoridad leg&iacute;tima, o a la ruina y el fracaso econ&oacute;mico, t&iacute;picos del capitalismo. A su vez, las dimensiones subjetivas, la vocacional&#150;aspiracional y la sensitivo&#150;afectiva, se asocian m&aacute;s bien a una racionalidad con arreglo a valores, as&iacute; como a una &eacute;tica de convicci&oacute;n. La raz&oacute;n de ello es que en las circunstancias generadas por la modernidad, el individuo es quien decide y establece qu&eacute; tipo de valores ha de utilizar para adquirir su vocaci&oacute;n profesional, as&iacute; como la manera en que ha de buscar los goces sensuales, afectivos y est&eacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este esquema permite establecer una caracterizaci&oacute;n del individuo moderno que, partiendo de la obra del autor de <i>La &eacute;ticaprotestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo,</i> entiende la forma en que la modernidad incide en la relaci&oacute;n individuo&#150;sociedad y es factor para el proceso de individuaci&oacute;n, puesto que Max Weber se encargar&iacute;a de plantear de manera acertada las condiciones de la modernidad que generan las dimensiones objetivas del individuo, el Estado y la econom&iacute;a capitalista, as&iacute; como el origen de la idea de profesi&oacute;n entendida como vocaci&oacute;n, aunque prest&oacute; muy poca atenci&oacute;n a la manera en que la dimensi&oacute;n sensitivo&#150;afectiva se constituye y manifiesta. De la misma manera es notorio que la vocaci&oacute;n de la que hablara Weber har&iacute;a referencia a la manera en que cada persona, a trav&eacute;s de la profesi&oacute;n, desarrolla determinadas ocupaciones en el mercado laboral. Ahora bien, justo en relaci&oacute;n con esta dimensi&oacute;n vocacional puede ser pertinente complementar esta idea con algunas propuestas contempor&aacute;neas que permiten analizar de qu&eacute; manera la convicci&oacute;n es entendida como realizaci&oacute;n personal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, para poder caracterizar de una manera m&aacute;s completa al individuo moderno contempor&aacute;neo resulta necesario echar mano muy brevemente de algunos autores de nuestros d&iacute;as que analizaron el problema del individuo hacia finales del siglo XX, principalmente Habermas, Giddens, Beck y Lipovetsky. Si se toman en cuenta sus aportes, los cuales de alguna manera presentan una continuidad con el pensamiento weberiano, puede redondearse a&uacute;n m&aacute;s el esquema presentado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SOBRE LA CARACTERIZACI&Oacute;N DEL INDIVIDUO MODERNO CONTEMPOR&Aacute;NEO</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas es posible considerar que un aspecto muy significativo en el individuo moderno son las dimensiones objetivas. &Eacute;stas se encuentran conformadas por aquellos elementos que son determinantes de la modernidad, a saber, la econom&iacute;a capitalista y el Estado democr&aacute;tico moderno, los cuales son el eje de la dominaci&oacute;n legal (burocr&aacute;tica), tanto en su relaci&oacute;n entre ambos como con sus caracter&iacute;sticas individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se toman en cuenta las contribuciones de J&uuml;rgen Habermas se podr&iacute;a comprender que la forma en que se materializa la relaci&oacute;n del individuo con el Estado es a trav&eacute;s de la adopci&oacute;n de roles. Con el rol de cliente de la burocracia, cada individuo paga a trav&eacute;s de sus impuestos por los servicios p&uacute;blicos, o sea, es un cliente gubernamental; con el rol de ciudadano adquiere derechos de participaci&oacute;n en todos aquellos aspectos que sean de inter&eacute;s p&uacute;blico; esto es, se considera a s&iacute; mismo como perteneciente al Estado (Habermas, 2005a y 2005b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n con base en la propuesta de Habermas es posible completar la forma en que, a trav&eacute;s de la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, se cristaliza parte de la relaci&oacute;n del individuo con la econom&iacute;a. Para ello puede recurrirse a la propuesta habermasiana de la adquisici&oacute;n de los roles de trabajador y de consumidor. Con el primer rol se destaca la manera en que el individuo desarrolla determinadas actividades que le permiten obtener un ingreso, ya sea como empleado de alguna empresa o instituto p&uacute;blico; o bien como subempleado o microempresario formal o informal. Con el rol de consumidor se reafirma su relaci&oacute;n con el sistema econ&oacute;mico a trav&eacute;s del consumo de bienes inmateriales y materiales, tanto para cubrir sus necesidades b&aacute;sicas como para otro tipo de requerimientos (Habermas, 2005a y 2005b).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si se consideran las aportaciones de Anthony Giddens es posible observar que en la dimensi&oacute;n vocacional&#150;aspiracional el individuo desarrolla todo un estilo de vida, esto es, establece una serie de h&aacute;bitos rutinarios a trav&eacute;s de los cuales muestra la forma en que est&aacute; constituida su cr&oacute;nica biogr&aacute;fica. Pueden observarse los planes de vida, es decir, la forma en que el individuo adec&uacute;a su biograf&iacute;a tomando en cuenta las esferas vitales objetivas, as&iacute; como su pasado y su futuro, con base en los elementos contingentes que le pueden salir al paso (Giddens, 1995).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, en la dimensi&oacute;n vocacional&#150;aspiracional tambi&eacute;n se puede insertar un elemento proveniente de Ulrich Beck y de Gilles Lipovetsky. Con base en Beck, es viable argumentar que en esta dimensi&oacute;n existe la idea de una vida plena en el individuo; por lo tanto, &eacute;ste manifiesta una vocaci&oacute;n que trasciende la necesidad de encontrar una ocupaci&oacute;n en el mercado laboral. Junto con la b&uacute;squeda de una profesi&oacute;n, el individuo pretende realizar actividades que le confieran un mayor sentido a su vida, aunque no impliquen una remuneraci&oacute;n, pero que le permitan desarrollar y demostrar sus habilidades y capacidades personales (Beck, 1998; y Beck y Beck&#150;Gernsheim, 2003). Con base en Lipovetsky se puede argumentar que en esta dimensi&oacute;n opera la b&uacute;squeda constante de la felicidad subjetiva, donde el individuo equilibra la entrega a la profesi&oacute;n para igualarla, como objetivo valorativo, con aquellos elementos que le brinden felicidad personal; esto es, el individuo elige una profesi&oacute;n que le permita una sobrevivencia econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n busca maneras de procurarse determinados tipos de felicidad: tiempo libre, ocio, as&iacute; como actividades atractivas en donde pueda desarrollar sus habilidades personales, como tocar alg&uacute;n instrumento musical, pertenecer a alg&uacute;n club social, escribir poemas, etc&eacute;tera (Lipovetsky, 2005 y 2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n sensitivo&#150;afectiva, la forma en que Weber la analiz&oacute; apenas si permite caracterizarla. Giddens ha considerado que el cuerpo es el centro a trav&eacute;s del cual el individuo manipula el dolor y el placer; por lo tanto, en esta dimensi&oacute;n el individuo utiliza su cuerpo como fuente de obtenci&oacute;n del placer (sexual y en general sensorial). Tambi&eacute;n es posible considerar que justo en esta misma dimensi&oacute;n se incluyen las relaciones puras en el sentido de Giddens, que tienen que ver con la generaci&oacute;n de lazos emocionales con una pareja o con los amigos; con estas relaciones lo &uacute;nico que pretende el individuo es la obtenci&oacute;n de gratificaciones emocionales sin ning&uacute;n otro objetivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, puede complementarse el an&aacute;lisis de esta &uacute;ltima dimensi&oacute;n con las consideraciones de Lipovetsky, quien asegura que en la modernidad contempor&aacute;nea existe, por un lado, una multiplicidad de formas para obtener placer sexual, ya sea a trav&eacute;s de relaciones sexuales o por medio de la pornograf&iacute;a y los art&iacute;culos que se ofertan como seducci&oacute;n continua a trav&eacute;s de la publicidad, tales como juguetes, ropa que hace sentir a la persona sexy, etc&eacute;tera. Por otro lado, en esta dimensi&oacute;n quiz&aacute; tenga cabida tambi&eacute;n el cuidado hedonista del cuerpo, esto es, la preocupaci&oacute;n constante del individuo por su apariencia f&iacute;sica: ser delgado, conservar rasgos de juventud, someterse a terapias f&iacute;sicas y hacer deporte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con lo anteriormente dicho tal vez ha podido establecerse una caracterizaci&oacute;n del individuo moderno contempor&aacute;neo a trav&eacute;s de cuatro dimensiones. &Eacute;stas pueden ayudar a entender la manera en que el individuo se relaciona con la sociedad. La forma en que se podr&iacute;an esquematizar se presenta a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/soc/v27n75/a8f2.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este esquema se puede considerar como una ampliaci&oacute;n del anotado m&aacute;s arriba, el cual part&iacute;a exclusivamente de las consideraciones de Max Weber, s&oacute;lo que en &eacute;l se incluyen ya las ideas de los autores contempor&aacute;neos que es posible considerar como una continuidad del pensamiento del soci&oacute;logo cl&aacute;sico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las dimensiones subjetivas, la vocacional y la sensitiva, existe una racionalidad con arreglo a valores y una &eacute;tica de convicci&oacute;n, puesto que la acci&oacute;n que desarrolla el individuo est&aacute; enfocada principalmente hacia la consumaci&oacute;n de valores que &eacute;l cree v&aacute;lidos y esenciales para su realizaci&oacute;n personal en las circunstancias de la modernidad. Aunque si se toman en cuenta las consideraciones de Lipovetsky puede apreciarse c&oacute;mo en la modernidad contempor&aacute;nea la &eacute;tica de convicci&oacute;n presenta rasgos de responsabilidad, no en el sentido de calcular medios y consecuencias en relaci&oacute;n con los fines perseguidos, sino m&aacute;s bien como una responsabilidad mediante la cual el fin es preservar tanto la integridad como la felicidad del s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la caracterizaci&oacute;n del individuo moderno que se acaba de esbozar resultar&iacute;a incompleta si no se consideran aquellos aspectos negativos que algunos autores contempor&aacute;neos establecen en torno a los efectos de la modernidad, pero esta es una tem&aacute;tica que sin duda requiere un desarrollo aparte. Hasta aqu&iacute; se ha intentado esbozar un esquema que permita caracterizar al individuo moderno contempor&aacute;neo. Para hacerlo se recurri&oacute; al planteamiento de Max Weber en algunas de sus obras fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se debe mencionar que este breve esbozo no pretende puntualizar las caracter&iacute;sticas del individuo emp&iacute;rico; ser&iacute;a un grave error epistemol&oacute;gico afirmar lo contrario, pues no se ha realizado ning&uacute;n tipo de acercamiento emp&iacute;rico a la realidad social para caracterizar al individuo contempor&aacute;neo. Lo que s&iacute; se ha buscado demostrar es la vigencia del pensamiento de Max Weber como representante cl&aacute;sico dentro de la sociolog&iacute;a, puesto que la mayor&iacute;a de los elementos para esquematizar al individuo contempor&aacute;neo han sido extra&iacute;dos de su propuesta te&oacute;rico&#150;sociol&oacute;gica. El peque&ntilde;o esquema aqu&iacute; propuesto pudiera ayudar a formular problemas que tengan como objeto de estudio al individuo moderno, y como lo planteara Karl Popper, resulta obligado someterlo a la prueba de su posible refutaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beck, Ulrich 1998 <i>La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad,</i> Paid&oacute;s, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720406&pid=S0187-0173201200010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beck, Ulrich y Elisabeth Beck&#150;Gernsheim 2003 <i>La individualizaci&oacute;n. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y pol&iacute;ticas,</i> Paid&oacute;s, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720408&pid=S0187-0173201200010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gadamer, Hans 2001 <i>El giro hermen&eacute;utico,</i> C&aacute;tedra, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720410&pid=S0187-0173201200010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, Anthony 1998 <i>La transformaci&oacute;n de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas,</i> C&aacute;tedra, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720412&pid=S0187-0173201200010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1995 <i>Modernidad e identidad del yo. El yo en la &eacute;poca contempor&aacute;nea,</i> Pen&iacute;nsula, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720414&pid=S0187-0173201200010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1994 <i>Consecuencias de la modernidad,</i> Alianza Editorial, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720416&pid=S0187-0173201200010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas, J&uuml;rgen 2005a <i>Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa. Racionalidad de la acci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n social,</i> tomo I, Taurus, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720418&pid=S0187-0173201200010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;2005b <i>Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa. Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n funcionalista,</i> tomo II, Taurus, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720420&pid=S0187-0173201200010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lipovetsky, Gilles 2007&nbsp;<i>Tiempos hipermodernos,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720422&pid=S0187-0173201200010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> &#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;2006 <i>La era del vac&iacute;o,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720424&pid=S0187-0173201200010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;2005 <i>El crep&uacute;sculo del deber,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720426&pid=S0187-0173201200010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber, Max 2008&nbsp;<i>Escritos pol&iacute;ticos,</i> Alianza Editorial, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720428&pid=S0187-0173201200010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;2003 <i>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo,</i> edici&oacute;n cr&iacute;tica y comentada por Francisco Gil Villegas, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720430&pid=S0187-0173201200010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;2000 <i>Sociolog&iacute;a de la religi&oacute;n,</i> Colof&oacute;n, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720432&pid=S0187-0173201200010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1998 <i>El pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico,</i> Alianza Editorial, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720434&pid=S0187-0173201200010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1973 Ensayos sobre metodolog&iacute;a sociol&oacute;gica, Amorrortu, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720436&pid=S0187-0173201200010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font> </p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1964 Econom&iacute;a y sociedad. Esbozo de sociolog&iacute;a comprensiva, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9720438&pid=S0187-0173201200010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1942 <i>Historia econ&oacute;mica general,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, D. 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