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</front><body><![CDATA[   			  				    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y traducciones</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La situaci&oacute;n de la ciencia pol&iacute;tica como disciplina en Am&eacute;rica Latina</b></font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo A. Yocelevzky R.<sup>1</sup></b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1 </sup>Profesor&#150;investigador del Departamento de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Cuajimalpa.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:retamal@prodigy.net.mx">retamal@prodigy.net.mx</a></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su incorporaci&oacute;n a las universidades como carrera profesional, y durante toda la segunda mitad del siglo veinte, la ciencia pol&iacute;tica (y en un grado importante la sociolog&iacute;a) enfrent&oacute; problemas de identidad, por llamarlos de alg&uacute;n modo. Por una parte, est&aacute; la variedad de orientaciones y contenidos de docencia e investigaci&oacute;n (objeto expl&iacute;cito de controversia y de conflicto), y por otra la variedad de pr&aacute;cticas profesionales en las que encuentran individuos con formaci&oacute;n en ciencia pol&iacute;tica que justifican su presencia en estos campos por su formaci&oacute;n acad&eacute;mica espec&iacute;fica. Sin embargo, en todo momento de esta historia es posible distinguir una orientaci&oacute;n predominante entre los estudiantes, los acad&eacute;micos y los profesionales involucrados en otros &aacute;mbitos de la pr&aacute;ctica.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n actual de la ciencia pol&iacute;tica latinoamericana puede ser caracterizada como de un relativo aislamiento debido a la concentraci&oacute;n en estudios de alcance coyuntural del funcionamiento institucional de sistemas democr&aacute;ticos y, particularmente, todo lo que se relaciona con procesos electorales, lo cual constituye una tendencia dominante en el campo de la investigaci&oacute;n, tanto privada (estudios de opini&oacute;n y marketing pol&iacute;tico) como en las universidades y otros institutos acad&eacute;micos. Todo esto como parte de la pluralidad que puede encerrar la pr&aacute;ctica institucionalizada de cualquier ciencia.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se anot&oacute;, en cada momento de la historia en que se describe el estado del conocimiento en una disciplina cient&iacute;fica se est&aacute; considerando el enfoque dominante o prevaleciente dentro de ella.<a href="#notas"><sup>2</sup></a> Es por esto que nuestra descripci&oacute;n del estado de la ciencia pol&iacute;tica no har&aacute; mayor hincapi&eacute; en los enfoques que se pueden considerar subordinados, marginales o incluso emergentes, puesto que ello llevar&iacute;a al necesario an&aacute;lisis de la g&eacute;nesis y desarrollo que los condujeron a su condici&oacute;n actual.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, resulta necesario decir que el enfoque dominante, acotado a los campos se&ntilde;alados, tiene un sentido ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico coherente y que el aislamiento al que nos referimos, denunciamos o criticamos, es un aislamiento en el terreno del conocimiento, en el terreno de los intereses del an&aacute;lisis, que dejan fuera la evoluci&oacute;n de la sociedad y la econom&iacute;a (excepto en un sentido coyuntural muy limitado) como componentes de la explicaci&oacute;n de los fen&oacute;menos a los que se restringe el an&aacute;lisis pol&iacute;tico. La situaci&oacute;n de la ciencia pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina no parece haber estado segura como conocimiento establecido e institucionalizado. En 1966, Jos&eacute; Nun comenzaba as&iacute; un art&iacute;culo que todav&iacute;a hoy se lee con provecho:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os a cuestas, la ciencia pol&iacute;tica contempor&aacute;nea se presenta parad&oacute;jicamente acosada por dudas infantiles y quienes la practican se ven forzados a un rol de Hamlets de las ciencias sociales. Esto no hace sino aumentar el escepticismo de los observadores que esperan resultados a corto plazo y que, al no lograrlos, dictan sentencia definitiva contra la disciplina (Nun, 1966: 67).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unas cuantas d&eacute;cadas despu&eacute;s, en 2008, un ensayo premiado en Argentina acerca del mismo tema sentencia la muerte de la ciencia pol&iacute;tica o, al menos, de sus pretensiones de convertirse en una disciplina cient&iacute;fica:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en alg&uacute;n momento de su desarrollo la ciencia pol&iacute;tica tuvo que encerrarse en s&iacute; misma para alcanzar su identidad con respecto a las dem&aacute;s ciencias sociales, o sea, definir su objeto y m&eacute;todo propios, ahora debe abrirse a otros saberes, <i>no</i> <i>necesariamente cient&iacute;ficos</i>, para salir del ostracismo al que la hiperespecializaci&oacute;n la orill&oacute; y poder renovar as&iacute; su potencial explicativo de las cada vez m&aacute;s complejas tramas pol&iacute;ticas actuales (Cansino, 2009: 273).<a href="#notas"><sup>3</sup></a></font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta conclusi&oacute;n incorpora un elemento propio de la situaci&oacute;n ideol&oacute;gica actual del conjunto de las ciencias sociales: las dudas acerca no ya de su cientificidad o la posibilidad de que ocurra la producci&oacute;n de conocimiento que pueda ser clasificado como cient&iacute;fico acerca de los procesos pol&iacute;ticos, sino la duda acerca de lo apropiado que puede resultar el s&oacute;lo proponerse una meta tal.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UN LARGO Y SINUOSO CAMINO (EN UN BREVE BROCHAZO)</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el siglo XVII, el pensamiento acerca de la pol&iacute;tica se independiz&oacute; de la religi&oacute;n como fundamento del orden social y, en la b&uacute;squeda de un fundamento secular, gener&oacute; una variedad de teor&iacute;as explicativas y normativas acerca del orden pol&iacute;tico como explicaci&oacute;n del orden social. Las revoluciones burguesas, espec&iacute;ficamente a partir de la Revoluci&oacute;n Francesa, plantearon en la pr&aacute;ctica la fundaci&oacute;n de un orden pol&iacute;tico basado en concepciones de la sociedad que quedaron impl&iacute;citas tras las soluciones pr&aacute;cticas del constitucionalismo moderno.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia pol&iacute;tica estuvo dominada por los enfoques jur&iacute;dicos hasta que, a finales del siglo XIX, aparece la sociolog&iacute;a. Esta disciplina, con su doble car&aacute;cter, residual y omnicomprensivo (Wallerstein et al., 1996), revierte sobre la pol&iacute;tica generando un enfoque sociol&oacute;gico, m&aacute;s complejo, en la b&uacute;squeda de determinaciones que expliquen los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos. La sociolog&iacute;a cl&aacute;sica, con Marx y Weber, pasaron a engrosar la lista de te&oacute;ricos de la pol&iacute;tica (Nun, 1966: 71 y 75).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los enfoques que dominaban cada universidad latinoamericana quedaron institucionalizados a mediados del siglo XX, cuando las carreras de ciencias sociales se establecieron en ellas. As&iacute;, por ejemplo en M&eacute;xico, en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) surgi&oacute; la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, donde se imparten las carreras de sociolog&iacute;a y ciencia pol&iacute;tica, mientras en la Universidad de Chile la carrera de ciencia pol&iacute;tica se cursaba en la Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Sociales, y la carrera de sociolog&iacute;a en la Facultad de Filosof&iacute;a y Educaci&oacute;n, hasta que se form&oacute; una Facultad de Ciencias Sociales, a la cual no se incorpor&oacute; la carrera de ciencia pol&iacute;tica. Estos arreglos no eran casuales y, en palabras de Jos&eacute; Nun:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia pol&iacute;tica latinoamericana no es predominantemente formalista porque se ense&ntilde;a en las escuelas de derecho, sino que &eacute;stas la ense&ntilde;an porque ella es predominantemente formalista. Es cierto que muchos intereses de capilla han cristalizado con los a&ntilde;os, de manera de preservar esa estructura; pero conviene no perder de vista que el problema central es ideol&oacute;gico y se vincula con una concepci&oacute;n general de la sociedad y de la pol&iacute;tica (Nun, 1966: 75).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la d&eacute;cada de los noventa del siglo pasado los pa&iacute;ses latinoamericanos celebraron, con buenas razones, el tr&aacute;nsito generalizado a reg&iacute;menes de elecci&oacute;n despu&eacute;s de un largo periodo bajo gobiernos dictatoriales y autoritarios, particularmente las dictaduras salvajemente represivas de Sudam&eacute;rica a partir de los a&ntilde;os setenta.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia pol&iacute;tica acompa&ntilde;&oacute; estos procesos produciendo gran cantidad de an&aacute;lisis de las dictaduras y, posteriormente, de los procesos de transici&oacute;n hacia la democracia, que no se limitaban a los casos latinoamericanos sino que continuaron una tendencia que comenz&oacute; en los a&ntilde;os setenta con la conclusi&oacute;n de los reg&iacute;menes dictatoriales del sur de Europa (Espa&ntilde;a, Grecia y Portugal) y culmin&oacute; con el derrumbe del socialismo realmente existente (como se dec&iacute;a en la &eacute;poca). Las d&eacute;cadas de los setenta y ochenta vieron una gran producci&oacute;n intelectual que exploraba las caracter&iacute;sticas de las dictaduras y las alternativas abiertas a partir de su reemplazo por reg&iacute;menes democr&aacute;ticos.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2004, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) expresa una preocupaci&oacute;n que hab&iacute;a sido ya se&ntilde;alada por muchos observadores y comentaristas de la realidad de estos pa&iacute;ses, la coexistencia de estas j&oacute;venes democracias con problemas sociales y econ&oacute;micos graves. En sus t&eacute;rminos: "&#91;&hellip;&#93; al tiempo que las latinoamericanas y los latinoamericanos consolidan sus derechos pol&iacute;ticos, se enfrentan a altos niveles de pobreza y a la desigualdad m&aacute;s alta del mundo" (PNUD, 2004: 24).</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que aparece tard&iacute;amente aqu&iacute; como problema es el producto de la prioridad que se dio a la transformaci&oacute;n del r&eacute;gimen pol&iacute;tico por sobre las carencias sociales y econ&oacute;micas en los procesos de transici&oacute;n. Algunos soci&oacute;logos y polit&oacute;logos no vacilaron en declarar que no se pod&iacute;a pedir a la democratizaci&oacute;n que se hiciera cargo de los problemas sociales, que lo prioritario en estos procesos debiera ser el establecimiento de un orden en el que se respetaran los derechos humanos y los gobernantes se sucedieran regularmente a trav&eacute;s de elecciones. En este sentido, la ciencia pol&iacute;tica estuvo m&aacute;s cerca que nunca de la pol&iacute;tica real, en la que se decidieron las distintas modalidades de la transici&oacute;n. Hoy d&iacute;a se plantea el problema de la posible desafecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con respecto al r&eacute;gimen democr&aacute;tico cuando &eacute;ste no es capaz de resolver los problemas del desarrollo (PNUD, 2004: 27).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adopci&oacute;n del enfoque se&ntilde;alado, es decir, limitarse a la democratizaci&oacute;n "procedimental", por las razones de urgencia aducidas, signific&oacute; asumir impl&iacute;citamente una visi&oacute;n liberal individualista de los procesos pol&iacute;ticos y sociales, en la cual el "ser social" es reducido a la condici&oacute;n de "consumidor", y donde "la opini&oacute;n p&uacute;blica" y sus estados de &aacute;nimo son los &uacute;nicos indicadores relevantes para evaluar los procesos pol&iacute;ticos.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo es f&aacute;cil para quienes practican esta ciencia pol&iacute;tica. El liberalismo dominante y la mercantilizaci&oacute;n de toda actividad, p&uacute;blica o privada, genera problemas que llevan a protestas airadas, como la expresada por Marta Lagos, directora de la Corporaci&oacute;n Latinobar&oacute;metro y de la consultora Mori&#150;Chile, en un art&iacute;culo reciente:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar que la base de datos de los inscritos &#91;en el registro electoral chileno&#93; es privada, no est&aacute; disponible al p&uacute;blico pues el servicio electoral chileno la vende como "producto". Lo mismo sucede con las bases de datos de las elecciones. No hay bases de datos para poder hacer an&aacute;lisis. No es de extra&ntilde;ar que la ciencia pol&iacute;tica sobre las elecciones no tenga en Chile ning&uacute;n desarrollo, casi sin literatura y sin an&aacute;lisis cient&iacute;fico de las elecciones, ya que los datos hay que comprarlos. Chile vive de la pol&iacute;tica hecha con seudociencia por los diarios. Los "analistas" han reemplazado a los cient&iacute;ficos. Chile ha privatizado el an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica con estas medidas (Lagos, 2010).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INGENIER&Iacute;A CONSTITUCIONAL INCOMPARABLE</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios de r&eacute;gimen han sido acompa&ntilde;ados de una gran creatividad en el terreno de la redacci&oacute;n de constituciones. De 21 pa&iacute;ses latinoamericanos, 15 est&aacute;n regidos por constituciones aprobadas despu&eacute;s de 1980. Sobre el significado de estas constituciones no ha habido gran discusi&oacute;n m&aacute;s que en unos pocos casos. En general, se puede decir que las nuevas constituciones se redactaron en el esp&iacute;ritu de consolidar el poder social y econ&oacute;mico ordenado bajo los reg&iacute;menes dictatoriales o en funci&oacute;n de los deseos de permanencia en el poder de los gobiernos actuales.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reformas constitucionales tienen que ver principalmente con modificaciones a los periodos de duraci&oacute;n de los mandatos de los gobernantes y las posibilidades o no de reelecci&oacute;n. Detr&aacute;s se encuentra (cabe decir, "como siempre") la distribuci&oacute;n de los cargos y la regulaci&oacute;n del acceso y permanencia en ellos. Sin embargo, hay un elemento que es nuevo, en el sentido en que se incorpor&oacute; a las preocupaciones de los reguladores de un sistema democr&aacute;tico en Am&eacute;rica Latina, que es la preocupaci&oacute;n por la estabilidad. No parece ser el caso que el logro de un sistema de renovaci&oacute;n peri&oacute;dica de los mandatarios por medio de elecciones parezca suficientemente seguro en s&iacute; mismo. La preocupaci&oacute;n por la permanencia de la democracia en condiciones sociales de manifiesta injusticia, que expresa el estudio del PNUD ya citado, en algunos casos es enfrentada como el peligro de desestabilizaci&oacute;n por parte de los redactores de constituciones latinoamericanas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preocupaci&oacute;n se traduce, fundamentalmente, en incorporar rigideces en lo relativo a los procedimientos para reformar las constituciones. Casos extremos pueden ser la Constituci&oacute;n de Pinochet que, con reformas negociadas y en su gran mayor&iacute;a consideradas reemplazo de disposiciones insostenibles en las condiciones creadas por el mismo funcionamiento del orden democr&aacute;tico (como los senadores no elegidos o la inamovilidad de los comandantes de las fuerzas armadas), o bien accesorias o cosm&eacute;ticas (de all&iacute; el acuerdo entre las fuerzas pol&iacute;ticas originadas durante la dictadura militar), permanecen vigentes en Chile (Garret&oacute;n y Garret&oacute;n, 2010: 115&#150;148); o la Constituci&oacute;n de Honduras, cuyos "art&iacute;culos p&eacute;treos" se encuentran en la base de justificaci&oacute;n con que la oposici&oacute;n condujo los conflictos pol&iacute;ticos bajo el gobierno de Zelaya al callej&oacute;n sin salida que produjo el exitoso golpe de Estado de 2009.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, los an&aacute;lisis pol&iacute;ticos de las coyunturas, y particularmente de los procesos electorales, ponen de relieve fen&oacute;menos como el abstencionismo y la notable desconexi&oacute;n entre los actores pol&iacute;ticos y las distintas expresiones de la sociedad. Lo que resulta interesante de la situaci&oacute;n de la ciencia pol&iacute;tica es que sus practicantes m&aacute;s destacados se han convertido en cronistas y comentaristas de la situaci&oacute;n. Aparentemente, han abandonado toda pretensi&oacute;n te&oacute;rica excepto la cr&iacute;tica moral de la conducta de las clases pol&iacute;ticas (por supuesto, no en el sentido de la teor&iacute;a de Gaetano Mosca),<a href="#notas"><sup>4</sup></a> como si no existieran razones estructurales hist&oacute;ricas para haber llegado a esta situaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; la ciencia pol&iacute;tica latinoamericana a esta situaci&oacute;n?; &iquest;desde d&oacute;nde evolucion&oacute; hasta la situaci&oacute;n actual descrita?</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EN EL PRINCIPIO FUE EL DESARROLLO </b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos, arbitrariaente si se quiere, ubicar el comienzo de este proceso en las teor&iacute;as de la dependencia, cuya pluralidad se ha intentado agrupar bajo denominaciones m&aacute;s amplias, como por ejemplo "enfoque" o "escuela" de pensamiento. Estas construcciones te&oacute;ricas son importantes, en primer lugar, como fen&oacute;meno hist&oacute;rico. No hay duda de que en muchos relatos de la historia de Am&eacute;rica Latina en la segunda mitad del siglo XX no se puede ignorar el fen&oacute;meno ideol&oacute;gico constituido por las varias expresiones del pensamiento que se pueden agrupar bajo esta denominaci&oacute;n. Su presencia en varios &aacute;mbitos de explicaci&oacute;n de procesos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales hace necesario delimitar su significaci&oacute;n en cada caso, lo cual muy raramente ocurre puesto que, tanto a favor como en contra de algunas de las afirmaciones hechas por los autores identificados con esta tendencia o atribuidas a ellos, existen versiones vulgares o simples consignas ideol&oacute;gicas que buscan s&oacute;lo la descalificaci&oacute;n.<a href="#notas"><sup>5</sup></a> Esto implica que antes de examinar algo relacionado con las teor&iacute;as de la dependencia es necesario desbrozar el campo, precisando los planos en que se discutir&aacute;n las tesis, los autores, los hechos de distinto tipo (pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales, militares, morales, etc&eacute;tera), y todos los planos que normalmente aparecen mezclados en las consideraciones de las contribuciones y limitaciones que se consideran conectadas con el "pensamiento dependentista".</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n cuando existe un c&iacute;rculo que va de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en la que se originan estas propuestas te&oacute;ricas a los efectos pol&iacute;ticos que ellas mismas tienen, resulta importante detenerse en los campos y etapas en que se desarrolla el proceso de elaboraci&oacute;n, difusi&oacute;n e intentos de aplicaci&oacute;n de un pensamiento como &eacute;ste. Lo primero es describir el contexto pol&iacute;tico&#150;ideol&oacute;gico (incluyendo el campo de las ciencias sociales) dentro del cual las teor&iacute;as de la dependencia surgen intentando responder a ciertas preguntas. La reconstrucci&oacute;n de esas preguntas es fundamental para ubicar el blanco al que se dirigen las tesis de los pensadores dependentistas y no basar una cr&iacute;tica en el supuesto desacierto que ser&iacute;a el no dar en un blanco al que nunca se apunt&oacute;.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un lugar com&uacute;n afirmar que el surgimiento de las teor&iacute;as de la dependencia tiene que ver con el surgimiento de la Revoluci&oacute;n Cubana de 1959. Sin embargo, retrospectivamente se imputan a esta relaci&oacute;n caracter&iacute;sticas que no podr&iacute;a haber tenido. Es preciso distinguir el impacto pol&iacute;tico de la Revoluci&oacute;n Cubana de su impacto ideol&oacute;gico. En el primer aspecto, la cubana, como todas las revoluciones modernas, produjo un efecto de imitaci&oacute;n del modelo organizativo de acci&oacute;n (el modelo pol&iacute;tico&#150;militar de la guerra de guerrillas) codificado primero en los escritos de Ernesto<i> Che </i>Guevara (1977a y 1977b). Esto ya hab&iacute;a sucedido con posterioridad a la Revoluci&oacute;n Rusa de 1917, cuando el modelo de los soviets, o consejos, fue imitado en partes de Europa central y occidental.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impacto ideol&oacute;gico se produjo un poco m&aacute;s lentamente. Hay que considerar por separado el impacto en la izquierda marxista, principalmente los partidos comunistas que con variada importancia y representatividad exist&iacute;an en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, y el desarrollismo en otros partidos que pertenec&iacute;an a la corriente dominante de pensamiento entre los intelectuales latinoamericanos de comienzos de los a&ntilde;os sesenta. Estos &uacute;ltimos vieron a una parte importante de sus cuadros m&aacute;s j&oacute;venes radicalizarse y recurrir a esquemas militares o paramilitares de organizaci&oacute;n y a la lucha armada como forma de acci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien con excepci&oacute;n de Costa Rica no hubo un pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina que no viera alguna forma de guerrilla surgir en la d&eacute;cada siguiente a 1959, hay que anotar que ninguna tuvo &eacute;xito (hasta que veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde los sandinistas llegaron al poder en Nicaragua) y que cada pa&iacute;s requiere un an&aacute;lisis particular, descontando el "efecto demostraci&oacute;n" cubano.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho mismo de la Revoluci&oacute;n Cubana parec&iacute;a contradecir la ortodoxia establecida por el "marxismo&#150;leninismo" difundido desde la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y defendido por los partidos comunistas m&aacute;s importantes de Am&eacute;rica Latina. Esta disonancia cubana se establec&iacute;a tanto al nivel de la estrategia y la t&aacute;ctica pol&iacute;ticas que orientaban la acci&oacute;n de esos partidos, como al nivel de la teor&iacute;a y el an&aacute;lisis que fundamentaba en cada caso nacional los programas y la pol&iacute;tica de alianzas de esos mismos partidos.<a href="#notas"><sup>6</sup></a> Para apreciar la importancia de estas pol&eacute;micas en su &eacute;poca es necesario describir el clima en el cual tuvieron lugar, el cual est&aacute; marcado muy preponderantemente por la difusi&oacute;n de las ideas acerca del desarrollo econ&oacute;mico que caracterizaron al surgimiento de las ciencias sociales en las universidades latinoamericanas y que impactaron la conciencia de las &eacute;lites intelectuales y pol&iacute;ticas de toda la regi&oacute;n.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda posguerra encontr&oacute; a los pa&iacute;ses m&aacute;s grandes de Am&eacute;rica Latina (Argentina, Brasil y M&eacute;xico), as&iacute; como algunos medianos, transformados por un proceso de industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones. Esto era el producto de las respuestas m&aacute;s o menos espont&aacute;neas de los sectores de la burgues&iacute;a con vocaci&oacute;n industrialista, as&iacute; como de pol&iacute;ticas de apoyo a estos sectores y sus proyectos implementadas por gobiernos de distinto tipo y por diversas razones. La racionalizaci&oacute;n de dicho proceso y su conversi&oacute;n en programa fue el producto de la contribuci&oacute;n intelectual y los esfuerzos organizativos dentro del naciente sistema de las Naciones Unidas de Ra&uacute;l Prebisch y algunos economistas j&oacute;venes que, en algunos pa&iacute;ses y en la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica Para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), desarrollaron una escuela de pensamiento que lleg&oacute; a ser dominante entre las &eacute;lites intelectuales y pol&iacute;ticas denominada, en general, como "desarrollismo".</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante recordar que las propuestas de la CEPAL no estuvieron asociadas a alg&uacute;n modelo o ideolog&iacute;a pol&iacute;tica espec&iacute;fico. M&aacute;s bien su &eacute;xito se produjo por su aparente prescindencia pol&iacute;tica, a pesar de que Prebisch, individualmente, y la CEPAL como instituci&oacute;n, buscaban influir sobre l&iacute;deres j&oacute;venes y promisorios que en los distintos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina aparec&iacute;an asociados a tendencias que atra&iacute;an a la juventud de la clase media educada o, incluso, de las oligarqu&iacute;as ilustradas. Esto era el resultado tanto de las limitaciones propias de un organismo internacional que actuaba sobre la base de la pertenencia de los gobiernos a los acuerdos y tratados que les daban existencia y legitimidad, como de un arraigado sentido de misi&oacute;n "tecnocr&aacute;tica" entre algunos de sus miembros, particularmente en su l&iacute;der indiscutido, Ra&uacute;l Prebisch.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto importante del planteamiento desarrollista fue la necesidad de contar con informaci&oacute;n adecuada para la realizaci&oacute;n de diagn&oacute;sticos y para la planeaci&oacute;n del desarrollo nacional en sus diversos &aacute;mbitos. Si bien el eje del desarrollo propuesto ser&iacute;a la industria, el proceso desatado implicaba movimientos de poblaci&oacute;n, urbanizaci&oacute;n y requerimientos al Estado, de acci&oacute;n y provisi&oacute;n de servicios en los campos de la salud, la educaci&oacute;n y la vivienda, todo lo cual gener&oacute; una demanda de personal calificado que implic&oacute; que el fen&oacute;meno mundial de la masificaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza universitaria fuera acompa&ntilde;ado, tambi&eacute;n, por una modernizaci&oacute;n de la oferta educativa que se expres&oacute; en la diversificaci&oacute;n de planes y programas de estudio orientados a nuevas carreras, entre las cuales fueron prominentes las ciencias sociales conectadas con los planes de desarrollo econ&oacute;mico y social.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El predominio ideol&oacute;gico de este enfoque, siempre relativo pero dominante, se puede examinar hoy a la luz de una nueva situaci&oacute;n. Se puede decir que los programas de desarrollo se convirtieron en un proyecto nacional dentro del cual cab&iacute;an diferencias pero que, en general, representaban un consenso entre los actores pol&iacute;ticos e intelectuales relevantes. Lo que implicaban estos planes era una pol&iacute;tica econ&oacute;mica apoyada por una alianza social cuyas caracter&iacute;sticas ideol&oacute;gicas y su modelo de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica no eran cuestionados por razones te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas. Por un lado, las teor&iacute;as del desarrollo supon&iacute;an que el crecimiento econ&oacute;mico y la modernizaci&oacute;n de la sociedad conducir&iacute;an, naturalmente, a un desarrollo pol&iacute;tico cuya culminaci&oacute;n ser&iacute;a un sistema democr&aacute;tico semejante al de las &aacute;reas desarrolladas del mundo, por lo cual no era cuesti&oacute;n en el futuro inmediato. Por otra parte, el que estos planes y programas de desarrollo se aplicaran, con mayor o menor fidelidad al libreto tecnocr&aacute;tico por parte de los gobiernos que en general fueron caracterizados como "populistas" en su variante t&iacute;pica latinoamericana, no era un problema m&aacute;s que de juicio casi est&eacute;tico para quienes se consideraban t&eacute;cnicos, a los que las cuestiones pol&iacute;ticas (al margen de sus preferencias personales) les resultaban casi siempre un estorbo.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alianza social t&iacute;pica del desarrollismo inclu&iacute;a a los sectores de la burgues&iacute;a industrial, en primer lugar, y en alianza con sectores de la clase media que administraban los aparatos del Estado, a veces militares y otras ocasiones civiles. Entre los beneficiarios se contaba a un proletariado industrial urbano, que adquir&iacute;a trabajo productivo estable con servicios sociales provistos por el Estado, as&iacute; como las clases medias independientes del aparato del Estado, las cuales se expand&iacute;an junto con el comercio establecido requerido por el proceso de urbanizaci&oacute;n, adem&aacute;s de la expansi&oacute;n del sistema educativo (en particular la educaci&oacute;n de nivel profesional y superior) y, a medida que el sistema se hac&iacute;a m&aacute;s complejo, tambi&eacute;n lo hac&iacute;a una burgues&iacute;a financiera y bancaria. Los sectores que quedaban rezagados eran los trabajadores rurales pero, eventualmente, ser&iacute;an beneficiarios de una reforma agraria, necesaria como complemento del desarrollo industrial.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante que partiendo de un an&aacute;lisis diferente, sedicentemente marxista, los partidos comunistas de la regi&oacute;n, de muy variada importancia en cada situaci&oacute;n nacional, siguiendo en general las definiciones heredadas de la Tercera Internacional, consideraban a los pa&iacute;ses latinoamericanos como sociedades coloniales o semicoloniales con restos de feudalismo todav&iacute;a vigentes en sus relaciones sociales. Esta situaci&oacute;n deber&iacute;a ser superada a trav&eacute;s de una revoluci&oacute;n democr&aacute;tico&#150;burguesa (tarea hist&oacute;rica pendiente en estos pa&iacute;ses) la cual generar&iacute;a un desarrollo capitalista nacional independiente, dentro del cual surgir&iacute;an las fuerzas sociales que, en otra etapa, se plantear&iacute;an la necesidad de una revoluci&oacute;n socialista. Esta visi&oacute;n resultaba coincidente con la alianza social "desarrollista" en los t&eacute;rminos que se ha descrito m&aacute;s arriba.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la democracia no era un tema para la escuela desarrollista, por las razones expuestas, tampoco lo era para los dependentistas, para quienes y en su mayor&iacute;a el r&eacute;gimen pol&iacute;tico a establecer ser&iacute;a el resultado de una revoluci&oacute;n socialista, la cual se reclamaba democr&aacute;tica por definici&oacute;n. La inevitabilidad de esta revoluci&oacute;n quedaba demostrada por el fracaso de las pol&iacute;ticas de desarrollo, en algunos casos declarando imposible cualquier intento de desarrollo dentro del capitalismo, por lo que el an&aacute;lisis sociol&oacute;gico se centr&oacute; en la definici&oacute;n del car&aacute;cter de los actores sociales de la futura revoluci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM organiz&oacute; dos seminarios, en diciembre de 1971 y en junio de 1973, en M&eacute;rida y en Oaxaca respectivamente. La publicaci&oacute;n de las ponencias y las discusiones que tuvieron lugar en ellos constituyen documentos de gran importancia, tanto por los participantes como por el contenido de sus aportaciones (Instituto de Investigaciones Sociales, 1973 y 1977).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas discusiones quedaron en suspenso en los a&ntilde;os siguientes, cuando las dictaduras alcanzaron su m&aacute;xima difusi&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Los desarrollos siguientes se originaron en la cr&iacute;tica de las visiones dependentistas y desarrollistas, impulsadas por la necesidad de dar cuenta de los cambios catastr&oacute;ficos que hab&iacute;an tenido lugar en Am&eacute;rica Latina.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DICTADURA Y DEMOCRACIA A VUELO DE P&Aacute;JARO</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en 1991 el entusiasmo de un asistente a la Primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Guadalajara, lo llev&oacute; a se&ntilde;alar que "nunca Am&eacute;rica hab&iacute;a sido tan democr&aacute;tica", estaba afirmando un hecho indiscutible, pero todav&iacute;a pod&iacute;an las cosas ponerse mejor. En ese momento, de veinte pa&iacute;ses latinoamericanos 16 ten&iacute;an gobiernos elegidos democr&aacute;ticamente, lo cual era un logro notable. Entre 1960 y 2007 (48 a&ntilde;os) el promedio para cada a&ntilde;o de gobiernos elegidos para estos mismos veinte pa&iacute;ses fue de entre 12 y 13. En el comienzo del periodo (1960 y 1961) se estaba en el promedio, es decir, 13 y 12 respectivamente. A partir de 1962 y hasta 1985, el n&uacute;mero de los gobiernos elegidos se mantiene debajo del promedio, con la excepci&oacute;n de 1967, en que llega a 13 una vez m&aacute;s. Los peores a&ntilde;os son los que van de 1976 a 1979, cuatro a&ntilde;os en que se llega al m&iacute;nimo, s&oacute;lo 6 gobiernos elegidos entre los veinte pa&iacute;ses. A partir de 1980 comienza el actual proceso de democratizaci&oacute;n que desde 1986 sobrepasa el promedio (14) y ya no baja de esa cifra, alcanzando un m&aacute;ximo de 19 a partir de 2001, el cual permanece hasta el reciente golpe de Estado en Honduras.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda hay mucho que relativizar y discutir en la construcci&oacute;n de estos datos, pero existe un patr&oacute;n claro. Adem&aacute;s, sin que est&eacute;n relacionados en ellos de manera simple, los procesos de establecimiento de gobiernos elegidos en 15 de los 20 pa&iacute;ses considerados, coincide con que la Constituci&oacute;n actualmente en vigor fue aprobada despu&eacute;s de 1980.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este contexto es el que explica, en gran parte, las caracter&iacute;sticas actuales de la ciencia pol&iacute;tica latinoamericana. Las m&aacute;s destacadas son:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Una concentraci&oacute;n en la descripci&oacute;n del acontecer pol&iacute;tico centrada en los actores establecidos y los procesos institucionales.</font></p> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) La ausencia de actores sociales en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico.</font></p> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) La consideraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social como una paradoja que pone en peligro los logros de la democracia electoral tal como existe hoy (en la l&iacute;nea establecida por el estudio del PNUD citado al comienzo).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;QU&Eacute; CAMINO ME TRAJO HASTA AQU&Iacute;?</b></font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explicar la trayectoria te&oacute;rica que llev&oacute; a los polit&oacute;logos hasta aqu&iacute; requerir&aacute; de una investigaci&oacute;n que tiene algunas tareas claras, la primera de las cuales es examinar el abandono de los enfoques multidisciplinarios caracter&iacute;sticos tanto del dependentismo como del desarrollismo. Como quiera que sea, la teor&iacute;a del desarrollo generada en la CEPAL si bien se origin&oacute; en el campo de la econom&iacute;a como cr&iacute;tica de la teor&iacute;a establecida del comercio internacional, dio lugar a un esquema de periodizaci&oacute;n que gener&oacute; una revisi&oacute;n de la historia econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses latinoamericanos, textos cl&aacute;sicos en algunos pa&iacute;ses,<a href="#notas"><sup>7</sup></a> y adem&aacute;s incorpor&oacute; los aspectos sociales y demogr&aacute;ficos de los cambios generados por el desarrollo en curso en la segunda posguerra.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las teor&iacute;as de la dependencia, si bien elaboradas principalmente por soci&oacute;logos, por un lado ten&iacute;an un claro sesgo pol&iacute;tico y buscaban fundamentar sus an&aacute;lisis, en la mayor&iacute;a de los casos, en una teor&iacute;a econ&oacute;mica marxista, aunque al menos hist&oacute;rico&#150;estructural.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os setenta, tras la derrota de los proyectos nacionalistas progresistas y socialistas, la cr&iacute;tica se desarroll&oacute; tanto en el plano de la revisi&oacute;n de las estrategias y t&aacute;cticas fracasadas como en el de las teor&iacute;as que fundamentaban esas estrategias y t&aacute;cticas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cr&iacute;tica importante se centr&oacute; en la recuperaci&oacute;n del Estado como problema. La relaci&oacute;n de la dominaci&oacute;n con la explotaci&oacute;n como algo no reductible gener&oacute; la necesidad de teorizar en t&eacute;rminos generales la pol&iacute;tica. En este &aacute;mbito son importantes los trabajos de un gran n&uacute;mero de autores reunidos en los n&uacute;meros 1 y 2, en 1977, de la <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a </i>(Instituto de Investigaciones Sociales, 1977a). De entre esos trabajos, uno que tuvo una continuaci&oacute;n consistente es el de Norbert Lechner. Siguiendo la trayectoria de los problemas planteados por este autor, aparece con claridad, primero, la reivindicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica como momento de estructuraci&oacute;n no reductible a la econom&iacute;a; luego, la determinaci&oacute;n externa, la acumulaci&oacute;n capitalista a escala mundial, de los procesos pol&iacute;ticos en Am&eacute;rica Latina y, finalmente, la subjetivaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico (Lechner, 2006&#150;2007). Esta l&iacute;nea conduce a una forma de teorizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que no se traduce en estudios emp&iacute;ricos. Sin embargo, sus discusiones est&aacute;n entre los fundamentos de la pr&aacute;ctica que condujo a las transiciones a la democracia. La relaci&oacute;n entre las ciencias sociales y la pol&iacute;tica de la transici&oacute;n est&aacute; bien representada por Fernando Henrique Cardoso, que en 1981 dec&iacute;a:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil &#150;si no incorrecto&#150; imaginar que sin la democratizaci&oacute;n sustantiva o social la democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica es un enga&ntilde;o. Por cierto, cuando se plantea la cuesti&oacute;n del socialismo esto es cierto. Pero para el encauzamiento de esta cuesti&oacute;n (o simplemente para que la democratizaci&oacute;n social avance) a veces la "pura" democracia liberal (o mejor a&uacute;n, las libertades democr&aacute;ticas ejercidas de hecho, incluso cuando no son reconocidas por leyes todav&iacute;a autoritarias) constituye no dir&iacute;a el prerrequisito (lo que ser&iacute;a falso, pues es posible imaginar otros caminos) pero s&iacute; una condici&oacute;n favorable (Cardoso, 1981: 290).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejar fuera de la discusi&oacute;n la propuesta socialista que supon&iacute;a una relaci&oacute;n entre los procesos de democratizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica es sintom&aacute;tico, no s&oacute;lo del pensamiento del autor citado puesto que &eacute;l puede ser considerado una expresi&oacute;n representativa de la conciencia de los cient&iacute;ficos sociales latinoamericanos dado su indudable liderazgo intelectual que trasciende la regi&oacute;n.<a href="#notas"><sup>8</sup></a> Por lo dem&aacute;s, faltaba un poco para los cambios que introdujo Mija&iacute;l Gorbachov en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y casi una d&eacute;cada para la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n. Lo que reflejaba este pensamiento era la profundidad de la derrota del pensamiento de izquierda en las ciencias sociales latinoamericanas. Esos primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los ochenta marcaron el triunfo pol&iacute;tico&#150;ideol&oacute;gico de Pinochet en Chile, cuando Santiago hab&iacute;a sido el lugar central donde se expresaba la tendencia dependentista en las ciencias sociales en la d&eacute;cada de los sesenta.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy d&iacute;a es posible leer estas afirmaciones como un programa. Se trata de la consigna que lleg&oacute; a ser propuesta como principio cient&iacute;fico, "la pol&iacute;tica es el arte de lo posible". Lo posible est&aacute; determinado por las condiciones existentes, que en ese momento todav&iacute;a no mostraban lo que llegar&iacute;an a ser despu&eacute;s de la crisis de la deuda (en 1982). Se puede decir que para Am&eacute;rica Latina lo peor hab&iacute;a pasado y las dictaduras comenzaban a ceder ante los gobiernos elegidos, diez y diez en 1981, con tres cambios en 1980 (Ecuador, Honduras y Per&uacute;). Ninguna tendencia podr&iacute;a ser afirmada a partir de esos tres casos, y adem&aacute;s Per&uacute;, en los a&ntilde;os noventa, tuvo una reca&iacute;da en el autoritarismo con el r&eacute;gimen de Fujimori, que constituy&oacute; una anomal&iacute;a en medio de la liquidaci&oacute;n general de las dictaduras.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s importante de las afirmaciones de Cardoso en el p&aacute;rrafo citado es que se descarta el socialismo como posibilidad siquiera te&oacute;rica en el an&aacute;lisis. No es posible considerar esto un cambio de posici&oacute;n de Cardoso. Es, simplemente, la constataci&oacute;n del cambio de rumbo del pensamiento de los cient&iacute;ficos sociales latinoamericanos en general. Si en los sesenta el efecto Cuba hac&iacute;a imprescindible considerar la posibilidad de la revoluci&oacute;n socialista, en los ochenta, por una parte, se iba a imponer el Consenso de Washington como consecuencia de la crisis de la deuda aunque, por otra, del abandono de toda idea de proyecto nacional de desarrollo independiente a partir de la conciencia de la inevitabilidad de la globalizaci&oacute;n y de la necesidad de definir toda pol&iacute;tica en t&eacute;rminos de adaptaci&oacute;n a ese supuesto.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia pol&iacute;tica emp&iacute;rica se desarrolla por tres l&iacute;neas que coexisten: el dise&ntilde;o de instituciones y sistemas pol&iacute;ticos (enfoque normativo que confluye con el derecho constitucional); el estudio de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, que confluye con la administraci&oacute;n p&uacute;blica; y los estudios electorales, que cobran importancia en la medida que las elecciones se hacen dignas de estudio. Las tres l&iacute;neas teorizan, a partir de los ordenamientos vigentes institucionales, utilizando el instrumental de la ciencia pol&iacute;tica europea y norteamericana.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el balance, si hubiera que se&ntilde;alar alg&uacute;n d&eacute;ficit de estos enfoques dominantes, &eacute;stos se resumir&iacute;an en dos principales:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) La ausencia de explicaciones de la relaci&oacute;n entre los fen&oacute;menos estudiados y las estructuras sociales en las que tienen lugar. Es decir, la p&eacute;rdida de los enfoques interdisciplinarios que buscaban dar cuenta de la complejidad de las situaciones de los pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Consecuentemente, la p&eacute;rdida del enfoque espec&iacute;ficamente hist&oacute;rico de los pa&iacute;ses de esta regi&oacute;n. La aplicaci&oacute;n de teor&iacute;as no "estandarizadas" (a la manera de los instrumentos de medici&oacute;n en psicolog&iacute;a) como si los procesos pol&iacute;ticos estudiados (sean los procesos electorales o el an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas) se emparentaran con teor&iacute;as universales.</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como conclusi&oacute;n, creo que el incorporar al an&aacute;lisis la b&uacute;squeda de las ra&iacute;ces estructurales de los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos se podr&iacute;a, eventualmente, permitir disolver la aparente paradoja de la democracia electoral con pobreza y desigualdad, empezando por un an&aacute;lisis hist&oacute;rico (cr&iacute;tico) de esas democracias electorales, la calidad de la ciudadan&iacute;a, la calidad de los liderazgos, el proceso hist&oacute;rico de separaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico de lo social y de lo econ&oacute;mico, en la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de las ciencias sociales, y en la pr&aacute;ctica de la pol&iacute;tica.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cansino, C&eacute;sar. 2009.<i> La muerte de la ciencia pol&iacute;tica</i>, Debate, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641036&pid=S0187-0173201100020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cardoso, Fernando Henrique. 1981. "R&eacute;gimen pol&iacute;tico y cambio social. Algunas reflexiones a prop&oacute;sito del caso brasile&ntilde;o", en Norbert Lechner (coord.), <i>Estado y pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina,</i> Siglo XXI Editores, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641038&pid=S0187-0173201100020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debray, Regis. 1967. "&iquest;Revoluci&oacute;n en la revoluci&oacute;n?", en Regis Debray, <i>Ensayos sobre Am&eacute;rica Latina</i>, Ediciones Era, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641040&pid=S0187-0173201100020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferrer, Aldo. 1963.<i> La econom&iacute;a argentina. Las etapas de su desarrollo y problemas actuales,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641042&pid=S0187-0173201100020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Furtado, Celso. 1966. <i>Subdesarrollo y estancamiento en Am&eacute;rica Latina</i>, Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica Para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641044&pid=S0187-0173201100020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garret&oacute;n, Manuel Antonio y Roberto Garret&oacute;n. 2010. "La democracia incompleta en Chile: la realidad tras los rankings internacionales", <i>Revista de Ciencia Pol&iacute;tica</i>, vol. 30, n&uacute;m. 1, pp. 115&#150;148.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641046&pid=S0187-0173201100020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guevara, Ernesto Che. 1977a. "La guerra de guerrillas", <i>Obras escogidas,</i> tomo I, Editorial Fundamentos, Madrid, pp. 27&#150;149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641048&pid=S0187-0173201100020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1977b. "La guerra de guerrillas, un m&eacute;todo",<i> Obras escogidas</i>, tomo I, Editorial Fundamentos, Madrid, pp. 161&#150;178.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641050&pid=S0187-0173201100020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. 1977. Varios autores, <i>Clases sociales y crisis pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina,</i> Siglo XXI Editores, M&eacute;xico (Seminario de Oaxaca).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641052&pid=S0187-0173201100020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1977a.<i> Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a</i>, vol. 1, n&uacute;ms. 1 y 2, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico D. 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"&iexcl;Es la pol&iacute;tica est&uacute;pido!", <i>Latinobar&oacute;metro. Opini&oacute;n p&uacute;blica latinoamericana</i>, consultado el 4 de enero de 2010, <a href="http://www.elpuelche.cl/?p=292" target="_blank">www.elpuelche.cl?p=292</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641058&pid=S0187-0173201100020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lakatos, Imre. 1975. "La falsaci&oacute;n y la metodolog&iacute;a de los programas de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica", en Imre Lakatos y Alan Musgrave (eds.), <i>La cr&iacute;tica y el desarrollo del conocimiento</i>, Grijalbo, Barcelona, pp. 455&#150;509.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641059&pid=S0187-0173201100020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lechner, Norbert. 2006&#150;2007. <i>Obras escogidas, </i>dos vol&uacute;menes, LOM Ediciones, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641061&pid=S0187-0173201100020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza, Plinio Apuleyo, Carlos Alberto Montaner y &Aacute;lvaro Vargas Llosa. 1996. <i>Manual del perfecto idiota latinoamericano</i>, Plaza &amp; Jan&eacute;s, M&eacute;xico D. 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"Los paradigmas de la ciencia pol&iacute;tica", en<i> Revista Latinoamericana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. I, n&uacute;m. 2, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641067&pid=S0187-0173201100020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pinto, An&iacute;bal. 1962. <i>Chile. Un caso de desarrollo frustrado</i>, Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 1962.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641069&pid=S0187-0173201100020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 2004.<i> La democracia en Am&eacute;rica Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos</i>, Guatemala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641071&pid=S0187-0173201100020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallerstein, Immanuel et al. 1996. <i>Open the Social Sciences</i>, informe de la Gulbenkian Commission on the Restructuring of the Social Sciences, Stanford University Press, Stanford, California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9641073&pid=S0187-0173201100020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Sobre lo que significa la dominaci&oacute;n de un enfoque (programa de investigaci&oacute;n), v&eacute;ase Imre Lakatos (1975).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>El subrayado es nuestro.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Me refiero al cl&aacute;sico <i>La clase pol&iacute;tica. Elementos de ciencia pol&iacute;tica</i>, de Gaetano Mosca (1984), del cual ni siquiera existe una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol del texto completo.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Un caso notable de esta variedad es el libro profusamente difundido de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y &Aacute;lvaro Vargas Llosa, <i>Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996).</i></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>A este conflicto se orient&oacute; el trabajo de Regis Debray, "&iquest;Revoluci&oacute;n en la revoluci&oacute;n?" (1967).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Autores como Aldo Ferrer, de Argentina; Celso Furtado, de Brasil; o An&iacute;bal Pinto, de Chile.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>En el Congreso Mundial de Sociolog&iacute;a realizado en M&eacute;xico en 1982, Fernando Henrique Cardoso fue elegido presidente de la Asociaci&oacute;n Internacional de Sociolog&iacute;a (ISA).</font></p>      ]]></body><back>
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