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</front><body><![CDATA[  		 			       <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los altermundistas</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Roberto Garc&iacute;a Jurado<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Michel Wieviorka (comp.), <i>Otro mundo... Discrepancias, sorpresas y derivas en la antimundializaci&oacute;n</i>,  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 2009, 364 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Profesor&#150;investigador y coordinador de la Maestr&iacute;a en Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rgarcia@correo.xoc.uam.mx">rgarcia@correo.xoc.uam.mx</a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LA HISTORIA M&Aacute;S RECIENTE DEL MUNDO contempor&aacute;neo est&aacute; marcada por dos fechas emblem&aacute;ticas: 1989, la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n; y 2001, el ataque al World Trade Center (WTC) de Nueva York. La ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n es y ser&aacute; todo un hito en la historia contempor&aacute;nea no s&oacute;lo por las profundas y l&oacute;gicas consecuencias que trajo para todos los pa&iacute;ses que durante la segunda mitad del siglo XX pertenecieron al bloque socialista, sino tambi&eacute;n porque alter&oacute; sensiblemente la composici&oacute;n y espectro pol&iacute;tico de todo el mundo, forzando la recomposici&oacute;n de la alineaci&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas, los sistemas de partidos y las corrientes ideol&oacute;gicas. Por su lado, el ataque al WTC de Nueva York tambi&eacute;n tuvo profundas consecuencias no s&oacute;lo al interior de los Estados Unidos, por obvias razones, sino tambi&eacute;n para el resto de la humanidad, ya que a partir de ese momento qued&oacute; m&aacute;s claramente definido en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y militares el nuevo orden mundial, comandado por los Estados Unidos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambas fechas tienen una enorme significaci&oacute;n para el proceso de globalizaci&oacute;n que hemos estado viviendo desde el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX; sin embargo, cada una de ellas tiene un significado diferente. Si 1989 parec&iacute;a inaugurar una era en la cual el conjunto de las civilizaciones de nuestro planeta confluir&iacute;a hac&iacute;a un mismo sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, el 2001 mostr&oacute; no s&oacute;lo que no hab&iacute;a tal confluencia sino que seguir&iacute;amos viviendo en un mundo polarizado por las m&aacute;s amplias y profundas diferencias econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, entre 1989 y 2001 se dio una especie de jauja protagonizada por quienes daban la bienvenida al nuevo orden mundial, por quienes confiaban en que el destino de la humanidad comenzaba a ser m&aacute;s claro y distinguible dado que el capitalismo en su versi&oacute;n m&aacute;s liberal terminar&iacute;a por uniformar no s&oacute;lo las m&uacute;ltiples diferencias de los sistemas econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, sino tambi&eacute;n a las culturas, h&aacute;bitos de vida y formas de pensamiento. Entonces, pocos eran los que desconfiaban y menos a&uacute;n los que apostaban por otra alternativa, por creer que otro mundo era posible.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recopilaci&oacute;n que ahora nos ofrece Michel Wieviorka tiene como eje fundamental precisamente los movimientos sociales altermundistas que han surgido en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Se trata de un compendio un tanto irregular en el que algunos trabajos lucen m&aacute;s que otros, y en donde destacan sobre todo los nombres del propio Wieviorka; el de Immanuel Wallerstein, que contribuye con un peque&ntilde;o ensayo sobre la historia de los movimientos sociales; y el de Yvon Le Bot, muy conocido en nuestro pa&iacute;s debido a sus trabajos sobre Am&eacute;rica Latina y en especial por su libro sobre el zapatismo en Chiapas. Tambi&eacute;n merecen cierta atenci&oacute;n el art&iacute;culo de Elaine Coburn sobre la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC) y el de Antimo L. Farro sobre el caso italiano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Wieviorka, uno de los m&aacute;s notables del libro, se destaca por ofrecer una amplia explicaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de los objetivos de los <i>movimientos altermundistas</i>. Aunque en los primeros a&ntilde;os de los noventa muchos de los individuos participantes en estos movimientos parec&iacute;an oponerse c&aacute;ndida y ciegamente a lo que era irreversible, la globalizaci&oacute;n, al correr el tiempo y, sobre todo ahora, en la primera d&eacute;cada del nuevo siglo, la mayor parte de estos movimientos y de los individuos que los forman tienen claro que no se trata de oponerse a toda globalizaci&oacute;n, y mucho menos de seguir rompiendo cristales de establecimientos como los McDonalds, sino de oponerse a esta globalizaci&oacute;n, es decir, a la forma en que est&aacute; siendo llevada a cabo por los actores mayormente involucrados: los pa&iacute;ses desarrollados, las organizaciones multilaterales y las empresas transnacionales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wieviorka explica c&oacute;mo los movimientos sociales ya no se oponen simple y llanamente a la globalizaci&oacute;n, si es que alguna vez lo hicieron, sino que se oponen a la globalizaci&oacute;n emprendida por las v&iacute;as del capitalismo liberal, a la impulsada por la OMC, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), que no s&oacute;lo es ciega ante las desigualdades sociales sino que parece fomentarlas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los altermundistas tambi&eacute;n han ampliado los motivos de su rechazo hacia el capitalismo global que ha venido imponi&eacute;ndose en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pues ya no se concentran sobre todo en la denuncia o en la lucha en contra de la explotaci&oacute;n del proletariado, como lo hab&iacute;an hecho los marxistas en el &uacute;ltimo siglo y medio, sino que ahora tambi&eacute;n denuncian procesos sociales m&aacute;s complejos como la exclusi&oacute;n, ese producto del capitalismo que se ha potenciado con la globalizaci&oacute;n y convierte a los seres humanos casi en productos marginales, desechables; o la alienaci&oacute;n, acentuada tambi&eacute;n en esta &eacute;poca dado que los individuos se sienten cada vez m&aacute;s impotentes frente a fuerzas y agentes que escapan a su control; y tambi&eacute;n la depresi&oacute;n, ese problema cl&iacute;nico&#150;social que hace experimentar a los seres humanos una sensaci&oacute;n m&uacute;ltiple de fracaso y carencia, pues son considerados individual y exclusivamente responsables de todos sus problemas y privaciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Wallerstein sobre los movimientos antisist&eacute;micos es de gran inter&eacute;s. En &eacute;l plantea c&oacute;mo acu&ntilde;&oacute; el concepto de movimientos antisist&eacute;micos para englobar a dos tipos de movimientos que se ven&iacute;an gestando desde finales del siglo XIX: los nacionales y los socialistas. Ambos pod&iacute;an visualizarse como antisist&eacute;micos en la medida en que trataban de desarticular el sistema predominante e imponer uno nuevo. En este sentido, se trataba de movimientos revolucionarios. No obstante, muchos de estos movimientos se desvanecieron entre el siglo XIX y el XX o, peor a&uacute;n, triunfaron, convirtiendo lo que hab&iacute;a sido protesta y negaci&oacute;n contra el sistema en un nuevo sistema con vicios similares al anterior y con poco o nada de revolucionario.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para Wallerstein 1968 signific&oacute; el despegue en la conformaci&oacute;n de nuevos movimientos sociales antisist&eacute;micos diferentes a los anteriores en muchos sentidos, aunque conservando la impugnaci&oacute;n y rechazo al orden existente. Los movimientos altermundistas pertenecen a esta nueva generaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dadas las nuevas condiciones, estos movimientos tambi&eacute;n deber&iacute;an perseguir fines distintos a los anteriores; deber&iacute;an abrir varios frentes de batalla, pero sobre todo podr&iacute;an contribuir a mantener vivo y despierto el debate sobre el conjunto de la organizaci&oacute;n social, algo de m&aacute;s dif&iacute;cil realizaci&oacute;n por parte de instancias como los partidos pol&iacute;ticos, que por su naturaleza obedecen a otra l&oacute;gica, pero asequible al movimiento altermundista, cuya aportaci&oacute;n no ser&iacute;a menor.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Elaine Coburn dedicado al episodio de Seattle de 1999, cuando se manifestaron cerca de cincuenta mil personas en contra de la cumbre de la OMC, es tambi&eacute;n de gran inter&eacute;s. Curiosamente, m&aacute;s que analizar el movimiento en s&iacute;, Coburn se ocupa de la funci&oacute;n de la OMC como promotora del comercio mundial.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El breve ensayo de Coburn es muy sugerente en tanto que se&ntilde;ala c&oacute;mo una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s relevantes de la mundializaci&oacute;n que est&aacute; en marcha es su car&aacute;cter librecambista, es decir, que promueve una globalizaci&oacute;n que no puede ser vista con otros ojos que los del mercado capitalista. Perspicazmente, Coburn se&ntilde;ala que, en efecto, esta es la ruta que se ha seguido en la mundializaci&oacute;n en marcha, aunque no es la &uacute;nica y mucho menos la mejor. La econom&iacute;a es un asunto humano, social, y por lo tanto las sociedades en cuesti&oacute;n deb&iacute;an poner la econom&iacute;a a su servicio y no, como la globalizaci&oacute;n liberal lo hace aparecer, poner a las sociedades al servicio de la econom&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coburn menciona tambi&eacute;n brevemente que la propia estructura de la OMC est&aacute; dise&ntilde;ada para favorecer a los pa&iacute;ses desarrollados, ya que todo su aparato burocr&aacute;tico, sus modalidades de operaci&oacute;n y sus protocolos y reglamentos cumplen el mismo fin. De modo que no s&oacute;lo la OMC es totalmente antidemocr&aacute;tica, lo que va en contra del esp&iacute;ritu democr&aacute;tico que supuestamente acompa&ntilde;aba el triunfo de la econom&iacute;a de mercado de fines del siglo XX, sino que adem&aacute;s defiende un esquema de comercio internacional profundamente injusto e inequitativo, que otorga groseras facilidades proteccionistas a los pa&iacute;ses desarrollados mientras que somete a los subdesarrollados a un supuesto libre flujo de mercanc&iacute;as igual para todos. La OMC se caracteriza tambi&eacute;n por defender dogm&aacute;ticamente al comercio global, pero se muestra conforme con las barreras y restricciones al tr&aacute;fico de personas, a la b&uacute;squeda de mejores condiciones sociales y laborales, a la libre decisi&oacute;n de los seres humanos para elegir d&oacute;nde vivir.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coburn explica que los manifestantes de Seattle en 1999 no protestaban contra la globalizaci&oacute;n, sino contra esta globalizaci&oacute;n. Como casi todos los colaboradores de esta obra, distingue que una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes del movimiento altermundista es luchar en contra de la globalizaci&oacute;n liberal y todas sus injusticias.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos reunidos en esta compilaci&oacute;n proponen analizar los movimientos altermundistas desde muy diversas &oacute;pticas y latitudes, describiendo su naturaleza, evoluci&oacute;n y potencialidades. Aunque francamente la mayor&iacute;a de ellos est&aacute;n formulados en un tono complaciente y ben&eacute;volo, los movimientos y las mentalidades altermundistas son de una heterogeneidad enorme; desde las visiones m&aacute;s l&uacute;cidas que proponen alternativas para mejorar y corregir los peores resabios de este proceso, hasta las m&aacute;s inocentes y negativas que destrozan establecimientos o convocan al boicot de productos. De todo ello, tal vez lo dicho por Wallerstein en su ensayo sea la manera m&aacute;s sana y optimista de analizar estos movimientos, esperando de ellos sugerencias, ideas y ficciones que permitan llevar a nuestra sociedad si no a otra completamente distinta, s&iacute; a una con menos fallas, errores e injusticias.</font></p>      ]]></body>
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