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</front><body><![CDATA[  	 			       <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> </b></font><font face="verdana" size="4"><b><i>Construcci&oacute;n democr&aacute;tica de ciudadan&iacute;a</i>, de Griselda Guti&eacute;rrez Casta&ntilde;eda</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Laura Loeza Reyes<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><i>Construcci&oacute;n democr&aacute;tica de ciudadan&iacute;a. Di&aacute;logos con las organizaciones de la sociedad civil (OSC)</i>, de Griselda Guti&eacute;rrez Casta&ntilde;eda (coord.), Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM)&#150;Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico, 2008, 329 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i>.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ESTE LIBRO ES EL RESULTADO DE UN ENCUENTRO DENOMINADO <i>Di&aacute;logo con las organizaciones de la sociedad civil (OSC) sobre ciudadan&iacute;a y cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica</i>. En &eacute;l se recogen los resultados de investigaciones acad&eacute;micas de especialistas en el tema y experiencias de militantes de las organizaciones civiles. Es decir tiene, entre otras virtudes, la de acercar comunicativamente el &aacute;mbito del activismo al de la academia. Se trata de una publicaci&oacute;n que contribuye, sin duda, al conocimiento del fen&oacute;meno en diferentes aspectos: metodol&oacute;gico, te&oacute;rico y del estado de la cuesti&oacute;n, a pesar de algunas omisiones que encuentro importantes para la discusi&oacute;n de la tem&aacute;tica y para reconocer la contribuci&oacute;n de la diversidad de actores involucrados en ella, sin que ello demerite la importancia de la obra. Los autores coinciden respecto de c&oacute;mo encarar los retos de las organizaciones frente a los escenarios actuales y ofrecen una visi&oacute;n del futuro deseable y posible de la calidad de la democracia en M&eacute;xico. En tanto que proceso, &eacute;ste s&oacute;lo puede ser analizado desde una perspectiva hist&oacute;rica y, en efecto, la reflexi&oacute;n parte de mirar al pasado para analizar los logros y fracasos hist&oacute;ricamente acumulados y explicar la compleja problem&aacute;tica desde las ciencias sociales, en el caso de los analistas; y para reconsiderar algunas estrategias que en el pasado fueron exitosas, como su vinculaci&oacute;n con los movimientos sociales, en el caso de los activistas. La complejidad de la realidad a la que ambos se enfrentan para acometer sus tareas queda reflejada en los planteamientos contenidos en los documentos. Ante los m&uacute;ltiples derroteros encontramos posibles soluciones coincidentes; por ejemplo, la necesidad imperiosa de construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y de un tejido social, tareas cada vez m&aacute;s complejas dada la actividad y el fortalecimiento de los poderes f&aacute;cticos, la falta de institucionalidad y la ausencia de un Estado de derecho que regule los procesos pol&iacute;ticos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plano anal&iacute;tico, los trabajos de Canto, Girardo y Guti&eacute;rrez plantean, con un enfoque innovador e intelectualmente estimulante, la necesidad de revisar la producci&oacute;n te&oacute;rica vigente con la cual se ha estudiado a las organizaciones para poder dar cuenta, en rigor, de la realidad actual del fen&oacute;meno en sus m&uacute;ltiples planos: program&aacute;ticos, estrat&eacute;gicos, de impacto y de sus &aacute;mbitos de intervenci&oacute;n. Aunque tambi&eacute;n porque las perspectivas de an&aacute;lisis empleadas hasta ahora no les han favorecido para hacer reconocer su importancia. Ante esta inquietud surge la pregunta (como lectora) de si no se estar&aacute; poniendo de manifiesto que los analistas estamos comenzando a producir an&aacute;lisis relacionando la teor&iacute;a con los referentes emp&iacute;ricos. Pienso, por ejemplo, en el esfuerzo que realizan algunas organizaciones, desde hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada, para tratar de llevar algunos de sus microproyectos exitosos al nivel de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, as&iacute; como en la contribuci&oacute;n que los analistas que las estudian podr&iacute;an hacer al respecto movilizando sus marcos conceptuales para plantear soluciones conjuntas. Se trata de una labor colosal para un solo analista (de hecho, Fondevila hace un an&aacute;lisis cr&iacute;tico utilizando como referentes a una sola organizaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a los j&oacute;venes, en dos entidades federativas, exclusivamente), no as&iacute; para la comunidad acad&eacute;mica que las estudia en todo el pa&iacute;s.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n de la calidad de la democracia en M&eacute;xico que el conjunto de los trabajos presenta, pone en evidencia que algunos avances logrados en la democracia procedimental no se han traducido en democracia sustantiva y otros sufrieron regresiones que han desencadenado otros problemas; por ejemplo, la p&eacute;rdida de la cualidad ciudadana del Instituto Federal Electoral. En este caso, sin embargo, ninguno de los autores reconoce que a ello contribuyeron los tres principales partidos pol&iacute;ticos. Esto es importante porque se corre el riesgo de suscribir acr&iacute;ticamente posiciones de fuerzas pol&iacute;ticas que reproducen pr&aacute;cticas no deseables del Viejo R&eacute;gimen, retrasando los cambios por los que algunos actores sociales han luchado tenazmente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, es notorio que muchas de las reivindicaciones y estrategias de las OSC que aqu&iacute; se expresan son las mismas de hace treinta a&ntilde;os; algunas de ellas luchan por derechos humanos de la tercera generaci&oacute;n mientras que otras siguen luchando por los derechos civiles. Ello da cuenta de la continuidad en el r&eacute;gimen y en los imaginarios pol&iacute;ticos, a pesar de los cambios logrados, y es indicador de lo mucho y poco que se ha conseguido en la materia. De esta manera, a las viejas demandas se van agregando nuevas, multiplic&aacute;ndose las que hay por satisfacer.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encontramos tambi&eacute;n que, a pesar de que los autores coinciden en repetir que la sociedad es plural y diversa, algunos (Carapia, Reygadas, De la Fuente) tienden a reducir el fen&oacute;meno a la dicotom&iacute;a filntrop&iacute;a/pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas, asociando a la primera con los empresarios cat&oacute;licos de derecha y con la Iglesia Cat&oacute;lica jer&aacute;rquica, y dejando en el otro campo al resto de las organizaciones. Al hacerlo omiten que, hist&oacute;ricamente, entre la Iglesia Cat&oacute;lica y el empresariado han existido tambi&eacute;n opciones y preferencias pol&iacute;ticas diversas. No se menciona, por ejemplo, a la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, a las Comunidades Eclesiales de Base ni a los empresarios que anta&ntilde;o financiaron organizaciones sociales independientes del corporativismo estatal que con el tiempo dieron lugar a organizaciones de un universo asociativo muy diverso, cuyas acciones han trascendido en resultados tambi&eacute;n diversos. De hecho, fueron espacios de socializaci&oacute;n pol&iacute;tica de l&iacute;deres que han protagonizado algunos de los cambios m&aacute;s importantes en el r&eacute;gimen y el sistema pol&iacute;tico desde diferentes espacios asociativos. Sin considerar todo ello no es posible comprender ni potenciar los cambios que en el libro se proponen. Adem&aacute;s, tanto la filantrop&iacute;a como el catolicismo (en sus diversas manifestaciones), forman parte de las m&uacute;ltiples identidades individuales y colectivas que existen en la sociedad mexicana, a las que aluden algunos de los autores del libro y cuyo reconocimiento reivindican.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo del art&iacute;culo de Alejandro Alba, "Din&aacute;mica y complejidad en el discurso de las organizaciones de la sociedad civil en M&eacute;xico", promete un an&aacute;lisis discursivo de las organizaciones que el lector se queda esperando. Lejos de remitirnos a la producci&oacute;n discursiva de las mismas, construye su argumentaci&oacute;n a partir de la literatura cient&iacute;fico&#150;social acerca de las organizaciones y su relaci&oacute;n con sus acciones y formas de incidir en lo pol&iacute;tico o de expresarse en el espacio p&uacute;blico. Ello se refleja claramente en la bibliograf&iacute;a, que no incluye ninguna referencia que provenga, como se ha dicho, de la producci&oacute;n discursiva de las propias organizaciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Cristina Girardo, en su art&iacute;culo titulado "El 'bien com&uacute;n': un concepto estrat&eacute;gico para la acci&oacute;n pol&iacute;tica de las organizaciones de la sociedad civil (OSC)", problematiza el &aacute;mbito de intervenci&oacute;n de &eacute;stas, situ&aacute;ndolo en un espacio "entre lo p&uacute;blico y lo privado", y precisando anal&iacute;ticamente las demarcaciones de ambos &aacute;mbitos con el fin de explicitar a qu&eacute; se refiere ese bien com&uacute;n por el que luchan las organizaciones. Y en la caracterizaci&oacute;n de este bien com&uacute;n, que por ser p&uacute;blico es pol&iacute;tico, introduce un rasgo identitario de las OSC: su autodefinici&oacute;n como "no pol&iacute;ticas" para diferenciarse de los partidos pol&iacute;ticos, poniendo siempre de relieve el desprestigio que tenazmente han cultivado los partidos. Lo anterior la lleva a discutir qu&eacute; es la pol&iacute;tica con el fin de plantear la p&eacute;rdida de capacidad explicativa del concepto de ciudadan&iacute;a, entendida como sistema de inclusi&oacute;n social toda vez que el Estado de bienestar que le daba sentido no existe m&aacute;s. Para Girardo, darle un nuevo contenido a los conceptos, de acuerdo con los nuevos escenarios pol&iacute;ticos y sociales que tratamos de comprender, ampliar&iacute;a los &aacute;mbitos de intervenci&oacute;n sobre la realidad de los diferentes actores sociales y de las instituciones del Estado y dar&iacute;a plena cabida a la participaci&oacute;n social. De esta manera, "la participaci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico se transforma en un elemento central en la construcci&oacute;n de nuevas propuestas para construir ciudadan&iacute;a" (p. 82). Lo anterior nos conducir&iacute;a a un espacio p&uacute;blico como &aacute;mbito de convergencia de intereses y expectativas; como espacio articulador de instituciones p&uacute;blicas y privadas y, por lo tanto, como espacio de deliberaci&oacute;n. En sociedades como la mexicana, dice la autora, esto introduce necesariamente el tema de la inequidad. La discusi&oacute;n del significado del concepto de "bien com&uacute;n" como "cuesti&oacute;n abierta a su posterior determinaci&oacute;n", lo que lo hace un objeto de la pol&iacute;tica, permite a la autora explicar la raz&oacute;n de ser y la importancia social de las OSC, as&iacute; como la necesidad de que &eacute;sta sea reconocida, pues lo p&uacute;blico no es asunto exclusivo de Estado. El tipo de ciudadan&iacute;a que subyace a esta argumentaci&oacute;n no existe en M&eacute;xico y estar&iacute;a por construirse.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde una perspectiva diferente, el art&iacute;culo de Griselda Guti&eacute;rrez titulado "Pluralidad de actores y formas participativas: las organizaciones de la sociedad civil", presenta una interesante discusi&oacute;n de los que ella identifica como "modelos te&oacute;ricos can&oacute;nicos" y sus limitaciones para dar cuenta de la complejidad de la problem&aacute;tica. Al hacerlo, la autora demuestra sus capacidades como fil&oacute;sofa pol&iacute;tica. Muestra las limitaciones explicativas de los modelos te&oacute;ricos de la acci&oacute;n en sus vertientes racionalistas e individualistas, al dejar de lado formas de expresi&oacute;n de intereses y preferencias como las organizaciones civiles y los denominados "nuevos movimientos sociales". Adem&aacute;s, se&ntilde;ala la autora, el recurso a estas perspectivas anal&iacute;ticas hace que la no identificaci&oacute;n de diversos actores sociales con el sistema, expresada como apat&iacute;a pol&iacute;tica, se mida como lo contrario, es decir, como consentimiento y apoyo pol&iacute;tico al sistema mismo. Sin duda esta disertaci&oacute;n, que recurre a indicadores como el desinter&eacute;s por lo pol&iacute;tico y la irrelevancia de la acci&oacute;n, que coexiste con formas de participaci&oacute;n que pujan por ser reconocidas y m&aacute;s abarcadoras, ayuda a explicar lo que actualmente ocurre con el sistema de partidos en M&eacute;xico. Ante las limitaciones de la teor&iacute;a de sistemas y del estructural funcionalismo para explicar la persistencia, renovaci&oacute;n e importancia de este tipo de formas de acci&oacute;n colectiva, Griselda Guti&eacute;rrez encuentra soluciones en la producci&oacute;n te&oacute;rica de Alberto Melucci para analizar los movimientos sociales, quien los reconoce como portadores de nuevas culturas y se propone explicarlos a partir del sentido que los propios actores otorgan a sus acciones. Melucci centra el inter&eacute;s en el espacio social en el que ocurren los movimientos, relacionando la vida cotidiana y la acci&oacute;n colectiva. Lo anterior permite distinguir entre el campo del conflicto y los actores que ponen en evidencia tal conflicto, entendiendo a la acci&oacute;n colectiva como "el resultado temporal de un campo m&uacute;ltiple de fuerzas y de procesos anal&iacute;ticos diferentes" (p. 103). La autora se&ntilde;ala una desventaja, con la que concuerdo, a la que se enfrentan las organizaciones y que se transfiere a los analistas: la dificultad para medir su incidencia en los diferentes &aacute;mbitos de la vida social. En mi opini&oacute;n, salvo la incidencia que se concreta en su actividad legislativa, es hasta ahora una cuesti&oacute;n dif&iacute;cil de resolver, sobre todo considerando que su &aacute;mbito de mayor impacto es el de lo pol&iacute;tico&#150;cultural. Finalmente, otro rasgo que Guti&eacute;rrez se&ntilde;ala es el car&aacute;cter acumulativo de sus acciones, que las trasciende en el tiempo y que permite que sus resultados permanezcan como aprendizajes sociales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su art&iacute;culo "La sociedad civil en el M&eacute;xico de hoy. Fragmentaci&oacute;n insalvable", Gerardo de la Fuente opta por una estrategia explicativa opuesta a los esfuerzos que Girardo y Guti&eacute;rrez hicieron para plantear la complejidad del fen&oacute;meno asociativo en M&eacute;xico. De la Fuente logra ce&ntilde;ir dicha complejidad a la dicotom&iacute;a que &eacute;l denomina "izquierda" y "derecha", a las que se refiere como "las dos ramas gen&eacute;ticas" de la sociedad civil (p. 129). Con un estilo narrativo cronol&oacute;gico y un discurso militante, prescinde de matizar y fundamentar con datos emp&iacute;ricos las generalizaciones que hace, por ejemplo, de dos actores: la Iglesia Cat&oacute;lica y las instituciones de asistencia privada (IAP). La Iglesia Cat&oacute;lica no es, y nunca lo ha sido, un bloque homog&eacute;neo, pero el autor omite la existencia de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n y de las Comunidades Eclesiales de Base, sin las cuales los procesos de liberalizaci&oacute;n en M&eacute;xico y en Am&eacute;rica Latina no hubieran sido posibles. Respecto de las IAP, afirma que "en la pr&aacute;ctica, estas manifestaciones de buen samaritanismo actuaron, en lo local, como efectivas disuasoras de la poblaci&oacute;n frente a los intentos de la izquierda por formar otro tipo de asociaciones m&aacute;s directamente pol&iacute;ticas" (p. 127). Ayudar&iacute;a documentar estas afirmaciones con casos precisos: a qu&eacute; IAP se refiere concretamente y en qu&eacute; periodos hist&oacute;ricos y lugares ocurri&oacute; lo que afirma. Lo anterior permitir&iacute;a al lector comprender los cambios que el autor posteriormente se&ntilde;ala respecto del involucramiento de las IAP en acciones de resistencia civil como las relacionadas con las reivindicaciones de transparencia electoral, pues si asumimos a los fen&oacute;menos sociales como procesos entonces los cambios en el comportamiento de los actores s&oacute;lo pueden entenderse como procesales. Y son precisamente esos procesos y su l&oacute;gica lo que guarda riqueza para el analista social, porque es all&iacute; donde pueden encontrarse explicaciones. En este sentido, la perspectiva hist&oacute;rica, m&aacute;s que la cronol&oacute;gica, nos permite desentra&ntilde;ar la l&oacute;gica y din&aacute;mica de estos procesos de continuidad y cambio.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario Orfe Castillo, en su art&iacute;culo "Ciudadan&iacute;a de las mujeres en M&eacute;xico", documenta con experiencias concretas sus argumentos, resaltando de este modo la actividad actual de las organizaciones y la manera en que la apertura en la estructura de oportunidades pol&iacute;ticas, resultado de la alternancia, ha favorecido sus estrategias, la transparencia en la asignaci&oacute;n del erario p&uacute;blico, la rendici&oacute;n de cuentas y el control de algunos actos de gobierno por parte de las organizaciones feministas. Sin embargo, llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que el actual marco jur&iacute;dico institucional no ofrezca las garant&iacute;as para que se cumplan plenamente los derechos de las mujeres. Con base en algunos logros y estrategias de las organizaciones feministas y de mujeres expone las alternativas que proponen, que en t&eacute;rminos muy generales pueden resumirse en la alianza con los movimientos sociales, el control ciudadano de los actos de gobierno y la denuncia de las violaciones de los derechos humanos. Para ello, resultan &uacute;tiles las diversas metodolog&iacute;as que hist&oacute;ricamente han desarrollado las organizaciones, siempre con el objetivo de contribuir a la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a como una necesidad imperiosa.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Gustavo Fondevila, "Derechos civiles y participaci&oacute;n juvenil en el proceso de consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica en M&eacute;xico", se propone (y lo logra) mostrar que, a pesar de los m&uacute;ltiples cambios en el r&eacute;gimen, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se siguen formulando e instrumentando bajo la l&oacute;gica del Viejo R&eacute;gimen, lo cual incide negativamente en su capacidad para resolver los problemas a los cuales est&aacute;n destinadas. Para demostrarlo, centra el an&aacute;lisis en las pol&iacute;ticas destinadas a los j&oacute;venes, se&ntilde;alando tres dimensiones descuidadas por el Estado, a partir de las cuales, en su opini&oacute;n, debe pensarse la participaci&oacute;n de este sector de la poblaci&oacute;n: la consolidaci&oacute;n de la democracia en M&eacute;xico; la reconstrucci&oacute;n del tejido social y pol&iacute;tico; y las estrategias de desarrollo acordes con las actuales realidades latinoamericanas y mundiales. Fondevila presenta la experiencia de Ronda Ciudadana, A. C., una organizaci&oacute;n dedicada a la defensa de los derechos civiles (derechos humanos de la primera generaci&oacute;n) que son derechos individuales; y llama la atenci&oacute;n sobre la responsabilidad de la poblaci&oacute;n en el hecho de que no exista una cultura de la legalidad que exija el cumplimiento de los derechos civiles, que el autor presenta como "f&aacute;ciles de cumplir y hacer respetar" para la sociedad y el Estado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El balance que hizo Ronda Ciudadana de ocho programas gubernamentales en el Distrito Federal y un municipio del Estado de M&eacute;xico, dirigidos a j&oacute;venes caracterizados como poblaci&oacute;n "vulnerable", reclusas, ind&iacute;genas y j&oacute;venes, consisti&oacute; en evaluar sus formas de participaci&oacute;n en relaci&oacute;n con el Estado. La evaluaci&oacute;n revel&oacute; el car&aacute;cter voluntarista, asistencialista y con perspectivas obsoletas de los programas (p. 155), caracter&iacute;sticas que fomentan y reproducen pr&aacute;cticas pol&iacute;tico&#150;culturales del Viejo R&eacute;gimen como el clientelismo y el paternalismo, lo que el autor explica por el temor de los funcionarios p&uacute;blicos al surgimiento de una ciudadan&iacute;a juvenil (p. 156). Ello evidencia el desconocimiento que tienen los tomadores de decisiones de la poblaci&oacute;n joven, por ejemplo, respecto de sus identidades, su capacidad de liderazgo y la existencia de quienes Fondevila denomina "j&oacute;venes an&oacute;nimos", es decir, los que no se hacen inmediatamente visibles pero existen, que son la mayor&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura del art&iacute;culo de Rafael Reygadas, "El malestar de la ciudadan&iacute;a. Diagn&oacute;stico y propuestas de organizaciones civiles", hace necesario recordar que las OSC, como cualquier ciudadano, organizado o no, se expresan abierta o veladamente (todo discurso expresa los valores y preferencias del emisor), en favor de uno u otro partido o corriente pol&iacute;tica. En un contexto de libertad de expresi&oacute;n esto no es problem&aacute;tico; aunque los problemas surgen por la falta de institucionalidad que permite que estos apoyos se concreten en actos de corrupci&oacute;n y violaciones sistem&aacute;ticas a las leyes que rigen los procesos pol&iacute;ticos. Y ello es responsabilidad tanto de los funcionarios p&uacute;blicos como de los ciudadanos, de manera individual u organizados.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el art&iacute;culo de Diana P&eacute;rez, "Las organizaciones de la sociedad civil vistas desde sus pr&aacute;cticas: estrategias de intervenci&oacute;n", y el de Camila Chapela, "Recursos para la acci&oacute;n: una aproximaci&oacute;n a los mecanismos de financiamiento para las organizaciones de la sociedad civil en M&eacute;xico", se leen con mucho agrado. Para quienes nos dedicamos al an&aacute;lisis de este tipo de actor social es dif&iacute;cil no hacer ejercicios anal&iacute;ticos durante su lectura. La caracterizaci&oacute;n que hace Diana P&eacute;rez de las organizaciones participantes en el evento que dio lugar al presente libro provoca muchas sorpresas. Con base en informaci&oacute;n extra&iacute;da de las propias intervenciones de algunos miembros de las organizaciones, que la autora complementa con documentos de las p&aacute;ginas electr&oacute;nicas de las mismas, nos ofrece un conjunto de datos relevante acerca de los valores, pr&aacute;cticas, estrategias, impacto en diferentes niveles (local y global), objetivos y algunos rasgos identitarios de las organizaciones,<sup><a href="#notas">2</a></sup> sobre el capital pol&iacute;tico cultural que movilizan y acerca de la importancia de las redes para el &eacute;xito de sus iniciativas. Sin duda, su lectura motiva la reflexi&oacute;n. Por ejemplo, se antoja comparar el caso del Grupo de Estudios Ambientalistas con otras organizaciones creadas en la misma &eacute;poca, considerando la fecha de creaci&oacute;n, las caracter&iacute;sticas profesionales de sus fundadores y el lenguaje que utilizan para referirse a las actividades que realizan y sus estrategias, algo que la autora se&ntilde;ala. Esta caracterizaci&oacute;n tambi&eacute;n permite apreciar n&iacute;tidamente los mecanismos a trav&eacute;s de los cuales algunas organizaciones est&aacute;n tratando de cambiar las pr&aacute;cticas pol&iacute;tico&#150;culturales de la poblaci&oacute;n a la que dirigen su trabajo, aprendidas de los funcionarios p&uacute;blicos del Viejo R&eacute;gimen (que no se diferencian de las de los gobiernos de alternancia).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra caracter&iacute;stica de la mayor&iacute;a de estas organizaciones es la verdadera profesionalizaci&oacute;n de sus miembros, que es muy diferente de la experiencia del activismo;<sup><a href="#notas">3</a></sup> la organizaci&oacute;n Alterativas y Capacidades es el ejemplo m&aacute;s notable de ello. Otro dato relevante que pone al descubierto el documento es el hecho de que estas asociaciones est&eacute;n abocadas en igualdad de prioridades para capacitar tanto a la ciudadan&iacute;a como a los funcionarios p&uacute;blicos, lo que muestra la poca profesionalizaci&oacute;n y civilidad de la funci&oacute;n p&uacute;blica como uno de los grandes rezagos sociales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente sugerente es el art&iacute;culo de Camila Chapela. Su redacci&oacute;n din&aacute;mica, que moviliza datos cuantitativos, cualitativos y un importante marco te&oacute;rico, permite a la autora aplicar rigurosamente la estrategia de an&aacute;lisis que establece desde el inicio del documento y que consiste en considerar el financiamiento como pr&aacute;ctica pol&iacute;tica a partir de relacionar los conceptos de acci&oacute;n y recursos. El tratamiento que le da a las cifras revela n&iacute;tidamente hechos importantes acerca de la realidad, que como ciudadanos intuimos por ser parte de nuestra vida cotidiana, pero cuya constataci&oacute;n no es evidente. En efecto, el an&aacute;lisis comparativo que hace del gasto p&uacute;blico en defensa nacional y fuerzas represivas, sobre todo el destinado a "servicios personales" de la comandancia de Chiapas y Tabasco, con el Programa de Coinversi&oacute;n Social, revela que &eacute;ste &uacute;ltimo representa la quinta parte del primero (p. 266), lo cual muestra las prioridades del gobierno federal. Igualmente relevante es el porcentaje del presupuesto destinado a la profesionalizaci&oacute;n de las OSC (9% del Programa de Coinversi&oacute;n Social en 2006); como tambi&eacute;n lo es la proporci&oacute;n del presupuesto destinado a las organizaciones proveniente del Banco Mundial y el Instituto Nacional de Solidaridad (Indesol), que juntos representan, para las organizaciones, una cantidad irrisoria. Si quisi&eacute;ramos hacer un an&aacute;lisis del impacto de la Ley de Fomento en las relaciones entre el Estado y las organizaciones civiles, los datos que Chapela nos presenta ser&iacute;an indicadores adecuados de la poca importancia que &eacute;stas tienen para el Estado y de que no se las est&aacute; fomentando. Igualmente, son indicadores de que dicha ley no ha resuelto el problema de la asignaci&oacute;n inequitativa de los recursos p&uacute;blicos a las actividades de las organizaciones. En este sentido, la autora demuestra que los criterios de asignaci&oacute;n inciden negativamente en las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de las organizaciones de dos maneras: limitando el alcance de sus actividades y en su identidad, al condicionar veladamente la orientaci&oacute;n de sus actividades a los lineamientos de las convocatorias para optar por los financiamientos. Lo anterior pone en evidencia la permanencia y el arraigo de pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas ancestrales, a las que aluden los art&iacute;culos con los que inicia el libro. De esta manera se cierra impecablemente el contenido reflexivo de la publicaci&oacute;n, pues el art&iacute;culo de Miguel Orgu&ntilde;a y Alejandro de la Torre recoge los planteamientos expresados en el conjunto de los trabajos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Por ejemplo, la pertenencia de la Red Mocaf, Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales, a un movimiento que se identifica como de "organizaciones campesinas de nuevo tipo" para diferenciarse de las organizaciones campesinas corporativas creadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Es com&uacute;n en las organizaciones civiles mexicanas considerarlas como sin&oacute;nimos.</font></p>      ]]></body>
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