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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un análisis de la singularidad de la esfera cívica de los Estados Unidos en la obra de Max Weber: sus orígenes, expansión y oscilaciones]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[excepcionalismo estadounidense]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  		 			       <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y traducciones</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un an&aacute;lisis de la singularidad de la esfera c&iacute;vica de los Estados Unidos en la obra de Max Weber: sus or&iacute;genes, expansi&oacute;n y oscilaciones</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Stephen Kalberg<sup><a href="#notas">*</a></sup></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>* </sup>Profesor de sociolog&iacute;a pol&iacute;tica, sociolog&iacute;a comparada y teor&iacute;a sociol&oacute;gica cl&aacute;sica y contempor&aacute;nea en la Universidad de Boston.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de Max Weber sobre la esfera c&iacute;vica en Estados Unidos ha sido escasamente investigado. Claramente relacionados con el protestantismo asc&eacute;tico de los siglos XVII y XVIII, los conceptos esenciales y el marco te&oacute;rico con los que Weber emprendi&oacute; dicho an&aacute;lisis son expuestos en este ensayo. En dicho an&aacute;lisis y en la totalidad de la obra de Weber son fundamentales tanto un inusual dualismo simbi&oacute;tico entre el espacio c&iacute;vico y un individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo &#91;<i>world&#150;mastery individualism</i>&#93;, as&iacute; como un antagonismo entre un individualismo orientado a valores &#91;<i>value&#150;grounded</i>&#93; y un individualismo de racionalidad pr&aacute;ctica &#91;<i>practical&#150;rational individualism</i>&#93;. No obstante, aunque poderoso, el modelo weberiano es considerado limitado. Por esta raz&oacute;n, tres constructos te&oacute;ricos complementarios, fundados en su rico arsenal conceptual, extienden el an&aacute;lisis weberiano. Adem&aacute;s, cuatro modelos, tomados en conjunto, proveen un an&aacute;lisis weberiano del origen singular de la esfera c&iacute;vica en Estados Unidos, as&iacute; como de su expansi&oacute;n y de su pasada y presente oscilaci&oacute;n a trav&eacute;s de un espectro espec&iacute;fico. Este ensayo sostiene que el an&aacute;lisis de Max Weber, con su &eacute;nfasis en la importancia de los contextos culturales en la acci&oacute;n social, en la influencia del pasado sobre el presente, y con una serie de hip&oacute;tesis operacionalizables, difiere profundamente de la perspectiva de Tocqueville, de las actuales teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n, del neofuncionalismo y de los an&aacute;lisis neomarxistas de la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>: excepcionalismo estadounidense, protestantismo asc&eacute;tico, esfera c&iacute;vica, cultura pol&iacute;tica, Tocqueville, Weber.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">* * *</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HACE CIEN A&Ntilde;OS, MAX WEBER insisti&oacute; en que cualquier caracterizaci&oacute;n de la sociedad estadounidense como un mont&oacute;n de granos de arena (<i>Sandhaufen</i>) de individuos desconectados deb&iacute;a ser rechazada (Weber, 2009: 191, 204). Weber intent&oacute; crear un retrato m&aacute;s diferenciado de la cultura pol&iacute;tica del nuevo mundo y, por ello, se opuso vehemente a dicha visi&oacute;n, la cual era com&uacute;n entre sus colegas europeos. Casi todos compart&iacute;an la visi&oacute;n de la modernidad como un proceso de atomizaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las principales tesis de Max Weber sostiene que una rica esfera c&iacute;vica<a href="#notas"><sup>1</sup></a> fue introducida en las colonias americanas por las sectas e iglesias asc&eacute;ticas protestantes durante los siglos XVII y XVIII.<a href="#notas"><sup>2</sup></a> A menudo invisible para los europeos, la singular acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica de dicha esfera inyect&oacute; una vigorosa energ&iacute;a orientada a la creaci&oacute;n de comunidades en la emergente sociedad americana. Adem&aacute;s, estos grupos religiosos protestantes provocaron, seg&uacute;n Weber, profundas tensiones culturales que fomentaron el surgimiento de innumerables organizaciones solidarias en el siglo XIX: las asociaciones c&iacute;vicas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta investigaci&oacute;n recoge los principales conceptos y el marco conceptual de Max Weber; reconstruye un "modelo weberiano"; y utiliza su rico arsenal de tipos ideales para formar constructos te&oacute;ricos complementarios. Este ensayo aspira, adem&aacute;s, a definir claramente los rasgos &uacute;nicos, or&iacute;genes, expansi&oacute;n y oscilaci&oacute;n a trav&eacute;s de un espectro determinado de la esfera c&iacute;vica de la sociedad estadounidense. Bas&aacute;ndonos en la obra de Weber y delineando su an&aacute;lisis esperamos explicitar su voz distintiva, sobre todo distinguiendo los rasgos espec&iacute;ficos de su sociolog&iacute;a &#150;la atenci&oacute;n sistem&aacute;tica al significado subjetivo &#91;<i>subjective meaning</i>&#93;;<a href="#notas"><sup>3</sup></a> la consideraci&oacute;n a los contextos culturales de la acci&oacute;n social; la perpetua influencia del pasado sobre el presente; y la formaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. Al final, se mostrar&aacute; su estricta oposici&oacute;n a Tocqueville, as&iacute; como a las teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n, al neofuncionalismo y a las perspectivas neomarxistas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar es necesario explicitar a grandes rasgos la exploraci&oacute;n de Weber sobre los or&iacute;genes religiosos y el crecimiento del &aacute;mbito c&iacute;vico. En esta parte del ensayo (<i>infra</i>: 231&#150;246) se articulan los conceptos y marco conceptual que definen los par&aacute;metros de dicho &aacute;mbito. Dos temas inmediatamente resaltan: una simbiosis inusual entre esta esfera y un individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo (<i>weltbeherreschende</i>) y una tensi&oacute;n entre un individualismo fundado en valores y otro de racionalidad pr&aacute;ctica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Max Weber, las grandes transformaciones que acompa&ntilde;aron a los siglos XIX y XX pusieron severamente en duda los par&aacute;metros originales de la esfera c&iacute;vica. El modelo weberiano aqu&iacute; reconstruido pone de manifiesto la amenaza a la viabilidad, y en general a la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica, de la esfera c&iacute;vica. Al respecto, tres subconstructos te&oacute;ricos, que grafican igual n&uacute;mero de desarrollos importantes que han acaecido en esta cultura pol&iacute;tica, son fundamentales: "la privatizaci&oacute;n del trabajo", la circunscripci&oacute;n del &aacute;mbito c&iacute;vico por "el poder de bienes", y el fen&oacute;meno de la "europeizaci&oacute;n". Estos tres constructos trazan la magnitud de la metamorfosis social y especifican las caracter&iacute;sticas centrales de la cultura pol&iacute;tica en Estados Unidos.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la hip&oacute;tesis principal de Weber &#150;que un severo debilitamiento e incluso una disoluci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica toma lugar en el siglo XX&#150; debe ser reconocida como limitada; ella s&oacute;lo describe uno de los m&uacute;ltiples y posibles desarrollos de dicha esfera. En verdad, los propios conceptos de Weber apuntan a nuevos constructos e hip&oacute;tesis divergentes. Este estudio reconstruye, por tanto, tres posibles alternativas, modelos estrechamente ligados a la obra del soci&oacute;logo alem&aacute;n (Weber, 2009: 130&#150;134). De esta manera, para una adecuada comprensi&oacute;n de los rasgos distintivos de la esfera c&iacute;vica en Estados Unidos, as&iacute; como de sus par&aacute;metros y transformaciones de largo plazo, son imprescindibles los siguientes constructos: "generalizaci&oacute;n", "asociaciones profesionales" y "conflicto".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos modelos, combinados con el constructo weberiano, ofrecen un <i>an&aacute;lisis desde el punto de Weber</i> que traza las oscilaciones de la esfera c&iacute;vica a trav&eacute;s de un espectro desde manifestaciones gruesas, expansivas e independientes, a formas m&aacute;s porosas, circunscritas y dependientes. Tomados en su conjunto estos modelos nos proveen de un retrato de la multidimensionalidad pasada y presente de la cultura pol&iacute;tica en Estados Unidos. Esta manera de resumir, reconstruir y utilizar los conceptos heur&iacute;sticos y el marco de referencia de Weber nos permite recoger su complejo an&aacute;lisis de la esfera c&iacute;vica, ofreci&eacute;ndonos una contribuci&oacute;n singular a la b&uacute;squeda continua de definir la particularidad de Estados Unidos en la misma. Este estudio busca, adem&aacute;s, llenar en parte un gran vac&iacute;o en la literatura weberiana.<a href="#notas"><sup>4</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCEPTOS Y MARCO ANAL&Iacute;TICO DE MAX WEBER: ORIGEN Y EXPANSI&Oacute;N DE LA ESFERA C&Iacute;VICA</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar es necesario abordar la capacidad de las sectas e iglesias protestantes del siglo XVII para iniciar y nutrir un tipo distintivo de acci&oacute;n en la fundaci&oacute;n de un &aacute;mbito c&iacute;vico caracter&iacute;stico de Estados Unidos: la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica. Las asociaciones c&iacute;vicas en el siglo XIX cultivaron efectivamente el desarrollo de este tipo de acci&oacute;n. Weber afirma que un individualismo orientado a ejercer un se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo vino a estar relacionado con, y &uacute;ltimamente incluso a sostener, los valores de la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>LOS OR&Iacute;GENES DE LA ESFERA C&Iacute;VICA: SECTAS E IGLESIAS ASC&Eacute;TICAS PROTESTANTES</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los tres meses que Max Weber visit&oacute; Estados Unidos en 1904 tuvo la oportunidad de conococer directamente el funcionamiento de la esfera c&iacute;vica estadounidense. De modo semejante a Tocqueville, Weber observ&oacute; que dicha esfera estaba afianzada en todos los grupos y organizaciones. Sin embargo, a diferencia de su predecesor franc&eacute;s, quien atribuy&oacute; el origen de estas "asociaciones c&iacute;vicas" a las instituciones libres, a un desarrollo del esp&iacute;ritu p&uacute;blico y a una b&uacute;squeda de los intereses econ&oacute;micos en com&uacute;n (Tocqueville, 1945: 109&#150;113 y 123&#150;127; tambi&eacute;n v&eacute;ase Kalberg, 1997: 210&#150;212), Weber descubri&oacute; la fuente de dichas organizaciones en los "grupos portadores" &#91;<i>carrier groups</i>&#93; de una naturaleza religiosa: las sectas e iglesias asc&eacute;ticas protestantes (Weber, 2009: 185&#150;204). Estas organizaciones exig&iacute;an de los creyentes un compromiso total y profundo con "la vida religiosa", desafiando incluso los lazos familiares. Adem&aacute;s, los fieles trabajaban mancomunadamente en orden a realizar su principal objetivo en la Tierra: crear un reino pr&oacute;spero de Dios que, debido a su abundancia y justicia, servir&iacute;a inequ&iacute;vocamente para ensalzar a su majestad y pureza. Weber sostiene que la piedra angular de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y de la esfera c&iacute;vica estadounidenses puede ser localizada en dichos grupos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber afirma tambi&eacute;n que el ascetismo del devoto religioso puso en movimiento impulsos hacia la creaci&oacute;n de comunidades independientes de creyentes, definidas por la intensidad de sus creencias y por una adherencia disciplinada en la vida diaria a los valores religiosos y a los mandamientos de Dios. La fe sincera de los creyentes y la necesidad del trabajo mancomunado para la realizaci&oacute;n de las tareas ordenadas por la divinidad establecieron fuertes lazos entre ellos, los cuales orientaban totalmente a los individuos tanto a una conducta personal ejemplar como a una completa lealtad hacia su comunidad. De este modo, si alguno de los miembros de dichas congregaciones altamente compactas deb&iacute;a cambiar de domicilio, s&oacute;lo requer&iacute;a de un certificado por parte del pastor para ser bienvenido en la nueva secta o iglesia y, de esta manera, adquirir a trav&eacute;s de su previa membres&iacute;a la confianza de los residentes del nuevo lugar. Weber enfatiza que ello implic&oacute; una transformaci&oacute;n radical de los lazos tradicionales de sangre de la familia extendida y de la tribu hacia una confianza m&aacute;s amplia que se extend&iacute;a a las congregaciones religiosas, facilit&aacute;ndose as&iacute; la formaci&oacute;n de nuevas comunidades.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas las iglesias y sectas protestantes cultivaron este tipo de "<i>ethos</i> fraternal", y tanto la energ&iacute;a orientada a la creaci&oacute;n de comunidades como el "esp&iacute;ritu de secta" se expandieron extensivamente a cada rinc&oacute;n de la sociedad estadounidense. Por lo tanto, en lugar de por un pu&ntilde;ado de individuos desconectados Estados Unidos fue, Weber insiste, constituido a partir de innumerables organizaciones exclusivas. Enraizados firmemente en constelaciones de valores y en el ascetismo del creyente religioso, estos grupos definieron profundamente la cultura pol&iacute;tica de los Estados Unidos. Estas organizaciones comprend&iacute;an a los portadores iniciales de sociabilidad, cuyos fuertes lazos interpersonales desplazaron a la atomizaci&oacute;n, nutrieron la confianza social y dieron nacimiento a una acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica y a una esfera c&iacute;vica (Weber, 2009: 185&#150;199, y 204 y ss; v&eacute;ase tambi&eacute;n Kalberg, 1997: 213&#150;216; y 2003b: 4&#150;6).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto a dichos desarrollos, en medio de un siglo caracterizado por una creciente urbanizaci&oacute;n e industrializaci&oacute;n, el marco mental creado por las sectas e iglesias protestantes se present&oacute; especialmente propicio para la formaci&oacute;n de asociaciones. Teniendo como base las reglas ligadas a la membres&iacute;a, con pr&aacute;cticas de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n semejantes a las de las sectas y con el &eacute;nfasis en los altos est&aacute;ndares de conducta, dichos grupos &#150;tales como los clubes <i>Lyons, Rotary</i> y <i>Kiwanis</i> y otras sociedades y clubes de naturaleza secular&#150; perpetuaron el cultivo de la confianza social, los ideales de servicio comunitario y los altos est&aacute;ndares de conducta personal. Tal como sucede en las sectas, los miembros de dichas asociaciones monitoreaban rec&iacute;procamente sus conductas y castigaban severamente las transgresiones u ofensas. La expulsi&oacute;n de dichas sociedades acarreaba estigma social y, a menudo, implicaba la segregaci&oacute;n de la comunidad en su totalidad (Weber, 2009: 187&#150;197 y 200).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, as&iacute; como en los siglos XVII y XVIII los creyentes experimentaban la obligaci&oacute;n forzosa de ordenar sistem&aacute;ticamente sus vidas de acuerdo con los mandamientos de Dios de un modo "vigilante" y auto&#150;introspectivo, los miembros de las asociaciones c&iacute;vicas del siglo XIX tendieron a organizar rigurosamente sus comportamientos de acuerdo con las normas ampliamente aceptadas por la comunidades, es decir, de acuerdo con aquellas reglas que ancladas en la rutina del d&iacute;a a d&iacute;a se aproximaban a las expectativas y pr&aacute;cticas caracter&iacute;sticas de la secta. "Decencia" y "conducta respetable" no eran indicios de la presencia de Dios en la condici&oacute;n salv&iacute;fica de alguien, sino que dichos comportamientos eran la demostraci&oacute;n de sinceridad y confiabilidad del car&aacute;cter moral de uno mismo. As&iacute;, algunos valores cuasi religiosos vinieron a guiar la acci&oacute;n y un rigor moral heredado de otro momento sobrevivi&oacute; hasta cierto grado. Expresados en la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica, en el "servicio" y en una "&eacute;tica c&iacute;vica", la confianza social y una variedad de otros valores comunitarios transcendentes de la esfera privada vinieron a ser viables, aunque separados del Estado y de las cosmovisiones de las ideolog&iacute;as europeas del siglo XIX (socialismo, comunismo) (Weber, 1968: 1204&#150;1210; y 2009: 185&#150;204; v&eacute;ase tambi&eacute;n Kalberg, 2003b).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, Weber sostiene que el legado del protestantismo asc&eacute;tico form&oacute; tanto el fundamento como el contexto conducentes al desarrollo de asociaciones c&iacute;vicas en la sociedad estadounidense del siglo XIX, lo cual deriv&oacute; en una densa esfera c&iacute;vica. M&aacute;s a&uacute;n, en clara oposici&oacute;n a Tocqueville, quien enfatiz&oacute; los roles de las instituciones libres, de un esp&iacute;ritu p&uacute;blico extendido y de la b&uacute;squeda de intereses econ&oacute;micos en com&uacute;n, Weber afirmar&iacute;a que dicha esfera singularmente localizada, la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica, se desarroll&oacute; a partir del esp&iacute;ritu de las sectas y su descendencia directa fueron las asociaciones c&iacute;vicas. Por lo tanto, debe rechazarse toda caracterizaci&oacute;n de los efectos de la industrializaci&oacute;n y de la urbanizaci&oacute;n en la sociedad estadounidense como atomizaci&oacute;n. Weber enfatiza que los Estados Unidos difieren innegablemente de la experiencia hist&oacute;rica de Europa en el siglo XIX. Dada la ausencia de una herencia de asociaciones sectarias y c&iacute;vicas, Europa promovi&oacute; la integraci&oacute;n social, la solidaridad y la confianza social por medio de una extensi&oacute;n de los servicios de "protecci&oacute;n y cuidado" del Estado; de las cosmovisiones ideol&oacute;gicas de los partidos pol&iacute;ticos; y de las uniones de trabajadores (Weber, 1968: 1381&#150;1469).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las investigaciones de Max Weber acerca de los or&iacute;genes religiosos de la esfera c&iacute;vica estadounidense fueron un caso solitario en el trabajo acad&eacute;mico de su generaci&oacute;n en Europa.<a href="#notas"><sup>5</sup></a>Y la forma en que defini&oacute; los contornos y ubicaci&oacute;n de dicha investigaci&oacute;n fue la visi&oacute;n de largo plazo de la influencia de los grupos asc&eacute;ticos protestantes y de su descendiente sociol&oacute;gico: las asociaciones c&iacute;vicas.<a href="#notas"><sup>6</sup></a> Sin embargo, Weber siempre reiterar&iacute;a que se requiere una explicaci&oacute;n por la particular consistencia espesa de dicha esfera, lo que nos conduce a otro tema relevante. De modo inesperado, la forma particular de la ubicuidad de un individualismo en los tiempos de la colonia en Estados Unidos reafirm&oacute; y reforz&oacute; a la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL CRECIMIENTO DE LA ESFERA C&Iacute;VICA: INDIVIDUALISMO ORIENTADO A EJERCER SE&Ntilde;OR&Iacute;O SOBRE EL MUNDO<a href="#notas"><sup>7</sup></a></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber insiste en que la herencia de las sectas dio lugar a un singular dualismo. Un dualismo que uni&oacute; el cultivo riguroso de la esfera c&iacute;vica con su opuesto, un individualismo emprendedor &#91;<i>entrepreneurial</i>&#93; y orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo &#91;<i>world&#150;mastery</i>&#93;, con &eacute;nfasis en la iniciativa propia, orientado a la acci&oacute;n y relativamente libre del peso de la tradici&oacute;n. Desde el punto de vista de la localizaci&oacute;n de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica en la distintiva esfera c&iacute;vica estadounidense, dicho individualismo puede sobre todo detectarse en el protestantismo de la era colonial de los Estados Unidos (Weber, 2009: 141&#150;159, 185&#150;204; y 1968: 1204&#150;1210).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que alrededor de 1900 tanto el componente c&iacute;vico como el orientado al se&ntilde;or&iacute;o del mundo de este dualismo se hab&iacute;an debilitado, Weber sigui&oacute; vi&eacute;ndolos como fuerzas importantes desde el punto de vista sociol&oacute;gico en tanto que todav&iacute;a eran capaces de entrelazar orientaciones de acci&oacute;n &#91;<i>action orientations</i>&#93; que de otro modo hubieran permanecido incompatibles. Esta yuxtaposici&oacute;n de orientaciones de acci&oacute;n signific&oacute;, de acuerdo con Weber, que el individualismo estadounidense se desvincul&oacute; de una de las manifestaciones emp&iacute;ricas m&aacute;s frecuentes del individualismo: <i>una racionalidad pr&aacute;ctica </i>caracterizada por un utilitarismo basado en intereses y c&aacute;lculos egoc&eacute;ntricos (Weber, 2009: 88; Kalberg, 1980: 1151&#150;1152). Por el contrario, el individualismo estadounidense vino a concentrarse parcialmente en la actividad c&iacute;vica. &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute; dicho proceso?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una manera singular, el ascetismo se opuso a los placeres mundanos y, por tanto, el creyente fue obligado a mantener un escrutinio especialmente vigilante de todos los impulsos de su condici&oacute;n de animal; por supuesto, dicha tarea result&oacute; especialmente dif&iacute;cil. M&aacute;s a&uacute;n, debido a su falta de legitimidad para absolver los pecados a trav&eacute;s de la confesi&oacute;n, el clero protestante no pod&iacute;a ofrecer ayuda en la consecuci&oacute;n de la salvaci&oacute;n. S&oacute;lo frente al Dios del <i>Antiguo Testamento</i>, col&eacute;rico, omnipotente y vengativo, y siendo responsable s&oacute;lo ante &Eacute;l, el devoto estaba forzado a depender exclusivamente de s&iacute; mismo; s&oacute;lo pod&iacute;a crear "la evidencia" de su predestinaci&oacute;n. La intensa ansiedad que acompa&ntilde;&oacute; la pregunta fundamental de todo creyente &#150;&iquest;Estoy salvado?&#150; s&oacute;lo pod&iacute;a aliviarse de dicha manera (Weber, 1968: 1198&#150;1200; 2009: 106&#150;107, 119&#150;120).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la admonici&oacute;n del ascetismo &#150;de enfocar a trav&eacute;s de una firme disciplina toda energ&iacute;a en los mandamientos de Dios, en la b&uacute;squeda de la salvaci&oacute;n y en la domesticaci&oacute;n de todo deseo f&iacute;sico&#150; debe entenderse como una obligaci&oacute;n entre otras. El creyente era forzado, adem&aacute;s, a crear en la Tierra el Reino de Dios, puesto que el mal deb&iacute;a ser removido en lugar de ser tolerado. Se esperaba que todos los creyentes cumplieran la obligaci&oacute;n de <i>ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo</i> &#91;<i>world&#150;mastery</i>&#93; siguiendo los mandamientos de Dios, <i>actuando en contra del mal</i>. Dicha oposici&oacute;n deb&iacute;a ejercerse incluso en el caso de la autoridad secular o en contra de la opini&oacute;n popular si es que ellas eran percibidas como ileg&iacute;timas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transformaci&oacute;n de la sociedad como un todo vino a constituir una necesidad religiosa. Por consiguiente, un individualismo "orientado al mundo" y enfocado en valores y opuesto a todo compromiso, prudencia o contemplaci&oacute;n vino a resultar indispensable. Una poderosa energ&iacute;a anim&oacute; al devoto a servir a Dios, a oponerse a las tradiciones y las acciones injustas y a permanecer resuelto en la persecuci&oacute;n de dichos fines (Weber, 1968: 1207&#150;1209; 2009: 109&#150;110, 198&#150;199, 204, 491&#150;492). Por supuesto, s&oacute;lo los individuos fuertes pudieron navegar los innumerables obst&aacute;culos mundanos y alcanzar estos dif&iacute;ciles objetivos. Sin embargo, una intensificaci&oacute;n del individualismo orientado al se&ntilde;or&iacute;o del mundo tom&oacute; lugar de una nueva forma.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal como ha sido descrito anteriormente, en lugar de residir en un oficial de la Iglesia o en una hierocracia la responsabilidad de aliviar la extrema ansiedad que acompa&ntilde;&oacute; la falta de certezas con respecto a la propia salvaci&oacute;n vino a alojarse exclusivamente en el creyente. Afortunadamente para el creyente, los te&oacute;logos puritanos &#91;<i>Puritan Divines</i>&#93; de los siglos XVII y XVIII, separ&aacute;ndose de los calvinistas originales, ofrecieron un mecanismo particular para determinar el estatus con respecto a la predestinaci&oacute;n o determinar si hab&iacute;an sido elegidos: el &eacute;xito logrado en este mundo, definido como la capacidad para trabajar de forma met&oacute;dica en una vocaci&oacute;n (<i>Beruf</i>), y con ello la adquisici&oacute;n de prosperidad material. De este modo, el creyente pod&iacute;a concluir que el favor del Dios omnisciente y omnipotente hab&iacute;a descendido sobre &eacute;l. El &eacute;xito terrenal era el reflejo de la energ&iacute;a divina. Despu&eacute;s de todo, nada ocurre por casualidad en el universo de Dios y, por supuesto, estos "signos" eran <i>solamente</i> ofrecidos al predestinado por obra de la infalible divinidad. Por consiguiente, una particular y rigurosa forma de las "gratificaciones psicol&oacute;gicas" vino a estar ligada a un trabajo met&oacute;dico y a la b&uacute;squeda de la riqueza (Weber, 1968: 572&#150;573, 1197&#150;1200, 1203&#150;1210; 2009: 151&#150;152).<a href="#notas"><sup>8</sup></a>Asombrosamente, dicha din&aacute;mica permiti&oacute; finalmente el desarrollo de una esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber defiende que, a pesar de que los creyentes eran en un &uacute;ltimo sentido motivados por la urgencia de buscar resolver la propia salvaci&oacute;n, la orientaci&oacute;n hacia un trabajo sistem&aacute;tico puesto ahora en el centro de la vida intensific&oacute; el compromiso de ellos hacia la comunidad. Dado que a pesar de que los protestantes asc&eacute;ticos eran abandonados a s&iacute; mismos para crear la evidencia de su condici&oacute;n de elegidos, el trabajo met&oacute;dico en pos de una vocaci&oacute;n, o los medios para realizar dicho llamado, jam&aacute;s pod&iacute;an servir exclusivamente a motivos utilitarios o egoc&eacute;ntricos. Por el contrario, la necesidad de ensalzar la gloria de Dios exig&iacute;a del creyente trabajar en <i>Su Nombre</i> y crear el Reino en la Tierra, humano y justo, que alabara a <i>Su Majestad</i>. Por dicha raz&oacute;n, el trabajo &#91;work&#93; vino a intensificarse y orientarse en gran medida hacia conductas que escaparan lo meramente pr&aacute;ctico&#150;racional y al flujo azaroso del d&iacute;a a d&iacute;a, y puesto en direcci&oacute;n hacia las tareas c&iacute;vicas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo contribuy&oacute; a unir a los creyentes de un modo sistem&aacute;tico a una configuraci&oacute;n de objetivos religiosos establecidos; y a tomar un lugar en nombre de un prop&oacute;sito divorciado de la acumulaci&oacute;n ego&iacute;sta de bienes materiales. En efecto, el trabajo met&oacute;dico no solamente nutri&oacute; la confianza social y la creaci&oacute;n comunitaria, sino que vino tambi&eacute;n a sostener una dimensi&oacute;n c&iacute;vica. Por esta raz&oacute;n, un dualismo distintivo apareci&oacute; evidente a Weber: la acentuaci&oacute;n de un individualismo orientado al se&ntilde;or&iacute;o del mundo y al mismo tiempo enfocado en la capacidad del creyente de dar forma y de reformar sus propios destinos a trav&eacute;s del trabajo y de la b&uacute;squeda de ganancias econ&oacute;micas. Sin embargo, la misma b&uacute;squeda de la salvaci&oacute;n empuj&oacute; al devoto hacia un mayor compromiso con su comunidad as&iacute; como con una reforma social en nombre de los mandamientos y del honor de Dios. De este modo, la acci&oacute;n <i>&eacute;tica</i> se orient&oacute; hacia la actividad c&iacute;vica de una manera sistem&aacute;tica y ces&oacute; de estar anclada exclusivamente en los lazos sangu&iacute;neos. La acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica surgi&oacute; y adquiri&oacute; un &iacute;mpetu din&aacute;mico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, una organizaci&oacute;n estable y duradera cristaliz&oacute; como el portador social de "las recompensas psicol&oacute;gicas" que el protestantismo asc&eacute;tico concedi&oacute; al individualismo orientado tanto al control mundano como a la participaci&oacute;n comunitaria: la congregaci&oacute;n.<a href="#notas"><sup>9</sup></a> Debido a que dicha organizaci&oacute;n era una familia estrechamente unida y basada en la confianza y la ayuda mutua, compuesta por los "hijos de Dios", lleg&oacute; a servir como base de entrenamiento para alcanzar un comportamiento en conformidad con los principios abstractos de la Deidad y para la instrucci&oacute;n en habilidades de participaci&oacute;n grupal. En este medio seguro de creyentes certificados y "hermanos" honestos, las reglas de autogobierno pod&iacute;an ense&ntilde;arse y servir para el cultivo <i>del grupo</i>.<a href="#notas"><sup>10</sup></a> Lejos de consideraciones utilitarias, Weber insist&iacute;a en que esta vida religiosa orient&oacute; al devoto hacia un activismo c&iacute;vico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, el protestantismo asc&eacute;tico ejerci&oacute; una amplia influencia sobre las culturas econ&oacute;mica y pol&iacute;tica del periodo colonial y de los inicios de los Estados Unidos de Am&eacute;rica (Weber, 2009: 185&#150;204). Debido a la santificaci&oacute;n del comercio; de la ganancia econ&oacute;mica; del trabajo met&oacute;dico; y al estricto respeto de los mandamientos de Dios por parte del creyente asc&eacute;tico, una constelaci&oacute;n de valores interpersonales asumieron la forma de ideales de interacci&oacute;n, incluso para las relaciones comerciales: confianza, consejo sincero, honestidad y <i>fair play</i>. Una vez establecidos en los &aacute;mbitos de la econom&iacute;a y de la religi&oacute;n, dichos valores integradores y solidarios se extendieron a la esfera pol&iacute;tica y erigieron los poderosos ideales de veracidad, confianza social, buena voluntad y <i>fair play </i>en la vida p&uacute;blica en general.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Weber, dicha expansi&oacute;n de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica, articulada en las sectas e iglesias, a las &aacute;reas de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica implic&oacute; una continua tensi&oacute;n con la acci&oacute;n racional de medios y fines, e incluso con el puro c&aacute;lculo instrumental, que normalmente impera en dichos &aacute;mbitos. No obstante, en cada momento en que aparecieron organizaciones poderosas portadoras de dichos valores, sostiene Weber, la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica pod&iacute;a permear, en tanto ideal, incluso en dichas esferas. En efecto, mucho antes de los inicios de la industrializaci&oacute;n en la mitad del siglo XIX en Estados Unidos, los &aacute;mbitos de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica vinieron a estar penetrados por dichos ideales. La demarcaci&oacute;n de<i> una esfera c&iacute;vica de &eacute;tica p&uacute;blica</i> vino a exigir de los funcionarios electos, as&iacute; como de los hombres de negocios, la obligaci&oacute;n de sostener sus altos est&aacute;ndares.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber argumenta que dicha esfera fue indispensable para el origen y expansi&oacute;n de las asociaciones c&iacute;vicas por medio del establecimiento de patrones s&oacute;lidos &#91;<i>firm patterns</i>&#93;. Aunque los activistas c&iacute;vicos del siglo XIX rara vez consideraron su participaci&oacute;n como parte "del trabajo de Dios" o como un esfuerzo por adquirir Su Favor, confrontando al mal y creando una comunidad &eacute;tica en la Tierra, la valoraci&oacute;n y estima social todav&iacute;a estaban asociadas a dichos ideales. No como marca de devoci&oacute;n, sino como expresi&oacute;n de confianza y honor social, la pertenencia a una asociaci&oacute;n c&iacute;vica implicaba la "insignia" secular de respetabilidad y de "altura social"; la certificaci&oacute;n de las personas en tanto dignas de confianza o de la condici&oacute;n de "<i>gentleman</i>". De este modo, Weber sostiene que el legado del protestantismo asc&eacute;tico, ahora manifiesto como normas comunitarias de participaci&oacute;n y servicio as&iacute; como ideales de &eacute;tica p&uacute;blica, vino a servir a la formaci&oacute;n de diversas asociaciones c&iacute;vicas. Resultaba evidente para Weber la capacidad de estos legados para asistir a la formaci&oacute;n de tales asociaciones a gran escala: "El viejo 'esp&iacute;ritu de las sectas' impera con un efecto incesante en el car&aacute;cter interno de estas organizaciones" (2009: 204). M&aacute;s a&uacute;n, Weber resalta:</font></p>      <blockquote>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy d&iacute;a, un gran n&uacute;mero de "&oacute;rdenes" y clubs de todo tipo han comenzado a asumir las funciones de la comunidad religiosa. Casi todos los hombres de negocios que se piensan de cierta dignidad usan alg&uacute;n tipo de insignia en su solapa. Sin embargo, el arquetipo de este fen&oacute;meno, al que todos recurrimos para garantizar la "honorabilidad" de un individuo, es sin duda la comunidad eclesi&aacute;stica (1985: 8; v&eacute;ase tambi&eacute;n Weber, 2009: 191&#150;192, 197).</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El foco de Weber en torno al protestantismo asc&eacute;tico y sus grupos portadores &#91;<i>carrier groupings</i>&#93;, congregaciones de sectas e iglesias, centra su an&aacute;lisis en los or&iacute;genes de la esfera c&iacute;vica y su expansi&oacute;n en firme y clara oposici&oacute;n a la interpretaci&oacute;n de Tocqueville, con su &eacute;nfasis en las instituciones libres, el esp&iacute;ritu p&uacute;blico y los intereses econ&oacute;micos. El an&aacute;lisis de Weber se opone tambi&eacute;n a la explicaci&oacute;n de Parsons de la esfera c&iacute;vica en cuanto elemento concomitante evolutivo del avance de la industrializaci&oacute;n y de su subsecuente "proceso de diferenciaci&oacute;n" (v&eacute;anse Parsons, 1966, 1971; tambi&eacute;n Kalberg, 1993). Weber se&ntilde;ala<a href="#notas"><sup>11</sup></a> que los estudios de caso y los tipos ideales, en lugar de la teor&iacute;a desprovista de base emp&iacute;rica, deben guiar la investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica. Argumenta que las culturas pol&iacute;ticas de las naciones rara vez han dado origen a ideales c&iacute;vicos generosos que resuenen m&aacute;s all&aacute; de las &eacute;lites. Dichas culturas y su interconexi&oacute;n fueron, adem&aacute;s, con un individualismo orientado al se&ntilde;or&iacute;o del mundo, extremadamente inusuales. Como consecuencia de un fundamento com&uacute;n en la doctrina y las organizaciones del protestantismo asc&eacute;tico, los valores c&iacute;vicos y un individualismo activista llegaron a estar estrechamente ligados en el periodo colonial de los Estados Unidos.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha interpenetraci&oacute;n tom&oacute; su lugar de tal manera que intensific&oacute; ambos fen&oacute;menos. Por un lado, cristaliz&oacute; un &aacute;mbito c&iacute;vico denso, capaz de dirigir un poderoso individualismo. Expresada como &eacute;tica p&uacute;blica, una esfera c&iacute;vica deline&oacute; y defendi&oacute; valores, ideales y un &aacute;mbito de actividad opuesto a toda acci&oacute;n utilitaria enraizada en c&aacute;lculos instrumentales. Desde otro punto de vista, un individualismo orientado al <i>servicio c&iacute;vico</i>,<a href="#notas"><sup>12</sup></a> caracterizado por la autoconfianza de actuar en nombre de valores, principios y derechos, e incluso en contra de grandes obst&aacute;culos, pudo rejuvenecer constantemente la autonom&iacute;a de la esfera c&iacute;vica. A su vez, los ideales c&iacute;vicos fortalecidos originaron altas expectativas sobre las personas para reformar sus comunidades de acuerdo con valores &eacute;ticos, impulsando la intensificaci&oacute;n de un individualismo orientado al control de mundo. Sin embargo, este individualismo, insiste Weber, permaneci&oacute; limitado a los par&aacute;metros de la esfera c&iacute;vica y, por tanto, estuvo en oposici&oacute;n a todo racionalismo pr&aacute;ctico; a los c&aacute;lculos basados en intereses utilitarios; a las tendencias ego&iacute;stas. De este modo, a partir de este fuerte individualismo se desarroll&oacute; una din&aacute;mica autosustentable que condujo a un dualismo de la esfera c&iacute;vica, en la que es evidente adem&aacute;s la existencia de una simbiosis. As&iacute;, la existencia permanente de innumerables (y en parte conflictivas) asociaciones c&iacute;vicas, sociedades y clubs cre&oacute; una fricci&oacute;n continua &#91;<i>jostling</i>&#93; a trav&eacute;s de la cual los valores de cada organizaci&oacute;n rejuvenec&iacute;an debido a que las lealtades y los compromisos de los grupos espec&iacute;ficos ten&iacute;an que justificarse repetidamente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacimiento y la expansi&oacute;n de la esfera c&iacute;vica estadounidense ocurrieron, sostiene Weber, de esta forma, en lugar de ser una consecuencia de las instituciones libres, o de desarrollarse a partir del esp&iacute;ritu p&uacute;blico o de la consecuci&oacute;n de intereses econ&oacute;micos comunes, tal como Tocqueville hab&iacute;a sostenido, como el subproducto de un concomitante evolutivo ligado a los procesos de industrializaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n. Para Weber, dicho &aacute;mbito delimitado implic&oacute; constelaciones de grupos cohesionados, un elemento concerniente a la formaci&oacute;n comunitaria, as&iacute; como conflictos transversales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lejos de ser "&aacute;tomos desconectados", los estadounidenses viv&iacute;an profundamente dentro de, aunque no subordinados a, una multitud de grupos. Un &aacute;mbito c&iacute;vico de activismo e ideales, ligado a la doctrina del ascetismo protestante, potencialmente orientado a la acci&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, dicha esfera cultiv&oacute; la integraci&oacute;n social, el <i>fair play</i> y la confianza; en lugar de ser severa y autoritaria, estaba permeada por ideales de buena voluntad y una conducta &eacute;tica. Weber reafirma que la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica de dicha esfera result&oacute; ser un fen&oacute;meno singular que sigui&oacute; una trayectoria distintiva en la modernizaci&oacute;n de las culturas pol&iacute;ticas de Europa. Aun careciendo de una herencia asc&eacute;tica protestante de una amplitud considerable, la acci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;&eacute;tica se desarroll&oacute; en dicho continente de un modo diferente: en las uniones de trabajadores de fines del siglo XIX, en las ideolog&iacute;as y las visiones de mundo de los partidos pol&iacute;ticos, as&iacute; como en el prestigio y las leyes de un naciente Estado de bienestar.<a href="#notas"><sup>13</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Max Weber retrata la manifestaci&oacute;n cl&aacute;sica de la esfera c&iacute;vica estadounidense de la siguiente manera. Para &eacute;l, la cultura pol&iacute;tica estadounidense se caracteriza por los rasgos que a continuaci&oacute;n se describen: un singular lugar de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica y un dualismo esencial que se traducen en una yuxtaposici&oacute;n del individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo con una esfera c&iacute;vica desarrollada. Weber enfatiza la interacci&oacute;n del apoyo mutuo entre los componentes centrales de dicha esfera, su energ&iacute;a de creaci&oacute;n comunitaria y sus modos particulares de integraci&oacute;n.<a href="#notas"><sup>14</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fragilidad emp&iacute;rica de dicho singular dualismo captur&oacute; especialmente la atenci&oacute;n de Weber. La duraci&oacute;n de dicha esfera requiri&oacute; de un delicado equilibrio de grupos que estaban en continuo movimiento. Weber estaba convencido de que el cambio social r&aacute;pido y profundo representaba una amenaza a su intr&iacute;nseca simetr&iacute;a y pod&iacute;a anteceder a su fragmentaci&oacute;n. Los ejes separados de este dualismo dejaron de poseer, toda vez que devinieron independientes y perdieron su naturaleza simbi&oacute;tica, la capacidad para orientar eficientemente la acci&oacute;n. La esfera c&iacute;vica qued&oacute;, entonces, expuesta y vulnerable, expandi&eacute;ndose o contray&eacute;ndose de acuerdo con las diversas constelaciones de dominaci&oacute;n, el flujo irregular del poder, o las alineaciones m&uacute;ltiples. Una "rutinizaci&oacute;n" de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica hacia orientaciones de racionalidad pr&aacute;ctica segu&iacute;a directamente despu&eacute;s de cualquier debilitamiento de dicha esfera.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habi&eacute;ndose originado en los paisajes religiosos y agrarios de los siglos XVII y XVIII, Weber sostiene que la esfera c&iacute;vica estadounidense debi&oacute; confrontar serios desaf&iacute;os durante los siglos XIX y XX. Profundamente arraigada en el protestantismo asc&eacute;tico, &iquest;pudo esta densa esfera c&iacute;vica retener su influencia independiente? El "individuo fuerte" de la frontera, habiendo sobrevivido en contra de todas las probabilidades y conquistado vastos territorios, se transform&oacute; en un mito. La sociedad estadounidense, habiendo sido dirigida por el protestantismo asc&eacute;tico hacia los valores de una clase burguesa en expansi&oacute;n, lleg&oacute; a estar permeada ampliamente por una orientaci&oacute;n de la acci&oacute;n hacia la competencia y el logro &#91;<i>achievement</i>&#93;, un marco mental optimista respecto de las habilidades del individuo y una perspectiva energ&eacute;tica en relaci&oacute;n con los problemas y las tareas. Alrededor de la d&eacute;cada de 1870, h&eacute;roes en el molde de Horatio Alger, independientes de las obligaciones de las tradiciones y con base en sus talentos, energ&iacute;as y voluntades saltaron "de los harapos a la riqueza". Urbanizaci&oacute;n, industrializaci&oacute;n y capitalismo moderno significaron una metamorfosis social masiva. Solo frente al mundo, el individuo adquiri&oacute; legitimidad en los c&iacute;rculos sociales m&aacute;s importantes, se hizo merecedor de aprecio y fue elevado a un pedestal.<a href="#notas"><sup>15</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Weber, dichos desarrollos reafirmaron un individualismo pr&aacute;ctico&#150;racional directamente antag&oacute;nico a la esfera c&iacute;vica. &iquest;Sigui&oacute; existiendo la reciprocidad din&aacute;mica que fortaleci&oacute; el dualismo entre el individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo y la esfera c&iacute;vica en el siglo XX? O m&aacute;s bien, &iquest;un racionalismo pr&aacute;ctico hizo trizas dicho individualismo orientado al servicio c&iacute;vico?; &iquest;continuaron las asociaciones c&iacute;vicas permeando a la sociedad estadounidense y proveyendo de la infraestructura integradora y orientada a la construcci&oacute;n comunitaria que permiti&oacute; limitar la atomizaci&oacute;n? A fines del siglo XIX, sustantivamente nutrida por las iglesias y las asociaciones c&iacute;vicas, todav&iacute;a apareci&oacute; la esfera c&iacute;vica, aunque incesantemente desafiada por un racionalismo pr&aacute;ctico y significativamente debilitada.<a href="#notas"><sup>16</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos ahora enfrentar los <i>destinos posibles</i> del denso &aacute;mbito c&iacute;vico en los r&aacute;pidamente cambiantes siglos XX y XXI. Nuestra orientaci&oacute;n debe, por lo tanto, girar del pasado distante y concentrarse hacia el pasado y presente inmediatos. Sin embargo, tenemos que hacerlo utilizando los conceptos y el marco conceptual de Weber, los que una vez m&aacute;s gu&iacute;an el an&aacute;lisis, tanto directamente por medio de la reconstrucci&oacute;n de un "modelo weberiano" como indirectamente a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n de tres modelos actualizados y alternativos: generalizaci&oacute;n, asociaciones profesionales y conflicto. Cada modelo postula un resultado probable para la esfera c&iacute;vica estadounidense. Por lo tanto, la siguiente discusi&oacute;n extiende el marco conceptual weberiano. Ahora se intentar&aacute; delinear, desde un punto de vista m&aacute;s vasto, el amplio espectro dentro del cual las oscilaciones de la esfera c&iacute;vica estadounidense est&aacute;n ocurriendo hoy d&iacute;a. Cambios significativos de "ubicaci&oacute;n" suceden a lo largo de generaciones y, en algunas ocasiones, dentro de una d&eacute;cada. Este nuevo espectro define los par&aacute;metros de la esfera c&iacute;vica en la actualidad. Debemos, para proseguir, poner nuestra atenci&oacute;n en el modelo weberiano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL MODELO WEBERIANO: LA DISOLUCI&Oacute;N DE LA ESFERA C&Iacute;VICA</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este modelo reconstruye las diversas maneras en que Weber concibi&oacute; el curso del debilitamiento y disoluci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica estadounidense. Tres submodelos constituyen el constructo weberiano y cada uno de ellos formula hip&oacute;tesis concernientes a los desaf&iacute;os de la esfera c&iacute;vica.<a href="#notas"><sup>17</sup></a> Un breve examen de cada uno ser&aacute; suficiente para explicar sus caracter&iacute;sticas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>LA PRIVATIZACI&Oacute;N DEL TRABAJO Y LA EXPANSI&Oacute;N DEL RACIONALISMO PR&Aacute;CTICO</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con este submodelo, la santificaci&oacute;n de la riqueza y del trabajo met&oacute;dico en los siglos XVIII y XIX tendi&oacute; a desaparecer y, tal como el ascetismo y el trabajo disciplinado se alejaron del centro de la b&uacute;squeda de la salvaci&oacute;n, el individualismo se volvi&oacute; rutinizado y se vio reducido a sus intereses de base, a una forma de racionalismo pr&aacute;ctico. Este constructo te&oacute;rico formula una hip&oacute;tesis sobre un vaciamiento y una circunscripci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica, constituy&eacute;ndose un c&iacute;rculo vicioso.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, y aunque debilitado por el agotamiento del ascetismo, el prop&oacute;sito de construir el Reino de Dios persiste en una forma rutinizada. Este submodelo postula que en los siglos XVIII y XIX los ciudadanos buscaron establecer una <i>sociedad civil justa y buena</i>. No es sorprendente que a la luz de la principal herencia religiosa de los Estados Unidos, el trabajo llegara a ser considerado como el medio central para alcanzar dicho prop&oacute;sito. As&iacute;, este constructo te&oacute;rico sostiene que un nuevo enriquecimiento de la simbiosis inicial entre la esfera c&iacute;vica y el individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo efectivamente ocurri&oacute;. Sin embargo, hacia fines del siglo XIX este constructo defiende que el &aacute;mbito c&iacute;vico retom&oacute; un camino de declinaci&oacute;n; su capacidad para dirigir la actividad de amplios sectores transversales de la poblaci&oacute;n estadounidense se debilit&oacute; en medio de la expansi&oacute;n de un individualismo de racionalismo pr&aacute;ctico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este nuevo medio social, urbano e industrializado, ni el esp&iacute;ritu capitalista de Benjam&iacute;n Franklin ni los valores de la &eacute;tica protestante fueron capaces de dotar al trabajo met&oacute;dico con significado subjetivo &#91;<i>subjective meaning</i>&#93; (Weber, 2009: 157&#150;158). En la medida en que el recorrido hist&oacute;rico caracterizado por la extraordinaria santificaci&oacute;n del trabajo complet&oacute; su trayectoria, este &uacute;ltimo se convirti&oacute; en una actividad simplemente utilitaria. Ahora desligado de la esfera religiosa y rutinizado a su forma pr&aacute;ctico&#150;racional, el trabajo sirvi&oacute; cada d&iacute;a m&aacute;s a los intereses ego&iacute;stas de los individuos, tal y como sostiene la hip&oacute;tesis formulada por este submodelo weberiano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este subconstructo heur&iacute;stico capta el fen&oacute;meno de la completa privatizaci&oacute;n que es dominante en la fase final de dicho monumental recorrido. Describe, adem&aacute;s, el contexto social que, de acuerdo con Weber, influenci&oacute; dicho desarrollo: los aspectos coercitivos y el racionalismo pr&aacute;ctico del capitalismo moderno. Ya sean empleados o empresarios, aquellos "nacidos en este cosmos poderoso" fueron forzados a adaptarse a las leyes del mercado y al intercambio impersonal de bienes con el objeto de sobrevivir. Una vez "ensillados", el <i>tempo</i> del lugar de trabajo del "capitalismo victorioso" impone sobre todos aquellos que est&aacute;n dentro de su alcance un modo de vida organizado. Dentro de este "mecanismo triturador" caracterizado por "una red inevitable de necesidades pragm&aacute;ticas", la sobrevivencia de los negocios, as&iacute; como la capacidad del individuo para ganarse el sustento, no exigi&oacute; nada menos. De acuerdo con este subconstructo, el fundamento que da la base para la era moderna no es "espiritual", sino "mec&aacute;nico": "la idea de una 'obligaci&oacute;n de buscar &#91;...&#93; y luego aceptar un llamado vocacional' &#91;<i>vocational calling</i>&#93; ahora vagabundea en nuestras vidas como el fantasma de creencias desarraigadas de la sustancia de la religi&oacute;n" (Weber, 2009: 157). En uno de sus pasajes m&aacute;s famosos, Weber capta concisamente la transformaci&oacute;n esencial a nivel del significado subjetivo y de los motivos: "El puritano quer&iacute;a ser una persona con un llamado vocacional; nosotros debemos serlo" (2009: 157&#150;158, 446&#150;448).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo fundamental para el destino de la esfera c&iacute;vica, el trabajo es desprovisto de sus bases anteriores, religiosas y c&iacute;vicas, as&iacute; como de sus capacidades de construcci&oacute;n comunitaria y de integraci&oacute;n, incluso a pesar de que contin&uacute;a estando en el centro de la vida diaria. Por lo tanto, este submodelo presenta la hip&oacute;tesis de que un cambio completo de significado ocurri&oacute; en el dualismo entre un individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo y la esfera c&iacute;vica, apareciendo una forma de trabajo desacralizada y un racionalismo pr&aacute;ctico. De este modo, la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica del &aacute;mbito c&iacute;vico fue marginada. Se sigue de estas consideraciones un subpostulado: la ciudadan&iacute;a, en su m&aacute;s amplio sentido como orientaci&oacute;n com&uacute;n de las personas hacia los ideales de la esfera c&iacute;vica y el compromiso comunitario, alcanza su &uacute;ltimo estad&iacute;o de desarrollo. Deviene, entonces, en una mera actividad de recreaci&oacute;n &#91;<i>hobby activity</i>&#93; y es relocalizada en el &aacute;mbito del ocio.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>LA CIRCUNSCRIPCI&Oacute;N DE LA ESFERA C&Iacute;VICA POR EL "PODER DE LOS BIENES MATERIALES"</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un desarrollo significativo en d&eacute;cadas recientes &#150;la expansi&oacute;n del "poder de los bienes materiales"&#150; tambi&eacute;n reafirma el individualismo desenfrenado y se confronta antag&oacute;nicamente con un esfera c&iacute;vica vibrante. Un nuevo submodelo weberiano muestra esta transformaci&oacute;n y su resultado: una expansi&oacute;n del racionalismo pr&aacute;ctico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este subconstructo tambi&eacute;n se enfoca en el medio social que contextualiza dicho desarrollo. En un "capitalismo victorioso", este modelo postula que el poder de los bienes adquiere una firme influencia sobre las personas. Si en los siglos XVII y XVIII los protestantes estadounidenses, viviendo en este mundo pero orientados hacia <i>el pr&oacute;ximo</i>, pod&iacute;an f&aacute;cilmente rechazar las tentaciones de los bienes como "un abrigo liviano que uno pod&iacute;a sacarse con facilidad", a comienzos del siglo XX el poder de dichos bienes ha adquirido un "revestimiento duro como el acero" (Weber, 2009: 153&#150;154, 157&#150;158).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los bienes materiales adquieren, de acuerdo con este submodelo de Weber, "un creciente, y al final ineludible, poder sobre las personas, nunca antes visto en la historia" (Weber, 2009: 158). Una cultura de consumidores intensa y ubicua se desarrolla en paralelo con el inicio de la prosperidad. Los bienes atractivos <i>deben ser</i> pose&iacute;dos. M&aacute;s a&uacute;n, este subconstructo lanza la hip&oacute;tesis de que el intento serio de poseerlos ha adquirido una nueva intensidad y se ha transformado en una poderosa "persecuci&oacute;n de ganancias en los Estados Unidos", que ha desplazado al llamado vocacional &#91;<i>vocational calling</i>&#93; "del esp&iacute;ritu del ascetismo" y al "significado &eacute;tico&#150;religioso".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>LA CIRCUNSCRIPCI&Oacute;N DE LA ESFERA C&Iacute;VICA POR EL "PROCESO DE EUROPEIZACI&Oacute;N"</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este subconstructo weberiano postula un proceso gradual de "europeizaci&oacute;n" o burocratizaci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica estadounidense. Es un modelo que concibe a las burocracias de gran escala como esenciales para las sociedades industriales y predice que dicho desarrollo reducir&aacute; y constre&ntilde;ir&aacute; la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las limitaciones que acompa&ntilde;an a los procesos de industrializaci&oacute;n, de acuerdo con este submodelo te&oacute;rico, hacen probable dicha transformaci&oacute;n. Caracter&iacute;stica de esta alteraci&oacute;n es una centralizaci&oacute;n del poder y un aumento del prestigio y la autoridad de los administradores y servidores p&uacute;blicos &#91;<i>managers and civil servants</i>&#93;. El conocimiento especializado de los engranajes del Estado y de la econom&iacute;a que ellos detentan determina dicho desarrollo, circunstancia que es acompa&ntilde;ada por la disminuci&oacute;n de la autoridad de los pol&iacute;ticos elegidos en relaci&oacute;n con las decisiones que conciernen a la creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Debido a la continua expansi&oacute;n de la burocratizaci&oacute;n, este submodelo formula la hip&oacute;tesis de que el &aacute;mbito c&iacute;vico termina por ser dominado por los partidos pol&iacute;ticos, perdiendo viabilidad el debate abierto; los valores pluralistas y contrapuestos; y la libertad de ideas. En tanto que los conflictos sustantivos son controlados y pierden vitalidad, los ideales c&iacute;vicos, habiendo dejado de renovarse por la falta de controversias habitualmente ligadas a la existencia de grupos que compiten decididamente, se desvanecen tambi&eacute;n (Weber, 1968: 1396&#150;1406; 1978: 281&#150;282; y 1994: 272&#150;303).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con este modelo, la intensificaci&oacute;n de la estratificaci&oacute;n de clases y la limitada movilidad ocupacional y social determinan una "osificaci&oacute;n societal". La sobrevivencia de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica es puesta en duda, sobre todo con el aumento del prestigio y la autoridad de los funcionarios del Estado. Este modelo postula que la sociedad se torna r&iacute;gida, ensimismada, y estancada, dominada por administradores adversos al riesgo, amantes de la estabilidad y cautelosos. La esfera c&iacute;vica, as&iacute; como los residuos de la energ&iacute;a orientada a la construcci&oacute;n comunitaria del esp&iacute;ritu de las sectas, es constre&ntilde;ida y marginada. Simult&aacute;neamente, seg&uacute;n este submodelo la racionalidad formal propia de las burocracias, debida a su orientaci&oacute;n hacia los procedimientos, estatutos, c&oacute;digos y regulaciones escritas, confronta y debilita m&aacute;s a&uacute;n cualquier legado del individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo arraigado en las orientaciones de valor. La sobrevivencia de la vieja simbiosis, la mutua reafirmaci&oacute;n entre el individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo y la esfera c&iacute;vica, est&aacute; decididamente amenazada, con la consiguiente limitaci&oacute;n de la independencia de la esfera c&iacute;vica y con un proceso creciente de debilitamiento de su fuerza y capacidad de expansi&oacute;n (Weber, 2005: 225&#150;272).<a href="#notas"><sup>18</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos tres subconstructos te&oacute;ricos nos han ofrecido una conceptualizaci&oacute;n weberiana de la esfera c&iacute;vica en los Estados Unidos durante el siglo XX. Cada uno de ellos postula la disoluci&oacute;n de dicha esfera. Tomados en su conjunto constituyen <i>el modelo weberiano</i>, es decir, un constructo actualizado que define los par&aacute;metros probables de la esfera c&iacute;vica estadounidense de acuerdo, por una parte, con el marco conceptual y el rico conjunto de conceptos anteriormente explicitados y, por otra parte, con diversas referencias a los escritos del mismo Weber. En lugar de ser una descripci&oacute;n precisa de la realidad emp&iacute;rica este modelo, tal como ha sido descrito, ha intentado formular hip&oacute;tesis y directrices para la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica actual.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta investigaci&oacute;n debe proseguir su orientaci&oacute;n hacia la construcci&oacute;n de modelos en lugar de hacia la mera confirmaci&oacute;n o refutaci&oacute;n de las hip&oacute;tesis anteriormente formuladas para cada submodelo weberiano (tarea que escapa los l&iacute;mites de este estudio). A continuaci&oacute;n se expondr&aacute;n tres constructos te&oacute;ricos complementarios tambi&eacute;n ligados a los conceptos y al marco anal&iacute;tico de Weber. Dichos constructos expanden la red conceptual del modelo weberiano y, por tanto, ayudan a demarcar los par&aacute;metros m&aacute;s amplios de la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MODELOS COMPLEMENTARIOS: ACTUALIZANDO Y EXTENDIENDO EL MARCO ANAL&Iacute;TICO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En combinaci&oacute;n, los modelos weberiano de generalizaci&oacute;n, de asociaciones profesionales y de conflicto forman un amplio espectro que permite la conceptualizaci&oacute;n de una amplia gama de las caracter&iacute;sticas principales de las din&aacute;micas y de las rutas de desarrollo del &aacute;mbito c&iacute;vico estadounidense. En dicho espectro, las expresiones m&aacute;s densas, expansivas e independientes sobresalen en uno de sus extremos; y en el extremo opuesto resaltan las formas m&aacute;s porosas, circunscritas y dependientes. Este marco anal&iacute;tico m&aacute;s amplio nos permite capturar las oscilaciones de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica en la cultura pol&iacute;tica estadounidense.<a href="#notas"><sup>19</sup></a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>EL MODELO DE GENERALIZACI&Oacute;N: LA LONGEVIDAD DE LA ESFERA C&Iacute;VICA</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En comparaci&oacute;n con el modelo weberiano, el constructo de generalizaci&oacute;n se localiza en el extremo opuesto del espectro de la esfera c&iacute;vica. En el fundamento de este modelo descansa un supuesto que est&aacute; en el coraz&oacute;n de la sociolog&iacute;a de Max Weber: el pasado nunca perece como mera consecuencia de los cambios estructurales; por el contrario, persiste en el presente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el modelo de generalizaci&oacute;n, el individualismo orientado al control del mundo de los siglos XVII y XVIII fue capaz de retener su orientaci&oacute;n c&iacute;vica por m&aacute;s tiempo. El foco del ascetismo protestante en torno al trabajo mantiene con fuerza un elemento ligado a la construcci&oacute;n comunitaria; la influencia del legado de largo plazo de las sectas se ha transformado en un fen&oacute;meno generalizado que afecta diversos aspectos de la sociedad estadounidense, y la relaci&oacute;n simbi&oacute;tica entre el individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo y la esfera c&iacute;vica contin&uacute;a siendo vital y vibrante. En este constructo, el &aacute;mbito c&iacute;vico denso es capaz de mantener su poder expansivo y su independencia; adem&aacute;s es capaz de defender sus fronteras en contra del racionalismo pr&aacute;ctico, el poder de los bienes, la burocratizaci&oacute;n, la especializaci&oacute;n del trabajo y el marco mental cauteloso del funcionario. El espacio de creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sigue estando enraizado en un Parlamento poderoso y en la pol&iacute;tica electoral. En general, los valores del &aacute;mbito c&iacute;vico, la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica y un individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo son transferidos a una diversidad amplia de grupos socializadores y cultivados de forma independiente. La noci&oacute;n de "servicio a la comunidad" permanece vital. Finalmente, el n&uacute;mero total y la amplia dispersi&oacute;n de las asociaciones c&iacute;vicas resisten debido a la inyecci&oacute;n de un dinamismo plural: el estancamiento societal. Muy por el contrario, dichas organizaciones son capaces de sustentar la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica y de formar un tipo de muralla de contenci&oacute;n en contra de la configuraci&oacute;n de los valores promovida por los servidores p&uacute;blicos, funcionarios y administradores.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal como en el caso del modelo weberiano, el surgimiento emp&iacute;rico de los aspectos antes descritos del modelo de generalizaci&oacute;n requiere de la presencia de un conjunto facilitador de grupos portadores cohesionados. De acuerdo con este modelo, una vez que dichos grupos adquieren autoridad, estatus y poder en relaci&oacute;n con los grupos antag&oacute;nicos, la esfera c&iacute;vica retiene su consistencia espesa y su independencia. En lugar de expandirse exclusivamente a las esferas del trabajo y de la pol&iacute;tica, dicha esfera se difunde generalmente a trav&eacute;s de la totalidad de la sociedad estadounidense: su acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica se extiende a las familias; los barrios; las escuelas; las fundaciones y las organizaciones de caridad y de orientaci&oacute;n c&iacute;vica; los grupos voluntarios; las universidades; las instituciones militares; y otras organizaciones e instituciones fundamentales de la sociedad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con lo que se discut&iacute;a anteriormente, de acuerdo con el modelo weberiano la secularizaci&oacute;n debilita tanto a la esfera c&iacute;vica como al individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo; en efecto, dicho modelo postula una disoluci&oacute;n del &aacute;mbito c&iacute;vico. Por otro lado, de acuerdo con el constructo de generalizaci&oacute;n, el trabajo &#91;<i>work</i>&#93; retiene por m&aacute;s tiempo su car&aacute;cter santificado o semi&#150;leg&iacute;timo. Por lo tanto, en mayor o menor medida la totalidad de dichas organizaciones e instituciones transmiten una energ&iacute;a creadora de comunidades.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, el modelo de generalizaci&oacute;n establece la hip&oacute;tesis de que, a pesar de las transformaciones de los siglos XIX y XX, la esfera c&iacute;vica mantiene sustancialmente su intensidad e influencia iniciales. Directamente opuesta al constructo weberiano, la esfera c&iacute;vica permanece densa, expansiva e independiente.<a href="#notas"><sup>20</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>EL MODELO DE LAS ASOCIACIONES PROFESIONALES: LA RELOCALIZACI&Oacute;N Y DEBILITAMIENTO DEL LEGADO DE LAS SECTAS</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El constructo de las asociaciones profesionales, en contraste con el modelo de generalizaci&oacute;n, comparte una hip&oacute;tesis fundamental con el modelo weberiano: una metamorfosis de la sociedad estadounidense ha conducido a una expansi&oacute;n del racionalismo pr&aacute;ctico. Sin embargo, el constructo de las asociaciones profesionales rechaza el presupuesto central del modelo weberiano: el logro singular del protestantismo asc&eacute;tico en el periodo de posguerra &#150;la sublimaci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n del trabajo a trav&eacute;s de los diversos estratos sociales en una actividad fundada en valores&#150; ha sido erradicado. Por el contrario, y a pesar de que el modelo de las asociaciones profesionales reconoce el desacoplamiento del trabajo de las configuraciones valorativas de santificaci&oacute;n en el largo plazo, de todas formas postula que el legado de las sectas ha penetrado profundamente en la era actual. No obstante, este modelo sostiene que las asociaciones profesionales fueron incapaces de igualar la amplia expansi&oacute;n lograda por el modelo de generalizaci&oacute;n. El constructo de las asociaciones profesionales articula una localizaci&oacute;n circunscrita de dichas asociaciones en el periodo de posguerra en Estados Unidos y llama la atenci&oacute;n sobre su continua influencia.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con este modelo, la generalizaci&oacute;n de la herencia del protestantismo asc&eacute;tico, caracter&iacute;stica del siglo XIX, no puede lograr la misma magnitud en la era actual. M&aacute;s a&uacute;n, este modelo sostiene que los legados de las sectas llegaron a estar significativamente separados de las asociaciones c&iacute;vicas, las cuales se transformaron en organizaciones m&aacute;s porosas e internamente menos firmes. Un <i>sector</i> de la sociedad estadounidense se transform&oacute; en la residencia de dichos legados: las asociaciones de profesionales de la clase media alta.<a href="#notas"><sup>21</sup></a> En esas organizaciones, seg&uacute;n argumenta este modelo, dichos legados son cultivados y cuidados. En tanto que es difundida por dichas organizaciones, una orientaci&oacute;n de valor sistem&aacute;tica hacia el trabajo y las vocaciones compite directamente con las orientaciones utilitarias y pr&aacute;ctico&#150;racionales. &iquest;C&oacute;mo son las asociaciones profesionales, de acuerdo con este modelo, capaces de manifestar los legados de las sectas?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un comportamiento deseable y una conducta moral apropiada para los miembros de las asociaciones profesionales fueron firmemente establecidos, definiendo dicho comportamiento de acuerdo con una orientaci&oacute;n hacia los altos est&aacute;ndares. La conducta apropiada para el candidato que pretend&iacute;a convertirse en miembro lleg&oacute; a estar determinada por los certificados de logros educacionales (en lugar de una carta de recomendaci&oacute;n por parte de un pastor); dichos certificados se convirtieron en el principal criterio de admisi&oacute;n. Fue as&iacute; como el comportamiento lleg&oacute; a estar monitoreado formal e informalmente por su conformidad con los est&aacute;ndares de la organizaci&oacute;n. Con el objeto de aplicar dicho control fue adoptada la forma externa de las sectas: mecanismos de observaci&oacute;n y disciplina. Articulados en "c&oacute;digos de conducta", reglas y estatutos dichos mecanismos fueron puestos en marcha por comit&eacute;s espec&iacute;ficos y con poderes para castigar a los infractores. Se pod&iacute;an imponer multas y otras severas sanciones, incluyendo la p&eacute;rdida de membres&iacute;a, que pod&iacute;an incluso llegar a significar el fin de promisorias carreras. En fin, los profesionales pod&iacute;an medir su autoestima y su dignidad en relaci&oacute;n con un conjunto de c&oacute;digos morales. &iquest;Era el miembro de una asociaci&oacute;n capaz de satisfacer los est&aacute;ndares de la organizaci&oacute;n?; &iquest;hasta qu&eacute; punto "la integridad profesional" ha sido mantenida a trav&eacute;s de la carrera de un individuo? Un "profesionalismo" sincero y "la carrera profesional", enlazados sustantivamente pero separados de otros &aacute;mbitos, adquirieron legitimidad y prestigio. De esta manera, la asociaci&oacute;n profesional fue capaz de mantener su propia integridad y la de sus miembros (Abbot, 1983; Abel y Lewis, 1989; Barber, 1978&#150;1979; Friedson, 1984).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este modelo comprende a las asociaciones en tanto que manifestaciones sustantivas de los legados de las sectas.<a href="#notas"><sup>22</sup></a> Una gran variedad de asociaciones vocacionales han cristalizado en los Estados Unidos, muchas de las cuales antecedieron al periodo de posguerra; por ejemplo, la Asociaci&oacute;n Americana de Medicina, la Asociaci&oacute;n Americana de Abogados &#91;<i>Bar Association</i>&#93;, la Sociedad Americana de Psicolog&iacute;a, la Sociedad Americana de Trabajadores Sociales y la Asociaci&oacute;n Americana de Sociolog&iacute;a. Tambi&eacute;n merece resaltarse el proceso de definici&oacute;n por parte tanto de grandes como de peque&ntilde;as corporaciones de negocios de las "&eacute;ticas de negocio", "c&oacute;digos de conducta" y "declaraciones de objetivos" (v&eacute;anse Abbot, 1983; Abel, 1985, 1986; Barber, 1978&#150;1979; Friedson, 1984; Parsons, 2007).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con este modelo, la relocalizaci&oacute;n de los legados del ascetismo en las asociaciones de profesionales tuvo consecuencias significativas para la esfera c&iacute;vica en los Estados Unidos. La relaci&oacute;n del esp&iacute;ritu de las sectas con la sociedad estadounidense ha sido transformada de un modo general. Este constructo te&oacute;rico postula que los legados de las sectas en lugar de definir est&aacute;ndares para iniciativas c&iacute;vicas de un modo amplio, tal como hab&iacute;a acontecido en el caso de las sectas en los siglos XVII y XVIII, y de las asociaciones c&iacute;vicas en el siglo XIX, ahora tomaron su lugar de un modo m&aacute;s limitado. Los legados de las sectas han sido restringidos a los miembros de las asociaciones profesionales. Y debido a que el cultivo de la acci&oacute;n &eacute;tica ocurre ahora fuera de la esfera c&iacute;vica, la capacidad de &eacute;sta para rejuvenecer est&aacute; claramente imposibilitada. Adem&aacute;s, como consecuencia de la orientaci&oacute;n interna de los miembros de las asociaciones profesionales estas organizaciones, comparadas con las asociaciones c&iacute;vicas y con las sectas e iglesias de &eacute;pocas anteriores, muestran una capacidad debilitada para desafiar al racionalismo pr&aacute;ctico, el poder de los bienes y la burocratizaci&oacute;n. Como resultado un vac&iacute;o se abre en la esfera c&iacute;vica. En efecto, este modelo te&oacute;rico grafica el desacoplamiento del legado de las sectas del &aacute;mbito c&iacute;vico y postula la incapacidad del protestantismo asc&eacute;tico y sus herencias seculares para nutrir la vida c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta ausencia de un<i> lazo</i> entre las asociaciones profesionales y la esfera c&iacute;vica implica no s&oacute;lo una orientaci&oacute;n exclusiva de la conducta de los miembros hacia est&aacute;ndares y c&oacute;digos de conducta internos de dichas asociaciones, sino tambi&eacute;n el desarrollo de una relaci&oacute;n de antagonismo entre dichos &aacute;mbitos. Este constructo te&oacute;rico postula que cada vez que el <i>ethos</i> del trabajo met&oacute;dico entre profesionales adquiere un halo de "autosatisfacci&oacute;n" y "autorrealizaci&oacute;n", en s&iacute; mismo un legado del protestantismo asc&eacute;tico, dicha aura legitimadora provey&oacute; de mayor autonom&iacute;a a la "vida profesional". Adem&aacute;s, este modelo te&oacute;rico sostiene que otras actividades, tales como el compromiso c&iacute;vico &#91;<i>civic engagement</i>&#93;, fueron restringidas debido no s&oacute;lo a la escasa energ&iacute;a y al poco tiempo disponibles, sino tambi&eacute;n como resultado de la p&eacute;rdida de sentido &#91;<i>meaning</i>&#93; para los profesionales.<a href="#notas"><sup>23</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n,<a href="#notas"><sup>24</sup></a> este constructo postula que el crecimiento del racionalismo pr&aacute;ctico, del poder de los bienes y de la burocratizaci&oacute;n en los siglos XIX y XX nunca erradicaron completamente los legados del protestantismo asc&eacute;tico. Sin embargo, la disminuida manifestaci&oacute;n de dichos legados en las asociaciones profesionales del periodo de la posguerra fue incapaz de transmitir la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica en el &aacute;mbito c&iacute;vico con la suficiente intensidad como para contrarrestar la expansi&oacute;n de la actividad utilitaria y basada en intereses. En claro contraste con el modelo de generalizaci&oacute;n, el constructo de las asociaciones profesionales postula una reducci&oacute;n de la capacidad de amplio alcance del esp&iacute;ritu de las sectas para provocar un &aacute;mbito c&iacute;vico definido y penetrado por la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica. Por otra parte, y en intensa oposici&oacute;n al modelo weberiano, el modelo de las asociaciones no postula una confrontaci&oacute;n absoluta con la esfera c&iacute;vica ni tampoco su subsecuente disoluci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>EL MODELO DEL CONFLICTO</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este modelo articula nuevas hip&oacute;tesis dise&ntilde;adas para delinear la magnitud y el alcance del &aacute;mbito c&iacute;vico. Se trata de un constructo que proporciona el &uacute;ltimo modelo para analizar el singular espectro de posibilidades de la sociedad estadounidense.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este modelo son caracter&iacute;sticos los rasgos de competencia y las relaciones de tensi&oacute;n entre diversos grupos con aproximadamente pesos iguales. El conflicto aparece como un fen&oacute;meno recurrente. La renovaci&oacute;n que se origina de las rivalidades transversales y del fortalecimiento de las lealtades entre los miembros del mismo grupo permiten sostener un cultivo vital de diversas gamas de grupos, con la subsecuente apertura societal &#91;<i>societal openness</i>&#93;. Este dinamismo, arraigado en los legados de las sectas y de las asociaciones c&iacute;vicas, permite confrontar la privatizaci&oacute;n del trabajo, la intensificaci&oacute;n del poder de los bienes, la burocratizaci&oacute;n y la restricci&oacute;n de los legados de las sectas en las asociaciones profesionales. Aunque nunca dominantes, la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica y el individualismo orientado al control del mundo contin&uacute;an siendo revitalizados a trav&eacute;s de confrontaciones permanentes y de las llamadas "guerras culturales". M&aacute;s a&uacute;n, "el servicio comunitario" y una cierta capacidad para construir comunidades tienen la suficiente fortaleza como para contener al racionalismo pr&aacute;ctico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, el modelo del conflicto postula, en estricta oposici&oacute;n al constructo weberiano, que la esfera c&iacute;vica contin&uacute;a existiendo, si bien menos sustantivamente extendida como lo hab&iacute;an sostenido las hip&oacute;tesis del modelo de generalizaci&oacute;n y perpetuamente acosada por tensiones. Para la continua existencia de dicha esfera resulta esencial la existencia de poderosas organizaciones portadoras, tales como las familias, las escuelas o los grupos voluntarios. De acuerdo con este constructo, el &aacute;mbito c&iacute;vico permea dichas organizaciones, socialmente influyentes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el modelo del conflicto tambi&eacute;n defiende la hip&oacute;tesis de que la esfera c&iacute;vica est&aacute; amenazada por desaf&iacute;os continuos. Los bordes de dicha esfera devienen menos firmes y una actividad orientada hacia intereses se desarrolla m&aacute;s intensamente de lo que hab&iacute;a sido postulado por el modelo de generalizaci&oacute;n y, adem&aacute;s, las personas, ahora sin las restricciones de la acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica, est&aacute;n orientadas con mayor frecuencia por consideraciones utilitarias. Este modelo sostiene asimismo que el fen&oacute;meno de la secularizaci&oacute;n ha debilitado el individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo, con la consiguiente p&eacute;rdida del halo de santidad del trabajo y de toda la acci&oacute;n ligada a la construcci&oacute;n comunitaria. Por lo tanto, la densidad del &aacute;mbito c&iacute;vico se reduce. En consecuencia, son pocas las barreras que evitan la penetraci&oacute;n en la vida cotidiana del poder de los bienes y la burocratizaci&oacute;n es capaz de desafiar la independencia de la esfera c&iacute;vica de un modo constante. As&iacute;, es impedida la generalizaci&oacute;n de una acci&oacute;n &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica cultivada en las organizaciones profesionales, quedando como &uacute;nica alternativa para dicha acci&oacute;n un &aacute;mbito exclusivamente interno a dichas organizaciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres modelos antes descritos, el de generalizaci&oacute;n; el de asociaciones profesionales; y el del conflicto, nos permiten expandir y actualizar las deficiencias del marco anal&iacute;tico de Max Weber. Sin embargo, debe resaltarse que estos constructos est&aacute;n basados en el rico arsenal conceptual de la obra del propio Weber. Estos modelos han formulado diversos grupos de hip&oacute;tesis operacionalizables y capaces de orientar las actuales investigaciones emp&iacute;ricas de la esfera c&iacute;vica en los Estados Unidos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En combinaci&oacute;n, dichos constructos te&oacute;ricos nos permiten definir un espectro para conceptualizar las oscilaciones presentes y pasadas de la esfera c&iacute;vica. As&iacute;, es posible describir que en dicha herramienta heur&iacute;stica hay, por un lado, manifestaciones m&aacute;s densas, expansivas e independientes, en claro contraste con el otro extremo, que presenta formas m&aacute;s porosas, circunscritas y dependientes. Adem&aacute;s, este marco conceptual, en tanto mecanismo orientador de futuras investigaciones, puede utilizarse para identificar los movimientos de direcci&oacute;n, posibles coaliciones de grupos y posibles conflictos grupales. Puesto que, tal como Weber insiste, s&oacute;lo una rica gama de grupos causalmente efectivos puede propiciar el movimiento en dicho espectro (Kalberg, 1994: 52&#150;78, 168&#150;176). Para concluir, resulta necesario resaltar ciertos aspectos del an&aacute;lisis de Max Weber.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, es evidente a partir del presente estudio que Weber considera que cualquier investigaci&oacute;n sobre la esfera c&iacute;vica en Estados Unidos (o en otra sociedad) enfocada exclusivamente en el presente es incapaz de proveer una adecuada comprensi&oacute;n de los contornos val&oacute;ricos espec&iacute;ficos, los or&iacute;genes, la expansi&oacute;n, los par&aacute;metros y las oscilaciones de dicho &aacute;mbito. Cualquier punto de vista que s&oacute;lo se enfoque en las elecciones racionales de los individuos, los intereses econ&oacute;micos de los actores poderosos de ciertos grupos, los factores estructurales, o las "funciones" de esta esfera identifica solamente factores superficiales. Weber sostiene que las influencias del pasado, cuando han sido preservadas por grupos cohesionados y eficaces, deben ser tomadas en consideraci&oacute;n de un modo sistem&aacute;tico en cualquier investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica del presente. Ello debido a que una vez arraigados firmemente en las organizaciones portadoras, los estratos sociales y las clases, los valores fundamentales, las tradiciones y los intereses rara vez desaparecen enteramente de la vida de una sociedad. Tal como ha sido demostrado anteriormente, Weber vigorosamente hace suya la noci&oacute;n de que las influencias culturales pueden sobrevivir a pesar de las dr&aacute;sticas transformaciones estructurales. Por esta raz&oacute;n, todas las dicotom&iacute;as globales (por ejemplo, entre <i>Gemeinshaft&#150;Gesselschaft</i> o tradici&oacute;n&#150;modernidad) son rechazadas completamente (Kalberg, 2003a: 138&#150;140, 164&#150;168). Este es uno de los postulados centrales de la sociolog&iacute;a de Weber, en el cual descansan los modelos te&oacute;ricos antes descritos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, se resalta en los escritos de Weber sobre la esfera c&iacute;vica en los Estados Unidos que la viabilidad de &eacute;sta ser&aacute; entorpecida por la ausencia de un individualismo de iniciativa propia. Las personas no s&oacute;lo deben tomar conocimiento de los valores del &aacute;mbito c&iacute;vico, argumenta Weber, sino que tambi&eacute;n deben poseer capacidades que permitan la <i>acci&oacute;n</i> consistente con dichos valores. &iquest;C&oacute;mo se produce el delicado e indispensable balance para el despliegue de un &aacute;mbito c&iacute;vico denso en ciertos grupos y sociedades? El an&aacute;lisis de Weber sostiene que un individualismo pr&aacute;ctico racional, que carezca de una gu&iacute;a interna de valores, debe ser racionalizado y sublimado en un individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo para la cristalizaci&oacute;n y viabilidad de una esfera c&iacute;vica, puesto que las orientaciones c&iacute;vicas son inherentes a este tipo de individualismo. Sin embargo, de acuerdo con su propio an&aacute;lisis este tipo de individualismo basado en valores resulta ser escaso y, frecuentemente, experimenta una "rutinizaci&oacute;n" que lo retrotrae a un tipo de acci&oacute;n orientada a intereses. Por esta raz&oacute;n, el racionalismo pr&aacute;ctico, la privatizaci&oacute;n del trabajo, el poder de los bienes y los procesos de burocratizaci&oacute;n presentan desaf&iacute;os significativos para este tipo de individualismo orientado a ejercer se&ntilde;or&iacute;o sobre el mundo, as&iacute; como para la esfera c&iacute;vica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, los modelos de Weber muestran que una esfera c&iacute;vica independiente es capaz de sobrevivir con mayor probabilidad si est&aacute; arraigada en grupos competitivos y en tensiones constantes y pluralistas (Weber, 2005: 168&#150;172, 255&#150;271). Seg&uacute;n Weber, la apertura societal es el resultado del conflicto sostenido y moderado; por el contrario, la osificaci&oacute;n ocurre con mayor probabilidad cada vez que un grupo especifico u organizaci&oacute;n adquiere completa hegemon&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, los funcionarios de las burocracias, conformistas y reticentes al riesgo, constituyen un problema central, aunque no de abrumadora magnitud. El estancamiento de la sociedad aparece con mayor fuerza cuando los procesos de burocratizaci&oacute;n alcanzan cierto grado en el que existen pocos limites sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y legales capaces de contener su desarrollo, el que eventualmente conducir&aacute; a la sustituci&oacute;n de los procedimientos de toma de decisiones basados en valores con otros de car&aacute;cter pragm&aacute;tico, utilitarista e instrumental (Weber, 2005: 255&#150;271; v&eacute;ase tambi&eacute;n Kalberg, 2003a: 171&#150;179). Como consecuencia, el alcance de la esfera c&iacute;vica se reduce. T&iacute;picamente, Weber reconoce una paradoja al examinar los efectos adversos de la burocratizaci&oacute;n: a pesar de que las sociedades din&aacute;micas y llenas de tensiones son capaces de mantener la burocratizaci&oacute;n bajo control, al unisono fortalecen el poder de los bienes y el individualismo desenfrenado de un racionalismo pr&aacute;ctico. Tal como ha sido discutido anteriormente, ambos fen&oacute;menos producir&aacute;n una circunscripci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica.<a href="#notas"><sup>25</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abbott, Andrew. 1983. "Professional Ethics", <i>American Journal of Sociology</i>, n&uacute;m. 88, pp. 855&#150;885.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695855&pid=S0187-0173201000010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abel, Richard L. 1986. "The Transformation of the American Legal Profession",<i> Law and Society Review</i>, n&uacute;m. 20, pp. 7&#150;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695857&pid=S0187-0173201000010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1985. "Comparative Sociology of Legal Professions. An Exploratory Essay", <i>American Bar Foundation Research Journal,</i> n&uacute;m. 10, pp. 1&#150;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695859&pid=S0187-0173201000010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abel, Richard L. y Philip S. C. Lewis (editores). 1989. <i>Lawyers in Society. Comparative Theories</i>, University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695861&pid=S0187-0173201000010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alexander, Jeffrey C. 2006. <i>The Civic Sphere</i>, Oxford University Press, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695863&pid=S0187-0173201000010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barber, Bernard. 1978&#150; "Control and Responsibility in the Powerful Professions",<i> Political Science Quarterly</i>, n&uacute;m. 93, pp. 599&#150;615.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695865&pid=S0187-0173201000010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bell, Daniel. 1996.<i> The Cultural Contradictions of Capitalism</i>, Basic Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695867&pid=S0187-0173201000010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bellah, Robert N., Richard Madson, William M. Sullivan, Ann Swidler y Steven Tipton. 1985. <i>Habits of the Heart</i>, University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695869&pid=S0187-0173201000010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Etzioni, Amitai. 1997. <i>The New Golden Rule</i>, Basic Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695871&pid=S0187-0173201000010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Etzioni, Amitai (editor). 1998. <i>The Essential Communitarian Reader</i>, Rowman &amp; Littlefield, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695873&pid=S0187-0173201000010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedson, Elliot. 1984. "The Changing Nature of Professional Control", <i>Annual Review of Sociology</i>, n&uacute;m. 10, pp. 1&#150;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695875&pid=S0187-0173201000010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hall, John y Charles Lindholm. 1999. <i>Is America Breaking Apart</i>?, Princeton University Press,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695877&pid=S0187-0173201000010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1979 Princeton, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695879&pid=S0187-0173201000010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hartz, Louis. 1955. <i>The Liberal Tradition in America</i>, Harvest Hill HBJ, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695881&pid=S0187-0173201000010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hofstadter, Richard. 1955. <i>Social Darwinism in American Thought</i>, Beacon, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695883&pid=S0187-0173201000010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jellinek, Georg. 1979. <i>The Declaration of the Rights of Man and of Citizens</i>, traducci&oacute;n de Max Ferrand, Hyperion, Westport, Connecticut.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695885&pid=S0187-0173201000010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kalberg, Stephen. 2009a. "Introduction to <i>The Protestant Ethic</i>", en Max Weber, <i>The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism with Other Writings on the Rise of the West</i>, traducci&oacute;n e introducci&oacute;n de Stephen Kalberg, Oxford University Press, Nueva York, pp. 7&#150;58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695887&pid=S0187-0173201000010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2009b. "Introduction to 'The Protestant Sects in America' ", en Max Weber, <i>The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism with Other Writings on the Rise of the West</i>, traducci&oacute;n e introducci&oacute;n de Stephen Kalberg, Oxford University Press, Nueva York, pp. 163&#150;185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695889&pid=S0187-0173201000010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2006. "Ascetic Protestantism and American Uniqueness. The Political Cultures of Germany and the United States Compared", en Hermann Kurthen, Antonio V. Men&eacute;ndez&#150;Alarc&oacute;n y Stefan Immerfall (editores), <i>Safe&#150;Guarding German&#150;American Relations in the New Century. Understanding and Accepting our Mutual Differences</i>, Lexington Books&#150;Rowman &amp; Littlefield, Lanham, Maryland.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695891&pid=S0187-0173201000010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2005. "Utilizing Max Weber's 'Iron Cage' to Define the Past, Present, and Future of the American Political Culture", en William H. Swatos y Lutz Kaelber (editores), <i>The Protestant Ethic Turns 100,</i> Paradigm, Boulder, Colorado, pp. 191&#150;208.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695893&pid=S0187-0173201000010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2004. "The Past and Present Influence of World Views: Max Weber on a Neglected Sociological Concept",<i> Journal of Classical Sociology</i>, n&uacute;m. 4, pp. 139&#150;164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695895&pid=S0187-0173201000010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2003a. "Max Weber", en George Ritzer (editor), <i>The Blackwell Companion to Major Social Theorists</i>, Blackwell, Oxford, pp. 132&#150;192.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695897&pid=S0187-0173201000010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2003b. "The Influence of Political Culture upon Cross&#150;Cultural Misperceptions and Foreign Policy: the United States and Germany", <i>German Politics and Society</i>, n&uacute;m. 21, pp. 1&#150;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695899&pid=S0187-0173201000010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2001a. "Should the 'Dynamic Autonomy' of Ideas Matter to Sociologists? Max Weber on the Origin of Other&#150;Worldly Salvation Religions and the Constitution of Groups in American Society Today", <i>Journal of Classical Sociology</i>, n&uacute;m. 1, pp. 291&#150;327 (hay traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol realizada por Jos&eacute; Hern&aacute;ndez Prado y Yuri Contreras V&eacute;jar en <i>Estudios Sociol&oacute;gicos</i>, vol. 27, n&uacute;m. 80, pp. 349&#150;392).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695901&pid=S0187-0173201000010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2001b. "The Modern World as a Monolithic Iron Cage? Utilizing Max Weber to Define the Internal Dynamics of the American Political Culture Today", en Kalberg <i>et al., Max Weber Studies</i>, vol. 1, pp. 178&#150;194 (existe traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol realizada por Jos&eacute; Hern&aacute;ndez Prado y publicada en <i>Sociol&oacute;gica</i>, n&uacute;m. 59, pp. 173&#150;195).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695903&pid=S0187-0173201000010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1997. "Tocqueville and Weber on the Sociological Origins of Citizenship: The Political Culture of American Democracy", <i>Citizenship Studies</i>, n&uacute;m. 1, pp. 199&#150;222 (hay traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol realizada por &Oacute;scar Cu&eacute;llar y publicada en <i>Sociol&oacute;gica</i> n&uacute;m. 56, pp. 227&#150;263).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695905&pid=S0187-0173201000010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1994. <i>Max Weber's Comparative Historical Sociology</i>, University of Chicago Press, Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695907&pid=S0187-0173201000010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1993. "Cultural Foundations of Modern Citizenship", en Bryan S. Turner (editor), <i>Citizenship and Social Theory,</i> Sage, Londres, pp. 91&#150;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695909&pid=S0187-0173201000010001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1992. "Culture and the <i>Locus </i>of Work in Contemporary Western Germany. A Weberian Configurational Analysis", en Neil J. Smelser y Richard M&uuml;nch (editores), <i>Theory of Culture</i>, University of California Press, Berkeley, pp. 324&#150;365.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695911&pid=S0187-0173201000010001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1987. "The Origin and Expansion of <i>Kulturpessimismus</i>. The Relationship between Public and Private Spheres in Early Twentieth Century Germany", <i>Sociological Theory</i>, n&uacute;m. 5, pp. 150&#150;164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695913&pid=S0187-0173201000010001100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1980. "Max Weber's Types of Rationality: Cornerstones for the Analysis of Rationalization Processes in History", <i>American Journal of Sociology</i>, vol. 85, pp. 1145&#150;1179.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695915&pid=S0187-0173201000010001100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kim, Sung Ho. 2004. <i>Max Weber's Politics of Civil Society</i>, University of Chicago Press, Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695917&pid=S0187-0173201000010001100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Konwitz, Milton R. y Gail Kennedy. 1960.<i> The American Pragmatists</i>, World Publishing Co., Cleveland, Ohio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695919&pid=S0187-0173201000010001100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lipset, Seymour Martin. 1963. <i>The First New Nation</i>, Norton, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695921&pid=S0187-0173201000010001100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Loader, Colin y Jeffrey Alexander. 1985. "Max Weber on Churches and Sects in North America", <i>Sociological Theory</i>, n&uacute;m. 3, pp. 1&#150;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695923&pid=S0187-0173201000010001100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lynd, Robert S. 1967.<i> Knowledge for What?</i>, Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695925&pid=S0187-0173201000010001100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miller, Perry. 1961. <i>The New England Mind</i>, Beacon, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695927&pid=S0187-0173201000010001100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mommsen, Wolfgang. 2000. "Max Weber in America", <i>American Scholar</i>, n&uacute;m. 69, pp. 103&#150;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695929&pid=S0187-0173201000010001100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1998. "Max Weber und die Vereinigten Staaten von Amerika", en Ragnhild Fiebig&#150;von Hase and Jiirgen Heideking (editores), <i>Zwei Wege in die Moderne: Aspekte der deutschamerikanischen Beziehungen 1900&#150;1918</i>, Wissenschaftlicher Verlag, Trier, pp. 91&#150;103.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695931&pid=S0187-0173201000010001100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1974. "Die Vereinigten Staaten von Amerika", en Max Weber, <i>Gesellschaft, Politik und Geschichte</i>, Suhrltamp, Frankfurt, pp. 72&#150;96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695933&pid=S0187-0173201000010001100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parrington, Vernon L. 1954. <i>Main Currents in American Thought</i>, dos vols., Harcourt, Brace &amp; World, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695935&pid=S0187-0173201000010001100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons, Talcott. 2007. <i>American Society</i>, Paradigm, Boulder, Colorado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695937&pid=S0187-0173201000010001100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1971. <i>The System of Modern Societies</i>, Prentice&#150;Hall, Englewood Cliffs, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695939&pid=S0187-0173201000010001100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1966. <i>Societies: Evolutionary and Comparative Perspectives</i>, Prentice&#150;Hall, Englewood Cliffs, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695941&pid=S0187-0173201000010001100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Putnam, Robert D. 2000. <i>Bowling Alone,</i> Basic Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695943&pid=S0187-0173201000010001100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roth, Guenther. 2005a. "Europaeisierung, Amerikaniseirung und Yankeetum. Zum New Yorker Besuch von Max und Marianne Weber, 1904", en Wolfgang Schluchter y Friedrich Wilhelm Graf (editores), <i>Asketischcr Protestantismus und der "Geist" des modernen Kapitalismus</i>. Mohr, Tubinga.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695945&pid=S0187-0173201000010001100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2005b. "Transatlantic Connections. A Cosmopolitan Context for Max and Marianne Weber's New York Visit, 1904", en <i>Max Weber Studies</i>, vol. 5, pp. 81&#150;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695947&pid=S0187-0173201000010001100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1985. "Marx and Weber in the United States Today", en Robert J. Antonio y Ronald M. Glassman (editores), <i>A Weber&#150;Marx Dialogue</i>, University Press of Kansas, Lawrence, pp. 215&#150;233.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695949&pid=S0187-0173201000010001100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rueschemeyer, Dietrich. 1973. <i>Lawyers and their Society</i>, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695951&pid=S0187-0173201000010001100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Savelsberg, Joachim. 1994. "Knowledge, Domination and Criminal Punishment", <i>American Journal of Sociology,</i> n&uacute;m.  99, pp. 911&#150;913.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695953&pid=S0187-0173201000010001100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Selznick, Phillip. 1992.<i> The Moral Commonwealth,</i> University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695955&pid=S0187-0173201000010001100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tocqueville, Alexis de. 1945. <i>Democracy in America</i>, vol. 11, Vintage, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695957&pid=S0187-0173201000010001100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber, Max. 2009. <i>The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism with Other Writings on the Rise of the West</i> (editado y traducido por Stephen Kalberg), Oxford University Press, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695959&pid=S0187-0173201000010001100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2005. <i>Readings and Commentary on Modernity</i>, editado por Stephen Kalberg, Wiley&#150;Blackwell, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695961&pid=S0187-0173201000010001100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1994. "Socialism", en Peter Lassman y Ronald Speirs (editores), <i>Max Weber: Political Writings</i>. Cambridge University Press, Cambridge, pp. 272&#150;303.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695963&pid=S0187-0173201000010001100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1985. " 'Churches' and 'Sects' in North America: An Ecclesiastical Socio&#150;Political Sketch", <i>Sociological Theory</i>, n&uacute;m. 3, pp. 7&#150;13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695965&pid=S0187-0173201000010001100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1978. "The Prospects for Liberal Democracy in Tsarist Russia", en W. G. Runciman (editor), <i>Weber: Selections in Translation</i>, traducido por Eric Matthews, Cambridge University Press, Cambridge, pp. 269&#150;286.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695967&pid=S0187-0173201000010001100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1968.<i> Economy and Society</i>, traducci&oacute;n de Guenther Roth y Claus Wittich, University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695969&pid=S0187-0173201000010001100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1949. " 'Objectivity' in Social Science and Social Policy", en Edward A. Shils y Henry A. Finch (editores), <i>The Methodology of the Social Sciences</i>, traducci&oacute;n de Edward A. Shils y Henry A. Finch, Free Press, Nueva York, pp. 50&#150;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695971&pid=S0187-0173201000010001100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">White, Morton. 1957. <i>Social Thought in America</i>, Beacon Press, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9695973&pid=S0187-0173201000010001100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>* </sup>Sus investigaciones se han centrado en un an&aacute;lisis comparado de las culturas pol&iacute;ticas de Europa y Estados Unidos. El profesor Kalberg ha publicado numerosos art&iacute;culos y libros, entre ellos el volumen <i>Max Weber. Readings and Commentary on Modernity </i>(Blackwell Publishing, 2005) y la m&aacute;s reciente y completa edici&oacute;n cr&iacute;tica en lengua inglesa de <i>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo </i>(Oxford, 2009). El presente art&iacute;culo apareci&oacute; originalmente en el <i>Journal of Classical Sociology</i>, volumen 9, n&uacute;mero 1, de 2009. La traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol es del doctor Yuri Contreras V&eacute;jar, correo electr&oacute;nico: <a href="MAILTO:conty435@gmail.com">conty435@gmail.com</a>. Fue efectuada con el conocimiento y la estrecha colaboraci&oacute;n del propio profesor Kalberg.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Se trata de un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el autor &#91;nota del traductor&#93;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Es decir, la sectas e iglesias metodista, presbiteriana, cu&aacute;quera y menonita. Weber diferencia claramente a estos grupos protestantes del luteranismo. El t&eacute;rmino "puritanismo", acu&ntilde;ado por el propio Weber, ser&aacute; de vez en cuando usado como sin&oacute;nimo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>&#91;...&#93; A&ntilde;adido del traductor. En todos los casos en que se incluye la terminolog&iacute;a del texto original entre corchetes se trata de a&ntilde;adidos del traductor &#91;nota del editor&#93;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Esta secci&oacute;n es una adaptaci&oacute;n parcial de Kalberg (1997, 2005).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Con la excepci&oacute;n de Jellinek (1979).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>La manera en que este estudio analiza los or&iacute;genes y formaci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica se opone radicalmente a la posici&oacute;n de Jeffrey Alexander. Su estudio sobre esta esfera no es un an&aacute;lisis fundado hist&oacute;ricamente o enfocado en grupos portadores. Por el contrario, tanto para &eacute;l como para Parsons la esfera c&iacute;vica emerge de macroprocesos de diferenciaci&oacute;n que permiten el surgimiento de "distintos tipos de esferas y discursos institucionales", uno de los cuales es la esfera c&iacute;vica. Esta perspectiva descuida las diferencias especificas entre las diversas naciones (v&eacute;ase Alexander, 2006: 195).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Esta secci&oacute;n est&aacute; basada en Kalberg (2001b: 185&#150;189).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>El complejo an&aacute;lisis de Weber ha sido reconocido en este articulo s&oacute;lo de modo abreviado (v&eacute;ase Kalberg, 1980: 1151&#150;1152; 2003a: 148&#150;152; 2009a: 21&#150;27).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>Weber vio el individualismo estadounidense (a diferencia del individualismo alem&aacute;n de car&aacute;cter m&aacute;s introspectivo) como esencialmente localizado en grupos, incluso en aquellos, especialmente las sectas, que esperaban una conformidad estricta a normas firmes. Weber afirmar&iacute;a que los estadounidenses fueron capaces, en lugar de perder su capacidad de realizar sus propias decisiones en los grupos, de mantener dicha capacidad con base en est&aacute;ndares definidos, valores y fines. Para Weber, en dicho desarrollo la influencia del protestantismo asc&eacute;tico es evidente. V&eacute;ase al respecto Weber (2005: 2772&#150;2790); y tambi&eacute;n Kalberg (2003b: 22, n.30).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10 </sup>Una de las fuentes fundamentales de las costumbres de los estadounidenses puede ser identificada aqu&iacute;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>Que el protestantismo asc&eacute;tico (opuesto a los movimientos intelectuales y a las religiones mundiales transmitidas por los estratos sociales de &eacute;lite, tales como el confucionismo y el budismo) transform&oacute; las vidas de amplios estratos sociales ha sido un fen&oacute;meno escasamente reconocido por la mayor parte de la literatura acerca de la "tesis de la &eacute;tica protestante" (v&eacute;ase Weber, 2009: 238&#150;310).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>T&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el autor.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13 </sup>V&eacute;ase la nota 25 de este ensayo. Que dichos modos de solidaridad no fueran considerados por los soci&oacute;logos en Europa como capaces de detonar el surgimiento de una energ&iacute;a creadora de comunidades los llev&oacute; a concluir que el fen&oacute;meno de la atomizaci&oacute;n era inherente al capitalismo y a los procesos de urbanizaci&oacute;n. Su error debe considerarse como una falsa transposici&oacute;n en los Estados Unidos, al proyectar en otras sociedades las mismas transformaciones que hab&iacute;an experimentado las sociedades de Europa. Esto les impidi&oacute; reconocer la singularidad de los Estados Unidos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14 </sup>Esta descripci&oacute;n debe visualizarse como un tipo ideal weberiano. Muchos ejemplos emp&iacute;ricos de la historia estadounidense que var&iacute;an claramente de este modelo son evidentes en los escritos de Weber. Por ejemplo, &eacute;l es bastante consciente de la extendida corrupci&oacute;n en las ciudades de Estados Unidos (v&eacute;ase Weber, 1968: 1397&#150;1398; y 2005: 108&#150;112).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>Con respecto a la cosmovisi&oacute;n estadounidense v&eacute;anse, por ejemplo, Bellah <i>et al.</i> (1985); Hartz (1955); Hofstadter (1955); Kalberg (2001a: 310&#150;314; 2001b; 2004); Konwitz y Kennedy (1960); Lipset (1963); Lynd (1967); Miller (1961); Parrington (1954); White (1957).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16 </sup>Las discusiones "comunitarias" o las relacionadas con el fen&oacute;meno de "bowling alone" pueden visualizarse como revisiones recientes del dualismo entre el individualismo cl&aacute;sico estadounidense, que est&aacute; orientado a ejercer domino sobre el mundo, y la esfera c&iacute;vica. V&eacute;anse, por ejemplo, Bellah <i>et al.</i> (1985); Etzioni (1997, 1998); Hall y Lindholm (1999); Putnam (2000); Selznick (1992).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17 </sup>As&iacute;, el resultado conceptual del an&aacute;lisis de Weber se enfatiza sobre su precisi&oacute;n emp&iacute;rica. En oposici&oacute;n a la posici&oacute;n aqu&iacute; asumida, muchos podr&iacute;an argumentar que estos tres modelos, todos reconocibles para los estudiosos de Weber, constituyen para &eacute;l descripciones reales de la realidad. Esta compleja cuesti&oacute;n no puede resolverse en un estudio con espacio limitado. Es suficiente decir que la orientaci&oacute;n de esta investigaci&oacute;n es puramente conceptual en relaci&oacute;n con el trabajo de Weber, utilizando sus conceptos y marco anal&iacute;tico. Busca proporcionar un an&aacute;lisis que permita trazar el espectro completo en el que la esfera c&iacute;vica, de acuerdo con Weber, oscila a trav&eacute;s de la cultura pol&iacute;tica estadounidense. A partir de la metodolog&iacute;a de Weber, "clara conceptualizaci&oacute;n" y "creaci&oacute;n de modelos" deben siempre constituir el primer paso en el proceso de investigaci&oacute;n, es decir, deben ser una etapa anterior al inicio de cualquier investigaci&oacute;n emp&iacute;rica (Weber, 1949: 90&#150;104).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18 </sup>Nuevamente, estos "submodelos weberianos" son constructos en cuanto que son facilitadores para la formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis en la investigaci&oacute;n, en lugar de estar dise&ntilde;ados para captar la realidad emp&iacute;rica. Con una penetrante cr&iacute;tica, los int&eacute;rpretes de Weber han entendido "la tesis de la europeizaci&oacute;n" como un desarrollo emp&iacute;rico (Mommsen, 1974, 1998, 2000; Roth, 1985, 2005a, 2005b).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19 </sup>En este estudio se sostiene que estos constructos te&oacute;ricos, aunque no exhaustivos, constituyen los modelos m&aacute;s plausibles de derivar a partir de los conceptos y el marco conceptual de la obra de Weber.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20 </sup>Este modelo se aproxima a los principales supuestos de la visi&oacute;n parsoniana de la sociedad. Desde el punto de vista de los "modelos pluralistas" y modos de teorizar defendidos en este estudio, la teorizaci&oacute;n de Parsons de la sociedad estadounidense difiere claramente, y si bien esta visi&oacute;n reconoce movimientos pendulares, no es capaz de captar la amplitud del espectro de la sociedad estadounidense. Por lo tanto, en comparaci&oacute;n con Weber, Parsons ofrece una visi&oacute;n de lejos m&aacute;s monol&iacute;tica de la sociedad estadounidense y de su cultura pol&iacute;tica (v&eacute;ase Parsons, 1966, 1971, 2007).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21 </sup>Por supuesto, tales asociaciones de profesionales pueden encontrarse en otros pa&iacute;ses. Sin embargo, en otros contextos sociales ellas se originaron a partir de las leyes del Estado o del liderazgo de grupos elitistas, en lugar de a partir de la herencia de amplia base de las sectas protestantes. V&eacute;anse Abel (1985); Abel y Lewis (1989); Rueschemeyer (1973).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22 </sup>Si Max Weber hubiera vivido para observar el desarrollo completo y el alcance de las asociaciones profesionales habr&iacute;a presenciado dicho fen&oacute;meno desde un punto de vista privilegiado; es decir, dicho desarrollo habr&iacute;a ofrecido un mayor apoyo a su posici&oacute;n de que la sociedad estadounidense no est&aacute; constituida por individuos desconectados, tal como un mont&oacute;n de granos de arena (Kalberg, 2009b).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23 </sup>Los estadounidenses actualmente trabajan m&aacute;s horas que las personas de otros pa&iacute;ses. Si bien la sociolog&iacute;a interpretativa de Weber no rechaza el rol de las limitaciones externas ni el papel de los procesos de dominaci&oacute;n (v&eacute;ase <i>supra</i> el apartado: "El modelo weberiano. La disoluci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica" en este estudio), sin embargo s&iacute; insiste en reconocer el rol de los significados culturales profundos detr&aacute;s de los indicadores cuantitativos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24 </sup>La sustanciaci&oacute;n emp&iacute;rica de este modelo requiere de la investigaci&oacute;n comparativa. Como una hip&oacute;tesis dicha investigaci&oacute;n postular&iacute;a que las asociaciones profesionales en otros pa&iacute;ses detentan una posici&oacute;n menos activa en su capacidad de monitorear y sancionar que sus contrapartes estadounidenses. M&aacute;s a&uacute;n, en otras naciones el poder de imponer penas por "conductas poco profesionales" habitualmente cae en el &aacute;mbito de las autoridades legales y queda fuera de la jurisdicci&oacute;n de las asociaciones (Abel y Lewis, 1989; Parsons, 2007; Rueschemeyer, 1973; Savelsberg, 1994).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25 </sup>Es imprescindible para definir la esfera c&iacute;vica en Estados Unidos efectuar un trabajo comparativo. Un completo aislamiento de la singularidad de dicha esfera s&oacute;lo puede lograrse a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n sistem&aacute;tica de casos comparativos. Solamente de esta manera es posible evaluar, por ejemplo, la extensi&oacute;n del rol "central" desplegado por el esp&iacute;ritu de las sectas en la formaci&oacute;n de la esfera c&iacute;vica. Dicha comparaci&oacute;n ha sido omitida, por razones de necesidad, de este breve trabajo, que es puramente conceptual. Para una demarcaci&oacute;n del car&aacute;cter &uacute;nico de la esfera c&iacute;vica en Alemania, en contraste con la densidad &uacute;nica de la esfera c&iacute;vica estadounidense, v&eacute;ase Kalberg (1987, 1992, 2001b, 2003b, 2006). Estos estudios enfatizan la ubicaci&oacute;n divergente del &aacute;mbito c&iacute;vico en dichos pa&iacute;ses y las consecuencias que se desprenden de tales diferencias.</font></p>      ]]></body><back>
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