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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y traducciones</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Educaci&oacute;n y &eacute;tica</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvestre Manuel Hern&aacute;ndez<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Profesor&#150;investigador en Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Iztapalapa</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:silmanhermor@hotmail.com">silmanhermor@hotmail.com</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones sobre la educaci&oacute;n y la &eacute;tica tienen la misma importancia para contemplar el avance del pensamiento, y los supuestos y fines que les dan sustento son los mismos: <i>el engrandecimiento del hombre y la armon&iacute;a de los v&iacute;nculos sociales</i>. Ello, desde la primera <i>suma</i> intelectual en Occidente representada por Plat&oacute;n. Durante el Imperio Romano, la Edad Media, el Renacimiento y la modernidad, tales conceptos se estudiaron y desarrollaron con base en objetivos e intereses espec&iacute;ficos de las c&uacute;pulas del poder p&uacute;blico, las jerarqu&iacute;as eclesi&aacute;sticas, la nobleza, la burgues&iacute;a o la creciente sociedad civil donde, de una u otra manera, anidaron pensadores que retomaron los planteamientos originales, ponderaron el devenir del hombre y vieron hasta qu&eacute; punto fue necesaria una cr&iacute;tica a la instrucci&oacute;n del individuo y a su <i>deber </i>para consigo mismo y para con los dem&aacute;s.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siglo XX, y los primeros a&ntilde;os del tercer milenio, han dejado una estela de sucesos e interrogantes que inevitablemente han reincidido en la educaci&oacute;n y la &eacute;tica, al grado de cuestionar su <i>ser </i>y su <i>hacer</i> en sus espacios de legitimaci&oacute;n m&aacute;s claros: la universidad y la vida p&uacute;blica. Y tal parece que, nos situemos donde se pueda o desee, tenemos dos problemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos, seg&uacute;n sea nuestro enfoque: <i>1.</i> La dependencia del individuo a cierto tipo de saber orientado al bien material, producto de una concepci&oacute;n econ&oacute;mico&#150;cultural del hacer humano; y <i>2.</i> La sumisi&oacute;n de los sujetos, velada o abierta, hacia cualquier tipo de formulaci&oacute;n te&oacute;rico&#150;discursiva del comportamiento individual o colectivo. Ante ambos problemas, s&oacute;lo hay interrogantes: <i>a) </i>&iquest;C&oacute;mo cambiar las percepciones materialistas de los individuos y dar un giro hacia una educaci&oacute;n m&aacute;s humanista, sustentada en valores y <i>formas mentales</i> menos inmediatistas?; y <i>b)</i> &iquest;C&oacute;mo generar una nueva <i>visi&oacute;n cultural </i>del humanismo y la axiolog&iacute;a, en medio de tantos esquemas simplificadores del conocimiento y "modelos de vida" establecidos?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las posibles "respuestas" no son nada f&aacute;ciles ni se avizoran de cerca. Por tal motivo, la finalidad de este trabajo es presentar algunas vertientes del fundamento y quehacer de la educaci&oacute;n y la &eacute;tica. El contexto son los cambios vertiginosos de la sociedad, impulsados por la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el aceleramiento imparable de la tecnolog&iacute;a, que obligan a la universidad a <i>valorar </i>el saber que en ella se forja y su importancia pr&aacute;ctica en la vida cotidiana. La hip&oacute;tesis t&aacute;cita de este escrito es que todo proceso educativo, al igual que cualquier formulaci&oacute;n &eacute;tica, presupone al individuo como un ser capaz de relacionarse con <i>el otro</i> a trav&eacute;s del saber, condici&oacute;n que implica una <i>responsabilidad</i> y un <i>deber</i> personal de actuar, de tal manera que los <i>valores</i> hacia los cuales se tienda sean los mismos para todos los seres humanos reunidos en sociedad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DILUCIDACI&Oacute;N PROBLEM&Aacute;TICA</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n, en t&eacute;rminos generales, ata&ntilde;e a la transmisi&oacute;n y aprendizaje de las t&eacute;cnicas culturales, de uso, producci&oacute;n y comportamiento, mediante las cuales los individuos viven en sociedad y son capaces de "dar raz&oacute;n" del<i> otro</i> y de s&iacute; mismos. Al respecto, conviene resaltar la carga &eacute;tica y moral que la definici&oacute;n comporta. Por su parte, enti&eacute;ndase por &eacute;tica a la ciencia rectora del<i> fin</i> y de los <i>medios </i>para llevar al hombre a un estado de convivencia ideal. En este sentido, tal disciplina constituye la condici&oacute;n de posibilidad para alcanzar un nivel de conciencia moral regida por criterios racionales y anhelos de vida propios y colectivos. Tales disciplinas, unidas a la epistemolog&iacute;a y la axiolog&iacute;a, buscan el engrandecimiento del ser humano a trav&eacute;s del desarrollo de sus capacidades intelectuales. Los anteriores <i>saberes</i>, aunados a otros factores, fueron el sustento de la formaci&oacute;n de las primeras universidades europeas en el siglo XII,<a href="#notas"><sup>2</sup></a>de las cuales nuestro sistema universitario es heredero. Estos centros educativos se cristalizan, de manera formal, con la b&uacute;squeda de la "verdad" emprendida por el hombre en sus distintos &aacute;mbitos de acci&oacute;n; lo que trae aparejada una transformaci&oacute;n de la naturaleza y nuevos referentes para dar <i>sentido</i> al hacer y <i>ser </i>humanos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, en el proceso educativo las personas se construyen a s&iacute; mismas en lo colectivo y lo individual. Esto, debido a que all&iacute; se configuran los significados de la existencia, el deber, el ser y el hacer, tanto para el sujeto como para la articulaci&oacute;n entre la vida social y la naturaleza y el entorno. Gracias al <i>capital simb&oacute;lico</i> operante en la educaci&oacute;n, el hombre asume "personalidades", roles, actitudes y una conciencia cr&iacute;tica ante las circunstancias que posibilitan o impiden su desarrollo intelectual, afectivo o material.<a href="#notas"><sup>3</sup></a> De igual manera, los referentes mentales y existenciarios permiten aludir a una <i>construcci&oacute;n de la cultura</i> como ese "crisol com&uacute;n" donde la historia, el saber, la identidad y el acaecer humano cobran <i>sentido</i> y <i>valor</i>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, t&eacute;ngase en cuenta que la educaci&oacute;n no es algo dado, sino la puesta en pr&aacute;ctica de conocimientos, actitudes y convicciones cuyos efectos se evidencian en la humanizaci&oacute;n de los individuos, personal y social. Asimismo, en el proceso educativo se develan los significados necesarios para comprender y explicar el contexto del estudiante, del profesor y del espacio&#150;tiempo que genera la educaci&oacute;n como tal. Entre las cualidades de la educaci&oacute;n est&aacute; la de ser la "condici&oacute;n razonada" para la libertad humana, pues al no ser la libertad algo cong&eacute;nito, sino una conquista, la ilustraci&oacute;n intelectual y moral hace la diferencia entre el <i>estado de naturaleza</i> y la civilizaci&oacute;n: la educaci&oacute;n convierte lo inconsciente en conciencia.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, dentro del tipo de sociedad global, mercantilista, la "educaci&oacute;n" se vende como concepto redituable, es decir, como la f&oacute;rmula del &eacute;xito econ&oacute;mico, no del engrandecimiento cultural y humano. Contexto traducible en esa especie de encierro de las personas en mecanismos pol&iacute;tico&#150;econ&oacute;micos "creadores de necesidades", de ideas y comportamientos cuyo sustento es la ordenaci&oacute;n de las pautas de vida. A esto, agr&eacute;guese la sobresaturaci&oacute;n de "informes" sobre pr&aacute;cticamente todos los hechos palpables o del pensamiento que, puestos en la "balanza cognitiva", desinforman en lugar de orientar al individuo en los espacios p&uacute;blico o privado: los estereotipos (economicistas y vendedores de una "imagen" y "creadores" de cierta subjetividad colectiva) no fundamentan la acci&oacute;n o elecci&oacute;n racional.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; por lo anterior, en la interrelaci&oacute;n del "conocimiento acomodaticio", se tiende a considerar a la educaci&oacute;n como un producto, no como un proceso: "Cuando es considerada como un producto, la educaci&oacute;n pasa a ser una cosa que se 'consigue', completa y terminada, o relativamente acabada" (Bauman, 2007: 24). Mientras que si se la juzga como proceso se vuelve una empresa de superaci&oacute;n cognitiva y cultural para toda la vida, m&aacute;s all&aacute; del significado acad&eacute;mico de haber concluido una "profesi&oacute;n". En otros t&eacute;rminos:</font></p>      <blockquote>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo del ser humano estar&aacute; acompa&ntilde;ado por un desarrollo del pensamiento articulado a formas educativas. La educaci&oacute;n por tanto, en sentido hist&oacute;rico, se observa como funci&oacute;n y finalidad. En tanto funci&oacute;n, la educaci&oacute;n ser&aacute; generadora de aprendizaje y desarrollo de pensamiento. En tanto finalidad, es formadora intelectual de seres humanos capaces de transformar su entorno (Serrano, 2009: XXV).</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la evaluaci&oacute;n educativa moldea, preserva y renueva el &aacute;mbito cultural en la medida en que dota al sujeto de una <i>tradici&oacute;n hist&oacute;rica</i>, conformada por <i>saberes</i>, ideales, t&eacute;cnicas y estructuras mentales, con los que se da un <i>sentido a la realidad</i>. Con ello, se busca la respuesta al <i>por qu&eacute; </i>del entorno para hacerlo habitable, humanizarlo desde una l&oacute;gica vivencial y de sentido com&uacute;n, enlazada directamente a un conocimiento normativo para los individuos, instituciones, espacios y objetos, necesario en toda sociedad. As&iacute;: "El dispositivo para el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento creativo radica en el uso de la raz&oacute;n como principal m&eacute;todo de transferencia de saberes y desarrollo del pensamiento" (Serrano, 2009: XXVII). Ahora bien, la cultura tambi&eacute;n modifica, a su vez, el quehacer pedag&oacute;gico y la manera de <i>hacer</i> conocimiento. La doble implicaci&oacute;n se aprecia si se sit&uacute;a uno desde una definici&oacute;n pr&aacute;ctica de la educaci&oacute;n, es decir, a partir de un proceso din&aacute;mico y permanente, caracterizado por las influencias rec&iacute;procas de las relaciones entre los sujetos y las transformaciones del saber que subyacen en cualquier v&iacute;nculo social, aunado a la posici&oacute;n que adopte uno u otro individuo. Lo anterior puede dar como resultado una ampliaci&oacute;n de horizontes, intelectuales y afectivos, en el orden particular y colectivo de los seres humanos, bajo el supuesto de que</font></p>      <blockquote>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">existen fines generales como el desarrollo integral del hombre o, en todo caso, metas parciales que dependen de la realidad diversa de la educaci&oacute;n y que deben constituir un todo coherente para lograr la formaci&oacute;n, el desarrollo o el perfeccionamiento del individuo en la sociedad (Gonz&aacute;lez Velasco, 2006: 145).</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, en la actualidad los modelos de sociedad se encuentran en los linderos de la <i>sociedad del conocimiento</i>, definida por la explotaci&oacute;n del saber en beneficio de un desarrollo sustentado en la capacidad de hacer ciencia y generar tecnolog&iacute;a. Consideremos tambi&eacute;n el auge de las telecomunicaciones y de la informaci&oacute;n que, en el fondo, podr&iacute;a conducir m&aacute;s a una "sociedad de la informaci&oacute;n" que a una comunidad donde los bienes materiales se repartan equitativamente, dando cabida a una mayor diferenciaci&oacute;n entre pobres y ricos. Visto fr&iacute;amente, puede afirmarse que "la sociedad del conocimiento" es consecuencia de la globalizaci&oacute;n, de la construcci&oacute;n de mercados, del<i> adelgazamiento</i> del Estado, lo que conlleva el riesgo de transformar todo en mercanc&iacute;a, incluyendo la cultura, la educaci&oacute;n y el conocimiento.<a href="#notas"><sup>4</sup></a> La universidad no es la excepci&oacute;n, pues "en la &eacute;poca actual se la est&aacute; empujando para servir a los intereses del proceso general de globalizaci&oacute;n y, m&aacute;s en particular, a los de la privatizaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del conocimiento" (Pe&ntilde;a, 2005: 145).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene recordar que en la universidad debe haber una reflexi&oacute;n constante sobre los fines de la educaci&oacute;n y acerca de la relaci&oacute;n de &eacute;stos con los valores circulantes, o con los que se proponen como m&aacute;s justos para el desarrollo humano. Sobre todo si se tiene en cuenta que la ense&ntilde;anza es una actividad intr&iacute;nsecamente moral, donde "el fin de la educaci&oacute;n es formar personas &iacute;ntegras, capaces de mantener una identidad personal y &eacute;tica frente a las circunstancias cambiantes" (Laudad&iacute;o, 2009: 83). Una parte de las tareas de la universidad consiste en la creaci&oacute;n, preservaci&oacute;n y difusi&oacute;n de los bienes materiales y culturales que la poblaci&oacute;n necesita. Adem&aacute;s, la esencia misma del conocimiento y el saber es un bien social, no un objeto de intercambio mercantil. Si bien es cierto que la rapidez con que se genera el conocimiento exige a la universidad una adecuaci&oacute;n de sus planes y carreras para investigar, hacer ciencia, crear tecnolog&iacute;a, hacer del saber <i>algo &uacute;til</i>, ello no implica relegar a segundo t&eacute;rmino las ra&iacute;ces humanistas que le dieron <i>sentido</i> desde su formaci&oacute;n. Hablar de <i>humanismo</i> conduce necesariamente a los valores, a la &eacute;tica, al cuestionamiento del Hombre en cuanto categor&iacute;a de an&aacute;lisis presente en los <i>discursos</i> que han forjado el pensamiento social y human&iacute;stico a partir del racionalismo cartesiano, y aunque tambi&eacute;n se trata de una dilucidaci&oacute;n sobre el hombre en tanto producto social, en ambos casos la educaci&oacute;n y el mundo axiol&oacute;gico posibilitan el trato interpersonal, lo humanizan.<a href="#notas"><sup>5</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, la cultura y la educaci&oacute;n son humanistas, en cuanto conciben al hombre como unidad de facultades y equilibrio entre el <i>deber</i> y el <i>hacer</i> individual y colectivo. Recordemos que las ra&iacute;ces de este tr&aacute;nsito se encuentran en la <i>paideia</i> griega (la educaci&oacute;n como adiestramiento del individuo en tanto ser social y miembro de la comunidad);<a href="#notas"><sup>6</sup></a> el Imperio Romano (la idea de una sociedad cosmopolita, unificada por la organizaci&oacute;n militar y la pol&iacute;tica romana, m&aacute;s fundada en la tradici&oacute;n cultural helen&iacute;stica); y el cristianismo (en cuanto inspirador de la libertad &iacute;ntima, aunque tambi&eacute;n forjador de una moralidad, de un <i>ethos</i> para el ser humano). Este legado, pese a las variantes y resignificaciones a trav&eacute;s de los siglos, pervive en nuestro concepto de estudios human&iacute;sticos o ciencias sociales y humanidades. As&iacute;, "es en el ejercicio de las actividades de investigaci&oacute;n, humanista y cient&iacute;fica, donde podemos percibir con mayor claridad a la universidad actuando como agente del cambio social, y espacio de privilegio para el ejercicio libre del esp&iacute;ritu, la cr&iacute;tica y la creatividad" (Pe&ntilde;a, 2005: 152). Consid&eacute;rese tambi&eacute;n que el conocimiento vertido por cada una de las ciencias nos habla de una parte de la realidad, y que unas a otras ciencias se ayudan para ensanchar el bagaje intelectual y axiol&oacute;gico, aunque nunca se abarque en su totalidad. As&iacute;, la universidad est&aacute; obligada a propiciar una "extensi&oacute;n del pensamiento" en cada alumno, lo cual va m&aacute;s all&aacute; de la acumulaci&oacute;n de conceptos, referencias e ideas, pues en ello se precisa de una acci&oacute;n formativa para producir orden y dar raz&oacute;n a los saberes adquiridos, compararlos, sistematizarlos, con respecto a lo que se conoce y a lo que se investiga.<a href="#notas"><sup>7</sup></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con los problemas esbozados, un reposicionamiento del humanismo en las distintas vertientes del conocimiento resulta impostergable, m&aacute;xime cuando el<i> valor </i>de la educaci&oacute;n ha dado paso a la utilidad del saber. "Hoy el conocimiento es una mercanc&iacute;a; al menos se ha fundido en el molde de la mercanc&iacute;a y se incita a seguir form&aacute;ndose en concordancia con el modelo de la mercanc&iacute;a. Hoy es posible patentar peque&ntilde;as porciones de conocimiento con el prop&oacute;sito de impedir las r&eacute;plicas" (Bauman, 2007: 30).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ejemplos del autor son los conocimientos aplicados a la tecnolog&iacute;a (automotriz), o a la instantaneidad y utilidad pasajera, como en los programas de <i>software</i>. Es decir, en las instancias donde el conocimiento se <i>mercantiliza</i> y su "valor" depende de la rapidez de su reemplazo en el mercado. Sin embargo, concebir la actividad intelectual como algo vendible no es lo propio de la educaci&oacute;n. El saber debe beneficiar a toda la humanidad y, en este ambito, la &eacute;tica y la educaci&oacute;n caminan en paralelo en cuanto al cumplimiento de sus objetivos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si hablamos de un compromiso &eacute;tico de la universidad, &eacute;ste es con la verdad y con el conocimiento para transformar la realidad en algo mejor. Ubiquemos tal hip&oacute;tesis en la esfera de la deontolog&iacute;a, cuya funci&oacute;n es explicitar los deberes, y no simplemente seguir ciertas reglas de comportamiento, lo cual deriva, de acuerdo con lo antes expuesto, en una "&eacute;tica profesional" sustentada en las virtudes y el valor moral de los individuos en el ejercicio de su profesi&oacute;n u oficio; es decir, el saber &eacute;tico (deontol&oacute;gico) se aplica a las circunstancias en las que se desenvuelve el sujeto. No obstante, desde una posici&oacute;n un tanto idealista, puede aceptarse que:</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que derramar "ciencias" que fecunden el entendimiento cr&iacute;tico con el poder de discernir, de reconocer, de descubrir lo que podemos conocer de la verdad de las personas y de las cosas, &#91;...&#93; la universidad debe cultivar con pasi&oacute;n el amor y el placer de saber y debe generar verdad que se convierta en vida y libertad (Isla, 2004: 9).</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en sentido estricto, el deber de la universidad, aparte de la b&uacute;squeda de la verdad, es el compromiso con la justicia, que no se limita a la observancia de ciertas normas sociales o institucionales, sino que ata&ntilde;e al uso del saber en la sociedad. Lo cual devela la responsabilidad social de la universidad hacia los universitarios y hacia la poblaci&oacute;n a la cual se debe.<a href="#notas"><sup>8</sup></a> En cuanto a los estudiantes, tiene que formarles un pensamiento de justicia a partir de tesis filos&oacute;ficas y del "sentido com&uacute;n", para hacer del conocimiento un "bien p&uacute;blico" <a href="#notas"><sup>9</sup></a> hacia la poblaci&oacute;n, aportando soluciones a los problemas inmediatos, vislumbrando desequilibrios en los distintos sectores de la acci&oacute;n humana y proyectando su restauraci&oacute;n; adem&aacute;s de divulgar el acervo cognitivo que all&iacute; se conserva y produce.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre tanto, ya en el plano de las obligaciones, institucionales y personales, y en vista de los paradigmas, ideales, proyectos y "choques ideol&oacute;gico&#150;culturales" que delimitan espacios&#150;conductas&#150;relaciones sociales, resulta necesario un replanteamiento de la educaci&oacute;n en los derechos humanos. Sirva de referente formal que en la Resoluci&oacute;n de la Asamblea General de Naciones Unidas 49/184, del 23 de diciembre de 1994, se establece la necesidad de la formaci&oacute;n intelectual de los sujetos en este rubro, pues "es indispensable para favorecer la instauraci&oacute;n de relaciones intercomunitarias armoniosas, la tolerancia y la comprensi&oacute;n mutuas y, en definitiva, la paz" (citada en Souto Galv&aacute;n, 2004). Esto se enfoca a la creaci&oacute;n de una cultura universal en el terreno de los derechos humanos, donde la transmisi&oacute;n de conocimientos moldee la actitud de los individuos para:</font></p>      <blockquote>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Fortalecer el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Desarrollar plenamente la personalidad y el sentido de la dignidad del ser humano.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Promover la comprensi&oacute;n, la tolerancia, la igualdad entre los sexos y la amistad entre todas las naciones, las poblaciones ind&iacute;genas y los grupos raciales, &eacute;tnicos, religiosos y ling&uuml;&iacute;sticos.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Facilitar la participaci&oacute;n efectiva de todas las personas en una sociedad libre.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Intensificar las actividades de las Naciones Unidas en la esfera del mantenimiento de la paz (Souto Galv&aacute;n, 2004: 13).</font></p>  </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos se&ntilde;alamientos traen impl&iacute;cita una cultura universal de cooperaci&oacute;n entre las naciones y de respeto al multiculturalismo, pues en cuanto que se fomenta la comprensi&oacute;n y aceptaci&oacute;n de la diversidad en cualquiera de sus variantes, las personas pueden conocerse mejor a s&iacute; mismas,<i> re&#150;conocerse</i> en el <i>otro</i> bajo ciertos ideales y valores generales que han torneado el devenir occidental.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el objetivo de la educaci&oacute;n es el pleno desarrollo de la personalidad humana, &eacute;tica, cognitiva, art&iacute;stica, as&iacute; como el fortalecimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Educaci&oacute;n en la tolerancia, la libertad (hacia lo que <i>se quiere ser</i>), y la autonom&iacute;a (la autogesti&oacute;n, la capacidad para tomar decisiones propias), bajo el principio de favorecer una cultura de igualdad de oportunidades para el individuo, ya sean morales, intelectuales, sociales o pol&iacute;ticas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A MANERA DE CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema de la relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y &eacute;tica, desde cualquier enfoque que se vea, precisa de una <i>valoraci&oacute;n</i> de lo enunciado, es decir, de ponderar el car&aacute;cter normativo cosustancial al tipo de juicio que se haga, pues toda valoraci&oacute;n se aplica en hacer moralmente aceptable una acci&oacute;n o proceder. As&iacute;, cuando se realiza un juicio se ponen en pr&aacute;ctica decisiones que tienen como sustento un "deber ser" de la conducta. Este aspecto, perfilado en la universidad, y desde las dos disciplinas se&ntilde;aladas, es fundamental, tomando en cuenta que lo que est&aacute; en juego son proyectos de vida, personales y colectivos. La pertinencia de cada resoluci&oacute;n, acto y estructuraci&oacute;n discursiva depender&aacute; de la claridad de objetivos que se persigan en ambas esferas del saber y en la posible concretizaci&oacute;n de sus postulados en beneficio de la comunidad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los vuelcos de la realidad y las encrucijadas humanas que han dado forma al mundo actual generan la pregunta: &iquest;qu&eacute; tan s&oacute;lidas son nuestras concepciones educativas y &eacute;ticas, tal vez ya no s&oacute;lo argumentativamente, sino para responder a los vac&iacute;os que van dejando la "ciencia", la tecnolog&iacute;a, el mercantilismo, la vulgarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica, sustentadas en el poder monetario y coercitivo? Adem&aacute;s, si tomamos en cuenta la ausencia de <i>principios regulatorios </i>del espacio social, convincentes para el mayor n&uacute;mero de personas, en oposici&oacute;n al escepticismo individualista y a los intereses de grupo, &iquest;d&oacute;nde queda el humanismo, m&aacute;s all&aacute; de su contexto hist&oacute;rico? Sin duda, en el deseo de <i>volver a lo b&aacute;sico</i>, a lo que trasciende la mundanidad impuesta, la materializaci&oacute;n y la fugacidad del vivir, pero que permite, primordialmente, el di&aacute;logo de t&uacute; a t&uacute; entre los individuos desde un marco educativo y &eacute;tico no ostensible, s&oacute;lo presente en los pliegues discursivos que prev&eacute;n el<i> reconocimiento</i> de los seres humanos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andi&oacute;n Gamboa, Mauricio. 2009. "La<i> universidad nodo</i> como modelo universitario", <i>Casa del Tiempo</i>, n&uacute;m. 24, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, M&eacute;xico D. F., pp. 22&#150;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685081&pid=S0187-0173201000010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bauman, Zygmunt. 2007. <i>Los retos de la educaci&oacute;n en la modernidad l&iacute;quida</i>, Gedisa, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685083&pid=S0187-0173201000010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre y J. C. Passeron. 1973.<i> Los estudiantes y la cultura,</i> traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Teresa L&oacute;pez Pardina, pr&oacute;logo de Jos&eacute; Luis L. Aranguren, Labor, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685085&pid=S0187-0173201000010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos</i>. 1998. Porr&uacute;a, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685087&pid=S0187-0173201000010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Velasco, Luciano. 2006. "Pero, &iquest;qu&eacute; es lo educativo de una pr&aacute;ctica?", en Ruth C. Perales Ponce (coord.), <i>La significaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica educativa</i>, Paid&oacute;s, M&eacute;xico, pp. 141&#150;167.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685089&pid=S0187-0173201000010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Isla, Carlos de la. 2004. "&Eacute;tica y universidad", <i>Estudios. Filosof&iacute;a, Historia, Letras</i>, vol. II, n&uacute;m. 69, Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico, M&eacute;xico, pp. 7&#150;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685091&pid=S0187-0173201000010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iyanga Pendi, Augusto. 2000. <i>Historia de la universidad en Europa</i>, Universitat de Valencia, Valencia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685093&pid=S0187-0173201000010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jaeger, Werner. 1987. <i>Paideia: los ideales de la cultura griega</i>, traducci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Xirau y Wenceslao Roces, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685095&pid=S0187-0173201000010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laudad&iacute;o, Julieta. 2009. "&Eacute;tica y horizontes del quehacer educativo", <i>Logos. Revista de Filosof&iacute;a</i>, n&uacute;m. 111, Universidad La Salle, M&eacute;xico D. F., pp. 73&#150;87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685097&pid=S0187-0173201000010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera Garc&iacute;a, Jorge, Hiram Ra&uacute;l Pi&ntilde;a Libien y Asael Mercado Maldonado. 2009. "La universidad p&uacute;blica: autonom&iacute;a y democracia", Convergencia.<i> Revista de Ciencias Sociales</i>, n&uacute;m. 51, Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, M&eacute;xico, pp. 301&#150;321.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685099&pid=S0187-0173201000010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pe&ntilde;a, Luis de la. 2005. "Universidad Nacional: ciencia, humanismo y sociedad", en Ra&uacute;l B&eacute;jar y Jorge Isaac (coords.), <i>Educaci&oacute;n superior y universidad p&uacute;blica</i>, Facultad de Estudios Superiores Acatl&aacute;n, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#150;Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico D. F., pp. 139&#150;155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685101&pid=S0187-0173201000010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Russell, Bertrand. 1986. <i>Ensayos sobre educaci&oacute;n</i>, traducci&oacute;n de Julio Huici, Espasa&#150;Calpe, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685103&pid=S0187-0173201000010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serrano, Gustavo. 2009. "Pensamiento, educaci&oacute;n y universidad", <i>Ciencia ergo sum</i>, vol. 16, n&uacute;m. 2, "<i>Dossier</i> XV Aniversario", Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, M&eacute;xico, pp. XXII&#150;XXVIII.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685105&pid=S0187-0173201000010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Souto Galv&aacute;n, Esther. 2004. <i>Derechos humanos, educaci&oacute;n y libertad de creencias</i>, Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685107&pid=S0187-0173201000010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Torre Gamboa, Miguel de la. 2004. <i>Del humanismo a la competitividad</i>, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9685109&pid=S0187-0173201000010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Dentro de las circunstancias que favorecieron la aparici&oacute;n de las universidades, est&aacute;n: los aportes intelectuales y disciplinarios de la <i>Alta Escol&aacute;stica</i> en los siglos IX&#150;XII, con la influencia del pensamiento aristot&eacute;lico y el agustinismo; el resurgimiento de la ciudad en el siglo IX; el auge del comercio, en el XI; el despertar europeo, en parte gracias a la introducci&oacute;n de la cultura &aacute;rabe; el estudio del derecho romano, la medicina, la alquimia, la astronom&iacute;a y la historia natural, adem&aacute;s del incremento de alumnos en las escuelas catedralicias, que dio paso a una nueva jurisdicci&oacute;n que agrupara a las distintas escuelas: la universidad (Iyanga Pendi, 2000: 11&#150;39).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>Conviene precisar que el <i>capital simb&oacute;lico</i> es un aporte de Pierre Bourdieu a la sociolog&iacute;a, quien lo concibe como una relaci&oacute;n social que contribuye a una "teor&iacute;a de la pr&aacute;ctica", al dar cuenta de la separaci&oacute;n entre la verdad objetiva y las significaciones pr&aacute;cticas. Los signos que lo caracterizan no son cosas, sino valores cuyo reconocimiento se instituye entre los usuarios, quienes los perciben, comprenden y asumen. En este sentido, el <i>capital simb&oacute;lico</i> aporta inteligibilidad, informaci&oacute;n; permite clasificar a las cosas y a los hombres; llama al orden, establece identidades sociales existentes s&oacute;lo de modo diferencial; asimismo, conlleva un poder que act&uacute;a desigualmente sobre los signos circulantes en la sociedad, es decir, un poder que se ejerce sobre los dem&aacute;s y espera el reconocimiento. Para tener un ejemplo de la g&eacute;nesis de esta conceptualizaci&oacute;n, y su puesta en escena en el &aacute;mbito educativo, v&eacute;ase Bourdieu y Passeron (1973).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>En respuesta a los avatares propios del quehacer universitario, de la implicaci&oacute;n del <i>ser </i>y el <i>hacer</i> de la universidad en la vida p&uacute;blica inmediata, y a la rapidez con que se mueve y "adquiere el conocimiento" (que en el fondo alberga una superficialidad pasmosa), se han propuesto modelos educativos, entre los cuales est&aacute; el denominado<i> Universidad nodo</i>, una "organizaci&oacute;n h&iacute;brida y polimorfa articulada para funcionar como una alternativa en la preservaci&oacute;n de la docencia y la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica dentro del contexto del capitalismo global, &#91;cuya propuesta es&#93; servir como nodo en la sociedad de las redes" (Andi&oacute;n Gamboa, 2009: 22). Desde luego, los aportes cognitivos reales al saber y a la vida del hombre, de esta y otras concepciones, est&aacute;n por verse, empezando por el sustento epist&eacute;mico desde el cual se proyectan.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Con respecto a los <i>valores</i>, ya sea en la universidad o en el espacio sociopol&iacute;tico, podemos ubicarlos en tres niveles, interactuantes unos con otros: 1. <i>La esfera de lo axiol&oacute;gico</i>. Remite a la existencia misma de los valores; al reconocimiento o producci&oacute;n de los significados de valioso, bello, &uacute;til, bueno, etc&eacute;tera, en cualquier &aacute;mbito de la acci&oacute;n humana, ya sea cognitiva, econ&oacute;mica, social, cultural, &eacute;tica, psicol&oacute;gica, l&uacute;dica, religiosa, entre otros; 2. <i>La esfera de lo &eacute;tico</i>. Ata&ntilde;e a los valores para la interacci&oacute;n social y la realizaci&oacute;n del individuo; a los c&oacute;digos de conducta posibles de asumir para con los dem&aacute;s o para consigo mismo; 3. <i>La esfera de lo moral</i>. Se refiere a las pr&aacute;cticas concretas de los sujetos, en busca de ajustar su acci&oacute;n al c&oacute;digo que recoge los valores preferidos (Torre Gamboa, 2004: 85).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>Al respecto, v&eacute;ase "Posici&oacute;n de los griegos en la historia de la educaci&oacute;n humana" (Jaeger, 1987: 3&#150;16), donde se aprecia que el grado de desarrollo cultural e intelectual es directamente proporcional al nivel educativo llevado a la pr&aacute;ctica. La educaci&oacute;n es, as&iacute;, el principio mediante el cual la Humanidad conserva y transmite su peculiaridad f&iacute;sica y espiritual, mientras que el hombre propaga y conserva su forma de existencia social y cognitiva mediante las fuerzas por las cuales ha dado un <i>sentido</i> al entorno, es decir, a trav&eacute;s de la voluntad consciente y la raz&oacute;n. Sobre todo si tomamos en cuenta que el alma del sujeto lleva progresivamente al descubrimiento de s&iacute; mismo y, al mismo tiempo crea, mediante el conocimiento de los mundos exterior e interior, ambientes propicios para la existencia de los individuos. As&iacute;, en la educaci&oacute;n, tal como la ejercita el hombre, act&uacute;a la misma acci&oacute;n vital, creadora y pl&aacute;stica, que impulsa al g&eacute;nero humano al mantenimiento y propagaci&oacute;n de su<i> ser </i>y<i> hacer</i>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Bertrand Russell, en sus <i>Ensayos sobre educaci&oacute;n </i>dedujo, de manera formal y necesaria, y de acuerdo con el seguimiento de la educaci&oacute;n del individuo en sus distintas etapas de la vida y acci&oacute;n personal y colectiva, as&iacute; como con las funciones de los centros de impartici&oacute;n de saber, que "la investigaci&oacute;n es tan importante como la educaci&oacute;n, si consideramos las funciones de las universidades en la vida de la humanidad. La causa principal del progreso reside en los conocimientos nuevos, y sin ellos el mundo se quedar&iacute;a pronto estacionado. Podr&iacute;a continuar mejorando durante alg&uacute;n tiempo gracias a la difusi&oacute;n y al uso m&aacute;s amplio de los actuales conocimientos, pero este proceso no podr&iacute;a durar mucho por s&iacute; mismo" (Russell, 1986: 228).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>Dentro del marco constitucional que rige nuestro pa&iacute;s, el Art&iacute;culo 3, Fracci&oacute;n VII, establece que: "Las universidades y las dem&aacute;s instituciones de educaci&oacute;n superior a las que la ley otorgue autonom&iacute;a tendr&aacute;n la facultad y responsabilidad de gobernarse a s&iacute; mismas; realizar&aacute;n sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este art&iacute;culo, respetando la libertad de c&aacute;tedra e investigaci&oacute;n y de libre examen y discusi&oacute;n de las ideas; determinar&aacute;n sus planes y programas; fijar&aacute;n los t&eacute;rminos de ingreso, promoci&oacute;n y permanencia de su personal acad&eacute;mico; y administrar&aacute;n su patrimonio" (<i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos</i>, 1998: 9). Respecto de la universidad p&uacute;blica como fen&oacute;meno cultural, la autonom&iacute;a y la democracia universitarias, as&iacute; como sus funciones dentro de la diversidad sociocultural, v&eacute;ase Jorge Olvera Garc&iacute;a <i>et al</i>. (2009)</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>En el proceso educativo es determinante la personalidad &eacute;tica del docente, pues de &eacute;l partir&aacute;n los referentes inmediatos que busquen los estudiantes. As&iacute;, "el profesor no puede renunciar a verse a s&iacute; mismo como agente moral, a menos que quiera amputar seriamente su actuaci&oacute;n profesional" (Laudad&iacute;o, 2009: 80&#150;81).</font></p>      ]]></body><back>
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