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</front><body><![CDATA[  		 			       <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y traducciones</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Talcott Parsons: a prop&oacute;sito de la evoluci&oacute;n social</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Lidia Girola<sup>1</sup></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Profesora&#150;investigadora del Departamento de Sociolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:lgirola2000@yahoo.com">lgirola2000@yahoo.com</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2009 se cumplieron treinta a&ntilde;os de la muerte de Talcott Parsons. Ese mismo a&ntilde;o se celebr&oacute; el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin. Estas dos figuras de la ciencia, aunque en campos distintos, tuvieron un tema en com&uacute;n: la evoluci&oacute;n. En el primer caso, la de las sociedades humanas; en el segundo, la de las especies. Aunque son muchos los elementos que los diferencian, la pol&eacute;mica y el debate que originaron y el incremento en nuestras posibilidades de entender el mundo que implicaron ameritan, por s&iacute; solos, un momento de reflexi&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Talcott Parsons es crucial y a la vez controvertida, como pocas, en el campo de la teor&iacute;a sociol&oacute;gica del siglo XX. Dentro de su vasta producci&oacute;n, algunos temas son, sobre todo, objeto de debate, mismo que ha merecido la atenci&oacute;n de algunos de los m&aacute;s importantes investigadores posteriores. Uno de estos temas lo constituyen sus formulaciones sobre la evoluci&oacute;n social. J&uuml;rgen Habermas y Anthony Giddens, entre otros, han criticado en repetidas ocasiones los postulados parsonianos al respecto, a la vez que, sobre todo el primero, han retomado muchas de sus afirmaciones para darles un sesgo propio, en el cual puede, sin embargo, percibirse claramente la impronta parsoniana.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de esta presentaci&oacute;n es hacer un brev&iacute;simo recuento de los componentes principales de la teor&iacute;a parsoniana de la evoluci&oacute;n social, a la vez que revisar algunas de las cr&iacute;ticas que ha recibido.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA PERSPECTIVA EVOLUTIVA A TRAV&Eacute;S DE LA OBRA DE PARSONS</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida intelectual de Parsons puede, para efectos pr&aacute;cticos, dividirse en tres grandes periodos. El primero, marcado por sus lecturas de autores relevantes del pensamiento social, principalmente Durkheim, Sombart y Weber, tiene como momentos clave la redacci&oacute;n de su tesis doctoral,<a href="#notas"><sup>2</sup></a> su libro <i>La estructura de la acci&oacute;n social</i> y los art&iacute;culos sobre la situaci&oacute;n de Alemania antes y despu&eacute;s del nazismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo inicia con la publicaci&oacute;n de <i>El sistema social</i>; la monograf&iacute;a "Motives, Values and Systems of Action", junto con Edward Shils, en los <i>Working Papers</i>, de 1953; y el texto <i>Hacia una teor&iacute;a general de la acci&oacute;n</i>, todos a inicios de la d&eacute;cada de los cincuenta, que constituyen una aportaci&oacute;n fundamental a la constituci&oacute;n del acervo conceptual de la sociolog&iacute;a; y si bien pueden ser consideradas obras de transici&oacute;n, entre una perspectiva centrada en la acci&oacute;n y una teor&iacute;a de los sistemas sociales, tambi&eacute;n son, desde el punto de vista de muchos estudiosos, la parte medular y peculiarmente creativa de la obra de Parsons.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer periodo, que corre de mediados de la d&eacute;cada de los cincuenta hasta su muerte, est&aacute; marcado por la publicaci&oacute;n de <i>Economy and Society</i>, con Neil Smelser; los art&iacute;culos sobre los universales evolutivos y el papel de la religi&oacute;n en la configuraci&oacute;n de Occidente; as&iacute; como dos textos expl&iacute;citamente sist&eacute;mico&#150;evolutivos: <i>La sociedad y El sistema de las sociedades modernas</i>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien su producci&oacute;n abarc&oacute; tem&aacute;ticas diversas y fue de una fertilidad extraordinaria,<sup><a href="#notas">3</a> </sup>para revisar los avatares y cambios en su perspectiva acerca de la evoluci&oacute;n social los periodos medio y &uacute;ltimo son los m&aacute;s sugerentes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RACIONALIDAD, INTEGRACI&Oacute;N SOCIAL Y MODERNIDAD</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede considerar que sus lecturas de las obras de Durkheim y de Weber, aunadas a los cursos sobre psicoan&aacute;lisis que tom&oacute; en Boston y le permitieron conocer los textos de Freud, m&aacute;s el seminario sobre Kant, entre otras influencias, llevaron a Parsons a proponer dos ejes fundamentales a partir de los cuales se pod&iacute;a estudiar la evoluci&oacute;n de las sociedades humanas. Por un lado, el incremento de la racionalidad; por el otro, la diferenciaci&oacute;n y modificaci&oacute;n de las bases y el contenido de la integraci&oacute;n social. Estos dos ejes se despliegan tanto en el esquema de las variables&#150;pauta como en su tratamiento de los ordenamientos institucionales que, de manera reiterada y recurrente (estructural), se presentan en todas las sociedades conocidas como "de los focos adscriptivos de solidaridad relacional", cuya importancia como orientadores de la vida personal se modifica seg&uacute;n el tipo de sociedad. A estos dos ejes, o principios de sistematizaci&oacute;n de las tendencias de cambio social, se debe agregar la alternativa tradicionalismo/modernidad, t&eacute;rminos que conforman los dos polos de un<i> continuum</i> a trav&eacute;s del cual transcurre la historia de las sociedades literatas a nivel mundial.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La problem&aacute;tica acerca de la racionalidad se aborda en el esquema de las Variables&#150;Pauta porque implican posibilidades de elecci&oacute;n sancionadas socialmente, tanto en relaci&oacute;n con la definici&oacute;n de los objetos de gratificaci&oacute;n, como en las actitudes favorecidas socialmente y en los criterios evaluativos que se toman en cuenta al asignar roles, bienes y recompensas a los actores. Este esquema explicativo consiste en cinco alternativas dicot&oacute;micas que, seg&uacute;n Parsons, se le presentan a cualquier actor social en todas las situaciones con las que se enfrenta en el curso de su vida. En la medida en que son propuestas por la sociedad en la que vive, constituyen el elemento principal para la descripci&oacute;n de diferentes tipos de estructura social.<sup><a href="#notas">4</a></sup> La relaci&oacute;n de la racionalidad es evidente en la primera (afectividad <i>versus</i> neutralidad afectiva), ya que las posibilidades actitudinales y de conducta son claramente opuestas: predominio de las pulsiones en la b&uacute;squeda de la satisfacci&oacute;n inmediata, o primac&iacute;a de criterios evaluativos morales o instrumentales; disciplina, eficacia y eficiencia. Implica no s&oacute;lo el incremento de la racionalidad t&eacute;cnica (sopesar los medios y resultados; adecuaci&oacute;n medios&#150;fines), sino tambi&eacute;n el desplazamiento objetual y el manejo del tiempo. Los supuestos acerca de la racionalidad tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en todas las dem&aacute;s,<sup><a href="#notas">5</a></sup> ya que la presencia de sistemas valorativos universalistas; la valoraci&oacute;n de lo que las personas pueden lograr con su esfuerzo y la claridad con respecto a lo que se puede esperar de una situaci&oacute;n, son elementos que indican incrementos no s&oacute;lo en la calculabilidad y sistematizaci&oacute;n de la vida, en sentido weberiano, sino control incrementado del mundo exterior e interior y logro de metas que implican dominio del entorno natural y humano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje de la integraci&oacute;n social se despliega claramente en el tratamiento parsoniano de las instituciones (familia, estratificaci&oacute;n, poder y religi&oacute;n) que, si bien con distintas formas, est&aacute;n presentes en todas las sociedades conocidas, y en su abordaje de los grupos y colectividades donde se gesta primariamente la solidaridad social (focos de solidaridad relacional: familia, comunidad, grupo &eacute;tnico y clase social).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El supuesto, en ambos casos, consiste en que el cambio social hacia formas m&aacute;s complejas de organizaci&oacute;n de la solidaridad se debe a que en los sistemas e instituciones implicados los roles, de manera progresiva, se diferencian funcionalmente. En el caso de los roles ocupacionales, sobre todo, la diferenciaci&oacute;n requiere organizaci&oacute;n, concertaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n; exige que los actores se hagan responsables del desempe&ntilde;o eficaz de sus funciones y, a la vez, se asignan las personas m&aacute;s competentes a las ocupaciones de mayor responsabilidad. Parsons se&ntilde;ala que por razones tanto instrumentales como culturales existe una tendencia inherente en las organizaciones a asignar mayores recursos a aquellos que son m&aacute;s competentes y responsables. Otro aspecto relevante, en cuanto a los procesos y mecanismos de la integraci&oacute;n social, es la tendencia creciente a la igualaci&oacute;n, que se percibe m&aacute;s claramente en las llamadas sociedades industriales de masas. Si bien la estratificaci&oacute;n es un fen&oacute;meno universal, los logros en cuanto a equidad y movilidad social son un claro componente evolutivo. El predominio de los sistemas universalistas y el pluralismo valorativo, que tambi&eacute;n puede aplicarse a los sistemas religiosos y de poder, tienen que ver no s&oacute;lo con el incremento en la racionalizaci&oacute;n social sino con la existencia de reglas que prescriben c&oacute;mo deben darse las relaciones entre las personas y con la consecuci&oacute;n progresiva de derechos, lo cual afecta tambi&eacute;n a la integraci&oacute;n social.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los lazos que ligan a los miembros de la sociedad, principalmente en t&eacute;rminos adscriptivos, &eacute;stos van perdiendo peso en la medida en que la sociedad se desarrolla; esta p&eacute;rdida de injerencia en la vida de cada quien es, tambi&eacute;n, un s&iacute;ntoma evolutivo. Hacer un recuento detallado de la concepci&oacute;n parsoniana con respecto tanto a los problemas del poder como a los de la asignaci&oacute;n (<i>allocation</i>) y la cohesi&oacute;n social escapa a las posibilidades de tiempo y espacio de esta presentaci&oacute;n, pero vale la pena se&ntilde;alar que cuando se produce el giro sist&eacute;mico en la obra de Parsons estas nociones cambian y se presentan, si cabe, m&aacute;s ligadas a&uacute;n a la perspectiva evolutiva (Habermas, 1987).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alternativa "tradicionalismo/modernidad", esbozada en la monograf&iacute;a "Motives Values and Systems of Action,", va a presentarse mucho m&aacute;s elaborada en <i>El sistema social,</i> cuando el autor elabora los cuatro tipos puros de sociedades emp&iacute;ricas. All&iacute; se ubican con toda claridad las actitudes, conductas, instituciones y procesos que corresponden a las sociedades tradicionales, de las cuales el ejemplo propuesto son las sociedades hispanoamericanas; y las caracter&iacute;sticas, mucho m&aacute;s explicitadas, de las sociedades industriales de masas, de las cuales el ejemplo es la sociedad estadounidense. La cultura de la modernidad se asocia con la racionalidad, tanto desde el la visi&oacute;n t&eacute;cnico&#150;instrumental como desde la visi&oacute;n de la disciplina y el control, propio y del entorno. Esto &uacute;ltimo promueve, entre otras cosas, el desarrollo del conocimiento y las actividades con &eacute;l relacionadas: la ciencia y la tecnolog&iacute;a. El valor fundamental es el &eacute;xito; los sistemas de valores y normas son de car&aacute;cter universalista; se consideran favorablemente las actitudes y metas que impliquen esfuerzo y logro; el individualismo en la persecuci&oacute;n de los propios intereses, pero un individualismo responsable c&iacute;vicamente. En las sociedades modernas la familia se achica, los roles se hacen m&aacute;s espec&iacute;ficos y diferenciados, el trabajo ocupa gran parte de la vida y es el medio para la realizaci&oacute;n personal; los gobiernos son democr&aacute;ticos, hay movilidad social tanto horizontal como vertical y la religi&oacute;n se convierte en un asunto privado, dando pie a la proliferaci&oacute;n de denominaciones religiosas. Las lealtades de los grupos, que son un elemento constitutivo de la solidaridad deseable, abandonan sus &aacute;mbitos locales y se dirigen a entidades m&aacute;s amplias como "la naci&oacute;n".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sociedades tradicionales se definen, residualmente, como lo opuesto a la sociedad moderna. Su cultura es fundamentalmente expresiva, art&iacute;sticamente orientada; sus miembros son individualistas porque no aceptan la autoridad; son irresponsables c&iacute;vicamente, con propensi&oacute;n a los gobiernos dictatoriales; las familias son extensas; y se aprecia el respeto a las convenciones, m&aacute;s por considerarlas un resguardo de la estabilidad que por su aspecto moral. Las solidaridades son relacionalmente adscriptivas, lo que implica falta de vinculaci&oacute;n con entidades abstractas que rebasen los l&iacute;mites de la comunidad local.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a evolutiva que se prefigura parte de la consideraci&oacute;n del estadio m&aacute;s "avanzado", en t&eacute;rminos de racionalidad, para caracterizar el polo menos avanzado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons resalta los mecanismos compensatorios adaptativos que las sociedades encuentran para contrarrestar las tensiones y los conflictos, el hecho de que la internalizaci&oacute;n y la institucionalizaci&oacute;n de los valores y normas, convencionalmente aceptados por cada sociedad, son la principal condici&oacute;n para mantener el orden social &#150;y la b&uacute;squeda de estabilidad y equilibrio como un imperativo para todos los sistemas sociales.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de las objeciones tanto te&oacute;ricas como ideol&oacute;gico&#150;pol&iacute;ticas que pueden hacerse, y que de hecho se han planteado a lo largo de los a&ntilde;os a la formulaci&oacute;n parsoniana, lo sugerente de su propuesta es que articula todos los elementos conceptuales que desarroll&oacute; previamente, y muestra tanto los estadios que implican racionalizaci&oacute;n creciente y formas diferenciadas y complejas de integraci&oacute;n social, como las diferencias entre los modelos de sociedad tradicional y sociedad moderna y su distinta ubicaci&oacute;n en el <i>continuum </i>evolutivo con respecto a tipos intermedios. Otros dos elementos conceptuales sugerentes son los imperativos de compatibilidad, o imperativos estructurales, y los equivalentes funcionales. Los primeros definen los &oacute;rdenes de variabilidad posibles, dada una determinada estructura social. La gama dentro de la cual los valores y las instituciones pueden articularse en una sociedad concreta es limitada. Ello tiene un gran valor para el an&aacute;lisis y comparaci&oacute;n de desarrollos sociales espec&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n abre la v&iacute;a para la previsi&oacute;n de conflictos sociales y la direcci&oacute;n que pueden asumir los procesos de cambio. Los equivalentes funcionales son los ordenamientos sociales espec&iacute;ficos que pueden corresponderse o ser compatibles entre s&iacute;, dado un punto de partida valorativo y organizativo determinado. Por ejemplo, en una sociedad concreta, la gama de sistemas familiares que son compatibles con el resto de la estructura social es limitada y restringida o acotada, aunque evidentemente no es de un tipo &uacute;nico. A pesar de esta formulaci&oacute;n, que replantea la concepci&oacute;n tradicional de evoluci&oacute;n en el sentido de que &eacute;sta no responde a una causalidad necesaria, Parsons no pudo romper con la asociaci&oacute;n entre evoluci&oacute;n y progreso. Sent&oacute; las bases para ello, sobre todo por su caracterizaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n como diferenciaci&oacute;n creciente, pero no lleg&oacute; a sostener la idea de que el cambio no debe describirse como procesos de perfeccionamiento global, no como progreso en general, sino como mecanismos capaces de descubrir nuevas posibilidades que en ciertos aspectos, acotados, pueden ser mejoramientos de la situaci&oacute;n pre&#150;existente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra de Parsons del periodo medio es posible encontrar afirmaciones que llevar&iacute;an a pensar la evoluci&oacute;n como un proceso no lineal, donde las etapas no son necesarias, sino en principio contingentes, y en donde el caracter necesario de ciertos desarrollos s&oacute;lo se percibe una vez que se han determinado las tendencias y posibilidades que determinados cambios permiten. Sin embargo, aunque las etapas no son inevitables, y puede haber "brincos evolutivos" y retrocesos, lo que s&iacute; es claro es la direccionalidad del cambio en el sentido de incremento de la racionalidad y diferenciaci&oacute;n creciente de las bases de la integraci&oacute;n social.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cr&iacute;ticas que habitualmente se le han hecho refieren la imposibilidad de la teor&iacute;a parsoniana de mostrar c&oacute;mo se gesta el cambio de un tipo a otro, cu&aacute;les son los procesos y mecanismos que permiten la transici&oacute;n y, sobre todo, que en la elecci&oacute;n de los ejemplos se percibe un sesgo ideol&oacute;gico que lo lleva a presentar a su propia sociedad como "el mejor de los mundos posibles".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PARADIGMAS DE CAMBIO EVOLUTIVO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la mitad de la d&eacute;cada de los cincuenta se percibe claramente el "giro sist&eacute;mico" en la obra de Parsons. En lugar de centrar su inter&eacute;s en la acci&oacute;n, el actor y sus orientaciones, los valores institucionalizados, las prescripciones y prohibiciones societales, el foco se centra ahora en los sistemas de la acci&oacute;n y en los procesos que garantizan su supervivencia. Su teor&iacute;a incorpora ideas provenientes no s&oacute;lo de la teor&iacute;a de sistemas sino de la cibern&eacute;tica. Su principal instrumento explicativo es el esquema de la necesidades sist&eacute;micas, o esquema agil, por sus siglas en ingl&eacute;s (Adaptaci&oacute;n, Logro de metas, Integraci&oacute;n y Latencia, o mantenimiento de pautas y control de tensiones), con el cual seg&uacute;n el autor da respuesta a Dubin. Se trata de un complemento m&aacute;s sofisticado del esquema de las variables&#150;pauta que intenta explicar el funcionamiento de los procesos societales fundamentales (econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, de gestaci&oacute;n de la solidaridad y de la confianza que provee la cultura institucionalizada) como formas de satisfacer y garantizar la supervivencia de los sistemas del mundo humano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista de la constituci&oacute;n de una teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n social, el per&iacute;odo tard&iacute;o de la producci&oacute;n parsoniana reviste especial inter&eacute;s por varias razones. En principio, porque los presupuestos evolutivos se hacen expl&iacute;citos y se desarrollan en varios art&iacute;culos y libros. Adem&aacute;s, porque el pensamiento evolucionista de Parsons parece entrar en una corriente imparable de hipostaci&oacute;n de los sistemas y, a pesar de la extrema complejidad y abstracci&oacute;n de sus formulaciones, en una simplificaci&oacute;n y esquematizaci&oacute;n de la historia que se resiste a cualquier contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica. En primer lugar, la evoluci&oacute;n social es considerada como una extensi&oacute;n de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, aunque se base en mecanismos sustancialmente diferentes (Giddens, 1995: 290). Esto lo lleva a plantear complejos de "universales evolutivos" que van desde avances org&aacute;nicos, como el uso de las manos y el desarrollo del cerebro humano, hasta prerrequisitos del desarrollo sociocultural como la tecnolog&iacute;a, la organizaci&oacute;n del parentesco basada en el tab&uacute; del incesto, la comunicaci&oacute;n basada en el lenguaje verbal y la religi&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seis complejos organizacionales elevan las posibilidades del desarrollo de las estructuras sociales; los dos primeros son la estratificaci&oacute;n social (que tiende progresivamente a limitar la incidencia de los factores adscriptivos), y la legitimaci&oacute;n cultural (a trav&eacute;s de agencias institucionalizadas que son independientes de la tradici&oacute;n religiosa). Los otros cuatro son fundamentales para la estructura de las sociedades modernas: la organizaci&oacute;n burocr&aacute;tica, el dinero y los mercados, los sistemas legales universalistas y la democracia. Si bien todos los complejos evolutivos pueden no darse juntos, las sociedades que los posean tienen, a su vez, ventajas adaptativas comparativas con respecto a las sociedades donde no se presentan.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se desprende claramente de lo anterior, existe un elemento que va cobrando fuerza en el pensamiento parsoniano: la capacidad de adaptaci&oacute;n de los sistemas sociales a un entorno complejo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons define a los universales evolutivos como "rasgos org&aacute;nicos o sociales que aumentan las potencialidades adaptativas de largo plazo de un sistema vivo con tal de que se convierta en un prerrequisito para niveles m&aacute;s elevados de desarrollo" (Giddens, 1995: 291).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus dos libros expl&iacute;citamente evolucionistas, <i>La sociedad y El sistema de las sociedades modernas</i>, Parsons se plantea reconstruir la historia de la Humanidad a partir de la aparici&oacute;n de procesos cada vez m&aacute;s complejos de diferenciaci&oacute;n estructural, adaptaci&oacute;n al entorno, inclusi&oacute;n de sectores y grupos diversos en el proyecto societal evolutivo y generalizaci&oacute;n de los valores. Estos cuatro elementos conforman lo que el autor denomina "paradigma de cambio evolutivo". Es en estos textos donde la teor&iacute;a evolucionista de Parsons se acerca m&aacute;s a las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la evoluci&oacute;n al compartir sus defectos m&aacute;s evidentes: la asimilaci&oacute;n de la realidad al modelo, desconociendo infinidad de matices hist&oacute;ricos y olvidando influencias y desarrollos que no son explicados por el mismo; la asunci&oacute;n de una noci&oacute;n de adaptaci&oacute;n tan vaga y general que resulta en la incapacidad de explicar; una visi&oacute;n "etapista" que recupera la asociaci&oacute;n del t&eacute;rmino evoluci&oacute;n con el de "progreso"; y una idea de causalidad necesaria.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en los textos de inicios de la d&eacute;cada de los cincuenta parec&iacute;a haber matizado estos defectos, asumiendo la idea del car&aacute;cter contingente y no necesario de la evoluci&oacute;n, acot&aacute;ndola a la idea de diferenciaci&oacute;n creciente y reducci&oacute;n de la contingencia, al final de su vida estas ideas se pierden. Nunca consider&oacute; realmente la "din&aacute;mica de la producci&oacute;n material &#91;...&#93; ni los conflictos que resultan de la estructura de clases y del r&eacute;gimen de dominaci&oacute;n" (Habermas, 1987: 405) En su versi&oacute;n tard&iacute;a, la teor&iacute;a evolutiva parsoniana centra su inter&eacute;s en los procesos de gestaci&oacute;n del consenso y en la consolidaci&oacute;n del modelo de Occidente como paradigma del estad&iacute;o superior de la evoluci&oacute;n. Las tres revoluciones que conformaron a la cultura moderna occidental, la Revoluci&oacute;n Industrial, la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica y la Revoluci&oacute;n Educativa, son "empujones evolutivos" que garantizan la supremac&iacute;a de la civilizaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico Norte.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;CU&Aacute;L TEOR&Iacute;A DE LA EVOLUCI&Oacute;N?</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n social de Parsons hay principios meta&#150;te&oacute;ricos (por no estar explicitados) y metaemp&iacute;ricos (porque no tienen una demostraci&oacute;n hist&oacute;rica ni de ejemplos que los avalen satisfactoriamente) que subyacen a la formulaci&oacute;n de una teor&iacute;a evolutiva; principios que a veces pueden mostrar al lector inconsecuencias y ambig&uuml;edades en la obra de Parsons que lejos de demeritarla la hacen m&aacute;s sugerente, si bien al final no es posible superar los errores que supone.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los supuestos compartidos con las teor&iacute;as de la evoluci&oacute;n tradicionales, algunos de los supuestos metate&oacute;ricos presentes en la teor&iacute;a parsoniana de la evoluci&oacute;n son, por ejemplo, la idea de que as&iacute; como existen leyes de la naturaleza, tambi&eacute;n en lo social es posible descubrir no s&oacute;lo regularidades y recurrencias sino leyes de car&aacute;cter universal, que refieran a ordenamientos institucionales, necesidades de los sistemas o mecanismos de cambio. Este supuesto implica, adem&aacute;s, que toda conclusi&oacute;n extra&iacute;da del an&aacute;lisis<i> post factum </i>de un cambio social o de la organizaci&oacute;n espec&iacute;fica de los elementos estructurales de una sociedad dada permiten definir con relativa certeza el derrotero que ese cambio o esa sociedad van a seguir. Otro supuesto se deriva de la perspectiva funcionalista: la existencia de determinado elemento o proceso se justifica por su misma presencia. Si algo existe es porque "tiene" que existir; su presencia demuestra su "superioridad adaptativa". Por otra parte, pensar en la adaptaci&oacute;n solamente como capacidad de supervivencia, condici&oacute;n y resultado de la selecci&oacute;n natural, llevar&iacute;a a concebir a las sociedades de una manera extremadamente est&aacute;tica y descontextualizada. Ser&iacute;a como sostener que, por ejemplo, los chinos est&aacute;n mejor adaptados al mundo simplemente porque son m&aacute;s, sin tener en cuenta la historia y condiciones tanto del pueblo chino como de sus vecinos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro supuesto metate&oacute;rico es el que confunde progresi&oacute;n con progreso. Es indudable que muchos de los cambios en las sociedades humanas han sido progresivos, pero ello no implica que sean, en su totalidad y concebidos globalmente, indicadores de progreso general, de una mejor&iacute;a generalizada en las condiciones de vida, o en la moral o en las posibilidades, por ejemplo, de tener una vida feliz.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens se&ntilde;ala que existen cuatro peligros de las concepciones evolucionistas, que habr&iacute;a que tener en cuenta tambi&eacute;n para analizar la perspectiva parsoniana. En primer lugar, concebir a ciertos elementos sociales, o ciertas organizaciones sociales, como precursores de otros; de un estadio m&aacute;s avanzado. Lo que llevar&iacute;a a pensar, por ejemplo, que as&iacute; como el feudalismo fue el precursor del capitalismo en Europa occidental, tambi&eacute;n tiene que existir o tendr&iacute;a que haber existido en Am&eacute;rica Latina para que el capitalismo surgiera, y que los problemas del subdesarrollo latinoamericano se derivan de que no se han respetado todas las etapas del desarrollo. Este planteamiento, que en la actualidad resulta evidentemente rid&iacute;culo, nutri&oacute; sin embargo la pol&eacute;mica entre te&oacute;ricos del desarrollo y te&oacute;ricos de la dependencia en Am&eacute;rica Latina en los a&ntilde;os setenta del siglo pasado; de alguna manera podemos tambi&eacute;n encontrar muestras de que no se logr&oacute; superar este peligro en la teor&iacute;a parsoniana.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo es homologar el desarrollo de las sociedades con el desarrollo de la personalidad individual. As&iacute;, se puede pensar sobre ciertos grupos sociales o sociedades como inmaduros, primitivos o atrasados con respecto a otros, "como ni&ntilde;os", sin percibir sus caracter&iacute;sticas distintivas espec&iacute;ficas y sin tener en cuenta un principio funcionalista b&aacute;sico: el del car&aacute;cter asincr&oacute;nico del cambio, y que no todo puede reducirse al grado de complejidad tecnol&oacute;gica alcanzado. De este peligro y error no est&aacute;n libres muchos otros autores, antagonistas de Parsons en otros aspectos, como ser&iacute;a el caso de Marcuse o del mismo Norbert El&iacute;as.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer peligro es el que Giddens denomina "ilusi&oacute;n normativa", que se refiere la confusi&oacute;n entre superioridad tecnol&oacute;gica o econ&oacute;mica, y superioridad moral o espiritual. Es lo que llev&oacute; a muchos te&oacute;ricos evolucionistas a plantear como verdades criterios meramente etnoc&eacute;ntricos. Parsons es una clara muestra de lo que este peligro puede producir en las ciencias sociales.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto peligro consiste en pensar a la historia humana solamente en t&eacute;rminos de cambio, lo que llevar&iacute;a a la discusi&oacute;n, muy importante en los &uacute;ltimos tiempos, acerca de la diferencia entre historia e historicidad; al problema de identificar las narrativas propias de la sociolog&iacute;a y de la historia, y al planteamiento posmoderno de la caducidad de las grandes narrativas. En este punto hay una semejanza en la discusi&oacute;n del tema por parte de Giddens y Habermas (Giddens, 1995; Habermas, 1981). El peligro que se liga con este supuesto metate&oacute;rico es el de convertir el an&aacute;lisis sociol&oacute;gico en una filosof&iacute;a de la historia.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;POR QU&Eacute; PARSONS AHORA?</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la propuesta final de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n parsoniana resulta tan criticable, &iquest;por qu&eacute; volver a ella ahora? Indudablemente, los procesos de globalizaci&oacute;n y las dificultades que muchos pa&iacute;ses tienen para acoplarse a su ritmo, las diversas "modernizaciones alternativas" que han surgido a lo ancho del mundo junto con el rechazo de muchos otros a las consecuencias del cambio acelerado que la globalizaci&oacute;n supone &#150;y el rechazo, por ejemplo, de que modernizaci&oacute;n e industrializaci&oacute;n sean sin&oacute;nimos de occidentalizaci&oacute;n; o de que la secularizaci&oacute;n es un proceso inherente al desarrollo; o de que el capitalismo de la guerra y las corporaciones sea el &uacute;nico modelo econ&oacute;mico posible&#150;, han llevado a muchos investigadores a replantearse problemas que de alguna manera tienen que ver con las teor&iacute;as de la evoluci&oacute;n social.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos tiempos se debate acerca de si la modernidad es un proceso que se expande, incontenible, al mundo entero, revistiendo las mismas caracter&iacute;sticas; o si, como sostienen te&oacute;ricos como Shmuel Eisenstadt, las pautas institucionales y dem&aacute;s rasgos distintivos de las sociedades modernas de Occidente al intentar implantarse en sociedades con estructuras societales diversas son seleccionados, reinterpretados y reformulados de tal manera que es necesario, en la actualidad, asumir el car&aacute;cter m&uacute;ltiple de lo que llamamos "modernidad", aunque sin descartar que ciertos procesos, como la industrializaci&oacute;n y la urbanizaci&oacute;n, est&aacute;n indefectiblemente presentes. En el &aacute;mbito acad&eacute;mico, estas cuestiones se han relacionado con dos enfoques contrapuestos: el que sostiene que las sociedades humanas evolucionan y que a la larga habr&aacute; convergencia institucional, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica;<sup><a href="#notas">7</a></sup> y el que sostiene que la evoluci&oacute;n de las sociedades s&oacute;lo puede referirse a su continua diferenciaci&oacute;n, aunque no hay etapas necesarias ni destinos previsibles.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro contexto, la sociolog&iacute;a que podr&iacute;amos calificar de postradicional, porque estamos en condiciones de reconocer la variedad de tradiciones en el pensamiento sociol&oacute;gico a la vez que podemos recuperar elementos conceptuales y de enfoque provenientes de corrientes diversas, sin perder de vista la vigilancia epistemol&oacute;gica y el rigor propios de la tarea cient&iacute;fica, es que cobra importancia la revisi&oacute;n de los aportes de Talcott Parsons.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La problem&aacute;tica a la que Parsons tanto aport&oacute;, la de la definici&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de las sociedades industriales de masas, los requisitos para el cambio social (aunque nunca lleg&oacute; a explicarlo satisfactoriamente) y lo que hace falta para considerar moderna a una sociedad, es plenamente vigente. El debate, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, sigue abierto, y la obra de Parsons contin&uacute;a siendo un referente para la discusi&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, Anthony. 1995. <i>La constituci&oacute;n de la sociedad,</i> Amorrortu, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680920&pid=S0187-0173201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas, J&uuml;rgen. 1987.<i> Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa</i>, Taurus, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680922&pid=S0187-0173201000010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1981. <i>La reconstrucci&oacute;n del materialismo hist&oacute;rico</i>, Taurus, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680924&pid=S0187-0173201000010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons, Talcott. 1990. "Igualdad y desigualdad en la sociedad moderna, o una revisi&oacute;n de la estratificaci&oacute;n social", <i>Sociol&oacute;gica</i>, n&uacute;m. 12, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680926&pid=S0187-0173201000010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1987.<i> El sistema de las sociedades modernas,</i> Trillas, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680928&pid=S0187-0173201000010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1986. <i>La sociedad. Perspectivas evolutivas y comparativas,</i> Trillas, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680930&pid=S0187-0173201000010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1968. <i>La estructura de la acci&oacute;n social</i>, Guadarrama, Salamanca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680932&pid=S0187-0173201000010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1967. "Pattern&#150;Variables Revisited: A Response to Robert Dubin", en Parsons, <i>Sociological Theory and Modern Society,</i> The Free Press, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680934&pid=S0187-0173201000010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1964. "Evolutionary Universals in Society", <i>American Sociological Review, </i>vol. 29, n&uacute;m. 3, junio, pp. 339&#150;357.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680936&pid=S0187-0173201000010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1966. "El sistema social", Revista de Occidente, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680938&pid=S0187-0173201000010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1960. "Durkheim's Contribution to the Theory of Integration of Social Systems", en Kurt Wolf (ed.),<i> Emile Durkheim, 1958&#150;1917: A Collection of Essays with Translations and Bibliography,</i> Ohio, University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680940&pid=S0187-0173201000010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1928. "Capitalism in Recent German Literature: Sombart and Weber", <i>The Journal of Political Economy, </i>vol. XXXVI, n&uacute;m. 6, diciembre, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680942&pid=S0187-0173201000010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons, Talcott y Edward Shils. 1964. <i>Hacia una teor&iacute;a general de la acci&oacute;n</i>, Kapeluz, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680944&pid=S0187-0173201000010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons, Talcott y Neil Smelser. 1956. <i>Economy and Society</i>, Routledge and Kegan Paul, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680946&pid=S0187-0173201000010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parsons, Talcott, Robert Bales y Edward Shils. 1970. <i>Apuntes sobre una teoria de la acci&oacute;n</i>, Amorrortu Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680948&pid=S0187-0173201000010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schulchter, Wolfgang. 1981. <i>The rise of Western Rotationalism. Max Weber's Developmental History,</i> Univesity of California Press, Berkeley y Los &Aacute;ngeles, California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9680950&pid=S0187-0173201000010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Apareci&oacute; en forma de art&iacute;culos (Parsons, 1928).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>M&aacute;s de 250 textos, entre art&iacute;culos y libros.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Las cinco opciones que constituyen el esquema de las Variables&#150;Pauta son: afectividad/neutralidad afectiva; particularismo/universalismo; orientaci&oacute;n colectiva/autorientaci&oacute;n; adscripci&oacute;n/adquisici&oacute;n; <i>difusividad/</i>especificidad.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Parsons introdujo matices sumamente sugerentes en su consideraci&oacute;n de la oposici&oacute;n entre individualismo y orientaci&oacute;n colectiva, ya que si bien existe un individualismo propio de las sociedades industriales de masas que implica responsabilidad c&iacute;vica, el individualismo puede presentarse tambi&eacute;n en sociedades preindustriales, en el sentido de que los sujetos no est&aacute;n preocupados m&aacute;s que por s&iacute; mismos y no consideran importantes los derechos o el bienestar de los dem&aacute;s.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>Cuando Wolfgang Schluchter describi&oacute; las caracter&iacute;sticas principales de la perspectiva evolucionista en sociolog&iacute;a se&ntilde;al&oacute; precisamente la presencia de una teor&iacute;a de las etapas o estadios, basada en la idea de que un estadio superior emerge de uno inferior y preserva sus logros. Dijo, adem&aacute;s, que los te&oacute;ricos evolucionistas conceb&iacute;an el desarrollo social como necesario, continuo y acumulativo (Schluchter, 1981: 1&#150;2). Evidentemente, entre un te&oacute;rico y otro exist&iacute;an diferencias en cuanto a los factores o dimensiones de desarrollo que seleccionaban, las unidades que ve&iacute;an como agentes de cambio, el n&uacute;mero de etapas que percib&iacute;an y los criterios en cuanto a la direccionalidad que enfatizaban. Ahora bien, en general, las viejas teor&iacute;as evolucionistas no pudieron desprenderse de la idea de que todo estadio posterior era tambi&eacute;n un estadio superior, o sea, que desde el punto de vista elegido (econ&oacute;mico, social, moral, etc&eacute;tera), se observaba un "progreso", a la vez que esto permit&iacute;a hacer una cierta prospectiva y descubrir el "destino" de la Humanidad, o de alg&uacute;n grupo o instituci&oacute;n espec&iacute;ficos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Tal como lo sostienen los neoinstitucionalistas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>Una muestra de esta posici&oacute;n es la formulada por Giddens.</font></p>     ]]></body>
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