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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El significado de la obra de arte: Conceptos básicos para la interpretación de las artes visuales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El significado de la obra de arte. Conceptos b&aacute;sicos para la interpretaci&oacute;n de las artes visuales</i>, de Julio Amador Bech<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Martha Nohem&iacute; Guzm&aacute;n Rocha<sup>2</sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2</sup> Maestra en Ciencias Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sede M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:nohe_mi@hotmail.com">nohe_mi@hotmail.com</a></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Julio Amador Bech, investigador y artista, pertenece a la generaci&oacute;n que ha privilegiado el estudio de los imaginarios sociales en sus m&uacute;ltiples dimensiones. Con base en su recorrido por diversas disciplinas de las ciencias sociales, como comunicaci&oacute;n y antropolog&iacute;a, gener&oacute; una propuesta hermen&eacute;utica para la comprensi&oacute;n de las artes visuales y, dentro de &eacute;stas, espec&iacute;ficamente la pintura. Amador Bech dilucida la posici&oacute;n imaginaria del creador y de su obra de acuerdo con el contexto hist&oacute;rico desde una posici&oacute;n conceptual amplia, y aporta elementos para el estudio del arte prehisp&aacute;nico. El resultado ser&aacute; un entendimiento del arte en una forma culturalista significativa y profunda.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es meticulosa la presentaci&oacute;n de los distintos apartados del libro detallando con claridad el punto de partida: el aporte de la obra de Panofsky en el estudio de la iconograf&iacute;a e iconolog&iacute;a del arte del Renacimiento. Amador, por su parte, ampli&oacute; los limites hist&oacute;ricos conceptuales del modelo interpretativo de Panofsky con base en su conocimiento de las distintas &aacute;reas de las ciencias sociales y en torno a su pr&aacute;ctica art&iacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer acercamiento a la obra de arte ser&aacute; su dimensi&oacute;n formal. Aunque en la historia del arte se ha privilegiado el contenido sobre la forma, existe una sutil relaci&oacute;n entre forma y contenido. Por ello, ser&aacute; necesario en un primer nivel detallar los componentes formales de la obra de arte, constituida por dos aspectos: la significaci&oacute;n f&aacute;ctica, o configuraciones de l&iacute;neas y color, adem&aacute;s de, en un segundo momento, la significaci&oacute;n expresiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo simple a lo complejo, se requiere una relaci&oacute;n asociativa entre las cosas y los seres con su representaci&oacute;n gr&aacute;fica. La comprensi&oacute;n de este primer paso pone en juego la cultura en la que se desarroll&oacute; el autor al igual que el int&eacute;rprete. De acuerdo con Hans&#45;Georg Gadamer (1999), coloca en juego las significaciones de la cultura espec&iacute;fica donde se ha formado tanto el observador como el creador de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Panofsky define la dimensi&oacute;n cultural como un conjunto de c&oacute;digos pertenecientes a una cultura particular y la denomina <i>universo ultrapr&aacute;ctico,</i> subrayando la diferencia entre lo natural y lo social. Amador supera la dicotom&iacute;a que coloca a la imagen en una concepci&oacute;n bidimensional. Por eso, la imagen se desarrolla en tres dimensiones colocando en juego su contenido simb&oacute;lico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la exposici&oacute;n de este primer nivel ser&aacute; necesario considerar los cinco elementos formales b&aacute;sicos: la forma, el color, el tono o la luminosidad, las cualidades mat&eacute;ricas, y la composici&oacute;n. Elementos que ser&aacute;n definidos de acuerdo con la funci&oacute;n que cumplen dentro de la obra de arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la forma ser&aacute; definida como la disposici&oacute;n de las partes. En ella se considera la interdependencia entre lo lleno y lo vac&iacute;o, al igual que la configuraci&oacute;n visual externa de la estructura f&iacute;sica de la obra, ubicando a la primera de ellas como "una abstracci&oacute;n" y a la segunda como "una definici&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en la f&iacute;sica de la luz y la fisiolog&iacute;a de la percepci&oacute;n, se delimita la funci&oacute;n que cumple el color dentro de la imagen visual. Define los conceptos de matiz y tono. El primero resulta de la mezcla crom&aacute;tica con otro color y el tono como la capacidad de reflejar la luz. En un recorrido por el arte, Amador Bech dota al lector de todos los instrumentos te&oacute;ricos, y menciona la importancia de los colores primarios: el azul, el rojo y el amarillo, que son irreductibles, no contienen mezcla alguna; en contraposici&oacute;n a los colores secundarios que resultan de la combinaci&oacute;n de dos colores. Con ello, la amalgama de tonos le otorga sentido a la estructura visual, creando atm&oacute;sferas junto con la integraci&oacute;n de la composici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es imprescindible el color dentro de la historia del arte, pues &eacute;ste se liber&oacute; de la subordinaci&oacute;n del dise&ntilde;o lineal dentro de la pintura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de la superposici&oacute;n de manchas libres del color "se empez&oacute; a dibujar pintando"; el ejemplo utilizado es la obra de Rubens, llena de bocetos pict&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La luminosidad o el tono se presentan como la capacidad de reflejar la luz que incide sobre las artes visuales. Un ejemplo de su utilizaci&oacute;n se observa en la fotograf&iacute;a en blanco y negro. Asimismo, es necesario considerar las cualidades materiales: los soportes, los materiales, las herramientas utilizadas en la producci&oacute;n de la obra y las t&eacute;cnicas espec&iacute;ficas que caracterizan a la &eacute;poca, el estilo y el modo art&iacute;stico. La composici&oacute;n depende de la organizaci&oacute;n de los elementos abstractos de la estructura visual; su importancia reside en los conceptos renacentistas de equilibrio y armon&iacute;a, que se materializaron en f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas utilizadas para cualquier creaci&oacute;n art&iacute;stica. Por &uacute;ltimo, a cada uno de los elementos de la obra se les puede atribuir un peso: la forma, el color, el tono, la ubicaci&oacute;n y el tama&ntilde;o, tomando como principio b&aacute;sico el equilibrio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La significaci&oacute;n expresiva corresponde tambi&eacute;n al primer acercamiento a la obra de arte. Panosfky la define como las cualidades expresivas: una postura o un gesto, y la atm&oacute;sfera dom&eacute;stica tranquila del interior. Amador Bech ampli&oacute; este concepto afirmando que toda obra de arte expresa algo: los elementos de la imagen manifiestan una <i>voluntad formal.</i> Ser&aacute;n dos elementos los que caracterizan esta dimensi&oacute;n: el campo espec&iacute;fico de la apariencia f&iacute;sica del cuerpo humano, sus movimientos y sus gestos corporales, aunado a la atm&oacute;sfera, o escenograf&iacute;a, dentro de la cual se sit&uacute;an estas figuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el estilo ser&aacute; fundamental porque configura los sistemas conceptuales de la creaci&oacute;n art&iacute;stica junto con la valoraci&oacute;n est&eacute;tica de cada cultura. Sin embargo, superando las limitaciones de la pura historia de los estilos, el autor penetra en estudios de fisiolog&iacute;a, psicolog&iacute;a de la percepci&oacute;n y nuevas teor&iacute;as sobre comunicaci&oacute;n visual y no verbal, para la elaboraci&oacute;n de una hermen&eacute;utica de las dimensiones visuales de la obra de arte. Con un razonamiento interdisciplinario estructura una posici&oacute;n metodol&oacute;gica para hacer visible lo invisible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con una revisi&oacute;n detallada de la historia de los estilos, el autor coloca en la mesa de discusi&oacute;n una definici&oacute;n m&aacute;s rigurosa. Tres elementos son los que dimensionan el concepto. En primer lugar, se detallar&aacute;n los medios de la expresi&oacute;n art&iacute;stica determinados por la constancia de formas, elementos, cualidades y expresi&oacute;n. El segundo aspecto lo constituye la articulaci&oacute;n interna de los medios de expresi&oacute;n, revelando los rasgos esenciales del "estilo", como los materiales, t&eacute;cnicas, elementos formales, figuras, motivos, temas y composiciones. El tercer elemento ser&aacute; el estilo como manifestaci&oacute;n esencial de cada cultura, una manifestaci&oacute;n de principios espirituales, sistemas de pensamiento y de valores est&eacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para superar las distintas aristas que presupone el estudio de los estilos art&iacute;sticos, Amador Bech propone tres niveles de an&aacute;lisis: orden, estilo y modos, diferenciaci&oacute;n que perfilar&aacute; su propuesta metodol&oacute;gica. Los &oacute;rdenes art&iacute;sticos presuponen un nivel de generalidad superior, que comprende manifestaciones espirituales, sistemas conceptuales y expresiones formales, caracter&iacute;sticas que, al igual que las t&eacute;cnicas, corresponden a un periodo hist&oacute;rico determinado. En el arte occidental se pueden definir los grandes periodos, llamados tambi&eacute;n megaperiodos. El estilo, entonces, corresponde a las diversas variantes formales y conceptuales dentro de cada periodo. El modo es un complemento del estilo de acuerdo con sus formas particulares en las que se manifiesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente paso lo constituye una interpretaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos visuales para la representaci&oacute;n gr&aacute;fica pict&oacute;rica. A partir de su conocimiento sobre antropolog&iacute;a simb&oacute;lica y con base en autores tales como Gilbert Durand, Carl G. Jung, Mircea Eliade, Kant Ker&eacute;nyi, Henri Corbin, Gershom Scholem y Joseph Campell, coloca al pensamiento simb&oacute;lico como el n&uacute;cleo esencial de la imagen comunicada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El s&iacute;mbolo es el que posibilita la formaci&oacute;n de im&aacute;genes mentales, es la primera unidad inteligible de la expresi&oacute;n del imaginario y, adem&aacute;s, representa para el hombre la posibilidad de penetrar en los distintos niveles de la realidad. Hacer visible al s&iacute;mbolo significa una dificultad inmensa porque es concreto, motivado, inadecuado; el significado y el significante son abiertos, haciendo referencia a la mejor representaci&oacute;n de lo desconocido. Sin embargo, es necesario, pues ser&aacute; lo que le d&eacute; sentido a la obra, ligando entre s&iacute; todos los &oacute;rdenes de la realidad. As&iacute;, para el proceso de interpretaci&oacute;n del s&iacute;mbolo se requiere el an&aacute;lisis de las estructuras, el an&aacute;lisis hist&oacute;rico&#150;cultural, su relaci&oacute;n con la epistemolog&iacute;a de la acci&oacute;n, y el an&aacute;lisis del contexto discursivo del relato m&iacute;tico. De forma particular, se mantiene la persistencia de que el desciframiento del imaginario que supone la obra de arte comienza y termina en la interpretaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos. Nada m&aacute;s claro que configurar un cuerpo conceptual en el nivel m&aacute;s profundo del signo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con su car&aacute;cter polis&eacute;mico, el s&iacute;mbolo contiene m&uacute;ltiples sentidos e interpretaciones. Por ello es necesaria la referencia hist&oacute;rico&#150;cultural para la comprensi&oacute;n de la obra, as&iacute; como considerar la constante resignificaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amador presenta de manera l&uacute;cida los distintos s&iacute;mbolos de los elementos visuales b&aacute;sicos. En cuanto a la forma, su simplicidad, organicidad o rigidez pueden referirse tanto a las formas pl&aacute;sticas como a las emociones; por ejemplo, el simbolismo de un ser o figura suele ser ratificado o ampliado por su forma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor simb&oacute;lico del color se encuentra determinado de forma com&uacute;n a todas las culturas y &eacute;pocas. El autor afirma que el simbolismo de los colores tiene un origen religioso: &eacute;ste manten&iacute;a un car&aacute;cter esot&eacute;rico el cual fue trasladado al arte. De acuerdo con la doctrina simb&oacute;lica religiosa, los colores tienen su origen en los principios de la luz en contraposici&oacute;n a las tinieblas. La luz est&aacute; representada por el color blanco, aunque tambi&eacute;n puede existir gracias al fuego por el color rojo y a las tinieblas por el negro. Por &uacute;ltimo, expone el simbolismo de la luz, uno de los m&aacute;s antiguos: en las cosmogon&iacute;as representa el dualismo de dos poderes, cuyo punto de referencia ser&aacute; el conflicto entre el bien y el mal. Amador cita a Durand (1971) para presentar dos grades reg&iacute;menes: el diurno y el nocturno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las figuras simb&oacute;licas expresadas en las artes visuales tambi&eacute;n constituyen un aporte singular del autor, quien de acuerdo con una dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda se pregunta: &iquest;c&oacute;mo localizar las figuras simb&oacute;licas en el interior de la imagen art&iacute;stica? De forma l&uacute;cida ejemplificar&aacute; c&oacute;mo las im&aacute;genes narran historias. Existen dos tipos de obras: las descriptivas y las narrativas; el autor dedicar&aacute; su atenci&oacute;n a estas &uacute;ltimas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia narrada que caracteriza a las artes visuales ser&aacute; m&iacute;tica. El autor se ve en la necesidad del reconocimiento de los elementos singulares que caracterizan al mito: su sentido sagrado, los personajes y, por &uacute;ltimo, el sentido del relato. En el cuadro pintado por Diego de Vel&aacute;zquez entre 1634 y 1935, <i>la rendici&oacute;n de Breda,</i> hace referencia a un pasaje hist&oacute;rico que supone el reconocimiento no s&oacute;lo de lo representado, sino tambi&eacute;n de lo que sucede en la escena. Con fundamento en la comprensi&oacute;n del mito se revela la necesidad de observar a la imagen como un acontecimiento o suceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje rector para el an&aacute;lisis narrativo ser&aacute;n los motivos, que al articularse dan origen a los temas. Se identifican los signos visuales o figuras en forma de motivos para el reconocimiento del tema en la obra de arte. Con base en un proceso de investigaci&oacute;n, se requiere el conocimiento de la vida del autor junto con el contexto hist&oacute;rico. La obra se detallar&aacute; en un arduo camino que pasa por las fuentes originales de sus interpretaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la descripci&oacute;n m&iacute;tica resulta necesario identificar la historia, pues es en ella donde se contienen personajes, acciones, situaciones, lugar, escenograf&iacute;a, elementos naturales, vestuario y atm&oacute;sfera visual. En relaci&oacute;n con la l&oacute;gica particular de los mitos, en su inmediato car&aacute;cter cualitativo, significa dotar al mito de contenido y describir sus relaciones internas. Destacando en la narrativa las estructuras est&eacute;ticas, sint&aacute;cticas, l&oacute;gicas, sem&aacute;nticas y simb&oacute;licas de los mitos. Leonard P. Wesell, Roland Barthes, Claude L&eacute;vi&#150;Strauss y Clifford Geertz ofrecen el sustento para la interpretaci&oacute;n narrativa en la imagen pict&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un sustento &uacute;nico, acabado, detallado, construido de forma meticulosa dar&aacute; como resultado un estudio comprensivo de la narrativa de la imagen dentro de la obra de arte; con ello, el autor sostiene que la religi&oacute;n ha sido una de las principales fuentes de riqueza de la obra de arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Amador tambi&eacute;n presenta al int&eacute;rprete las limitantes del m&eacute;todo. La dificultad de la traducci&oacute;n del signo ling&uuml;&iacute;stico ser&aacute; relativamente validada para la descripci&oacute;n de la acci&oacute;n de la obra y el cuidado del desciframiento del relato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, si la escritura tiene la posibilidad de m&uacute;ltiples interpretaciones de acuerdo con el campo hist&oacute;rico y cultural, la narrativa m&iacute;tica tendr&aacute; asimismo una infinidad de interpretaciones no s&oacute;lo por su contexto, sino por las propiedades mismas de los s&iacute;mbolos que contendr&aacute;n los mitos. La polisemia de la imagen se refiere a la relaci&oacute;n con el mundo, con otros seres humanos, porque dota de sentido a las cosas en todo momento a partir de la experiencia vivida y, por ello, la obra de arte generar&aacute; m&uacute;ltiples interpretaciones. Amador mantiene una ra&iacute;z &uacute;nica en su propuesta hermen&eacute;utica: el arte gira en torno al reconocimiento de la vida y la posibilidad ontol&oacute;gica de expresi&oacute;n y trasformaci&oacute;n en torno a ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Configurar una propuesta amplia para la interpretaci&oacute;n de la obra conlleva a trabajar los problemas en torno a la definici&oacute;n y el concepto del arte para detallar el aparato conceptual de su metodolog&iacute;a interdisciplinaria. De acuerdo con su fuente primaria, el autor retoma de los elementos expuestos por Panofsky en su obra <i>La historia del arte en cuanto disciplina human&iacute;stica</i> su definici&oacute;n de humanismo; las semejanzas y diferencias entre las ciencias naturales; las definiciones del campo espec&iacute;fico de las ciencias sociales y, por &uacute;ltimo, el m&eacute;todo de investigaci&oacute;n de la historia del arte. Amador rescata la primac&iacute;a de su m&eacute;todo culturalista, que es el que caracteriza al estudio de las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo el hilo argumental, Panofsky (1955) define a la obra de arte como "una cosa que posee significaci&oacute;n est&eacute;tica". El autor profundizar&aacute; en la definici&oacute;n y la dotar&aacute; de nuevos elementos, construyendo un puente entre Panofsky y Heidegger. En este sentido, la obra de arte es un objeto que posee un significado que se denomina "est&eacute;tico". En sus dimensiones utilitaria y est&eacute;tica Amador menciona, junto a los diversos debates que origina, que la obra de arte es tautol&oacute;gica: "contiene su verdad en s&iacute; misma"; en un terreno incierto la obra contendr&aacute; un valor en s&iacute; mismo conforme a la correlaci&oacute;n entre la intenci&oacute;n del creador y la experiencia est&eacute;tica subjetiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuera de las concepciones reduccionistas sobre el arte, este libro ofrece una posici&oacute;n amplia en torno a su definici&oacute;n. Tanto la experiencia est&eacute;tica como la intenci&oacute;n del autor pueden entenderse social e hist&oacute;ricamente; y de esa manera es posible determinar lo que en cada &eacute;poca y lugar se considera como obra de arte. Por eso, los c&oacute;digos est&eacute;ticos cambian de tiempo en tiempo y de lugar a lugar, al igual que la intenci&oacute;n del creador. Como consecuencia, ser&aacute;n posibles las distintas concepciones sobre arte circunscritas culturalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la hermen&eacute;utica interpretativa se pone a discusi&oacute;n la ambig&uuml;edad que genera la creaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de las arte visuales, pues aunque la cosa est&eacute;tica se inscriba en un significado est&eacute;tico cultural no se pueden detallar los elementos ocultos propios del imaginario del creador y su obra. Por &uacute;ltimo, la obra que rese&ntilde;amos nos revela la condici&oacute;n del arte, entre lo sagrado y lo profano, y su contenido espiritual. Con base en su pr&aacute;ctica antropol&oacute;gica detalla c&oacute;mo el arte tradicional mantiene una condici&oacute;n sagrada dentro de la cultura de la que forma parte. Su aporte: la incorporaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre el arte y el ritual en las culturas del M&eacute;xico prehisp&aacute;nico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con un concepto amplio de arte, Amador retoma a Coomaraswamy (1983) para describir las semejanzas en el arte de las sociedades premodernas &#150;distingui&eacute;ndolo del arte moderno&#150;, entre las cuales destaca el arte de Asia, el de Grecia hasta el final del periodo arcaico, la Edad Media europea, el arte popular y el arte primitivo del mundo. Porque el arte tradicional s&oacute;lo cobra sentido en un campo sem&aacute;ntico m&aacute;s amplio, Amador incorpora al arte mexicano prehisp&aacute;nico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, dota de sentido al arte ind&iacute;gena, pues la idea es ejemplificar lo complejo de las sociedades antiguas que contienen una correlaci&oacute;n entre lo m&iacute;tico, lo ritual y lo art&iacute;stico, de acuerdo con el sentido de la vida cotidiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello, valida las semejanzas presentadas por Coomaraswamy para el arte prehisp&aacute;nico: la existencia de la relaci&oacute;n intr&iacute;nseca entre el arte y la religi&oacute;n, o el sistema de creencias, siendo &eacute;sta la raz&oacute;n por la cual podemos hablar de arte ind&iacute;gena religioso a nivel colectivo. Adem&aacute;s, el c&oacute;digo de comunicaci&oacute;n es bien conocido, difundido y socializado por los miembros de la comunidad. Por &uacute;ltimo, lo simb&oacute;lico del arte permite compartir, entre los miembros de la comunidad, los elementos simb&oacute;licos y arquet&iacute;picos que aparecen en el pensamiento ind&iacute;gena, reconoci&eacute;ndose tambi&eacute;n que el arte est&aacute; articulado directamente con la reproducci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor sustenta que el significado esencial de los objetos de arte tradicionales depende por completo de su funci&oacute;n religiosa y de su valor est&eacute;tico, y no se opone al sentido espiritual, sino que de hecho le sirve como medio id&oacute;neo de expresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prisma art&iacute;stico de la mexicanidad ser&aacute; la &uacute;ltima estaci&oacute;n que aborda el autor en su libro, demostrando un amplio conocimiento sobre las culturas prehisp&aacute;nicas. All&iacute; ejemplifica de manera l&uacute;cida lo majestuoso de ellas, como en la poes&iacute;a de Nezahualc&oacute;yotl, quien utiliza la palabra nahua <i>yectli</i> para referirse a "los hermosos cantos de Tezozomoctizin".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma no puede separarse del contenido y s&iacute; puede ser alterada para producir los atributos de lo sobrenatural por medio de esterilizaciones espec&iacute;ficas que los simbolizan, como en el caso de la diosa Coatlicue de los mexicas, la de la falda de serpiente, la "Diosa Madre". Su doble cabeza simboliza la dualidad de la deidad suprema "Nuestra Madre, Nuestro Padre"; su cr&aacute;neo bajo su pecho habla de la diosa como dadora de la vida y de la muerte. Las garras de los pies representan al &aacute;guila, que simboliza el l&iacute;mite de la vida cuando los hombres al morir regresan a la tierra para ser descarnados. Por &uacute;ltimo, los mu&ntilde;ones representan los chorros de sangre del sacrificio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las representaciones art&iacute;sticas de la flora y la fauna las describe como arm&oacute;nicas representaciones culturales. Los centros ceremoniales demuestran la total integraci&oacute;n de las artes que exist&iacute;an en las culturas del M&eacute;xico antiguo. En Teotihuacan, Cacaxtla o Bonampak se observa la perfecta unidad del paisaje art&iacute;stico en una relaci&oacute;n estrecha entre la pintura y la arquitectura. Los ritos formaban parte del paisaje; se perciben los espacios para la m&uacute;sica, el canto y la danza junto con aqu&eacute;llos para las consideradas dentro de las artes menores, como la orfebrer&iacute;a, la joyer&iacute;a, el arte del vestuario y el arte plumario, para realizar los efectos del drama ceremonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aporte principal del autor consiste en su descripci&oacute;n de los elementos y en el reconocimiento del "arte tradicional" dentro de un campo sem&aacute;ntico m&aacute;s amplio. En las sociedades antiguas se determina una relaci&oacute;n ontol&oacute;gica entre religi&oacute;n, comunidad y arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico se encuentran dos tipos diferenciados de arte prehisp&aacute;nico, uno del centro y otro del sur, en donde los objetos art&iacute;sticos s&oacute;lo cobran sentido en el complejo cultural de la sociedad de la que forman parte. En palabras del autor:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizar el concepto de arte para definir objetos y procesos culturales, con funciones y significados tan diversos, implica someterlos a una l&oacute;gica de la homogeinizaci&oacute;n que obedece a una pretensi&oacute;n rom&aacute;ntica de universalidad del arte y a la proyecci&oacute;n de categor&iacute;as occidentales sobre fen&oacute;menos culturales cuya especificidad est&aacute; en funci&oacute;n de otras ideas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arte no se encuentra separado de las cosas &uacute;tiles o de la significaci&oacute;n simb&oacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a la postura que sobrepone el arte occidental sobre cualquier otro tipo de creaciones est&eacute;ticas, el autor desarrolla una concepci&oacute;n amplia sobre el arte, resignificando la belleza del arte prehisp&aacute;nico a partir de sus significados profundos, y vincul&aacute;ndolo con la relaci&oacute;n arm&oacute;nica entre la comunidad, el individuo y la naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el ABC propuesto por el autor se determinan los elementos que se requieren para la comprensi&oacute;n de las artes visuales. En todos los rubros, como se ha demostrado, emprende un an&aacute;lisis minucioso, delimitando las tensiones conceptuales y, con ello, coloca en la escena una propuesta tambi&eacute;n conceptual para que el lector consolide sobre bases s&oacute;lidas las distintas aproximaciones y genere una postura propia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro constituye un aporte ingenioso para el estudio del arte en distintas dimensiones. Adem&aacute;s, resulta un honor generar la rese&ntilde;a de una propuesta tan innovadora, culturalista, inigualable, que da cuenta de la complejidad de la realidad. As&iacute; mismo, deja claro que s&oacute;lo se puede profundizar en ella con ayuda de la interdisciplinariedad. Por &uacute;ltimo, en representaci&oacute;n de sus alumnos de posgrado, me permito festejar este aporte con Julio Amador Bech.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coomaraswamy, Amanda Kentish. 1983 <i>Sobre la doctrina tradicional del arte,</i> Ediciones de la Tradici&oacute;n Un&aacute;nime, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9677643&pid=S0187-0173200900030001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durand, Gilbert. 1971 <i>La imaginaci&oacute;n simb&oacute;lica,</i> Amorrortu, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9677645&pid=S0187-0173200900030001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gadamer, George. 1999 <i>Verdad y m&eacute;todo,</i> Ediciones S&iacute;gueme, Salamanca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9677647&pid=S0187-0173200900030001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Panofsky, Erwin. 1955 <i>Meaning in the Visual Arts,</i> The University of Chicago Press, Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9677649&pid=S0187-0173200900030001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Julio Amador Bech, <i>El significado de la obra de arte. Conceptos b&aacute;sicos para la interpretaci&oacute;n de las artes visuales,</i> Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 2008, 241 pp.</font></p>      ]]></body><back>
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