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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducciones y entrevistas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El movimiento estudiantil en Am&eacute;rica Latina<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jean Meyer**</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Profesor&#45;investigador de la Divisi&oacute;n de Historia del Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas.</i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Traducci&oacute;n de M&oacute;nica Portnoy</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>NOTA DEL AUTOR A LA TRADUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ese texto fue redactado en 1969 cuando el autor ten&iacute;a 27 a&ntilde;os. Se encontraba en M&eacute;xico desde 1965, trabajando en El Colegio de M&eacute;xico. La revista francesa Esprit, en la cual escrib&iacute;a sobre Am&eacute;rica Latina desde 1966, preparaba un n&uacute;mero sobre el movimiento estudiantil en el mundo, para el primer aniversario del mayo de 68 franc&eacute;s. Me pidi&oacute; un texto sobre nuestra Am&eacute;rica latina y sus estudiantes. A cuarenta a&ntilde;os de distancia debo decir que se encuentran errores f&aacute;cticos en el art&iacute;culo, as&iacute; como opiniones, juicios e hip&oacute;tesis que hoy en d&iacute;a no sostendr&iacute;a. Si embargo, hasta la fecha no se ha aclarado totalmente la tragedia mexicana del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y tampoco hay acuerdo sobre las cifras de muertos.</i></font></p>      <p align="justify"><i><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, lo mejor es reproducir el art&iacute;culo tal cual, sin notas ni comentarios. Lo &uacute;nico que puede interesar al lector es saber que el autor fue expulsado del pa&iacute;s, como extranjero pernicioso, al poco tiempo de haberse publicado en la revista Esprit. Pudo regresar hasta 1973, gracias a la influencia de don Daniel Cos&iacute;o Villegas, a la hora de la "apertura".</font></i></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN AM&Eacute;RICA LATINA</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En agosto de 1966, el Cuarto Congreso de Estudiantes Latinoamericanos, realizado en La Habana, se ramificaba, despu&eacute;s de haber fundado la Organizaci&oacute;n Continental de Estudiantes Latinoamericanos, organizaci&oacute;n destinada a "promover la solidaridad activa de los estudiantes del continente en la lucha contra el imperialismo, y a consolidar los v&iacute;nculos que los un&iacute;an con los campesinos y con los obreros".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trataba, en t&eacute;rminos originales, de retomar el sue&ntilde;o bolivariano del movimiento de C&oacute;rdoba que, en 1918, pon&iacute;a en marcha la cruzada por la autonom&iacute;a universitaria y el cogobierno, por un lado, y la reacci&oacute;n contra el imperialismo cultural de Europa y de Estados Unidos, por el otro. Desde entonces, el mito de la juventud incorruptible no ha dejado de agitar al continente:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La juventud vive siempre en trance de heroismo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo a&uacute;n de contaminarse. No se equivoca nunca en la elecci&oacute;n de sus propios maestros. Ante los j&oacute;venes no se hace m&eacute;rito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan a sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, s&oacute;lo podr&aacute;n ser maestros en la rep&uacute;blica universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien (Manifiesto de C&oacute;rdoba, 1918).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudiantes, cuya actividad pol&iacute;tica aparece como excepcionalmente intensa desde hace cincuenta a&ntilde;os tomaron, parecer&iacute;a ser, al pie de la letra las palabras de Juan Montalvo: "&iexcl;Malestar en el pueblo, en el que los j&oacute;venes se humillan frente al tirano; malestar en el pueblo, en el que los j&oacute;venes no hacen que el mundo tiemble!" Y es una convicci&oacute;n muy difundida el hecho de que el movimiento estudiantil de Am&eacute;rica Latina es "el movimiento estudiantil m&aacute;s activo y m&aacute;s poderoso en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos del mundo",<sup><a href="#nota">1</a></sup> ya que "el movimiento estudiantil es el principal actor de una crisis universitaria sincronizada con las crisis sociales que sacuden a Am&eacute;rica." <sup><a href="#nota">2</a></sup> Y el cuadro es impresionante, incluso si nos conformamos s&oacute;lo con los &uacute;ltimos a&ntilde;os:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; 1963: los estudiantes juegan un papel principal en el cambio pol&iacute;tico radical en Ecuador.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; 1964: participan (&iquest;provocan?) en la ca&iacute;da del r&eacute;gimen en Ecuador y en Bolivia.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; 1966: agitaci&oacute;n estudiantil en M&eacute;xico (ciudad de M&eacute;xico, Morelia, Culiac&aacute;n, Hermosillo), en Ecuador, en Chile (Concepci&oacute;n), en Colombia (Medell&iacute;n) y sobre todo en Brasil (de marzo a septiembre el movimiento de protesta contra la dictadura militar gana todas las universidades y culmina en R&iacute;o el 21 de septiembre cuando peleas muy violentas enfrentan a los estudiantes y a la polic&iacute;a) y en Venezuela (junio de 1966, motines en Caracas luego del "suicidio", en los locales de la polic&iacute;a, de Ojeda, veterano de la lucha revolucionaria. El apoyo otorgado a las guerrillas y la agitaci&oacute;n permanente llevan al gobierno a ocupar la Universidad de Caracas el 14 de diciembre).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; 1967: Venezuela, 2 de marzo, cierre temporal de la Universidad. Brasil, mayo: grandes manifestaciones en Recife contra el acuerdo cultural firmado con Estados Unidos y una reforma universitaria a la estadounidense.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; 1968: motines en R&iacute;o en mayo, junio y julio. Escaramuzas muy violentas en Lima a partir del 20 de julio. Inicio de la crisis mexicana.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez dicho esto, &iquest;cu&aacute;l es la influencia pol&iacute;tica de los estudiantes? Se manifiestan, vuelcan los autobuses, apedrean las embajadas estadounidenses y a los Nixon... desde 1918. Desde 1918 luchan por el cambio, por la revoluci&oacute;n, contra los oligarcas, y los estudiantes de hoy son los oligarcas del ma&ntilde;ana. Uno no puede evitar que le llame la atenci&oacute;n una permanencia destacable: permanencia del enemigo al que hay que acabar, permanencia de los obst&aacute;culos al cambio; y de preguntarse si esta agitaci&oacute;n sirve para algo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema pol&iacute;tico y el problema universitario son inseparables y no se puede comprender la actitud pol&iacute;tica de los estudiantes excepto en el marco de la crisis universitaria y del movimiento de la Reforma Universitaria (C&oacute;rdoba). Cuando el estudiante entra a la universidad ya est&aacute; en otro mundo, y primero, materialmente, en un santuario que goza (&iquest;gozaba?) de la extraterritorialidad, en una rep&uacute;blica libre y democr&aacute;tica que se pretende heredera de las universidades de Bolonia y Salamanca. Ello explica la imagen que el estudiante se hace de s&iacute; mismo, la que presenta al p&uacute;blico y la que frecuentemente el p&uacute;blico acepta y que, as&iacute;, encierra al estudiante en un espejo. El car&aacute;cter excepcional de su situaci&oacute;n en reg&iacute;menes pol&iacute;ticos en los que la democracia y la justicia no constituyen la regla lo convirti&oacute; en el salvador del mundo, en el campe&oacute;n del pueblo y en el heredero de una tradici&oacute;n revolucionaria en la que no faltan los m&aacute;rtires y donde prolifera la hagiograf&iacute;a. Desde entonces se puede tomar conciencia de las ambig&uuml;edades del movimiento, a partir de la diferencia entre la visi&oacute;n y la realidad. La actividad pol&iacute;tica resulta intensa para el estudiante revolucionario, pero su ideal de representante del pueblo no corresponde con sus actos: la acci&oacute;n estudiantil se moviliza esencialmente contra las autoridades universitarias y respecto de problemas universitarios, ya que los estudiantes tienen preocupaciones que, a menudo, son m&aacute;s profesionales que pol&iacute;ticas. Cuando se presentan los grandes movimientos (en M&eacute;xico, 1966; en Brasil, 1967&#45;1968), la solidaridad funciona sobre bases estudiantiles, incluso si muy r&aacute;pidamente las consignas antiyanquis o revolucionarias disfrazan la escena. De esta manera, en M&eacute;xico, en 1966, uno hubiera podido creer en la &uacute;ltima fase de una toma del poder por parte de aut&eacute;nticos revolucionarios; el escenario estaba planteado, las r&eacute;plicas sonaban justas, se hablaba de estrangular a la reacci&oacute;n y las c&eacute;lulas militantes se multiplicaban como los m&iacute;tines. Las barbas y los trajes de campa&ntilde;a marcaban la pauta. Una vez obtenida la dimisi&oacute;n del rector &#150;no hab&iacute;a otra reivindicaci&oacute;n y, de hecho, el gobierno era el que manipulaba todo de manera notable&#150; cada quien regresar&iacute;a sensatamente a su casa, se retiraron los alambrados y las inscripciones se borraron.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, el problema es complejo, como lo es la sociedad global de la que el movimiento estudiantil puede reflejar las tensiones, pero si el activismo pol&iacute;tico y sus caracter&iacute;sticas son incomprensibles sin referencia a la sociedad y a la coyuntura, ello no significa que el movimiento estudiantil sea la proyecci&oacute;n fiel de la sociedad. Por el contrario, el movimiento es muy capaz de encerrarse en s&iacute; mismo y de abstraerse de la sociedad. Lo hizo en tiempos de Vargas en Brasil, de Per&oacute;n en Argentina y la discontinuidad entre los estudiantes y la sociedad a menudo se convierte en la regla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La convicci&oacute;n de que el movimiento es poderoso se basa en la movilizaci&oacute;n aparente de grandes tropas. De hecho, el porcentaje de activistas es muy bajo, lo que no impide que esta masa ap&aacute;tica sea capaz de seguir a los jefes (dicho sea de paso, debemos preguntarnos por qu&eacute; en determinado momento se sigue a los jefes y por qu&eacute; &#91;despu&eacute;s&#93; ya no se les sigue o no se va m&aacute;s all&aacute;, lo que plantea el problema de los l&iacute;mites del poder y del poder a secas de los l&iacute;deres estudiantiles). La fuerza del movimiento estudiantil no deja de tener altibajos, lo que se explica tanto por la dial&eacute;ctica interna dirigentes&#45;dirigidos como por la dial&eacute;ctica externa movimiento estudiantil&#45;sociedad. &iquest;Un ejemplo? El movimiento argentino que desde 1918 era tradicionalmente muy poderoso (ochenta mil estudiantes &uacute;nicamente en Buenos Aires) fue incapaz de movilizar a sus tropas contra los militares que acababan de derrocar al presidente Illia y debi&oacute; acantonarse en la expectativa, aparentemente porque sus dirigentes no ten&iacute;an las preocupaciones de la masa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo explicar el abismo que separa la importancia aparente del movimiento estudiantil y la realidad de su impotencia? Porque no se puede decir que el movimiento haya tenido consecuencias pol&iacute;ticas revolucionarias. Antes de analizar la realidad del poder estudiantil se&ntilde;alemos que el estudiante es, por definici&oacute;n, transitorio y que su actitud frente al mundo adulto est&aacute; compuesta por una ambivalencia m&aacute;s importante que las ideas pol&iacute;ticas en la determinaci&oacute;n de su conducta. Se&ntilde;alemos tambi&eacute;n que si la fuerza del movimiento nos parece m&iacute;tica, sucede lo mismo con el alto grado de autonom&iacute;a que algunos le adjudican; de hecho, para remediar el car&aacute;cter transitorio del estudiante, para asegurarle una continuidad al movimiento, s&oacute;lo encontramos dos soluciones: el estudiante profesional de la pol&iacute;tica y la afiliaci&oacute;n a los partidos pol&iacute;ticos, lo que generalmente es lo mismo: el l&iacute;der estudiantil profesional que est&aacute; al servicio de un partido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el movimiento estudiantil logra efectivamente conservar su autonom&iacute;a, lo que parece una victoria de nadie de hecho es el comienzo del fin. Para regresar al ejemplo argentino, el aislamiento de los dirigentes respecto de las masas estudiantiles no hace m&aacute;s que reflejar, en ese nivel interno, la soledad del movimiento estudiantil en la vida argentina; la autonom&iacute;a se paga con el aislamiento respecto de las otras formas sociales y se traduce en la impotencia. El &eacute;xito de los estudiantes que derrocan a P&eacute;rez Jim&eacute;nez en Venezuela (o que creen derrocarlo) no es m&aacute;s que la expresi&oacute;n m&aacute;s visible de la victoria de una coalici&oacute;n de grupos sociales. Este car&aacute;cter espectacular ha generado ilusiones: el car&aacute;cter visible del movimiento estudiantil equivoca la realidad de su fuerza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las tres revoluciones latinoamericanas del siglo XX los estudiantes no desempe&ntilde;aron un papel importante. En las revoluciones mexicana y boliviana su participaci&oacute;n fue nula, y si en Cuba se les encuentra entre los revolucionarios eso no quiere decir nada; en Cuba el papel de los j&oacute;venes en general fue esencial, a tal punto que Fidel Castro pudo afirmar que se buscar&iacute;a en vano a un hombre de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que comprendiera la revoluci&oacute;n. Una generaci&oacute;n de edad separa a Fidel de los exiliados cubanos. Por lo tanto, los estudiantes s&oacute;lo fueron j&oacute;venes entre j&oacute;venes. Sobre todo estamos, una vez m&aacute;s, frente a un mito dif&iacute;cil de destruir. Herbert Matthews,<sup><a href="#nota">3</a></sup> uno de los primeros periodistas estadounidenses en acercarse a Castro, afirma que el asalto al Moncada fue realizado por estudiantes. Por suerte Hugh Thomas<sup><a href="#nota">4</a></sup> restableci&oacute; la realidad: el &uacute;nico grupo estudiantil organizado que deb&iacute;a participar en la operaci&oacute;n (cinco hombres) falt&oacute; a su compromiso en el &uacute;ltimo minuto y el &uacute;nico estudiante que efectivamente particip&oacute; en el combate fue Ramiro Vald&eacute;s (en el Ministerio del Interior, en 1965). Ra&uacute;l Castro acababa de dejar la universidad y de los otros 165, sin considerar a Fidel, s&oacute;lo siete hab&iacute;an realizado estudios (entre ellos un doctor, tres contadores, un top&oacute;grafo). En el "Granma" encontramos la misma proporci&oacute;n, ya que Guevara era m&eacute;dico y Faustino P&eacute;rez estudiante de medicina; Cienfuegos era empleado de comercio; Almeida, alba&ntilde;il; Universo S&aacute;nchez, campesino; y Almeijeiras, chofer. El caso de Almeida es t&iacute;pico: el mayor en una familia de diez hijos, realiz&oacute; tres a&ntilde;os de primaria y luego se gan&oacute; la vida como aguacatero antes de convertirse en alba&ntilde;il, que tocaba la guitarra para completar su paga. Se puede decir lo mismo de Julio D&iacute;az, de Redondo, de Calixto Garc&iacute;a y de los 19 sobrevivientes (19 y no doce).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel primordial de los estudiantes, por lo tanto, es un mito, aunque sus ra&iacute;ces son hist&oacute;ricamente s&oacute;lidas puesto que en Cuba se remontan a los a&ntilde;os 1920&#45;1940 de las luchas contra Machado, C&eacute;spedes, Batista. La teor&iacute;a pretende que la revoluci&oacute;n sea el hecho de la masa campesina guiada por los estudiantes radicales (no se trata de la teor&iacute;a de Guevara, quien s&oacute;lo brinda una importancia marginal al movimiento estudiantil). Todav&iacute;a har&iacute;a falta que llegaran a nacer los narodniki latinoamericanos; mientras tanto, el indigenismo es una farsa, la universidad es el planeta Marte y Francisco Juliao<sup><a href="#nota">6</a></sup> tiene raz&oacute;n al burlarse de los "fines de semana revolucionarios" de los estudiantes que van a probar suerte como campesinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto lleva al fracaso del MOEC colombiano (Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino), de la URJE en Ecuador (Uni&oacute;n Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas), de los febreristas paraguayos y del Movimiento del 14 de Junio en Santo Domingo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deteng&aacute;monos en el caso venezolano.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Los estudiantes de la Universidad de Caracas (25 mil de los 35 mil de todo el pa&iacute;s) se encuentran activos desde hace a&ntilde;os, desde la ca&iacute;da del dictador P&eacute;rez Jim&eacute;nez y la consolidaci&oacute;n inmediata de la democracia que fue, en gran medida, su obra bajo el gobierno provisional del almirante Larraz&aacute;bal. Luego se convertir&iacute;an, si no en l&iacute;deres, s&iacute; al menos en los inspiradores de la lucha armada contra Betancourt y Leoni. Ya en 1962, el profesor Humberto Cuenca (fallecido en 1965) escrib&iacute;a: "Todas las universidades del continente deben dar un entrenamiento militar a sus estudiantes &#91;...&#93; para defenderse no s&oacute;lo con la fuerza de la mente sino tambi&eacute;n con las armas"; y en 1964: "La vanguardia revolucionaria es estudiantil; el fen&oacute;meno se generaliza en Am&eacute;rica Latina".<sup><a href="#nota">8</a></sup> Desde 1959 hab&iacute;a sido el inspirador de las "brigadas universitarias", milicia estudiantil armada, para evitar un regreso ofensivo de la reacci&oacute;n apoyada por determinados sectores del ej&eacute;rcito. De hecho, desde 1959 el movimiento estudiantil no hizo otra cosa que sufrir fracasos. En lugar de originar un movimiento de masas, los estudiantes se apartaron de las masas, no fueron capaces de implicar a las barriadas<sup><a href="#nota">9</a></sup> contra el gobierno, no tuvieron el apoyo de los campesinos ni el de los obreros, e incluso perdieron el control de su base demogr&aacute;fica, las escuelas secundarias; perdieron la simpat&iacute;a de la que gozaban cuando se les atribu&iacute;a la ca&iacute;da del dictador y ese declive fue proporcional a la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen. A partir de 1959, momento de apogeo del movimiento, los estudiantes no han hecho m&aacute;s que batirse en retirada, a tal punto que en 1968 se limitaron a luchar para sobrevivir al interior de la universidad. El 14 de diciembre de 1966, el ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a pusieron fin a la extraterritorialidad del campus y, m&aacute;s adelante, los decretos de Leoni pr&aacute;cticamente dieron el control de la universidad al gobierno, el cual quedaba encargado de mantener el orden en ese lugar. Mientras que el &eacute;xodo de los estudiantes hacia las universidades privadas disminuye el n&uacute;mero de sus propios estudiantes, la Universidad de Caracas ya no ejerce su actividad m&aacute;s que sobre s&iacute; misma y su acci&oacute;n pol&iacute;tica se reduce al juego intelectual. En diez a&ntilde;os, el movimiento estudiantil venezolano conoci&oacute; los extremos del &eacute;xito y de la derrota.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Brasil el movimiento hab&iacute;a, de manera muy reciente (el movimiento de C&oacute;rdoba no hab&iacute;a triunfado en ese pa&iacute;s) obtenido &eacute;xitos brillantes: en 1963 la huelga de todas las universidades permiti&oacute; lograr la cogesti&oacute;n; y en 1966 y 1968 las protestas contra la represi&oacute;n en el medio estudiantil llegaron a preocupar al r&eacute;gimen. De hecho, los estudiantes fueron, en cada una de las ocasiones, incapaces de hacer que sus victorias llegaran al plano de la pol&iacute;tica. El &eacute;xito no implica un progreso; el movimiento no llega a movilizar a los estudiantes de modo permanente. Todo lo que hace es aparecer de vez en cuando mediante explosiones de fuerza variable. Una vez m&aacute;s, la fuerza y la debilidad del movimiento se encuentran en su autonom&iacute;a&#45;aislamiento. Lo que le otorga m&eacute;rito ante los ojos de la opini&oacute;n p&uacute;blica, y lo que puede arrastrar eventualmente a las multitudes, es el hecho de que aparece como independiente y, en consecuencia, como puro. Su debilidad se origina en lo mismo: debilitada la euforia de una victoria muy limitada cada vez (una medida cancelada, camaradas liberados), las ilusiones se disipan y se plantea la pregunta: "&iquest;Y ahora, qu&eacute; hacer?", interrogante que siempre permanece sin respuesta, ya que el movimiento est&aacute; aislado, sin v&iacute;nculos sociales o pol&iacute;ticos. Lo que plantea el problema en estos t&eacute;rminos: la alianza y la desaparici&oacute;n, o la autonom&iacute;a y la esterilizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos dos ejemplos demuestran que la eficacia de la acci&oacute;n pol&iacute;tica de los estudiantes est&aacute; ligada a la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. "La cantidad y la calidad de sus intervenciones est&aacute; ligada a la flexibilidad de las instituciones pol&iacute;ticas y a la fuerza de los grupos que representan los intereses establecidos".<sup><a href="#nota">11</a></sup> Los estudiantes siempre expresan una gran actividad, pero &eacute;sta tiene una repercusi&oacute;n variable. Frecuentemente en el centro de la oposici&oacute;n (y su gran papel comienza cuando las dem&aacute;s oposiciones est&aacute;n amordazadas: la universidad es la &uacute;ltima en ser controlada, &iquest;por qu&eacute;?, &iquest;acaso ser&aacute; porque los estudiantes son los hijos de los gobernantes?), los gobiernos les temen porque sus movimientos a menudo son incontrolables y desembocan en el martirio. Participaron en la ca&iacute;da de las dictaduras, y son los catalizadores que conllevan la intervenci&oacute;n positiva o negativa de los sectores verdaderamente decisivos; a menudo, el ej&eacute;rcito.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">All&iacute; donde existe un di&aacute;logo pol&iacute;tico activo, como en Chile, por ejemplo, los estudiantes ya no controlan la marcha de los acontecimientos y la direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica; no pueden m&aacute;s que integrarse a la democracia cristiana o al Frap (Frente de Acci&oacute;n Popular).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los reg&iacute;menes populistas tambi&eacute;n son poco influyentes: en M&eacute;xico, su influencia pol&iacute;tica es nula, a diferencia de lo que habitualmente pensamos. De julio a octubre de 1968 desempe&ntilde;aron un papel, el que se les dio. La crisis estudiantil se parece mucho, a partir del mes de julio, a una provocaci&oacute;n, como lo fue en 1966 el asunto de la Ciudad Universitaria, fabricado por la Presidencia de la Rep&uacute;blica para quitarse de encima al rector Ch&aacute;vez. Las escuelas vocacionales y el Instituto Polit&eacute;cnico &#91;Nacional&#93;, para acceder al cual las primeras preparan a los alumnos, se ponen en movimiento sistem&aacute;ticamente &#150;se trata de los elementos m&aacute;s inquietos y son los m&aacute;s violentos debido a su excepcional origen plebeyo&#150;, se les lanza a la calle... y sigue la represi&oacute;n. &iquest;Necesitamos pruebas de esta represi&oacute;n sistem&aacute;tica? Al principio, una pelea arreglada que enfrenta a varios cientos de alumnos de escuelas preparatorias (de la Universidad) y de las vocacionales. El suceso pertenec&iacute;a al &aacute;mbito de la sociolog&iacute;a de las bandas adolescentes y la pol&iacute;tica no ten&iacute;a nada que hacer all&iacute;; no ten&iacute;a nada de extra&ntilde;o y las autoridades siempre manifiestan la mayor de las indulgencias para este tipo de actividades, ya que los estudiantes pueden, en la cotidianeidad, parar e incendiar los autobuses por las razones m&aacute;s insignificantes. Para sorpresa de todos, los jovenzuelos (14 a 18 a&ntilde;os) fueron atacados por cerca de mil granaderos, quienes no contentos con despejar el lugar a culatazos ocuparon las escuelas, da&ntilde;ando todo lo que encontraban en su camino. La agitaci&oacute;n estudiantil resultante sirve para justificar la intervenci&oacute;n del ej&eacute;rcito: el 30 de julio a las 00:30 horas, los paracaidistas abren la Escuela Nacional Preparatoria n&uacute;mero 1 con un bazucazo. Una vez m&aacute;s, los medios empleados no tienen justificaci&oacute;n alguna. El mismo d&iacute;a, el presidente D&iacute;az Ordaz sale fuera de la capital en gira de trabajo. Hasta finales del siguiente mes el movimiento estudiantil organiza grandes manifestaciones. Despu&eacute;s de la del 13 de agosto (150 mil personas) busca el di&aacute;logo con el gobierno, ya que no tiene ninguna reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Los estudiantes reclaman la liberaci&oacute;n de los compa&ntilde;eros; la indemnizaci&oacute;n a los heridos y a las familias de los muertos (ocho muertos y cinco desaparecidos); el castigo a los culpables. El 30 &#91;de agosto&#93;, para sorpresa general, el ej&eacute;rcito ocupa Tlatelolco, barrio ultramoderno en el centro norte de la ciudad, so pretexto de impedir un mitin. Se piensa en un golpe de Estado militar ya que el ministro de Guerra, en su comunicado a la prensa, no menciona al poder civil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del 1 al 18 de septiembre el movimiento estudiantil vuelve a caer, a pesar del ametrallamiento del que son objeto, de noche, las escuelas preparatorias y El Colegio de M&eacute;xico, posiblemente por agentes del gobierno. El 18 por la noche el ej&eacute;rcito ocupa la Ciudad Universitaria, sin que se entienda por qu&eacute;; el 24, los granaderos pretenden ocupar el Polit&eacute;cnico y son rechazados; el ej&eacute;rcito interviene y debe recular dos veces frente a la inaudita resistencia de los estudiantes, pr&aacute;cticamente desarmados. Se recogen dos fusiles calibre 22 y un mont&oacute;n de pistolas de bajo calibre. La Associated Press anuncia la muerte de 19 estudiantes. El movimiento parece acabado puesto que la Universidad no apoya un &aacute;pice al Poli, considerado como demasiado comprometedor; se conforma con peque&ntilde;os m&iacute;tines para explicar a la gente que los estudiantes no tienen nada que ver con la violencia. El 26, mitin en Tlatelolco, sin incidentes. El 2 de octubre, el secretario de Gobernaci&oacute;n declara, a las 14:00 horas: "El camino est&aacute; abierto para una resoluci&oacute;n total de los problemas expuestos en las reivindicaciones estudiantiles &#91;...&#93; ". Y el mismo d&iacute;a, a las 18:15, comienza la masacre de Tlatelolco, llevada a cabo de acuerdo con un plan bien montado. Doscientos muertos, quinientos heridos, dos mil arrestados, represi&oacute;n fuera de la capital que golpea &aacute;mbitos que no tienen nada que ver con los estudiantes, inicio de la caza de brujas entre los intelectuales, delaciones. El 9 se abren pl&aacute;ticas cordiales entre el Comit&eacute; de Huelga estudiantil (&iquest;de d&oacute;nde sale, ya que sus miembros fueron arrestados y probablemente fusilados &#91;comunicado de Reuters&#93; en Tlatelolco?) y los representantes de un presidente que se hab&iacute;a negado al di&aacute;logo durante dos meses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos frente a un caso ejemplar: se hace estallar un problema, desde luego existente, que no est&aacute; maduro, para liquidarlo (es cierto que Par&iacute;s inspir&oacute; mucho m&aacute;s al gobierno que a los estudiantes mexicanos) y para utilizarlo con otros fines. Cada vez que el movimiento amenaza con apagarse, el gobierno golpea: la influencia pol&iacute;tica del movimiento es nula; el movimiento nunca se gan&oacute; a las otras capas de la poblaci&oacute;n. Los obreros, en particular, le son violentamente hostiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sucedi&oacute; exactamente lo mismo en muchos otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, en tiempos de Vargas, de Per&oacute;n, del &#91;Movimiento Nacional Revolucionario&#93; MNR boliviano. En una sociedad en que los grupos de presi&oacute;n son d&eacute;biles (Bolivia) los estudiantes pueden desempe&ntilde;ar un papel importante, justamente donde el juego pol&iacute;tico est&aacute; bloqueado, igual que en Brasil. Sin embargo, en los dos casos su estrecha base social los detiene. Capaces de derrocar al poder no pueden tomarlo; como fue el caso para el gobierno estudiantil de Grau San Mart&iacute;n en Cuba, en 1933, quien se muri&oacute; incluso antes de que Batista lo reemplazara. Son los ej&eacute;rcitos y no los estudiantes quienes llenan el vac&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el origen de la crisis estudiantil mexicana de 1968 est&aacute; el presidente de la Rep&uacute;blica, que es reincidente: &#91;su estrategia consiste en&#93; desencadenar un problema latente para ajustar cuentas, lo que permite, al mismo tiempo, desplazar los verdaderos problemas. Las cuentas se ajustaron, pero el aprendiz de brujo le ech&oacute; la mano al ej&eacute;rcito. Lo utiliz&oacute; de manera imprudente durante dos a&ntilde;os, otorg&aacute;ndole un papel pol&iacute;tico. En la intervenci&oacute;n del ej&eacute;rcito se dio un salto cuantitativo &#150;de quinientos hombres en provincia a diez mil en la capital&#150; que se vuelve cualitativo y coloca a M&eacute;xico, de hecho, bajo el dominio de los militares. Golpe militar que puede consolidarse como tal, o evolucionar hacia la toma visible del poder. Esto no se har&aacute; a la manera fascista, ya que &#91;Garc&iacute;a&#93; Barrag&aacute;n (el ministro) no es un "gorila" sino un "aut&eacute;ntico revolucionario", un general de los a&ntilde;os veinte, amigo de C&aacute;rdenas, el gran presidente de la reforma agraria y de la nacionalizaci&oacute;n del petr&oacute;leo. El golpe de Estado o la toma legal del poder (el hombre de los militares en las elecciones de 1970, que ya se habr&aacute; decidido en 1969) se presentar&iacute;a como la intervenci&oacute;n de la verdadera revoluci&oacute;n mexicana contra la reacci&oacute;n y Estados Unidos. &iquest;Acaso los generales peruanos no nacionalizaron el petr&oacute;leo en octubre de 1968? Recordemos una vez m&aacute;s a Batista en 1933, o a Barrientos en 1964 luego de que los motines estudiantiles de Cochabamba derrocaran a Paz Estensoro. Y las palabras de Passarinho, ministro del Trabajo brasile&ntilde;o, deben tomarse en serio cuando el 11 de julio de 1968 dijo que la agitaci&oacute;n estudiantil corr&iacute;a el riesgo de llevar a una fascistizaci&oacute;n del r&eacute;gimen que har&iacute;a a&ntilde;orar a Castell&oacute; Branco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1960 se produce el retroceso: en 1964 cae Goulart; en 1966 cae Illia sin que los estudiantes pudieran hacer nada. En 1966, el presidente colombiano Lleras Restrepo y el presidente venezolano Leoni atentaron contra el estatuto universitario sin que los estudiantes pudieran siquiera defenderse. Que un poder tan grande se reduzca a nada en tan poco tiempo plantea el problema de las bases del movimiento, de sus or&iacute;genes sociales y de su ideolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALISTAIR HENNESSY<sup><a href="#nota">12</a></sup> ofrece el siguiente cuadro:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/soc/v23n68/a7c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudiantes o bien provienen de las clases medias bajas y, en ese caso, la universidad les dar&aacute; el diploma, es decir, el medio para hacer crecer su seguridad; o bien proceden de las clases medias acomodadas y, en ese caso, el diploma les permitir&aacute; conservar su situaci&oacute;n de clase, los proteger&aacute; de la proletarizaci&oacute;n. Los hijos de obreros y de campesinos s&oacute;lo representan el 7% de los estudiantes de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dichos estudiantes, surgidos de las clases medias, adoptan un extremismo de izquierda que no corresponde en nada con su situaci&oacute;n de clase y que es dif&iacute;cil de explicar mediante razones "positivas". La ideolog&iacute;a explica la actitud de estos privilegiados que parecen combatir los intereses de las clases de las cuales descienden. Esta ideolog&iacute;a contraria a sus intereses nace, en principio, de una frustraci&oacute;n fundamental y sin la cual no se entender&iacute;a nada: la inadecuaci&oacute;n absoluta de las universidades a las necesidades del pa&iacute;s; no contribuyen a su progreso sino que, en &uacute;ltima instancia, representan un obst&aacute;culo para el mismo; no producen los expertos necesarios e inquietan a los estudiantes al no proponerles m&aacute;s que un porvenir oscuro para la mayor&iacute;a, o la salida hacia Estados Unidos para los privilegiados. Por lo tanto, el extremismo pol&iacute;tico va acompa&ntilde;ado de la incompetencia acad&eacute;mica; la situaci&oacute;n es a&uacute;n peor en las escuelas secundarias, que juegan un papel esencial en la agitaci&oacute;n estudiantil, escuelas superpobladas donde ense&ntilde;an maestros incapaces, mal pagados y menospreciados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A todo lo anterior el estudiante responde mediante un confusionismo contestatario, en apariencia revolucionario y marxista, en los hechos apol&iacute;tico y descontento. Las tomas de posici&oacute;n representan las antiposiciones de individuos que viven en situaci&oacute;n an&oacute;mica. El descr&eacute;dito total de los partidos tradicionales le cierra al estudiante una posible v&iacute;a de integraci&oacute;n, la afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica, y lo vuelve receptivo a cualquier ideolog&iacute;a cr&iacute;tica y simplificadora; la peque&ntilde;a burgues&iacute;a &#150;incluso si el t&eacute;rmino no es el adecuado&#150;, acorralada entre el pueblo y los grupos dirigentes, siempre ha sido la fracci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s radical, "aventurera", la menos consciente de la fuerza de los partidos y de las masas. Siempre ha sido catastr&oacute;fica, cuando no insensata, en su acci&oacute;n pol&iacute;tica, arroj&aacute;ndose en un extremismo delirante y abandonando a los obreros y a los campesinos a la represi&oacute;n a partir del momento en que el asunto se pone caliente. Esta ruptura entre el estudiante y el mundo se traduce en la demagogia irresponsable de movimientos como el Copei (Comit&eacute; Pol&iacute;tico Electoral Independiente) en Venezuela; la A&ccedil;&agrave;o Popular en Brasil; o los MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) de Venezuela y de Per&uacute;. Estas formaciones que se creen marxistas s&oacute;lo son radicales, y unen el idealismo de la juventud al puritanismo intolerante de las clases medias en expansi&oacute;n. Su utopismo radical se manifiesta mediante un horror metaf&iacute;sico respecto de la organizaci&oacute;n y la movilizaci&oacute;n de las masas; y con los movimientos milenaristas comparten la esperanza de una liberaci&oacute;n pr&oacute;xima y total del hombre en un mundo totalmente bueno y bello; su negaci&oacute;n absoluta de la sociedad; y la ausencia de planes para reformar una sociedad que los englobe. Se refugian entonces en una actitud contestataria vehemente y est&eacute;ril. Por lo tanto, &iquest;hasta d&oacute;nde puede llegar este comportamiento contrario a sus intereses de clase? Se puede poner en duda su capacidad para asumirlo hasta el fin. &iquest;Amenazan verdaderamente con su comportamiento real a los grupos de los que surgen? En todas partes existe un abismo entre las declaraciones ideol&oacute;gicas y su contenido efectivo; en este caso, ello es todav&iacute;a m&aacute;s cierto. &iquest;Acaso no ocultan su deseo de llegar al poder? Despu&eacute;s de todo, &iquest;no es la universidad una escuela de cuadros pol&iacute;ticos?; &iquest;no salieron Betancourt y Leoni de all&iacute;? Am&eacute;rica Latina siempre fue gobernada por los licenciados y los generales... y los estudiantes quieren cambiar el mundo, es cierto, pero mientras tanto obtienen los diplomas necesarios para integrarse a la sociedad, y tanto en Per&uacute; como en Chile un gobierno h&aacute;bil canaliza sus energ&iacute;as en actividades inspiradas en los <i>Cuerpos de Paz: Cooperaci&oacute;n Popular Universitaria</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La facilidad con la cual los estudiantes obtienen favores y dinero de las organizaciones pol&iacute;ticas les ha dado la ilusi&oacute;n de la omnipotencia. De hecho, esos pol&iacute;ticos utilizan a los estudiantes m&aacute;s de lo que &eacute;stos influyen en la vida pol&iacute;tica", dec&iacute;a un l&uacute;cido l&iacute;der estudiantil, y finalmente s&oacute;lo es en tanto masa manipulable que los estudiantes participan en la vida pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;El porvenir? Los gobiernos, incapaces de reformar las universidades, evitan el conflicto duplicando las universidades aut&oacute;nomas mediante institutos y privilegiando a las universidades privadas, frecuentemente cat&oacute;licas y siempre caras. La primera consecuencia de la crisis mexicana es que, ya en octubre de 1968, las inscripciones a las universidades de origen estadounidense, como la "Universidad de las Am&eacute;ricas", o a las jesuitas, como la "Iberoamericana", se duplicaron. La mayor&iacute;a de los estudiantes ejemplifican las aspiraciones de su grupo social: riqueza, seguridad, prestigio, y su activismo s&oacute;lo proviene de su inquietud: una vez que se titulan, se calman; en cada generaci&oacute;n, s&oacute;lo unos pocos permanecen fieles a sus ideas de juventud; los m&aacute;s inquietos se exilian y regresan sosegados; la mayor&iacute;a se hunde en la inconciencia de las clases medias o en el cinismo conformista de los dirigentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la idea sociol&oacute;gica del conflicto de las generaciones no funciona, puesto que un estudio llevado a cabo en Chile demuestra que los hijos de los democristianos, as&iacute; como los de los miembros del Frap (Frente de Acci&oacute;n Popular) retoman las actitudes pol&iacute;ticas de sus padres en un 94%. El activismo estudiantil chileno no pone de manifiesto el conflicto entre las generaciones sino m&aacute;s bien la politizaci&oacute;n general; esta continuidad pol&iacute;tica de las generaciones podr&iacute;a explicar la lentitud de los cambios en Am&eacute;rica y el car&aacute;cter milagroso de la revoluci&oacute;n cubana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuba es el &uacute;nico pa&iacute;s que lleg&oacute; a adaptar el sistema universitario a las necesidades de un pa&iacute;s subdesarrollado y sigue siendo cierto el hecho de que la reforma universitaria no es posible sin una revoluci&oacute;n total.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe otra alternativa universitaria la cual, por cierto, no es revolucionaria: concentraci&oacute;n del poder, racionalizaci&oacute;n, burocratizaci&oacute;n y despersonalizaci&oacute;n; en resumen, la universidad estadounidense, la universidad&#45;empresa que tiene contratos con el gobierno y con la industria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; se puede concluir? En Am&eacute;rica Latina se producen cambios... pero no aquellos que se esperaban: el prestigio y los valores de los sistemas en funcionamiento no han sido quebrantados y por todas partes se regresa a un centralismo semiautoritario que otorga la supremac&iacute;a a un Estado desp&oacute;tico parecido, curiosamente, a la monarqu&iacute;a de los Borbones. Las poblaciones rurales aportan a la ciudad su aceptaci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a y del patrocinio; los obreros luchan por mejorar una situaci&oacute;n que ya les es favorable (relativamente, al menos); los militares, surgidos de la clase media baja, quieren el orden. Se ha cre&iacute;do demasiado en las promesas de los grupos que hablan de progreso (ej&eacute;rcito e Iglesia), o de revoluci&oacute;n (estudiantes e intelectuales); lo que esos grupos pretenden es que la sociedad tradicional de clase alta, con sus valores y sus privilegios, se extienda a la naci&oacute;n; los estudiantes, a pesar de su radicalismo verbal, pasan con una facilidad desconcertante a la ortodoxia, esperan de la universidad su seguridad y, probablemente, esta &uacute;ltima constituye la mejor explicaci&oacute;n para entender que los agitadores se transformen en respetables titulados. El diploma es un fetiche que hace milagros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, el movimiento estudiantil no sale de la encrucijada. Los peri&oacute;dicos tendr&aacute;n siempre &#91;sus notas&#93; a la una: atentados a la autonom&iacute;a universitaria y a m&aacute;rtires estudiantiles,<sup><a href="#nota">14</a></sup> aunque ello no cambiar&aacute; gran cosa. El inter&eacute;s de esta experiencia amarga: descubrir la falsedad de los movimientos estudiantiles como &eacute;lite revolucionaria, no es dejarnos en el escepticismo sino despertar en nosotros la duda absoluta y hacernos cuestionar no s&oacute;lo a los estudiantes sino a todos los grupos que buscan, de hecho, la integraci&oacute;n al sistema. &iquest;Por qu&eacute; la revoluci&oacute;n cubana no hizo explotar el continente? Se nos dir&aacute; que Estados Unidos est&aacute; vigilante; es una respuesta un poco f&aacute;cil, aunque sea parcialmente cierta, la cual les dar&aacute;, sobre todo, tranquilidad de conciencia a los funcionarios que no son "nasserianos"; a la <i>intelligentzia</i> que no es revolucionaria; a la Iglesia que lo es a&uacute;n menos y que habla todav&iacute;a m&aacute;s. Ante la ausencia de reformistas sinceros o de verdaderos revolucionarios, Am&eacute;rica Latina volvi&oacute; a caer en lo que Claudio V&eacute;liz llama "la encrucijada hispana", la del gobierno central paternalista. Quiz&aacute;s la paja sea yanqui, pero &iquest;y la viga?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Publicado originalmente en franc&eacute;s, en Esprit, mayo de 1969, traducci&oacute;n de M&oacute;nica Portnoy,</i> <a href="mailto:mportnoy@colmex.mx">mportnoy@colmex.mx</a>, <i>agosto de 2008. Se ha respetado la notaci&oacute;n y el sistema de referencias a pie de p&aacute;gina, que no es el que se utiliza en Sociol&oacute;gica, para respetar al m&aacute;ximo la versi&oacute;n original del art&iacute;culo que se presenta &#91;nota del editor&#93;.</i></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Joseph Fischer, en revista Minerva, vol. II, n&uacute;m. 1, p. 40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697948&pid=S0187-0173200800030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Juan Oswaldo Yegros y Doria Berdichevsky, Universidad y estudiantes; universidad y peronismo, Buenos Aires, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697950&pid=S0187-0173200800030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Herbert Matthews, The Cuban Story, 1961, p. 144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697952&pid=S0187-0173200800030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Hugh Thomas, Middle Class Politics and the Cuban Revolution, 1967, p. 259.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697954&pid=S0187-0173200800030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Carlos Franqui, Le livre des douze.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697956&pid=S0187-0173200800030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Cambao, La face cach&eacute;e du Br&eacute;sil, M&aacute;spero, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697958&pid=S0187-0173200800030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase Orlando Albornoz, "Activismo pol&iacute;tico estudiantil en Venezuela", Aportes, n&uacute;m. 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697960&pid=S0187-0173200800030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Humberto Cuenca, Ej&eacute;rcito, universidad y revoluci&oacute;n, Buenos Aires, 1962; y La universidad revolucionaria, Caracas, 1964, p. 71</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697962&pid=S0187-0173200800030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Nota de la traductora: el autor se refiere a los bidonvilles, t&eacute;rmino franc&eacute;s que tiene distintas acepciones en Am&eacute;rica Latina: cinturones de pobreza, favelas, villas miseria, barriadas, barrios perif&eacute;ricos, pueblos j&oacute;venes, barracas, chabolas, etc&eacute;tera.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697963&pid=S0187-0173200800030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Chris Hamilton, The Political Students and National Politics in Venezuela, Cambridge, Massachussets, 1967.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697965&pid=S0187-0173200800030000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Myron Glazer, "Las actitudes y actividades pol&iacute;ticas de los estudiantes de la Universidad de Chile", Aportes, n&uacute;m. 5, pp. 43&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697967&pid=S0187-0173200800030000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Alistair Hennessy, University Students in National Politics, 1967, p. 137.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697969&pid=S0187-0173200800030000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> V&eacute;anse, La reforma de la ense&ntilde;anza superior en Cuba, 1962; y Carlos Rafael Rodr&iacute;guez, "La reforma universitaria en Cuba", Principios, julio de 1962, Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697971&pid=S0187-0173200800030000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Se puede deplorar la actitud pol&iacute;tica de los estudiantes del Polit&eacute;cnico, v&iacute;ctimas de una provocaci&oacute;n a la cual no hubieran querido hacer caso; nunca se dir&aacute; lo suficiente respecto de qu&eacute; tan admirable fue su valent&iacute;a. Como excepci&oacute;n entre los estudiantes, los del "Poli" no son ni privilegiados ni oportunistas. No es casualidad si un centinela respond&iacute;a, despu&eacute;s de los combates, a las buenas conciencias que le dec&iacute;an con indignaci&oacute;n: "&#150;Pero usted podr&iacute;a tener a sus hijos entre ellos. &#150;Yo no tengo hijos, pero tengo dos hermanos que estudian en el Polit&eacute;cnico". Alumnos y profesores tienen, efectivamente, un origen proletario. Fueron incre&iacute;blemente valerosos, puesto que no murieron por inconciencia o por accidente: se les conmin&oacute; a que evacuaran su escuela y, conscientes de lo que les esperaba, desarmados, se negaron. Si hubiesen estado armados, del Polit&eacute;cnico s&oacute;lo habr&iacute;a quedado piedra sobre piedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9697973&pid=S0187-0173200800030000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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