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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Iv&aacute;n H. Pliego Moreno<sup>1</sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> <i>Profesor&#45;investigador del Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, M&eacute;xico, D. F. Editor de Sociol&oacute;gica.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ivanpliego@hotmail.com">ivanpliego@hotmail.com</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tentaci&oacute;n de hacer un n&uacute;mero casi monogr&aacute;fico o conmemorativo de Sociol&oacute;gica, habida cuenta de la "disponibilidad" (enti&eacute;ndase necesidad de definir un tema para el n&uacute;mero 68), en el cuatrimestre en que se cumpl&iacute;a el cuarenta aniversario del movimiento estudiantil de 1968, era muy grande. La sugerencia inmediata de Jorge Volpi para hacerlo, conjugada con la siempre incitante propuesta de Oscar Wilde sobre la mejor forma de deshacerse de una tentaci&oacute;n (cediendo a ella), se encargaron del resto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego que no se trataba de una cuesti&oacute;n banal. El movimiento estudiantil de 1968 se ha convertido en referencia obligada de la transici&oacute;n pol&iacute;tica finisecular mexicana. Y los movimientos sociales, sean &eacute;stos de car&aacute;cter gremial, regional o de nuevo cu&ntilde;o, como aprendimos a definirlos en la segunda mitad del siglo XX, han sido la raz&oacute;n de ser de la sociolog&iacute;a. Entendemos que el significado e inter&eacute;s anal&iacute;tico de dichos movimientos est&aacute; en escudri&ntilde;ar en ellos evidencias de transformaciones profundas de la din&aacute;mica social, pues lo que est&aacute; en cuesti&oacute;n es presumiblemente, por un lado, una nueva forma de hacer pol&iacute;tica y, por el otro, una nueva forma de sociabilidad. Por lo tanto, y siguiendo la propuesta de Elizabeth Jelin (1986), los movimientos sociales son sobre todo movimientos de resistencia y de protesta social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en el tejido de los movimientos urbanos como en los movimientos de mujeres, trabajadores, estudiantes, ambientalistas, defensores de derechos humanos o animales, los movimientos sociales tienen una columna vertebral com&uacute;n, am&eacute;n de su especificidad problem&aacute;tica. En las d&eacute;cadas de 1980 e inmediatas anteriores, por ejemplo, muchos movimientos ten&iacute;an como objetivo central la lucha por la democracia, a pesar de que cada uno de ellos atend&iacute;a una agenda de intereses espec&iacute;fica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, un fen&oacute;meno hist&oacute;rico, nos se&ntilde;ala Marc Bloch (1984: 31&#45;32) &#150;y recordemos que ning&uacute;n an&aacute;lisis hist&oacute;rico puede ser tal sin su correspondiente an&aacute;lisis pol&iacute;tico&#150;, "nunca puede ser explicado en su totalidad fuera del estudio de su momento".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El M&eacute;xico ol&iacute;mpico fue escenario del parturiente malestar de una sociedad deseosa de presentarse al mundo como una sociedad moderna y civilizada de la segunda mitad del siglo XX, en la que el mundo entero quer&iacute;a aliviar sus heridas del reciente holocausto. Sin embargo, la sociedad mexicana manten&iacute;a un r&eacute;gimen autoritario bajo el andamiaje de la ret&oacute;rica revolucionaria que lo condujo al poder, en el cual se enquist&oacute; conculcando las libertades sociales y pol&iacute;ticas que predicaba al mundo como su tarjeta de presentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El movimiento estudiantil de 1968 perturb&oacute; la tranquilidad social que reinaba, en apariencia, en la sociedad mexicana. Hizo evidentes, para muchos sectores antes proclives al aplauso irreflexivo a las autoridades, formas de actuaci&oacute;n gubernamental poco democr&aacute;ticas y en cambio autoritarias y hasta intolerantes y represivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La democracia formal de un r&eacute;gimen que arg&uuml;&iacute;a su legitimidad en la ret&oacute;rica revolucionaria de un movimiento social de medio siglo antes, heredero de las tradiciones libertarias y de la justicia social de principios de siglo, sucumbi&oacute; ante una revuelta estudiantil que puso en jaque, m&aacute;s por instinto que por proyecto, una forma de hacer pol&iacute;tica y un modelo de expresi&oacute;n cotidiana de asumir las libertades democr&aacute;ticas de un sistema, hasta entonces s&oacute;lo criticado por peque&ntilde;os partidos radicalizados y poco representativos de las inquietudes sociales habituales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un efecto de bola de nieve, las manifestaciones callejeras se tornaron en seria amenaza para la tranquilidad de una ciudad que estaba a punto de ser anfitriona de la fiesta m&aacute;s universal del deporte. Esta circunstancia, seg&uacute;n se pudo apreciar al poco tiempo, urgi&oacute; al gobierno a tomar medidas represivas sin precedente, mientras que la sociedad mexicana olvidaba muy pronto su quejumbroso asombro para imbuirse del esp&iacute;ritu ol&iacute;mpico. Las circunstancias hicieron surgir, a partir de un fr&iacute;volo enfrentamiento entre colores colegiales, un movimiento que se ha pretendido piedra angular de la democracia del siglo XXI mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidencialismo, principal caracter&iacute;stica del sistema pol&iacute;tico mexicano de entonces, mostr&oacute; que era el principio y el fin de la pol&iacute;tica mexicana. Qu&eacute; grado de influencia tuvo aquel movimiento estudiantil para trastocar su propia conciencia autoritaria e iniciar un viaje de redefinici&oacute;n sist&eacute;mica es algo que a&uacute;n sigue debati&eacute;ndose.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contexto internacional, aunque no fuera esencial para el desarrollo del conflicto estudiantil mexicano, no puede hacerse de lado; se trata de la &eacute;poca de las revueltas juveniles que, con mayor raz&oacute;n que antes, y de hecho, con raz&oacute;n o sin ella, por instinto y autodefinici&oacute;n generacional, se manifiestan en contra del orden establecido. A nivel regional, la Revoluci&oacute;n Cubana fue un verdadero parte aguas entre dos momentos hist&oacute;ricos de la realidad social hemisf&eacute;rica de las d&eacute;cada de los sesenta. Atr&aacute;s hab&iacute;an quedado los grandes momentos de las organizaciones estudiantiles de fines de los cuarenta y principios de los cincuenta, raz&oacute;n por la que se especula que el ambiente internacional, en donde el mayo parisino y la primavera de Praga jugaron un papel motivacional para los j&oacute;venes mexicanos de los sesenta, tuvo en ellos especial influencia. Como lo escribi&eacute;semos reci&eacute;n egresados de la carrera de sociolog&iacute;a pol&iacute;tica de la UAM Azcapotzalco en 1989, como estudiantes de alguna forma herederos de las frustraciones de nuestros maestros:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n de nuestra generaci&oacute;n contrastaba con aqu&eacute;lla a la que pertenecieron muchos de nuestros profesores, la llamada generaci&oacute;n de 1968, cuyas caracter&iacute;sticas son una s&iacute;ntesis contradictoria, ya que si bien fueron sujetos de una utop&iacute;a democr&aacute;tica y liberadora, su fracaso pol&iacute;tico parcial llev&oacute; a muchos de ellos a la decepci&oacute;n, la incredulidad y el desencantamiento &#150;de los que en parte el recept&aacute;culo fuimos sus alumnos&#150; sobre las posibilidades de un futuro emancipado (Gonz&aacute;lez y Pliego, 1989).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que s&iacute; es innegable es que dicho movimiento gener&oacute; una amplia corriente de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre la realidad pol&iacute;tica nacional; a decir de algunos investigadores locales fue el inicio de una autocr&iacute;tica del Estado mexicano para flexibilizar su proceder, abriendo paso a reformas pol&iacute;tico&#45;electorales que han ido transformando la realidad de nuestro pa&iacute;s hasta nuestros d&iacute;as. Para otros, sin embargo, el 68 no fue sino un eslab&oacute;n m&aacute;s en el azaroso camino de construcci&oacute;n democr&aacute;tica del siglo XX mexicano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero de Sociol&oacute;gica encontraremos diversas propuestas de lecturas sobre distintos hechos vinculados al movimiento estudiantil de 1968. Son perspectivas diversas, y en ocasiones divergentes, que giran en torno a un hecho hist&oacute;rico que ha dado pie a multiplicidad de interpretaciones y reflexiones acad&eacute;micas que no s&oacute;lo incumben a la sociolog&iacute;a. Nunca mejor sustento concreto para la interdisciplinariedad del an&aacute;lisis pol&iacute;tico, hist&oacute;rico, sociol&oacute;gico y cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abre la secci&oacute;n tem&aacute;tica el art&iacute;culo de Mario Gonz&aacute;lez Rub&iacute;, quien presenta un panorama de las universidades mexicanas en la d&eacute;cada de los sesenta. En "La educaci&oacute;n superior en los sesenta: los atisbos de una transformaci&oacute;n sin retorno", Gonz&aacute;lez Rub&iacute; nos provee del contexto hist&oacute;rico, acad&eacute;mico y cultural de la &eacute;poca. Tradicionalmente elitistas, las universidades eran refugio natural de los v&aacute;stagos de las clases acomodadas y term&oacute;metro de la exclusi&oacute;n social. El trabajo de Gonz&aacute;lez Rub&iacute; echa luz en los antecedentes del movimiento estudiantil de 1968, abordando la composici&oacute;n en estratos sociales del estudiantado mexicano y su evoluci&oacute;n paulatina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Daniel Caz&eacute;s Menache, "La Universidad en los procesos de democratizaci&oacute;n", mezcla de manifestaci&oacute;n vivencial y de an&aacute;lisis pol&iacute;tico, es una de esas constantes en la interpretaci&oacute;n de la naturaleza del movimiento estudiantil a posteriori, con un an&aacute;lisis hist&oacute;rico de los movimientos universitarios&#45;juveniles y su impronta en diversas latitudes y &eacute;pocas. Para el caso de M&eacute;xico, Caz&eacute;s incorpora elementos de profundidad ideol&oacute;gica y organizacional que no parecen ser parte constitutiva de los prop&oacute;sitos iniciales del movimiento, sino parte de su autodefinici&oacute;n al calor de los acontecimientos, pero sobre todo de sus a&ntilde;os muy posteriores, al dotarlo de la premisa democratizadora de las siguientes d&eacute;cadas. Es a trav&eacute;s de esta lente que se mira la acci&oacute;n universitaria en los procesos de formaci&oacute;n de los sujetos sociales; en la construcci&oacute;n cotidiana de la hegemon&iacute;a y el consenso; en la cr&iacute;tica de las relaciones sociales; y en la formulaci&oacute;n de proyectos para el cambio. A la manera de Silvio Rodr&iacute;guez, Caz&eacute;s parece decir: "S&eacute; demasiado, me convierto en mi saber".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el art&iacute;culo de Alberto del Castillo, "El movimiento estudiantil de 1968 narrado en im&aacute;genes", es una aportaci&oacute;n novedosa &#150;algunos dir&iacute;an extra&ntilde;a&#150; a la sociolog&iacute;a anal&iacute;tica. La naturaleza del material de Del Castillo, gr&aacute;fico y mucho de &eacute;l in&eacute;dito, pasado por el tamiz de la autocensura que ciertos medios period&iacute;sticos asumieron, hace m&aacute;s que justificable su aparici&oacute;n en Sociol&oacute;gica. Es verdad que no es el t&iacute;pico material de nuestra revista pero, al tratarse &eacute;ste casi de un n&uacute;mero conmemorativo, abre una veta heterodoxa para interpretar un fen&oacute;meno social contempor&aacute;neo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios sobre el movimiento estudiantil de 1968 han subestimado casi siempre el papel de las fotograf&iacute;as y se han concentrado en otro tipo de documentos orales y escritos. En su art&iacute;culo, Del Castillo realiza un ejercicio particular, "siguiendo las coordenadas can&oacute;nicas del 68, pero invirtiendo los par&aacute;metros convencionales para dar la voz al testimonio de los fot&oacute;grafos y al uso editorial de sus im&aacute;genes". La "lectura" de las im&aacute;genes de diversos hechos ocurridos entre julio y octubre de 1968 en la ciudad de M&eacute;xico es una bocanada de aire fresco en estas p&aacute;ginas, acostumbradas a las letras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, con similar sustento dual de vivencia propia y reflexi&oacute;n decantada por los a&ntilde;os y por la madurez anal&iacute;tica de su autor, el art&iacute;culo de Oth&oacute;n Quiroz se propone adentrarse en las entra&ntilde;as del movimiento estudiantil como expresi&oacute;n colectiva de una manifestaci&oacute;n sociopol&iacute;tica subconsciente, que arrojar&iacute;a los m&uacute;ltiples efectos culturales e ideol&oacute;gicos que nutrir&iacute;an las propuestas de distintas corrientes pol&iacute;tico&#45;partidarias de entonces a nuestros d&iacute;as. En "Nuestros varios sesenta y ochos: memoria y olvido, mitos e institucionalizaci&oacute;n", Quiroz compara y contrasta diversas visiones de un mismo acontecimiento a lo largo de cuatro d&eacute;cadas. Dichas percepciones, desde las voces cr&iacute;ticas hasta las "voces autorizadas", conforman el multicolor panorama del movimiento estudiantil que se asume y se vive con distinta esencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n de "Varia sociol&oacute;gica", solitario aparece el trabajo de Nelson Arteaga Botello, "Vulnerabilidad y desafiliaci&oacute;n social en la obra de Robert Castel", en el cual se efect&uacute;a una disecci&oacute;n de dichos conceptos, a partir de la microsociolog&iacute;a de Erving Goffman, as&iacute; como de la teor&iacute;a geneal&oacute;gica de Michael Foucault. Con ambos autores, sugiere Arteaga, Castel construye una imagen del individuo moderno sustentada en pilares institucionales que son resultado de procesos hist&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n de "Traducciones y entrevistas" se presenta, como complemento de la secci&oacute;n tem&aacute;tica, un art&iacute;culo de Jean Meyer sobre los movimientos estudiantiles en Am&eacute;rica Latina en 1968. Originalmente aparecido en Esprit, en mayo de 1969, se publica aqu&iacute; por primera vez en espa&ntilde;ol, traducido por M&oacute;nica Portnoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de las experiencias personales que contin&uacute;an alimentando el an&aacute;lisis del movimiento estudiantil de 1968 se incluyen dos entrevistas realizadas a sendos l&iacute;deres estudiantiles de aquel tiempo, protagonistas principales de la odisea, Ra&uacute;l &Aacute;lvarez Gar&iacute;n y Gilberto Guevara Niebla, quienes no s&oacute;lo tuvieron la oportunidad de re&#45;vivir y re&#45;valorar su participaci&oacute;n en dicho episodio, sino de analizar y de evaluar dicho movimiento "desde fuera", al abordarlo como un movimiento social trascendental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n de "Rese&ntilde;as" aparece una de Selene Aldana de la obra de Carlos Fuentes, Los 68, Par&iacute;s&#45;Praga&#45;M&eacute;xico; y otra de Bianca Gardu&ntilde;o del libro de Gilberto Guevara, 1968. <i>Largo camino a la democracia</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferenc Feh&eacute;r (1996), quien ha dedicado sus reflexiones, entre otros temas, a la posmodernidad y a sus diversas expresiones, sostiene que es posible se&ntilde;alar que la historia de la modernidad ha revelado que cada soluci&oacute;n de un problema social ha producido un nuevo problema social, <i>ad infinitum</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero tendremos la ocasi&oacute;n de abrevar en distintas visiones sobre lo ocurrido hace cuarenta a&ntilde;os; contrastar con lo dicho hace veinte a&ntilde;os; y constatar que el principal lema heredado del movimiento estudiantil del 68 mexicano, que "no se olvida", sigue siendo un acicate para el aprendizaje. En t&eacute;rminos sociales, ello representa el sustento esencial de los proyectos de futuro, lo que motiva la acci&oacute;n pol&iacute;tica de una sociedad que quiere cambiar, moverse continuamente hacia un porvenir mejor. Seg&uacute;n nos lo ha propuesto Feh&eacute;r, es porque se renueva con otros problemas sociales <i>ad infinitum</i> que el "no se olvida" se sigue escuchando, sea por el 2 de octubre o por el 6 de julio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch, Marc 1984 <i>Introducci&oacute;n a la historia</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, col. "Breviarios", M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9630083&pid=S0187-0173200800030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Feh&eacute;r, Ferenc 1996 "Cr&iacute;tica a la pol&iacute;tica del vac&iacute;o", <i>Fractal</i>, vol. I, n&uacute;m. 1, abril&#45;junio, pp. 135&#45;158.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9630085&pid=S0187-0173200800030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez B&aacute;rcenas, Facundo e Iv&aacute;n H. Pliego Moreno 1989 <i>Pol&iacute;tica y modernidad. Hacia la refundamentaci&oacute;n del proyecto pol&iacute;tico</i>, trabajo terminal, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, M&eacute;xico, D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9630087&pid=S0187-0173200800030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jelin, Elizabeth 1986 "Otros silencios, otras voces: el tiempo de la democratizaci&oacute;n en la Argentina", en F. Calder&oacute;n Guti&eacute;rrez (comp.), <i>Los movimientos sociales ante la crisis</i>, UNU&#45;CLACSO&#45;IISUNAM, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9630089&pid=S0187-0173200800030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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