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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Explaining Social Behaviour. More on Nuts and Bolts for the Social Sciences </i>de Jon Elster*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Godofredo Vidal de la Rosa**</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Jon Elster, <i>Explaining Social Behaviour. More on Nuts and Bolts for the Social Sciences,</i> Cambridge University Press, Cambridge, 2007.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>**Profesor&#45;investigador, Departamento de Sociolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:gvdr@correo.azc.uam.mx">gvdr@correo.azc.uam.mx</a>.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Hace 19 a&ntilde;os Jon Elster public&oacute; un peque&ntilde;o volumen de introducci&oacute;n para no economistas, principalmente soci&oacute;logos, de la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Racional. Este texto estuvo destinado a ser una verdadera joya para los instructores de cursos introductorios, de nivel licenciatura, a la elecci&oacute;n racional. Su car&aacute;cter no t&eacute;cnico, elegante redacci&oacute;n y recurso a ejemplos claros lo hizo una extra&ntilde;a excepci&oacute;n en el vac&iacute;o que existe en lengua espa&ntilde;ola sobre este tema. La traducci&oacute;n que un a&ntilde;o despu&eacute;s present&oacute; la editorial Gernika (Elster, 1990) estaba lejos de la perfecci&oacute;n, a veces porque el mismo texto dejaba sin explicar algunas cuestiones en aras de la brevedad. La estructura del libro era simple. La primera parte exploraba la importancia del criterio de racionalidad de la acci&oacute;n y el postulado del individualismo metodol&oacute;gico. Ambos principios diferencian a la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Racional de sus competidoras en la teor&iacute;a social. En la primera parte, Elster ahondaba en la premisa de la acci&oacute;n interesada que usa los mejores medios a su alcance para lograr sus objetivos. Tambi&eacute;n advert&iacute;a de los comportamientos motivados por causas no exactamente racionales, como las emociones. Se&ntilde;alaba que el criterio de racionalidad era un criterio extremadamente &uacute;til, pero que requer&iacute;a una y otra vez de diversas calificaciones. Por ejemplo, la miop&iacute;a y la previsi&oacute;n son aspectos que dan contenidos y alcances distintos a la racionalidad. La racionalidad implica ciertas consideraciones de previsi&oacute;n, informaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n, y de hecho de autocontrol personal (como lo ha se&ntilde;alado Thomas Schelling), y no es un criterio de la acci&oacute;n humana visible a primera vista. La segunda parte del libro entraba de lleno a conceptos centrales en la ciencia social (y en la biolog&iacute;a), como la existencia de estados de orden o pautas de interacci&oacute;n sociales regulares, o equilibrios. La existencia y fluidez de los estados de equilibrio eran en el libro capturables intuitivamente por el estudiante y despertaban la imaginaci&oacute;n para buscar ejemplos de equilibrios sociales. Abordaba tanto las condiciones que permiten su aparici&oacute;n, como su preservaci&oacute;n o su ruptura. Segu&iacute;a con un cap&iacute;tulo sobre las normas sociales que permit&iacute;a al estudiante contrastar teor&iacute;as alternativas sobre las normas, su cumplimiento y violaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, cerraba con un cap&iacute;tulo muy apretado sobre las instituciones y el cambio social y pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s Elster present&oacute; otra versi&oacute;n, que titul&oacute; <i>Explaining Social Behaviour. More Nuts and Bolts for the Social Sciences</i> (2007). Este libro difiere del primero en su extensi&oacute;n. Aqu&eacute;l ten&iacute;a apenas menos de 200 p&aacute;ginas; &eacute;ste casi 500. Tambi&eacute;n es un libro donde se insiste en la conveniencia de que se eviten las metateorizaciones (con frecuencia, a tontas y a locas) de los "Grandes Te&oacute;ricos", y se aboga por mecanismos causales explicativos discretos, siguiendo la tradici&oacute;n de Merton, Stichcombe, Boudon y muchos otros autores. La idea metodol&oacute;gica de las teor&iacute;as de mediano alcance que propuso hace medio siglo Robert Merton se ha simplificado en el concepto m&aacute;s compacto de los mecanismos de la acci&oacute;n social, m&aacute;s cercano a las reflexiones epistemol&oacute;gicas contempor&aacute;neas sobre la ciencia social y las ciencias biol&oacute;gicas. De hecho Elster, como casi todos los proponentes de la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Racional, est&aacute; convencido de la interconexi&oacute;n de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Su &uacute;ltimo cap&iacute;tulo ofrece una discusi&oacute;n acerca del estatus cient&iacute;fico de la ciencia social, donde sostiene que la sociolog&iacute;a se encuentra en una especie de trampa entre el Caribdis posmoderno y el Escila cientificista. Elster los rechaza a ambos, pero advierte que si hay que elegir prefiere el segundo estilo, el de la ciencia anal&iacute;tica, experimental, consistente y l&oacute;gica, y de ser posible, replicable y predictiva. Sus notas nos recuerdan que existen activos proponentes de la unidad de la ciencia, no s&oacute;lo en las alturas de la f&iacute;sica matem&aacute;tica (por ejemplo, Robert Penrose) o de la biolog&iacute;a (Edward Wilson), sino entre los mismos cient&iacute;ficos sociales (Herbert Gintis), quienes sostienen la necesidad y la urgencia de la unificaci&oacute;n transdisciplinaria, precisamente porque disponemos de una colecci&oacute;n creciente de mecanismos causales explicativos de la acci&oacute;n biol&oacute;gica y social, bien estudiados y s&oacute;lidamente asentados en nuestra biblioteca del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la primera versi&oacute;n de <i>Tuercas y tornillos,</i> la nueva muestra los cambios en la manera de pensar de Elster. En la versi&oacute;n que presenta ahora es much&iacute;simo m&aacute;s ambicioso y a la vez esc&eacute;ptico. Aunque sigue la estructura previa ampl&iacute;a enormemente algunos asuntos, como el inter&eacute;s en el aprendizaje de disciplinas como la biolog&iacute;a evolucionista y la psicolog&iacute;a. Nos presenta asimismo m&aacute;s explicaciones sobre la simbiosis entre la Teor&iacute;a de Juegos y la de la Elecci&oacute;n Racional, as&iacute; como nuevos cap&iacute;tulos sobre la formaci&oacute;n de las preferencias colectivas, la confianza y el altruismo y su papel en la cooperaci&oacute;n social. No obstante, en la versi&oacute;n reciente Elster es bastante m&aacute;s esc&eacute;ptico sobre el alcance explicativo de la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Racional: "Ahora creo que la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Racional tiene menos poder explicativo que el que pensaba previamente" (p. 5).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jon Elster insiste, sin embargo, en el valor anal&iacute;tico de las explicaciones causales, superior a las estad&iacute;sticas o a las interpretaciones subjetivas, al menos para la ciencia social. El &eacute;nfasis en la variedad y la amplitud de los mecanismos causales discernibles, sujetos a explicaci&oacute;n racional, l&oacute;gica, e incluso matem&aacute;tica, es simplemente enorme y sorprendentemente flexible y adaptable a un enorme n&uacute;mero de situaciones del mundo real, y capaz de explicar la conducta de los m&aacute;s diversos organismos (es decir, vivientes), incluyendo la especie <i>homo sapiens sapiens</i> y sus complejas construcciones sociales. Ahora bien, una cosa es la explicaci&oacute;n racional, es decir, la formulada a partir de mecanismos causales, y otra muy distinta los motivos de la acci&oacute;n social. Esta &uacute;ltima puede ser racional, pero con demasiada frecuencia no lo es.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elster concede en que la noci&oacute;n de racionalidad no es una panacea explicativa, como cuando en sus or&iacute;genes se postularon simult&aacute;neamente la Teor&iacute;a de Juegos y la de la Elecci&oacute;n Racional, pero mantiene que el criterio de elecci&oacute;n en la acci&oacute;n humana define la diferencia entre el comportamiento humano y los procesos surgidos de la evoluci&oacute;n natural. Ahora bien, Elster no est&aacute; afirmando que dado el hecho de que la racionalidad no sea el &uacute;nico motor de la elecci&oacute;n debamos pensar por exclusi&oacute;n que todas las formas no racionales son a&#45;racionales o i&#45;racionales. Aunque al parecer Elster es ahora mucho m&aacute;s sensible a la existencia de abundantes y reiteradas conductas individuales y colectivas irracionales, es decir, no s&oacute;lo contrarias al inter&eacute;s propio sino tambi&eacute;n al colectivo. Tambi&eacute;n otorga en esta ocasi&oacute;n un papel mucho m&aacute;s decisivo a la adaptaci&oacute;n, la imitaci&oacute;n, el seguimiento de normas y la reciprocidad en la conducta social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de la discusi&oacute;n sobre la moral es imprescindible en todo te&oacute;rico de la elecci&oacute;n racional que se respete, incluso uno desilusionado como Jon Elster. En efecto la moral, junto con la capacidad de juicio, son observadas como un producto de millones de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n de la especie <i>homo sapiens sapiens.</i> La moral se discute en este &aacute;mbito de ideas evolucionistas como lo hace la mayor&iacute;a de los fil&oacute;sofos de la mente anglosajones, no s&oacute;lo en su origen y contribuci&oacute;n a la supervivencia de la especie. La conducta guiada por valores morales es abordada por Elster con m&aacute;s detenimiento y curiosidad que hace dos d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo libro de Jon Elster merece una buena traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol. Aunque menos &uacute;til como manual introductorio y m&aacute;s exigente para el lector, el libro es una brillante introducci&oacute;n a problemas fundamentales de la ciencia social contempor&aacute;nea, que con demasiada y exasperante frecuencia se encuentran ausentes en los cursos de teor&iacute;a social en las facultades de sociolog&iacute;a latinoamericanas. Las causas de esta ignorancia son extra&ntilde;as y dif&iacute;ciles de rastrear, pero su omisi&oacute;n es ahora inadmisible. Elster es, por m&eacute;ritos propios, un gigante de la ciencia social, y viaja en compa&ntilde;&iacute;a de otras igualmente magnificas mentes brillantes. Sea como sea, la elecci&oacute;n racional no s&oacute;lo lleg&oacute; para quedarse, &iexcl;sino que est&aacute; evolucionando!, como lo dice bien Herbert Gintis (2000). La teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional naci&oacute; como una respuesta ideol&oacute;gica a la econom&iacute;a socialista y a la econom&iacute;a del bienestar. Su origen fueron la Guerra Fr&iacute;a (Amadea, 2003) y la ciencia econ&oacute;mica. La elecci&oacute;n racional fue identificada como el triunfo ideol&oacute;gico, l&oacute;gico y matem&aacute;tico del <i>homo economicus</i> frente al nuevo hombre que prometi&oacute; el socialismo. Aunque despu&eacute;s de esa victoria el <i>homo economicus</i> empez&oacute; a mostrar anomal&iacute;as fundamentales. Los avances en la biolog&iacute;a del comportamiento, la psicolog&iacute;a experimental, la antropolog&iacute;a, y aun de la sociolog&iacute;a, llevaron a declarar la obsolescencia anal&iacute;tica del <i>homo economicus</i> para la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional. Y despu&eacute;s le sigui&oacute; la misma noci&oacute;n de racionalidad, acotada por los fil&oacute;sofos de la mente y por los mismos bi&oacute;logos y psic&oacute;logos. Sin el <i>leiv motiv</i> del ego&iacute;smo y el inter&eacute;s propio como piedra angular de la explicaci&oacute;n, y sin la racionalidad como fundamento del orden social, lo que queda es un campo inmenso por explorar. Una enormidad de problemas replanteados a la luz de la transdisciplinariedad; una cantidad masiva de cuestiones antes intratables l&oacute;gica y matem&aacute;ticamente que son ahora analizadas con el beneficio del rigor formal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Jon Elster muestra que las ciencias sociales avanzan, pero por caminos sinuosos, con resultados no intencionales de acciones iniciadas en la b&uacute;squeda de la verdad y el compromiso con el rigor y la consistencia l&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo reitero. Deber&iacute;a traducirse, con correcci&oacute;n y cuidado, y ponerse al alcance de los estudiantes de ciencias sociales, y en particular de sociolog&iacute;a, de habla hispana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amadea, S. M. 2003 <i>Rationalizing Capitalist Democracy. The Cold War Origins of Rational Choice Liberalism,</i> University of Chicago Press, Chicago y Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9628108&pid=S0187-0173200800020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elster, Jon 1990 <i>Tuercas y tornillos. Una introducci&oacute;n a los conceptos b&aacute;sicos de las ciencias sociales,</i> Gernika, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9628110&pid=S0187-0173200800020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gintis, Herbert 2000 <i>Game Theory Evolving,</i> Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9628112&pid=S0187-0173200800020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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