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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hombre es el &uacute;nico ser que se va construyendo a s&iacute; mismo durante toda su vida, es decir, en palabras de Plat&oacute;n, es un ser incompleto. Por otro lado, tambi&eacute;n es un ser que tiene una <b><i>Physis </i></b>o naturaleza que lo hace particular o quiz&aacute; &uacute;nico. Esta <b><i>Physis </i></b>de la que hablo lo convierten en una criatura con una serie de necesidades, de ah&iacute; la idea de incomplitud, las cuales tienen que ser satisfechas cabalmente. Algunos pensadores de esta &eacute;poca, entre ellos S&oacute;crates y Plat&oacute;n, consideraban que este estado de los hombres los hac&iacute;a estar en un rango de animalidad y que s&oacute;lo mediante lo que los griegos consideraban <b><i>Paideia </i>(educaci&oacute;n) </b>los sujetos podr&iacute;an reflexionar, formarse en diversos oficios, conocer algunos campos del conocimiento humano y superar este nivel. El proyecto educativo ten&iacute;a la intenci&oacute;n, entre otras cosas, de producir ciudadanos que supieran convivir en esa comunidad llamada <b><i>Polis, </i></b>la cual era el escenario donde interactuaban los m&aacute;s diversos sectores de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sociedades que hoy en d&iacute;a llamamos postindustriales, consumistas o neoliberales, al parecer no dan la importancia que deber&iacute;a tener un verdadero proyecto educativo para los ciudadanos, m&aacute;s a&uacute;n, con la alianza de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, quieren seguir viendo a los hombres como lo que en su momento criticaron S&oacute;crates y Plat&oacute;n: una criatura que fundamentalmente necesita satisfacer sus necesidades m&aacute;s inmediatas, sin importar, sin importar como deber&iacute;a de actuar frente a sus semejantes; sea en la antig&uuml;edad o en el mundo actual, queda evidenciada la importancia que tiene la &Eacute;tica como disciplina reguladora de nuestra forma de conducirnos frente a los otros, los que comparten la comunidad y de manera m&aacute;s espec&iacute;fica, en la actualidad una comunidad llamada empresa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, como es natural, una teor&iacute;a &eacute;tica una doctrina que, conscientemente pretende reflexionar sobre la conducta de los hombres; pero, precisamente por ello, este universo o m&aacute;s precisamente una <b><i>polis </i></b>o comunidad que es la empresa, donde los sujetos que la habitan manifiestan , n&iacute;tidamente, lo que Arist&oacute;teles habr&iacute;a de llamar <b><i>en&eacute;rgeia, </i></b>energ&iacute;a, es una organizaci&oacute;n pr&aacute;ctica, una comunidad din&aacute;mica en la que se anticipa tambi&eacute;n aquello que formular&aacute; la primera teor&iacute;a &eacute;tica: somos lo que hacemos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este hacer, que es la condici&oacute;n fundamental que define el sentido de un comportamiento, constituye su ontolog&iacute;a moral, pero el hacer no brota como consecuencia de un contraste con normas, mandatos o teor&iacute;as que sirvan para habilitar las acciones, para justificarlas y sancionarlas. No hay c&oacute;digos abstractos o instituciones que consoliden o faciliten lo que los hombres hacen. El espacio social o peque&ntilde;a <b><i>polis </i></b>que es la empresa en la que los hombres habitan, como protagonistas y creadores de esta &eacute;tica y lo que hacen en &eacute;l hacen, es, en realidad, el complejo sistema sancionador y proclamador de sus actos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <b><i>ethos </i></b>no brota de la reflexi&oacute;n, del pensamiento, que interpreta las experiencias, sino que se solidifica en las obras y en la actividad de los hombres. La red que se teje entre los individuos determina los niveles de lo posible y cerca el espacio de lo necesario. Esa red ampl&iacute;a el horizonte de las propias necesidades hacia la posibilidad que trazan las necesidades de otros, pero estas necesidades emergen del hombre mismo, de su sorprendente y lenta instalaci&oacute;n en la naturaleza que lo limita y que acaba transform&aacute;ndose en historia, o sea, en posibilidad de realizaci&oacute;n de un proyecto de vida. Marcado por la urgente e inevitable condici&oacute;n de pervivir, cada individuo tiene que acabar aceptando el juego que le se&ntilde;ala la pervivencia de otros. Esta pervivencia, superado ya el nivel de la naturaleza pura y convertido en naturaleza humana, va enhebrando, en su dinamismo en su <b><i>enegeia, </i></b>la consistencia del <b><i>ethos. </i></b>En el espacio de lo natural, la posibilidad que abre la siempre mutable y varia armon&iacute;a de cada individuo se consolida en formas que hacen fluir la convivencia de esos seres aislados sobre cauces que sus propias obras y sus comportamientos han ido trazando. A esos cauces se les llamar&aacute; <b><i>ethos, </i></b>o sea, el resultado de obras sancionadas por un cierto valor, una cierta utilidad para facilitar la convivencia: armon&iacute;a de tensiones opuestas, buscando, conjuntamente, destensar su oposici&oacute;n. La aceptaci&oacute;n de ese <b><i>ethos, </i></b>fruto de lo colectivo, conforma tambi&eacute;n, la estructura de lo individual. El <b><i>ethos </i></b>no es s&oacute;lo cauce por donde fluyen las acciones de los individuos y por donde m&aacute;s f&aacute;cilmente se armonizan sus contradicciones, sino que en esa lucha que cada ser se ve obligado a llevar para incorporarse a lo colectivo se configura una nueva forma, hist&oacute;rica ya, de individualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta empieza a surgir en el contexto social, tanto en Estados Unidos como paulatinamente en Europa, la llamada &Eacute;tica de los Negocios, <i>(Business Ethics), </i>que recibe tambi&eacute;n otros nombres como: &Eacute;tica de la Gesti&oacute;n, &Eacute;tica de la Organizaci&oacute;n o &Eacute;tica de la Direcci&oacute;n, todas ellas justificadas desde distintas perspectivas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Revistas especializadas se consagran en exclusiva a este nuevo campo de la &eacute;tica, como es el caso de <i>Journal of Business &Eacute;thics, </i>los trabajos sobre el tema aparecen cotidianamente en otro tipo de publicaciones como libros, peri&oacute;dicos o tesis; incluso empiezan a crearse c&aacute;tedras exclusivamente dedicadas a la materia y tambi&eacute;n asociaciones de diverso origen tanto nacionales como internacionales para tener una comprensi&oacute;n m&aacute;s amplia del tema as&iacute; como tambi&eacute;n el intercambio de visiones y formas de entender la extensa variedad de problemas que implica este fen&oacute;meno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &Eacute;tica en los Negocios ha llegado a ser una preocupaci&oacute;n vital de las organizaciones empresariales y la sociedad en general. Algunas encuestas indican que el p&uacute;blico no tiene en muy alta estima a las empresas y a la &eacute;tica en la administraci&oacute;n, para que la comunidad empresarial revierta esta situaci&oacute;n, se requieren esfuerzos muy significativos. Parte del reto consiste en comprender en qu&eacute; consiste y qu&eacute; significa el concepto de &eacute;tica en la administraci&oacute;n, por qu&eacute; es importante y c&oacute;mo debe integrarse a la toma de decisiones. Tanto la Filosof&iacute;a Moral como la Teor&iacute;a de la Administraci&oacute;n deben contener principios &eacute;ticos que formar&aacute;n para su vida profesional y cotidiana a los administradores de las organizaciones empresariales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s importantes es evitar la administraci&oacute;n inmoral y hacer la transici&oacute;n del modo amoral al de la administraci&oacute;n moral en el liderazgo, comportamiento, toma de decisiones, pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas. La administraci&oacute;n moral exige de quien la practica un liderazgo &eacute;tico. Supone algo m&aacute;s que no actuar mal. La administraci&oacute;n de car&aacute;cter moral demanda que los empresarios identifiquen las situaciones vulnerables en las que la amoralidad podr&iacute;a imponerse si la empresa no las considera de manera reflexiva y cuidadosa. La administraci&oacute;n moral requiere que los empresarios comprendan y sean sensibles a todas las personas que se relacionan directamente con la organizaci&oacute;n y los intereses de cada uno de estos grupos. Si se pretende aplicar el modelo de la administraci&oacute;n moral, los empresarios deben integrar el saber que propone la &eacute;tica a su sabidur&iacute;a administrativa y adoptar las medidas necesarias a fin de crear y mantener un clima &eacute;tico&#150;moral en sus organizaciones. Si esto se logra, los objetivos deseables de la administraci&oacute;n moral se podr&aacute;n considerar alcanzables.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Jes&uacute;s Arroyo Estrada</i></font></p>      ]]></body>
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