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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Brian Fagan, <i>El gran calentamiento. C&oacute;mo influy&oacute; el cambio clim&aacute;tico en el apogeo y ca&iacute;da de las civilizaciones</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rogelio Jim&eacute;nez Marce</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Gedisa Editorial, Barcelona, 2009, 350 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana&#45;Puebla.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la d&eacute;cada de 1970, se ha puesto en la mesa de discusi&oacute;n, tanto internacional como nacional, la cuesti&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, asunto que ha devenido en posiciones que van desde aquellas que lo niegan, las que plantean escenarios catastr&oacute;ficos y las que, de manera mesurada, lo confirman pero que plantean la necesidad de realizar un mayor n&uacute;mero de estudios para tener certeza de lo que nos espera en el futuro. Es de advertir que las investigaciones sobre el cambio clim&aacute;tico no se han circunscrito a la esfera de las ciencias de la naturaleza, sino que tambi&eacute;n las ciencias sociales han contribuido a poner su granito de arena para develar lo que acontece con el clima del planeta, tanto del pasado como del presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brian Fagan es considerado uno de los historiadores m&aacute;s importantes del clima. Entre sus obras se encuentran <i>La peque&ntilde;a edad de hielo, El largo verano</i> y <i>El gran calentamiento,</i> obra, esta &uacute;ltima, que ser&aacute; objeto de nuestra rese&ntilde;a. En este libro, Fagan estudia la historia clim&aacute;tica del a&ntilde;o 800 al 1200, etapa que es conocida como el "periodo c&aacute;lido medieval", t&eacute;rmino propuesto por Hubert Lamb, y que se caracteriz&oacute; por el clima ben&eacute;volo del que goz&oacute; una buena parte del hemisferio norte, lo que favorecer&iacute;a la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica en Europa. Gracias a los datos que le proporcionan los anillos de crecimiento de los &aacute;rboles, los n&uacute;cleos de hielo y las bandas de crecimiento de los corales marinos, Fagan ha podido detectar de qu&eacute; manera se produjeron los cambios clim&aacute;ticos en el periodo mencionado, pues las buenas condiciones de Europa no se repitieron en todo el mundo. En las zonas tropicales y subtropicales se produjeron sequ&iacute;as que llevar&iacute;an al colapso de diversas civilizaciones, situaci&oacute;n por la que el autor advierte de la necesidad de poner atenci&oacute;n a lo que llama el "elefante silencioso" de la sequ&iacute;a, debido a que las actuales condiciones &aacute;ridas son un preludio de un mundo con mayor sequ&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, observar lo que ocurri&oacute; en el pasado, seg&uacute;n el autor, puede servir como un par&aacute;metro para aprender a adaptarnos a los cambios que se producir&aacute;n en las condiciones clim&aacute;ticas futuras. Fagan menciona que la influencia que el clima ha ejercido en la vida de los hombres constituye un asunto que apenas se comienza a investigar, situaci&oacute;n que se explica, tal como lo plantea en <i>ha peque&ntilde;a edad de hielo</i><sup><a href="#nota">1</a></sup> a causa de que la paleoclimatolog&iacute;a y otras t&eacute;cnicas de dataci&oacute;n del clima han tenido un importante desarrollo en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, motivo por el que ya se puede saber, con cierta certeza, cu&aacute;l ha sido el comportamiento del clima desde el Holoceno hasta nuestra era, aunque ello no significa que se pueda explicar qu&eacute; es lo que causa los cambios del clima, pues los estudiosos todav&iacute;a no se ponen de acuerdo si con los cambios en la oblicuidad de la el&iacute;ptica de la Tierra, los ciclos de actividad de las manchas sociales, la actividad volc&aacute;nica o la interacci&oacute;n que se genera entre la atm&oacute;sfera y el mar. Si bien es cierto que Fagan no es el primero que realiza una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre el clima, pues entre sus ilustres predecesores se encuentran Emmanuel Le Roy Ladurie, Christian Pfister y Hubert Lamb, no se debe pasar por alto que el investigador estadunidense ha emprendido la tarea de hacer una historia de larga duraci&oacute;n del clima, con la intenci&oacute;n de poder ofrecer un gran panorama de los eventos clim&aacute;ticos que han afectado al planeta y, sobre todo, entender la manera en las que las distintas sociedades se han adaptado a los cambios clim&aacute;ticos extremos. Esta tarea resulta necesaria, seg&uacute;n el autor, debido a que la historia muestra que la humanidad ha tenido la capacidad de adaptarse a las crisis clim&aacute;ticas generadas por eventos extremos, sea de calor o de fr&iacute;o. Es de advertir que Fagan no busca convertir al clima en el principal protagonista de la historia, sino que trata de establecer una vinculaci&oacute;n de los cambios clim&aacute;ticos con los acontecimientos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor menciona que los debates sobre el cambio clim&aacute;tico giran en torno a la posibilidad de que las capas de hielo de los polos se fusionen o que se generen inundaciones que provocar&iacute;an el desplazamiento de las poblaciones costeras, pero de lo que nadie habla es de la probabilidad de que el mundo sea asolado por una gran sequ&iacute;a, pues los estudios hist&oacute;ricos han demostrado que los periodos de calentamiento son acompa&ntilde;ados por largas sequ&iacute;as, lo cual resulta grave pues en un mundo menos poblado, como lo era el del siglo XIX, murieron entre 20 000 000 y 30 000 000 de campesinos que viv&iacute;an en zonas tropicales. En la actualidad, y a pesar de los avances tecnol&oacute;gicos y cient&iacute;ficos, existe una importante porci&oacute;n de la humanidad que puede ser afectada por las sequ&iacute;as, debido a que se encuentra en un estado de precariedad y sufre la "amenaza silenciosa del hambre". Aunque el periodo c&aacute;lido medieval se consideraba un "misterio climatol&oacute;gico", los estudios recientes han demostrado que El Ni&ntilde;o fue el causante de las afectaciones del clima, pues un calentamiento leve basta para aumentar la frecuencia de sus apariciones, mismas que provocaban desde lluvias abundantes hasta inundaciones y sequ&iacute;as extremas. Sin embargo, Fagan advierte que no se debe pensar que el cambio clim&aacute;tico sigue una l&iacute;nea recta y homog&eacute;nea, pues mientras en algunas zonas se cuentan con condiciones de prosperidad en otras se presentan condiciones catastr&oacute;ficas. Lo interesante del asunto, por lo menos para el caso del periodo c&aacute;lido medieval, es que las buenas condiciones clim&aacute;ticas que imperaban en Europa propiciaron la realizaci&oacute;n de viajes mar&iacute;timos que contribuir&iacute;an a modificar la faz de la Tierra. Al igual que otros lugares del mundo de aquella &eacute;poca, el Viejo Mundo era un continente que se dedicaba a la agricultura de subsistencia, motivo por el que los campesinos depend&iacute;an de los caprichos de la naturaleza. As&iacute;, la existencia de la humanidad estaba determinada por los ciclos de las estaciones y los periodos de siembra y cosecha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes del periodo c&aacute;lido medieval, la producci&oacute;n campesina europea era austera, pese a que contaban con buenos conocimientos sobre la fertilidad del suelo y el comportamiento de las plantas. Las buenas condiciones clim&aacute;ticas, imperantes entre el 800 y 1200, representar&iacute;an un alivio para la agricultura de subsistencia, pues permiti&oacute; que se sembrara en zonas poco frecuentes. La abundancia propici&oacute; la expansi&oacute;n econ&oacute;mica, el crecimiento demogr&aacute;fico, el desarrollo de nuevas t&eacute;cnicas agr&iacute;colas, la expansi&oacute;n de las redes comerciales y la adopci&oacute;n de nuevos h&aacute;bitos de consumo. Sin embargo, a finales del siglo XII se generar&iacute;a una crisis econ&oacute;mica a causa de los cambios clim&aacute;ticos bruscos, lo que provocar&iacute;a, entre otras cosas, la muerte de un importante porcentaje de la poblaci&oacute;n. Fagan menciona que mientras en el continente europeo se contaban con condiciones clim&aacute;ticas favorables, en otras regiones se padec&iacute;an intensas sequ&iacute;as que conducir&iacute;an a la ca&iacute;da de algunas civilizaciones. Por ejemplo, en el oeste de Am&eacute;rica del Norte, y gracias a los estudios realizados en el lago Owen, se tienen noticias de que se produjo una gran sequ&iacute;a entre el a&ntilde;o 900 y el 1250. Aunque en el 1100 se present&oacute; un ciclo lluvioso que elev&oacute; la altura del lago en 19 metros, 150 a&ntilde;os despu&eacute;s se generar&iacute;a una sequ&iacute;a con una duraci&oacute;n mayor a 100 a&ntilde;os. La alternancia de lluvias intensas y sequ&iacute;as evidenciaban que el periodo c&aacute;lido medieval se caracterizaba por las oscilaciones extremas. Para el oeste de Am&eacute;rica del Norte se han identificado cuatro periodos de sequ&iacute;a (935, 1304, 1150 y 1253), pero en el 1300 se origin&oacute; un cambio abrupto que llevar&iacute;a a 600 a&ntilde;os de mayor humedad, a pesar de breves lapsos de sequ&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor considera que varios factores causar&iacute;an el advenimiento de lo que se conoce como la "&eacute;poca de las grandes sequ&iacute;as": el calentamiento global a gran escala, el incremento del flujo ascendente de agua fr&iacute;a en el Pac&iacute;fico oriental, la mayor actividad volc&aacute;nica y la elevada actividad de las manchas solares. Algunos de los grupos humanos que habitaban la regi&oacute;n lograron sobrevivir gracias a la diversificaci&oacute;n, la movilidad y su conocimiento acerca de la ubicaci&oacute;n de los alimentos y las reservas de agua. Otros optaron por incorporar a su alimentaci&oacute;n las bellotas que no s&oacute;lo resultaron nutritivas por su alto contenido de carbohidratos, sino que tambi&eacute;n ayud&oacute; a mitigar los efectos de la superpoblaci&oacute;n, la escasez de alimentos y la mala nutrici&oacute;n. Sin embargo, la dependencia de la bellota aument&oacute; el riesgo del hambre pues su cosecha fue afectada por el bajo nivel de humedad. Otros m&aacute;s prefirieron mantenerse en movimiento para evitar los rigores del clima, adem&aacute;s de que sus lazos de parentesco les permit&iacute;an comerciar e intercambiar alimentos en &eacute;pocas de escasez. La sequ&iacute;a ser&iacute;a la causante de la debacle de las civilizaciones de Am&eacute;rica Central y la regi&oacute;n andina. De acuerdo con los datos aportados por el estudio de los sedimentos de los oc&eacute;anos y los lagos, la selva tropical en la que habitaban los grupos mayas sufrir&iacute;a cuatro periodos de sequ&iacute;a (760, 820, 860 y 910) que coinciden, en cierta medida, con los que se produjeron en la regi&oacute;n oeste de Am&eacute;rica del Norte. A pesar de que las ciudades mayas establecieron sistemas de gesti&oacute;n h&iacute;drica, tal como sucedi&oacute; en Tikal, resultaron inadecuados para soportar una sequ&iacute;a que se prolong&oacute; por varios a&ntilde;os. Como su &uacute;nica fuente de agua era la lluvia, sus conocimientos y proyectos de ingenier&iacute;a resultaron vulnerables ante los cambios clim&aacute;ticos. A lo anterior se deb&iacute;a sumar el aumento de la poblaci&oacute;n, la deforestaci&oacute;n, el llegar al l&iacute;mite m&aacute;ximo del rendimiento agr&iacute;cola y la guerra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un caso parecido ocurri&oacute; con los pobladores del valle de Moche en la costa del Per&uacute;, quienes habitaban uno de los climas m&aacute;s secos del mundo y que estaban expuestos a acontecimientos clim&aacute;ticos cuyas dr&aacute;sticas consecuencias pod&iacute;an llegar de la noche a la ma&ntilde;ana. Ellos lograron sobrevivir gracias a que combinaban la agricultura con la pesca y el comercio. Un ejemplo paradigm&aacute;tico lo constituye Chimori, pueblo situado en la &aacute;rida costa norte, que logr&oacute; sobrevivir a la sequ&iacute;a e incluso consigui&oacute; prosperar a pesar de sufrir el paso de El Ni&ntilde;o en varias ocasiones, situaci&oacute;n que se explicaba por el hecho de que contaba con sistemas agr&iacute;colas flexibles e intensivos, mismos que buscaban aprovechar el agua al m&aacute;ximo. As&iacute;, Chimori pose&iacute;a 51 000 hect&aacute;reas cultivables en los valles fluviales. El caso contrario ser&iacute;a el estado preincaico de Tiahuanaco, el cual se vio afectado por varios ciclos de sequ&iacute;a que dar&iacute;an paso a un largo periodo seco, mismo que se prolong&oacute; del 1245 hasta el 1310. El continente americano no fue el &uacute;nico que sufri&oacute; las consecuencias de la sequ&iacute;a, pues tambi&eacute;n se manifest&oacute; en varias regiones de Africa, Asia y Ocean&iacute;a. Fagan menciona que los cambios clim&aacute;ticos que afectaron vastas zonas del planeta, durante el periodo c&aacute;lido medieval, tuvieron su origen en una zona del Pac&iacute;fico suboccidental que se conoc&iacute;a como el "estanque caliente", el cual abarca las aguas del Pac&iacute;fico ecuatorial occidental y presenta una larga cola que pasa por el archipi&eacute;lago indonesio hasta llegar al oc&eacute;ano &iacute;ndico. Los sucesos clim&aacute;ticos generar&iacute;an trastornos en los modos de subsistencia y asentamientos humanos, as&iacute; como una disminuci&oacute;n en los viajes y una competencia feroz por los recursos que generar&iacute;an enfrentamientos armados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la evidencia presentada, Fagan concluye que se debe cuestionar la idea de que existi&oacute; un periodo c&aacute;lido medieval, sino que m&aacute;s bien fue un periodo seco medieval, en el que las sequ&iacute;as contribuir&iacute;an a cambiar la historia. El inter&eacute;s de estudiar el periodo c&aacute;lido medieval resulta l&oacute;gico en una &eacute;poca de calentamiento global antropog&eacute;nico descontrolado. Recrear la historia clim&aacute;tica del pasado permite mostrar c&oacute;mo se produce el calentamiento del planeta y lo vulnerable que somos ante la fuerza de la naturaleza. En este panorama, la sequ&iacute;a se presenta como el "asesino silencioso" que no puede ser dominado y por lo mismo, requiere de estrategias de adaptaci&oacute;n de parte de la humanidad. El autor menciona que se cuenta con importantes conocimientos del periodo c&aacute;lido medieval, pero se requiere realizar un mayor n&uacute;mero de estudios cient&iacute;ficos que permitan rebatir los presagios de los "agoreros" y "charlatanes", quienes buscan en el pasado las evidencias que justifiquen sus "disparates" y que enuncian un desastre de magnitudes b&iacute;blicas, tal como se puede observar, por ejemplo, en pel&iacute;culas como <i>El d&iacute;a despu&eacute;s de ma&ntilde;ana,</i> s&oacute;lo por citar una. Es indudable que la obra de Fagan ha abierto nuevas vetas a la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica en dos aspectos: la manera en la que se puede tejer una historia del clima y la forma en la que se pueden incorporar los conocimientos generados por la tecnolog&iacute;a de punta para conocer los comportamientos clim&aacute;ticos del pasado. La obra de Fagan debe servir como un incentivo para que los historiadores se aboquen a la tarea de construir estudios regionales y locales del clima, con la intenci&oacute;n no s&oacute;lo de contrastar lo que pasaba en el &aacute;mbito global, sino tambi&eacute;n para mostrar las estrategias de adaptaci&oacute;n que los pueblos utilizaban en casos de cambios clim&aacute;ticos bruscos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Brian Fagan, <i>La peque&ntilde;a</i> <i>edad de hielo. C&oacute;mo el clima afect&oacute; a la historia de Europa. 1300&#45;1850,</i> Gedisa, Barcelona, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9474861&pid=S0186-0348201300010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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