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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Romero Frizzi, Carlos S&aacute;nchez, Jes&uacute;s Mendoza, Jaime Bail&oacute;n, Francisco Ruiz y Luis Arrioja, <i>Oaxaca. Historia breve</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Sig&uuml;enza Orozco</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>FCE/Colmex, M&eacute;xico, 2011.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIESAS&#45;Unidad Pac&iacute;fico Sur.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Colegio de M&eacute;xico y el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica publicaron hace dos d&eacute;cadas la serie de libros Breve Historia de los Estados; textos inspirados en la obra de Luis Gonz&aacute;lez y dirigidos desde el fideicomiso Historia de las Am&eacute;ricas. A&ntilde;os despu&eacute;s el mismo fideicomiso &#151;que en 2004 edit&oacute; <i>Breve historia de Oaxaca,</i> de Margarita Dalton&#151; public&oacute; <i>Nuevas historias breves de los estados</i> (31 vol&uacute;menes), el de Oaxaca fue en el que intervinieron m&aacute;s autores (cinco); la mayor&iacute;a de las obras fueron escritas por uno o dos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Oaxaca. Historia breve</i> es un texto de doce cap&iacute;tulos, acompa&ntilde;ado de una cronolog&iacute;a, una bibliograf&iacute;a comentada y una secci&oacute;n denominada "Oaxaca, im&aacute;genes de su historia"; en su elaboraci&oacute;n intervinieron historiadores e investigadores con una reconocida producci&oacute;n acad&eacute;mica sobre el solar oaxaque&ntilde;o. El primer cap&iacute;tulo, a cargo de Yovana Celaya N&aacute;ndez es el m&aacute;s peque&ntilde;o. En su proceso de edici&oacute;n hubo algunos descuidos (por ejemplo dice: Baradas en vez de Barabas, "mantienen una su caja", "Las principales polos..."). Los temas que aborda son geogr&aacute;ficos, pol&iacute;ticos y administrativos; adem&aacute;s, presenta indicadores sobre poblaci&oacute;n, econom&iacute;a y comercio, con cifras preocupantes como la dependencia en 80% de la producci&oacute;n de otros estados y el d&eacute;ficit en producci&oacute;n agr&iacute;cola. La autora identifica retos y potenciales de la econom&iacute;a actual, destaca la importancia del turismo y la producci&oacute;n artesanal y refiere las condiciones de desarrollo humano (salud, educaci&oacute;n y servicios p&uacute;blicos).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos del Oaxaca prehisp&aacute;nico y colonial est&aacute;n escritos por Angeles Romero con un lenguaje claro; las fuentes para la etapa prehisp&aacute;nica son arqueol&oacute;gicas y c&oacute;dices. El recorrido por 15 000 a&ntilde;os empieza con la etapa de cazadores y recolectores y explica el paulatino surgimiento de sociedades culturalmente m&aacute;s complejas que alcanzaron su mayor desarrollo con Monte Alb&aacute;n, particulariza en su esplendor (siglos II a. C. a VII): desarrollo arquitect&oacute;nico, escritura, relaciones diplom&aacute;ticas y guerreras. Relata que entre los a&ntilde;os 300 y 950 proliferaron centros urbanos en la Mixteca, una suerte de "Montealbanes chiquitos". Despu&eacute;s del a&ntilde;o 800 Monte Alb&aacute;n decay&oacute; y adquirieron importancia sitios en los valles cercanos (Zaachila, Mitla, Cuilapan, Teotitl&aacute;n del Valle y Etla). La compleja organizaci&oacute;n de la sociedad ind&iacute;gena es descrita para el caso mixteco. La autora se&ntilde;ala el control mexica y la posterior colonizaci&oacute;n y dominio espa&ntilde;oles, procesos que provocaron abusos, rebeliones ind&iacute;genas y pactos; establece el papel de la encomienda y los cabildos ind&iacute;genas, las tributaciones, las nuevas formas de administraci&oacute;n y la instauraci&oacute;n de instituciones espa&ntilde;olas. La labor de los frailes gener&oacute; un sincretismo religioso &#45;que a la fecha perdura&#151; no exento de idolatr&iacute;a y conflictos de lealtades religiosas. La colonizaci&oacute;n gener&oacute; muchos cambios: innovaci&oacute;n en cultivos, cr&iacute;a de animales y t&eacute;cnicas de trabajo, identidad mimetizada entre los altos cargos ind&iacute;genas y lo espa&ntilde;ol, y el poder peninsular se consolid&oacute; y surgi&oacute; una cultura heterodoxa. Paulatinamente el tributo decay&oacute;, el comercio y el intercambio de productos se consolidaron, por lo que la posesi&oacute;n de tierras y la formaci&oacute;n de mayorazgos favorecieron la concentraci&oacute;n del poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico entre familias peninsulares y criollas. Las &oacute;rdenes religiosas tambi&eacute;n concentraron la tierra, fen&oacute;meno que llev&oacute; a los pueblos a procesos legales para recuperarlas. Las reformas borb&oacute;nicas tuvieron un impacto espec&iacute;fico: surgi&oacute; la Intendencia de Oaxaca, el liberalismo y el individualismo fueron una amenaza para las cofrad&iacute;as y las propiedades comunales. El sistema colonial espa&ntilde;ol y el uso que algunos ind&iacute;genas hicieron del mismo, lo consolid&oacute; e hizo viable durante tres siglos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios del siglo XIX, se&ntilde;alan Luis Arrioja y Carlos S&aacute;nchez, la Intendencia de Oaxaca era importante por su situaci&oacute;n geogr&aacute;fica y producci&oacute;n econ&oacute;mica. El paulatino establecimiento y la apropiaci&oacute;n local de la figura del Ayuntamiento constitucional y del sistema representativo, se enmarcan en el surgimiento de la rep&uacute;blica como forma de gobierno, lo que gener&oacute; procesos pol&iacute;ticos diversos y complejos en una sociedad cambiante. La opci&oacute;n del federalismo produjo en Oaxaca retos fiscales y militares; entre 1821 y 1835 la inestabilidad del gobierno federal se repiti&oacute; estatalmente. Durante los a&ntilde;os comprendidos entre 1821 y 1856, los pueblos de indios generaron la mayor parte de la riqueza material, a partir del trabajo en las tierras comunales; por ello, el liberalismo fue un ataque contra los pueblos de indios como corporaci&oacute;n civil y por lo tanto contra su r&eacute;gimen econ&oacute;mico. En este contexto surgieron movilizaciones sociales de los pueblos para recuperar sus tierras, evitar nuevos impuestos, conservar sus costumbres y mantener la vida comunitaria que le daba cohesi&oacute;n a la vida local; elementos que &eacute;l gobierno trataba de eliminar para forjar un pa&iacute;s progresista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jes&uacute;s Mendoza apunta que la Constituci&oacute;n de 1857 perfil&oacute; la importancia del Ayuntamiento, consagr&oacute; el principio de "igualdad electoral de todos los ciudadanos" y signific&oacute; la apertura liberal en el comercio y la concentraci&oacute;n del poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. El proceso de desamortizaci&oacute;n no fue ni uniforme ni completo debido a la calidad de la tierra, la presencia de haciendas, el tipo de poblaci&oacute;n, la resistencia de los pueblos, el arribo del ferrocarril y las condiciones de la econom&iacute;a en las regiones. La aplicaci&oacute;n de las leyes liberales y la llegada del capitalismo (bancos, expansi&oacute;n del comercio, modesto crecimiento industrial, explotaci&oacute;n de trabajadores) provocaron que a finales del siglo XIX surgieran dos zonas agr&iacute;colas: una tradicional (los Valles Centrales, la Sierra y la Mixteca) y otra comercial (Ca&ntilde;ada, Costa, Istmo y Tuxtepec). La poblaci&oacute;n creci&oacute; y con ella las desigualdades sociales y el mestizaje. La capital del estado empez&oacute; a urbanizarse, surgieron las primeras organizaciones de trabajadores, la pol&iacute;tica educativa procur&oacute; secularizar la sociedad y apuntalar el Estado nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la revoluci&oacute;n y su institucionalizaci&oacute;n, Francisco Ruiz refiere los escasos levantamientos en la etapa maderista, la disputa por el gobierno del estado entre F&eacute;lix D&iacute;az y Benito Ju&aacute;rez Maza, el breve ejercicio como gobernador de este; el papel de las fuerzas serranas durante la d&eacute;cada revolucionaria, la declaraci&oacute;n de la soberan&iacute;a (de julio de 1915 a mayo de 1919) y el homenaje a Porfirio D&iacute;az en su muerte, con el decreto de nueve d&iacute;as de luto en el estado de Oaxaca. En esos a&ntilde;os el carrancismo mantuvo presencia en Oaxaca mediante el gobierno preconstitucionalista que se estableci&oacute; en el istmo. Los dos proyectos en disputa negociaron la paz a finales de 1919 y principios de 1920, acuerdo en el que los jefes serranos tuvieron un peso muy importante. El paulatino proceso de institucionalizaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n gener&oacute; formas de organizaci&oacute;n sindicales y una pol&iacute;tica de masas del r&eacute;gimen (escuela rural, educaci&oacute;n socialista, campa&ntilde;as contra el fanatismo religioso, reparto agrario). Para la &eacute;poca del llamado milagro mexicano (1940&#45;1968), Jaime Bail&oacute;n resalta que la poblaci&oacute;n se duplic&oacute; por el mejoramiento de las condiciones de vida, aunque a&uacute;n hab&iacute;a gente que mor&iacute;a de paludismo y diarrea. El comercio y las comunicaciones se favorecieron (ampliaci&oacute;n del Ferrocarril Mexicano del Sur, integraci&oacute;n de la red estatal de carreteras), se dictaron resoluciones agrarias por 4 500 000 hect&aacute;reas. En el terreno pol&iacute;tico, refiere problemas electorales en algunos municipios y la ca&iacute;da de dos gobernadores: Edmundo S&aacute;nchez Cano (1947) por medidas fiscales y Manuel Mayoral Heredia (1952), por haber sido impuesto desde la ciudad de M&eacute;xico. El partido oficial controlaba las elecciones municipales, situaci&oacute;n que se consolid&oacute; por la reforma constitucional de 1956 que se&ntilde;al&oacute; una duraci&oacute;n de tres a&ntilde;os para los gobiernos municipales. En los sesenta se instalaron algunas industrias y se expandieron lentamente los servicios de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, salud y agua potable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bail&oacute;n tambi&eacute;n aborda temas como el nuevo federalismo y la democracia en un estado con vasta poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. La crisis pol&iacute;tica de finales de los sesenta y los problemas econ&oacute;micos de los setenta, provocaron el surgimiento de organizaciones de corte estudiantil y laboral, con demandas agrarias, laborales y pol&iacute;ticas; en un contexto de endurecimiento hacia la movilizaci&oacute;n sindical y agraria, y ante el surgimiento de la guerrilla urbana, el gobierno de Manuel Z&aacute;rate Aquino lleg&oacute; a su fin en marzo de 1977; fue sustituido por el general Eliseo Jim&eacute;nez Ruiz, en cuyo periodo de gobierno el movimiento social fue dividido y liquidado. El autor afirma que entre 1992 y 2007 se consolid&oacute; la pluralidad y la alternancia municipal en el estado, aunque, parad&oacute;jicamente, la ciudadan&iacute;a no se concret&oacute;. Surgieron organizaciones de car&aacute;cter &eacute;tnico, cuya presencia contribuy&oacute; a las reformas constitucionales que desembocaron en la Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Ind&iacute;genas del Estado de Oaxaca (1998), la cual reconoci&oacute; personalidad jur&iacute;dica a las comunidades ind&iacute;genas y derecho a la autonom&iacute;a. El trabajo concluye con dos temas: los avances en las condiciones sociales del estado de Oaxaca, aunque se&ntilde;ala la situaci&oacute;n que lo mantiene entre los tres m&aacute;s pobres del pa&iacute;s; y el papel de los maestros en la vida p&uacute;blica de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, particularizando en el conflicto de 2006, resultado de pr&aacute;cticas antidemocr&aacute;ticas de los gobiernos de Jos&eacute; Murat y Ulises Ruiz, que generaron al menos seis meses de ingobernabilidad en la capital estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte final del libro incluye una cronolog&iacute;a muy puntual, una breve bibliograf&iacute;a comentada y una secci&oacute;n de im&aacute;genes. Esta &uacute;ltima, trabajada por Laura Villanueva, Miriam Teodoro Gonz&aacute;lez y Alicia Hern&aacute;ndez, presenta im&aacute;genes de la &eacute;poca prehisp&aacute;nica, la colonia, del siglo XIX y de varios temas del siglo XX. Hay algunos detalles que permiten inferir cierto descuido al preparar dicha secci&oacute;n, por ejemplo: en la p&aacute;gina que dice Yagul, la foto que aparece es de Monte Alb&aacute;n; en la colonia se muestra un mapa de 1726 cuyo pie de foto dice San Felipe de Oaxaca (cuando es el sitio que ahora se llama San Felipe del Agua pero antes fue San Felipe de la Tarjea), en todo caso era San Marcial Oaxaca; el pie de la foto en la que se aprecia a Benito Ju&aacute;rez en el cerro del Fort&iacute;n, observando hacia la capital del estado, dice que dicho personaje "ve su ciudad natal" aunque, como se ense&ntilde;a en la primaria, el benem&eacute;rito oaxaque&ntilde;o naci&oacute; en Guelatao, a 50 kil&oacute;metros de la ciudad de Oaxaca. Fuera de estos pormenores, las poco m&aacute;s de 100 im&aacute;genes enriquecen el texto y son, por s&iacute; mismas, un elemento visual con alto sentido did&aacute;ctico y con diversas posibilidades de interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Oaxaca. Historia breve,</i> se suma a los esfuerzos de diversas instituciones y autores por dar a conocer textos de historia general de los estados; si bien Romero Frizzi apunta que "resulta dif&iacute;cil aceptar, pese a los muchos libros que hemos escrito sobre Oaxaca, faltan estudios comparativos entre sus diferentes regiones y hay fen&oacute;menos que no entendemos"; recientemente ha habido una considerable producci&oacute;n de textos de historia, como lo demuestran los trabajos que han escrito Carlos S&aacute;nchez, Francisco Ruiz, Jes&uacute;s Mendoza, Laura Machuca, V&iacute;ctor de la Cruz, Peter Guardino, Margarita Menegus, Mark Overmyer, Francie Chassen, Thomas Calvo, entre otros; material que ha enriquecido la comprensi&oacute;n del Oaxaca de hoy, un estado con vasta diversidad cultural y una compleja historia.</font></p>     ]]></body>
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