<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0186-0348</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Secuencia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Secuencia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0186-0348</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0186-03482012000200010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Imprevisibles historias: En torno a la obra y el legado de Edmundo O'Gorman]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Narváez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roberto]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Cultural Helénico  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<numero>83</numero>
<fpage>229</fpage>
<lpage>233</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0186-03482012000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0186-03482012000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0186-03482012000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Imprevisibles historias. En torno a la obra y el legado de Edmundo O'Gorman</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Roberto Narv&aacute;ez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Estudio preliminar y edici&oacute;n de Eugenia Meyer, FFyL&#150;UNAM/FCE, M&eacute;xico, 2009 (Vida y Pensamiento de M&eacute;xico)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Cultural Hel&eacute;nico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo principal de este volumen es conmemorar el centenario del natalicio de Edmundo O'Gorman (1906&#150;1995). La meta original era tenerlo listo para su distribuci&oacute;n y venta en 2006, de modo que las fechas coincidieran; sin embargo, por alguna raz&oacute;n editorial o de otra &iacute;ndole fue preciso esperar tres a&ntilde;os el anuncio de su aparici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute; dividido en dos partes: un estudio preliminar titulado "El oficio de historiar" (seguido de los "criterios de selecci&oacute;n") y un grupo de 27 escritos fechados entre 1932 y 1991, denominados en conjunto "El legado". La muestra en la parte segunda se compone mayormente de trabajos sobre historiograf&iacute;a, cr&iacute;tica textual y filosof&iacute;a de la historia, pero tambi&eacute;n incluye significativos ejemplares de las incursiones de O'Gorman en la prosa de ficci&oacute;n y el debate period&iacute;stico. De hecho, la pieza inaugural es un cuento, "El caballo blanco" (1932). "El caso M&eacute;xico" (1944) fue publicado en seis entregas por el diario <i>Exc&eacute;lsior;</i> lleno de alegatos punzantes y marcado por un tono intempestivo, es una denuncia de las injustas condiciones de los "hombres de cultura" en nuestro pa&iacute;s al promediar la d&eacute;cada de 1940. Las estrategias argumentales del ensayo "La historia como b&uacute;squeda del bienestar: un estudio acerca del sentido y el alcance de la tecnolog&iacute;a" (1974) manifiestan la capacidad que siempre tuvo O'Gorman al tratar los asuntos m&aacute;s diversos para traer a colaci&oacute;n, parafrasear y hacer valer como premisas de virtual poder axiom&aacute;tico ciertas tesis de otros pensadores para &eacute;l dilectos, en este caso Jos&eacute; Ortega y Gasset &#151;probablemente su m&aacute;ximo h&eacute;roe filos&oacute;fico. Casi treinta a&ntilde;os antes hab&iacute;a elegido a Martin Heidegger como su rector filos&oacute;fico&#150;espiritual y te&oacute;rico&#150;metodol&oacute;gico para redactar <i>Crisis y porvenir de la ciencia hist&oacute;rica</i> (1947), esa magn&iacute;fica mezcla de tratado pol&eacute;mico contra una visi&oacute;n burda del positivismo cient&iacute;fico y de manifiesto vitalista&#150;historicista (o como lo haya concebido), si bien toda la gala estil&iacute;stica, por supuesto, fue responsabilidad exclusiva suya. De esta gran obra y de <i>La invenci&oacute;n de Am&eacute;rica, Fundamentos de la historia de Am&eacute;rica</i> y <i>Destierro de sombras,</i> para citar s&oacute;lo cuatro entre las gemas principales de su ampl&iacute;simo legado, se extra&ntilde;a siquiera un fragmento en <i>Imprevisibles historias.</i> Esto se debi&oacute;, supongo, a unas particulares definiciones de "legado" y "antolog&iacute;a" que la editora dio por v&aacute;lidas para esta ocasi&oacute;n, estimando como lo m&aacute;s cauto reunir textos completos &uacute;nicamente, previniendo as&iacute; que un erudito demasiado quisquilloso se indignase al no ver alg&uacute;n par&aacute;grafo "fundamental", a su juicio, entre los extractos de las monograf&iacute;as y tratados. Desde el punto de vista material, sin embargo, result&oacute; saludable poner un alto a la selecci&oacute;n donde se hizo, pues de otra manera la extensi&oacute;n (958 p&aacute;ginas) se habr&iacute;a desmesurado a&uacute;n m&aacute;s, al punto de volver imposible hojear el libro con un m&iacute;nimo de comodidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ausencia de extractos de <i>Crisis y porvenir...,</i> en particular, est&aacute; compensada por la inclusi&oacute;n de otros escritos magistrales acerca de la idea de una historia "cientificista", el m&eacute;todo hist&oacute;rico y la filosof&iacute;a de la historia en general, como son "El enga&ntilde;o de la historiograf&iacute;a" (1946), un desahogo tempranero en clave heideggeriana contra lo que asum&iacute;a como la t&iacute;pica postura positivista en la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, seg&uacute;n la ve&iacute;a representada en y fomentada por Silvio Zavala; "La historia: apocalipsis y evangelio. Meditaci&oacute;n sobre la tarea y responsabilidad del historiador" (1976), su alocuci&oacute;n de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia, y "Fantasmas en la narrativa historiogr&aacute;fica" (1991), le&iacute;do al recibir el doctorado <i>honoris causa</i> en humanidades por la Universidad Iberoamericana &#151;y cuyo pasaje final sugiri&oacute; el t&iacute;tulo <i>Imprevisibles historias.</i> Muchas ideas expresadas en "El enga&ntilde;o de la historiograf&iacute;a" reaparecen sustancialmente en los dos textos posteriores, y si bien los tres carecen del vigor anal&iacute;tico, la fuerza de imaginaci&oacute;n especulativa y la insidia ret&oacute;rica, muy convincente a primera vista, que despliega el impresionante ensayo "Historia y vida" (1956; no incluido en esta colecci&oacute;n), revelan tanto como el &uacute;ltimo ciertas inconsistencias o simplificaciones t&iacute;picas en el sistema argumental y el razonamiento l&oacute;gico de O'Gorman para tratar esa clase de temas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue a trav&eacute;s de la cr&iacute;tica documental y los ejercicios de atribuci&oacute;n autoral donde O'Gorman prob&oacute; ser due&ntilde;o de una excepcional destreza para formular hip&oacute;tesis explicativas de problemas leg&iacute;timos en casos historiogr&aacute;ficos bien establecidos. En verdad, la cr&iacute;tica de la historiograf&iacute;a colonial mexicana, y la historia de esa cr&iacute;tica, deben mucho a la pericia de O'Gorman para enfrentar las dificultades o los enigmas en ciertas obras de Toribio de Benavente "Motolin&iacute;a", Bartolom&eacute; de las Casas, Pedro M&aacute;rtir de Angler&iacute;a, Joseph de Acosta y Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo, entre otros. Un conocimiento adecuado de estos autores y sus respectivos libros, mejor organizado y calificado desde el punto de vista l&oacute;gico, es accesible actualmente gracias a los excelentes estudios preliminares, introducciones, anexos, cronolog&iacute;as y otros auxiliares con que O'Gorman los enriqueci&oacute; al editarlos para diversas editoriales. Debemos felicitarnos porque <i>Imprevisibles historias</i> re&uacute;ne, completos, once ejemplares de la maestr&iacute;a ogormaniana como int&eacute;rprete textual y razonador a partir de un limitado c&uacute;mulo de evidencias. (Durante la transcripci&oacute;n de varios, lamentablemente, se cometieron fallas por omisi&oacute;n, exceso y confusi&oacute;n; ejemplo de exceso: copiar al calce notas que tienen sentido en la fuente de donde provienen, mas no en la presente edici&oacute;n; as&iacute;, las notas 1 y 2 en la p&aacute;gina 193 remiten a "ap&eacute;ndices" inexistentes, y la nota 4 en la p&aacute;gina 534 propone ver el "documento 1" en un "ap&eacute;ndice documental" cuya b&uacute;squeda no deja de ser infructuosa.)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es tiempo de abordar la composici&oacute;n prologal de la editora. De hecho, mi motivaci&oacute;n principal para escribir esta rese&ntilde;a fue decir algunas cosas <i>a prop&oacute;sito</i> de tal composici&oacute;n. Logra su meta elemental: presentar una semblanza de la vida y la carrera intelectual de O'Gorman. Marginando las repeticiones, los giros marcados de nost&aacute;lgica emoci&oacute;n y el rosario de notas al pie, absolutamente innecesario,<sup><a href="#notas">1</a></sup> llama la atenci&oacute;n su elevada falta de originalidad. As&iacute; es desde el t&iacute;tulo, "El oficio de historiar"; esta noci&oacute;n autocomplaciente de que "historiar" califica, b&aacute;sicamente, como una especie de oficio, delata una costumbre de evasi&oacute;n a reflexionar minuciosa y comparativamente sobre la historiograf&iacute;a entendida como un tipo de conocimiento, y justo por ello me parece un desprop&oacute;sito utilizarla para etiquetar una labor historiogr&aacute;fica, filos&oacute;fica y l&oacute;gica tan concienzudamente sistem&aacute;tica &#151;valga la expresi&oacute;n&#151; como la de O'Gorman. En cuanto al desarrollo, se articula en amplia medida por una sucesi&oacute;n de los mismos lugares comunes que suelen repetirse (en homenajes, n&uacute;meros conmemorativos de revistas, c&aacute;tedras, congresos, entrevistas a ex alumnos) para exaltar caracter&iacute;sticas dignas de encomio en la producci&oacute;n de O'Gorman, asumiendo que el inventario est&aacute; completo y fue levantado con las debidas agudeza y penetraci&oacute;n cr&iacute;ticas. En efecto, aqu&iacute; volvemos a leer las evocaciones can&oacute;nicas de la genialidad de este "historiador fil&oacute;sofo", los laudos y los esquemas interpretativos de siempre, aunque la fraseolog&iacute;a var&iacute;e un poco: que O'Gorman desafiaba la "historia positivista" y "asumi&oacute; con valor la incapacidad del historiador de alcanzar la objetividad" (p. 18); que su m&eacute;todo, precisi&oacute;n y erudici&oacute;n eran admirables, de ah&iacute; la espl&eacute;ndida calidad hermen&eacute;utica y heur&iacute;stica de sus pr&oacute;logos (p. 21); que, atribuyendo a la historia "una propiedad m&aacute;s art&iacute;stica que cient&iacute;fica" (p. 25), se orient&oacute; "hacia la defensa y peculiaridad del conocimiento hist&oacute;rico, liberado del empe&ntilde;o de la cientificidad que acosa y limita el trabajo propiamente hist&oacute;rico" (p. 23); que su historicismo revela su "muy particular teor&iacute;a de la historia" (p. 29), tendente hacia una "historia filos&oacute;fica" preocupada por la ontolog&iacute;a (p. 30); que ten&iacute;a una "enorme capacidad dial&eacute;ctica" (p. 41); que sus pol&eacute;micas con ciertos historiadores fueron instancias de una "confrontaci&oacute;n entre dos tendencias: la cient&iacute;fica positivista y la historicista" (p. 34); que, en fin, "redonde&oacute; un legado singular en la manera de pensar y elaborar sus muy particulares construcciones hist&oacute;ricas", las cuales "mezclaban siempre las argumentaciones jur&iacute;dicas y las filos&oacute;ficas, d&aacute;ndole un original&iacute;simo matiz a sus escritos" (p. 36).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dict&aacute;menes y enunciados impresionistas de esta clase rebosan en el cat&aacute;logo de las cosas que a&uacute;n hoy se dicen com&uacute;nmente sobre O'Gorman, particularmente por quienes fueron sus alumnos y actualmente laboran en instituciones prestigiadas. Tal y como se los expone, son aceptablemente acertados, al menos proporcionan un vocabulario estandarizado para redactar elogios fugaces a su memoria, condimentar an&eacute;cdotas del maestro en un aula o, en fin, bosquejar su semblanza biogr&aacute;fica&#150;intelectual. No son, sin embargo, tan comprensivos, profundos y radicalmente originales como lo ser&iacute;an si la costumbre fuera observar detenidamente sus planteamientos, escrutar la configuraci&oacute;n espec&iacute;fica de sus aserciones, anatomizar sus razonamientos, en una palabra, si fuera <i>investigar</i> la obra de O'Gorman en lugar de satisfacerse con un pu&ntilde;ado de proposiciones gastadas y m&aacute;s o menos apresuradas a su respecto. Contamos, es verdad, con estudios iluminadores de esa obra, sin embargo, todav&iacute;a est&aacute; por hacerse un esfuerzo para sondearla con todo el rigor anal&iacute;tico y l&oacute;gico que decididamente puede soportar, pues en su construcci&oacute;n participaron unos m&eacute;todos de definici&oacute;n conceptual, tratamiento l&oacute;gico de la evidencia y argumentaci&oacute;n te&oacute;rica <i>expl&iacute;citos,</i> por tanto, <i>directamente</i> accesibles a la evaluaci&oacute;n l&oacute;gica&#150;cr&iacute;tica de vasto alcance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede comprobarlo quien lea buena parte de su "legado", O'Gorman gener&oacute; muchas de sus p&aacute;ginas m&aacute;s memorables procurando, ante todo, definir las cualidades l&oacute;gicas y filos&oacute;ficas en los libros o manuscritos que abord&oacute;, casos de las cr&oacute;nicas de Indias y una cantidad respetable de tratados o ensayos de filosof&iacute;a de la historia, para examinarlas despu&eacute;s ordenadamente. Proced&iacute;a del mismo modo para calibrar sus t&aacute;cticas al entrar en liza con un polemista. En un intento de explicar esto, el estudioso tradicional de O'Gorman responde algo como: "Se deb&iacute;a a su entrenamiento filos&oacute;fico y sus habilidades dial&eacute;cticas, adquiridas y cultivadas mientras practic&oacute; la abogac&iacute;a." La editora de <i>Imprevisibles historias,</i> como lo delata el &uacute;ltimo fragmento citado arriba de su estudio preliminar, suscribir&iacute;a tal contestaci&oacute;n. Como sea, el hecho es que semejante lugar com&uacute;n ha sido ya sumamente trillado; se trata de una noci&oacute;n precipitada y simplista cuya modificaci&oacute;n es deseable. O'Gorman, ciertamente, no argumentaba y razonaba como lo hac&iacute;a por su faceta de litigante, tampoco por verbalizar &aacute;gil y persuasivamente la sustancia doctrinal de algunos movimientos filos&oacute;ficos; lo hac&iacute;a por tener una conciencia muy alerta del valor epistemol&oacute;gico y la conveniencia general de aplicar los m&eacute;todos de la l&oacute;gica y servirse de su l&eacute;xico para tratar documentos, orientar inquisiciones teor&eacute;ticas y desmontar objeciones, como lo hizo, por ejemplo, con las de Lewis Hanke, Javier O. Arag&oacute;n, Lino G&oacute;mez Canedo y otros eruditos en c&eacute;lebres pol&eacute;micas a prop&oacute;sito de Las Casas y Motolin&iacute;a. En este sentido, pienso que la suprema contribuci&oacute;n de O'Gorman reside, justamente, en haber demostrado la injerencia normal del razonamiento l&oacute;gico&#150;cient&iacute;fico tanto en la cr&iacute;tica como en la elaboraci&oacute;n historiogr&aacute;fica. Esto no implica, sin embargo, que su intelecci&oacute;n de este fen&oacute;meno haya sido invariablemente tan apropiada, controlada y flexible como lo exig&iacute;an los pormenores anal&iacute;ticos de varias investigaciones, situando a la cabeza las que dedic&oacute; a Motolin&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo, sin embargo, que para describir, analizar y entender de manera m&aacute;s completa y fecunda los elementos fundamentales en la historiograf&iacute;a de O'Gorman, de modo que podamos juzgar comprensivamente la variedad y calidad de sus aportes, hace falta caracterizar detalladamente sus ideas en torno a siete puntos preliminares: 1) el concepto de ciencia, en especial de <i>ciencia natural</i> &#151;es necesario determinar hasta qu&eacute; punto su visi&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico estuvo interferida por prejuicios graves en relaci&oacute;n con la objetividad, el positivismo y cuestiones relacionadas&#151;; 2) el nivel de su familiaridad con la historia de las ciencias; 3) el concepto de inferencia l&oacute;gica; 4) el significado l&oacute;gico&#150;cr&iacute;tico de las hip&oacute;tesis y su funci&oacute;n en la investigaci&oacute;n de documentos y testimonios; 5) el papel de las probabilidades y alguna clase de experimentaci&oacute;n para estimar las consecuencias deducibles de una hip&oacute;tesis; 6) el concepto de "econom&iacute;a de la hip&oacute;tesis" &#151;de suprema importancia en sus pesquisas acerca de Motolin&iacute;a&#151;, y 7) el concepto de interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica &#151;en "Historia y vida" lo enunci&oacute; con singular nitidez, bas&aacute;ndose, ahora s&iacute;, en su experiencia jur&iacute;dica para fines de discriminaci&oacute;n conceptual.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirmo, en fin, que valdr&iacute;a la pena realizar este programa de investigaci&oacute;n, refin&aacute;ndolo a trav&eacute;s de discusiones colectivas. Ser&iacute;a una forma de homenajear al maestro con una clase de gratitud pertinente, supuesto nuestro deseo de llamarnos honradamente sus disc&iacute;pulos. El punto uno es del mayor inter&eacute;s, pues al esclarecer cabalmente las posturas de O'Gorman acerca de la "cientificidad", mediando un an&aacute;lisis inmanente y comparativo de su peculiar terminolog&iacute;a t&eacute;cnica y sus procedimientos efectivos, concretos de indagaci&oacute;n y razonamiento (hablemos as&iacute; en lugar de aludir acad&eacute;micamente a "perspectivas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas", como se lee todav&iacute;a en una monograf&iacute;a reciente),<sup><a href="#notas">3</a></sup> obtendremos unas premisas mejor informadas para inferir la g&eacute;nesis y el significado de su filosof&iacute;a de la historia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Son 127 notas en 41 p&aacute;ginas. Esa cantidad se habr&iacute;a reducido convenientemente trasladando las fichas bibliogr&aacute;ficas de O'Gorman &#151;s&oacute;lo en la p&aacute;gina 22 hay trece distintas&#151; a un anexo y enlistarlas tem&aacute;tica o cronol&oacute;gicamente, como lo hizo &Aacute;lvaro Matute en la antolog&iacute;a <i>Historiolog&iacute;a: teor&iacute;a y pr&aacute;ctica,</i> Coordinaci&oacute;n de Humanidades&#150;UNAM, M&eacute;xico, 2007 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 130).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9470720&pid=S0186-0348201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En una consideraci&oacute;n relativa a sus ideas sobre la "constitucionalidad" del hecho hist&oacute;rico, la intencionalidad y los criterios de prueba, v&eacute;ase &Aacute;lvaro Matute, <i>La teor&iacute;a de la historia en M&eacute;xico (1940&#150;1973),</i> Sepsetentas, M&eacute;xico, 1974, pp. 131&#150;133.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9470722&pid=S0186-0348201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Conrado Hern&aacute;ndez L&oacute;pez, <i>Edmundo O'Gorman. Idea de la historia, &eacute;tica y pol&iacute;tica,</i> El Colegio de Michoac&aacute;n, M&eacute;xico, 2006, p. 195.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9470724&pid=S0186-0348201200020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Matute]]></surname>
<given-names><![CDATA[Álvaro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historiología: teoría y práctica]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Coordinación de Humanidades-UNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Matute]]></surname>
<given-names><![CDATA[Álvaro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La teoría de la historia en México (1940-1973)]]></source>
<year>1974</year>
<page-range>131-133</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sepsetentas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hernández López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Conrado]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Edmundo O'Gorman. Idea de la historia, ética y política]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>195</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Michoacán]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
