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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Imágenes del olvido 1914-1994. Discurso visual, manipulación y conmemoraciones de la Convención Revolucionaria de Aguascalientes]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luciano Ram&iacute;rez Hurtado, <i>Im&aacute;genes del olvido 1914&#45;1994. Discurso visual, manipulaci&oacute;n y conmemoraciones de la Convenci&oacute;n Revolucionaria de Aguascalientes</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gerardo Mart&iacute;nez Delgado</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Universidad Aut&oacute;noma de Aguascalientes, M&eacute;xico, 2010, 396 pp.</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Mora</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta hace poco tiempo, la historiograf&iacute;a en casi todo el mundo hab&iacute;a desconocido pr&aacute;cticamente el valor de la imagen como fuente de estudio, aprovechada seriamente y a partir de m&eacute;todos adecuados de an&aacute;lisis. El libro <i>Im&aacute;genes del olvido 1914&#150;1994. Discurso visual, manipulaci&oacute;n y conmemoraciones de la Convenci&oacute;n Revolucionaria de Aguascalientes,</i> de Luciano Ram&iacute;rez Hurtado, es ante todo una historia de las im&aacute;genes o, m&aacute;s bien, una historia amplia de los usos de las im&aacute;genes de un episodio hist&oacute;rico fundamental en la historia mexicana: la Convenci&oacute;n Revolucionaria; de su producci&oacute;n, primero &#8212;todas con una carga ideol&oacute;gica evidente que el autor va desentra&ntilde;ando&#8212;, de su circulaci&oacute;n &#8212;con fines propagand&iacute;sticos, informativos o desinformativos&#8212;, y de su aprovechamiento como recurso para la reconstrucci&oacute;n del pasado, para la celebraci&oacute;n, unas veces, u otras para la imposici&oacute;n de ideas a la memoria p&uacute;blica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por extensi&oacute;n, es un trabajo de historia pol&iacute;tica &#8212;del uso de la historia desde y para el poder&#8212;, de historia de la prensa, de la fotograf&iacute;a y el cart&oacute;n pol&iacute;tico en M&eacute;xico, principalmente en los a&ntilde;os 1914 y 1915. Se trata de un esfuerzo por deconstruir la historia de la Convenci&oacute;n, una exploraci&oacute;n detr&aacute;s del escenario en el que se montaron sus im&aacute;genes, a trav&eacute;s de lo cual se evidencian sus usos y abusos, se descubren los juegos entre lo que en diferentes momentos se quer&iacute;a recordar y lo que se pretend&iacute;a que se olvidara.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de este libro est&aacute; presente la tensi&oacute;n constante entre los excesos de memoria y de olvido, en ese juego que se establece con el pasado como lo explica Paul Ricoeur.<sup><a href="#notas">1</a></sup> En 1914, por ejemplo, Carranza abusaba de la historia pretendiendo hacer creer que la idea de organizar una Convenci&oacute;n hab&iacute;a sido suya; cuando dej&oacute; de convenir a sus intereses, esto es, cuando se dio cuenta de que no le dar&iacute;a legitimidad, la desconoci&oacute; y se empe&ntilde;&oacute; en ocultarla o denostarla en la prensa. M&aacute;s tarde, derrotado el villismo y el zapatismo, el episodio central de la revoluci&oacute;n durante 1914 y 1915 fue condenado por el carrancismo triunfador al olvido. Pasada la tormenta, ya en los a&ntilde;os cuarenta, fue la propia revoluci&oacute;n institucionalizada la que recuper&oacute; la Convenci&oacute;n, integr&aacute;ndola a su historia, insert&aacute;ndola en el discurso de unidad, olvidando que 30 a&ntilde;os atr&aacute;s hab&iacute;a perdido su conexi&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n m&aacute;s, en los a&ntilde;os sesenta y luego en los noventa, el viejo y excesivo olvido mut&oacute; en una nueva y tambi&eacute;n excesiva memoria: en Aguascalientes se la record&oacute; como un medio de enganchar su historia a la nacional, mientras &#8212;consciente o inconscientemente&#8212; se desvanec&iacute;an de la memoria los otros sitios donde se desarroll&oacute; (ciudad de M&eacute;xico en tres momentos, Toluca y Cuernavaca). El autor, buscando esa intercesi&oacute;n entre memoria y olvido rescata la Convenci&oacute;n, descubre los usos y abusos de su imagen, sus olvidos y sus resignificaciones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Producto de una investigaci&oacute;n amplia, larga y compleja desarrollada como parte de sus estudios de doctorado en Historia del Arte de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, la composici&oacute;n de <i>Im&aacute;genes del olvido,</i> en una introducci&oacute;n y ocho cap&iacute;tulos, puede ser mejor entendida si se divide en dos grandes bloques. Del primero al cuarto cap&iacute;tulos la narraci&oacute;n se ubica entre 1914 y 1915, siguiendo diacr&oacute;nicamente el desenvolvimiento de la Convenci&oacute;n que sesion&oacute; por primera vez en la ciudad de M&eacute;xico del 1 al 5 de octubre de 1914, se traslad&oacute; del 10 de octubre al 10 de noviembre del mismo a&ntilde;o a Aguascalientes, y sigui&oacute; un p&eacute;riplo diverso hasta su disoluci&oacute;n en octubre de 1915. Se trata en este bloque de analizar la representaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n en la prensa de las diferentes facciones, la forma en que durante sus d&iacute;as la retrataron los fot&oacute;grafos y la dibujaron los cartonistas. En contraste, el segundo bloque (cap&iacute;tulos quinto a octavo) analiza la forma en que la misma Convenci&oacute;n fue recordada y celebrada a lo largo de 50 a&ntilde;os (1945&#150;1994), despu&eacute;s de casi tres d&eacute;cadas en que se olvid&oacute;.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres condiciones existentes en el M&eacute;xico de 1914 hicieron de la prensa una trinchera particular para quienes ese a&ntilde;o vieron en la Convenci&oacute;n una oportunidad de dirimir las diferencias pol&iacute;ticas en que estaba atrapada la revoluci&oacute;n. De ellas parte el primer cap&iacute;tulo: de la infraestructura y trayectoria de la prensa en M&eacute;xico, particularmente en la capital del pa&iacute;s, cuyo mejor exponente hab&iacute;a sido el diario <i>El Imparcial</i> desde 1896; de la "s&oacute;lida tradici&oacute;n fotogr&aacute;fica" que tambi&eacute;n exist&iacute;a y que hizo poco a poco mancuerna con los peri&oacute;dicos; y de la conciencia que personajes como Venustiano Carranza ten&iacute;an sobre el poder propagand&iacute;stico de la prensa escrita. Sab&iacute;a, dice el autor, "que deb&iacute;a controlarla lo m&aacute;s pronto posible", y se rode&oacute; para tal efecto de intelectuales, periodistas y personajes que supieron dirigir estos prop&oacute;sitos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del cap&iacute;tulo se siguen los primeros d&iacute;as de la Convenci&oacute;n, la decisi&oacute;n que se tom&oacute; para trasladarla a un punto neutral, Aguascalientes, y la forma en que se fueron cargando de carb&oacute;n, tinta, plata y bromuro las armas con las que se combatir&iacute;a en la trinchera de papel. Con anticipaci&oacute;n, varios medios de la capital enviaron a sus fot&oacute;grafos y reporteros para calentar el ambiente en la prensa, para mostrar el escenario y a los protagonistas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo segundo est&aacute; dedicado de forma exclusiva al mes en que la Convenci&oacute;n sesion&oacute; en Aguascalientes. En un primer momento, las fotograf&iacute;as en la prensa dieron cuenta del arribo de trenes que transportaban a los delegados, la instalaci&oacute;n de la junta, la llegada de Francisco Villa y el ambiente de tensi&oacute;n que se fue generando. En vista de las circunstancias, la prensa subsidiada por Carranza comenz&oacute; a dar golpes medi&aacute;ticos: los titulares, las notas, pero tambi&eacute;n las fotograf&iacute;as (aunque en este momento un tanto t&iacute;midamente) generaron ideas adversas a Villa. En letras de molde se le&iacute;a, que si "Aguascalientes est&aacute; amagada por tropas de la Divisi&oacute;n del Norte", que si "Aguascalientes no es neutral", mientras las fotograf&iacute;as en <i>La Ilustraci&oacute;n Semanal</i> mostraban a Villa posando con no menos de 60 de sus "Dorados", buscando un impacto visual de fuerza y presencia que desdec&iacute;a la neutralidad de la plaza y mostraba la presi&oacute;n que pod&iacute;a ejercer este ej&eacute;rcito en la deliberaci&oacute;n de los delegados.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con otros especialistas, Ram&iacute;rez sostiene que la Convenci&oacute;n tuvo m&aacute;s bien pobres resultados durante las reuniones de Aguascalientes. Dos semanas despu&eacute;s de que se decidi&oacute; cambiar de sede &#8212;en noviembre&#8212;, el peri&oacute;dico <i>La Guacamaya</i> (v&iacute;ctima de los vaivenes de su director, que de huertista hab&iacute;a devenido en carrancista) public&oacute; la caricatura "La revoluci&oacute;n ha parido cuates" que ilustra la portada de este libro, y fue acompa&ntilde;ada con un simp&aacute;tico texto que en conjunto eran una interpretaci&oacute;n sensata de la realidad. La se&ntilde;ora revoluci&oacute;n hab&iacute;a tenido dos hijos, uno, el presidente convencionista Eulalio Guti&eacute;rrez, cuidado por su matrona, la Convenci&oacute;n, y otro, el presidente Carranza, "un muchacho serio" y el preferido de su mam&aacute;:</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">pero el Pueblo, que es su padre / que a su mujer foment&oacute; / creyendo que ella podr&iacute;a / hacer algo de favor / se encuentra tan en la chilla, / y es su estado tan atroz / que ya el pobre no recuerda / de qu&eacute; forma es un tost&oacute;n / y para su gasto diario / no le queda ni un cart&oacute;n; / al mirar que han sido cuates / exclama lleno de horror: / "Si ya con uno no puedo / &iquest;d&oacute;nde voy a dar con dos?" (pp. 134&#45;135).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos III y IV son posiblemente los de mayor fortaleza argumentativa y los que muestran de cuerpo entero el funcionamiento de la prensa revolucionaria en los momentos en que fiie sin ambages un terreno de batalla. En diciembre de 1914, dice Ram&iacute;rez, "s&oacute;lo quedaba un camino: la lucha armada". La escisi&oacute;n entre Carranza, Villa y Zapata era total, y simult&aacute;neamente a la guerra en el campo "se desarrollar&iacute;a otro tipo de guerra, menos estruendosa y dram&aacute;tica, pero no menos efectiva: el de la propaganda ideol&oacute;gica, a trav&eacute;s de la prensa escrita y las im&aacute;genes publicadas en ella". Carranza, adelanta al inicio del cap&iacute;tulo tercero que titula "La guerra de im&aacute;genes", "saldr&iacute;a triunfador en ambas estrategias, pues a pesar de las profundas divergencias entre sus integrantes, esta facci&oacute;n mostrar&iacute;a a la opini&oacute;n p&uacute;blica coherencia y unidad en sus medios propagand&iacute;sticos de legitimidad pol&iacute;tica" (p. 139).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante un cuidadoso an&aacute;lisis, el autor logr&oacute; exhibir bien estas diferencias en las publicaciones de cada bando: en el convencionista <i>El Monitor,</i> por ejemplo, que funcion&oacute; entre diciembre de 1914 y junio de 1915 en las instalaciones y con el equipo que hab&iacute;a sido del simpatizante porfirista <i>El Imparcial</i> y del carrancista <i>El Liberal,</i> nunca se logr&oacute; un cuidado editorial, y por tibieza, desuni&oacute;n, descuido, pobres recursos t&eacute;cnicos, humanos, financieros, o falta total de pericia, no se logr&oacute; transmitir nunca un mensaje favorable a la causa que supuestamente defend&iacute;a. El momento culminante del convencionismo, cuando entr&oacute; a la ciudad de M&eacute;xico triunfalmente el 6 de diciembre de 1914, fue mostrado al d&iacute;a siguiente en <i>El Monitor</i> con un buen titular (en letras m&aacute;s bien peque&ntilde;as) que rezaba: "M&aacute;s de 50 000 hombres desfilaron ayer en columna por la urbe resonante", mientras dos fotos, divorciadas por completo de la nota y carentes de la fuerza que requer&iacute;an, ilustran &#8212;en un &aacute;ngulo cerrado&#8212; una decena de personas "que marchan en desorden, mirando hacia distintos lados o con un gesto de cansancio" (pp. 142&#45;145).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios meses despu&eacute;s, en mayo de 1915, cuando el escenario se invirti&oacute; y pesaron sobre los convencionistas derrotas tan contundentes como la infligida por Obreg&oacute;n a Villa en Celaya, el diario <i>El Norte</i> pretendi&oacute; practicar las t&aacute;cticas carrancistas: ocult&oacute; la informaci&oacute;n que le era adversa a su causa, invent&oacute; triunfos, false&oacute; hechos, pero ya era tarde.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo, "Bajo la metralla de la prensa ilustrada carrancista", muestra el contraste de la prensa adicta a Venustiano Carranza: ordenada de principio a fin, falseadora cuando le era necesario, pero principalmente, inteligentemente creadora de im&aacute;genes narradas y visuales para desgastar al enemigo, exhibirlo, generar miedo de sus alcances, en el estilo carrancista que us&oacute; otras m&uacute;ltiples estrategias alternas para posicionar su imagen, lo mismo entre el pueblo que en el exterior del pa&iacute;s.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el terreno visual que descubre el autor, el propio Carranza se encarg&oacute; de construir modelos de gran impacto: el suyo era un modelo de estadista, de hombre sereno, inteligente y de acci&oacute;n, respetuoso de la ley; el de sus oponentes era el modelo del b&aacute;rbaro, sintetizado magistralmente en el cart&oacute;n "La evoluci&oacute;n de la dictadura", publicado en <i>La Prensa</i> en febrero de 1915: en este marcha al frente un cupido panz&oacute;n que lanza dardos envenenados, es Antonio L&oacute;pez de Santa Anna; detr&aacute;s, un poco m&aacute;s grande, con medio cuerpo de tigre, el anciano Porfirio D&iacute;az, con una espada gigante, "La matona"; aturdido, como un monstruo peludo, con escapulario, botella de co&ntilde;ac y un pu&ntilde;al, Victoriano Huerta; y al final, el gran engendro, una especie de drag&oacute;n que fuma mariguana y carga una bomba: Pancho Villa.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la tormenta &#8212;asienta Luciano Ram&iacute;rez&#8212;, de la guerra de las im&aacute;genes y de papel, triunfante Carranza, "la Convenci&oacute;n se convirti&oacute; en tab&uacute;", "se procur&oacute; por todos los medios posibles desvanecer ese hecho hist&oacute;rico". El tema resurgi&oacute; hasta los a&ntilde;os cuarenta, en medio del r&eacute;gimen priista que gradualmente y desde distintas v&iacute;as la reinterpret&oacute; y aprovech&oacute; con una intenci&oacute;n no menos ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica. De sus diferentes expresiones y modos se ocupa justamente el libro en su segunda parte, de los cap&iacute;tulos quinto al octavo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reaparici&oacute;n de la Convenci&oacute;n en im&aacute;genes y en un contexto favorable &#45;o al menos que quit&oacute; de ella su carga negativa&#8212; fue en 1947 con un grabado que, en medio de otros 84, se public&oacute; en el &aacute;lbum <i>Estampas de la revoluci&oacute;n mexicana. 85 grabados de los artistas del Taller de Gr&aacute;fica Popular.</i> Como un testimonio suelto, el autor logr&oacute; aprovecharlo inteligentemente. El grabador, Alberto Beltr&aacute;n, y el Taller de Gr&aacute;fica Popular, donde se realiz&oacute;, estaban preocupados por los "impugnadores y detractores de la revoluci&oacute;n mexicana y sus conquistas". Sus integrantes hab&iacute;an colaborado en la propaganda electoral del entonces presidente Miguel Alem&aacute;n, a quien dedicaron el &aacute;lbum. Siguiendo escrupulosamente el m&eacute;todo de an&aacute;lisis iconogr&aacute;fico, Luciano identifica las influencias literarias y fotogr&aacute;ficas que tuvo Beltr&aacute;n para ejecutar el grabado, describe su composici&oacute;n, discute su t&iacute;tulo, identifica la escena representada, la contrasta con diferentes testimonios, la explica integralmente. Adem&aacute;s, sigui&oacute; su proceso de circulaci&oacute;n m&uacute;ltiple localizando peri&oacute;dicos, cuadernos de grabados, exposiciones, libros, carteles e invitaciones en las que se reprodujo para, subraya, apoyar la historia y la iconograf&iacute;a oficialista.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El descubrimiento del grabado y la interpretaci&oacute;n de su mensaje est&aacute;n lejos de ser accesorios: sit&uacute;an un momento clave hasta ahora no considerado (junto a varios m&aacute;s, bien identificados en la historiograf&iacute;a) en la formaci&oacute;n del discurso hist&oacute;rico de la revoluci&oacute;n construido desde el poder, siguiendo el derrotero marcado por Obreg&oacute;n y Calles en los a&ntilde;os veinte para conciliar antiguas rivalidades, para formar una sola y gran familia revolucionaria, un pasado de unidad, una versi&oacute;n legitimadora de la historia nacional.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo sexto y los primeros apartados del s&eacute;ptimo rompen con el hilo conductor del texto. Tratando de seguir tan puntualmente las expresiones visuales y el abuso de la historia en las conmemoraciones c&iacute;vicas del contexto priista, el texto se desv&iacute;a moment&aacute;neamente de su ruta y se ocupa en estas p&aacute;ginas de ubicar el r&eacute;gimen de Adolfo L&oacute;pez Mateos, el movimiento ferrocarrilero y su represi&oacute;n entre 1958 y 1959, lo que aterriza en la realizaci&oacute;n del mural <i>has c&aacute;rceles y el impulso revolucionario,</i> importante por haber sido la primera pintura mural en Aguascalientes, pero poco relevante para el libro como conjunto en virtud de que ni la obra hace alusi&oacute;n a la Convenci&oacute;n ni su realizaci&oacute;n fue en el marco de una conmemoraci&oacute;n de esta, sino del 50 aniversario del inicio del movimiento revolucionario. Le&iacute;do en su particularidad, el cap&iacute;tulo es una contribuci&oacute;n significativa a la historia del arte en Aguascalientes, siguiendo una muestra que por lo dem&aacute;s exhibe como anacr&oacute;nica y, en sinton&iacute;a con todo su an&aacute;lisis, como un acto de "megaloman&iacute;a y demagogia revolucionaria".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el s&eacute;ptimo cap&iacute;tulo Luciano se ocupa del mural <i>Aguascalientes en la historia,</i> de su factura en el palacio de gobierno de la ciudad en 1961, de la forma en que en &eacute;l se trat&oacute; el tema de la Convenci&oacute;n y de una serie de testimonios que paralelamente se construyeron. Pero fue la celebraci&oacute;n del cincuentenario, en 1964, la que se redonde&oacute; con una reinvenci&oacute;n, desde lo local, de la etapa convencionista de la revoluci&oacute;n: el 16 de octubre, el presidente L&oacute;pez Mateos acompa&ntilde;&oacute; al gobernador Enrique Olivares Santana en un recorrido por el teatro Morelos (el viejo escenario de las reuniones), reconstruido casi en su totalidad para la ocasi&oacute;n. Se trat&oacute; de un gran momento para la historia: la reinauguraci&oacute;n del teatro y la formaci&oacute;n en su interior de un museo de sitio, donde adem&aacute;s se pint&oacute; un nuevo mural. Con todo ello, Aguascalientes se quer&iacute;a hacer un lugar en la historia de la revoluci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el octavo y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo el autor busca cerrar un c&iacute;rculo simb&oacute;lico que habr&iacute;a sido iniciado con la revoluci&oacute;n y terminar&iacute;a hacia 1994, cuando las versiones de esta y la posici&oacute;n pol&iacute;tica de sus herederos entraron en franca crisis. Veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s de haber sido definitivamente rescatada desde lo local, Ram&iacute;rez muestra c&oacute;mo la Convenci&oacute;n fue tomada desde lo nacional, usada en momentos dif&iacute;ciles para la administraci&oacute;n priista del presidente Carlos Salinas (en 1989 con el pretexto del 75 aniversario y en 1993 al reunir en Aguascalientes a la Asamblea Nacional del PRI), y aprovechada, a trav&eacute;s de distintas actividades, discursos, conferencias y eventos, para tratar de atar una imagen de unidad de la Convenci&oacute;n y renovar el discurso apegado al nacionalismo revolucionario.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una reflexi&oacute;n final del autor, desde su justo lugar de producci&oacute;n, se pregunta por el tono de las conmemoraciones siguientes, la de 2010, del centenario de la revoluci&oacute;n, y la de 2014, de los primeros 100 a&ntilde;os de la Convenci&oacute;n de Aguascalientes. "No quisiera seguir escuchando y leyendo m&aacute;s discursos ret&oacute;ricos de los pol&iacute;ticos ni ver el uso sesgado de las im&aacute;genes alusivas a esos mismos acontecimientos", concluye optimista (p. 380).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, conviene referir brevemente un asunto en torno al papel de la prensa de la &eacute;poca, el testimonio que est&aacute; presente a todo lo largo del libro y que es fuente vertebral en su primera parte. Tal vez influenciado por algunas interpretaciones de entonces, Luciano considera que la lucha en el campo period&iacute;stico desempe&ntilde;&oacute; un papel importante en el rumbo que tomaron los acontecimientos. Gerardo Murillo, quien estuvo al frente de un diario constitucionalista (en el que tambi&eacute;n participaron Luis Castillo Led&oacute;n, David Alfaro Siqueiros y Jos&eacute; Clemente Orozco) desde el cual estaba convencido del poder de los medios, sosten&iacute;a que</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la mitad de la obra revolucionaria debe ser la propaganda, desgraciadamente harto descuidada, porque se da absoluta preeminencia a la cuesti&oacute;n militar, que decide triunfos materiales, pero no obtiene los del convencimiento.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y agregaba en la declaraci&oacute;n de principios de <i>La Vanguardia:</i> "Nuestra prensa debe &#91;...&#93; caer en el campo enemigo con la misma fuerza y con la misma violencia con que estallan las granadas de nuestros ca&ntilde;ones" (p. 206).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como siguiendo a Murillo, Ram&iacute;rez Hurtado parece transitar, por momentos, de su inter&eacute;s por mostrarnos la forma en que se manipulaba la informaci&oacute;n y se constru&iacute;an mensajes visuales para apoyar a personajes o a facciones, a evaluar el impacto que tuvieron esas mismas letras e im&aacute;genes sobre el destino de la Convenci&oacute;n. Lo primero es sumamente revelador, lo otro es sugerente pero sale de su &oacute;rbita de intereses y es dif&iacute;cil demostrar. Aunque a la postre Carranza obtuvo el triunfo militar y en el terreno de la palabra escrita, no habr&iacute;a que empatarlos autom&aacute;ticamente, ni exagerar una influencia en la opini&oacute;n, en la formaci&oacute;n de criterio, seguramente limitada a estrechos c&iacute;rculos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En &uacute;ltima instancia, el libro proporciona una importante referencia para los estudios de la Convenci&oacute;n, del poder, el uso ideol&oacute;gico de la historia, la memoria y el olvido, de la prensa de la segunda d&eacute;cada del siglo XX (fundamental pero menos estudiada que la de otros momentos), y sobre todo, recuerda que la historia hoy no se escribe s&oacute;lo desde los documentos escritos, que la historia con im&aacute;genes es una riqu&iacute;sima veta para la reconstrucci&oacute;n del pasado.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Paul Ricoeur, <i>La memoria, la historia, el olvido,</i> Trotta, Madrid, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9467880&pid=S0186-0348201100030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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