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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Patricia Mass&eacute;, <i>Juan Antonio Azurmendi. Arquitectura dom&eacute;stica y simbolog&iacute;a en sus fotograf&iacute;as (1896&#45;1990)</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Padilla Arroyo</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico, 2009, 153 pp.</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Patricia Mass&eacute; re&uacute;ne tres ensayos historiogr&aacute;ficos que conforman una unidad inteligible en torno a las relaciones entre fotograf&iacute;a, arquitectura y simbolog&iacute;a (p. 12), cuyos provocativos t&iacute;tulos son: "Un espacio recobrado por la fotograf&iacute;a", "Huellas fotogr&aacute;ficas y construcci&oacute;n de s&iacute;mbolos" y "Orden bajo la luz: revelaci&oacute;n de lo invisible". Al contrario de lo que pudiera pensarse, ni esos t&iacute;tulos ni su contenido son producto del azar o de una f&oacute;rmula feliz, sino de un ejercicio de reflexi&oacute;n que ilustra la capacidad anal&iacute;tica y sint&eacute;tica de Mass&eacute;, quien ha meditado mucho acerca de su objeto, temas y problemas de investigaci&oacute;n. Los textos remiten, entre otras de sus virtudes, a lo mejor de la tradici&oacute;n, del sentido y del significado del g&eacute;nero; esto es, son trabajos que cumplen a cabalidad con la pr&aacute;ctica de "ejercitarse en hacer una cosa antes de ejecutarla definitivamente", seg&uacute;n la definici&oacute;n del <i>Peque&ntilde;o Larousse ilustrado,</i> o, dicho de otra manera, son art&iacute;culos que intentan o prueban una tesis o hip&oacute;tesis.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pretexto y el prop&oacute;sito sustancial de estos estudios es tratar y diseccionar, en el mejor sentido de la expresi&oacute;n, "una experiencia cultural porfiriana", la cual convoc&oacute; a personajes, ambientes, paisajes y espacios. Dicha experiencia ha sido el eje de las cavilaciones y de las tribulaciones intelectuales, acad&eacute;micas y profesionales de Patricia, quien ha dedicado dilatados a&ntilde;os a su indagaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;?, porque, como suele suceder en nuestra profesi&oacute;n, su acicate se origina en el instante en que una figura se presenta ante sus ojos, se aparece y se pone delante de nosotros, as&iacute; casi por casualidad o intuici&oacute;n y que, a la postre, deriva en un asunto de meditaci&oacute;n permanente, de inter&eacute;s constante e inquietante y que trastoca el esp&iacute;ritu inquisitivo, tan propio de la tarea del quehacer hist&oacute;rico.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Patricia Mass&eacute; afirma que una de las inquietudes que orientaron sus pesquisas fue la necesaria "b&uacute;squeda de una estrategia de investigaci&oacute;n" con la cual acercarse y explorar en "el conjunto fotogr&aacute;fico elegido", materia prima que utiliza para comprender e interpretar los signos contenidos en las 145 im&aacute;genes que examina. Los manuscritos que integran el volumen muestran que Mass&eacute; ha pulido y refinado su mirada fotogr&aacute;fica y su olfato historiogr&aacute;fico hasta alcanzar la maestr&iacute;a; es decir, el dominio del oficio que la inspira y de una profesi&oacute;n que aplica a una materia escurridiza, tal y como se presenta a lo largo del an&aacute;lisis y la escritura de sus textos. En la misma medida en que Patricia descifra las razones que impulsaron a su personaje a guiarse como se gui&oacute;, tambi&eacute;n nos involucra en los afectos y en las motivaciones que la han cautivado y seducido.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Figura propiciatoria de las operaciones historiogr&aacute;ficas de Patricia, Juan Antonio Azurmendi es descrito y examinado en sus primordiales contornos hist&oacute;ricos, indic&aacute;ndonos sus relaciones sociales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales. El personaje principal&iacute;simo, hijo de migrante vasco, naci&oacute; y vivi&oacute; en la ciudad de M&eacute;xico "bajo condiciones de prosperidad econ&oacute;mica" y acrecent&oacute; su riqueza econ&oacute;mica e influencia pol&iacute;tica entre la elite porfiriana (p. 17). De acuerdo con Mass&eacute;, Azurmendi decidi&oacute; construir su residencia en una de las zonas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la expansi&oacute;n y la bonanza material y cultural de finales del siglo XIX, la colonia San Rafael.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer texto, "Un espacio..." formula los temas que habr&aacute; de desarrollar con mayor profundidad y detalle y traza las principales l&iacute;neas de interpretaci&oacute;n. El primero es una toma de posici&oacute;n te&oacute;rica y metodol&oacute;gica respecto a la importancia de la fotograf&iacute;a como documento hist&oacute;rico y como artefacto material. Para Mass&eacute;, la fotograf&iacute;a &#8212;producto cultural derivado de una forma de acceso y uso de bienes simb&oacute;licos&#8212; y su soporte material &#8212;la c&aacute;mara fotogr&aacute;fica&#8212; constituyen testimonios que, de acuerdo con la feliz expresi&oacute;n de Pierre Bourdieu, son "testimonios de la actividad visual" de una sociedad y, por lo tanto, brindan informaci&oacute;n de un tiempo y espacio espec&iacute;ficos, en este caso de un estilo de vida que "inclu&iacute;a entre sus imperativos sociales fotografiar el espacio privado, cuando se trataba de una obra moderna" (p. 24).<sup><a href="#notas">2</a></sup> A partir de esta postura historiogr&aacute;fica, Mass&eacute; procede a la "lectura de las im&aacute;genes", y, entre otros puntos, observa que en cada una de ellas el autor ofrece informaci&oacute;n tanto de s&iacute; mismo como de lo que le interesa visibilizar o hacer "p&uacute;blico". No s&oacute;lo se trata de probar el manejo y la familiaridad de los recursos t&eacute;cnicos que conlleva y que se expresa en el emplazamiento del dispositivo material, sino de desvelar la intenci&oacute;n que subyace en la toma y la impresi&oacute;n de la foto (pp. 25&#45;28). Desde esta doble mirada, la foto pasa a constituirse en fotograf&iacute;a, es decir, por un lado deja ver su historicidad como "representaci&oacute;n" de la realidad, de un instante, y, por el otro, su empleo como fuente hist&oacute;rica, su contenido, sus signos y s&iacute;mbolos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo tema se orienta a narrar las peripecias para adquirir los terrenos en los que Azurmendi habr&iacute;a de desplegar dos de sus inclinaciones m&aacute;s &iacute;ntimas (pp. 18&#45;23): la "arquitectura dom&eacute;stica", esto es, el toque personal que le imprimi&oacute; Azurmendi a su morada, y su notable inter&eacute;s por la fotograf&iacute;a, el cual proyect&oacute; mediante el registro puntual de las diferentes etapas de la construcci&oacute;n, as&iacute; como de los espacios f&iacute;sicos, sociales y simb&oacute;licos de su casa: planos y proyectos arquitect&oacute;nicos, fachadas, andadores, habitaciones, salones, terrazas, arcada, escaleras, pabellones, galer&iacute;as, pinturas, esculturas, corredores, entradas y accesos, jardines, solar, huerta, lago, pozo artesiano y puentes.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, Patricia Mass&eacute; sit&uacute;a al personaje en su tiempo y espacio, en la esfera de "lo p&uacute;blico" para, desde ah&iacute;, aproximarnos al ambiente &iacute;ntimo, de "lo privado", que estar&aacute; simbolizado por su hogar&#45;casa&#45;habitaci&oacute;n&#45;mansi&oacute;n, la cual representar&aacute; por medio de la fotograf&iacute;a, su propia c&aacute;mara fotogr&aacute;fica y, lo m&aacute;s sustancial, mediante una atenta, bien desarrollada y finamente educada visi&oacute;n fotogr&aacute;fica que le permiti&oacute; captar, registrar y comprender cada elemento de la composici&oacute;n visual.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el primer texto alude a conocer y reconocer el valor hist&oacute;rico que conserva el material fotogr&aacute;fico e iconogr&aacute;fico, m&aacute;s este que aquel, para reconstruir un fragmento del estilo de vida de un sector, en general, o de un grupo social, en particular, del periodo hist&oacute;rico conocido como el <i>porfiriato,</i> seg&uacute;n lo defini&oacute; uno de los mayores historiadores mexicanos del siglo XX, Daniel Cos&iacute;o Villegas, o bien del <i>porfirismo,</i> definici&oacute;n del no menos brillante Jos&eacute; C. Valad&eacute;s, en su obra postuma del mismo nombre.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo texto, "Huellas..." Patricia despliega uno de los principales m&eacute;ritos de su labor historiogr&aacute;fica: haber le&iacute;do y desentra&ntilde;ado la importancia de Azurmendi como heredero, constructor y empresario; es decir, como un personaje insigne de las elites mexicanas de finales del siglo XIX, periodo que se caracteriza, entre otros aspectos, por la expansi&oacute;n y consolidaci&oacute;n de lo que podr&iacute;amos identificar como un sector de la sociedad mexicana, la burgues&iacute;a. Sin duda, lo m&aacute;s significativo de la tarea de Mass&eacute; es haber dilucidado y descifrado las intenciones, el sentido y el significado de "lo visto" por el propio Azurmendi, en otros t&eacute;rminos, de haber decodificado y deconstruido los s&iacute;mbolos que proyect&oacute; y pens&oacute; inscribir a trav&eacute;s de la lente de su c&aacute;mara fotogr&aacute;fica. Para ello, Patricia localiz&oacute;, distingui&oacute; y sigui&oacute; los indicios que Azurmendi registr&oacute; en la serie de fotograf&iacute;as y que Mass&eacute; logr&oacute; reunir y organizar para, convincentemente, trazar espacios y atm&oacute;sferas de la vida privada de su protagonista.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el segundo ensayo est&aacute; destinado a reconstruir los espacios esenciales de la arquitectura que, por su amplitud y sus alcances, rebasa el &aacute;mbito de lo dom&eacute;stico en tanto que pretende ser paradigma de un nuevo estilo de vida y de un proyecto cultural; esto es, de la proyecci&oacute;n de una representaci&oacute;n del mundo que involucraba una nueva distribuci&oacute;n y usos del tiempo, en particular, los destinados a la pr&aacute;ctica de la fotograf&iacute;a personal y a la idea misma de las pr&aacute;cticas culturales y sociales que implicaba el empleo de cada uno de los lugares y sitios registrados en las placas fotogr&aacute;ficas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente en el tercer texto, "Orden. ..", la autora, al recrear unos y otras por medio del examen pormenorizado de cada testimonio y de desmenuzar cada fragmento en cada una de las composiciones fotogr&aacute;ficas, da cuenta, me parece, de dos aspectos que son cruciales de la etapa conocida como porfiriato: primero, la producci&oacute;n y difusi&oacute;n de un estilo de vida espec&iacute;fico de un grupo social, la burgues&iacute;a, acaso de la m&aacute;s encumbrada, y de este modo distanciarse de los usos y las costumbres que hab&iacute;an prevalecido. La casa y la familia individuales y no ya las viviendas&#45;comercios que hab&iacute;an sido caracter&iacute;sticas de las clases altas y de la vida urbana hasta finales del siglo XIX; segundo, la construcci&oacute;n de una concepci&oacute;n del mundo, es decir, de ideas, valores, juicios, creencias, normas de conducta y acciones que, en apariencia, pod&iacute;a resultar contradictorio y parad&oacute;jico: un pensamiento ilustrado que hac&iacute;a converger una visi&oacute;n secular y laica, como la cultura mas&oacute;nica, y un catolicismo apost&oacute;lico y romano. Tal vez esto es una de las cuestiones m&aacute;s interesantes que sugiere Mass&eacute; y que, al parecer, ser&iacute;a una parte sustancial del proyecto cultural de la &eacute;poca. Por otra parte, no deja de evocar una de las tesis del catolicismo ilustrado que desde la primera mitad del siglo XIX hab&iacute;a postulado el historiador y pol&iacute;tico conservador Lucas Alam&aacute;n con la pretensi&oacute;n de promover e impulsar una idea de la modernidad. En este sentido, Patricia afirma que:</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fotograf&iacute;as de Juan Antonio Azurmendi ejemplifican una interioridad conciliatoria, tanto espacial como ideol&oacute;gicamente, que varios contempor&aacute;neos suyos compartieron en M&eacute;xico. Me refiero a ciertas figuras sociales de las cuales es sabido Rieron cat&oacute;licos fervientes y que, adem&aacute;s se mantuvieron integrados a la orden mas&oacute;nica, como lo podemos constatar en la persona de Manuel Romero Rubio, quien se convirti&oacute; en suegro del presidente de M&eacute;xico, el general (Porfirio) D&iacute;az, en 1881 (p. 87).<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal manera que, de acuerdo con Mass&eacute;, Azurmendi se constituye en uno de los personajes emblem&aacute;ticos de la adopci&oacute;n de un pensamiento ilustrado que recupera y combina lo religioso con lo seglar, lo secular y lo laico y que, en gran medida, se facilit&oacute; por la pol&iacute;tica de conciliaci&oacute;n y tolerancia religiosa del r&eacute;gimen de Porfirio D&iacute;az, por lo menos para un sector social. De ah&iacute; la pertinencia del trabajo de Mass&eacute; respecto a descifrar el ordenamiento de los espacios como s&iacute;mbolos de una nueva o renovada sensibilidad cultural. Finalmente, el tercer ensayo profundiza el estudio de lo que, en efecto, podr&iacute;amos describir y definir como <i>cultura mas&oacute;nica,</i> de los valores y las pr&aacute;cticas que encarnaba como parte del proyecto de la modernidad mexicana que permeaba en todos los sectores de las elites pol&iacute;ticas del momento que, entre otras ideas y comportamientos que pretend&iacute;an legitimarse, hallaban la tolerancia, la igualdad, el universalismo, la devoci&oacute;n por la naturaleza y la moralidad, aunque con desigual importancia cada una de estas y en funci&oacute;n del lugar y la posici&oacute;n social que tuvieran. En todo caso, queda pendiente el estudio de hasta d&oacute;nde la cultura mas&oacute;nica contribuy&oacute;, junto con otras corrientes de pensamiento, como el protestantismo, el krausismo, el espiritismo, el anarquismo, entre otras, a modernizar y secularizar la visi&oacute;n del mundo de la sociedad mexicana en este periodo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, esa tarea no ha sido f&aacute;cil ni menos a&uacute;n simple, como da constancia la b&uacute;squeda de recursos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos, as&iacute; como t&eacute;cnicos para equiparse de un amplio arsenal que encerraba tanto la presencia de Azurmendi en lo privado como en lo p&uacute;blico a fin de dilucidar a la vez una historia personal y una historia colectiva, una historia del arte y una historia social y cultural. El andamiaje te&oacute;rico y metodol&oacute;gico as&iacute; como documental es diverso tal y como lo requiere su campo de estudio. De esta manera es posible leer la complejidad del material que tuvo en sus manos la autora.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Patricia Mass&eacute; merece ser le&iacute;da y repensada por sus diversas contribuciones historiogr&aacute;ficas, as&iacute; como por las vetas que se abren para tener una idea m&aacute;s completa y compleja de las transformaciones culturales y sociales que se presentaron a finales del siglo XIX en nuestro pa&iacute;s.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En efecto, dicha colonia fue producto del crecimiento demogr&aacute;fico, econ&oacute;mico, social y cultural que transform&oacute; la traza urban&iacute;stica de la ciudad de M&eacute;xico. La colonia San Rafael, junto con la colonia Santa Mar&iacute;a, fue asiento de las clases medias, uno de los grupos sociales emergentes de la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Estas zonas colindaban con sus vecinas Cuauht&eacute;moc, Roma, La Teja y Condesa, lugares donde las clases altas se concentraron. V&eacute;ase Regina Hern&aacute;ndez Franyuti, <i>El Distrito Federal: historia y vicisitudes de una invenci&oacute;n, 1824&#45;1994,</i> Instituto Mora, M&eacute;xico, 2008, p. 155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9509313&pid=S0186-0348201100030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esta definici&oacute;n es retomada por Bourdieu de M. Baxandall para referirse a "las costumbres visuales" que forman parte de una "visi&oacute;n del mundo". Pierre Bourdieu, <i>Creencia art&iacute;stica y bienes simb&oacute;licos. Elementos para una sociolog&iacute;a de la cultura,</i> traducci&oacute;n Alicia Guti&eacute;rrez, Grupo Editorial Aurelia Rivera, Argentina, 2003, p. 239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9509315&pid=S0186-0348201100030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Uno de los t&oacute;picos m&aacute;s interesantes del examen de Mass&eacute; es el relativo a "lo privado". El registro puntual del territorio personal de Azurmendi, sin "que el se&ntilde;or de la casa haya pronunciado la menor palabra", posibilita una lectura que, de acuerdo con Michel de Certeau, es "un relato de vida" de un orden de "lo privado". La avezada revisi&oacute;n de Mass&eacute; brinda una explicaci&oacute;n de los trozos de vida de esa "novela familiar", de "la huella de una escenificaci&oacute;n destinada a ofrecer una imagen de s&iacute; misma, pero tambi&eacute;n la confusi&oacute;n involuntaria de una manera &iacute;ntima de vivir y so&ntilde;ar". As&iacute;, la vivienda "reconoce sin disimulo el nivel de ingreso y las ambiciones sociales de sus ocupantes. Todo habla de esto, siempre y en demas&iacute;a: su situaci&oacute;n en la ciudad, la arquitectura de la edificaci&oacute;n, la disposici&oacute;n de las piezas, el equipamiento de comodidades, el estado de conservaci&oacute;n." Michel de Certeau, Luce Giardi y Pierre Mayol, <i>La invenci&oacute;n de lo cotidiano, 2. Habitar, cocinar,</i> traducci&oacute;n de Alejandro Pastor, Universidad Iberoamericana/ITESO, M&eacute;xico, 1999, pp. 147&#45;148.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9509317&pid=S0186-0348201100030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Bourdieu trata de demostrar la importancia de los testimonios visuales para encontrar en ellos representaciones sociales o colectivas, es decir, propiedades visibles de los esquemas de percepci&oacute;n de los pintores y que pueden generalizarse a los "autores" y los espectadores que comprometen una concepci&oacute;n del mundo. Me parece que Mass&eacute; se inscribe en esta l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n para desvelarnos la "l&oacute;gica hist&oacute;rica" que est&aacute; presente en las representaciones del mundo que propone Pierre Bourdieu en <i>Creencia, op. cit.</i></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Para un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado de dicha pol&iacute;tica conciliatoria, la cual favoreci&oacute; en particular a la Iglesia cat&oacute;lica, puede consultarse el libro de Jean&#45;Pierre Bast&iacute;an, <i>Los disidentes: sociedades protestantes y revoluci&oacute;n en M&eacute;xico, 1872&#45;1911,</i> FCE/COLMEX, M&eacute;xico, 1989, pp. 179&#45;209.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9509320&pid=S0186-0348201100030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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