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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis Barr&oacute;n, <i>Carranza, El &uacute;ltimo reformista porfiriano</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricio Herrera Gonz&aacute;lez</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Tusquets Editores, M&eacute;xico, 2009, 289 pp., ISBN: 978&#150;607&#150;421&#150;105&#150;4</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Estudios Hist&oacute;ricos, El Colegio de Michoac&aacute;n</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas nos ha ofrecido trabajos de una profunda agudeza anal&iacute;tica e interpretativa, modificando sustancialmente las primeras aproximaciones al proceso pol&iacute;tico y social de la revoluci&oacute;n mexicana. Desde los a&ntilde;os 1960 la profesionalizaci&oacute;n de la historia y las ciencias sociales ha contribuido a una investigaci&oacute;n rigurosa y de una mayor diversidad tem&aacute;tica, de tal forma que se ha elaborado una ciencia hist&oacute;rica m&aacute;s vers&aacute;til y los investigadores hemos presentado una mayor disposici&oacute;n a responder las interrogantes que nos plantea esta problem&aacute;tica hist&oacute;rica en el tiempo presente. Bajo estas circunstancias no result&oacute; extra&ntilde;o que hayan aparecido autores como John Womack jr. y Friedrich Katz,<sup><a href="#notas">1</a></sup> entre muchos otros, que con sus investigaciones sobre Zapata y Villa, respectivamente, inauguraron los nuevos derroteros de la historiograf&iacute;a pol&iacute;tica y el g&eacute;nero de la biograf&iacute;a en la investigaci&oacute;n sobre la revoluci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Carranza. El ultimo reformista porfiriano,</i> de Luis Barr&oacute;n, asume con perspectivas renovadas el prop&oacute;sito de reconstruir la carrera pol&iacute;tica &#151;antes de alcanzar la primera magistratura&#151; de uno de los hombres m&aacute;s preclaros que vio nacer la revoluci&oacute;n, un l&iacute;der que procur&oacute; construir sus plataformas pol&iacute;ticas, tanto regionales como nacionales, tendiendo puentes entre las agotadas formulas del liberalismo decimon&oacute;nico que detentaban sus antiguos aliados &#151;los reyistas y los "magos del progreso"&#150; y las pr&aacute;cticas revolucionarias de sus j&oacute;venes oficiales, que esperaban conseguir junto a Carranza las promesas incumplidas del maderismo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n del autor es el resultado de a&ntilde;os de trabajo dedicado de forma met&oacute;dica a rastrear las huellas que identifican a la producci&oacute;n historiogr&aacute;fica sobre la revoluci&oacute;n mexicana. La obra que rese&ntilde;amos muestra un avance sustancial en el conocimiento de un protagonista indiscutible del periodo m&aacute;s violento que debi&oacute; enfrentar la causa revolucionaria. Luis Barr&oacute;n proporciona antecedentes novedosos sobre la vida pol&iacute;tica de Carranza en sus funciones como gobernador del estado de Coahuila, lo que permite comprender de mejor manera los alcances que tuvo su proyecto para el pa&iacute;s una vez que consigui&oacute; el apoyo de una combinaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas que buscaban controlar el cambio desde arriba.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra est&aacute; conformada por cinco cap&iacute;tulos, cada uno de ellos muy bien presentado y argumentado con una variedad de fuentes y testimonios que le otorgan un valor agregado a su publicaci&oacute;n. El primer cap&iacute;tulo, "Venustiano Carranza en el r&eacute;gimen de Porfirio D&iacute;az", da cuenta de los aspectos familiares y personales del hombre de Coahuila. Su objetivo es manifestar los primeros pasos que emprende en la vida pol&iacute;tica local hacia 1908. Para Barr&oacute;n es una etapa primigenia en la carrera pol&iacute;tica de Carranza pero a la vez fundante en su formaci&oacute;n como estratega y administrador de los asuntos p&uacute;blicos. Carranza es presentado como un pol&iacute;tico que comenz&oacute; desde abajo en los asuntos de gobierno local, fue este entorno su fuente primordial que aliment&oacute; su carisma y su talante como futuro estadista.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, el autor subraya c&oacute;mo sus v&iacute;nculos con los pol&iacute;ticos y legisladores locales le ense&ntilde;aron a sacar ventaja de las condiciones pol&iacute;ticas impuestas por el gobierno de D&iacute;az, lo que, sumado a la alianza con sus amigos Miguel C&aacute;rdenas y Bernardo Reyes, r&aacute;pidamente lo catapult&oacute; a convertirse en integrante de la elite que condujo las luchas por reformas pol&iacute;ticas y sociales en el estado y el pa&iacute;s.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Un pol&iacute;tico porfiriano en la revoluci&oacute;n de 1910", es el segundo apartado de la obra. El tiempo estudiado cubre entre los a&ntilde;os 1908 y 1911. Es la etapa de Carranza como gobernador de Coahuila, que consolid&oacute; su base sociopol&iacute;tica e increment&oacute; su poder, asegurando su permanencia como jefe local. Seg&uacute;n Barr&oacute;n, esto lo facult&oacute;, a pesar de no ser maderista, para negociar con Madero, para quien fue un aliado pol&iacute;tico importante, pues fue dif&iacute;cil contrarrestar su peso pol&iacute;tico en el estado del norte.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia pol&iacute;tica de Venustiano Carranza entre 1908 y 1913 fue esencial para su gran salto en la pol&iacute;tica nacional. Las reformas que impuls&oacute; en su estado, muchas de ellas de car&aacute;cter educativo y de moralizaci&oacute;n, buscaban superar la ciudadan&iacute;a marginal que &eacute;l contempl&oacute; en sus habitantes, inclinados al vicio y carentes de "buenas costumbres". Tambi&eacute;n se ocup&oacute; de la clase trabajadora, lo que increment&oacute; sus alianzas pol&iacute;ticas con diversos actores pol&iacute;ticos y sociales, consolidando su liderazgo en la regi&oacute;n. A la muerte de Madero la figura del primer jefe convoc&oacute; a las fuerzas revolucionarias que visualizaron en su persona a un pol&iacute;tico avezado y comprometido con la causa. Fue esa legitimidad entre sus camaradas lo que lo ayud&oacute; a enfrentar y derrotar al "usurpador". Cada uno de estos aspectos es meticulosamente abordado por Barr&oacute;n en el tercer cap&iacute;tulo, intitulado "Carranza gobernador y Madero presidente".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Del Palacio de Gobierno en Saltillo al Palacio Nacional", cuanto apartado de la obra, el autor esclarece los or&iacute;genes del Plan de Guadalupe y puntualiza que en sus fundamentos se revela la ideolog&iacute;a de Carranza como el "&uacute;ltimo reformista porfiriano", un pol&iacute;tico que no aspir&oacute; a ser paradigma de un revolucionario, pues en su propia trayectoria estaban los resabios del viejo liberalismo juarista y las exigencias de la modernizaci&oacute;n capitalista, expresada en una econom&iacute;a de <i>take off y</i> una reforma social encauzada por la clase pol&iacute;tica y empresarial "ilustrada". En suma, en este cap&iacute;tulo Barr&oacute;n expone con acierto la elaborada estrategia de Carranza, como parte de una trayectoria y no de una coyuntura, para imponer su liderazgo e instaurar un r&eacute;gimen legal y leg&iacute;timo que lo condujo a la presidencia de la rep&uacute;blica en 1917.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Carranza en la historiograf&iacute;a de la revoluci&oacute;n mexicana", &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, es una apretada s&iacute;ntesis donde el autor expone que los avances y retrocesos de la historiograf&iacute;a revolucionaria &#151;terreno sobradamente manejado por Barr&oacute;n&#151; est&aacute;n en directa relaci&oacute;n con la profesionalizaci&oacute;n de la disciplina, pues de una narraci&oacute;n autodidacta, militante y excluyente se pas&oacute; a una interpretaci&oacute;n acad&eacute;mica. Esto permite explicar, seg&uacute;n el autor, la disposici&oacute;n que hoy existe entre los historiadores a ampliar los estudios con nuevas tem&aacute;ticas, revisar las que merecen nuevas interpretaciones y considerar las insuficiencias de la investigaci&oacute;n en muchas otras &#150;como el caso de Carranza.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Barr&oacute;n desarrolla una investigaci&oacute;n con claros signos de revisionismo, focalizando sus intereses en el protagonismo de Venustiano Carranza, l&iacute;der revolucionario que dej&oacute; una huella profunda en las bases ideol&oacute;gicas de la revoluci&oacute;n mexicana. Sin el "brillo &eacute;pico de Villa, Zapata o Madero y con esa imagen de antiguo r&eacute;gimen, no es raro que Carranza haya sido desde&ntilde;ado, ninguneado o repudiado, incluso por lo estudiosos de la revoluci&oacute;n", sentencia el autor.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una primera aproximaci&oacute;n a la obra puede dar la sensaci&oacute;n de que se trata de un trabajo exclusivamente biogr&aacute;fico, sin embargo, su lectura reposada deja traslucir una introspecci&oacute;n en la atm&oacute;sfera de un tiempo hist&oacute;rico plet&oacute;rico de utop&iacute;a, atiborrado de conspiraciones, de quebrantables lealtades y pavorosas ejecuciones. A trav&eacute;s del trabajo de Luis Barr&oacute;n la figura de bronce de Venustiano Carranza es privada del metal para narrar las historias de carne y hueso que el primer jefe fue edificando junto a los cientos de hombres, mujeres, j&oacute;venes y ni&ntilde;os por los campos y ciudades de Chihuahua, Coahuila o la ciudad de M&eacute;xico. Es un intento &#151;no fallido&#151; por proclamar la real participaci&oacute;n de Carranza en la revoluci&oacute;n y esclarecer sus posiciones, sus temores, sus victorias, sus derrotas y su proceder pol&iacute;tico &#151;de profundas ra&iacute;ces porfirianas&#151; que lo convirti&oacute; en una "figura central durante los a&ntilde;os m&aacute;s violentos de la revoluci&oacute;n".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historiograf&iacute;a se han debatido por a&ntilde;os las razones que tuvo Carranza para levantarse en armas y, finalmente, aceptar el liderazgo. Es un hecho que, despu&eacute;s del golpe militar que derroc&oacute; a Madero, mostr&oacute; ser un l&iacute;der muy h&aacute;bil al estructurar una coalici&oacute;n nacional que triunf&oacute; militarmente en la revoluci&oacute;n. En 1913 comenz&oacute; la transformaci&oacute;n social de M&eacute;xico, y "s&oacute;lo analizando con cuidado las razones que tuvo Carranza para iniciar la revoluci&oacute;n constitucionalista se puede entender por qu&eacute;, por ejemplo, no incluy&oacute; la promesa de reforma social en el Plan de Guadalupe" (p. 174). El primer jefe pens&oacute; que los terratenientes, el clero y los industriales eran m&aacute;s poderosos que el usurpador, por tanto hab&iacute;a que ser cauteloso, planificando objetivos inmediatos, atacando un solo frente y no abriendo varios y nuevos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Plan de Guadalupe, proclamado por Carranza, busc&oacute; legalizar el alzamiento contra Huerta, pero tambi&eacute;n pretendi&oacute; legitimarlo socialmente. Por esto consider&oacute; prometer a sus seguidotes aquello que era factible de transformar, s&oacute;lo as&iacute; su proyecto pol&iacute;tico y social ser&iacute;a apoyado por una mayor&iacute;a del pueblo y los sectores medios, de lo contrario era improbable la consolidaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico, consensuar las reformas sociales y promover un nuevo marco legal que diera gobernabilidad, estabilidad y viabilidad a la revoluci&oacute;n. "Carranza hab&iacute;a justificado la posposici&oacute;n de las reformas sociales en un intento por lograr, primero, una aspiraci&oacute;n pol&iacute;tica: la restauraci&oacute;n del orden legal" (p. 185), en este plano se distancia de su ide&oacute;logo Luis Cabrera en su manifiesto "La revoluci&oacute;n es la revoluci&oacute;n". El primer jefe juzg&oacute; que era indispensable reformar la constituci&oacute;n juarista si el objetivo era que las reformas se dieran en forma permanente.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos queda la duda si fueron Luis Cabrera y Alfredo Breceda, juntos o por separado, los ide&oacute;logos y creadores del Plan de Guadalupe. Sabemos, por Luis Barr&oacute;n, que Cabrera influ&iacute;a mucho en Carranza, fue su consejero. Sin embargo, al menos a juzgar por la obra de Breceda,<sup><a href="#notas">2</a></sup> no hay presencia efectiva de Cabrera en la discusi&oacute;n inmediata de la redacci&oacute;n del Plan de Guadalupe, lo que hace discutible su autor&iacute;a exclusiva.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros, al matizar dicha posici&oacute;n de Barr&oacute;n, asumimos que Alfredo Breceda, adem&aacute;s de redactor, es autor o coautor al menos de la primera versi&oacute;n<sup><a href="#notas">3</a></sup> del plan. Al respecto, tenemos que puntualiza! que no podemos obviar el hecho de que Breceda fuera el secretario personal de Carranza por casi una d&eacute;cada, adem&aacute;s de ocupar funciones de primer orden en los &aacute;mbitos administrativo, ejecutivo y legislativo. Junto a sus funciones oficiales destacan las misiones de car&aacute;cter secreto<sup><a href="#notas">4</a></sup> encomendadas por el primer jefe, lo que nos lleva a sostener la figuraci&oacute;n de su secretario y amigo en un evento tan trascendental para la causa revolucionaria. Al menos as&iacute; qued&oacute; expresado el acontecimiento en palabras de Breceda:</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Provisto de un poco de papel y tinta, me sent&eacute; frente al se&ntilde;or gobernador, con quien previamente hab&iacute;a discutido el asunto de que se trataba &#91;...&#93; primero escrib&iacute; algo que yo pensaba; no le gust&oacute; al se&ntilde;or Carranza, y tras cambiar algunas palabras, hubimos de producir el siguiente.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que est&aacute; fuera de toda duda es que el Plan de Guadalupe R&iacute;e la afirmaci&oacute;n de la influencia y poder que adquiri&oacute; Carranza. Ah&iacute; recibi&oacute; el apoyo de sus oficiales sin condiciones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer jefe deseaba una presidencia fuerte para administrar el cambio, por tanto fue enemigo de las huelgas y de organizaciones laborales aut&oacute;nomas; su proyecto pol&iacute;tico para M&eacute;xico consist&iacute;a en</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">un pa&iacute;s de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberan&iacute;a de M&eacute;xico, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribuci&oacute;n de la riqueza por medios institucionales (p. 237).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque Luis Barr&oacute;n considera que los liderazgos de Zapata y Villa son regionales, "sin un proyecto real ele gobierno ni de naci&oacute;n", con "influencias m&iacute;nimas", la verdad es que Carranza exhibe una considerable similitud con ambos en sus trayectorias revolucionarias. Parad&oacute;jicamente siempre desplegaron prop&oacute;sitos revolucionarios antag&oacute;nicos, de tal forma que siempre hubo una yuxtaposici&oacute;n en sus planes para la naci&oacute;n, lo que culmin&oacute; en una pol&iacute;tica revolucionaria faccional y un resentimiento mutuo. De ah&iacute; que coincidentemente sus muertes fueran alevosas, pues en el transcurso de los tiempos violentos de la revoluci&oacute;n hab&iacute;an acumulado muchas enemistades y pasiones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barr&oacute;n, al concluir, reconoce el aporte ineludible de Venustiano Carranza al sustrato ideol&oacute;gico de la revoluci&oacute;n mexicana pues, junto a los rostros de las multitudes que lo apoyaron, contribuy&oacute; a edificar el M&eacute;xico moderno y a esculpir sus instituciones pol&iacute;ticas, que extra&ntilde;amente fueron resultado de su "conocimiento de la pol&iacute;tica porfiriana &#91;que le posibilit&oacute;&#93; dominar la revoluci&oacute;n".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un a&ntilde;o especialmente recargado de eventos conmemorativos del centenario de la revoluci&oacute;n, en su mayor&iacute;a vac&iacute;os de contenido acad&eacute;mico y con reflexi&oacute;n inconsistente, la investigaci&oacute;n de Luis Barr&oacute;n incorpora una serie de nuevos problemas que pueden seguir matizando las perspectivas sobre este magno acontecimiento. Su obra es una contribuci&oacute;n de suma trascendencia para la historia pol&iacute;tica de uno de los periodos m&aacute;s divulgados, pero a&uacute;n no del todo ponderado en sus verdades forjadas, pues las pasiones y las nostalgias se han sobrepuesto a la raz&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor logra dar un paso firme para resituar las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y sus amplios significados, su trabajo formula avances de consideraci&oacute;n para interpretar, de manera m&aacute;s cabal, los cimientos del poder civil y el desarrollo de una v&iacute;a institucional que busc&oacute;, desde un tiempo temprano, armonizar los principios de un nacionalismo revolucionario, la transformaci&oacute;n social y la inserci&oacute;n en el capitalismo de la "econom&iacute;a&#150;mundo". En este escenario, Carranza a&uacute;n posee voz e historia que contar a trav&eacute;s de la buena pluma y s&oacute;lida investigaci&oacute;n de Luis Barr&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> John Womack jr., <i>Zapata y la revoluci&oacute;n mexicana,</i> Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 1969,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9464469&pid=S0186-0348201100020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Friedrich Katz, <i>Pancho Villa,</i> Ediciones Era, M&eacute;xico, 1998, 2 tt.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9464470&pid=S0186-0348201100020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Alfredo Breceda, <i>M&eacute;xico revolucionario,</i> Tipograf&iacute;a Art&iacute;stica, Madrid, 1920, t. I.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9464472&pid=S0186-0348201100020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Arnaldo C&oacute;rdova en su obra <i>La ideolog&iacute;a de la revoluci&oacute;n mexicana,</i> Ediciones Era, M&eacute;xico, 1973,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9464474&pid=S0186-0348201100020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> se&ntilde;ala que Carranza "dijo a Breceda la tarde del 25 de marzo de 1.913 que era preciso que se elaborara un plan de su movimiento", p. 195; por su parte, Javier Garciadiego, en su art&iacute;culo "Actores y regiones en el proceso b&eacute;lico de la revoluci&oacute;n mexicana" en <i>La guerra en la historia,</i> Universidad de Salamanca, Salamanca, 1999,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9464475&pid=S0186-0348201100020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> puntualiza que Breceda es el autor de la primera versi&oacute;n del plan, p. 236.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>John Womack jr., en su obra <i>Zapata, op. cit.,</i> identifica a Breceda como un emisario de Carranza para pactar con Zapata una adhesi&oacute;n a la causa constitucionalista. Al respecto Womack escribe lo siguiente: "el 27 de julio el secretario privado de Carranza le escribi&oacute; a Zapata ofreci&eacute;ndole suministros militares a cambio de su apoyo al primer jefe", p. 194.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Breceda, <i>M&eacute;xico, op. cit.,</i> p. 395.</font></p>      ]]></body><back>
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