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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Luis Trueba Lara, <i>Historia de la sexualidad en M&eacute;xico</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Maya Gonz&aacute;lez</b>*</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Grijalbo, M&eacute;xico, 2008, 255 pp.</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Instituto Mora.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El erotismo humano representa el <i>signo</i> cultural por el que se desvelan los v&iacute;nculos entre el deseo y la prohibici&oacute;n, y alude generalmente a un campo de experiencias subjetivas y de pr&aacute;cticas concretas en un espacio social determinado. La sexualidad humana existe como una presencia social evidente, ostenta los rasgos de la corporalidad y la subjetividad de los individuos; adem&aacute;s, configura relaciones y v&iacute;nculos con el mundo. Sin embargo, aquello que se define como "sexualidad", m&aacute;s all&aacute; de que aglutina m&uacute;ltiples procesos biol&oacute;gicos y mentales, tambi&eacute;n es una construcci&oacute;n hist&oacute;rica. Para adentrarse en la historia de M&eacute;xico vista a trav&eacute;s de sus pr&aacute;cticas amatorias, el libro de Jos&eacute; Luis Trueba Lara, <i>Historia de la sexualidad en M&eacute;xico,</i> es una buena opci&oacute;n para el lector interesado en las "pasiones" de los mexicanos. La obra de Jos&eacute; Luis Trueba Lara conjuga una narrativa fluida con tonos literarios, mostrando con gran ingenio cu&aacute;les fueron las costumbres sexuales, el sentido y significaci&oacute;n que durante 400 a&ntilde;os cada generaci&oacute;n ha dado al erotismo y al amor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor se centra en analizar los discursos, las concepciones y las pr&aacute;cticas amatorias desde las culturas mesoamericanas hasta el virreinato; de la colonia a la independencia, y de la consolidaci&oacute;n del Estado moderno hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. Busca explicar cu&aacute;les fueron las operaciones discursivas que hicieron de la sexualidad el objetivo privilegiado para la vigilancia y el control, por lo que la obra se basa fundamentalmente en un an&aacute;lisis del discurso. En su estudio, se hacen evidentes las influencias metodol&oacute;gicas desarrolladas por Michel Foucault y la perspectiva de la historia cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trueba Lara narra la historia de la sexualidad en M&eacute;xico describiendo, a trav&eacute;s de las simbolog&iacute;as, las concepciones e ideas que tuvieron los espa&ntilde;oles acerca de la sexualidad ind&iacute;gena. Explora las transformaciones hist&oacute;ricas e imaginarias en torno a la constituci&oacute;n de los cuerpos y c&oacute;mo estas ideas fueron marcando el ritmo de las experiencias amorosas a lo largo de 400 a&ntilde;os hasta nuestros d&iacute;as. La finalidad de esta obra es acercar a los lectores no especializados en la materia, a una comprensi&oacute;n hist&oacute;rica de la vida er&oacute;tica de los mexicanos. La intenci&oacute;n del autor es ofrecer, en todo caso, una "opini&oacute;n" generalizada sobre los infortunios del goce er&oacute;tico, y divulgar ciertas ideas&#45;eje que recuperen los espejos fragmentados de nuestra propia sensualidad. Es claro que no se propone dialogar con la historiograf&iacute;a especializada, ni mucho menos con autores consagrados: su objetivo prioritario consiste en informar y divulgar la obra.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, el prop&oacute;sito del libro es "intentar una arqueolog&iacute;a de la mirada que los hombres del Viejo Mundo dirigieron hacia las pr&aacute;cticas sexuales de los naturales de estas tierras" (p. 17). Para lograrlo, la obra se apoya fundamentalmente en los libros y tratados escritos por los narradores peninsulares, los que describieron en forma detallada los h&aacute;bitos y costumbres sexuales de los "naturales salvajes". Algunos de los libros son, por ejemplo: <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a</i> de fray Bernardino de Sahag&uacute;n; <i>Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa&ntilde;a</i> de Bernal D&iacute;az del Castillo; <i>Historia de las Indias de Nueva Espa&ntilde;a e islas de tierra firme</i> de fray Diego Dur&aacute;n; adem&aacute;s, utiliza pasajes de la obra de Plat&oacute;n, San Agust&iacute;n, Ren&eacute; Descartes y del pensamiento liberal mexicano, entre otros. Cuenta con 36 im&aacute;genes, dibujos, c&oacute;dices y m&aacute;s de quince pergaminos y portadas de libros de la &eacute;poca que enriquecen la lectura, permitiendo al lector visualizar las pr&aacute;cticas sexuales y sus transformaciones en el tiempo. Desafortunadamente no cuenta con bibliograf&iacute;a y tampoco ofrece al lector la documentaci&oacute;n necesaria para corroborar algunas de sus afirmaciones a lo largo del texto. Las citas son escasas y est&aacute;n colocadas en grandes recuadros integrando la composici&oacute;n del texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el t&iacute;tulo de la obra imprime una suerte de equ&iacute;voco al intentar <i>totalizar</i> el c&uacute;mulo de experiencias er&oacute;ticas en un solo campo narrativo, privilegiando el discurso de la mirada del <i>otro,</i> el colonizador; tal vez por eso, el autor advierte que las p&aacute;ginas del libro s&oacute;lo pueden leerse como "un intento narrativo que se construye desde la parcialidad" (p. 15). Al dejar a un lado los testimonios de los hombres y mujeres concretos, f&aacute;cilmente puede ponerse en tela de juicio <i>la</i> historia de la sexualidad ind&iacute;gena. En todo caso, el plan de la obra ser&iacute;a colocarnos a trav&eacute;s de los ojos del conquistador para reencontrar en su mirada y palabras alg&uacute;n dejo de sentido. La obra cuenta con un pr&oacute;logo donde se esbozan los objetivos y la metodolog&iacute;a utilizada para la investigaci&oacute;n. Adem&aacute;s, contiene un &iacute;ndice que ofrece un panorama general de los distintos objetos que aborda la obra, dos cap&iacute;tulos extensos, "La mirada, el Diablo y el cuerpo", "La palabra y la carne" y un ep&iacute;logo titulado "Pasado presente". Cada cap&iacute;tulo est&aacute; enlazado para que el lector no pierda detalle del ejercicio hermen&eacute;utico que realiza. La argumentaci&oacute;n que desarrolla el autor se constituye alrededor de tres l&iacute;neas directrices que se entrelazan en su trayectoria hist&oacute;rica: la mirada, el discurso y la pr&aacute;ctica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cada apartado, el autor va esbozando una serie de hip&oacute;tesis que, a pesar de considerar un periodo tan largo, entreteje sus tesis de forma encadenada. La hip&oacute;tesis principal de la obra es que las percepciones que ten&iacute;an los originarios del Nuevo Mundo <i>chocaron</i> con las concepciones de los hombres del Viejo Mundo. El proceso de asimilaci&oacute;n de las culturas indias fue violento y paulatino, la "nueva mirada" Occidental hacia las pr&aacute;cticas sexuales de los ind&iacute;genas result&oacute; de un cambio punitivo e interiorizado apuntalado en el proceso "civilizatorio". Despu&eacute;s de la segunda mitad del siglo XVII, con las ideas venidas de la Ilustraci&oacute;n, el avance de las ciencias duras y los esfuerzos del cristianismo tomista, se aceleraron los mecanismos de control y vigilancia de la sexualidad novohispana. Finalmente, el proceso de transici&oacute;n de las estructuras ideol&oacute;gicas del viejo orden colonial a la consolidaci&oacute;n del Estado moderno liberal, signific&oacute; un cambio en el discurso y perspectiva sobre la sexualidad, aunque conserv&oacute; viejas pr&aacute;cticas heredadas del antiguo r&eacute;gimen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo describe la actitud de los reci&eacute;n llegados al Nuevo Mundo, quienes no dudaron en afirmar que la presencia del Diablo arraigaba en los cuerpos de los "salvajes" apartados de la fe cristina. Los conquistadores ve&iacute;an que "el Nuevo Mundo era un territorio de endemoniados y la mayor&iacute;a de los sacerdotes cat&oacute;licos no pod&iacute;an juzgar de otra manera lo que ocurr&iacute;a ante sus ojos" (p. 25). Desde esta perspectiva, &iquest;qu&eacute; implicaciones tuvo la mirada Europea y cristiana en las concepciones sexuales precolombinas? El argumento principal de este cap&iacute;tulo es que la actitud de rechazo de los peninsulares hacia las pr&aacute;cticas sexuales de los indios estaba sustentada en la proyecci&oacute;n de su pensamiento medieval en estas regiones americanas. Para los hombres del Viejo Mundo, las pasiones, los ritos de iniciaci&oacute;n sexual y los sacrificios humanos que realizaban los indios, fueron entendidos como la manifestaci&oacute;n "perversa del mal" sobre la tierra. De acuerdo con el autor, la culpa, el pudor, el pecado y el arrepentimiento fueron los mecanismos por los cuales se control&oacute;, vigil&oacute; y reconfiguro la sexualidad de los naturales. Finalmente, Trueba Lara reconoce que durante el siglo XVI hasta la primera mitad del XVII, los hombres de Dios chocaron con una visi&oacute;n del mundo totalmente distinta a sus propios referentes, imponiendo un sistema de coordenadas simb&oacute;licas ineludibles para los ind&iacute;genas. Sin embargo, en este cap&iacute;tulo har&iacute;a falta establecer cu&aacute;les fueron las resistencias ind&iacute;genas a la imposici&oacute;n y, escudri&ntilde;ar en qu&eacute; medida el proyecto evangelizador verdaderamente resignific&oacute; las costumbres sexuales precolombinas, o si la interiorizaci&oacute;n de la simbolog&iacute;a occidental result&oacute; un componente de supervivencia para los nativos dada la violencia con la que actuaron los peninsulares.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo el autor esboza una especie de cartograf&iacute;a de los placeres y los cuerpos, resaltando los cambios ocurridos a lo largo de 150 a&ntilde;os de "inaugurado" el Nuevo Mundo hasta la segunda mitad del siglo XVII. Con gran intuici&oacute;n, el autor contrasta la conducta de los peninsulares hacia la virginidad, la belleza y lo femenino amerindio. El autor se&ntilde;ala que para los evangelizadores era prioritario "salvar" las almas de las mujeres "pecadoras" debido a la exposici&oacute;n alegre de sus "carnes", ya que de ello depend&iacute;a la salvaci&oacute;n del resto de los naturales de Nueva Espa&ntilde;a. Muestra c&oacute;mo los espa&ntilde;oles buscaron homologar en las mujeres ind&iacute;genas los estereotipos definidos por la mirada medieval, a tal grado que "cuando estas mujeres llegaran a la adultez, no existir&iacute;a ninguna diferencia entre ellas y los ideales cristianos" (p. 85). Trueba Lara no duda en que la "virginidad" de los antiguos mexicanos era un valor que reforzaba las alianzas entre grupos sociales y pueblos nativos, mientras que para los europeos s&oacute;lo era la expresi&oacute;n "sublime" de una "pureza" capaz de allanar el camino a la beatitud eterna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento fundamental del segundo cap&iacute;tulo es que durante la primera mitad del siglo XVII, se intensificaron los sistemas de control y vigilancia de la sexualidad ind&iacute;gena v&iacute;a la territorializaci&oacute;n de la intimidad, al incrementarse las fuerzas espa&ntilde;olas y las misiones evang&eacute;licas en todo el espacio novohispano. En este sentido, el autor cree que la llamada "geograf&iacute;a del deseo" fue transformada en un espacio para evidenciar lo "horrendo", debido principalmente a dos factores: la acentuaci&oacute;n de la vida religiosa en todo el territorio colonial y la perspectiva "naturalista" de las ciencias occidentales. El primero exorcizaba lo demoniaco de la "carnalidad salvaje", mientras el segundo transformaba en "enfermedad" las supuestas "perversiones sexuales" nombradas por cl&eacute;rigos y m&eacute;dicos de la &eacute;poca. La convivencia entre ambas posturas, la concepci&oacute;n cristiana y la ciencia naturalista es lo que el autor denomina "la tensa mirada", que paulatinamente desaparecer&iacute;a en las postrimer&iacute;as del siglo XIX con la apuesta liberal. Sin embargo, el autor soslaya la composici&oacute;n social de la colonia y la perspectiva internacional en su an&aacute;lisis. No ejemplifica sus postulados y tampoco refiere a otras latitudes en Hispanoam&eacute;rica para sustentar los contrastes que menciona, y s&oacute;lo centra su an&aacute;lisis a las "Californias" al norte de la rep&uacute;blica mexicana, como el punto de irrupci&oacute;n de la "pureza" virginal exigida por la moral espa&ntilde;ola. Algunas preguntas pertinentes ser&iacute;an: el proyecto evangelizador &iquest;tuvo el mismo impacto en el resto de los territorios novohispanos?, &iquest;c&oacute;mo reaccionaron las corporaciones eclesi&aacute;sticas y las otras comunidades ind&iacute;genas? La obra adolece de un examen m&aacute;s profundo al respecto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y finalmente, en el ep&iacute;logo titulado "Pasado presente", el autor busca comprender cu&aacute;l fue la importancia de la separaci&oacute;n Iglesia&#45;Estado y, por otro lado, pretende analizar c&oacute;mo afect&oacute; el discurso del liberalismo mexicano en la concepci&oacute;n de la sexualidad. En este peque&ntilde;o apartado, el autor busca establecer algunos puntos de ruptura y continuidad con el pasado colonial y la consolidaci&oacute;n del Estado moderno. La expansi&oacute;n de la filosof&iacute;a natural, la proclamaci&oacute;n de la muerte de Dios y el decaimiento del discurso teol&oacute;gico&#45;medieval, habr&iacute;an de plantear nuevas problem&aacute;ticas al "desenfrenado" erotismo que, seg&uacute;n el autor, fue caracter&iacute;stico de la modernidad mexicana. Durante el siglo XIX, los modernos pol&iacute;ticos mexicanos "opusieron la rep&uacute;blica a la teocracia y la cultura francesa y el romanticismo al catolicismo monol&iacute;tico" (p. 229). En este sentido, las viejas gafas del pensamiento cat&oacute;lico filtraron en la moderna sociedad liberal un conjunto de elementos discursivos con los cuales prolongaron la condena al libertinaje, la concupiscencia y la sexualidad, sumergi&eacute;ndola en el silencio que los burdeles, hospitales para dementes o la literatura pod&iacute;an proporcionar. &iquest;C&oacute;mo explicar este silencio respecto a la sexualidad en el marco de un proyecto modernizador que se pavoneaba como el campe&oacute;n de libertades ciudadanas? El autor sugiere tres hip&oacute;tesis: 1) la incertidumbre y la destrucci&oacute;n generada por la muerte de Dios; 2) el deseo de respeto y vanagloria del "nuevo hombre", y 3) el surgimiento de un imaginario instituido de lo prohibido. Este &uacute;ltimo, seg&uacute;n el autor, fue crucial para socavar las pasiones er&oacute;ticas de la vida p&uacute;blica de los hombres del siglo XIX, alien&aacute;ndolas a las "buenas costumbres" hist&oacute;ricamente adquiridas por la moral burguesa en el poder.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis fundamental de este cap&iacute;tulo es que las constantes guerras y revueltas internas, las muertes y los cuartelazos no permitieron a las grandes mentes liberales reflexionar sobre lo sexual, condenando las pasiones corp&oacute;reas a las c&aacute;rceles del mutismo. Los hombres comunes y corrientes estaban "obligados" a presentarse como seres capaces del autocontrol, recato y parsimonia, baluarte indiscutible del "hombre moderno". Para el autor, el silencio de los intelectuales respecto a las pr&aacute;cticas sexuales y amatorias de los mexicanos eran ejemplos de las "buenas costumbres" que se conectaban con un proyecto nacionalista sustentado en la "modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s". Al tomar el discurso hegem&oacute;nico como modelo de conducta, el autor soslaya cu&aacute;les fueron las pr&aacute;cticas en "secreto" que se realizaban al interior de las familias, y c&oacute;mo, a trav&eacute;s de los espacios privados, pod&iacute;a subvertirse las restricciones impuestas socialmente. Adem&aacute;s, el autor no a&ntilde;ade a sus argumentaciones cu&aacute;les fueron las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se implementaron durante finales del siglo XIX y principios del XX,<sup><a href="#nota">2</a></sup> para asegurar que fue el silencio lo que determin&oacute; la postura intelectual respecto a la sexualidad. Finalmente, el autor nunca define lo que entiende por el "imaginario de lo prohibido", y s&oacute;lo se limita a ofrecer ciertos ejemplos del pensamiento moderno que prohib&iacute;a la exposici&oacute;n p&uacute;blica de los cuerpos ardientes. En este sentido, las argumentaciones adolecen de un examen m&aacute;s detallado de la postura liberal acerca de la salud p&uacute;blica y moral, y de los mecanismos institucionales que actuaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la obra de Jos&eacute; Luis Trueba Lara es referencia ineludible para comprender las transformaciones hist&oacute;ricas de las pr&aacute;cticas e ideas en torno a la sexualidad mexicana, presenta una serie de fisuras que son propias del g&eacute;nero de esta obra. En primer lugar, el autor no ofrece las conexiones suficientes con el contexto social de cada &eacute;poca que va narrando, lo cual a&ntilde;adir&iacute;a una mejor compresi&oacute;n a los imaginarios que dice analizar. En este sentido, la exposici&oacute;n temporal de la problem&aacute;tica sexual se ve reducida a amplios saltos hist&oacute;ricos y regresiones transitorias que terminan por ahistorizar los temas. Al centrarse en las concepciones e ideas sobre la sexualidad en un periodo tan largo, pierde de vista los hechos en s&iacute; mismos. El desarrollo social y pol&iacute;tico del siglo XVI mesoamericano; la importancia de la industrializaci&oacute;n y la tecnificaci&oacute;n de la mano de obra europea e hispana; la vida constitucional y las innovaciones discursivas del proyecto modernizador mexicano, casi nunca aparecen en el desarrollo del libro. Las grandes transformaciones econ&oacute;micas, los cambios estructurales y las polifon&iacute;as pol&iacute;ticas no son analizados a la luz de los cambios discursivos en torno a la sexualidad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, en el cap&iacute;tulo II el autor abandona el an&aacute;lisis por regiones, detallando el ejemplo de las "Californias" para sostener sus argumentos. Si bien la descripci&oacute;n a detalle puede profundizar su estudio, homologa sistem&aacute;ticamente las interpretaciones como parte de un mismo fen&oacute;meno. No aparecen las referencias necesarias ni la bibliograf&iacute;a especializada que sostengan su postura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, la obra de Jos&eacute; Luis Trueba Lara constituye una aproximaci&oacute;n general al estudio de las pr&aacute;cticas amorosas de los mexicanos durante 400 a&ntilde;os, a partir del cual es posible emprender problem&aacute;ticas m&aacute;s complejas y abordar estudios espec&iacute;ficos. La importancia de este trabajo es la enorme audacia del autor, sabiendo que no es nada f&aacute;cil abordar 400 a&ntilde;os de historia sin tener que titubear en alg&uacute;n momento. La obra cumplir&aacute; sin lugar a dudas el objetivo propuesto por el autor, que es "ofrecerles un espejo que les brinde la posibilidad de comprender su vida diaria".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La tesis de Trueba Lara difiere a la que plantea el historiador Peter Gay, para quien el siglo XIX europeo hab&iacute;a sido clasificado por m&eacute;dicos y psic&oacute;logos de la &eacute;poca, como "El siglo del nerviosismo". Seg&uacute;n Trueba Lara, el silencio sobre la sexualidad de los mexicanos fue producto del propio silencio extendido al orden social de los hombres en el poder, y no como un movimiento cultural. Puede decirse que para el historiador Peter Gay, el siglo XIX europeo estuvo lleno de contrastes, caracterizado por un rechazo de la expresi&oacute;n directa y la satisfacci&oacute;n p&uacute;blica de las necesidades corporales, donde las pasiones sexuales y las coordenadas del deseo se vieron sumergidas en el "silencio" debido a la <i>actitud cultural</i> <i>de la sociedad en su conjunto y la moral burguesa. V&eacute;ase Peter Gay,</i> <i>La experiencia burguesa. De Victoria a Freud,</i> t. I, <i>La educaci&oacute;n de los sentidos,</i> FCE, Argentina, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9635246&pid=S0186-0348201000010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para un an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en torno a la higiene y la salud durante los siglos XIX&#45;XX, puede consultarse el art&iacute;culo de Claudia Agostoni, "Las delicias de la limpieza: la higiene en la ciudad de M&eacute;xico" en <i>Historia de la vida cotidiana en M&eacute;xico,</i> FCE/COLMEX, M&eacute;xico, 2005, t. III.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9635248&pid=S0186-0348201000010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
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