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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Revista <i>Apuntes Arqueol&oacute;gicos</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Anait&eacute; Galeotti</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>n&uacute;m. 3, segunda &eacute;poca</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/trace/n67/a9i1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo n&uacute;mero de la revista <i>Apuntes Arqueol&oacute;gicos</i> del departamento de Arqueolog&iacute;a es variado, interesante y ameno. Los art&iacute;culos pueden agruparse seg&uacute;n su tem&aacute;tica de la siguiente manera: dos art&iacute;culos al que los une el estudio de los petrograbados localizados en dos lugares de Centroam&eacute;rica, se&ntilde;alados por las autoras como evidencias important&iacute;simas de la presencia de habitantes originarios desde tiempos anteriores al Precl&aacute;sico temprano. Se destaca el aporte de Nora L&oacute;pez Olivares sobre el hist&oacute;rico sitio de Batcab en el Pet&eacute;n guatemalteco, por el poco estudio del periodo investigado, junto con las contribuciones&#160;de Jorge Choc&oacute;n y Judith Valle, que conforman tres art&iacute;culos arqueol&oacute;gicos, redactados de manera &aacute;gil y atractiva y los distancian de los tradicionales informes arqueol&oacute;gicos constituyendo una muestra de lo afable que puede ser ese lenguaje sin perder rigurosidad cient&iacute;fica. Dentro del &aacute;mbito de la Arqueolog&iacute;a Industrial, dos textos enriquecen nuestro conocimiento, un trabajo de investigaci&oacute;n sobre trapiches de az&uacute;car y panela, dirigido por Ivonne Putzeys, y otro sobre un aspecto del patrimonio numism&aacute;tico de Guatemala en su parte t&eacute;cnica e industrial: la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas en la Ciudad de Santiago de los Caballeros durante el siglo XVIII. Y finalmente, se presenta un estudio sobre las realidades divergentes entre patrimonio arqueol&oacute;gico y lugares sagrados, que nos ofrece la posibilidad de documentarnos m&aacute;s sobre un tema estrat&eacute;gico, pero lamentablemente inconcluso, en donde el autor, Julio Valdez, nos reta a llegar a conclusiones definitorias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El art&iacute;culo "La relaci&oacute;n Arte&#45;Arqueolog&iacute;a: un acercamiento a partir de los petrograbados del sitio arqueol&oacute;gico Guayabo de Turrialba, Costa Rica", sirve de pretexto a Grace Herrera Amighetti y Ana Cecilia Arias Quir&oacute;s de la Universidad de Costa Rica, para incursionar en una de las vertientes arqueol&oacute;gicas m&aacute;s interesantes, la arqueolog&iacute;a simb&oacute;lica. Si bien no lo enfatizan, s&iacute; destacan el contexto natural del sitio para ofrecernos su versi&oacute;n sobre un lugar de chamanes y chamanas, especialistas del alma y cuerpo, en un intento por profundizar en la historia del pensamiento m&aacute;gico&#45;religioso que caracteriza dicho sitio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> M&aacute;s all&aacute; de las evidencias materiales, consideran &#150;al igual que otros autores&#150; que el sitio Guayabo de Turrialba es un lugar sacro desde la antig&uuml;edad, ya que sus habitantes lo ocuparon del 700 al 1 300 d.C. Dicho sitio presenta calzadas, mont&iacute;culos, basamentos, acueductos y tumbas, todo un espacio arquitect&oacute;nico y organizacional poseedor de complejidad urban&iacute;stica. El art&iacute;culo resulta revelador ya que las autoras confirman a la arqueolog&iacute;a como una ciencia hist&oacute;rica que analiza el quehacer humano, y ello posibilita comprender a las personas en su dimensi&oacute;n hist&oacute;rica, cultural y biol&oacute;gica. Destacan la importancia de las representaciones rupestres por haber encontrado rasgos arquitect&oacute;nicos alrededor de las mismas, lo que les permite aseverar que fueron ejecutadas por hombres o mujeres que conoc&iacute;an el significado de estos s&iacute;mbolos como parte de su proceso inici&aacute;tico y su pr&aacute;ctica cotidiana. La importancia de analizar estas evidencias rupestres radica en que representan una s&iacute;ntesis de sus sistemas de comunicaci&oacute;n social. Por desgracia el art&iacute;culo no hace comparaciones en cuanto a la interpretaci&oacute;n de las im&aacute;genes estudiadas con otras aparecidas en Centroam&eacute;rica, lo cual ser&iacute;a deseable para avanzar en el tema de las significaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El siguiente art&iacute;culo "Una efigie de pez y su relaci&oacute;n con la vida cotidiana en Salinas de los Nueve Cerros, Cob&aacute;n, A.V., Guatemala", cuya autora, Judith Valle, nos comparte por medio del an&aacute;lisis biol&oacute;gico, estil&iacute;stico y cer&aacute;mico, c&oacute;mo un sello de cer&aacute;mica en forma de pez puede explicar la cotidianidad del sitio Salinas&#160;de los Nueve Cerros. &Eacute;ste sitio es de importancia fundamental ya que se localiza justamente en la frontera geogr&aacute;fica entre la tierra alta (T.A.) y la tierra baja (T.B.) maya, adem&aacute;s de ser el &uacute;nico en poseer un domo natural de sal al centro del Cerro Tortugas, con un arroyo de agua salada que emana de la parte occidental del domo y algunas salinas a la par del epicentro del sitio. Pero adem&aacute;s, es importante consignar lo que nos comparte Judith Valle y es que este "arroyo representa la &uacute;nica fuente de sal no marina de la T.B. maya, por lo que ten&iacute;a un enorme potencial econ&oacute;mico", y "es una formaci&oacute;n geol&oacute;gica de hace m&aacute;s de cuarenta millones de a&ntilde;os", por lo que dicha sal s&iacute; es de origen marino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El n&uacute;cleo del art&iacute;culo es el hallazgo de un sello o pintadera de cer&aacute;mica representando un pez, probablemente perteneciente a la variedad <i>Patenia splendida,</i> especie muy frecuente en la regi&oacute;n. Pieza en la cual el artesano capt&oacute; las caracter&iacute;sticas y el movimiento natural del modelo y le dio un sentido funcional. M&aacute;s adelante, la autora profundiza acerca del significado m&iacute;tico que tuvieron los peces&#160;en la iconograf&iacute;a maya, afirmando que algunos estudiosos los relacionan con los h&eacute;roes gemelos Hunahpu e Ixbalanque, mencionados como peces despu&eacute;s de derrotar a los se&ntilde;ores de Xibalba, o bien como elementos que forman parte de los atributos del dios Serpiente Nenufar, entidad relacionada con el inframundo. Esta asociaci&oacute;n pez&#45;nen&uacute;far le sugiere a la autora la raz&oacute;n de por qu&eacute; se encontraron, en contextos funerarios, restos de peces. Va m&aacute;s all&aacute; al establecer la tradici&oacute;n de la pesca como actividad vital econ&oacute;mica del sitio, debido a su proximidad con el r&iacute;o Chixoy, en donde los peces se transforman en alimento. Por lo que considera que el pez como tal, tiene una connotaci&oacute;n dual: contribuye a preservar la vida y es tambi&eacute;n una entidad que conecta con el inframundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El siguiente art&iacute;culo, de Stella Maris Acu&ntilde;a, experta en arte rupestre y de nacionalidad argentina, se titula "La comunicaci&oacute;n en el arte rupestre. Tema: &#191;Una imagen universal?". La autora parte de ciertas leyes de la semi&oacute;tica, de las cuales intenta sacar conclusiones despu&eacute;s de la visita realizada (en septiembre del 2011 a la aldea San Juan, del municipio de La Fragua, en el departamento de Zacapa), al XII Coloquio de Arte Rupestre organizado por la Universidad de San Carlos de&#160;Guatemala, la Escuela de Historia y el Grupo Guatemalteco de Investigaci&oacute;n&#160;de Arte Rupestre. En el encuentro se trat&oacute; de acceder a la llamada Roca Pintada, en la que se encontr&oacute; un motivo similar a un s&iacute;mbolo representado en el sitio llamado "La cueva del Suri", localizado en Argentina. En ambos lugares se localizaron pictogramas circulares con un centro, radios y rayos a su alrededor. Lo curioso es que dos de los pictogramas de la aldea San Juan (ya que son cuatro en total) poseen trece radios, habiendo otros dos c&iacute;rculos con punto en el centro, sin radios y sin rayos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Acu&ntilde;a comenta en sus conclusiones que para que haya comunicaci&oacute;n se debe redondear un circuito con seis elementos: emisor, receptor, mensaje, referente, c&oacute;digo y canal, y preguntarse si en los pictogramas estudiados se cumple con estos seis elementos. Respecto al emisor, se desconocen los datos del pintor en ambos lugares, as&iacute; como la dataci&oacute;n temporal. En relaci&oacute;n al receptor, afirma que seguramente hubo muchos que recibieron el mensaje, incluyendo al grupo que la llev&oacute; a la Roca Pintada. Curiosamente, la autora no emite juicio alguno respecto al mensaje, aunque es categ&oacute;rica en afirmar que ella s&iacute; lo tiene. El referente podr&iacute;a ser la imagen del sol, s&iacute;mbolo universalmente representado en el arte rupestre y asevera que el s&iacute;mbolo con trece radios es un objeto en movimiento, considera que tendr&iacute;a que conocer m&aacute;s sobre los habitantes de la regi&oacute;n para emitir un juicio al respecto. Asevera que el c&oacute;digo empleado es el de un ideograma en donde se pueden diferenciar dise&ntilde;o y color. El art&iacute;culo es bastante interesante desde la perspectiva de la semi&oacute;tica, aunque no se interpreten iconogr&aacute;ficamente los s&iacute;mbolos encontrados en ambos sitios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> "El hist&oacute;rico Batcab y la etnia Cehache en Guatemala" es el resultado de la investigaci&oacute;n del mismo nombre, realizado por la arque&oacute;loga Nora L&oacute;pez Olivares. Merece especial atenci&oacute;n por parte de los expertos porque constituye una investigaci&oacute;n seria y acuciosa que utiliza fuentes primarias (documentales y de archivo), y fuentes arqueol&oacute;gicas, y la misma se asienta sobre el conocimiento que la autora posee del departamento del Pet&eacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Este trabajo es un valioso aporte, ya que se conoce muy poco de la regi&oacute;n sur de Yucat&aacute;n y de la regi&oacute;n norte del Pet&eacute;n, del periodo que va del Cl&aacute;sico Tard&iacute;o hasta la conquista, desconocimiento que se ha prolongado hasta finales del siglo XIX y bien entrado el XX. La investigaci&oacute;n etnohist&oacute;rica tiene como eje la trayectoria del espa&ntilde;ol Mart&iacute;n de Urz&uacute;a y Arizmendi, quien en el inter&eacute;s de ser nombrado gobernador de Yucat&aacute;n, en 1692 ofrece a Carlos II, rey de Espa&ntilde;a, pagar para abrir el llamado Camino Real desde la provincia de Yucat&aacute;n hasta la de Guatemala, sin ning&uacute;n costo para la Real Hacienda. Empresa azarosa y varias veces malograda, que nos permite acceder a una realidad cultural muy poco conocida: la presencia de&#160;los ind&iacute;genas cehaches, quienes viv&iacute;an en lo que hoy corresponder&iacute;a a la regi&oacute;n&#160;de la Reserva del &Aacute;rea Maya y gracias a los informes de los misioneros franciscanos (1605 y 1615) hoy sabemos que viv&iacute;an al sur de Tzucthok, Yucat&aacute;n, en territorio guatemalteco y poblaban una extensa &aacute;rea de norte a sur, cuyo l&iacute;mite se ubica en Chuntuqu&iacute;, Pet&eacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Como bien expresa Nora en las conclusiones, la historia de la conquista de Guatemala registra el sometimiento de los otros grupos ind&iacute;genas que habitaban lo que hoy conocemos como Guatemala y que en esos a&ntilde;os fue conocida como la Audiencia de los Confines, pero se desconoce el proceso de sometimiento del &aacute;rea del Pet&eacute;n, datos que nos hablan de que esta regi&oacute;n nunca estuvo despoblada, ah&iacute; habitaron Cehaches, Chanes e Itzaes. La informaci&oacute;n sobre Batcab es &uacute;nica y valiosa, y nos permitir&aacute; ampliar los conocimientos hist&oacute;rico&#45;arqueol&oacute;gicos sobre el territorio, y en buena medida contribuir&aacute; al fortalecimiento "y la construcci&oacute;n de una identidad guatemalteca pluricultural".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Retomando la tradici&oacute;n que se ha tenido en el &aacute;rea de Arqueolog&iacute;a, de combinar investigaci&oacute;n de campo con investigaci&oacute;n documental, siete estudiantes avanzados bajo la direcci&oacute;n de la arque&oacute;loga Ivonne Putzeys, realizaron durante el mes de mayo del 2013 una investigaci&oacute;n relacionada con la fabricaci&oacute;n del az&uacute;car y la panela, sus caracter&iacute;sticas, posibilidades y tradiciones. Dicho estudio tiene por nombre "La producci&oacute;n artesanal de az&uacute;car en Quich&eacute; y Chiquimula, Guatemala: permanencia a trav&eacute;s del tiempo y evidencia arqueol&oacute;gica" en el que documentan la existencia de trapiches familiares, con una producci&oacute;n industrial limitada y alguno a punto de desaparecer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Las familias son propietarias desde hace m&aacute;s de un siglo de los tres trapiches de Zacualpa, y de la tierra para sembrar ca&ntilde;a de az&uacute;car, pero esta actividad y la producci&oacute;n de la panela la combinan con otras, dada las condiciones econ&oacute;micas tan dif&iacute;ciles que tiene actualmente la poblaci&oacute;n guatemalteca. Del mismo modo, al realizar el estudio en Quetzaltepeque, en el departamento de Chiquimula, donde se realizaron entrevistas con los propietarios de tres trapiches, se constat&oacute; que ellos tambi&eacute;n atraviesan los mismos problemas que sus colegas de noroccidente, ya que lo elevado del precio de la le&ntilde;a, la falta de tierra para sembrar mayor cantidad de ca&ntilde;a y migraci&oacute;n de fuerza de trabajo a otras actividades agr&iacute;colas, les producen una situaci&oacute;n complicada que les impide ser competitivos en relaci&oacute;n a la producci&oacute;n de az&uacute;car en la costa pac&iacute;fica. El conocimiento directo de la tecnolog&iacute;a usada en los trapiches, es el aspecto m&aacute;s importante que se rescata la arqueolog&iacute;a industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Jorge Choc&oacute;n hered&oacute; de nuestro Maestro Juan Pedro Laporte el inter&eacute;s, la motivaci&oacute;n y el cari&ntilde;o por el sur del Pet&eacute;n, y nos ofrece un ilustrativo art&iacute;culo llamado "Los conjuntos rituales y administrativos de las &aacute;reas centrales de los sitios del sureste del Pet&eacute;n". Choc&oacute;n nos ofrece una visi&oacute;n sumamente rica de los&#160;asentamientos de esta zona y sus caracter&iacute;sticas constructivas, mencionando, entre otros, a los Conjuntos tipo E, las Acr&oacute;polis, las bancas al interior de los recintos, la presencia de murales en las c&aacute;maras y de cortineros que remarcan una intenci&oacute;n de privacidad en las construcciones. Menciona los espacios p&uacute;blicos como son las plazas y mercados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Se destacan los Conjuntos de Conmemoraci&oacute;n Astron&oacute;mica o Conjuntos Tipo E, &#150;cuya presencia se reporta desde el Precl&aacute;sico&#150;, de las dem&aacute;s edificaciones mostrando cierta uniformidad estil&iacute;stica y constructiva entre sitios, adem&aacute;s de una funcionalidad que nos habla de pr&aacute;cticas compartidas en un &aacute;rea bastante amplia. Las Acr&oacute;polis reproducen a su escala local lo que de magnificente nos puede ofrecer Tikal, pero en estas peque&ntilde;as ciudades las acr&oacute;polis se manifiestan en tres expresiones distintas; las que corresponden a acr&oacute;polis de tipo tr&iacute;adico, compuestas por tres estructuras, las de tipo informal en donde se combinan estructuras variadas sobre un mismo basamento, y las de tipo Palacio, compuestas al menos por cuatro estructuras alrededor de patios, que seguramente tuvieron diversidad de funciones sociopol&iacute;ticas, sin excluir naturalmente la funci&oacute;n residencial, lo que viene a manifestar la presencia de bellas pinturas murales que decoraban, la presencia de bancas, algunas finamente labradas, otras m&aacute;s sencillas, as&iacute; como el uso de cortineros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pero indudablemente, la parte m&aacute;s interesante de su art&iacute;culo es cuando menciona evidencias materiales de la presencia de un mercado al aire libre en varios sitios como K'axb&aacute;, Ixtutz y Pueblito; en este &uacute;ltimo, se localizaron alineamientos&#160;de piedra que dan cuenta de la existencia de m&uacute;ltiples muros de baja altura. Indudablemente este an&aacute;lisis ser&aacute; el punto de partida para estudiar otros conjuntos parecidos, y dar as&iacute; repuesta concreta al &#150;por ahora invisible&#150; ambiente de los&#160;mercados antiguos mayas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Perla Polanco nos comparte un exhaustivo estudio relacionado con el establecimiento de la Casa de Moneda en Guatemala, intitulado "Patrimonio de la Real Casa de Moneda de Guatemala", en el que hace menci&oacute;n de los problemas administrativos que ocurrieron antes, durante y despu&eacute;s de la instauraci&oacute;n de esta entidad colonial en Santiago de los Caballeros, e ilustra sobre los procesos t&eacute;cnicos ejecutados para la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas, mismos que se vieron afectados por medidas administrativas arbitrarias, por la escasez de metal y por lo anticuado de las prensas y dem&aacute;s aparatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El art&iacute;culo nos ilustra sobre al manejo de ciertos t&eacute;rminos en el &aacute;mbito numism&aacute;tico, y refiere con claridad el proceso de fabricaci&oacute;n de los diferentes tipos de monedas dentro de un proceso industrial que vino a desterrar el uso de los macacos o macuquinas, es decir, las rudimentarias primeras monedas de circulaci&oacute;n que hubo en la Colonia. La autora ilustra con fotograf&iacute;as los diferentes implementos usados, mismos que pueden apreciarse en el museo numism&aacute;tico del Banco de Guatemala, proporcion&aacute;ndole claridad y objetividad al estudio. En opini&oacute;n de su autora, los procesos industriales de acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas en Guatemala iniciados a partir del siglo XVIII, fueron permitiendo la inclusi&oacute;n de procesos continuos y cierto control en la calidad de las monedas fundidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Y finalmente, el historiador Julio Valdez aporta un pol&eacute;mico trabajo relacionado con el tema de la Ley de Lugares Sagrados con el t&iacute;tulo "Entre el maya arqueol&oacute;gico y el maya pol&iacute;tico: el debate pendiente de la Ley de Lugares Sagrados de&#160;los Pueblos Ind&iacute;genas", en el que intenta analizar el Convenio 169 y explora las diferentes acepciones del t&eacute;rmino "Territorio". Inicia con el tema del divorcio que existe entre arque&oacute;logos y l&iacute;deres e ide&oacute;logos mayas en relaci&oacute;n a dicha ley. Para el autor, los ind&iacute;genas no son "mayas", ya que hay mucha distancia entre el Cl&aacute;sico y la actualidad, obviando por completo los numerosos estudios ling&uuml;&iacute;sticos que se han realizado y comprueban dicha descendencia. Sostiene que "el reclamo hist&oacute;rico es un tema que se debe discutir y es nodal, en tanto que el pilar de las reivindicaciones de la ley tiene que ver con el reconocimiento de ese derecho." Asienta las definiciones oficiales de la ley, las comenta, y critica el hecho de que las autoridades ind&iacute;genas no son elegidas por voto popular y que el Consejo Nacional de Lugares Sagrados es un ente colegiado, que en su opini&oacute;n y en la pr&aacute;ctica, es muy cerrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Destaca los contenidos que interpreta como segregacionistas, y en general ve algunas incoherencias entre el Convenio 169 y la realidad nacional. A lo que tambi&eacute;n agrega un examen del concepto de territorio, el cual seg&uacute;n el Convenio trasciende el concepto de propiedad, mostrando su preocupaci&oacute;n por algo que considera sumamente riesgoso al ser puesto en la pr&aacute;ctica. Lamentablemente no nos insta a revisar estas leyes y, a lo que ser&iacute;a m&aacute;s encomiable, a acercarnos a la otra mitad del pueblo de Guatemala para fomentar di&aacute;logo y armon&iacute;a y conocer lo que nos pertenece como compatriotas. Al carecer de conclusiones, el autor deja abierta la puerta al di&aacute;logo o a la pol&eacute;mica, pero nos permite reflexionar sobre lo dividida que esta la Academia en este punto tan sensible para nosotros los arque&oacute;logos.</font></p>      ]]></body>
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