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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Peter  Harzem (1930&#150;2008)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Obituario</i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rmac/v34n1/a1f1.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peter Harzem naci&oacute; el 5 de enero de 1930 en Istambul (Turqu&iacute;a) y falleci&oacute; el 26 de mayo de 2008 en Auburn (Estados Unidos de Norteam&eacute;rica). Su formaci&oacute;n acad&eacute;mica en psicolog&iacute;a la obtuvo en las Universidades de Londres (1963) y de Gales en Bangor (1968). Despu&eacute;s de ser profesor y director del departamento de psicolog&iacute;a en la Universidad de Gales, Peter Harzem se traslad&oacute; a la Universidad de Auburn (Alabama), donde fungi&oacute; como jefe del departamento de psicolog&iacute;a por un tiempo, y ense&ntilde;&oacute; y realiz&oacute; investigaci&oacute;n hasta su retiro (menos de un a&ntilde;o antes de su fallecimiento). La Universidad de Auburn le asign&oacute;, desde un principio, una c&aacute;tedra distinguida, la <i>Hudson Professor of Psychology. </i>Su producci&oacute;n escrita, aunque significativa, no fue extensa. Public&oacute; un libro con T.R. Miles en 1978, <i>Conceptual issues in operant psychology, </i>y coedit&oacute; cuatro libros, uno con Emilio Ribes en 1990, <i>Lenguaje y conducta, </i>y tres con Michael D. Zeiler: <i>Reinforcement and the organization of behavior </i>(1979), <i>Predictability, correlation and contiguity </i>(1981), y <i>Biological factors in learning </i>(1983). Desde 1993 estuvo trabajando en la preparaci&oacute;n de un libro sobre John B. Watson, a qui&eacute;n consider&oacute; una figura incomprendida y mal apreciada, no solo por la psicolog&iacute;a en general, sino por la propia psicolog&iacute;a conductista. Lamentablemente, la aparici&oacute;n continuada de problemas de salud, le impidi&oacute; concluir esta obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conoc&iacute; a Peter Harzem accidentalmente. Me encontraba en el a&ntilde;o de 1980 con Jaime Hermann en sus oficinas del Instituto Tecnol&oacute;gico de Monterrey, campo Atizap&aacute;n, cuando descubr&iacute; el libro de Harzem y Miles en su estanter&iacute;a. Despu&eacute;s de leerlo, decid&iacute; invitarlo a que ofreciera un curso como profesor visitante en la ENEP&#150;Iztacala de la UNAM. Tuvimos el primer encuentro personal ese mismo a&ntilde;o en la reuni&oacute;n de ABA en Dearborn, a trav&eacute;s de Harry Hurwitz, gran amigo suyo y qui&eacute;n ya nos hab&iacute;a visitado en la UNAM&#150;Iztacala en 1978 y 1979. En 1980 ofreci&oacute; su primer curso para los profesores de la ENEP&#150;Iztacala, y recuerdo vivamente su comentario al salir al estacionamiento del aeropuerto de la ciudad de M&eacute;xico: "esta ciudad me recuerda Istambul". Nunca sospech&eacute; que ese d&iacute;a era el inicio de una gran amistad, fraternal, entre nosotros. A partir de ese momento nuestros encuentros fueron frecuentes, tanto en nuestras respectivas casas, como en congresos y eventos acad&eacute;micos diversos y, a pesar de nuestras diferencias en algunos asuntos, forjamos una relaci&oacute;n de hermanos y una gran complicidad intelectual y moral.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peter Harzem fue invitado en cuatro ocasiones como profesor por la UNAM, en 1980, 1981, 1982 y 1983. Posteriormente, visit&oacute; nuevamente M&eacute;xico en 1987 dos veces, en ocasi&oacute;n del Simposio sobre Relaciones Verbales coorganizado por Linda Hayes y Emilio Ribes en San Jos&eacute; de Vista Hermosa y el Congreso de la Sociedad Mexicana de An&aacute;lisis de la Conducta en Puebla, en 1989 por el Congreso Mexicano de An&aacute;lisis de la Conducta en Hermosillo, en 1990 por la Reuni&oacute;n Internacional sobre Pensamiento y Lenguaje en Tuxtla Guti&eacute;rrez, en 1991 por el Congreso Mexicano de An&aacute;lisis de la Conducta y el Simposio Sat&eacute;lite en memoria de B.F. Skinner en la ciudad de M&eacute;xico, y en 1996 por el Congreso Mexicano de An&aacute;lisis de la Conducta en Veracruz. En 1990 tambi&eacute;n nos hizo una visita personal a Cuernavaca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando me traslad&eacute; a la Universidad de Guadalajara en 1991, Peter Harzem se volvi&oacute; un asiduo visitante acad&eacute;mico y coauspiciador de importantes eventos acad&eacute;micos. En ese a&ntilde;o, me plante&oacute; la conveniencia de organizar un congreso internacional que no se limitara a ser un foro de presentaciones y comunicaciones, sino que enfatizara m&aacute;s bien la discusi&oacute;n conceptual, la argumentaci&oacute;n te&oacute;rica y la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre la ciencia de la conducta. En este congreso deb&iacute;a alentarse la participaci&oacute;n no solo de los "convencidos", sino de aquellos acad&eacute;micos, con posiciones y &oacute;pticas divergentes, que pudieran enriquecer el debate y el desarrollo de la disciplina. Propuse organizarlo en Guadalajara, y la Universidad de Guadalajara patrocin&oacute; un evento inolvidable por muchos conceptos, que tuvo lugar en octubre de 1992, como parte del programa oficial de celebraci&oacute;n de su bicentenario. Los presidentes honorarios del Primer Congreso Internacional sobre el Conductismo y las Ciencias de la Conducta fueron Fred S. Keller y William N. Schoenfeld (&uacute;ltima vez en que ambos convivieron). Adem&aacute;s de sus conferencias magistrales, se cont&oacute; con las de los otros tres invitados plenarios, William K. Estes, W.V.O. Quine, y Murray Sidman. Este fue el primero de una serie de congresos (que en 2002 por iniciativa de Peter Harzem cambiaron de denominaci&oacute;n), celebrados posteriormente en Palermo (1994), Yokohama (1996), Sevilla (1998), Taipei (1999), Xalapa (2000), Auburn (2002), Engelberg (2004) y Santiago de Compostela (2006), este &uacute;ltimo al que Peter Harzem ya no pudo asistir y que, muy probablemente, fue tambi&eacute;n el &uacute;ltimo de la serie. Es un congreso que sin su presencia pierde su sentido y su raz&oacute;n de ser.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1992 Peter Harzem visit&oacute; Guadalajara en dos ocasiones previas al congreso. Primero, en febrero en ocasi&oacute;n de dos eventos sucesivos: el Segundo Simposio Bienal sobre la Ciencia de la Conducta (inicialmente realizado en la UNAM en 1982) y el Primer Coloquio de Psicolog&iacute;a Interconductual. Posteriormente, en agosto fungi&oacute; como testigo&#150;padrino de mi boda civil con Luz Adelina, acompa&ntilde;ado de su esposa Anne y su hija Emma, objetos de devoci&oacute;n permanente en su vida. Peter Harzem visit&oacute; muchas veces Guadalajara, algunas por motivos acad&eacute;micos, otras de car&aacute;cter puramente personal. Entre las primeras, destacan su participaci&oacute;n en los simposios bienales de 1996, 2000, 2002, 2004 y 2006, siendo esta su &uacute;ltima visita, as&iacute; como su participaci&oacute;n en el Simposio dedicado a John Watson, con motivo del 80 aniversario de la publicaci&oacute;n del "Manifiesto Conductista", en 1993. En otras ocasiones, imparti&oacute; un proseminario en el posgrado de Ciencia del Comportamiento de la Universidad de Guadalajara, o particip&oacute; en el Congreso Mexicano de An&aacute;lisis de la Conducta de 1999 en Guadalajara. En sus visitas personales, de no hospedarse en nuestra casa, se alojaba en el Hotel Quinta Real, donde disfrutaba de su ambiente refinado y acogedor, as&iacute; como de la calidad de "Don Julio" (obviamente, me refiero al tequila), que junto con el <i>limoncello </i>veneciano y el <i>arak </i>turco constitu&iacute;an sus bebidas favoritas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peter Harzem fue un hombre singular, en muchos sentidos. Naci&oacute; en una familia turca educada y todav&iacute;a, de ni&ntilde;o, conoci&oacute; personalmente a Kamal Ataturk, el reformador que cre&oacute; el r&eacute;gimen republicano y laico de la Turqu&iacute;a surgida del desmoronamiento del Imperio Otomano, al t&eacute;rmino de la Primera Guerra Mundial. Fue educado en el refinamiento de la cultura mediterr&aacute;nea y del Medio Oriente, lo que hizo de &eacute;l un hombre igualmente refinado y afectuoso, sensible a las artes, con un gusto desarrollado por el buen comer y beber, diletante de las conversaciones l&uacute;dicas y las personas interesantes, y profundamente influenciado por la poes&iacute;a y la m&uacute;sica isl&aacute;micas. Sus estudios superiores los realiz&oacute; en el Reino Unido, donde aprendi&oacute; no solo psicolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, el intelecto tolerante, y la civilidad como forma de convivencia, virtudes que han caracterizado a la cultura brit&aacute;nica. En Londres y Bangor se impregn&oacute; de las ideas de la filosof&iacute;a del lenguaje desarrolladas en Oxford y Cambridge, elementos constituyentes de su pensamiento al abordar los problemas conceptuales y te&oacute;ricos de la psicolog&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra escrita de Peter Harzem, como lo mencion&eacute; en un principio, no es extensa. Una de las razones de ello es que nunca concibi&oacute; el trabajo cient&iacute;fico como una compulsi&oacute;n productiva, desvinculada de un proceso reflexivo permanente sobre su pertinencia y su sentido. Peter Harzem era una conciencia vigilante de los excesos y omisiones te&oacute;ricas y conceptuales de la psicolog&iacute;a operante, y un cr&iacute;tico agudo de la investigaci&oacute;n concebida como actividad dirigida exclusivamente a la obtenci&oacute;n de datos. Desconfiaba igualmente de aquellos que se erig&iacute;an en los "nuevos" te&oacute;ricos, y que con dos o tres ideas simples y unos cuantos procedimientos o an&aacute;lisis cuantitativos, pretend&iacute;an dar cuenta, de manera excluyente, de toda la psicolog&iacute;a. Rechazaba considerar a la psicolog&iacute;a operante o conductista como una psicolog&iacute;a por si misma, la &uacute;nica verdadera. Tambi&eacute;n discrepaba de que se pudiera ignorar el desarrollo hist&oacute;rico y te&oacute;rico&#150;conceptual que hab&iacute;a tenido lugar en la psicolog&iacute;a antes de la consolidaci&oacute;n del mal llamado "an&aacute;lisis conductual". Consideraba que negar la "mente" era un claro caso de incompresi&oacute;n del objeto de estudio de la psicolog&iacute;a y que, mucha de la llamada psicolog&iacute;a "mentalista", estudiaba problemas m&aacute;s interesantes y significativos que la psicolog&iacute;a anal&iacute;tico&#150;conductual. De igual manera, pensaba que muchos de los problemas estudiados as&iacute; como los m&eacute;todos empleados por los psic&oacute;logos conductuales, parec&iacute;an ser triviales y, por consiguiente, irrelevantes para la comprensi&oacute;n del comportamiento animal y humano. La psicolog&iacute;a deb&iacute;a establecer puentes conceptuales y de reflexi&oacute;n sobre fen&oacute;menos compartidos con otras ciencias como la biolog&iacute;a, la historia, la econom&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica y otras m&aacute;s. No era extra&ntilde;o, para todos los que lo conocimos, disfrutar de sus expresiones y comentarios cuando era testigo, inevitable en las m&aacute;s de las ocasiones, de todo aquello que pensaba que la psicolog&iacute;a deb&iacute;a superar. Sus argumentos, sus observaciones, sus ejemplos, eran todos agudos, precisos, a veces devastadores, en otras ocasiones sarc&aacute;sticos, pero siempre llenos de inteligencia...y tambi&eacute;n de humor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como amigos fraternos disfrutamos del buen comer, la m&uacute;sica (nos "descubri&oacute;" a Nina Simone), y de las discusiones. Una muestra de su pasi&oacute;n por el buen vivir fue la celebraci&oacute;n (en sentido estricto) de una cena turca inolvidable, con invitaci&oacute;n impresa incluida, en su casa de Auburn. En los congresos, cuando compart&iacute;amos un simposio, simul&aacute;bamos estar en desacuerdo dirigi&eacute;ndonos acres cr&iacute;ticas y argumentos "personales", para preocupaci&oacute;n de muchos y solaz de unos pocos. Nuestro diferendo sobre la "superioridad" de nuestras culturas, la turca y la catalana, transcurri&oacute; desde compartir m&uacute;sica, vinos, y bailes, hasta discutir sobre la &uacute;nica derrota de los ej&eacute;rcitos turcos en la antigua Bizancio a manos de Roger de Flor en 1235, al frente de los almog&aacute;vares. Su a&ntilde;oranza por Istambul fue <i>in crescendo </i>con los a&ntilde;os, y siempre abrig&oacute; el deseo de pasar sus &uacute;ltimos d&iacute;as en la tierra que lo vio nacer. Tuvo un placer inesperado, cuando en 2003 en Budapest, a invitaci&oacute;n de Giorgy Ad&agrave;m, la embajada turca organiz&oacute; una recepci&oacute;n en su honor, con parte de la colonia turca en la ciudad, y pudo recorrer algunos de los monumentos otomanos de Budapest, entre ellos los grandes ba&ntilde;os turcos. A pesar de la distancia geogr&aacute;fica, siempre compartimos proyectos acad&eacute;micos y personales. Algunos se realizaron felizmente, como ocurri&oacute; con el congreso internacional, otros quedaron pendientes: un libro iniciado en 1998, dos viajes juntos, uno a Istambul y otro a Barcelona, aprender a hablar castellano (solo sab&iacute;a decirme "buenos d&iacute;as, patr&oacute;n" y "hermano"), planes que, sin embargo, nos repet&iacute;amos siempre deb&iacute;amos realizar tarde o temprano. Tristemente, la enfermedad no fue piadosa con Peter Harzem. Desde 1989 comenz&oacute; a sufrir dolencias que intermitentemente frustaron sus proyectos de vida. Finalmente, una de las tres afecciones de c&aacute;ncer que sufri&oacute; ser&iacute;a definitiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de este a&ntilde;o, Anne me habl&oacute; por tel&eacute;fono para decirme cu&aacute;n enfermo estaba Peter y que tem&iacute;a que nos abandonara pronto. En febrero me traslad&eacute; unos pocos d&iacute;as a Auburn para compartirlos con Peter. Fueron momentos muy intensos e &iacute;ntimos. Me mostr&oacute; sus fotos de ni&ntilde;ez, en las que aparec&iacute;a su padre, su padrastro (al que tanto quiso), su madre, sus t&iacute;as, todo en la vieja Istambul. Me mostr&oacute; tambi&eacute;n todos los materiales para concluir el libro sobre John Watson, entre ellos los fasc&iacute;culos originales en que se public&oacute; semanalmente "Behaviorism". Emocionado, me dej&oacute; leer los poemas que le dedic&oacute; su hija Emma. Escuchamos m&uacute;sica, incluso bail&oacute; un momento una melod&iacute;a turca, bebimos un poco de arak y de ginebra, y hablamos de muchas cosas y acerca de muchas personas, de algunas bien y de otras mal, como corresponde. Me habl&oacute; todav&iacute;a de poder vivir lo suficiente para conocer a su nieta que naci&oacute; unos d&iacute;as antes de su fallecimiento, poder terminar el libro sobre Watson, y escribir algunas notas para ordenar las fotos de su infancia. Cuando me fui, supe que no lo volver&iacute;a a ver, pero sent&iacute; que, como siempre, a pesar de todo, hab&iacute;amos compartido momentos felices para ambos. Dos veces m&aacute;s habl&eacute; con Peter, ambas por tel&eacute;fono: una, a finales de abril, en que se quiso despedir de m&iacute;; otra, unos d&iacute;as antes de su fallecimiento en que, dadas sus condiciones que le imped&iacute;an hablar, me limit&eacute; a decirle cuanto lo quer&iacute;amos. Peter Harzem fue una persona &uacute;nica en muchos sentidos: entra&ntilde;able, intelectualmente abierto, incisivo, leal a sus ideas y sus amigos, y generoso en sus ense&ntilde;anzas. Fue una de esas personas irremplazables y que por ello extra&ntilde;aremos...pero incluso en ausencia podremos seguir disfrutando de su pensamiento y de los momentos personales que compartimos. Ser&aacute; muy dif&iacute;cil dejarlo ir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Emilio Ribes I&ntilde;esta</i></font></p>      ]]></body>
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