<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3929</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Relaciones. Estudios de historia y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Relac. Estud. hist. soc.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3929</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Michoacán]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-39292014000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Muros entre los hombres]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González Velázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Escuela Nacional de Posgrado en Educación, Humanidades y Ciencias Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Guadalajara Jalisco]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>35</volume>
<numero>138</numero>
<fpage>277</fpage>
<lpage>282</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-39292014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-39292014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-39292014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alexandra Novosseloff y Frank Neisse, <i>Muros entre los hombres</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Gonz&aacute;lez Vel&aacute;zquez*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de la Frontera Norte, Red Alma Mater, 2011, 240 p.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Tecnol&oacute;gico de Monterrey&#45;Campus Guadalajara, Escuela Nacional de Posgrado en Educaci&oacute;n, Humanidades y Ciencias Sociales. Correo e:</i> <a href="mailto:ihuatzio@hotmail.com">ihuatzio@hotmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Muros que encierran, fragmentan, asfixian y distinguen a la humanidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La paradoja que envuelve a la sociedad posmoderna de la informaci&oacute;n que derrumb&oacute; el muro de Berl&iacute;n y apuntal&oacute; el desvanecimiento de las fronteras fortaleciendo la "apertura" como opci&oacute;n de convivencia es la pertinaz construcci&oacute;n de muros, cercas y alambradas de hambre y colonialismo que evidencian la separaci&oacute;n de una "sociedad global". Hoy por hoy existen en el mundo diecisiete muros internacionales sobre una longitud de 7 mil 500 kil&oacute;metros, equivalente al 3 % de las fronteras, y est&aacute;n en proceso de construcci&oacute;n una treintena m&aacute;s. En caso de llevarse a "buen t&eacute;rmino", no tenemos indicios que muestren lo contrario, estas "fortalezas de seguridad" planetaria se extender&iacute;an por 18 mil kil&oacute;metros de linderos nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miles de familias rotas; tejidos sociales desgajados; montones de sue&ntilde;os truncos y divididos; millones de historias fragmentadas; incontables sociedades separadas; persistente desconfianza hacia el vecino; constante adjetivaci&oacute;n del diferente; y millones de d&oacute;lares enviados al fondo de la sospecha y el miedo por la "peligrosa" e inevitable cercan&iacute;a vecinal, se transmutan en la materia prima necesaria para integrar el libro de Alexandra Novosseloff y Frank Neisse intitulado <i>Muros entre los hombres,</i> con pr&oacute;logo de C&eacute;sar Gaviria y prefacio de Mario Ojeda G&oacute;mez, publicado en espa&ntilde;ol (la versi&oacute;n original est&aacute; en franc&eacute;s) a principios de 2011 por El Colegio de la Frontera Norte y Red Alma Mater.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pertinencia del estudio de las barreras edificadas sobre un discurso de falsa protecci&oacute;n que viene a justificar la separaci&oacute;n de las sociedades resulta de primer orden al menos en dos sentidos: por un lado, el c&uacute;mulo de edificaciones que ya existen, as&iacute; como las que pronto se concluir&aacute;n y, por otro, los miles de muertos ocasionados a consecuencia de una pol&iacute;tica que solamente en t&eacute;rminos discursivos recurre a la integraci&oacute;n, pero en la pr&aacute;ctica defiende la diferencia y la segmentaci&oacute;n social. Los casos estudiados y presentados de manera amena y profunda, aunque en ocasiones solamente desde el divisadero europeo, a lo largo de doscientas treinta p&aacute;ginas son: la zona desmilitarizada entre Corea del Sur y Corea del Norte; la L&iacute;nea Verde en la isla de Chipre; la l&iacute;nea de paz en Belfast, Irlanda del Norte; el "Berm" que recorre el Sahara Occidental; el muro fronterizo entre M&eacute;xico y Estados Unidos; las alambradas que encierran a las poblaciones espa&ntilde;olas de Ceuta y Melilla en Marruecos; la valla electrificada de Cachemira entre India y Pakist&aacute;n; y el muro que envuelve parte de Palestina. Todas las historias son contadas desde adentro y se acompa&ntilde;an de un excelente material fotogr&aacute;fico. Todas son historias de la ignominia, del abuso, de la diferencia, de la negaci&oacute;n, del hurto territorial, del racismo, de la separaci&oacute;n, de la violaci&oacute;n a los derechos humanos, de la xenofobia y de la falaz legitimaci&oacute;n. As&iacute;, Novosseloff y Neisse nos llevan por los aleros de los muros que dividen una "aldea global" y por las luchas sociales encaminadas hacia la demolici&oacute;n de esas barreras. Si atendemos la ret&oacute;rica oficial, seis de las ocho fortificaciones estudiadas existen por "razones de seguridad", y s&oacute;lo dos tienen como objetivo "detener" los flujos migratorios; aunque para muchos gobiernos la migraci&oacute;n de los "sin papeles" tambi&eacute;n se considera un asunto de seguridad nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recorrido por la arquitectura de los baluartes y las relaciones internacionales sociopol&iacute;ticas del oprobio, comienza por dos zonas "desmilitarizadas". La primera en la pen&iacute;nsula de Corea, es el corredor llamado <i>Desmilitarized Zone</i> (DMZ), ir&oacute;nico nombre para una &aacute;rea de cuatro kil&oacute;metros de ancho, dos al norte y dos al sur que alberga un mill&oacute;n de minas y divide las dos Coreas, signific&aacute;ndose como la frontera m&aacute;s ancha y herm&eacute;tica del mundo; s&iacute;mbolo indiscutible de una guerra intestina que fragment&oacute; a una sociedad milenaria. Por esta raz&oacute;n, el principal prop&oacute;sito de la DMZ es evitar nuevas hostilidades, sin que ello haya relajado las relaciones bilaterales entre Pyongyang y Se&uacute;l; incluso los trabajadores norcoreanos empleados por su vecino del sur son designados por los sudcoreanos como "4D Jobs: dirty, difficult, dangerous and distan" (sucio, dif&iacute;cil, peligroso y distante). La segunda geograf&iacute;a "desmilitarizada" se ubica en Nicosia, Chipre, la &uacute;ltima capital dividida de Europa. La ciudad se parte por los 180 kil&oacute;metros de la L&iacute;nea Verde tambi&eacute;n llamada por la ONU <i>Buffer Zone,</i> "zona tap&oacute;n", creada por la Resoluci&oacute;n 186 de Naciones Unidas en 1964. Sin importar que sea una zona "desmilitarizada" casi libre de minas vigilada por la ONU, permanentemente ah&iacute; est&aacute;n apostados 12,500 efectivos de la Guardia Nacional de Chipre, 1,500 soldados griegos, y 24,000 turcos y chipriotas turcos. En ambos contextos, coreano y chipriota, la "desmilitarizaci&oacute;n" es s&oacute;lo una manera de verbalizar la divisi&oacute;n, el rencor y la desconfianza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una l&oacute;gica similar se inscribe la valla electrificada de Cachemira entre India y Pakist&aacute;n, construida a partir de 2002 por el gobierno indio para protegerse de la infiltraci&oacute;n de militares pakistan&iacute;es. El tel&oacute;n de fondo es la disputa territorial que mantienen India y Pakist&aacute;n desde hace setenta a&ntilde;os por el control de Cachemira.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n la Europa "unificada", la de "primer mundo", la "democr&aacute;tica" mantiene un muro de nueve metros de altura vigilado con c&aacute;maras de video. Se trata de la L&iacute;nea de Paz en Belfast, un &aacute;rea entrecortada por barreras f&iacute;sicas nombradas ir&oacute;nicamente por sus habitantes <i>peacelines,</i> que delimitan los barrios nacionalistas cat&oacute;licos de las zonas residenciales de los unionistas protestantes. La mayor parte de las barreras fueron construidas de forma urgente, pero "temporal", en los a&ntilde;os setenta, durante el periodo de "disturbios" entre nacionalistas y unionistas. La temporalidad no se cumpli&oacute;, ninguna barrera desde entonces ha sido destruida, por el contrario, todas han sido progresivamente reforzadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;frica cuenta con un muro y dos alambradas. El muro es el "Berm" del Sahara Occidental, uno de los m&aacute;s largos y desconocidos del mundo. Lo construyeron las Fuerzas Reales Marroqu&iacute;es a partir de los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado con la finalidad de detener las incursiones militares de las fuerzas del Frente Polisario (FP). Dicha construcci&oacute;n es la suma de muros de arena enfilados paralelamente con una altura de tres metros a lo largo de dos mil kil&oacute;metros de longitud que cortan en dos el territorio del Sahara Occidental, arrinconando con ello al FP en el interior de la geograf&iacute;a. El FP lo llama "el muro de la verg&uuml;enza", mientras para Marruecos es un muro "defensivo o de seguridad" con campos minados y "puntos de apoyo" distribuidos cada dos kil&oacute;metros para albergar un total de 120,000 soldados; adem&aacute;s cuenta con 20,000 kil&oacute;metros de alambres de p&uacute;as y equipos electr&oacute;nicos de vigilancia. El costo de su mantenimiento es una ofensa m&aacute;s: oscila entre los dos y cuatro millones de d&oacute;lares diarios, suficientes para paliar el hambre de los pueblos del Sahara Occidental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las alambradas irrumpen en el norte de &Aacute;frica, en Ceuta y Melilla, dos ciudades espa&ntilde;olas enclavadas en territorio marroqu&iacute;, la geograf&iacute;a donde Homero, situaba una de las columnas de H&eacute;rcules, sin m&aacute;s: el l&iacute;mite del mundo conocido. El divisadero mediterr&aacute;neo. Desde la cartograf&iacute;a se ocultan las formas de la distinci&oacute;n; no hay cabida para la especulaci&oacute;n: ning&uacute;n mapa muestra los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de Melilla, las calles y avenidas que desembocan en el muro "no" existen. Pareciera que la ciudad&#45;frontera de Melilla estuviese ensimismada. Sin duda alguna, las contradicciones abundan en la sociedad melillense aferrada a un barranco: en el plano pol&iacute;tico es europea, comercialmente dominan las costumbres marroqu&iacute;es, aunque &Aacute;frica "desconoce" su existencia. Oficialmente las relaciones entre Melilla y Nador son casi inexistentes y tensas, pero la vida cotidiana transcurre en otra dimensi&oacute;n: diariamente atraviesan la frontera entre 20 y 30 mil marroqu&iacute;es para comprar mercanc&iacute;as exentas de impuestos, y trabajar en la industria de la construcci&oacute;n o en el servicio dom&eacute;stico; el mismo intercambio sucede entre Tet&uacute;an y Ceuta. Para entrar a la "Espa&ntilde;a africana" los marroqu&iacute;es de la frontera obtienen un permiso para ingresar a Melilla durante el d&iacute;a. Despu&eacute;s de las cinco de la tarde el acceso se cierra, a menos que se tenga un pasaporte con visa. Caso contrario, los melillenses atraviesan la frontera con su identificaci&oacute;n, pero deben tener su pasaporte si quieren salir de la provincia de Nador. Hoy, para muchos africanos, las mallas espa&ntilde;olas construidas desde 1995 se han convertido en un obst&aacute;culo imposible de burlar en su lucha por encontrar un futuro donde vivir; tal como sucede para mexicanos y centroamericanos que miran m&aacute;s de mil kil&oacute;metros de muro en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, resguardado por 18,000 elementos de la Patrulla Fronteriza. Las mallas y los muros contin&uacute;an simbolizando, sin distingo geogr&aacute;fico, a los que tienen recursos y a los despose&iacute;dos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El muro m&aacute;s adjetivado es el que encierra a Palestina. Los israel&iacute;es hablan de "barrera de separaci&oacute;n", "cierre de seguridad", "barrera antiterrorista" o "muro de hierro". Los palestinos lo verbalizan como "muro del apartheid", "muro de la segregaci&oacute;n", "muro de anexi&oacute;n" o "muro de la verg&uuml;enza". La Corte Internacional de Justicia lo refiere como "muro de separaci&oacute;n". Sea como sea, esa construcci&oacute;n de tres a nueve metros de altura atraviesa carreteras, caminos, barrios, parques y escuelas, a&iacute;sla a Cisjordania de los conglomerados palestinos y Jerusal&eacute;n. En la pr&aacute;ctica reivindica las etapas del anexionismo israel&iacute;, a saber: aislar, cercar y vaciar. La profunda mofa de esto es que los israel&iacute;es han contratado a 20,000 palestinos "ilegales" para construir el muro. Las manos "indeseables" terminan por levantar las barreras que los dividen de una sociedad que los niega, pero los necesita y los emplea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La profunda y sincera prosa de Alexandra Novosseloff y Frank Neisse encierra un dejo de amargura cuando miramos que las doscientas personas muertas a consecuencia del Muro de Berl&iacute;n no bastaron para cambiar la historia, cay&oacute; el muro, pero levantamos muchos m&aacute;s. Las historias suscitadas en las barricadas fronterizas aprehendidas por la inmersi&oacute;n de los autores estremecen a cualquiera. Por ello, es harto necesario detener el aislamiento de los "indeseados vecinos"; se impone parar el encierro hacia afuera; urge eliminar "el lado bueno y el lado malo" de los muros; debemos dar la espalda a la geograf&iacute;a de la divisi&oacute;n y a la "impermeabilizaci&oacute;n del per&iacute;metro"; en caso contrario, los constructores de bardas sociales y materiales no cejar&aacute;n en su empe&ntilde;o de fragmentar a la sociedad.</font></p>      ]]></body>
</article>
