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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>C&oacute;dice Techialoyan de San Francisco Xonacatl&aacute;n (Estado de M&eacute;xico),</i> estudio de Raymundo C&eacute;sar Mart&iacute;nez Garc&iacute;a</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hans Roskamp*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Gobierno del Estado de M&eacute;xico, El Colegio Mexiquense, 2007, 182 p., ilustraciones y mapas.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El Colegio de Michoac&aacute;n. Correo e:</i> <a href="mailto:efrain.rangel@uacj.mx"></a> <a href="mailto:roskamp@colmich.edu.mx">roskamp@colmich.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los documentos elaborados y usados por ind&iacute;genas novohispanos, incluyen ejemplares pictogr&aacute;ficos y escritos en alfabeto latino, tanto en lengua nativa como en el idioma de los conquistadores. Abarcan un gran abanico de tem&aacute;ticas, entre las cuales destacan historias de se&ntilde;or&iacute;os y pueblos, genealog&iacute;as de gobernantes, tasaciones tributarias e inventarios de posesiones territoriales, para mencionar solamente algunas. Generalmente conocidos como fuentes etnohist&oacute;ricas, arrojan datos muy interesantes sobre el devenir de los ind&iacute;genas durante la &eacute;poca colonial. Su estudio experiment&oacute; un importante auge a partir de la d&eacute;cada de 1970, &eacute;poca en que tambi&eacute;n se public&oacute; el <i>Guide to Ethnohistorical Sources</i> del <i>Handbook of Middle American Indians.</i> Esta obra fundamental presenta informaci&oacute;n sistematizada y actualizada sobre la ubicaci&oacute;n, la historia y los an&aacute;lisis previos de los documentos ind&iacute;genas (principalmente pictogr&aacute;ficos).<sup><a href="#notas">1</a></sup> Posteriormente, no solamente se descubrieron nuevas fuentes (sobre todo de &iacute;ndole alfab&eacute;tica), sino que tambi&eacute;n se lograron avances significativos en cuanto a los alcances interpretativos, aplicando varios enfoques te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Al mismo tiempo, hubo una importante diversificaci&oacute;n geogr&aacute;fica, que incorpor&oacute; materiales de regiones y grupos que anteriormente hab&iacute;an recibido escasa o nula atenci&oacute;n acad&eacute;mica debido al &eacute;nfasis en las tradiciones escriturales de los nahuas, mayas y mixtecos.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Adem&aacute;s, implic&oacute; mayor variedad documental, as&iacute; como la ampliaci&oacute;n del periodo de estudio de la conquista hasta el siglo XIX. Los resultados positivos de estos esfuerzos por parte de numerosos investigadores mexicanos y extranjeros pueden apreciarse en cientos de publicaciones, incluyendo impresionantes ediciones facsimilares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la d&eacute;cada de 1990, el Colegio Mexiquense se ha dado a la tarea de publicar documentos pictogr&aacute;ficos que proceden de pueblos que en la actualidad pertenecen al Estado de M&eacute;xico. Este proyecto ambicioso, liderado por el reconocido especialista Xavier Noguez, ha producido excelentes resultados en forma de la edici&oacute;n de varios manuscritos de los siglos XVI al XVIII, incorporando no solamente estudios meticulosos de sus contenidos sino tambi&eacute;n muy buenas reproducciones a color. El &uacute;ltimo volumen en la serie (por el momento) fue preparado por Raymundo C&eacute;sar Mart&iacute;nez Garc&iacute;a y contiene el <i>C&oacute;dice Techialoyan de San Francisco Xonacatl&aacute;n,</i> documento de 15 hojas (32.5 x 25 cm) con im&aacute;genes y textos en lengua n&aacute;huatl por los dos lados, que se conserva en la Universidad de Tulane (Estados Unidos). El c&oacute;dice forma parte de un extenso corpus de 56 ejemplares que pertenecen al importante g&eacute;nero de los <i>Techialoyan,</i> t&eacute;rmino acu&ntilde;ado a partir de un estudio del ejemplar de San Antonio Techialoyan en que se se&ntilde;alaba su gran similitud con otros documentos de la misma regi&oacute;n.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Aunque los Techialoyan tienen formato de libro europeo (con pocas excepciones), sus hojas fueron elaboradas a la manera ind&iacute;gena, con fibras de amate. La mezcla de tradiciones nativas y for&aacute;neas tambi&eacute;n se encuentra presente en la iconograf&iacute;a y el contenido de los textos. El discurso de estas historias locales generalmente versa sobre el origen de los antepasados, la fundaci&oacute;n del pueblo y la otorgaci&oacute;n de sus tierras, la conquista y la evangelizaci&oacute;n, as&iacute; como la posterior reconfirmaci&oacute;n de las posesiones territoriales por parte de las autoridades espa&ntilde;olas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar el c&oacute;dice de Xonacatl&aacute;n, Raymundo Mart&iacute;nez (como explica en su introducci&oacute;n) sigui&oacute; la metodolog&iacute;a pertinente de Xavier Noguez que se centra en tres categor&iacute;as fundamentales: formas, contenidos y contextos. La &uacute;ltima es tratada de manera breve en el cap&iacute;tulo i donde se proporcionan unas notas sobre la historia de la regi&oacute;n multi&eacute;tnica y del propio pueblo a partir de literatura secundaria y documentos de archivo. Se explica como en el poscl&aacute;sico tard&iacute;o (siglos XIV y XV) los diversos se&ntilde;or&iacute;os del valle de Toluca llegaron a ser dominados primero por los tepanecas de Azcapotzalco y posteriormente fueron anexados por los mexicas, cuyo gobierno de casi cinco d&eacute;cadas fue interrumpido por los conquistadores espa&ntilde;oles en 1521. Debido a la falta de documentaci&oacute;n, las referencias directas al devenir del propio pueblo empiezan con las congregaciones de 1604, cuando Xonacatl&aacute;n qued&oacute; subyugado a Ocelotepec. El autor se&ntilde;ala y relaciona algunas tendencias y sucesos ocurridos en la segunda mitad del siglo XVII. El aumento demogr&aacute;fico de la poblaci&oacute;n fue acompa&ntilde;ado por la creciente fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica y cantidad mayor de pleitos sobre los recursos naturales. En 1684, Xonacatl&aacute;n finalmente se independiz&oacute; de su cabecera y pudo contar con su propio cabildo. En la misma &eacute;poca se enfrentaba a diversos problemas sobre tierras con particulares y comunidades vecinas. Es en la nota final del libro que Mart&iacute;nez vuelve brevemente sobre estos acontecimientos y concluye que el c&oacute;dice probablemente se haya elaborado y utilizado en este particular contexto de cambio de estatus y defensa territorial (p. 109). Como es muy com&uacute;n en el caso de los Techialoyan y muchas otras pictograf&iacute;as ind&iacute;genas, lamentablemente no se ha encontrado ninguna referencia directa a su manufactura y uso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras proporcionar varias noticias sobre la adquisici&oacute;n del documento por la Universidad de Tulane en 1936, el autor describe y analiza la forma y el contenido del c&oacute;dice en los cap&iacute;tulos ii al iv, los cuales constituyen el n&uacute;cleo del trabajo. Los aspectos formales proporcionan importantes indicadores para determinar el periodo de elaboraci&oacute;n del c&oacute;dice y refuerzan otros argumentos que m&aacute;s bien se basan en la probable relaci&oacute;n entre el contenido (la tem&aacute;tica principal) y el contexto sociohist&oacute;rico. Primero se recurre al historiador del arte Robertson, pionero en los estudios de los Techialoyan, quien observaba que muchos personajes en los c&oacute;dices de este grupo se parecen a representaciones barrocas del siglo XVII mientras que las vestimentas se acercan m&aacute;s al estilo neocl&aacute;sico del siglo XVIII.<sup><a href="#notas">5</a></sup> El estudio paleogr&aacute;fico y la identificaci&oacute;n de las letras, como pertenecientes a la escritura bastarda, apuntan a la misma temporalidad. Cabe agregar que Mart&iacute;nez encontr&oacute; una traza muy parecida a la del c&oacute;dice en tres inscripciones que forman parte de la fachada de la iglesia de Xonacatl&aacute;n y que se remiten a la d&eacute;cada de 1720. Su estudio de las formas incluye otro aspecto fundamental que ha sido relativamente desatendido en el estudio de los Techialoyan: las caracter&iacute;sticas del n&aacute;huatl. Llama la atenci&oacute;n que los nombres de origen hispano fueron nahuatlizados (por ejemplo, "Xante Malia" para "Santa Mar&iacute;a"), un procedimiento muy com&uacute;n en el siglo XVI y que parece indicar que los autores de los documentos tard&iacute;os hac&iacute;an uso de textos m&aacute;s antiguos. El autor matiza la opini&oacute;n generalizada sobre la sencillez del n&aacute;huatl empleado hacia fines del periodo colonial (que implicar&iacute;a cierta degeneraci&oacute;n) al resaltar la presencia de diversas formulaciones complejas y observar que el lenguaje utilizado parece ser el adecuado para la tem&aacute;tica tratada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de una meticulosa traducci&oacute;n de los textos e interpretaci&oacute;n de la iconograf&iacute;a, Raymundo Mart&iacute;nez descubre y presenta el rico contenido del c&oacute;dice que versa sobre la historia del pueblo de San Francisco Xonacatl&aacute;n, caracterizada por los siguientes eventos principales: 1) La llegada a la regi&oacute;n de varios personajes con vestimenta guerrera que son llamados <i>tlalmazeuhque</i> o "merecedores de tierras" y quienes hab&iacute;an partido de Azcapotzalco y pasado por Tenochtitlan, sedes del poder tepaneca y mexica respectivamente. 2) La fundaci&oacute;n de un <i>tecpan</i> o casa de gobierno por parte de los <i>tlalmazeuhque</i> que tomaron posesi&oacute;n de las tierras, empezaron a trabajarlas y establecieron el pueblo que contaba con la protecci&oacute;n real hispana, simbolizada en el documento por el escudo her&aacute;ldico de Castilla y Le&oacute;n. 3) La guerra de los <i>tlalmazeuhque</i> en contra de los matlatzinca para defender y expandir las posesiones territoriales. El conflicto termin&oacute; al momento de la llegada de Hern&aacute;n Cort&eacute;s que en el documento es referido como "el marqu&eacute;s". 4) El bautizo cristiano de una persona que se llama Amantecatzin, representado en un &aacute;rbol geneal&oacute;gico como el antepasado de los habitantes de Xonacatl&aacute;n. Esta convenci&oacute;n, igual que la de los escudos de armas representada a la manera europea, fue incorporada en gran n&uacute;mero de documentos ind&iacute;genas de los siglos XVI&#45;XVIII y no se limita a los Techialoyan. 5) El inicio de la tributaci&oacute;n por parte del pueblo y su cabecera a Gabriel de Santa Mar&iacute;a Motecuzozomatzin, descendiente del gobernante mexica Moctezuma, lo que fue considerado como el restablecimiento del <i>tlatocayotl</i> o se&ntilde;or&iacute;o ind&iacute;gena. 6) La protecci&oacute;n del pueblo y de sus linderos por el santo patr&oacute;n San Francisco. 7) La congregaci&oacute;n de Xonacatl&aacute;n y de pueblos vecinos, as&iacute; como la recepci&oacute;n de tierras por parte del virrey Antonio de Mendoza. 8) El registro de las posesiones territoriales que fueron otorgadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una parte importante de la investigaci&oacute;n del autor fue la identificaci&oacute;n de los linderos mencionados en el documento. Esta tarea no resulta f&aacute;cil en una regi&oacute;n que ha experimentado tantas transformaciones, sobre todo en el siglo XX. La explotaci&oacute;n de recursos naturales y la intensa urbanizaci&oacute;n, as&iacute; como la disminuci&oacute;n y desaparici&oacute;n completa de idiomas ind&iacute;genas y poblaciones antiguas, han provocado cambios profundos en la geograf&iacute;a, toponimia y en las propias tradiciones hist&oacute;ricas de los ind&iacute;genas (la memoria colectiva). A pesar de los mencionados problemas, se logr&oacute; reconstruir el territorio que las autoridades de Xonacatl&aacute;n reclamaban y legitimaban a trav&eacute;s del c&oacute;dice. Las identificaciones no solamente se plasmaron en tablas, sino tambi&eacute;n en una cartograf&iacute;a muy adecuada. Estas &uacute;ltimas forman parte de los diversos ap&eacute;ndices que incluyen varias ilustraciones y esquemas comparativos que respaldan la informaci&oacute;n en los diversos cap&iacute;tulos del estudio. Despu&eacute;s de la amplia bibliograf&iacute;a, se incluyen fotograf&iacute;as a color del c&oacute;dice que permiten apreciar hasta el detalle m&aacute;s peque&ntilde;o en la iconograf&iacute;a y glosas en lengua n&aacute;huatl. Ya que las excelentes reproducciones corresponden al tama&ntilde;o real del documento, la publicaci&oacute;n se caracteriza por ser de gran formato. Aunque es de esperar que el Colegio Mexiquense pueda continuar esta tradici&oacute;n editorial de alta calidad, es posible que &#151;debido a los costos y recortes presupuestales&#151; los estudiosos de los c&oacute;dices tengamos que explorar tambi&eacute;n algunas alternativas como la publicaci&oacute;n en disco compacto o dvd, as&iacute; como formato electr&oacute;nico en el internet.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicaciones como el <i>C&oacute;dice Techialoyan de San Francisco Xonacatl&aacute;n</i> son muy importantes para el estudio de los ind&iacute;genas coloniales, sus visiones hist&oacute;ricas y su relaci&oacute;n con las autoridades espa&ntilde;olas y el resto de la sociedad. Aunque en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hubo grandes avances en este terreno, todav&iacute;a existen cientos de fuentes sin publicar y sin analizar. A principios de la d&eacute;cada de 2000, Xavier Noguez (comunicaci&oacute;n personal con el autor de esta rese&ntilde;a) utilizaba una analog&iacute;a muy pertinente: primero se necesitan elaborar los tabiques y despu&eacute;s pueden entrar los arquitectos, refiri&eacute;ndose a la necesidad de dar a conocer y estudiar cada una de nuestras fuentes para despu&eacute;s poder pensar en investigaciones de &iacute;ndole m&aacute;s amplia. Esto tambi&eacute;n aplica para los 56 Techialoyan descubiertos hasta la fecha, la mayor&iacute;a de ellos todav&iacute;a careciendo de una edici&oacute;n y estudio profundo. Un punto que sin duda requiere mayor atenci&oacute;n es el contexto en que los documentos fueron elaborados y reutilizados, tema de una larga y frecuentemente acalorada discusi&oacute;n entre acad&eacute;micos y los habitantes de los pueblos a que pertenecen los manuscritos. Este debate tambi&eacute;n incluye a los llamados <i>t&iacute;tulos primordiales,</i> documentos de la &eacute;poca colonial tard&iacute;a que son muy parecidos a los Techialoyan, pero que generalmente carecen de pinturas y privilegian los textos en alfabeto latino. Estos t&iacute;tulos presentan una visi&oacute;n de la fundaci&oacute;n de los pueblos y de la otorgaci&oacute;n de sus tierras comunales. Para su elaboraci&oacute;n se hac&iacute;a uso del conocimiento de la geograf&iacute;a local, la tradici&oacute;n oral, documentos de la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola, t&iacute;tulos de pueblos vecinos y otros manuscritos m&aacute;s antiguos de tradici&oacute;n ind&iacute;gena. Por lo general, aparentan tener mayor antig&uuml;edad y corresponder a los primeros a&ntilde;os o d&eacute;cadas despu&eacute;s de la conquista. Adem&aacute;s, frecuentemente, presentan diversos anacronismos, que mezclan personajes y sucesos de &eacute;pocas distintas.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los autores que han escrito sobre los Techialoyan y los t&iacute;tulos piensa que surgieron hacia fines del siglo XVII y durante el siglo XVIII, en una coyuntura de aumento demogr&aacute;fico, creciente presi&oacute;n sobre los recursos naturales (tierras y aguas), as&iacute; como programas de composici&oacute;n de tierras por los espa&ntilde;oles. Adem&aacute;s, casi todos reconocen los problemas de la cronolog&iacute;a y el hecho de que la documentaci&oacute;n aparenta tener mayor antig&uuml;edad. La pol&eacute;mica se centra sobre todo en el objetivo primordial de los documentos. Unos especialistas argumentan que fueron hechos para uso interno de los pueblos, como memoria colectiva e indicaci&oacute;n de la cohesi&oacute;n y fuerza de las localidades frente al mundo exterior tanto en el pasado como en el presente y el futuro. Conforme a esta l&iacute;nea de pensamiento, no hab&iacute;a ning&uacute;n tipo de enga&ntilde;o ya que no iban dirigidos a un p&uacute;blico externo (pueblos, haciendas y ciudades vecinos) y tampoco a las autoridades espa&ntilde;olas. Reconocen, que en muchas ocasiones, la documentaci&oacute;n s&iacute; fue presentada como evidencia en las cortes para intentar resolver conflictos sobre el territorio y el estatus geopol&iacute;tico. No obstante, argumentan que no fue el prop&oacute;sito para lo cual fueron elaborados, sino que, m&aacute;s bien, se trata de un efecto secundario, producto de una necesidad especial. Otros seguimos un razonamiento distinto que considera la aparici&oacute;n de los t&iacute;tulos y de los Techialoyan como una reacci&oacute;n directa a los programas de composici&oacute;n y amenazas del territorio comunal. Seg&uacute;n esta visi&oacute;n, los documentos eran instrumentos de gobierno ind&iacute;gena que, en primer lugar, serv&iacute;an para atender la defensa de los derechos, privilegios y posesiones locales en las cortes y procedimientos agrarios. Para que no se perdiera esta funci&oacute;n, era de crucial importancia que la documentaci&oacute;n fuera guardada y transmitida a futuras generaciones, convirti&eacute;ndose en la memoria hegem&oacute;nica e incuestionable de los pueblos que en muchos casos se mantiene vigente hasta hoy.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Cabe agregar que mucha documentaci&oacute;n fue producida por escribanos y pintores especializados que ofrec&iacute;an sus servicios remunerados a quienes los solicitaban, no solamente durante la &eacute;poca colonial, sino tambi&eacute;n a fines del siglo XIX e incluso a principios del siglo XX, todos momentos en que la integridad territorial corr&iacute;a peligro.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Techialoyan y los t&iacute;tulos conforman una parte fundamental de la producci&oacute;n escritural de los ind&iacute;genas. El corpus documental sigue creciendo constantemente, tanto en cantidad, como en cobertura geogr&aacute;fica y temporalidad. Hoy d&iacute;a su an&aacute;lisis ya constituye una especialidad consolidada dentro de la etnohistoria, como lo demuestra, por ejemplo, el lugar importante que esta documentaci&oacute;n ocup&oacute; en el "Simposio Internacional: C&oacute;dices y Manuscritos Mesoamericanos" que organiz&oacute; el Colegio Mexiquense en septiembre de 2011 y cuyos resultados se encuentran en v&iacute;as de publicaci&oacute;n. No obstante, a&uacute;n queda mucho camino por recorrer y se necesitan realizar m&aacute;s ediciones de las fuentes (en formato impreso o digital), as&iacute; como m&aacute;s estudios no solamente de sus contenidos, sino tambi&eacute;n de sus or&iacute;genes y usos como productos de las culturas ind&iacute;genas y de la sociedad colonial. El trabajo de Raymundo Mart&iacute;nez sobre el <i>C&oacute;dice Techialoyan de San Francisco Xonacatl&aacute;n</i> es un buen ejemplo de los pasos por seguir y seguramente aumentar&aacute; el inter&eacute;s en este fascinante g&eacute;nero documental.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> John B. Glass, "A Survey of Native Middle American Pictorial Manuscripts", en "Guide to Ethnohistorical Sources, Parte III, <i>Handbook of Middle American Indians,</i> vol. 14, Austin, University of Texas Press, 1975, 3&#45;80; John B. Glass y Donald Robertson, "A Census of Native Middle American Pictorial Manuscripts", <i>ibidem,</i> pp. 81&#45;252; Donald Robertson, "Techialoyan Manuscripts and Paintings with Catalog", <i>ibidem,</i> pp. 253264; Donald Robertson y Martha B. Robertson, "Catalog of Techialoyan Manuscripts and Paintings", <i>ibidem,</i> pp. 265&#45;280.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Michel R. Oudijk, "De tradiciones y m&eacute;todos: investigaciones pictogr&aacute;ficas", en <i>Desacatos,</i> n&uacute;m. 27, 2008, 123&#45;138; Matthew Restall, "A History of the New Philology and the New Philology in History", en <i>Latin American Research Review,</i> vol. 38, n&uacute;m. 1, 2003, 113&#45;134.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Xavier Noguez, "Pr&oacute;logo", p. 15 de la obra aqu&iacute; rese&ntilde;ada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La lista actualizada de documentos, elaborada por Xavier Noguez y Raymundo Mart&iacute;nez, puede consultarse en formato electr&oacute;nico, en el sitio administrado por Michel R. Oudijk: <a href="http://132.248.101.214/wikfil/index.php/Techialoyan" target="_blank">http://132.248.101.214/wikfil/index.php/Techialoyan</a> (visitado el 14/02/2012).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Robertson, <i>op. cit.,</i> p. 263.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Las claras similitudes podr&iacute;an usarse como argumento para catalogar los Techialoyan como subg&eacute;nero de los t&iacute;tulos primordiales que ten&iacute;an una difusi&oacute;n mucho mayor que abarcaba toda la Nueva Espa&ntilde;a y parte de la Nueva Galicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Para mayor informaci&oacute;n sobre las principales posturas, pueden consultarse Paula L&oacute;pez Caballero, <i>Los t&iacute;tulos primordiales del centro de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2003; Hans Roskamp, "Memoria, identidad y legitimaci&oacute;n en los 't&iacute;tulos primordiales' de la regi&oacute;n tarasca", en Andrew Roth Seneff, ed., <i>Caras y m&aacute;scaras del M&eacute;xico &eacute;tnico. La participaci&oacute;n ind&iacute;gena en las formaciones del Estado mexicano,</i> vol. I "Dominio y libertad en la historia ind&iacute;gena de M&eacute;xico", El Colegio de Michoac&aacute;n, Zamora, 2010, 39&#45;53.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Alberto Carrillo C&aacute;zares, "Chiquisnaquis un indio escribano, art&iacute;fice de t&iacute;tulos primordiales (La Piedad siglo XVIII)", en <i>Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad,</i> Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n, n&uacute;m. 48, vol. XII, 1991, 187&#45;210; Stephanie Wood, "Don Diego Garc&iacute;a de Mendoza Moctezuma: A Techialoyan Mastermind?", en <i>Estudios de Cultura N&aacute;huatl,</i> vol. 19, 1986, 245&#45;268; Stephanie Wood, "Pedro Villafranca y Juana Gertrudis Navarrete: Falsificador de t&iacute;tulos y su viuda (Nueva Espa&ntilde;a, Siglo XVIII)", en David G. Sweet y Gary B. Nash, comps., <i>Lucha por la supervivencia en la Am&eacute;rica Colonial,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1987, 472&#45;485; Florencio Barrera y Claudio Barrera, "La falsificaci&oacute;n de t&iacute;tulos de tierras a principios del siglo XX", en <i>Historias,</i> n&uacute;m. 76, 2009, 41&#45;64.</font></p>     ]]></body>
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