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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La última voluntad del cura del Real de Sombrerete en 1818]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documento</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><strong><font face="verdana" size="4">La &uacute;ltima voluntad del cura del Real de Sombrerete en 1818</font></strong></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tom&aacute;s Dimas Arenas Hern&aacute;ndez*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de actualizaci&oacute;n del magisterio de Zacatecas. Correo e:</i> <a href="mailto:tomasdimas64@gmail.com">tomasdimas64@gmail.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el universo del poder notarial, los testamentos ocupan un lugar muy importante, pues junto con las cartas dotales, imposiciones crediticias, contratos de compraventas y cartas poder, todos esos instrumentos ilustran sobre la capacidad econ&oacute;mica de las personas, el patrimonio reunido por ellas, as&iacute; como las relaciones que llevaban con otra gente de lugares cercanos y, a veces, muy distantes; pero sobre todo, nos permiten advertir sobre las formas de pensar y actuar de la sociedad de determinado tiempo. Adem&aacute;s, las disposiciones testamentarias de la sociedad novohispana, por su car&aacute;cter homog&eacute;neo, pueden documentar ampliamente la actitud del ser humano ante la muerte, pues el valor hist&oacute;rico de los testamentos no se reduce a lo institucional y jur&iacute;dico, sino que nos permiten advertir las representaciones, las ideas y las creencias de la sociedad ante la inevitable separaci&oacute;n del mundo material. Y es que durante el periodo colonial, que fue la &eacute;poca en que se elabor&oacute; el documento que presentamos, la inmensa mayor&iacute;a de los testadores buscaba asegurar la salvaci&oacute;n de su alma y la preservaci&oacute;n del patrimonio. Era muy usual que a trav&eacute;s de las cl&aacute;usulas espirituales, los testadores estuvieran preocupados por encomendar su &aacute;nima a la divinidad as&iacute; como establecer diversos legados piadosos y sus disposiciones funerarias. Mientras que en las cl&aacute;usulas patrimoniales, registraban tanto los haberes, como los pasivos, los cuales pod&iacute;an expresarse en derechos reales como bienes, muebles y obligaciones. Tambi&eacute;n inclu&iacute;an la institucionalizaci&oacute;n de herederos, legatarios y albaceas, con el fin de garantizar la sucesi&oacute;n y administraci&oacute;n de los bienes. A partir de esas declaraciones podemos enterarnos de las relaciones de parentesco y de amistad que llevaban las personas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, el cura don Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano, hab&iacute;a sido muy precavido en recordar y disponer todo lo concerniente a lo suyo y a su familia. As&iacute; se observa en el testamento que dict&oacute; ante alcalde ordinario de segundo voto de la villa de Sombrerete, quien a falta de escribano p&uacute;blico que no lo hab&iacute;a en ese momento, registr&oacute; en su protocolo todas y cada una de las expresiones del cura, ese a&ntilde;o de 1818. Como siervo de la Iglesia destin&oacute; parte de sus bienes al fomento de algunas cofrad&iacute;as y las celebraciones de misas por el descanso de su alma. Record&oacute; las donaciones graciosas de una parte de su patrimonio que les hab&iacute;a legado a sus hermanos y sobrinos.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Asimismo, el haber cumplido con algunos encargos testamentarios de sus parientes cercanos. Cuid&oacute; especialmente no dejar desamparadas a su hermana Magdalena y a su sobrina Mar&iacute;a Josefa. Como caso excepcional entre la sociedad novohispana, declar&oacute; no tener deudas pendientes con nadie; en cambio, reconoci&oacute; que le deb&iacute;an algunos sujetos. Y deleg&oacute; la responsabilidad del cumplimiento de su &uacute;ltima voluntad en sus sobrinos Juan Manuel Ferrer y Juan Miguel Auza, distinguidos mineros de la elite sombreretense del siglo XIX.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la larga vida del difunto y de sus intensas actividades, hemos de destacar que proced&iacute;a de familias con amplia trayectoria religiosa y pr&oacute;speros due&ntilde;os de tierras como la hacienda de Juana Guerra, El Saucillo y otras, del sur de la Nueva Vizcaya, donde criaban ganado mayor y menor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se orden&oacute; sacerdote en el seminario conciliar de Durango, el a&ntilde;o de 1765, a los 29 a&ntilde;os de edad.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Y posiblemente, inmediatamente despu&eacute;s de haber sido ordenado bachiller, fue nombrado p&aacute;rroco y se le env&iacute;o al curato de San Juan Bautista en las minas de Sombrerete, pero su destino fue muy infortunado ya que en 1768 se le acusaba de abandono de su jurisdicci&oacute;n parroquial.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Habi&eacute;ndose descubierto que su ausencia se hab&iacute;a originado en una discordia que hab&iacute;a sostenido con el padre capell&aacute;n de la iglesia de la Soledad, ayuda de esa misma parroquia, cuando trat&oacute; de imponer orden y ciertas reglas respecto al funcionamiento de las cofrad&iacute;as de la Soledad y del Carmen que se hallaban establecidas en esa capilla. No obstante, seguramente las autoridades eclesi&aacute;sticas lograron una buena conciliaci&oacute;n entre esos cl&eacute;rigos y don Nicol&aacute;s volvi&oacute; al curato de Sombrerete. Pero la recia personalidad y algunos descuidos, volvieron a ponerlo en serios dilemas. Ahora se sospechaba que hab&iacute;a expresado algunas ideas en torno a la persona del rey Carlos III a quien, al parecer, calificaba de hereje por haber expulsado del territorio de la Nueva Espa&ntilde;a a los religiosos jesuitas, en 1767. Su acusador era el tambi&eacute;n bachiller Tom&aacute;s Bravo, cl&eacute;rigo presb&iacute;tero domiciliado en el obispado de Durango y vecino de la villa de Sombrerete, donde dec&iacute;a haber escuchado la conversaci&oacute;n que hab&iacute;a tenido Mijares en el convento de los religiosos de Santo Domingo en la que ofend&iacute;a al soberano. Sin embargo, hechas las averiguaciones por los se&ntilde;ores chantre doctor don Jos&eacute; D&iacute;az y don Juan S&aacute;enz Diez, del obispado de Durango, quienes indagaron sobre el particular y no habiendo descubierto testimonios sobre la responsabilidad, ni culpabilidad del cura Nicol&aacute;s, se le declar&oacute; absuelto de todo cargo.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cualquier manera, la semilla de la discordia se hab&iacute;a sembrado entre estos dos servidores de la Iglesia y, al poco tiempo, volvieron a surgir las disputas cuando el p&aacute;rroco solicit&oacute; al teniente Bravo, la cuota de los derechos parroquiales derivados de los servicios religiosos que se administraban a los feligreses de San Andr&eacute;s del Teul, ayuda de la parroquia de Sombrerete. Y al no encontrar respuesta oportuna, el p&aacute;rroco, un poco irritado, se dirigi&oacute; al obispo para comunicarle los hechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema que tuvo que enfrentar el cura don Nicol&aacute;s fue con los religiosos franciscanos, quienes se resist&iacute;an a aceptar que el clero secular, de acuerdo con el derecho can&oacute;nico, ten&iacute;a toda la facultad de direcci&oacute;n y administraci&oacute;n del culto religioso. De ah&iacute; que los misioneros quedaban bajo la tutela y obediencia para colaborar con los sacerdotes en el fomento de la evangelizaci&oacute;n y la pastoral social. En particular, durante la segunda mitad del siglo XVIII, de acuerdo con las disposiciones del Real Patronato, la Iglesia secular adquiri&oacute; una fuerza creciente en detrimento de las &oacute;rdenes religiosas.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, aunque ambos sectores conoc&iacute;an sus &aacute;mbitos de competencia, en ocasiones surg&iacute;an desavenencias que pon&iacute;an en riesgo no s&oacute;lo la promoci&oacute;n del culto, sino tambi&eacute;n las relaciones elementales de una sana convivencia. En este caso, el cura Mijares se quejaba de que los franciscanos se negaban a auxiliarle en la celebraci&oacute;n de misas en la capilla de la Caridad, ubicada en uno de los barrios c&eacute;ntricos de la villa. Adem&aacute;s, de que le atribu&iacute;an el retiro del franciscano Pedro Mijares, con quien no le ligaba parentesco, el cual hab&iacute;a servido de teniente en la capilla de la hacienda de San Ildefonso de Corrales, ayuda de la misma parroquia sombreretense, cuando en realidad &eacute;ste hab&iacute;a solicitado su cambio por algunas diferencias con el administrador de dicha hacienda. Y tuvo que venir a poner fin a estas discordias la intervenci&oacute;n del prosecretario de la provincia franciscana ubicado en San Luis Potos&iacute;, quien actu&oacute; como conciliador entre las partes.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de esas desavenencias con otros miembros del clero que pudieran empeque&ntilde;ecer la actividad del testador, durante el ejercicio de su ministerio, el finado sacerdote Mijares Sol&oacute;rzano logr&oacute; cumplir fielmente con las encomiendas y deseos de sus superiores. Durante los brotes de viruela que azotaron a la poblaci&oacute;n sombreretense en 1779, 1797 y 1814, cumpli&oacute; con la administraci&oacute;n de los servicios espirituales a sus feligreses, incluso poniendo en riesgo su vida ante el alto contagio del virus que la causaba. Igualmente, inform&oacute; sobre la crisis que desemboc&oacute; en hambruna y en la alta mortalidad consiguiente que se origin&oacute; tanto en personas como en animales cuando faltaron las lluvias en 1785 y 1786 y escasearon los alimentos y los forrajes para los animales.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cumpliendo con la orden de la Corona espa&ntilde;ola y del obispo de Durango, elabor&oacute; dos padrones de poblaci&oacute;n de toda su feligres&iacute;a; el de 1777 y, otro, en 1813.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Y despu&eacute;s de servir por m&aacute;s de 53 a&ntilde;os en la parroquia de Sombrerete y afectado por las enfermedades propias de la vejez, confi&oacute; la direcci&oacute;n de sus parroquianos a su sobrino el bachiller don Fernando Mijares Sol&oacute;rzano, pero nunca se apart&oacute; de su labor clerical hasta su muerte ocurrida el 25 de febrero de 1818, habi&eacute;ndose antes confesado con el M. R. P. Francisco D&iacute;az, comisario de la orden de los franciscanos, de quien recibi&oacute; los &uacute;ltimos auxilios espirituales y el vi&aacute;tico correspondiente.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, incluimos una figura donde construimos el &aacute;rbol geneal&oacute;gico del testador. Es necesario conocer sus relaciones de parentesco para complementar algunos datos que hemos apuntado arriba e identificar a las personas que nombra en el testamento que transcribimos a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Documento</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TESTAMENTO DEL BACHILLER NICOL&Aacute;S MIJARES SOL&Oacute;RZANO.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el nombre de Dios todopoderoso, am&eacute;n. Yo don Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano, cura propio, vicario y juez eclesi&aacute;stico de esta villa de Sombrerete, originario de la hacienda de Saucillo, en la provincia de la Nueva Vizcaya, donde nac&iacute; en 1736. Hijo leg&iacute;timo y de leg&iacute;timo matrimonio de don Jos&eacute; Antonio Mijares Sol&oacute;rzano y de do&ntilde;a Mar&iacute;a de los Dolores Rodr&iacute;guez Rey. Nieto del capit&aacute;n don Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano y de do&ntilde;a Antonia P&aacute;ez de Guzm&aacute;n, y por la v&iacute;a materna de don Nicol&aacute;s Rodr&iacute;guez Rey y de do&ntilde;a Francisca Castro Mascare&ntilde;as, ya difuntos. Hall&aacute;ndome por la divina misericordia en mi entero juicio, cabal memoria y entendimiento natural, aunque enfermo, de enfermedad que me imposibilita estar en pie, andar y otros servicios; creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alt&iacute;simo, inefable e incomprensible misterio de la beat&iacute;sima Trinidad: Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, tres personas, que aunque realmente distintas tienen los mismos atributos y son un solo Dios verdadero y una esencia y sustancia, y todos los dem&aacute;s misterios y sacramentos que cree y confiesa nuestra santa madre Iglesia, Cat&oacute;lica, Apost&oacute;lica y Romana, en cuya verdadera fe y creencia he vivido, vivo y protesto vivir y morir como cat&oacute;lico, fiel cristiano; tomando por mi intercesora y protectora a la siempre virgen inmaculada seren&iacute;sima reina de los &aacute;ngeles Mar&iacute;a sant&iacute;sima, madre de Dios y se&ntilde;ora nuestra, al santo &aacute;ngel, mi custodio, los de mi nombre y devoci&oacute;n y dem&aacute;s de la Corte Celestial, para que impetren de nuestro se&ntilde;or y redentor Jesucristo, que por los infinitos misterios de su preciosa vida, pasi&oacute;n y muerte me perdone todas mis culpas y lleve mi alma a gozar de su beat&iacute;fica presencia; temeroso de la muerte, que es tan natural a toda criatura humana, como incierta su hora, para estar prevenido con disposici&oacute;n testamentaria cuando llegue, resolver con maduro acuerdo y reflexi&oacute;n, todo lo concerniente al descargo de mi conciencia, evitar con la claridad las dudas y pleitos que por su defecto pueden suscitarse despu&eacute;s de mi fallecimiento, y no tener a la hora de &eacute;ste alg&uacute;n cuidado temporal que me obste pedir a Dios de todas veras la remisi&oacute;n que espero de mis pecados, otorgo, hago y ordeno mi testamento en la forma y manera siguiente.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/rz/v35n137/html/a5f1.html" target="_blank">Figura 1</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero, encomiendo mi alma a Dios nuestro se&ntilde;or que de la nada la cri&oacute; y mand&oacute; el cuerpo a la tierra de que fue formado, el cual hecho cad&aacute;ver es mi voluntad, se hagan mis funerales en esta parroquia y concluidos, quiero que en un caj&oacute;n sea trasladado al campo santo de esta villa, donde mis albaceas dispondr&aacute;n un sepulcro correspondiente, junto a la capilla.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro es mi voluntad se den a las mandas forzosas, un peso a cada una, y cincuenta pesos a las nuevamente establecidas, para alivio de los prisioneros, sus familias, viudas y dem&aacute;s personas que hallan padecido en la &uacute;ltima guerra de Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Es mi voluntad se separen de mis bienes mil pesos para entregarlos a la archicofrad&iacute;a de la parroquia de Sombrerete, donde se finquen y sus r&eacute;ditos de cincuenta pesos, sirvan para una funci&oacute;n anual que se ha de celebrar en honor de san Ignacio de Loyola, en la iglesia parroquial, el d&iacute;a 31 de julio de cada a&ntilde;o, con v&iacute;speras de misa y serm&oacute;n, lo que declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Es mi voluntad se saquen de mis bienes otros mil pesos y se finquen a beneficio de la cofrad&iacute;a de San Nicol&aacute;s Tolentino,<sup><a href="#notas">13</a></sup> y sus r&eacute;ditos se inviertan en los gastos generales de esa obra p&iacute;a, que encargo se restablezca por hallarse deca&iacute;da por falta de fondos; lo que declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Es mi voluntad dejar como dejo, la cantidad de mil pesos a los pobres, reparti&eacute;ndose los quinientos entre los vergonzantes y los otros quinientos, entre los limosneros que piden de puerta en puerta; y lo declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Es mi voluntad se digan quinientas misas con la limosna de un peso cada una por mi alma, las de mis padres, las de mis feligreses y dem&aacute;s del purgatorio; lo que declaro para que conste.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que en consorcio con mi hermano difunto don Jos&eacute; Antonio Mijares Sol&oacute;rzano y mi sobrina Mar&iacute;a Rosa Mijares Sol&oacute;rzano,<sup><a href="#notas">14</a></sup> fui albacea de don Miguel Vicente de Tarbe,<sup><a href="#notas">15</a></sup> esposo de la &uacute;ltima, teniendo cumplida dicha disposici&oacute;n y les hemos entregado lo que le correspondi&oacute; a los hijos del testador, don Ferm&iacute;n y do&ntilde;a Manuela Tarbe Mijares Sol&oacute;rzano, como consta en la escritura que se encontrar&aacute; entre mis papeles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que a mi sobrino don Ferm&iacute;n Tarbe, por el mucho amor que le tengo le he dado graciosamente algunos miles de pesos, en varias partidas y diferentes ocasiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que en consorcio con mi sobrino don Francisco T&eacute;llez,<sup><a href="#notas">16</a></sup> fui albacea del bachiller Francisco del Pino,<sup><a href="#notas">17</a></sup> cuya final disposici&oacute;n se cumpli&oacute; enteramente y encargo de que la casa de la morada del referido presb&iacute;tero y otras accesorias de que dar&aacute; raz&oacute;n Jos&eacute; Alatorre, se entreguen por mis albaceas al se&ntilde;or cura mi sucesor para que con sus r&eacute;ditos o rentas, cumpla la voluntad del testador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que en consorcio con don Ram&oacute;n Mejorada, fui albacea de do&ntilde;a Guadalupe Miranda,<sup><a href="#notas">18</a></sup> cuya final disposici&oacute;n est&aacute; cumplida, y encargo igualmente que tanto el libro de misas que se va diciendo por su alma, como el testamento de la referida difunta, se entreguen para los fines consiguientes al se&ntilde;or cura, mi sucesor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que por muerte de mi hermano don Antonio Mijares Sol&oacute;rzano y de don Diego de Campa, entr&eacute; cobrando las fincas o accesorias que quedaron por muerte de do&ntilde;a Manuela Ram&iacute;rez Arellano, con destino a que sus arrendamientos distribuirlos en misas, y as&iacute; consta del libro que he seguido y puede haber alg&uacute;n sobrante, todo encargo se entregue tambi&eacute;n al mismo se&ntilde;or cura, mi sucesor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Por el amor que he tenido a los hijos de mi hermano don Sim&oacute;n Mijares Sol&oacute;rzano,<sup><a href="#notas">19</a></sup> les hice donaci&oacute;n graciosa de la cantidad de pesos ministrados para la compra y habilitaci&oacute;n de la hacienda de San Agust&iacute;n de Miraflores y despu&eacute;s del rancho de Lodemena, que por muerte de dicho mi hermano qued&eacute; a cargo de sus bienes; y &uacute;ltimamente los puse al cuidado de mi sobrino Saturnino Mijares Sol&oacute;rzano, y tuve a bien vender dicho rancho y sus muebles a mi sobrino don Desiderio Arranechea (hijo de Sebasti&aacute;n Francisco Arranechea y Mar&iacute;a Rosa Mijares Sol&oacute;rzano &#151;en segundo matrimonio&#151;), con fianza de don Juan Manuel Ferrer en cantidad de 16,200 pesos, que import&oacute; el inventario de cuya cantidad hasta la fecha s&oacute;lo se han pagado 10,000 pesos, a saber: 3,000 pesos a do&ntilde;a Mar&iacute;a Manuela Mijares Sol&oacute;rzano, 3,000 a do&ntilde;a Mar&iacute;a Vicenta Mijares Sol&oacute;rzano y 1,000 pesos poco m&aacute;s o menos pagados de alcabala y escrituras, de modo que se restan 6,200 pesos, lo que declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro haber satisfecho anticipadamente otros tres mil pesos pertenecientes a mi sobrino don Juan Miguel Mijares Sol&oacute;rzano, como consta de escritura o carta de pago que otorg&oacute; y por consiguiente s&oacute;lo se restan de pagar igual cantidad a mi otro sobrino don Saturnino Mijares Sol&oacute;rzano, pero es mi voluntad que no se le entreguen hasta que no de pruebas convenientes a satisfacci&oacute;n de mis albaceas, haber mudado de portes y conducta enteramente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Encargo muy particularmente a mis albaceas procuren asegurar los tres mil pesos pertenecientes a mi sobrina do&ntilde;a Mar&iacute;a Josefa Mijares Sol&oacute;rzano, que recibi&oacute; su marido don Juan Luis de Herrarte, por mano de don Diego Candano, quien lo habilit&oacute; para el giro del comercio y otorg&oacute; la correspondiente escritura o carta de pago, y es mi voluntad que asegurada dicha cantidad se agreguen de mis bienes otros mil pesos, que desde luego la dejo para que se ponga todo a r&eacute;ditos por mis albaceas para que se mantenga, bajo la ex presa condici&oacute;n de que por ning&uacute;n motivo ni pretexto se entregue al referido su marido aunque ella lo quiera o pretenda, lo que declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Dejo a mi sobrina do&ntilde;a Luciana Rodr&iacute;guez Rey, trescientos pesos en reales para socorro de sus necesidades, los cuales se separen de mis bienes y lo declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Es mi voluntad que de la plata que se hallare en mi casa, se entreguen a mi hermana do&ntilde;a Magdalena Mijares Sol&oacute;rzano, doce platos, doce cubiertos, doce platones, dos candeleros y dos espabiladeras. Y lo dem&aacute;s que quedase de plata labrada, se distribuya equitativamente entre mis sobrinas Mar&iacute;a Vicenta Mijares y Mar&iacute;a Luisa T&eacute;llez; lo que declaro para que conste.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro por mis bienes la casa de mi habitaci&oacute;n y todos los muebles, plata labrada, cuatro barras de plata, y los reales que se encontrasen los cuales escasamente podr&aacute;n ser mil pesos, de los que estoy gastando para los menesteres de mi casa; lo que declaro para que conste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que en el rancho de San Vicente de Lodemena (compuesto por cuatro sitios de ganado mayor nombrados San Vicente, Montesillo, El Capul&iacute;n y La Ci&eacute;nega) y al cuidado de mi sobrino don Desiderio de Arranechea, tengo veinte mulas de tiro, cuarenta y ocho carneros, y algo de ma&iacute;z, para el gasto de la casa, todo lo cual se lo dejo a mi sobrino por el amor que le tengo; los tiros de mulas y los dem&aacute;s se agreguen al cuerpo de mis bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro no deber nada a ninguna persona y solamente lo que se me ha dicho pueden tener que haber algunos pocos peones que estuvieron en el rancho de Lodemena, en el tiempo del manejo de mi sobrino don Saturnino, aunque no son m&aacute;s que unos cortos pesos, pero lo que fuere, es mi voluntad que mis albaceas averiguada la verdad, y de ser leg&iacute;timos esos alcances, se les pague puntualmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que el capit&aacute;n don Vicente Hern&aacute;ndez, me debe la cantidad de mil veinte pesos, cuatro reales, y r&eacute;ditos vencidos hasta esta fecha del capital de dos mil novecientos cincuenta pesos, que reconoce su hacienda de san Diego de las Poanas, y es mi voluntad se cobren por mis albaceas y se agreguen al cuerpo de mis bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que el licenciado don Manuel Machinena,<sup><a href="#notas">20</a></sup> por muerte de su padre don Juan Machinena, me debe cincuenta pesos de r&eacute;ditos vencidos, hasta el d&iacute;a nueve de diciembre del a&ntilde;o pasado de mil ochocientos diez y siete; es mi voluntad se cobren por mis albaceas y se agreguen al cuerpo de mis bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Declaro que el padre don Manuel Ben&iacute;tez, mi teniente de cura en Mateo G&oacute;mez, me debe cierta cantidad de pesos, por lo que encarg&oacute; a mis albaceas procedan al cobro, con la prudencia y equidad que les parezca, y lo que se cobre se agregue al cuerpo de mis bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Iacute;tem. Nombro por mis albaceas a mis sobrinos pol&iacute;ticos don Juan Manuel Ferrer y a don Juan Miguel Auza, y es mi voluntad que &eacute;stos como tales ejecuten mi testamento a los cuales y a cada uno in solidum, les doy facultad y poder el que se requiera para que de lo que m&aacute;s bien les pareciere, dispongan y vendan como mejor les pareciere mis bienes, cobren y den cartas de pago y finiquito, paguen las mandas y legados de este mi testamento, cumplido en todo esta mi voluntad, con la que les suplico exoneren mi conciencia, cuyo encargo les dure el a&ntilde;o legal y el m&aacute;s tiempo que necesitaren, pues se los prorrogo, queriendo adem&aacute;s para la divisi&oacute;n de mis bienes y facci&oacute;n de inventarios valerme, como me valgo y habilito a los citados mis albaceas, de las facultades concedidas y declaradas a los testadores por reales c&eacute;dulas de S. M. expedidas en Madrid, a veintisiete de julio de mil setecientos ochenta y nueve y veinte de enero de setecientos noventa y dos, para que puedan nombrar contadores y partidores en lo extrajudicial, como asimismo para proceder a la facci&oacute;n de inventarios, concedi&eacute;ndoles facultad de que puedan elegir, para uno y otro, los que mejor les parezcan y fueren de su satisfacci&oacute;n, lo que quiero se guarde y cumpla puntualmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de cumplido y pagado todo lo expresado, en el remanente de mis bienes, derechos y acciones, instituyo y nombro por mi &uacute;nica y universal heredera a mi hermana do&ntilde;a Magdalena Mijares Sol&oacute;rzano, para que se mantenga mientras viva, y d&aacute;ndole facultad para que en su muerte pueda disponer de la cantidad de trescientos pesos a beneficio de su alma, pero despu&eacute;s de su fallecimiento es mi voluntad que el sobrante que quedare de estos bienes lo hereden por iguales partes mis sobrinas do&ntilde;a Mar&iacute;a Manuela, do&ntilde;a Mar&iacute;a Josefa y do&ntilde;a Mar&iacute;a Vicenta, todas Mijares Sol&oacute;rzano, y do&ntilde;a Luisa T&eacute;llez, hija de la primera; y en consideraci&oacute;n a que mi referida hermana do&ntilde;a Magdalena, as&iacute; por su sexo como por su avanzada edad y achaques, le ha de ser inc&oacute;moda la administraci&oacute;n de los bienes y atendiendo a su mayor comodidad y al mejor cumplimiento de mi voluntad, por la grande satisfacci&oacute;n y confianza que hago de mis albaceas, quiero que en todo est&eacute; mi referida hermana bajo su direcci&oacute;n, en lo que le quede de vida, para que le asistan en todo lo que se le ofreciere, como as&iacute; espero lo har&aacute;n por las muchas pruebas que me han dado siempre de su respeto, amor y estimaci&oacute;n a mi persona y toda la familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y por el presente revoco y anulo todos los testamentos y dem&aacute;s disposiciones testamentarias que antes de ahora haya formalizado por escrito o de palabra o en otra forma, para que ninguna valga, ni haga fe judicial, ni extrajudicialmente, excepto este testamento o memoria citada, que quiero y mando se estime y se tenga por tal, y se observe y cumpla todo su contenido como mi &uacute;ltima deliberada voluntad, o en la v&iacute;a y forma que mejor haya lugar en derecho. As&iacute; lo otorgo y firmo ante el se&ntilde;or don Domingo Fern&aacute;ndez de Castro, alcalde ordinario de segundo voto por s. m., de esta villa de Sombrerete, que actu&oacute; por receptor&iacute;a a falta de todo escribano en el t&eacute;rmino del derecho, a veinte y uno d&iacute;as del mes de febrero de mil ochocientos diez y ocho, siendo testigos don Ignacio Martiarena, don Jos&eacute; Mar&iacute;a de la Quintana, don Jos&eacute; Otalora, don Joaqu&iacute;n Orozco y don Jos&eacute; V&aacute;zquez, presentes y vecinos. Y al se&ntilde;or otorgante yo el citado juez doy fe que conozco. Domingo Fern&aacute;ndez de Castro (r&uacute;brica). Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano (r&uacute;brica). De asistencia, Rafael Calvo (r&uacute;brica). De asistencia, Casimiro Vega (r&uacute;brica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La suma de los diversos bienes de su patrimonio alcanzaba los 24,000 pesos efectivos, m&aacute;s otros 20,050 pesos que reconoci&oacute; como deudas activas; adem&aacute;s, de tierras, semovientes, casas, muebles y enseres dom&eacute;sticos. De acuerdo con esta estimaci&oacute;n y los par&aacute;metros econ&oacute;micos del periodo colonial, podr&iacute;amos catalogar al cura Mijares Sol&oacute;rzano como una persona rica, al igual que todos los cl&eacute;rigos de los curatos novohispanos ubicados en los reales mineros como Parral, por ejemplo. <i>Cfr.</i> Chantal Cramaussel, <i>Poblar la frontera. La provincia de Santa B&aacute;rbara en Nueva Vizcaya durante los siglos XVI y XVII,</i> Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n, 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Archivo Hist&oacute;rico del Municipio de Sombrerete, en lo sucesivo AHMS, DM, exp. 75 y 218, a&ntilde;os 1805&#45;1817.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Archivo Hist&oacute;rico del Arzobispado de Durango, en lo sucesivo AHAD, rollo 246, ff. 87&#45;88, a&ntilde;o 1822.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> AHAD, rollo 74, ff. 71&#45;108, a&ntilde;o 1768.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Archivo General de la Naci&oacute;n de M&eacute;xico, en lo sucesivo AGN, Indiferente virreinal, clero regular y secular, caja 816, exp. 11, ff. 1&#45;4, a&ntilde;o 1770.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Antonio Joaqu&iacute;n Ribadeneyra y Barrientos, <i>Manual compendio de el Regio Patronato Indiano,</i> edici&oacute;n facsimilar de 1755, M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6550298&pid=S0185-3929201400010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> AHAD, rollo 197, ff. 473&#45;485, a&ntilde;o 1798.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> AGN, civil, vol. 1418, exp. 2, a&ntilde;o 1786, y Enrique Florescano, <i>Fuentes para la historia de la crisis agr&iacute;cola 1785 a 1786,</i> vol. 1, M&eacute;xico, AGN, 1981, 98&#45;111.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6550301&pid=S0185-3929201400010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> AGI, Indiferente general, 102, a&ntilde;o 1777. Padr&oacute;n de Sombrerete y su jurisdicci&oacute;n. AHAD, AHAD, rollo II&#45;3, ff. 749&#45;755, a&ntilde;o 1813. Padr&oacute;n de Sombrerete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Archivo Hist&oacute;rico de la Parroquia de Sombrerete, en lo sucesivo AHPSO, Libro de entierros de la parroquia de Sombrerete 1816&#45;1822, f. 56.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>AHMS, exp. 48, ff. 15&#45;21v, a&ntilde;o 1818.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> A trav&eacute;s de esta cl&aacute;usula, se advierte la evoluci&oacute;n del pensamiento del cura Mijares, pues como se recordar&aacute;, durante todo el periodo colonial, las personas deseaban que sus restos fueran sepultados en el interior o en los patios de las iglesias, para de ese modo, estar m&aacute;s cerca de conseguir "la salvaci&oacute;n de su alma".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> La cofrad&iacute;a de San Nicol&aacute;s de Tolentino, se hallaba establecida en la iglesia de la Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n o de La Caridad, en Sombrerete. Y no obstante que en 1748, tambi&eacute;n se hab&iacute;a establecido un censo sobre las propiedades de Cayetano de Casta&ntilde;eda, albacea de Pedro de Casta&ntilde;eda a beneficio de esta misma cofrad&iacute;a, de acuerdo con la cl&aacute;usula del testamento de Mijares Sol&oacute;rzano, esa organizaci&oacute;n, a principios del siglo XIX, se hallaba deca&iacute;da. AHMS, exp. 3015, a&ntilde;o 1748. Es preciso aclarar que la capilla de la Concepci&oacute;n o Caridad que se ubicaba en el centro del caser&iacute;o de Sombrerete, fue derribada a mediados del siglo XIX, sin que ahora existan vestigios de su existencia. Uno de los avecindados a espaldas de esa capilla era don Jos&eacute; Joaqu&iacute;n de Herrera, quien hab&iacute;a adquirido la finca por herencia de su padre don Domingo de Herrera, el a&ntilde;o de 1753. AHMS, exp. 3642, a&ntilde;o 1774.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Do&ntilde;a Rosa Mijares Sol&oacute;rzano, hija de don Jos&eacute; Antonio Mijares y do&ntilde;a Petra Araujo, se cas&oacute; inicialmente con don Miguel Vicente de Tarbe, quien muri&oacute; en la ciudad de Zacatecas el 25 de febrero de 1786. Habiendo quedado viuda, do&ntilde;a Rosa volvi&oacute; a contraer matrimonio, ahora con el minero don Francisco de Arranechea, hijo leg&iacute;timo de don Salvador Arranechea y do&ntilde;a Mar&iacute;a Magdalena Oyarzabal, oriundos de Oyarzun provincia, de Guip&uacute;zcoa en los reinos de Castilla. Del matrimonio Arranechea Mijares Sol&oacute;rzano nacieron Joaqu&iacute;n, Mar&iacute;a Nieves, Venancio, Mar&iacute;a Manuela, Jos&eacute; Toribio y Petra. AHPSO, Libro de casamientos de la parroquia de Sombrerete, a&ntilde;os 1786&#45;1790 y bautizos, a&ntilde;os 1790&#45;1806.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Don Miguel Vicente de Tarbe, hab&iacute;a nacido en abril de 1743, en la ciudad de San Sebasti&aacute;n, en la provincia de Guip&uacute;zcoa, reino de Espa&ntilde;a. Hijo de Miguel de Tarbe y Mar&iacute;a Bautista Goenaga; nieto por l&iacute;nea paterna de Juan de Tarbe y Mar&iacute;a Josefa de Iriarte y por la materna, de Juan Bautista de Goenaga y Mar&iacute;a Lauburu. Aunque Miguel Vicente se enlist&oacute; de pasajero para viajar a Am&eacute;rica, en noviembre de 1753, con Mart&iacute;n Esteban de Ar&oacute;stegui, capit&aacute;n de dragones de La Habana, pas&oacute; hasta 1769, cuando ya hab&iacute;a cumplido 25 a&ntilde;os de edad. Archivo General de Indias, Sevilla, Espa&ntilde;a, en lo sucesivo AGI, Contrataci&oacute;n, 5495, n. 2, r. 37, a&ntilde;o 1753 y AGI, Contrataci&oacute;n, 5511B, n. 1, r. 23, a&ntilde;o 1768. Se cas&oacute; en Sombrerete con do&ntilde;a Rosa Mijares Sol&oacute;rzano el 30 de agosto de 1782. AHPSO, Libro de casamientos de la parroquia de Sombrerete, a&ntilde;o 1782.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Don Francisco T&eacute;llez era hijo de don Sebasti&aacute;n T&eacute;llez y de Mar&iacute;a S&aacute;nchez Brunete, cas&oacute; con Mar&iacute;a Manuela, &eacute;sta, hija de don Sim&oacute;n Mijares Sol&oacute;rzano, hermano del cura don Nicol&aacute;s. Durante su vida, fue alcalde ordinario de segundo voto en el ayuntamiento de Sombrerete y, en 1804, era mayordomo de la archicofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de la parroquia establecida en ese mismo lugar. AHMS, ayuntamiento, exp. 62, a&ntilde;o 1804.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> El bachiller Francisco del Pino, hab&iacute;a sido hijo leg&iacute;timo de Feliciano del Pino y de Teresa de Irigoyen, vecinos de Sombrerete y Nombre de Dios, respectivamente. Declar&oacute; por bienes propios la casa donde viv&iacute;a, ropa, varios libros, el ajuar de la casa y plata labrada. Todo lo cual hered&oacute; a su sobrina Mar&iacute;a Guadalupe Fern&aacute;ndez Jaraquemada. AHMS, exp. 25, a&ntilde;o 1805. Testamento del bachiller Francisco del Pino. Durante su vida fue capell&aacute;n de la hacienda de San Antonio de la Torrecilla de la jurisdicci&oacute;n de Sombrerete desde el a&ntilde;o de 1778, luego pas&oacute; a servir como teniente de cura en la parroquia de Sombrerete y, posteriormente, a la iglesia de La Noria de San Pantale&oacute;n, de esta misma jurisdicci&oacute;n. AHAD, rollo 129, ff. 240&#45;241 y rollo 142, ff. 77&#45;79.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Do&ntilde;a Guadalupe Miranda y Landa, hab&iacute;a sido hija de don Vicente Joaqu&iacute;n Miranda y do&ntilde;a Javiera Landa Mariaca, cas&oacute; con el minero don Joaqu&iacute;n de Uribarry, asentista de vinos y mezcales y encargado de correos, as&iacute; como miembro de otras organizaciones civiles y religiosas. AHMS, exp. 4212, a&ntilde;o 1786. AHMS, exp. 3943, a&ntilde;o 1785.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Don Sim&oacute;n Mijares Sol&oacute;rzano cas&oacute; inicialmente con do&ntilde;a Francisca Leal y a la muerte de &eacute;sta, Mijares se cas&oacute; con do&ntilde;a Mar&iacute;a Petra Gertrudis Serrano, con quien procre&oacute; por hijos leg&iacute;timos a Mar&iacute;a Manuela, Juan Miguel, Mar&iacute;a Josefa, Mar&iacute;a Vicenta y Saturnino. Declar&oacute; que aunque consideraba como propia la hacienda de San Vicente de Lodemena con los bienes, muebles, ra&iacute;ces y semovientes, cuyo valor alcanzaba los 25,907 pesos, dos y una cuartilla reales, hab&iacute;a donado todo ese patrimonio a sus expresados hijos a resultas de la donaci&oacute;n intervivos que les hab&iacute;a hecho su hermano el bachiller don Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano. Dict&oacute; su testamento en la villa de San Juan Bautista de Llerena, real y minas de Sombrerete, el mes de noviembre de mil ochocientos nueve. AHMS, exp. 39, ff 134&#45;135v, a&ntilde;o 1809.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> El capit&aacute;n licenciado Manuel Machinena, hab&iacute;a participado en las tropas realistas defendiendo la plaza del real de Chalchihuites. AHMS, Ayuntamiento, exp. 249, a&ntilde;o</font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Ribadeneyra y Barrientos]]></surname>
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<source><![CDATA[Fuentes para la historia de la crisis agrícola 1785 a 1786]]></source>
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