<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3929</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Relaciones. Estudios de historia y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Relac. Estud. hist. soc.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3929</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Michoacán]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-39292012000500011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las polémicas de Pedro Gual]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Connaughton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Brian]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>33</volume>
<numero>132bis</numero>
<fpage>310</fpage>
<lpage>313</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-39292012000500011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-39292012000500011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-39292012000500011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marcelino Cuesta Alonso, <i>Las pol&eacute;micas de Pedro Gual</i></b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Brian Connaughton*</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Oviedo, I.M.D./S.P.A.U.A.Z., 2010, 384 p.</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* UAM&#45;Iztapalapa,</i> <a href="mailto:tani@xanum.uam.mx">tani@xanum.uam.mx</a>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta es una obra escrita dentro del compromiso del autor con su fe religiosa. Aporta amplia informaci&oacute;n sobre el personaje tratado mediante un minucioso recuento de su vida misionera, sus cargos eclesi&aacute;sticos, publicaciones y sus pol&eacute;micas. Brinda alguna informaci&oacute;n referencial sobre el surgimiento y avance del liberalismo en el Per&uacute;, y algunas de las ideas asociadas con esta ideolog&iacute;a, sin brindar una versi&oacute;n amplia y matizada de &eacute;l, pese a que parece vertebrar el pensamiento de los contrincantes peruanos de Pedro Gual. En parcial compensaci&oacute;n, destaca el papel del sacerdote peruano liberal Francisco de Paula Vigil Gonz&aacute;lez en proponer ideas eclesi&aacute;sticas y religiosas que Gual hall&oacute; inadmisibles. Por el lado europeo de los contrincantes de Gual, Cuesta Alonso coloca en lugar prominente a algunos pensadores como Ernesto Renan y Luigi de Sanctis.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro Gual y otros franciscanos &#151;novicios como &eacute;l o ya ordenados&#151; fueron exilados de Espa&ntilde;a en 1835 como producto de los altibajos de la primera guerra carlista all&iacute;. Despu&eacute;s de una estancia formativa en Italia por una d&eacute;cada, algunos siguieron hacia el Per&uacute; en 1845. Seg&uacute;n Cuesta Alonso, a partir de este a&ntilde;o comenz&oacute; un proceso de radicalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica liberal peruana, exacerb&aacute;ndose su car&aacute;cter anticlerical. Pese a destacar que los "conservadores defend&iacute;an los valores cristianos tradicionales, el principio de autoridad y la doctrina del gobierno de los m&aacute;s capaces o, lo que es lo mismo, la soberan&iacute;a de la inteligencia",(44) el autor hace poco por explicar los nexos entre este conservadurismo pol&iacute;tico y el clero, ni tampoco por avanzar nuestra comprensi&oacute;n en relaci&oacute;n con el nexo entre liberalismo y anticlericalismo. La disposici&oacute;n de la Santa Sede por aceptar el ejercicio del patronato de parte del gobierno peruano en 1874 resulta inexplicable en este sentido, ya que el autor supone un apogeo liberal desde el arribo mismo de los franciscanos espa&ntilde;oles, que persiste en la &eacute;poca del ejercicio del patronato. Asimismo, constituyen cuando menos una imagen enigm&aacute;tica los aparentes contrastes entre una elite pol&iacute;tica e intelectual distanciada y cr&iacute;tica de la Iglesia y un entusiasmo popular desbordante por las misiones y colegios de los franciscanos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor realiza una detallada e interesante ex&eacute;gesis de la obra de Gual, si bien desaprovecha la oportunidad de proveer al lector de muchos contextos de la &eacute;poca o hurgar en la argumentaci&oacute;n de sus contrarios. Logra establecer los puntos medulares hacia los cuales Gual dirig&iacute;a sus escritos pol&eacute;micos, sin abordar los debates al interior de la Iglesia cat&oacute;lica en t&eacute;rminos de corrientes de opini&oacute;n con fundamentos, tradiciones, escritores ic&oacute;nicos de referencia, etc&eacute;tera. Tampoco provee informaci&oacute;n suficiente sobre las dificultades del surgimiento de un Estado&#45;naci&oacute;n peruano ni el significado de la amplia discusi&oacute;n sobre la soberan&iacute;a en este contexto. No queda claro a lo largo del libro cu&aacute;les son las motivaciones de los liberales peruanos ni de los autores europeos referidos para promover los cambios e interpretaciones que propalan hacia el Estado y la Iglesia. En varios momentos, alude el autor a conspiraciones o complots contra el catolicismo, y sugiere una cerrada oposici&oacute;n &#151;o quiz&aacute; incluso convergencias siniestras&#151; por parte de liberales, masones, jansenistas, galicanos o regalistas, sin jam&aacute;s adentrarse en el complejo mundo que tales corrientes representan, ni sus muchas contradicciones y titubeos. No aparece en este estudio ning&uacute;n catolicismo liberal, y las posturas cr&iacute;ticas hacia pr&aacute;cticas, organizaciones u pretendidas ortodoxias son asumidas como ataques a la Iglesia cat&oacute;lica y nunca como intentos de transformaci&oacute;n. De este modo, la argumentaci&oacute;n del libro queda algo sesgada o simplemente plana, muchas veces content&aacute;ndose con presentar el pol&eacute;mico discurso de Gual m&aacute;s como explicaciones o exposiciones que alegatos dentro de un debate. Rara vez hace el autor esfuerzos por reconocer m&eacute;rito en la argumentaci&oacute;n de los contrincantes de Gual, si bien algunas veces s&iacute; admite confusiones, anacronismos o insuficiencias en el pensamiento de &eacute;ste.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuesta Alonso parece bien le&iacute;do en materias teol&oacute;gicas actuales dentro de la Iglesia cat&oacute;lica y aprecia a Gual a partir de esta perspectiva, pero no parece igualmente consciente, o cuando menos dispuesto a ocuparse, de la evoluci&oacute;n de las precisiones dogm&aacute;ticas de su Iglesia ni de las reiteradas tensiones que han resurgido mucho despu&eacute;s de la muerte de los contrincantes decimon&oacute;nicos. No obstante, sus abordajes de las pol&eacute;micas apolog&eacute;ticas de Pedro Gual revisten un inter&eacute;s que podr&iacute;a llevarse a otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina con el af&aacute;n de establecer procesos paralelos o encontrados. El autor sigue a Gual en sus disputas mayores y menores sobre temas como relaciones Iglesia&#45;Estado (incluidos aqu&iacute; otros como tolerancia, ense&ntilde;anza y censura), los bienes eclesi&aacute;sticos, la Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a, la confesi&oacute;n sacramental, la divinidad de Jes&uacute;s y los l&iacute;mites de la racionalidad moderna, as&iacute; como la infalibilidad papal; tambi&eacute;n aborda su defensa de la revelaci&oacute;n divina, el derecho de la Iglesia de producir y libremente circular sus normas legales y directrices religiosas, inmunidad, celibato, votos mon&aacute;sticos, el divorcio, misiones apost&oacute;licas y la pr&eacute;dica, adem&aacute;s de escritos sobre pastoral y gobierno eclesi&aacute;stico. Asimismo, resalta el temor de Gual por la llegada al Per&uacute; de tendencias europeas y de este modo distingue cuidadosamente los escritos del polemista franciscano con autores americanos o europeos. Escribe Cuesta Alonso: "De los autores europeos rechazaba Gual la preeminencia de las ciencias frente a la fe que presupone la revelaci&oacute;n; de los escritores americanos desechaba sus ideas acerca del papel que deb&iacute;a desempe&ntilde;ar la Iglesia en el seno de la sociedad, as&iacute; como las prerrogativas de los Estados en los asuntos puramente eclesi&aacute;sticos"(145&#45;146). Sin embargo, no aprovecha esta valiosa percepci&oacute;n para darnos una idea clara de qu&eacute; tipo de Iglesia quer&iacute;an los autores peruanos. &iquest;Cu&aacute;l era el ideal que propon&iacute;an?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque Cuesta Alonso se esfuerza por argumentar que Pedro Gual estaba actualizado en su pensamiento y plenamente versado en los temas que trataba, parece confundir su conocimiento de los autores de la &eacute;poca con un compromiso real con los planteamientos de sus opositores. Gual era claramente un abanderado de posturas que, ampar&aacute;ndose en su pretendida ortodoxia, procuraban echar abajo m&aacute;s que dialogar con las ideas ajenas. Si rescataba algunos de los planteamientos de sus contrincantes, Cuesta Alonso no deja bien establecidos cu&aacute;les eran ni qu&eacute; papel ten&iacute;an en el conjunto de ideas de Gual. Con el gran conocimiento del pensamiento de Gual acumulado por el autor, ser&iacute;a de desear que dedicara otro estudio a escudri&ntilde;ar no s&oacute;lo el car&aacute;cter pol&eacute;mico&#45;apolog&eacute;tico del pensamiento de Gual, sino los aspectos en que su visi&oacute;n de la Iglesia y los temas religiosos reflejaban una comprensi&oacute;n a fondo y un di&aacute;logo con los que manten&iacute;an posturas cr&iacute;ticas en ambos aspectos. De la misma manera, la afirmaci&oacute;n de Cuesta Alonso de que Gual estaba comprometido con la libertad y la naci&oacute;n en el Per&uacute; decimon&oacute;nico, requiere una profundizaci&oacute;n que no se le ha dado aqu&iacute;. Es importante que se haga, porque libertad y naci&oacute;n eran temas fundamentales a los liberales que se constituyeron en los contrincantes del franciscano espa&ntilde;ol exilado.</font></p>      ]]></body>
</article>
