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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Linda A. Newson, <i>Conquest and Pestilence in the Early Spanish Philippines</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Clara Gazul</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Manila, Ateneo de Manila University Press, 2011, 420 p.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; ocurre cuando un Mundo Viejo conquista a otro "Nuevo"? La poblaci&oacute;n se derrite como nieve al sol, lo sabemos. &iquest;Pero qu&eacute; sucede cuando un Nuevo Mundo se apodera del extremo oriental del Viejo? &Eacute;sta fue la relaci&oacute;n que entablaron Nueva Espa&ntilde;a y Filipinas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nadie mejor para contestar a esta pregunta que Linda A. Newson, profesora de geograf&iacute;a en el King's College de Londres. Tiene una amplia trayectoria alrededor del tema, ya que es autora, entre otras obras, de <i>Life and Death in Early Colonial Ecuador<sup><a href="#notas">1</a></sup> </i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los lineamientos se pueden precisar. Se dice que la ca&iacute;da demogr&aacute;fica en Filipinas fue limitada. &iquest;Es porque la cifra de poblaci&oacute;n anterior, mal conocida, es subestimada (entre 1 mill&oacute;n y 1.25 millones)? &iquest;Es porque la poblaci&oacute;n ten&iacute;a una inmunidad afirmada, como parte de las islas de Eurasia? &iquest;Es porque los espa&ntilde;oles ya instruidos por las experiencias americanas fueron m&aacute;s precavidos y benignos aqu&iacute;? Lo cierto es que la "presi&oacute;n colonial" en Filipinas fue menor que en otras partes de la monarqu&iacute;a hispana, por lo menos cuantitativamente: en 1588 hab&iacute;an 700 espa&ntilde;oles en el archipi&eacute;lago, de los cuales 150 pertenec&iacute;an al clero. &Eacute;stas son las principales hip&oacute;tesis e interrogantes a las cuales la autora intenta dar respuesta a lo largo de una obra profusamente documentada como demuestran las notas y los ap&eacute;ndices estad&iacute;sticos que cubren cerca de la tercera parte del libro. A ello hay que a&ntilde;adir una bibliograf&iacute;a muy &uacute;til y rica pues no todos estamos familiarizados con el estado de la cuesti&oacute;n en esos rumbos. Precisamente se debe tomar en cuenta que Filipinas tuvo un contexto peculiar. Entre 1500 y 1630, el suroeste asi&aacute;tico sufri&oacute; un declive demogr&aacute;fico profundo vinculado con las transformaciones que causaron los intrusos occidentales: guerras y explotaci&oacute;n de la mano de obra. A ello hay que a&ntilde;adir cambios clim&aacute;ticos cuyas consecuencias no son siempre f&aacute;ciles de medir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda que Filipinas, como parte de Asia, con un clima caluroso y h&uacute;medo, conoci&oacute; toda una sarta de enfermedades antes de la llegada de los espa&ntilde;oles, desde la malaria a la viruela. Pero la geograf&iacute;a particular del archipi&eacute;lago, aunada a su poca y dispersa poblaci&oacute;n, impidieron que los males se instalaran de forma end&eacute;mica, y funcionaron como un amortiguador despu&eacute;s de 1565. Esto no quiere decir que Filipinas sali&oacute; indemne del "contacto" con los llegados de Nueva Espa&ntilde;a. 1574, 1591 y 1595 fueron a&ntilde;os de "peste" (viruelas), lo que parece indicar que las circunstancias prehisp&aacute;nicas no permitieron una inmunidad eficiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>pax hispanica,</i> sobre todo en los principios, fue enga&ntilde;osa. La conquista fue tan sangrienta como en otras partes, y despu&eacute;s las luchas entre moros y cristianos, espa&ntilde;oles y holandeses que siguieron a lo largo de siglos afectaron amplias regiones, m&aacute;s all&aacute; de la zona central, multiplicando migraciones y muertes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera regi&oacute;n en soportar la llegada de los reci&eacute;n venidos de Nueva Espa&ntilde;a fue las islas de las Bisayas, un verdadero laberinto central entre Luz&oacute;n y Mindanao. En 1565 contaban con una poblaci&oacute;n de cerca de 400,000 habitantes. En 1600 quedaban unos 220,000, es decir una baja de 42% en menos de medio siglo: algo muy parecido a lo que suced&iacute;a entonces en el Nuevo Mundo. Como all&iacute;, de un regi&oacute;n a otra, las diferencias son notables: Ceb&uacute; pierde &uacute;nicamente 21%, Bohol 62%. A lo largo del XVII las Bisayas siguieron siendo tierra de guerra, con las destrucciones y cat&aacute;strofes humanas relacionadas. Pero, como sucedi&oacute; en Am&eacute;rica, la poblaci&oacute;n logr&oacute; estabilizarse y volvi&oacute; a una din&aacute;mica de crecimiento: 208,000 habitantes en 1700, 470,000 en 1800.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las Bisayas, Legaspi pas&oacute; al sur de Luz&oacute;n donde se fund&oacute; Manila en 1571. En la jurisdicci&oacute;n de Tondo hab&iacute;a entonces unas 43,000 personas. La llegada de espa&ntilde;oles, de japoneses y de chinos cambi&oacute; profundamente la realidad, favoreci&oacute; un desarrollo demogr&aacute;fico, a diferencia de lo que pas&oacute; en las Bisayas, con fluctuaciones conforme las poblaciones japonesas y sobre todo chinas llegan o se van, o las matan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras partes de Luz&oacute;n m&aacute;s desprotegidas tienen tendencias distintas. La pen&iacute;nsula de Bikol, al sur de la isla y con un flujo migratorio marcado hacia Manila, se enfrent&oacute; con un fuerte descenso a lo largo del siglo XVII, aunque logr&oacute; recuperarse en el XVIII. Lleg&oacute; a 1800 con una poblaci&oacute;n comparable o superior a la de 1570 aunque perdurasen las expediciones de moros a lo largo del XVIII. Las mismas conclusiones son v&aacute;lidas para la regi&oacute;n de Pampanga y Bulac&aacute;n, al oeste de Manila.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el azote no eran los moros, entonces eran los holandeses. En el XVII su protagonismo mantuvo un clima de inseguridad en el norte de Luz&oacute;n (llocos), por lo tanto de inestabilidad y un decaimiento de la poblaci&oacute;n. Entre 1570 y 1610 desapareci&oacute; 55% de la gente. Las cifras pierden consistencia ulteriormente aunque los azotes se multiplican con terremotos y vulcanismo. Finalmente, aqu&iacute; como en otras partes ya se&ntilde;aladas, por 1800 se recuperaron los niveles de 1565&#45;1570. Pero quedan en Luz&oacute;n regiones que fueron focos de pobreza, de marginaci&oacute;n, de emigraci&oacute;n (el interior de la isla, Cagay&aacute;n en el noreste) y que no lograron resultados tan positivos, y siguen todav&iacute;a en 1800 con 4050% de d&eacute;ficit en relaci&oacute;n con la llegada de la hueste novohispana de Legaspi.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es hora de atar cabos: entre 1565 y 1600, Luz&oacute;n pierde 35% de sus habitantes, las Bisayas 42%. En 1800, el conjunto ha logrado volver al mismo nivel: 1.4 millones en 1565, 1.5 cerca de 240 a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Es mucho m&aacute;s satisfactorio que el recorrido de la poblaci&oacute;n americana en el mismo tiempo, aunque la curva de evoluci&oacute;n tenga alg&uacute;n parecido: marcado descenso hasta la mitad del siglo XVII, recuperaci&oacute;n despu&eacute;s. Pero nunca se alcanzaron cifras de despoblamiento de 90% como en la Nueva Espa&ntilde;a. Probablemente la situaci&oacute;n peruana es m&aacute;s cercana a la filipina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos elementos, propios a Asia del sureste en conjunto &#151;y a Filipinas por lo tanto&#151; hacen que la comparaci&oacute;n con los espacios americanos se deba matizar. El declive demogr&aacute;fico tiene como origen tanto causas pol&iacute;ticas (guerras, desplazamientos de poblaci&oacute;n) como epidemias: las expediciones de los moros, la presencia holandesa son obst&aacute;culos mayores a lo largo del periodo. Ciertas pr&aacute;cticas (infanticidio) hacen que la recuperaci&oacute;n demogr&aacute;fica sea dif&iacute;cil en algunas partes (las Bisayas) hasta que la cristianizaci&oacute;n se imponga. Quedar&iacute;a por medir el impacto de los cambios meteorol&oacute;gicos, de algunas cat&aacute;strofes naturales, por ejemplo, vulcanismo y hambrunas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Newson es una aportaci&oacute;n de gran inter&eacute;s, m&aacute;s all&aacute; de las modas de la "globalizaci&oacute;n", sobre un espacio bisagra entre varios mundos. Filipinas perteneci&oacute; plenamente a todos ellos. Lleg&oacute; al "encuentro" con sus circunstancias; la conquista y la evangelizaci&oacute;n modificaron algunas de ellas. El organismo reaccion&oacute; a su manera, acentuando las migraciones, la agresividad, pero tambi&eacute;n la mortalidad y la fecundidad. Por fin se nos ha restituido, a los estudiosos de los espacios infinitos de la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica, una pieza importante del rompecabezas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTA</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Universidad de Oklahoma Press, 1995.</font></p>      ]]></body>
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