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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Melba Falck Reyes y H&eacute;ctor Palacios, <i>El japon&eacute;s que conquist&oacute; Guadalajara. La historia de Juan de P&aacute;ez en la Guadalajara del siglo XVII</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Gabino Castillo Flores*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Guadalajara, Universidad de Guadalajara, Biblioteca P&uacute;blica del Estado de Jalisco Juan Jos&eacute; Arreola, 2009, 178 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El Colegio de Michoac&aacute;n</i>. <i>Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:josegabinocastillo@hotmail.com">josegabinocastillo@hotmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra que ahora rese&ntilde;amos es tan hija de la casualidad como de su tiempo. De la casualidad porque, como Melba Falck lo se&ntilde;ala, el inter&eacute;s le surgi&oacute; tras una conferencia impartida por el embajador japon&eacute;s Eikichi Hayashiya<sup><a href="#notas">1</a></sup> en Guadalajara, en la que hablaba de unos japoneses que vivieron en dicha ciudad en el siglo XVII. Noticia que a su vez le hab&iacute;a llegado a este personaje, mientras fung&iacute;a como embajador en Madrid, al leer un art&iacute;culo publicado sobre el tema por Thomas Calvo en la <i>Revista de Indias</i> all&aacute; por 1983.<sup><a href="#notas">2</a></sup> La visita de Hayashi&#45;ya a Guadalajara en 2002 ser&iacute;a para Melba Falck, y poco despu&eacute;s para H&eacute;ctor Palacios, el inicio de una apasionante b&uacute;squeda por los archivos jaliscienses de las pistas de unos japoneses de los que hasta entonces poco se sab&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si esta obra es hija de la casualidad tambi&eacute;n podemos decir que es hija de su tiempo. En a&ntilde;os recientes la historiograf&iacute;a se ha interesado en las relaciones trasatl&aacute;nticas y transpac&iacute;ficas que enmarcaron la historia de la Nueva Espa&ntilde;a y de la Monarqu&iacute;a cat&oacute;lica en su conjunto. Es por ello que <i>El japon&eacute;s que conquist&oacute; Guadalajara. . . . </i>llega en un momento en que se reconoce la importancia de estas din&aacute;micas globales para explicar fen&oacute;menos que s&oacute;lo son comprensibles a la luz de las pol&iacute;ticas y los intercambios (humanos, comerciales, etc&eacute;tera) a escala planetaria gestados bajo la Corona de Castilla a finales del siglo XVI. De manera que hablar de japoneses en Guadalajara se present&oacute; tambi&eacute;n como una excelente oportunidad muy acorde con estos intereses historiogr&aacute;ficos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Japoneses en Guadalajara? Efectivamente, los hubo; este libro cuenta la historia de dos de ellos: Luis Enc&iacute;o y Juan de P&aacute;ez. Contar su historia lleva obligadamente a contar la historia de las relaciones entre Jap&oacute;n y Nueva Espa&ntilde;a que surgieron a fines del siglo XVI. El descubrimiento de Filipinas primero y la fundaci&oacute;n de Manila despu&eacute;s, fueron el inicio de estos contactos entre Nueva Espa&ntilde;a y Asia. Desde entonces empezaron los intercambios comerciales y humanos que enmarcan la historia de este libro. El gale&oacute;n de Manila, esta gran embarcaci&oacute;n que tra&iacute;a y llevaba productos entre Filipinas y Nueva Espa&ntilde;a, empez&oacute; su traves&iacute;a a lo largo del pac&iacute;fico en los a&ntilde;os setenta del siglo XVI. Jap&oacute;n, aunque m&aacute;s al norte de estas islas, se volvi&oacute; punto obligado pues las embarcaciones espa&ntilde;olas deb&iacute;an subir hasta sus aguas para tomar la ruta de regreso a Nueva Espa&ntilde;a. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XVI Manila se convirti&oacute; en un centro de intercambio comercial donde converg&iacute;an productos y personas de diversas partes de Asia, Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Europa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esto se suman las relaciones propiamente con el Jap&oacute;n. Desde mediados del siglo XVI, llegaron los primeros misioneros con miras a evangelizar a la poblaci&oacute;n, primero jesuitas y luego franciscanos, dominicos y agustinos. A inicios del siglo siguiente llegaron tambi&eacute;n los primeros embajadores con miras a establecer acuerdos comerciales. Pero ni unos ni otros tuvieron mucha suerte. En 1598 subi&oacute; al poder, luego de guerras intestinas, el se&ntilde;or feudal Tokugawa Ieyasu quien no fue tan amigo de los cristianos, en especial, cuando en 1614 empez&oacute; la erradicaci&oacute;n el catolicismo en tierras niponas. A partir de entonces empez&oacute; un &eacute;xodo de japoneses conversos y de europeos radicados en Jap&oacute;n que tuvieron que instalarse en Filipinas y China huyendo de las persecuciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Luis de Enc&iacute;o y Juan de P&aacute;ez empieza aqu&iacute; precisamente. No se sabe a ciencia cierta el momento en que estos personajes llegan a la Nueva Espa&ntilde;a. Es posible que lo hicieran en alguna de las embarcaciones que llevaron a embajadores de regreso a Nueva Espa&ntilde;a o en alguno de los galeones de Manila, en todos estos viajes muchos japoneses cruzaron el Pac&iacute;fico y no todos regresaron. Ya por huir de las persecuciones religiosas, ya por iniciar una nueva vida y buscar mejores oportunidades, varios de estos personajes terminaron radicando en tierras novohispanas y novogalaicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con los autores es poco lo que se conoce de Luis de Enc&iacute;o. Se sabe que naci&oacute; por 1595 y lleg&oacute; a tierras novohispanas entre 1614 y 1620 a la edad de 20 o 25 a&ntilde;os. Es posible que antes de radicar en Guadalajara lo haya hecho en el pueblo de Ahuacatl&aacute;n donde pudo haber iniciado su carrera comercial como buhonero (vendedor ambulante). Si los datos son correctos fue en ese pueblo donde contrajo matrimonio con su esposa, una ind&iacute;gena llamada Catalina de Silva, y donde naci&oacute; su &uacute;nica hija: Margarita de Enc&iacute;o. M&aacute;s tarde y con mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica se habr&iacute;an mudado a Guadalajara donde en 1634 firm&oacute; un contrato como socio de Francisco de Reinoso para atender una tienda. La suerte de Enc&iacute;o mejor&oacute; en la d&eacute;cada de los cuarenta. En 1643 lo vemos obteniendo el estanco del vino de cocos y mezcal y como proveedor de gustos comestibles que el presidente de la audiencia compraba para su esposa. En 1647, adem&aacute;s, lo encontramos firmando una nueva sociedad ahora con Francisco de Castilla "chino", pero esta vez como socio mayoritario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien &iquest;qu&eacute; tan com&uacute;n fue ver japoneses viviendo en Guadalajara? En un principio parecer&iacute;a que poco. Sin embargo, debemos recordar que la sociedad colonial del siglo XVI fue multi&eacute;tnica. Lo mismo se ve&iacute;an espa&ntilde;oles, portugueses, indios, negros, chinos, filipinos o japoneses, entre otros, en las calles de las diversas ciudades. Como bien advierten los autores siguiendo a Thomas Calvo, Guadalajara estaba lejos de ser una sociedad xen&oacute;foba siempre y cuando los extranjeros se adaptaran a la vida local. Adem&aacute;s, el &eacute;xito profesional era respetado sin importar el lugar de origen. Recordemos, adem&aacute;s, que la Nueva Espa&ntilde;a es tierra de contactos mercantiles y humanos igual con Asia que con Am&eacute;rica del sur, Europa o &Aacute;frica. De ah&iacute; que los autores encuentren, tan s&oacute;lo en los registros sacramentales, la presencia de por lo menos unos 20 personajes se&ntilde;alados como chinos y japoneses a lo largo del siglo XVII. De manera que Luis de Enc&iacute;o fue uno m&aacute;s de estos inmigrantes que llegaron para quedarse. Su matrimonio con una india habla tambi&eacute;n de las muchas formas en que se constituyeron los matrimonios en estas sociedades novohispanas multi&eacute;tnicas. Enc&iacute;o permite tambi&eacute;n reconocer su duro trayecto y las estrategias que implementaron estos extranjeros para insertarse en la sociedad virreinal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue tambi&eacute;n a Guadalajara donde Juan de P&aacute;ez lleg&oacute; posiblemente siendo apenas un ni&ntilde;o. Gracias a su testamento los autores pueden decir que P&aacute;ez naci&oacute; por 1608 y lleg&oacute; a la Nueva Espa&ntilde;a cuando ten&iacute;a unos 10 a&ntilde;os de edad. Fue en esa ciudad (no sabemos c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo) donde conoci&oacute; a Luis de Enc&iacute;o. Su origen com&uacute;n debi&oacute; ser motivo para que estos personajes establecieran primero lazos de amistad y luego de parentesco al casarse Juan de P&aacute;ez con Margarita de Enc&iacute;o entre 1635&#45;1636.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si de estrategias socioecon&oacute;micas se trata, Juan de P&aacute;ez fue un experto. Integrado a la cultura occidental desde peque&ntilde;o, posiblemente en los colegios jesuitas, este personaje escal&oacute; r&aacute;pidamente en la jerarqu&iacute;a social y se posicion&oacute; como parte de la elite en la Guadalajara del siglo XVII. Como bien advierten los autores, a pesar de que en la documentaci&oacute;n P&aacute;ez aparece con frecuencia como comerciante, su verdadera importancia radic&oacute; en sus habilidades como administrador. Desde la d&eacute;cada de los cuarenta vemos a este personaje administrando bienes y pr&eacute;stamos, arrendado diezmos, especulando con plata, realizando tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos, vendiendo y alquilando tierras e inmuebles, etc&eacute;tera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s importante de su vida como hombre de negocios fue la obtenci&oacute;n del puesto de mayordomo de diezmos de la catedral de Guadalajara a partir de 1654, cargo que ocupar&iacute;a hasta su muerte en 1675. Desde esta posici&oacute;n P&aacute;ez se acerc&oacute; y se gan&oacute; la confianza del clero jalisciense. Las redes sociales de P&aacute;ez pueden comprobarse al analizar sus labores como albacea desde 1640 hasta su muerte. Diversos personajes, la mayor&iacute;a eclesi&aacute;sticos, le confiaron sus &uacute;ltimas voluntades y la administraci&oacute;n de sus bienes. Entre &eacute;stos destacan varios miembros del cabildo catedralicio, comerciantes acomodados y un oidor de la Real Audiencia: don Jer&oacute;nimo de Aldas y Hern&aacute;ndez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de lo anterior quiz&aacute; se deba pensar dos veces antes de repetir la afirmaci&oacute;n de que en la c&uacute;spide de la sociedad virreinal estaban los espa&ntilde;oles. La Nueva Espa&ntilde;a fue una sociedad compleja donde diversos actores entraron en juego y donde muchas estrategias sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas determinaron el orden de las cosas. Juan de P&aacute;ez es un ejemplo de esto. Al frente de una familia con 9 hijos y trece nietos, cre&oacute; una c&eacute;lula familiar compleja a la que se integraron espa&ntilde;oles como c&oacute;nyuges de sus hijas y m&aacute;s de 28 esclavos y esclavas a lo largo del periodo estudiado por los autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis de Enc&iacute;o no corri&oacute; con tanta suerte. Muri&oacute; pobre a los 71 a&ntilde;os luego de que sus negocios vinieran a menos. En su testamento de 1666, a&ntilde;o de su muerte, deja como albacea a su yerno Juan de P&aacute;ez bajo cuyo socorro parece que vivi&oacute; sus &uacute;ltimos a&ntilde;os. Pero si bien Luis de Enc&iacute;o no fue tan afortunado como P&aacute;ez, s&iacute; tuvo el m&eacute;rito de ser el eje que articul&oacute; a varios de los orientales llegados a Guadalajara tras los primeros contactos de la Nueva Espa&ntilde;a con Asia. Sus filiaciones &eacute;tnicas y sus redes sociales lo llevaron a casar a su hija con el que poco despu&eacute;s se convirti&oacute; el japon&eacute;s m&aacute;s exitoso de la Guadalajara del siglo XVII. Por su parte Juan de P&aacute;ez muri&oacute; a la edad de 79 a&ntilde;os en 1675. Fue enterrado en la catedral igual que su suegro. P&aacute;ez y su familia, gracias a sus lazos con el clero, tuvieron un espacio asignado por la catedral al pie del altar del santo Cristo. Por desgracia, la historia de P&aacute;ez acaba casi como empieza: envuelta en un manto de misterio. A pesar del gran esfuerzo de los autores, es poco lo que se ha logrado saber de &eacute;l y de su suegro Luis de Enc&iacute;o. Profundizar en sus negocios y en sus redes sociales y de parentesco deber&aacute; quedar para otra publicaci&oacute;n que esperaremos impacientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los frutos y las sugerencias que la obra produce son bastantes. &iquest;Qui&eacute;nes eran esos otros japoneses que radicaron en Guadalajara? &iquest;Hubo otros como Luis de Enc&iacute;o y Juan de P&aacute;ez? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con los familiares que sobrevivieron a P&aacute;ez? Y saliendo del espacio trabajado por los autores, habr&aacute; que cuestionarse en qu&eacute; otras partes del virreinato hubo m&aacute;s japoneses y bajo qu&eacute; circunstancias. Hemos de tener en cuenta tambi&eacute;n, lo hemos mencionado ya, lo complejidad de las sociedades del virreinato, sus estructuras y relaciones. Hoy la historiograf&iacute;a debe replantearse algunas cosas como que en la Nueva Espa&ntilde;a hubo r&iacute;gidas jerarqu&iacute;as raciales o que se trat&oacute; de sociedades cerradas. Se trata m&aacute;s bien de sociedades din&aacute;micas y flexibles cuyas realidades, adem&aacute;s, deben ser vistas insertas en din&aacute;micas "globales" mucho m&aacute;s complejas. La monarqu&iacute;a cat&oacute;lica de fines del siglo XVI no tuvo fronteras inviolables, de ah&iacute; que los intercambios fueran comunes y constantes. Luis de Enc&iacute;o y Juan de P&aacute;ez, as&iacute; como los muchos japoneses y otros inmigrantes que permanecieron en M&eacute;xico y de los que a&uacute;n nada sabemos, son una muestra de estos contactos y mestizajes que caracterizaron a la sociedad novohispana.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Eikichi Hayashiya, "Los japoneses que se quedaron en M&eacute;xico en el siglo XVII. Acerca de un samurai en Guadalajara&quot;, en M&eacute;xico y la Cuenca del Pac&iacute;fico, volumen 6, n&uacute;mero 18, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, enero&#150;abril 2003, 10&#150;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6566960&pid=S0185-3929201200030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Thomas Calvo, "Japoneses en Guadalajara: blancos de honor durante el seiscientos mexicano", en Revista de Indias, vol. XLIII, n&uacute;mero 172, 1983, 531&#150;547.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6566962&pid=S0185-3929201200030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
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