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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cultura hidráulica y simbolismo mesoamericano del agua en el México prehispánico]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Teresa Rojas Rabiela, Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Ruiz y Daniel Murillo Licea, <i>Cultura hidr&aacute;ulica y simbolismo mesoamericano del agua en el M&eacute;xico prehisp&aacute;nico</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Magdalena A. Garc&iacute;a S&aacute;nchez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, CIESAS, IMTA, C&aacute;tedra UNESCO&#45;IMTA, 2009, 298 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n</i> <a href="mailto:mgarcias@colmich.edu.mx">mgarcias@colmich.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para quienes conocen el trabajo de Teresa Rojas y conocen de cerca sus contribuciones a la investigaci&oacute;n etnohist&oacute;rica, es f&aacute;cil identificar que esta investigaci&oacute;n se articula bien con las distintas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que ella ha abordado a lo largo de su trayectoria, tales como la tecnolog&iacute;a agr&iacute;cola, las sociedades lacustres y m&aacute;s recientemente la tecnolog&iacute;a hidr&aacute;ulica. Precisamente esta obra se inserta, como lo indica su t&iacute;tulo, en el marco de las investigaciones de la tecnolog&iacute;a hidr&aacute;ulica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante mucho tiempo y en distintos foros, ella ha insistido en la necesidad de que peri&oacute;dicamente los especialistas en un tema determinado hagan un "alto" en el camino; es decir, que se concedan un espacio de reflexi&oacute;n y de evaluaci&oacute;n sobre lo que se ha avanzado y que este ejercicio sirva de base para identificar los nuevos derroteros que a&uacute;n faltan por recorrer. En este sentido, en la obra <i>Cultura hidr&aacute;ulica y simbolismo mesoamericano</i> me parece que los autores abonan a la reflexi&oacute;n de lo que se conoce hasta ahora en relaci&oacute;n con el uso y manejo del agua entre las sociedades antiguas de Mesoam&eacute;rica, y sobre las descripciones que de &eacute;stas hicieran los conquistadores hispanos en el siglo XVI. Por esta raz&oacute;n, sin duda esta obra ser&aacute; de consulta obligada para los estudiosos del tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una impecable metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n, los autores echan mano de la informaci&oacute;n arqueol&oacute;gica m&aacute;s reciente as&iacute; como de una profunda revisi&oacute;n de fuentes hist&oacute;ricas, entre las que destacan los c&oacute;dices analizados bajo una cuidadosa &oacute;ptica para observar detalles no apreciados hasta ahora, como el caso de la nivelaci&oacute;n de terreno, las representaciones de presas y el uso de compuertas para el control del agua, por ejemplo. En el mismo sentido, un elemento important&iacute;simo en el libro es el uso de im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas que ilustran todo lo que ah&iacute; se describe, muchas de ellas tomadas por los mismos autores, de tal manera que la combinaci&oacute;n entre texto e imagen resulta muy afortunada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro consta de dos secciones, una de autor&iacute;a de Teresa Rojas Rabiela y la otra que conformaron Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Ruiz y Daniel Murillo Licea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n de la Dra. Rojas puede decirse que, como en la l&iacute;nea que ha seguido en su trayectoria acad&eacute;mica, la autora nos muestra el <i>c&oacute;mo funciona,</i> en este caso la tecnolog&iacute;a hidr&aacute;ulica. Ella presenta una clasificaci&oacute;n general de las obras hidr&aacute;ulicas de la siguiente manera: obras para usos dom&eacute;sticos, obras para la irrigaci&oacute;n agr&iacute;cola; obras para la conducci&oacute;n, control y drenaje de aguas pluviales; obras para el control de los niveles de agua en zonas lacustres, pantanosas e inundables, y termina con una serie de consideraciones en torno a estos t&oacute;picos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida es una propuesta te&oacute;rica muy en boga hacia los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado y no por ello sin vigencia: las sociedades hidr&aacute;ulicas; se trata del planteamiento de autores como Gordon Childe, Karl Wittfogel y Julian Stewart, en relaci&oacute;n con el desarrollo de la tecnolog&iacute;a hidr&aacute;ulica como eje de organizaci&oacute;n que llev&oacute; a la formaci&oacute;n de sociedades altamente jerarquizadas. De la mano con la irrigaci&oacute;n, parte fundamental del manejo de esta tecnolog&iacute;a, estuvieron la domesticaci&oacute;n de las plantas y otros logros intelectuales. En M&eacute;xico, estos planteamientos fueron retomados por &Aacute;ngel Palerm y Pedro Armillas, autores que trabajaron arduamente, uno en la localizaci&oacute;n de evidencias arqueol&oacute;gicas que demostraran que en tierras mesoamericanas en efecto existi&oacute; un desarrollo tecnol&oacute;gico hidr&aacute;ulico, y el otro en la confirmaci&oacute;n de ese hecho mediante la revisi&oacute;n y an&aacute;lisis de fuentes hist&oacute;ricas tempranas. La investigaci&oacute;n ha continuado en este sentido y en el libro la autora muestra una vasta diversidad de obras cuyas evidencias est&aacute;n por todo el territorio de la antigua Mesoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros puntos fundamentales de la investigaci&oacute;n son las clasificaciones que la autora hace de las fuentes de agua, las que dividide en: agua mete&oacute;rica o atmosf&eacute;rica (agua de lluvia); agua superficial en movimiento (manantiales, r&iacute;os y otros); agua superficial en calma (humedales, lagunas, pantanos); agua subterr&aacute;nea y fre&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los tipos de obras hidr&aacute;ulicas, que divide en: abasto de agua para uso dom&eacute;stico; para conducci&oacute;n, control y drenaje que evitaron inundaciones; para conducci&oacute;n y drenaje de aguas de desecho; para la provisi&oacute;n de agua para irrigaci&oacute;n; para control de aprovechamiento y desag&uuml;e de zonas lacustres y para la recreaci&oacute;n y ritualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una clasificaci&oacute;n m&aacute;s se refiere a las fuentes de conocimiento utilizadas, es decir, la parte metodol&oacute;gica antes mencionada: se trata de vestigios arqueol&oacute;gicos, fuentes hist&oacute;ricas de los siglos XVI y XVII, c&oacute;dices, registros etnogr&aacute;ficos, mapas, planos y diversos manuscritos en lenguas ind&iacute;genas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n que la autora presenta para cada uno de los casos que trata, ubicados en distintos lugares de la antigua Mesoam&eacute;rica, da cuenta de un denominador com&uacute;n: entre las sociedades antiguas mesoamericanas existi&oacute; un conocimiento profundo del entorno ambiental que se habitaba, y en relaci&oacute;n con el manejo del agua, un conocimiento de la estacionalidad, la cantidad, la calidad y la mejor manera de aprovecharla para distintos fines.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, sorprenden las estrategias para la captaci&oacute;n de agua para el uso dom&eacute;stico como la elaboraci&oacute;n de cisternas de San Jos&eacute; Mogote en Oaxaca; los jag&uuml;eyes a cielo abierto de la huasteca veracruzana, los chultunes de la zona maya y la creaci&oacute;n de acueductos especiales de Chapultepec, Acuecuexco y Tetzcotzinco, todos estos en la cuenca de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la extracci&oacute;n de agua tambi&eacute;n para uso dom&eacute;stico, destacan los pozos verticales como los construidos en tierras mayas, en donde uno de los m&aacute;s antiguos med&iacute;a 4.7 m de profundidad, como se&ntilde;ala la autora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la construcci&oacute;n de obras hidr&aacute;ulicas para la irrigaci&oacute;n agr&iacute;cola da cuenta de dos objetivos fundamentales: por un lado incrementar los rendimientos de las plantas cultivadas y del trabajo humano, por otro, servir como medio para ampliar las fronteras agr&iacute;colas poniendo en funcionamiento tierras que no ten&iacute;an la calidad &oacute;ptima para ello. As&iacute;, con el riego fue posible obtener m&aacute;s de una cosecha anual en el mismo terreno, cultivar plantas con necesidades de humedad alta y asegurar las cosechas en zonas altas o con lluvia insuficiente (p. 51).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la diversidad y evidencias del uso de la tecnolog&iacute;a para el riego, Teresa Rojas propone tambi&eacute;n una clasificaci&oacute;n para su estudio como sigue: m&eacute;todos de distribuci&oacute;n de agua (canales, inundaci&oacute;n), escala y alcance, complejidad del sistema, manejo de las obras de almacenamiento (canales, canoas, canjilones, etc&eacute;); tambi&eacute;n menciona los criterios de acuerdo con la periodicidad del riego: permanente, temporal (con agua de r&iacute;os o por inundaci&oacute;n), riego manual, riego permanente combinaci&oacute;n del riego manual y por infiltraci&oacute;n (chinampas) y riego por otros medios (dep&oacute;sitos pluviales, presas, galer&iacute;as filtrantes). En relaci&oacute;n con la distribuci&oacute;n del riego en Mesoam&eacute;rica, se se&ntilde;ala que sus evidencias se ubican m&aacute;s bien de manera dispersa, y son de mayor o mediana envergadura de acuerdo con las regiones correspondientes a las zonas menos h&uacute;medas y con menos precipitaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena resaltar que en esta secci&oacute;n la autora muestra material gr&aacute;fico de c&oacute;dices en donde se aprecia el uso de agua para riego mediante glifos que representan compuertas. Esto la lleva tambi&eacute;n a describir y mostrar con im&aacute;genes el uso de presas de distinto tama&ntilde;o, funcionamiento y de antig&uuml;edad variada de un amplio rango, en todo caso desde tiempos muy tempranos y pr&aacute;cticamente hasta la llegada de los espa&ntilde;oles, y asimismo ubicadas en distintas regiones incluyendo Teotihuacan, el Estado de M&eacute;xico y Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las obras para la conducci&oacute;n y control de drenaje, la autora da cuenta de el uso de desag&uuml;es y alcantarillas como un sistema bien armado como el que existe en Zempoala y en Taj&iacute;n, ambas ciudades ubicadas en Veracruz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para referirse a las obras para el control de niveles de agua en zonas lacustres, en el libro se consignan preponderantemente las que existieron en el Distrito Federal y el Estado de M&eacute;xico puesto que est&aacute;n bien documentadas. Como lo muestra la autora, los estudios de Palerm destacaron que hacia el momento del contacto con los hispanos hab&iacute;a un gran n&uacute;mero de diques, calzadas, bordos, tambi&eacute;n albarradones, construidos con la participaci&oacute;n del trabajo colectivo organizado (tequio). Algo importante que resaltar es el hecho de que los ingenieros constructores entendieron cabalmente la manera en c&oacute;mo funcionaba el agua de los lagos, es decir, mediante un sistema de vasos comunicantes. Y en el mismo tenor, la autora describe el funcionamiento de las chinampas, un sistema de producci&oacute;n agr&iacute;cola altamente eficiente cuyo funcionamiento necesitaba de un conocimiento preciso del control de las aguas. Las chinampas por cierto fueron descritas por los cronistas en el siglo XVI para el territorio del actual Distrito Federal, pero existieron tambi&eacute;n en otras regiones de Mesoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, entre sus conclusiones la autora destaca el hecho de que los estudiosos de las obras hidr&aacute;ulicas se han centrado mayormente en las construidas para el riego, en particular en las regiones &aacute;ridas aunque ha sido claro que tales obras existen tambi&eacute;n en las regiones con alta concentraci&oacute;n de humedad y cuerpos de agua, como en la cuenca de M&eacute;xico. Asimismo, la autora destaca que la gama de obras hidr&aacute;ulicas que se consignan en el libro son s&oacute;lo una muestra de todas las que existieron en la antig&uuml;edad, pero esta muestra permite observar la diversidad de soluciones en el manejo del agua en condiciones que fluctuaban entre la aridez y la abundancia de agua. Se&ntilde;ala tambi&eacute;n que con la llegada de los espa&ntilde;oles hubo cambios importantes en el manejo del agua y que, a la fecha, es claro que existen continuidades y discontinuidades hist&oacute;ricas en este tema de la tecnolog&iacute;a, un asunto que vale la pena estudiar en s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del libro que conformaron los doctores Mart&iacute;nez y Murillo, muestra con claridad que muchas de las obras arquitect&oacute;nicas destinadas al uso y manejo del agua en distintas partes de Mesoam&eacute;rica, ten&iacute;an un claro v&iacute;nculo con el &aacute;mbito ideol&oacute;gico religioso de los antiguos habitantes. Se&ntilde;alan tambi&eacute;n los autores que dicho uso y manejo del agua estaba en relaci&oacute;n con la productividad agr&iacute;cola, en particular con la producci&oacute;n del ma&iacute;z, pues dicen "Lluvia, tierra y ma&iacute;z son tres de los elementos esenciales que estructuran a los pueblos mesoamericanos y sustentan sus procesos de gobierno, cognitivos tecnol&oacute;gicos y de representaci&oacute;n simb&oacute;lica, incluida la hidr&aacute;ulica".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para demostrar esto, los autores hacen un amplio recorrido geogr&aacute;fico y temporal que inician en la regi&oacute;n olmeca, en donde mencionan que las evidencias arqueol&oacute;gicas dan cuenta de la relaci&oacute;n entre elementos simb&oacute;licos que aparecen en la arquitectura relacionada con el agua, tales como las serpientes o el sapo, como en Teopantecuanitlan (Guerrero); o los s&iacute;mbolos del ma&iacute;z, el jaguar y la serpiente, elementos asociados con la lluvia, como en San Lorenzo y La Venta. Otros elementos que muestran la relaci&oacute;n entre el culto al agua y el monte son la tortuga, el mono, el tibur&oacute;n, el lagarto y la abeja, adem&aacute;s de los ya mencionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la meseta poblana, los autores encuentran evidencia de tecnolog&iacute;a hidr&aacute;ulica tales como la presa Purr&oacute;n (Tehuac&aacute;n, Puebla); por su parte, en Oaxaca es ilustrativo el caso de Hierve el Agua, de fechas muy tempranas, que muestra un amplio conocimiento en las obras hidr&aacute;ulicas destinadas a la conducci&oacute;n del agua, el uso del riego en terrazas y el almacenamiento en pozas; todo ello perpetrado por las aguas carbonatadas que propiciaron la conservaci&oacute;n de estos elementos en el paisaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;rea maya destaca el uso de aguas de dep&oacute;sitos naturales caracterizado por los cenotes, yacimientos de agua en el subsuelo. Sin embargo, como lo consigna tambi&eacute;n Teresa Rojas, son de vital importancia los chultunes, dep&oacute;sitos construidos para la captaci&oacute;n de aguas de los que los autores muestran varias im&aacute;genes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en esta &aacute;rea la arquitectura resalta la relaci&oacute;n entre el agua y el simbolismo, ejemplo de ello es la pir&aacute;mide llamada Codz Poop en la ciudad de Kabah, adornada profusamente con im&aacute;genes de Chac, dios de la lluvia; se&ntilde;alan asimismo la presencia de esta relaci&oacute;n en ciudades como Ek Balam, Chicann&aacute;, Hormiguero y Palenque, ciudad con una importante obra hidr&aacute;ulica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuenca de M&eacute;xico, los autores dan cuenta de Teotihuacan de la que destacan la obra hidr&aacute;ulica representada por el drenaje subterr&aacute;neo para la captaci&oacute;n del agua de lluvia de los techos y calles, que llegaban a pozos para su almacenamiento o para desalojarla hacia las corrientes o estanques que serv&iacute;an para el suministro de agua a la poblaci&oacute;n urbana. Desde luego incluyen tambi&eacute;n las obras de la chinamper&iacute;a de la cuenca y de la construcci&oacute;n de obras como acueductos, canales, albarradones y otros elementos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;alan los autores que en la medida en que las obras hidr&aacute;ulicas se constru&iacute;an se constitu&iacute;an en una extensi&oacute;n de las obras de las deidades del agua, y en esa medida merec&iacute;an las mismas atenciones que se efectuaban mediante rituales en cerros, cuevas, manantiales y templos, incluidas las ofrendas como el sacrificio de infantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menciones particulares de las obras hidr&aacute;ulicas en la cuenca son los acueductos de Chapultepec y Tetzcotzinco, los canales y los "ba&ntilde;os" de Nezahualc&oacute;yotl.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, los autores destacan que "el nacimiento de centros urbanos se funda a partir de una articulaci&oacute;n de sistemas agr&iacute;colas &#151;incluidos los asociados con el manejo y el control del agua&#151;, pr&aacute;cticas de colecci&oacute;n de plantas y frutos silvestres, actividades de caza y pesca, intercambio comercial y tributaci&oacute;n", adem&aacute;s de la abundancia y diversidad de recursos utilizados culturalmente cuyo conocimiento les permiti&oacute; su supervivencia y organizaci&oacute;n social durante siglos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como comentario final, quisiera destacar que los autores del libro complementan muy bien sus participaciones pues muestran una s&iacute;ntesis de lo que se conoce hasta ahora sobre el tipo de obras hidr&aacute;ulicas, su temporalidad, su ubicaci&oacute;n, pero sobre todo su funcionamiento y hasta la relaci&oacute;n simb&oacute;lica que sin duda existi&oacute; entre las sociedades mesoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo que quisiera reiterar, es el hecho de que como queda demostrado en las im&aacute;genes que presentan los autores, los antiguos habitantes ten&iacute;an un conocimiento profundo de su entorno ambiental y de la mejor manera de aprovecharlo; as&iacute;, la producci&oacute;n de alimentos fue prioritaria y conllev&oacute; a la implementaci&oacute;n de sistemas para riego y almacenamiento de agua &oacute;ptimos; asimismo el uso dom&eacute;stico del agua propici&oacute; la construcci&oacute;n de notables sistemas de drenaje y conducci&oacute;n de agua potable en el &aacute;mbito urbano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una muestra m&aacute;s que pone la organizaci&oacute;n social en primer plano fueron las obras de gran envergadura como los acueductos, que combinaron el conocimiento tecnol&oacute;gico y la movilizaci&oacute;n de una enorme cantidad de fuerza de trabajo, lo que da cuenta del ejercicio de un poder pol&iacute;tico capaz de imponerse en una vasta regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero llamar la atenci&oacute;n tambi&eacute;n en la pr&aacute;ctica de la etnograf&iacute;a que los autores realizaron para la preparaci&oacute;n de este libro. Esta fuente de informaci&oacute;n es fundamental pues es una v&iacute;a que proporciona informaci&oacute;n imposible de obtener en ninguna de las fuentes de informaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, la obra ser&aacute; sin duda una fuente de consulta obligada para los estudiosos del tema.</font></p>      ]]></body>
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