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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política en el Chiapas rural contemporáneo: Una aproximación etnográfica al poder]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Luis Escalona Victoria, <i>Pol&iacute;tica en el Chiapas rural contempor&aacute;neo. Una aproximaci&oacute;n etnogr&aacute;fica al poder</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Agudo Sanch&iacute;z</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, 2009, 420 p.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad iberoamericana&#45;Ciudad de M&eacute;xico </i><a href="mailto:alejandro.agudo@uia.mx">alejandro.agudo@uia.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Para construir una antropolog&iacute;a del mundo contempor&aacute;neo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galardonado con el Premio Arturo Warman 2006, al fin vio la luz <i>Pol&iacute;tica en el Chiapas rural contempor&aacute;neo.</i> El volumen de Jos&eacute; Luis Escalona (ciudad de M&eacute;xico, 1964) constituye un importante punto de quiebre con respecto a una larga y persistente tradici&oacute;n antropol&oacute;gica en el estudio de las poblaciones rurales e ind&iacute;genas mexicanas. Podr&iacute;amos situar parte de las ra&iacute;ces de esta corriente en la conocida controversia entre los antrop&oacute;logos Robert Redfield y Oscar Lewis. Provocada por el reestudio de la comunidad de Tepoztl&aacute;n por parte del &uacute;ltimo, dicha controversia reflej&oacute; los problemas del primero para tener en cuenta el impacto de los eventos de la Revoluci&oacute;n mexicana a&uacute;n recientes en el momento de su trabajo de campo, construyendo su modelo de "sociedad folk" sobre fundamentos notablemente ahist&oacute;ricos. &Eacute;sta continuar&iacute;a siendo una cuesti&oacute;n no resuelta en las cr&iacute;ticas dirigidas contra el indigenismo oficial por la generaci&oacute;n de antrop&oacute;logos mexicanos surgida del movimiento estudiantil de 1968, quienes, como muestra el trabajo de Guillermo Bonfil, tendieron a asumir que la defensa de la "cultura ind&iacute;gena" resid&iacute;a en perpetuar algo originado en un pasado precolonial. Esta noci&oacute;n de "vestigio", compartida por el indigenismo cl&aacute;sico y sus cr&iacute;ticos, refleja la persistencia de un particular concepto de "cultura" con m&uacute;ltiples cruces en ambas direcciones de la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, incluyendo la, a menudo, inc&oacute;moda relaci&oacute;n con instituciones patrocinadoras y equipos de investigaci&oacute;n norteamericanos en que se desarrollaron las modernas escuelas antropol&oacute;gicas mexicanas. Desde el particularismo de Boas hasta el culturalismo de antrop&oacute;logos norteamericanos de mediados del siglo XX, pasando por las distintas vertientes del indigenismo mexicano, la reificaci&oacute;n de la diferencia cultural vinculada con perspectivas relativistas encuentra hoy continuidad en los enfoques de diversos cient&iacute;ficos sociales sobre las pol&iacute;ticas de la identidad, caracterizados por la reproducci&oacute;n de im&aacute;genes sobre la "cosmovisi&oacute;n" ind&iacute;gena y estimulados en especial por el levantamiento zapatista de 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus cr&iacute;ticas a estas persistentes construcciones de "cultura" y a sus concomitantes caracterizaciones de las sociedades ind&iacute;genas, Escalona nos deja ver dos grandes problemas interrelacionados. El primero de ellos reside en la falta de atenci&oacute;n a los conjuntos de relaciones hist&oacute;ricas y de poder que, en determinados momentos y lugares, pueden conferir significado a aserciones como "nosotros somos tojolabales" &#151;para usar como ejemplo al grupo etnoling&uuml;&iacute;stico con el que se identifica la poblaci&oacute;n en la que Escalona realiz&oacute; su investigaci&oacute;n&#151;. Una cosa es que ciertos grupos se muestren dispuestos a reafirmar una identidad ind&iacute;gena en sus luchas y negociaciones con otros grupos o con el Estado, por ejemplo, para justificar su car&aacute;cter como sujetos de programas de desarrollo vinculados con ciertas pol&iacute;ticas de intervenci&oacute;n indigenista. Otra cosa muy distinta, empero, es que tomemos autom&aacute;ticamente dichas aserciones como una muestra de la "persistencia" de particulares "cosmovisiones" coherentes o de nociones culturales est&aacute;ticas. Lo que precisamente logra Escalona, al rechazar aquello que &eacute;l llama un "acercamiento etnogr&aacute;fico cultural", es analizar c&oacute;mo ciertos mensajes y procesos vinculados con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s amplia son recibidos, difundidos y movilizados por la gente de acuerdo con sus particulares circunstancias y ubicaciones sociales. De esta manera, el enfoque etnogr&aacute;fico del autor se centra en la permanente producci&oacute;n de significados &#151;representaciones e interpretaciones&#151; como modalidad mediante la cual las poblaciones locales se constituyen y transforman en relaci&oacute;n con las intervenciones y los procesos pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo problema expuesto por el material emp&iacute;rico y el an&aacute;lisis de Escalona, por tanto, es que las identidades que la gente construye y emplea no se corresponden necesariamente con las construcciones de cultura ind&iacute;gena se&ntilde;aladas anteriormente. Esto resulta especialmente relevante con respecto al contexto contempor&aacute;neo y las complejas y cambiantes identidades que se construyen en &eacute;l. Los cambios demogr&aacute;ficos recientes, la expansi&oacute;n de la agricultura comercial y la presencia de instituciones gubernamentales en &aacute;reas rurales, como nos aclara el autor, han influido en la transformaci&oacute;n de las condiciones sociales de la poblaci&oacute;n. La comunidad tojolabal analizada en su trabajo, un ejido llamado Veracruz en el municipio chiapaneco de Las Margaritas, se convirti&oacute; hace mucho en una poblaci&oacute;n biling&uuml;e caracterizada por la presencia de diferentes organizaciones, partidos pol&iacute;ticos y religiones, integrada por agricultores pero tambi&eacute;n por j&oacute;venes profesionistas y trabajadores itinerantes. Una vez perdido su valor relativo como medio de subsistencia, la "tierra" contin&uacute;a teniendo un lugar central en el imaginario pol&iacute;tico de la poblaci&oacute;n y en las demandas y movilizaciones de sus organizaciones, aunque a&uacute;n vinculada con memorias y relatos concernientes al espacio de lucha y reproducci&oacute;n social provisto por la antigua finca San Mateo, en cuyas tierras se constituy&oacute; la comunidad mediante una dotaci&oacute;n ejidal a sus antiguos trabajadores en 1934. Este &uacute;ltimo hecho reviste no poca relevancia: en t&eacute;rminos generales, los tojolabales no vivieron en "pueblos ind&iacute;genas antiguos" que hubieran "persistido" a pesar del colonialismo y las intervenciones posteriores del Estado mexicano, sino como peones de fincas cuyas comunidades deben gran parte de su origen y existencia a la pol&iacute;tica gubernamental de reforma agraria emanada de la Revoluci&oacute;n de principios del siglo XX. Uno de los principales corolarios que el trabajo de Escalona nos aporta queda as&iacute; claramente establecido desde la primera de las cuatro grandes partes en que se estructura su libro, dedicada al examen de la formaci&oacute;n hist&oacute;rica y crisis del campesinado en la regi&oacute;n tojolabal durante buena parte del siglo pasado: en lugar de dedicarse a revivir "culturas ind&iacute;genas" coherentes y est&aacute;ticas, los antrop&oacute;logos contempor&aacute;neos habr&iacute;an de preocuparse m&aacute;s por el estudio sistem&aacute;tico de los significados construidos por la gente mediante la acci&oacute;n y la interacci&oacute;n en cambiantes campos de relaciones de poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al marco anal&iacute;tico empleado por Escalona, mucho de lo que concluye acerca del ejido Veracruz podr&iacute;a trasladarse a otros contextos contempor&aacute;neos como, por ejemplo, los estudiados bajo el enfoque del transnacionalismo all&iacute; donde un gran n&uacute;mero de ind&iacute;genas y mestizos vive a trav&eacute;s de fronteras y en mundos con referentes socioespaciales crecientemente fragmentados y desterritorializados &#151;una experiencia que no resulta ajena a los tojolabales que se dirigen a los Estados Unidos en busca de trabajo&#151;. Ahora bien, recalcar la relevancia del libro de Escalona para estudios m&aacute;s amplios y temas de inter&eacute;s global resulta aparentemente parad&oacute;jico en virtud de la propia aclaraci&oacute;n hecha por el autor: su estudio dif&iacute;cilmente puede ser considerado un "an&aacute;lisis representativo" de la poblaci&oacute;n del &aacute;rea maya, constituyendo "simplemente una variaci&oacute;n hist&oacute;rica (dentro de un amplio rango de alternativas) en el desigual proceso de configuraci&oacute;n del campesinado". En vista del contenido del libro, no obstante, lo anterior constituye una declaraci&oacute;n de honestidad que no hace sino anunciar las lecciones m&aacute;s amplias que pueden derivarse de la investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica en lugares como Chiapas. Dichas lecciones son posibles precisamente porque la variaci&oacute;n hist&oacute;rica y su "amplio rango de alternativas" pueden aprehenderse s&oacute;lo mediante la contextualizaci&oacute;n adecuada y el an&aacute;lisis de estudios de caso en situaciones y lugares particulares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, se rompe aqu&iacute; con lo que podr&iacute;amos llamar la "tiran&iacute;a del estudio de caso". Escalona emplea esta t&eacute;cnica de manera verdaderamente relevante al evitar que el medio se convierta en fin (producto de un empirismo mal entendido que no hace sino exponer a la antropolog&iacute;a a cr&iacute;ticas que, se&ntilde;alando su supuesta carencia de rigor, "objetividad" y relevancia, ser&iacute;an de otra forma injustas). Como argumenta Teresa Pacheco en <i>La investigaci&oacute;n social en Chiapas</i> (2007), su incisiva revisi&oacute;n cr&iacute;tica de los estudios realizados y publicados en esta entidad, la tendencia a refugirse de este modo en el estudio de caso, en tanto recurso de excelencia en la investigaci&oacute;n regional, pone de manifiesto un conjunto de dificultades concernientes a los dilemas internos y propios de cada disciplina social. &Eacute;ste es el caso de la antropolog&iacute;a y sus persistentes nociones de "etnia", "comunidad", "ritual" y, c&oacute;mo no, de "cultura".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo logra entonces Escalona evitar los peligros de esta &uacute;ltima noci&oacute;n, empleando aquella otra de "poder" para mostrar adem&aacute;s las posibilidades metodol&oacute;gicas del estudio de caso sin quedar peligrosamente confinado al mismo? Lejos de centrar sus preguntas en singularidades normativas o culturales ind&iacute;genas, el autor orienta su an&aacute;lisis hacia la organizaci&oacute;n y las interpretaciones locales como procesos nunca acabados ni autocontenidos. Al no desviar la atenci&oacute;n de la dimensi&oacute;n social de la permanente producci&oacute;n de significados sobre la pol&iacute;tica en el nivel local, las relaciones, eventos y relatos recogidos por Escalona en la segunda y tercera partes del libro arrojan luz sobre el problema central de la interacci&oacute;n dial&eacute;ctica entre las relaciones de poder y la producci&oacute;n simb&oacute;lica. Aqu&iacute; el autor retoma directamente la amplia propuesta de analizar los "modos de categorizaci&oacute;n" que corresponden a distintos modos de producci&oacute;n en una historia de larga duraci&oacute;n, realizada por Eric Wolf en uno de los ensayos que componen su obra p&oacute;stuma <i>Pathways of Power</i> (2001), la cual anuncia en su subt&iacute;tulo el prop&oacute;sito de "construir una antropolog&iacute;a del mundo moderno". De manera significativa, Escalona avanza m&aacute;s all&aacute; en la consecuci&oacute;n de este proyecto al retomarlo donde Wolf lo dej&oacute;, desarrollando sus preocupaciones mediante una perspectiva etnogr&aacute;fica centrada en una historia de corta duraci&oacute;n y localizada en una poblaci&oacute;n inmersa en la transici&oacute;n entre una sociedad agraria y una capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha perspectiva se centra de manera significativa en los relatos, las sospechas y las acusaciones de brujer&iacute;a, envidia, enfermedad y muerte, analizados aqu&iacute; como parte de un "lenguaje de poder" que, lejos de suponer un "punto de vista del ind&iacute;gena" en oposici&oacute;n al "pensamiento occidental", permite a las personas expresarse acerca de las tensiones cotidianas en un mundo de cambio. El espacio social resulta as&iacute; entendido y representado como un reino de intercambios jerarquizados entre diversas personas, entrelazadas, permeables y abiertas a ataques producidos por las ansiedades y malos deseos ajenos. Dichos intercambios e influencias incluyen asimismo a poderosas entidades, lo cual apunta a una "amplia ontolog&iacute;a" que Escalona encuentra, tambi&eacute;n, en historias que establecen relaciones entre el control de la lluvia y el viento ejercido por distintos tipos de rayos y las condiciones cotidianas para la agricultura y la sobrevivencia; o en pr&aacute;cticas rituales como peregrinaciones a santuarios cat&oacute;licos y ofrendas que alimentan expectativas acerca de la fortuna en aspectos como el bienestar y la salud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la particularidad de relatos y pr&aacute;cticas, percibimos aqu&iacute; algo familiar: un sentido de encontrarnos estrecha e inevitablemente vinculados los unos a los otros mediante sue&ntilde;os, deseos e intercambios de bienes, palabras y obligaciones. &iquest;C&oacute;mo asumir que esos sentimientos y experiencias sean exclusivos de la poblaci&oacute;n tojolabal estudiada por Escalona? &iquest;Qui&eacute;n de nosotros no experimenta o ha experimentado alguna vez un sentido similar de "estar en el mundo"? Al reconocer la importancia que tuvo el contraste intersubjetivo entre sus enunciados y los de su amigo Antonio G&oacute;mez, un prol&iacute;fico antrop&oacute;logo tojolabal oriundo del ejido Veracruz, Escalona anuncia en la introducci&oacute;n del libro que "el propio investigador est&aacute; expuesto a los mismos campos de poder que dan forma a las vidas de las poblaciones bajo estudio". Lejos de ser una "m&iacute;mesis en el contexto", para Escalona el trabajo de campo se convierte as&iacute; en una comunicaci&oacute;n cr&iacute;tica con &eacute;ste que toma distancia metodol&oacute;gica. Resulta por dem&aacute;s significativo que an&aacute;lisis similares aparezcan en el trabajo de antrop&oacute;logos cuyos estudios transcurren en contextos no latinoamericanos, como Kapferer (quien se refiere a la ontolog&iacute;a discutida por Escalona como un tipo de "socialidad") o como el africanista Geschiere, ambos citados en el libro. Al rechazo de Escalona del concepto de trabajo de campo como simple empresa personal de incursi&oacute;n en las vidas de los "otros", yo a&ntilde;adir&iacute;a que los estudios de caso no reforzar&aacute;n la investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica a menos que se contextualicen hist&oacute;rica y conceptualmente con respecto a estudios comparativos m&aacute;s amplios y temas de inter&eacute;s global.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al referirse a pr&aacute;cticas e intercambios jerarquizados, los lenguajes cotidianos del poder analizados por Escalona est&aacute;n inevitablemente vinculados al uso de ciertas categor&iacute;as sociales. Entre las &uacute;ltimas se encuentran aqu&eacute;llas referidas a las diferencias fundadas en el sexo, la edad y el parentesco, analizadas en la tercera parte del libro a la luz de pr&aacute;cticas organizativas y tensiones cotidianas en el &aacute;mbito de la colaboraci&oacute;n familiar. Estas categor&iacute;as aparecen aqu&iacute; como otra parte central de la forma en que las personas interpretan y representan las relaciones sociales m&aacute;s amplias. De aqu&iacute; se desprenden otras dos de las grandes conclusiones del libro, a las cuales el autor nos lleva pacientemente a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de su material emp&iacute;rico. La primera de ellas es que el lenguaje mediante el que la gente habla del poder es distinto al de la pol&iacute;tica formal pero condiciona la participaci&oacute;n y la movilizaci&oacute;n de tal manera que termina influyendo en eventos de mayor calado. La cuarta parte del volumen est&aacute; sustanciosamente dedicada a estos temas y viene precedida por la menci&oacute;n de un interesante ejemplo: la toma de la presidencia municipal de Las Margaritas por unas cuantas horas en agosto de 2001. El objetivo de esta movilizaci&oacute;n era obligar al presidente municipal y a varios de sus funcionarios a cumplir con el compromiso de construir un puente a la entrada de Veracruz (de lo cual se ocuparon principalmente los hombres del poblado), as&iacute; como a dar cauce a la promesa de construir granjas de gallinas (de lo cual se hicieron cargo las mujeres de Veracruz). Aparte de enfatizar dos aspectos importantes para la subsistencia diaria &#151;infraestructura de vialidad y crianza de animales de traspatio&#151;, esta movilizaci&oacute;n implic&oacute; la participaci&oacute;n organizada de hombres y mujeres seg&uacute;n una divisi&oacute;n de tareas basadas en distinciones de g&eacute;nero. "Lo dom&eacute;stico y lo pol&iacute;tico se encuentran y se entrecruzan" en varios niveles, como afirma Escalona, anunciando as&iacute; la relevancia de su perspectiva metodol&oacute;gica para trazar las conexiones entre las formas cotidianas de confrontaci&oacute;n y desigualdad y las expresiones p&uacute;blicas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Aqu&iacute; el autor no hace sino ocuparse de un problema central, a&uacute;n necesitado de mayor profundizaci&oacute;n emp&iacute;rica mediante estudios como &eacute;ste: &iquest;c&oacute;mo coexisten los diversos niveles globales y locales de poder y regulaci&oacute;n, y c&oacute;mo son todos ellos constitutivos de la sociedad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vayamos ahora a la segunda conclusi&oacute;n a la que nos lleva Jos&eacute; Luis Escalona al analizar las pr&aacute;cticas organizativas dom&eacute;sticas y comunitarias como escenarios de categorizaci&oacute;n de personas y de sus relaciones: la casa y la comunidad son fuentes de producci&oacute;n simb&oacute;lica al tiempo que &aacute;mbitos de reproducci&oacute;n material. Comp&aacute;rese este enunciado con la siguiente noci&oacute;n de ideolog&iacute;a de Gramsci, incluida en una nota de sus <i>Cuadernos de la c&aacute;rcel</i> en la que discute la conexi&oacute;n entre "sentido com&uacute;n", religi&oacute;n y filosof&iacute;a, donde la &uacute;ltima aparece "contenida" en una forma de actividad pr&aacute;ctica a la manera de "premisa" te&oacute;rica impl&iacute;cita: "una concepci&oacute;n del mundo que se halla impl&iacute;citamente manifiesta en el arte, en la ley, en la actividad econ&oacute;mica y en todas las manifestaciones de la vida individual y colectiva". Sin citarla, Escalona acude as&iacute; con mayor fidelidad a una de las fuentes de la propuesta wolfiana de la relaci&oacute;n entre modo de producci&oacute;n, modo de categorizaci&oacute;n y relaciones sociales, distanci&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s tanto de las nociones culturalistas cl&aacute;sicas como de la dicotom&iacute;a y las determinaciones simplistas entre lo material y lo ideal, entre "base" y "superestructura". Wolf contin&uacute;a estableciendo cierta distinci&oacute;n entre formas instrumentales e ideol&oacute;gicas de la cultura &#151;una separaci&oacute;n que no interesaba a Gramsci&#151; y aferr&aacute;ndose a relaciones causales provenientes de la ortodoxia marxista: en "Ideas y poder", uno de los ensayos de <i>Pathways of Power,</i> llega a definir la ideolog&iacute;a como "la consecuencia de las relaciones sociales que gobiernan un modo de producci&oacute;n", de tal manera que diferentes modos de producci&oacute;n dan como resultado diferentes "expresiones simb&oacute;licas". Para Escalona, en cambio, la reproducci&oacute;n material, como todas las formas de actividad pr&aacute;ctica &#151;desde la agricultura y la cr&iacute;a de animales hasta el reparto de tareas entre los sexos y las generaciones en el &aacute;mbito dom&eacute;stico y extradom&eacute;stico&#151;, lleva ya impl&iacute;cita una visi&oacute;n del mundo y de estar en el mundo que en modo alguno constituye "una cultura" discreta, sino un complejo tapiz de dimensiones inextricablemente unidas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n no estoy seguro de qu&eacute; tan preciso sea afirmar que, en el enfoque etnogr&aacute;fico de <i>Pol&iacute;tica en el Chiapas rural contempor&aacute;neo,</i> se "desplace la noci&oacute;n de cultura por la de poder" &#151;una provocativa sentencia con la que se ha empezado ya a popularizar el libro de Escalona&#151;. De mayor justicia resultar&iacute;a plantearnos qu&eacute; noci&oacute;n de "cultura" se est&aacute; exactamente abandonando aqu&iacute; &#151;a buen seguro la antropol&oacute;gica cl&aacute;sica, con profundas ra&iacute;ces en el nacionalismo y el romanticismo alemanes y en el relativismo boasiano&#151; y qu&eacute; otra se nos est&aacute; proponiendo en su lugar. De forma m&aacute;s certera y fruct&iacute;fera, no obstante, Escalona nos invita a pensar <i>lo cultural</i> y nos muestra d&oacute;nde localizarlo &#151;en lo material y <i>lo pol&iacute;tico,</i> sin lo cual adem&aacute;s no puede entenderse adecuadamente "la pol&iacute;tica" ni cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y porqu&eacute; la gente participa (o no) en movilizaciones y luchas de calado m&aacute;s amplio&#151;. De esta manera, el an&aacute;lisis de los campos de poder realmente existentes, con su complicada, impredecible y cambiante incorporaci&oacute;n de lo simb&oacute;lico en lo material y lo social, podr&iacute;a ayudarnos a superar finalmente esa noci&oacute;n de cultura cuyas reificaciones, dicotom&iacute;as y estrechas relaciones causales han resultado tan hegem&oacute;nicas en la definici&oacute;n de los rumbos de la antropolog&iacute;a moderna. Los "caminos del poder" por los que nos invita a transitar Escalona nos conducen as&iacute; al a&uacute;n inacabado y muy necesario proyecto de construir una antropolog&iacute;a del mundo contempor&aacute;neo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, los autores destacan que "el nacimiento de centros urbanos 	  se funda a partir de una articulaci&oacute;n de sistemas agr&iacute;colas &#45;incluidos 	  los asociados con el manejo y el control del agua&#45;, pr&aacute;cticas de 	  colecci&oacute;n de plantas y frutos silvestres, actividades de caza y pesca, intercambio 	  comercial y tributaci&oacute;n", adem&aacute;s de la abundancia y diversidad 	  de recursos utilizados culturalmente cuyo conocimiento les permiti&oacute; 	  su supervivencia y organizaci&oacute;n social durante siglos. 	  </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como comentario final, quisiera destacar que los autores del libro 	  complementan muy bien sus participaciones pues muestran una s&iacute;ntesis 	  de lo que se conoce hasta ahora sobre el tipo de obras hidr&aacute;ulicas, su 	  temporalidad, su ubicaci&oacute;n, pero sobre todo su funcionamiento y hasta 	  la relaci&oacute;n simb&oacute;lica que sin duda existi&oacute; entre las sociedades mesoamericanas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Algo que quisiera reiterar, es el hecho de que como queda demostrado 	  en las im&aacute;genes que presentan los autores, los antiguos habitantes 	  ten&iacute;an un conocimiento profundo de su entorno ambiental y de la 	  mejor manera de aprovecharlo; as&iacute;, la producci&oacute;n de alimentos fue 	  prioritaria y conllev&oacute; a la implementaci&oacute;n de sistemas para riego y almacenamiento 	  de agua &oacute;ptimos; asimismo el uso dom&eacute;stico del agua 	  propici&oacute; la construcci&oacute;n de notables sistemas de drenaje y conducci&oacute;n 	  de agua potable en el &aacute;mbito urbano. 	  </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una muestra m&aacute;s que pone la organizaci&oacute;n social en primer plano 	  fueron las obras de gran envergadura como los acueductos, que combinaron 	  el conocimiento tecnol&oacute;gico y la movilizaci&oacute;n de una enorme 	  cantidad de fuerza de trabajo, lo que da cuenta del ejercicio de un poder 	  pol&iacute;tico capaz de imponerse en una vasta regi&oacute;n. 	  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero llamar la atenci&oacute;n tambi&eacute;n en la pr&aacute;ctica de la etnograf&iacute;a 	  que los autores realizaron para la preparaci&oacute;n de este libro. Esta fuente 	  de informaci&oacute;n es fundamental pues es una v&iacute;a que proporciona informaci&oacute;n 	  imposible de obtener en ninguna de las fuentes de informaci&oacute;n 	  hist&oacute;rica. 	  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, la obra ser&aacute; sin duda una fuente de consulta obligada 	  para los estudiosos del tema.</font></p>      ]]></body>
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