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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La sociedad salarial mexicana y su compleja integración social en un contexto revolucionario]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documento</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La sociedad salarial mexicana y su compleja integraci&oacute;n social en un contexto revolucionario</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricio Herrera Gonz&aacute;lez</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n</i>. <a href="mailto:herrerapb@colmich.edu.mx">herrerapb@colmich.edu.mx</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="right"><font face="verdana" size="2">Canta, canta, obrero productor,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> que cantando las fatigas     <br> pasanse mucho mejor.     <br> Ocho horas de trabajo,     <br> ocho horas de instrucci&oacute;n,    <br> ocho de horas de descanso,     <br> esa es nuestra aspiraci&oacute;n, &iexcl;ah!<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento que presento exhibe a una escala reducida los complejos problemas que significaron para M&eacute;xico, de principios del siglo XX, reconocer a los trabajadores como sujetos de derecho y part&iacute;cipes de la modernidad capitalista. Zamora, una localidad peque&ntilde;a, enclavada en las tierras f&eacute;rtiles del occidente de M&eacute;xico, con una incipiente urbanizaci&oacute;n y fuertemente vinculada a un mercado muy activo de consumidores procedentes de las haciendas y rancher&iacute;os pr&oacute;ximos, contaba con alrededor de 19 mil habitantes al despuntar el siglo XX. Su actividad econ&oacute;mica, asociada a la comercializaci&oacute;n de productos agr&iacute;colas, manufacturas artesanales e industria de alimentos, hizo que m&aacute;s temprano que tarde las organizaciones laborales, la clase pol&iacute;tica y el propio gobierno municipal, que estaba <i>ad portas</i> de transitar, como el conjunto del pa&iacute;s, un accidentado camino hacia cambios estructurales, pudo descubrir la envergadura de los escenarios del desempleo, la falta de protecci&oacute;n laboral, la arbitrariedad en los montos y pagos de salarios, las pr&aacute;cticas laborales de antiguo r&eacute;gimen, la imprevisi&oacute;n social, el poder de las asociaciones patronales y la ausencia de una pol&iacute;tica social para asalariados y no asalariados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el documento aporta, desde una escala microsc&oacute;pica, el complejo escenario de la organizaci&oacute;n social del trabajo en M&eacute;xico, resultado del esfuerzo de m&uacute;ltiples actores sociales y pol&iacute;ticos, que no estuvo exento de rupturas, negociaciones e indiferencias &#45;por parte de autoridades locales y federales, inclusive en la propia burgues&iacute;a revolucionaria&#45; y que la sola existencia de un discurso de transformaci&oacute;n y revoluci&oacute;n sociopol&iacute;tica no fue condici&oacute;n para solucionar los problemas estructurales de la clase trabajadora y de paso asegurar la cohesi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del derecho social y laboral ha sido la disciplina que ha dado pistas para comprender el debate jur&iacute;dico, pero disociado de los contextos hist&oacute;ricos de larga duraci&oacute;n. En este sentido, creemos, que se debe avanzar hacia un registro hist&oacute;rico que, junto al aparato jur&iacute;dico, pero tambi&eacute;n social y econ&oacute;mico, d&eacute; cuenta de las ramificaciones de este debate en el espacio p&uacute;blico, donde la clase pol&iacute;tica, los obreros "ilustrados" e intelectuales expresaron en voces polif&oacute;nicas la necesidad de un consenso pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico para implementar las transformaciones en materia laboral y social necesarias para el pa&iacute;s y la causa revolucionaria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El descubrimiento de la sociedad salarial: entre el reconocimiento y la integraci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo del derecho mexicano del trabajo est&aacute; &iacute;ntimamente vinculado con el movimiento revolucionario que se inici&oacute; en 1910. Los prop&oacute;sitos de la pol&iacute;tica laboral y las metas a que aspiraba se encuentran entre las ideas motrices de la Revoluci&oacute;n. Fue &eacute;sta la que comenz&oacute; a llevar a la pr&aacute;ctica las primeras aplicaciones de medidas legislativas en relaci&oacute;n con el trabajo, y el triunfo definitivo del movimiento revolucionario abri&oacute; en M&eacute;xico la era del derecho del trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones de los trabajadores, obreros y campesinos, desde mediados del siglo XIX fueron "inhumanas", de explotaci&oacute;n y amparadas por la ley. Las rutinas de trabajo exhiben una brutal forma de "plusval&iacute;a" &#45;absoluta, relativa y circulante&#45; a la que eran sometidos los trabajadores durante el porfiriato:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jam&aacute;s se pens&oacute; en un c&oacute;digo de trabajo, protector de la clase obrera. Las f&aacute;bricas, por medio de trabajos impropios o excesivos, agotantes y peligrosos, pod&iacute;an volver est&eacute;ril a la obrera y hacerla abortar, tuberculizar y destruir ni&ntilde;os, mutilar o matar obreros, asfixiar y distribuir pestes en talleres malsanos, focos de infecci&oacute;n, temibles por falta de aire puro, de luz, de aseo, de sequedad. El personal deb&iacute;a trabajar catorce y diez y seis horas por d&iacute;a; sufrir descuentos de sus jornales por multas &#91;...&#93; Nunca el general D&iacute;az tuvo la menor preocupaci&oacute;n por la clase obrera; jam&aacute;s tuvo movimientos altruistas por los miserables; su legislaci&oacute;n fue muda para aliviar a las pobres v&iacute;ctimas de una injusticia magna, calculada por los m&aacute;s serenos e intransigentes capitalistas, habituados a hacer monedas, abatiendo vidas de infelices obreros.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la propia Constituci&oacute;n de 1857 dejaba una alternativa abierta al proletariado. El esp&iacute;ritu abiertamente liberal de tal legislaci&oacute;n garantizaba, a trav&eacute;s de su art&iacute;culo 9&deg;, la libertad de asociaci&oacute;n de los trabajadores. A lo largo del siglo XIX y hasta el cambio de esta legislaci&oacute;n en 1917, este derecho fue cobrando realidad en el millar de organizaciones surgidas en el seno del proletariado mexicano: La Sociedad de Mineros de Zacatecas, La Asociaci&oacute;n Potosina de Obreros, La Suprema Hermandad de Aguascalientes, la Alianza de la Clase Trabajadora, el Gran C&iacute;rculo de Obreros, la Gran Confederaci&oacute;n de Trabajadores, el C&iacute;rculo de Obreros de Jalapa, la Suprema Orden de Empleados del Ferrocarril, fueron s&oacute;lo algunas de las organizaciones de trabajadores; que bajo la modalidad del mutualismo y cooperativas procuraron desarrollar una pol&iacute;tica asistencialista, dado el nulo apoyo, en la promoci&oacute;n y defensa de sus derechos sociolaborales por parte del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; mismo, proliferaron una serie de publicaciones de estas organizaciones obreras, <i>El Socialista, El Hijo del Trabajo, La Comuna,</i> entre otras, que ten&iacute;an como principal misi&oacute;n formar una conciencia de clase y denunciar la "dominaci&oacute;n social capitalista".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia finales de la dictadura porfirista, la econom&iacute;a nacional estaba sumergida en una profunda crisis industrial, agr&iacute;cola y comercial:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">el esquema de crecimiento con estabilidad pol&iacute;tica hab&iacute;a generado fuerzas capitalistas crecientes cuya plena expansi&oacute;n no permit&iacute;a ya el sistema. Adem&aacute;s, en el exterior estaban gest&aacute;ndose profundos cambios que habr&iacute;an de afectar la continuidad de la pauta de crecimiento, lo que escapaba a la posibilidad de manipulaci&oacute;n del n&uacute;cleo dirigente. La manera de crecimiento &#45;que consist&iacute;a en una abierta orientaci&oacute;n hacia el exterior&#45; matizada por cierto grado de proteccionismo en algunas actividades de inter&eacute;s interno hab&iacute;a producido los m&aacute;ximos beneficios inmediatos pero tambi&eacute;n hab&iacute;a condicionado la imposibilidad de alterar la orientaci&oacute;n del crecimiento mediante la diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n y de mercados externos.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proceso de deterioro econ&oacute;mico&#45;social convertir&aacute; al proletariado, urbano y rural, en el eje de las agitaciones del movimiento obrero. El ciclo de estas movilizaciones, muchas de ellas muy violentas, se incrementaron sistem&aacute;ticamente desde 1880. Las huelgas de Cananea en 1906, de R&iacute;o Blanco en 1907 y la de ferrocarrileros en 1908, marcan el pin&aacute;culo de la lucha obrera por el reconocimiento de sus derechos laborales y pol&iacute;ticos. A esas alturas, los obreros "ilustrados" hab&iacute;an descubierto un lenguaje com&uacute;n de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y conciencia de clase, lo que permiti&oacute; generar sus mecanismos de defensa ante la indiferencia del Estado y la explotaci&oacute;n capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de demandas presentadas por los obreros y que fueron la raz&oacute;n de las huelgas durante el porfiriato tuvieron como causa: la disminuci&oacute;n del salario y la infructuosa petici&oacute;n de su incremento; que no se pagaba a los trabajadores en met&aacute;lico o se hac&iacute;a con vales; los malos tratos que en algunos casos llegaban a los golpes; el aumento de la jornada de trabajo; el despido de operarios; la lucha contra el trabajo dominical y el nocturno; la limitaci&oacute;n de las entradas y salidas de la f&aacute;bricas; el sistema de multas y castigos empleados.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar que en las huelgas de Cananea, de R&iacute;o Blanco y de ferrocarrileros, el Partido Liberal Mexicano actu&oacute; como &oacute;rgano pol&iacute;tico directivo. Entre sus miembros m&aacute;s destacados se encontraban Juan Sarabia, Librado Rivera, Ricardo Flores Mag&oacute;n y Antonio D&iacute;az Soto y Gama. En un principio esta organizaci&oacute;n partidista luch&oacute; por el cabal cumplimiento de la Constituci&oacute;n de 1857. Este planteamiento original evolucion&oacute; hacia el enfrentamiento a la dictadura porfirista y despu&eacute;s en contra del orden social capitalista existente, fundando el anarcosindicalismo, liderado por los hermanos Flores Mag&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1904, hab&iacute;an aparecido en el panorama jur&iacute;dico nacional algunas normas que se apartaban de las cl&aacute;sicas, con las que el derecho civil pretend&iacute;a conducir las relaciones laborales. Las iniciativas fueron de Jos&eacute; Vicente de Villada, gobernador del Estado de M&eacute;xico en 1904; y la de Bernardo Reyes, gobernador del Estado de Nuevo Le&oacute;n en 1906; el contenido de esos ordenamientos s&oacute;lo se refer&iacute;an a accidentes profesionales y a enfermedades de los trabajadores. Aunque eran avances en la ampliaci&oacute;n del debate legislativo, la ausencia de una proyecci&oacute;n hacia una verdadera reforma social tan profunda como la exig&iacute;an los obreros, cuyas reivindicaciones y conquistas hab&iacute;an sido postergadas durante largos a&ntilde;os, no permite catalogar esas incompletas leyes como una nueva era en las condiciones laborales y de vida de la clase proletaria. El aporte de estas iniciativas fue constituir un:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">repertorio moderno de la acci&oacute;n colectiva &#91;...&#93; S&oacute;lo cuando a trav&eacute;s de la letra impresa, las asociaciones y la construcci&oacute;n del Estado se difundieron formas flexibles, adaptables e indirectas de acci&oacute;n colectiva, se desarrollaron movimientos sociales nacionales. &Eacute;stos aglutinaron a amplias coaliciones de seguidores en torno a exigencias gen&eacute;ricas, haciendo buen uso de las oportunidades pol&iacute;ticas creadas por la expansi&oacute;n del Estado Nacional. &#91;Por tanto&#93; el Estado no s&oacute;lo sirvi&oacute; de blanco de las reclamaciones colectivas, sino, cada vez m&aacute;s, de punto de apoyo de las exigencias planteadas a otros.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 5 de octubre de 1910, Francisco I. Madero expidi&oacute; el <i>Plan de San Luis,</i> desconociendo al r&eacute;gimen porfirista y convocando al pueblo al restablecimiento de la Constituci&oacute;n y a la introducci&oacute;n del principio de no reelecci&oacute;n: en el punto cuarto hizo referencia al problema obrero al decir en la base vi: "mejorar la condici&oacute;n moral, material e intelectual del obrero, creando escuelas y talleres, procurando la expedici&oacute;n de leyes sobre pensiones e indemnizaciones por accidentes de trabajo".<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El triunfo de la revoluci&oacute;n maderista abri&oacute; las puertas para una intensa actividad obrera. Los trabajadores empezaron a organizar sindicatos de resistencia, los cuales introdujeron nuevos lenguajes de autodefensa por la conquista de sus derechos laborales e implementaron estrategias pol&iacute;ticas que buscaban engrosar las filas de los militantes a su causa. La fundaci&oacute;n de la Casa del Obrero Mundial en 1912 fue un impulso que les brind&oacute; la oportunidad para intensificar las labores sindicales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidente Madero, en su prop&oacute;sito de atender debidamente los problemas obreros, cre&oacute;, el 15 de diciembre de 1911, el Departamento del Trabajo, dependiente de la Secretar&iacute;a de Fomento, Colonizaci&oacute;n e Industria. Este fue el primer organismo gubernamental encargado de los asuntos del proletariado industrial en la historia del pa&iacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro paso importante en materia laboral durante la presidencia de Madero fue, al concluir el a&ntilde;o 1911, ordenar a Abraham Gonz&aacute;lez y al licenciado Federico Garza, secretario y subsecretario de Gobernaci&oacute;n respectivamente, que formulasen las bases generales para la reelaboraci&oacute;n de la legislaci&oacute;n obrera vigente en el periodo anterior. Las principales indicaciones abordadas, por ambos bur&oacute;cratas, trataron el apartado de la seguridad social, espec&iacute;ficamente lo referente a las condiciones de seguridad y salubridad para los obreros en los talleres y f&aacute;bricas, as&iacute; como seguros por accidentes de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto las funciones del Departamento de Trabajo &#45;con actividades muy limitadas en materia de estad&iacute;sticas, bolsa de trabajo e investigaci&oacute;n de la situaci&oacute;n obrera&#45; y la iniciativa de transformar la legislaci&oacute;n vigente en materia laboral se qued&oacute; en un verdadero proyecto. Madero defraud&oacute; los anhelos de los obreros y campesinos, lo que motiv&oacute; una mayor organizaci&oacute;n de los trabajadores para exigir una transformaci&oacute;n de base a sus miserias y abusos laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 15 de julio de 1914, la dictadura del "usurpador" general Huerta fue derrotada por las fuerzas carrancistas, cediendo el triunfo a la Revoluci&oacute;n constitucionalista. Como un acto demostrativo de los nuevos tiempos de reformas "estructurales" se iniciaron importantes propuestas legislativas en relaci&oacute;n con el derecho del trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La intervenci&oacute;n social revolucionaria: la organizaci&oacute;n social de los trabajadores desde arriba</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Aguascalientes, el 8 de agosto de 1914, se legisl&oacute; para reducir la jornada de trabajo a nueve horas; se impuso el descanso semanal y se prohibi&oacute; cualquier reducci&oacute;n en los salarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 15 de septiembre, de ese mismo a&ntilde;o, se decret&oacute; en San Luis Potos&iacute; sobre los salarios m&iacute;nimos. Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde en el estado de Tabasco se redujo a ocho horas la jornada de trabajo, se fij&oacute; un salario m&iacute;nimo y se eliminaron las deudas de los campesinos. Pero el mayor peso cualitativo de toda esta corriente legislativa en materia laboral se elabor&oacute; en los estados de Jalisco y Veracruz. En el primero de ellos, Manuel Di&eacute;guez (l&iacute;der obrero en los tiempos de Cananea) expidi&oacute; un decreto, el 2 de septiembre de 1914, sobre jornada de trabajo, descanso semanal obligatorio y vacaciones; y el 7 de octubre, Manuel Aguirre Berlanga public&oacute; la que puede ser considerada la <i>primera ley del trabajo de la Revoluci&oacute;n constitucionalista.</i> En ella se trataron casi todas las necesidades obreras menos el contrato colectivo: jornada de trabajo de nueve horas, prohibici&oacute;n del trabajo de los menores de nueve a&ntilde;os, salarios m&iacute;nimos en el campo y en la ciudad, protecci&oacute;n del salario, reglamentaci&oacute;n del trabajo, sobre el riesgo profesional, accidentes del trabajo y creaci&oacute;n de las Juntas de Conciliaci&oacute;n y Arbitraje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el estado de Veracruz, el 4 de octubre de 1914 se impuso el descanso semanal y el 19 del mismo mes C&aacute;ndido Aguilar expidi&oacute; la <i>Ley del trabajo del Estado.</i> Se trat&oacute; de una ley muy avanzada para la &eacute;poca, pues busc&oacute; una protecci&oacute;n laboral y social de los obreros: jornada m&aacute;xima de nueve horas, descanso semanal, salario m&iacute;nimo, accidentes del trabajo, riesgo profesional, escuelas primarias sostenidas por los "patrones", inspecci&oacute;n del trabajo, tribunales obreros. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el 6 de octubre de 1915 se promulg&oacute; la ley, elaborada por Agust&iacute;n Mill&aacute;n, de <i>asociaciones profesionales</i> que otorg&oacute; reconocimiento legal al movimiento obrero y estimulaba la organizaci&oacute;n de sindicatos en el estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobernador del estado de Yucat&aacute;n, el general Salvador Alvarado, se propuso reformar el orden social y econ&oacute;mico en su totalidad, a cuyo efecto expidi&oacute; las leyes que se conocen con el nombre de <i>Las cinco hermanas:</i> agraria, de hacienda, del catastro, del municipio libre y del trabajo, un intento de reformar toda la vida social. La Ley del trabajo, expedida el 6 de enero de 1915, busc&oacute; otorgar un reconocimiento a la "rep&uacute;blica de los trabajadores". Reglament&oacute; las instituciones colectivas: asociaciones, contratos colectivos y huelgas. Comprendi&oacute; tambi&eacute;n las bases del derecho individual del trabajo: jornada m&aacute;xima, descanso semanal, salario m&iacute;nimo y defensa de las compensaciones. As&iacute; como tambi&eacute;n indemnizaci&oacute;n por accidentes, seguros de vida y contra accidentes, y medidas higi&eacute;nicas en el trabajo. Se encuentran tambi&eacute;n las normas para el trabajo de las mujeres y de los menores de edad. La ley cre&oacute; las Juntas de Conciliaci&oacute;n y el Tribunal de Arbitraje, encargados del conocimiento y decisi&oacute;n de todos los conflictos de trabajo individual y colectivo, jur&iacute;dico y econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta tambi&eacute;n interesante la legislaci&oacute;n del estado de Coahuila de 1916, obra del gobernador Gustavo Espinosa Mireles: un decreto del mes de septiembre cre&oacute; dentro de los departamentos gubernamentales <i>una secci&oacute;n de trabajo;</i> y en el mes siguiente public&oacute;, el mismo gobernador, una ley inspirada en el <i>Proyecto Zubar&aacute;n</i> y en la <i>Ley de Bernardo Reyes</i> sobre accidentes de trabajo; su inter&eacute;s principal radica en las disposiciones que ordenaban la participaci&oacute;n obrera en las utilidades, tal vez la primera norma legislativa sobre este important&iacute;simo tema.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de toda esta legislaci&oacute;n, durante el gobierno de Carranza poco se hizo por poner en pr&aacute;ctica la Constituci&oacute;n de 1917, y en materia de trabajo no fue la excepci&oacute;n ya que no se efectu&oacute; un esfuerzo trascendente por reglamentar el art&iacute;culo 123, que fue la expresi&oacute;n de la legislaci&oacute;n elaborada entre 1904&#45;1916.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Primer Jefe deseaba una presidencia fuerte para dirigir el cambio. Por tanto, fue enemigo de las huelgas y organizaciones laborales aut&oacute;nomas, su proyecto pol&iacute;tico para M&eacute;xico consist&iacute;a en "un pa&iacute;s de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberan&iacute;a de M&eacute;xico, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribuci&oacute;n de la riqueza por medios institucionales".<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por temor, a un escenario pol&iacute;tico faccional, Carranza retir&oacute; su apoyo a los trabajadores y evidenci&oacute; una actitud hostil hacia las organizaciones obreras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto original del citado art&iacute;culo 123 constitucional otorg&oacute; a las legislaturas de los estados la facultad de dictar las leyes reglamentarias del mismo. En tal virtud, a partir de 1917, cada una de las entidades federativas promulg&oacute; leyes del trabajo, las cuales se ajustaron a los preceptos constitucionales. En pocos a&ntilde;os, floreci&oacute; la legislaci&oacute;n del trabajo, que para el caso del estado de Michoac&aacute;n se tradujo en que su primera ley estatal del trabajo se decret&oacute; el 1 de septiembre de 1921, lo que en parte explica que los trabajadores &#45;expresados en el documento&#45; quedaran sometidos a los arbitrios de sus patrones o en el mejor de los casos negociaran condiciones laborales que no daban cabal cumplimiento al art&iacute;culo 123 de la carta constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, multitud de problemas creados por la aplicaci&oacute;n de las leyes locales determinaron la necesidad de una codificaci&oacute;n unitaria de la legislaci&oacute;n laboral. El primer paso fue la creaci&oacute;n de la Junta Federal de Conciliaci&oacute;n y Arbitraje por decreto del ejecutivo federal, el 22 de septiembre de 1927. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, fueron reformados los art&iacute;culos 73 y 123 de la Constituci&oacute;n, para dar facultad exclusiva al Congreso de la Uni&oacute;n para legislar en materia de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los a&ntilde;os que estuvieron vigentes las leyes del trabajo de los estados fueron fecundos, porque la aplicaci&oacute;n de dicho cuerpo de leyes tuvo un efecto ben&eacute;fico al empezar a reformar costumbres y pr&aacute;cticas en el mundo del trabajo, haciendo realidad muchos de los prop&oacute;sitos del legislador. Durante esta &eacute;poca, la Suprema Corte de Justicia fij&oacute; la interpretaci&oacute;n de los preceptos constitucionales relativos al trabajo y, de manera principal, la funci&oacute;n de las Juntas de Conciliaci&oacute;n y Arbitraje, que quedaron investidas de poder jurisdiccional como verdaderos tribunales para resolver las controversias entre el capital y el trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reformas constitucionales aludidas permitieron la federalizaci&oacute;n de las leyes del trabajo. El antecedente inmediato de la Ley en vigor fue un proyecto elaborado el a&ntilde;o 1929, conocido con el nombre de Proyecto Portes Gil. Este proyecto no lleg&oacute; a convertirse en ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El a&ntilde;o 1931, la Secretar&iacute;a de Industria, Comercio y Trabajo elabor&oacute; otro nuevo que fue enviado por el presidente Pascual Ortiz Rubio al Congreso de la Uni&oacute;n. Esta iniciativa fue aprobada, con algunas modificaciones, y se convirti&oacute; en Ley Federal del Trabajo expedida en agosto de 1931.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de la Ley Federal del Trabajo tuvo en teor&iacute;a la finalidad de elevar el nivel de vida de la clase trabajadora, pero su aspecto m&aacute;s trascendente consisti&oacute; en que, siendo este C&oacute;digo un conjunto de derechos m&iacute;nimos de la clase trabajadora, proporcion&oacute; una relativa mejor&iacute;a en las condiciones de vida del asalariado, a trav&eacute;s del ejercicio del derecho de huelga y las contrataciones colectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El r&eacute;gimen de seguridad social ven&iacute;a a complementar, de forma indispensable, el derecho del trabajo que se hab&iacute;a establecido en la Constituci&oacute;n de 1917. Se trataba de la culminaci&oacute;n de una demanda justa, digna y merecida para la clase trabajadora de M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue a iniciativa del presidente L&aacute;zaro C&aacute;rdenas que se llevaron a cabo una serie de cambios institucionales que configuraron no s&oacute;lo el moderno sistema pol&iacute;tico, sino que tambi&eacute;n <i>La institucionalizaci&oacute;n</i> definitiva de la "Rep&uacute;blica de los "Trabajadores", como resultado de una trayectoria hist&oacute;rica, y no de respuestas mec&aacute;nicas al desaf&iacute;o planteado por la estructura industrial moderna. Los distintos sectores consensuaron e integraron a visiones comunes la tarea de los &oacute;rganos del Estado hacia el cumplimiento de las leyes laborales y la creaci&oacute;n de un sistema de seguridad social. No es casual entonces que el modesto Departamento del Trabajo, creado en 1911, se haya transformado finalmente en la Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social en 1940, en palabras de Garc&iacute;a T&eacute;llez, M&eacute;xico estaba a la altura de las circunstancias:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La previsi&oacute;n social no es sino una manifestaci&oacute;n de la suprema acci&oacute;n tutelar del Estado en las actividades productivas, como anticipaci&oacute;n y complemento del impulso de las masas trabajadoras hacia su bienestar. Esta funci&oacute;n del Estado ha rebasado los l&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n dom&eacute;stica para convertirse en programas internacionales que proclaman el indispensable reconocimiento de un c&oacute;digo de derechos fundamentales de los trabajadores inspirados en la justicia social, como necesario para lograr la paz y el progreso de las naciones.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La modesta solicitud laboral de trabajadores zamoranos del comercio de hacer respetar el descanso dominical y las horas de trabajo, garantizados por la Constituci&oacute;n de 1917, nos proporciona evidencias para identificar las complejidades que demand&oacute; la organizaci&oacute;n social del trabajo en M&eacute;xico en un contexto revolucionario. Pero tambi&eacute;n nos lleva a plantearnos la paradoja de c&oacute;mo en otras realidades del continente, como en Argentina y Chile,<sup><a href="#nota">10</a></sup> se avanzaba en una codificaci&oacute;n laboral equivalente a lo realizado en M&eacute;xico, pero sin los fuegos cruzados que hab&iacute;an costado un millar de vidas y enormes fracturas sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barr&oacute;n, Luis, <i>Carranza. El &uacute;ltimo reformista porfiriano,</i> M&eacute;xico, Tusquets Editores, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499456&pid=S0185-3929201000040000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Breceda, Alfredo, <i>M&eacute;xico Revolucionario,</i> Tomo I, Madrid, Tipograf&iacute;a Art&iacute;stica, 1920.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499458&pid=S0185-3929201000040000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Pe&ntilde;a, Sergio, <i>La formaci&oacute;n del capitalismo en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499460&pid=S0185-3929201000040000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a T&eacute;llez, Ignacio, "La iniciativa de Ley del Seguro Social Obligatorio", en <i>El seguro social en M&eacute;xico,</i> IMSS, M&eacute;xico, 1943.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499462&pid=S0185-3929201000040000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La previsi&oacute;n social y las clases trabajadoras", en <i>Revista Trabajo</i> <i>y Previsi&oacute;n Social,</i> n&uacute;m. 42, M&eacute;xico, Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social, 1941.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499464&pid=S0185-3929201000040000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Navarro, Mois&eacute;s, "La propiedad y el trabajo en el porfiriato", en Daniel Cos&iacute;o Villegas, <i>Historia Moderna de M&eacute;xico, El Porfiriato, La vida social,</i> M&eacute;xico, Editorial Hermes, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499466&pid=S0185-3929201000040000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Las huelgas textiles en el porfiriato,</i> M&eacute;xico, Ed. Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Jr., 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499468&pid=S0185-3929201000040000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Ram&iacute;rez, Manuel, <i>Fuentes para la historia de la Revoluci&oacute;n Mexicana, Tomo I, Planes Pol&iacute;ticos,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1954.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499470&pid=S0185-3929201000040000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobsbawm, Eric, <i>Historia del siglo</i> <i>XX,</i> Barcelona, Cr&iacute;tica, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499472&pid=S0185-3929201000040000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oficina Internacional del Trabajo, <i>Legislaci&oacute;n social de Am&eacute;rica Latina.</i> Tomo I y II, Ginebra, OIT, 1928.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499474&pid=S0185-3929201000040000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poblete, Mois&eacute;s, <i>El movimiento obrero latinoamericano,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1946.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499476&pid=S0185-3929201000040000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porter, Susie, <i>Mujeres y trabajo en la Ciudad de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499478&pid=S0185-3929201000040000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez Vargas, Gustavo, "Or&iacute;genes y evoluci&oacute;n de la seguridad social en M&eacute;xico", en <i>Cuadernos de Sociolog&iacute;a,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499480&pid=S0185-3929201000040000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tarrow, Sidney, <i>El poder en movimiento,</i> Madrid, Alianza Editorial, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499482&pid=S0185-3929201000040000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tena, Felipe, <i>Leyes fundamentales de M&eacute;xico (1808&#45;1857),</i> M&eacute;xico, Ed. Porr&uacute;a, 1958.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499484&pid=S0185-3929201000040000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&aacute;&ntilde;ez Andrade, Juan Carlos, <i>La intervenci&oacute;n social en Chile, 1907&#45;1932,</i> Santiago, RiL editores y PEDCH, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499486&pid=S0185-3929201000040000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zertuche, Fernando (Coordinador), <i>Historia del Instituto Mexicano del Seguro Social,</i> M&eacute;xico, IMSS, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499488&pid=S0185-3929201000040000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zimmermann, Eduardo, <i>Los liberales reformistas. La cuesti&oacute;n social en la Argentina, 1890&#45;1916,</i> Buenos Aires, Editorial Sudamericana, Universidad de San Andr&eacute;s, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6499490&pid=S0185-3929201000040000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Documento</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OCURSO PRESENTADO POR VARIOS EMPLEADOS DE CAJONES DE ROPA DE ESTA CIUDAD, PIDIENDO EL DESCANSO DE LOS D&Iacute;AS FESTIVOS, AS&Iacute; COMO LA REGLAMENTACI&Oacute;N DE LAS HORAS DEL TRABAJO, ZAMORA, 14 DE ENERO DE 1919.<sup><a href="#nota">11</a></sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciudadano Presidente Municipal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los suscritos, empleados del Comercio de esta Ciudad, ante Usted con todo respeto exponemos: QUE seg&uacute;n lo dispuesto por las fracciones I. y IV. del art&iacute;culo 123 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos, la jornada m&aacute;xima de trabajo tendr&aacute; una duraci&oacute;n de ocho horas y por cada seis d&iacute;as de trabajo deber&aacute; disfrutarse un d&iacute;a de descanso, cuando menos, debiendo sujetarse &aacute; las horas fijadas todo contrato de trabajo, entre los que la expresada disposici&oacute;n constitucional enumera &aacute; los empleados, en cuya categor&iacute;a nos contamos los suscritos. Hasta ahora la duraci&oacute;n de la jornada m&aacute;xima ha sido superior &aacute; ocho horas diarias y no hemos disfrutado del descanso &aacute; que nos d&aacute; derecho el precepto invocado, por lo que, siendo esa Presidencia Municipal la encargada de velar por el exacto cumplimiento de las disposici&oacute;nes constituci&oacute;nales, venimos &aacute; solicitar respetuosamente que se f&iacute;jen por la misma las horas de trabajo en todos los establecimientos mercantiles, sin que exedan de las fijadas y que se nos se&ntilde;ale por cada seis d&iacute;as de trabajo uno de descanso, como lo previene el presepto indicado. Ese descanso deber&aacute; ser las tardes de los Domingos y dlas festivos, eligiendo estas tardes, por que teniendo por objeto el descanso dar expanci&oacute;n &aacute;l esp&iacute;ritu y recr&eacute;o &aacute; los sentidos abrum&aacute;dos por el trabajo consecutivo de seis d&iacute;as, tales d&iacute;as son los &uacute;nicos, en que en las poblaciones de la categor&iacute;a de la nuestra, se encuentran medios de honesta distracci&oacute;n, de que se carece en el resto de la semana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, esa Presidencia Municipal atentamente suplicamos se sirva hacer del conocimiento de todos los patrones y due&ntilde;os de establecimientos mercantiles nuestra petici&oacute;n, y para conciliar sus intereses con los nuestros, y no provocar un conflicto de derechos, se&ntilde;alar tanto las horas que debe durar la jornada m&aacute;xima de trabajo, como el d&iacute;a que debemos disfrutar de descanso por cada seis de trabajo, rogando que ese d&iacute;a design&aacute;do sea las tardes completas de los Domingos y d&iacute;as festivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta solicitud del cierre de los establecimientos mercantiles solo comprende &aacute; los de ropa, mercer&iacute;a y ferreter&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibimos oficios y notificaci&oacute;nes en el caj&oacute;n de ropa denominado "El Paje" sito en el Portal Allende de esta Ciudad de Zamora, &aacute; 14 de Enero de mil novecientos diecinueve 1919.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Firman: Gonzalo Galv&aacute;n, M. M&eacute;ndez, Salvador Cuadra, Miguel Villanueva, Carlos Quiroz, Jes&uacute;s Ch&aacute;vez, Luis Vaca, Joaqu&iacute;n del Rio, Antonio Vaca, Alfonso Vaca, Roberto Vaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESPUESTA PRESISDENTE MUNICIPAL.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciudadanos. Gonzalo Galv&aacute;n, Joaqu&iacute;n del R&iacute;o y dem&aacute;s signatarios. Presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Impuesta esta Presidencia Municipal del contenido del atento ocurso de Uds. fechado ayer, en que solicitan que con motivo de estar encomendado a las autoridades Municipales, hace cumplir las leyes, se ponga en conocimiento de sus patronos la determinaci&oacute;n que contiene el art&iacute;culo 123 de la Constituci&oacute;n General de la Rep&uacute;blica, en sus incisos I y IV. es decir, que Ud. Solo deban trabajar ocho horas diarias y que por cada seis d&iacute;as de trabajo, se les proporcione uno de asueto.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En debida contestaci&oacute;n les manifiesto.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que est&aacute; en el deber de las autoridades municipales velar por el cumplimiento de las leyes, tambien lo es que el art&iacute;culo 123 constitucional que Uds. invocan, impone a la Legislaturas de los Estados la obligaci&oacute;n de expedir leyes reglamentarias sobre el trabajo, lo que no est&aacute; en las atribuciones Municipales. El Congreso de Michoac&aacute;n aun no la he verificado, sin embargo de haber recibido del Ejecutivo del Estado con fecha 7 de Mayo de 1918, un proyecto sobre la expedici&oacute;n de dicha ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, y en caso de que surgiera alg&uacute;n conflicto de intereses entre Uds. y sus patronos, no son las autoridades municipales las competentes para conocer de estos asuntos, porque la fracci&oacute;n XX del art&iacute;culo constitucional citado, conf&iacute;a la resoluci&oacute;n de los negocios de esta &iacute;ndole, a las Juntas de Conciliaci&oacute;n y Arbitraje, cuyas funciones no puede invadir la autoridad municipal, sin violar la suprema ley de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se comunica a Uds. para su conocimiento y resultado de su solicitud, protestandoles mis atenciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Constituci&oacute;n y Reformas. Zamora, Enero 15 de 1919.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Presidente Municipal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESPUESTA DE COMERCIANTES DE ROPA DE ZAMORA. </b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CIUDADANO Presidente Municipal. PRESENTE</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los que suscribimos, comerciantes de ropa en esta Ciudad, ante Usted con el devido respeto esponemos; que siendo el Domingo el unico dia de mayor venta para nosotros por ser de constumbre antigua en que en el referido dia vienen de todos los pueblos y Haciendas cercanas &aacute; verificar sus compras, nos sentimos perjudicados por este echo en serrar nustros establecimientos el citado dia &aacute; las tres de la tarde , hora en que aun podemos verificar la tersera parte de nustras ventas, pues no podemos nosotros ponernos &aacute; la altura de las grande Poblaciones &oacute; compararnos con ellas que son las unicas en no abrir sus establesimientos en dia Domingo por ser nustros intereses demasiado pque&ntilde;os, por otra parte, en dicha poblasiones no solo no se acostumbra, sinno que se proh&iacute;be vender &aacute; los ambulantes en la plaza principal, como creemos que aqui no se podra yevar &aacute; efecto prohivir &aacute; estos que dejen de vender en el citio que mas les acomode, nostros queremos se nos deje tambi&eacute;n en libertad para vender ese dia asta que cremos innesesario tener avierto nuestros establesimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedimos pues por tal rason trasferir el sierre de los Domingos, por el dia jeves &aacute; la una de la tarde para no abrir asta el dia siguiente &aacute; las horas de constumbre, con el fin de dar un descanso semanalmente &aacute; nustros empleados, pues estos en virtud de no hab&eacute;rseles consedido el sierre del Domingo &aacute; la una de la tarde como lo habien solisitado, est&aacute;n conformes en que se trasfiera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo opositores al sierre de los jueves los Se&ntilde;ores Luis Cornejo, Galdino Mares y Rodolfo Paniagua, quedan estos Se&ntilde;ores escluidos de este compromiso por ser enteramente agenos &aacute; nustro ramo, pudiendo ellos por tal rason, formar &oacute; plantear sus ideas por separado para que no estorben &aacute; las nustras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creemos por lo que le esponemos, nos conseda nustra peticion y se serbira tomar nota de los puntos siguientes.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1&deg;&#45; Que los que firmamos el presente, somos la mayoria.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2&deg;&#45; Que los empleados conformes, son tambi&eacute;n la mayoria.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3&deg;&#45; Que siendo inposible salir el Domingo &aacute; las tres en punto por no estar desde luego espiditos, venimos &aacute; salir una hora despu&eacute;s, no asi serrando los Jueves, como &aacute; esa hora que es la una de la tarde todos nos vamos &aacute; comer, no hay quien buelva asta el siguiente dia.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todas estas rasones, pedimos, Presidente, nos conseda nuestra peticion por ser enteramente Justa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zamota Febrero 28 de 1919.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Firman: Antonio Herrera S., Gonz&aacute;lez S., Moreno, E. Caballero, Jes&uacute;s Barrag&aacute;n, Heriberto Herrera, Rafael Ben&iacute;tez, M. Villanueva, Ram&oacute;n Ch&aacute;vez.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "Los trabajadores", <i>La defensa obrera,</i> Valpara&iacute;so, Chile, 16 de mayo de 1914. Citado en Juan Carlos Y&aacute;&ntilde;ez Andrade, <i>La intervenci&oacute;n social en Chile, 1907&#45;1932,</i> Santiago, RIL editores y PEDCH, 2008, 226.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Alfredo Breceda, <i>M&eacute;xico Revolucionario,</i> Tomo I, Madrid, Tipograf&iacute;a Art&iacute;stica, 1920, 38&#45;39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Sergio de la Pe&ntilde;a, <i>La formaci&oacute;n del capitalismo en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1975, 227.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro, <i>Las huelgas textiles en el porfiriato,</i> M&eacute;xico, Ed. Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Jr., 1970, 15&#45;16.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Sidney Tarrow, <i>El poder en movimiento,</i> Madrid, Alianza Editorial, 1997, 26.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Manuel Gonz&aacute;lez Ram&iacute;rez, <i>Fuentes para la historia de la Revoluci&oacute;n Mexicana, Tomo I, Planes Pol&iacute;ticos,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1954, 33.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Mois&eacute;s Poblete, <i>El movimiento obrero latinoamericano,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1946, 214&#45;239; Susie Porter, <i>Mujeres y trabajo en la Ciudad de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n, 2008, 313.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Luis Barr&oacute;n, <i>Carranza. El &uacute;ltimo reformista porfiriano,</i> M&eacute;xico, Tusquets Editores, 2009, 237.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Ignacio Garc&iacute;a T&eacute;llez, "La previsi&oacute;n social y las clases trabajadoras", en <i>Revista Trabajo y Previsi&oacute;n Social,</i> n&uacute;m. 42, Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social, M&eacute;xico, 1941, 6.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Eduardo Zimmermann, <i>Los liberales reformistas. La cuesti&oacute;n social en la Argentina, 1890&#45;1916,</i> Buenos Aires, Editorial Sudamericana, Universidad de San Andr&eacute;s, 1995; Juan Carlos Y&aacute;&ntilde;ez Andrade, <i>La intervenci&oacute;n social, op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Archivo Municipal de Zamora, Fomento, Expediente 5, 3 fojas, 1919.</font></p>      ]]></body><back>
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