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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Notarios y agricultores: Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780-1920. Propiedad, crédito, irrigación y conflictos sociales en el agro mexicano]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or, <i>Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780&#45;1920. Propiedad, cr&eacute;dito, irrigaci&oacute;n y conflictos sociales en el agro mexicano</i> </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Riojas </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico Iztapalapa&#45;Siglo XXI, 2008, 328 p.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Guadalajara.</i> Correo e:<a href="mailto:23082409@cucea.udg.mx">23082409@cucea.udg.mx</a>. <a href="mailto:riojas.carlos@gmail.com">riojas.carlos@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alejandro Tortolero Villase&ntilde;or, profesor de la UAM&#45;Iztapalapa, se ha caracterizado como uno de los historiadores m&aacute;s consistentes en M&eacute;xico gracias a la cantidad de trabajos hist&oacute;ricos que ha realizado durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, los cuales pueden consultarte en conocidas editoriales y revistas cient&iacute;ficas. Adem&aacute;s cuenta con una trayectoria acad&eacute;mica exitosa tanto nacional como internacional. Sus an&aacute;lisis hist&oacute;ricos, con profundidades y ritmos diversos, se han enfocado b&aacute;sicamente en la regi&oacute;n central de M&eacute;xico a partir del siglo XVIII hasta el XX. A pesar de la perspectiva regional caracter&iacute;stica en sus textos, es factible encontrar en sus estudios una serie de dificultades vinculadas con el mundo rural mexicano desde una aproximaci&oacute;n econ&oacute;mica, social, institucional o ambiental, lo que desborda el espacio de an&aacute;lisis originalmente trazado sin perder la conexi&oacute;n con la problem&aacute;tica local, pero no menos compleja y trascendente para la reflexi&oacute;n hist&oacute;rica, tal y como lo han se&ntilde;alado los principales exponentes del enfoque de los bienes comunes, me refiero a Elinor Ostrom reciente premio N&oacute;bel de econom&iacute;a (2009).Notarios <i>y agricultores</i> representa una pieza fundamental en la obra de Tortolero. Para darnos una idea sobre sus dimensiones intelectuales es importante indagar otros textos, para ello invito al lector a consultar tres trabajos previos que acompa&ntilde;an a este cuerpo de an&aacute;lisis hist&oacute;rico, sin demeritar las dem&aacute;s producciones. En primer lugar sugiero el estudio colectivo de 1993, conocido como <i>Entre lagos y volcanes</i> (El Colegio Mexiquense), donde se propone un debate interdisciplinario sobre las peculiaridades regionales de Chalco&#45;Amecameca y su vinculaci&oacute;n con una din&aacute;mica espacial que ha definido su destino como regi&oacute;n funcional, es decir, como aquel territorio que ha mantenido su din&aacute;mica independiente del dise&ntilde;o administrativo&#45;institucional. En segundo lugar se agrega <i>De la coa a la m&aacute;quina de vapor</i> editado en 1995 (Siglo XXI), cuyo an&aacute;lisis se concentra en las caracter&iacute;sticas empresariales de las haciendas y su papel en la vida socioecon&oacute;mica del agro mexicano, reflexi&oacute;n que abri&oacute; la puerta para discutir las tesis de Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, vinculadas con los grandes problemas nacionales entre los siglos XIX y XX. Finalmente, tenemos <i>El agua y sus historia</i> aparecido en 2000 (Siglo XXI), libro que nos relata la importancia del vital l&iacute;quido no s&oacute;lo desde la perspectiva hist&oacute;rica, sino tambi&eacute;n, como parte de los desaf&iacute;os que ahora enfrentamos como naci&oacute;n; con ello se impulsan determinantemente los estudios de historia ambiental donde se demuestra que los recursos naturales responden a una temporalidad distinta comparada con la vida de los humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero &iquest;qu&eacute; nos presenta ahora Tortolero? Como bien lo menciona el autor en la introducci&oacute;n, con este libro se consolida un proceso de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica que comprende varios a&ntilde;os de indagaci&oacute;n documental y reflexi&oacute;n acad&eacute;mica. En gran medida <i>Notarios y agricultores</i> refleja partes del trabajo anteriormente elaborado, asimismo, subraya con mayor vigor metodol&oacute;gico y argumentativo temas que se han tratado una y otra vez en la obra del autor, pero adem&aacute;s incluye elementos nuevos que refuerzan ideas como la funci&oacute;n de la regi&oacute;n en el an&aacute;lisis hist&oacute;rico y sus m&uacute;ltiples vinculaciones con din&aacute;micas nacionales u otras articulaciones regionales que se gestan lentamente en el interior del pa&iacute;s; cuestiona la visi&oacute;n que hemos heredado sobre el papel de la hacienda en la historia nacional, la cual no ha estado exenta de su dosis pol&iacute;tico&#45;ideol&oacute;gica como tradicionalmente ocurre con los mitos derivados de una nueva configuraci&oacute;n de relaciones sociales; enfatiza la apropiaci&oacute;n de recursos naturales como una forma de acumulaci&oacute;n no primitiva de capital, sino m&aacute;s bien, sofisticada y compleja como lo demuestra la perspectiva que nos ofrece. Incluso, en estos elementos nuevos existen destellos que simpatizan con el enfoque de econom&iacute;a neoinstitucional mediante los derechos de propiedad y otros conceptos an&aacute;logos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aporte general de <i>Notarios y agricultores</i> consiste en articular los diversos escenarios ambientales, institucionales y regionales con la finalidad de enfatizar que el atraso, como lo llama el autor, del campo mexicano se gesta entre los siglos XVIII y XIX para consolidarse como un fen&oacute;meno permanente en la historia nacional con una huella indeleble en nuestro imaginario colectivo. Quiz&aacute; la contribuci&oacute;n m&aacute;s significativa consiste en rechazar que el supuesto atraso se deba a un proceso monocausal, como se ha interpretado tradicionalmente en la historiograf&iacute;a mexicana del siglo XX, donde se vincula la historia negra de la hacienda con respecto a la apropiaci&oacute;n territorial, al sometimiento de la fuerza de trabajo y al acaparamiento de medios productivos subutilizados como los principales causantes de dicho atraso y detonadores de la violencia agraria manifestada en la Revoluci&oacute;n Mexicana a principios del siglo XX. En contraparte, Tortolero nos sugiere un proceso multicausal, donde lo negro de la hacienda adquiere un tono gris&aacute;ceo y el rancho de ser la figura color de rosa se torna violeta. Lo anterior se inscribe dentro de un proceso evolutivo con la inherente diversidad que caracteriza a este tipo de fen&oacute;menos, en cuyo centro giran la funci&oacute;n regional de Chalco&#45;Amecameca, el dise&ntilde;o de las estructuras organizacionales del campo mexicano y la disputa tenaz por los recursos naturales en una geograf&iacute;a espec&iacute;fica con tiempos variables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que el argumento general se construye cuidadosamente desde el n&uacute;cleo de la regi&oacute;n de Chalco&#45;Amecameca y se traslada de forma paulatina hacia su <i>hinterland,</i> no menos cierto es que viene acompa&ntilde;ado de reflexiones y explicaciones de situaciones parecidas que se gestan en otras partes de M&eacute;xico. El Baj&iacute;o, el occidente, el norte o el sur salen a colaci&oacute;n constantemente con la finalidad de reforzar este enfoque multivariable sustentado en la peculiar diversidad de M&eacute;xico, pero con un resultado convergente: el supuesto atraso del campo mexicano. Los argumentos particulares radican en el dise&ntilde;o institucional para llevar a cabo la apropiaci&oacute;n de recursos, donde intervienen instituciones formales a trav&eacute;s de las principales leyes que dar&aacute;n la pauta para definir los derechos de propiedad de los recursos h&iacute;dricos como el mismo art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n de 1917 (p. 24), o la reglamentaci&oacute;n de 1861 que establece la primera ley en M&eacute;xico sobre el uso de los recursos forestales (p. 229). Tambi&eacute;n, aparecen las instituciones informales como la pr&aacute;ctica ind&iacute;gena de acudir a la recolecci&oacute;n de le&ntilde;a al monte o madera seg&uacute;n los hacendados, as&iacute; como, la creencia de I&ntilde;igo Noriega que las aguas del lago de Chalco le pertenecen y puede decir sobre su destino simplemente porque se encuentran en los confines de su propiedad, independientemente del proceso de adquisici&oacute;n de la misma. La articulaci&oacute;n de estas instituciones formales e informales generan constantes puntos de conflictos que desembocan en enfrentamientos violentos entre los diversos actores que participan en juegos repetitivos no cooperativos, cuyo punto de encuentro son las autoridades legalmente constituidas, aun cuando &eacute;stas sufran de un d&eacute;ficit de legitimidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro presenta una estructura de siete partes capitales m&aacute;s una introducci&oacute;n. En esta &uacute;ltima secci&oacute;n se exponen los principales puntos a debatir, se recapitulan algunos de los hallazgos m&aacute;s sobresalientes de los estudios de Tortolero, con la finalidad de sopesarlos con respecto a otros argumentos de personajes hist&oacute;ricos como Molina Enr&iacute;quez o Luis Cabrera, asimismo, con historiadores como Fran&ccedil;ois Chevalier, John Tutino o Charles Gibson. Posteriormente, se insiste en la estructura organizacional de la hacienda, la cual puede ser vista bajo la perspectiva de la econom&iacute;a de la empresa; en el cap&iacute;tulo tres se aborda la formaci&oacute;n capitalista del agro mexicano durante los siglos XIX&#45;XX, donde el mercado, el trabajo y el cr&eacute;dito se analizan con profundidad. A partir del cuarto apartado se inicia una ruta que nos lleva a recorrer los conflictos derivados del manejo y uso de los recursos, donde sobresale la impresionante pr&aacute;ctica de desecaci&oacute;n del lago de Chalco por parte de poderosos empresarios de la regi&oacute;n con la complicidad de autoridades locales y nacionales quienes construyeron un peculiar imaginario de progreso econ&oacute;mico y social, como una impronta del pensamiento porfirista. La secci&oacute;n n&uacute;mero cinco nos lleva en la misma t&oacute;nica hacia el estado de Morelos donde las grandes propiedades agr&iacute;colas presionaron a los otros actores sociales para cumplir sus metas productivas, independientemente de los impactos ambientales; el trinomio tierra&#45;agua&#45;bosque se encuentra de nuevo en el ojo del conflicto. En el bloque seis, con un t&iacute;tulo rulfiano, pero con personajes totalmente ver&iacute;dicos y vivos al momento de la narraci&oacute;n, se indaga en las estructuras legales de las instituciones de los siglos XVIII al XX con la finalidad de se&ntilde;alar su contribuci&oacute;n en los problemas derivados de la apropiaci&oacute;n de los recursos productivos en el distrito de Chalco. Finalmente la obra concluye con una reflexi&oacute;n sobre el proceso de modernidad, el cual coadyuva para impulsar los principales cambios de la sociedad y simult&aacute;neamente contribuye para la ca&iacute;da del r&eacute;gimen, asimismo, esa mentalidad liberal derivada del proceso modernizador del siglo xix y las diversas representaciones que adquiere a lo largo del periodo de estudio favorecer&aacute;n al proceso de cambio institucional cuya m&aacute;xima expresi&oacute;n en cuanto a conflicto se refiere se alcanza despu&eacute;s de 1910.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la riqueza intelectual, documental e hist&oacute;rica con la que cuenta <i>Notarios y agricultores,</i> creo que es posible reinterpretar lo expuesto con la finalidad de ampliar la perspectiva, sin perder de vista los elementos que se encuentran en el libro. Una opci&oacute;n la encontramos en el enfoque neoinstitucional. El an&aacute;lisis de las instituciones a finales del siglo XX revisti&oacute; una importancia sin precedentes en el &aacute;rea de las ciencias sociales, lo anterior se debe a las experiencias de transformaci&oacute;n vividas en el nivel global. Incluso, esta trascendencia del enfoque neoinstitucional abarca el primer decenio del siglo XXI, por lo menos, as&iacute; lo dejan ver los recientes premios N&oacute;bel de Econom&iacute;a 2009: Oliver E. Williamson y Elinor Ostrom, donde entran en juego la empresa y los bienes comunes, temas que no son ajenos a la obra de Tortolero. No obstante, las aportaciones al conocimiento cient&iacute;fico por parte de la nueva escuela institucional, el concepto de instituci&oacute;n ha diferido en cuanto a su interpretaci&oacute;n en las diversas &aacute;reas que estudian las transformaciones a trav&eacute;s del tiempo. Si por instituci&oacute;n entendemos las diversas formas que dise&ntilde;an los humanos para ponerse de acuerdo sobre el tipo de interacciones que desean llevar a cabo, entonces, encontramos que dichas instituciones est&aacute;n presentes a lo largo de <i>Notarios y agricultores,</i> tanto en su expresi&oacute;n formal: leyes, decretos, reglamentos, normas o contratos que definen los derechos de propiedad; as&iacute; como informal: las costumbres de los ind&iacute;genas con respecto al uso de los recursos naturales, las formas de contrataci&oacute;n con base en acuerdos verbales, la permanencia en los tipos de pago a la fuerza de trabajo no obstante su prohibici&oacute;n desde 1871. El autor resalta la existencia de dichas instituciones, las identifica en el medio y las analiza, a pesar de la ausencia de un marco te&oacute;rico expl&iacute;cito. El an&aacute;lisis de Tortolero dibuja con cierto lujo de detalle las matrices institucionales que han sido clave para entender el &eacute;xito o fracaso econ&oacute;micos del sector agrario en M&eacute;xico a trav&eacute;s del tiempo. Por lo tanto, vemos c&oacute;mo las instituciones juegan un papel clave en el sistema regional analizado, cu&aacute;les funciones cumplen en dicha matriz institucional, c&oacute;mo esto sirve de incentivo para los diversos intereses individuales o colectivos, cu&aacute;les son los mecanismos de adaptaci&oacute;n que se desenvuelven a trav&eacute;s del tiempo, y qu&eacute; sentido tiene la conservaci&oacute;n de diversas formas de organizaci&oacute;n institucional. As&iacute; se puede seguir avanzando en el an&aacute;lisis te&oacute;rico con respecto a las instituciones, es decir, proponer una clasificaci&oacute;n con base en sus caracter&iacute;sticas, destacar sus rasgos m&aacute;s sobresalientes o subrayar los procesos de retroalimentaci&oacute;n entre instituciones formales e informales, tal y como lo encontramos en diversos pasajes del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir abordo un concepto que se encuentra en el mismo t&iacute;tulo del libro y que se discute a lo largo de sus p&aacute;ginas: el atraso. Pero me cuestiono lo siguiente: &iquest;qu&eacute; significa atraso en el contexto descrito? Si partimos de la propuesta de Ugo Pipitone (La <i>salida del atraso,</i> FCE), el atraso puede ser una forma transitoria que adquiere una sociedad con respecto a otras formas de organizaci&oacute;n social. Entonces, &iquest;en funci&oacute;n de qu&eacute; el campo mexicano se encuentra atrasado? Asimismo, bajo esta connotaci&oacute;n el atraso implica, como toda forma transitoria, un estado que se puede abandonar para "alcanzar" otras estructuras organizacionales m&aacute;s avanzadas de acuerdo a la dimensi&oacute;n de la brecha que separa las unas con las otras; por lo tanto, se supone que el campo mexicano contar&iacute;a con las capacidades institucionales para lograr reducir la brecha, dado que el atraso no implica necesariamente una deficiencia estructural bajo esta perspectiva, potencialmente existe la capacidad de "alcanzar". De no ser as&iacute;, &iquest;acaso la historia que nos cuenta Tortolero en su libro no es una brillante argumentaci&oacute;n sobre los or&iacute;genes del subdesarrollo en el campo mexicano con base en una matriz institucional que ha permitido la existencia de formas organizativas ineficientes a trav&eacute;s del tiempo independientemente de las estructuras que &eacute;stas han adquirido desde el siglo xviii hasta el siglo xxi? &iquest;Por qu&eacute; hablar de atraso y no de subdesarrollo?</font></p>      ]]></body>
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