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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estado y frontera en el Paraguay: Concepción durante el gobierno del Dr. Francia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Rosario  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nidia R. Areces, <i>Estado y frontera en el Paraguay.  Concepci&oacute;n durante el gobierno del Dr. Francia</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Horacio Miguel Hern&aacute;n Zapata </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Asunci&oacute;n, Colecci&oacute;n Biblioteca de Estudios Paraguayos num.  68, Centro de Estudios Antropol&oacute;gicos de la Universidad Cat&oacute;lica ''Nuestra  Se&ntilde;ora de Asunci&oacute;n'', 2007, 496 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de Rosario&#45;Argentina.</i> Correo e: <a href="mailto:horazapatajotinsky@hotmail.com">horazapatajotinsky@hotmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rese&ntilde;ar un libro nunca es una tarea sencilla. Si consideramos complejo el desaf&iacute;o de enfrentarnos a una obra que fue escrita por una autora de nuestro medio universitario, qu&eacute; decir de los retos intelectuales frente al producto de una persona a quien se acostumbra frecuentar no solamente en t&eacute;rminos acad&eacute;micos sino a trav&eacute;s de los cordiales costados de la relaci&oacute;n maestra&#45;disc&iacute;pulo. En primer lugar, no caer en el terreno de un halago meramente formal que nos impidiera expresar nuestras propias opiniones en relaci&oacute;n con los aportes de Areces y, adem&aacute;s, evitar el exceso descriptivo sin dejar de destacar la importancia que el contenido de la obra puede ofrecer al lector. Por otro lado, &iquest;c&oacute;mo soslayar el enfocarse en aquellos temas que resultan m&aacute;s afines a nuestro inter&eacute;s en desmedro de otros que no son tan atractivos para nosotros? Finalmente, &iquest;c&oacute;mo evitar ser aburrido o reiterativo, sobre todo suponiendo que el que tiene el libro entre sus manos &#151;o la posibilidad de acceder a &eacute;l&#151; lo leer&aacute; completamente? S&iacute;, escribir la rese&ntilde;a de un libro no es una tarea sencilla, pero siempre resulta apasionante. Uno siente que realizar una lectura atenta, detenida y profunda de la obra a los fines de darla a conocer constituye un indudable privilegio que s&oacute;lo puede presentarse en contadas ocasiones pero, a la vez, nos enfrenta a una gran responsabilidad frente a <i>lo escrito.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de esas responsabilidades es, entonces, poder dar cuenta de la cantidad y densidad de los problemas abordados en las casi cuatrocientas p&aacute;ginas que abarca el volumen de <i>Estado y frontera en el Paraguay,</i> que, sin lugar a dudas, ya constituye un referente obligado del mundo acad&eacute;mico local como americano. A riesgo de que esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n pueda resultar una f&oacute;rmula muchas veces repetida, no queremos dejar de usarla por varios motivos. En primer lugar, porque el trabajo introduce una problem&aacute;tica de an&aacute;lisis altamente explorada, pero lo hace a partir de una clave hermen&eacute;utica novedosa: la construcci&oacute;n social de un Estado&#45;Naci&oacute;n en Latinoam&eacute;rica desde el enfoque de la historia regional. A lo largo del libro, se busca explicar la configuraci&oacute;n social del poder pol&iacute;tico a trav&eacute;s de una particular articulaci&oacute;n que opera entre las dimensiones del componente estatal y las estrategias que elaboran &#151;y en las que se sit&uacute;an&#151; los actores locales, tratando de formular interpretaciones que incluyan conceptos elaborados y definidos en un continuo ir y venir de la informaci&oacute;n emp&iacute;rica a la construcci&oacute;n te&oacute;rica. El enfoque de la historia regional que la autora utiliza &#151;abrevando adem&aacute;s en los estudios de frontera y en los aportes del campo de la antropolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a y la teor&iacute;a pol&iacute;tica&#151;, evidencia una pr&aacute;ctica historiogr&aacute;fica sugerente y alternativa que viene conquistando mayores cuotas de legitimidad en el campo de los estudios hist&oacute;ricos; una propuesta sumamente f&eacute;rtil, capaz de renovar el debate historiogr&aacute;fico por medio de interpretaciones mucho m&aacute;s complejas y rigurosas, especialmente en el &aacute;mbito de la historia social. Esta &uacute;ltima, preocupada por la configuraci&oacute;n de un mercado nacional y de un Estado nacional, mostr&oacute; una clara vuelta de tuerca cuestionando las viejas periodizaciones, tendencias y formulaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, porque la exhaustiva descripci&oacute;n que el volumen proporciona sobre la regi&oacute;n de Concepci&oacute;n &#151;frontera norte paraguaya, desde la Gobernaci&oacute;n Intendencia a la Guerra del Paraguay&#151;, abre numerosas pistas de an&aacute;lisis que involucran procesos que interesan tanto a los especialistas en la historia paraguaya como tambi&eacute;n a aquellos comprometidos con la historia latinoamericana. De este modo, una de las grandes virtudes que elevan a la obra de Areces a la categor&iacute;a de "lectura obligada" para historiadores y estudiantes dedicados al aprendizaje del oficio es, justamente, su capacidad de articular las diferentes dimensiones del proceso hist&oacute;rico a partir de la selecci&oacute;n y el recorte de un objeto muy cuidadosamente definido desde las primeras p&aacute;ginas del texto: la construcci&oacute;n de una realidad regional, dentro de un marco estatal, a partir de las especificidades resultantes de la ocupaci&oacute;n territorial, de las relaciones establecidas entre blancos e indios, de las distintas pol&iacute;ticas que sobre ellas se intentaron concretar durante el reformismo borb&oacute;nico y la dictadura francisca. Objeto indisolublemente unido a una de las hip&oacute;tesis centrales que recorre el libro y que dota a Concepci&oacute;n de un potencial explicativo respecto al problema m&aacute;s general de la constituci&oacute;n del poder pol&iacute;tico: la misma era una frontera que se mantuvo abierta, en permanente redefinici&oacute;n. A partir de esta l&iacute;nea, la autora delinea un espacio social cuya caracter&iacute;stica central era contar con cierto grado de autonom&iacute;a, es decir, denotaba una cierta fortaleza y, al mismo tiempo, una relativa subordinaci&oacute;n. La consideraci&oacute;n de un largo arco temporal (que recorre la colonia, la revoluci&oacute;n y el gobierno independiente) y de un flexible marco espacial donde se daban esas transformaciones &#151;prestando especial atenci&oacute;n tanto las demarcaciones jurisdiccionales y los l&iacute;mites territoriales que los Estados defin&iacute;an como a las t&aacute;cticas y pol&iacute;ticas empleadas para preservar, de manera efectiva, el control sobre el territorio recientemente incorporado&#151;, permiten a la historiadora aseverar la continua intervenci&oacute;n del poder central y la participaci&oacute;n local, y que ni uno ni otro pod&iacute;an obrar aisladamente. En este &uacute;ltimo plano es donde reside la tercera raz&oacute;n que hace del libro rese&ntilde;ado un referente ineludible. Su aporte al debate sobre las formas de construcci&oacute;n del territorio pol&iacute;tico y de las fronteras lo coloca en un espacio privilegiado, donde el renovado inter&eacute;s por el tema no elude el car&aacute;cter pol&eacute;mico que provoca la reedici&oacute;n de antiguas cuestiones lim&iacute;trofes en el sur de Am&eacute;rica y de la constituci&oacute;n de las identidades nacionales. Su inclusi&oacute;n en la Colecci&oacute;n Bicentenario de la Biblioteca de Estudios Paraguayos, huelga decirlo, corrobora nuestra presunci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, la autora desbroza el marco te&oacute;rico, centr&aacute;ndose en los planteos disciplinares que coadyuvan a pensar a las regiones y a las fronteras como construcciones hist&oacute;rico&#45;sociales. Luego efect&uacute;a un estado de la cuesti&oacute;n cr&iacute;tico y actualizado, pasando revista a las principales corrientes historiogr&aacute;ficas que han caracterizado el per&iacute;odo francista. Superando las limitaciones y estereotipos presentes en una historiograf&iacute;a que durante mucho tiempo enfoc&oacute; su mirada en una historia personalizada del Estado&#45;Naci&oacute;n paraguayo, centrado en la figura del Dictador Jos&eacute; Gaspar Rodr&iacute;guez Francia, alabada por unos y denostada por otros, esta obra aborda la construcci&oacute;n estatal a partir de privilegiar la realidad social de una regi&oacute;n de frontera. La elecci&oacute;n de la Comandancia de Concepci&oacute;n obedece a distintos razones. Por un lado, el inter&eacute;s que despert&oacute; en la autora la lectura de la novela <i>Yo, el Supremo,</i> del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos. Y, en segundo lugar, la relativa escasez de estudios existentes sobre la historia regional paraguaya para el per&iacute;odo analizado y, en particular, para regiones no centrales como la seleccionada, tendencia que persiste a&uacute;n hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que el cap&iacute;tulo segundo se ocupa de describir y analizar la figura del Dr. Francia y el proceso que se denomina de <i>construcci&oacute;n dictatorial,</i> el tercero gira en torno a la composici&oacute;n la poblaci&oacute;n y los procesos de organizaci&oacute;n del espacio concepcionero. Areces muestra que la transferencia del &aacute;mbito ecol&oacute;gico del ind&iacute;gena al blanco se hab&iacute;a hecho a trav&eacute;s de una dedicaci&oacute;n econ&oacute;mica ganadera y yerbatera, la que con la recolonizaci&oacute;n hab&iacute;a sido asegurada por puestos y fuertes militares. Sobre estas modalidades de asentamiento y explotaci&oacute;n se hab&iacute;an forjado las normas de convivencia y las costumbres fronterizas. Se trataba de una frontera b&eacute;lica que era, simult&aacute;neamente, una frontera estanciera&#45;chacarera. No s&oacute;lo las tensiones derivadas de ser frontera con los indios y con los portugueses imprim&iacute;an el rasgo m&aacute;s sobresaliente de esa sociedad, sino que adem&aacute;s estaban cruzadas por las fricciones y conflictos derivados del acceso a la propiedad de las tierras, de la explotaci&oacute;n de los yerbales y de los intercambios ilegales. En este punto, la exploraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas que, tanto durante la gobernaci&oacute;n intendencia como durante el francismo, se intentaron llevar a cabo en el Norte paraguayo, posibilita visualizar lugares de particular fricci&oacute;n: los del r&iacute;o Apa, las codiciadas tierras de Naranjaty y, particularmente, las de los yerbales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto cap&iacute;tulo, la interrogaci&oacute;n acerca de las complejas relaciones inter&eacute;tnicas generadas en el espacio concepcionero le permite dilucidar que &eacute;stas expresaban las contradicciones existentes en el seno de la sociedad y que marcaban los frentes de colonizaci&oacute;n y alternaban la explotaci&oacute;n de los yerbales. Estos fen&oacute;menos no lograron avasallar ni anular la identificaci&oacute;n &eacute;tnica de muchos pueblos ind&iacute;genas a pesar de la violencia m&aacute;s descarnada que irrumpi&oacute; entre ellos, violencia consustanciada con el sistema que se fue imponiendo. La relaci&oacute;n de estos pueblos con la tierra fue mediada por la acci&oacute;n, lenta e inexorable, de los nuevos due&ntilde;os, ciudadanos a su vez del Estado nacional en construcci&oacute;n. Prestando atenci&oacute;n a las dimensiones que alcanzaron las relaciones entre cada grupo, Areces detecta modalidades diversas de colaboraci&oacute;n, de homogeneizaci&oacute;n, de confrontaci&oacute;n. Tanto el proyecto de la gobernaci&oacute;n intendencia como el de Francia para la frontera concepcionera estaban programados en torno a modalidades de producci&oacute;n e intervenci&oacute;n estatal que entraban en conflicto con la l&oacute;gica de producci&oacute;n ind&iacute;gena orientada a la reproducci&oacute;n del sistema, basada en los valores comunitarios y de reciprocidad. Fue esta l&oacute;gica la principal causa de conflicto con la ideolog&iacute;a del proyecto francista, de car&aacute;cter productivista y estatizante, al que se le sum&oacute; la desvalorizaci&oacute;n y desprecio que la sociedad criolla ten&iacute;a de las pautas sociales y culturales de esos pueblos, aunque por la convivencia aceptara, y quiz&aacute;s incorporara. Areces tambi&eacute;n explica c&oacute;mo la expansi&oacute;n colonizadora fue poniendo en jaque las capacidades de la organizaci&oacute;n ind&iacute;gena seg&uacute;n las modalidades surgidas de la vecindad provechosa, de las expediciones punitivas, de las acciones de distracci&oacute;n y de defensa: los yerbales, el ganado y las tierras productivas se volvieron el blanco de las relaciones de alteridad, un &aacute;mbito donde los protagonistas debieron finalmente elegir entre el acuerdo, lo que implicaba concertar la paz o la guerra. &Eacute;stos eran los extremos, pero se vio que exist&iacute;a toda una franja intermedia de expedientes que era traspasada continuamente. As&iacute;, se observa a los pueblos de indios acceder al universo de los criollos por distintas v&iacute;as (visitas diplom&aacute;ticas, viajes de trueque y relaciones mercantiles, prestaciones temporales de trabajo libre, instalaci&oacute;n en los poblados, en las estancias y en las reducciones o, coactivamente, al encontrarse en cautiverio), aunque divididos entre la colaboraci&oacute;n y la resistencia frente al blanco, entre la negociaci&oacute;n y el conflicto, ambivalencias no resueltas que aceleraron el proceso de desetnizaci&oacute;n. Otro modo de vinculaci&oacute;n, en este caso violenta, fue la guerra no formal. Con la recolonizaci&oacute;n se hab&iacute;an acelerado las ficciones y las guerras inter&eacute;tnicas que tuvieron salida en la aculturaci&oacute;n, en la reducci&oacute;n en pueblos de indios o en la migraci&oacute;n a otros territorios, pero tambi&eacute;n en las hostilidades como el saqueo de estancias o el ataque a las caravanas yerbateras. La existencia de variadas alternativas indica un mutuo y temporal fracaso de poder aniquilar a su adversario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos cinco y seis versan sobre el proceso de poblamiento y de ocupaci&oacute;n de tierras y las profundas contradicciones que informaban las relaciones sociales en el interior de la sociedad concepcionera. En las relaciones comerciales basadas en la explotaci&oacute;n de la yerba mate y en la ganader&iacute;a, se visualizan la trabaz&oacute;n de intereses econ&oacute;micos que aunaban a&uacute;n m&aacute;s las razones clientelares y pol&iacute;ticas entre los capitanes&#45;estancieros&#45;beneficiadores de Concepci&oacute;n y los comerciantes asunce&ntilde;os y con los funcionarios del gobierno francista. Sin embargo, la concentraci&oacute;n de tierras colabor&oacute; con el reforzamiento del faccionalismo. Por ser &eacute;sta una de las formas pol&iacute;ticas que tuvieron peso importante en el sistema pol&iacute;tico, y que sirvieron de base para articular las relaciones que ordenaban su funcionamiento, fue controlada por la Dictadura que puso as&iacute; un freno a la fragmentaci&oacute;n del poder. Una de las facetas clave de la Dictadura fue mantener la centralidad y la verticalidad en la organizaci&oacute;n institucional a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n directa del dictador en la designaci&oacute;n y remoci&oacute;n directa de autoridades, en la acci&oacute;n desplegada para descabezar a los liderazgos locales, haciendo uso de estrategias pol&iacute;ticas que debilitaron, aunque no eliminaron, la dominaci&oacute;n que ejerc&iacute;an los capitanes estancieros en el mundo rural. El caso de Concepci&oacute;n mostr&oacute; que el poder del Estado para imponer sus criterios fue disputado por los grupos locales hasta que se afirm&oacute; la Dictadura y disciplin&oacute; a la mayor&iacute;a campesina. Junto con esto, result&oacute; efectiva la puesta en marcha de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica encaminada al logro de un mayor bienestar para el conjunto de la poblaci&oacute;n que posibilit&oacute; resguardar el equilibrio social. El an&aacute;lisis comprueba que, no obstante todo el control que la Dictadura aspir&oacute; a implementar en la regi&oacute;n norte&ntilde;a, en los intersticios el sistema normativo, diversos grupos y personas fueron las que emplearon estrategias propias que incidieron significativamente en la pol&iacute;tica. Se trataba de un espacio propicio y permeable para el juego ambivalente, para el comercio clandestino, para las relaciones informales y hasta furtivas, dif&iacute;ciles de controlar por el poder central.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, Areces explica la naturaleza y efectividad del poder de la Dictadura, apreciando su estructura interna, jerarquizaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de competencias. Teniendo en cuenta la influencia de una decisi&oacute;n individual o de un grupo reducido &#151;precis&aacute;ndola en su justo t&eacute;rmino&#151;, precisando al poder en tanto relaci&oacute;n de fuerzas y apuntando al reconocimiento de las diversas t&eacute;cnicas de coacci&oacute;n que instauraba el poder dictatorial, la autora revisa el tr&aacute;nsito de la milicia al ej&eacute;rcito en su rol de defensores de la frontera y expone la relaci&oacute;n entre los privilegios militares y las rivalidades sociopol&iacute;ticas producidas durante la independencia en el marco de una sociedad que se reconoc&iacute;a por sus redes parentales y clientelares, lo que permite ubicar al ej&eacute;rcito profesionalizado al que aspiraba Francia en el esquema organizativo de la Dictadura e interpretar el papel que en ella tuvo. La reconsideraci&oacute;n del caudillismo viene unida al estudio de luchas pol&iacute;ticas entre las facciones y sus l&iacute;deres a partir de la independencia y durante el ascenso de Francia a la Dictadura. Areces despeja las relaciones desiguales existentes entre los capitanes&#45;estancieros y los chacareros, y los conflictos entre ellos y en el interior de cada sector, en el seno de una sociedad donde, sobre las premisas mercantilistas, primaban las obligaciones de dar, recibir y corresponder. Dentro de este esquema, explora la dimensi&oacute;n social del proceso pol&iacute;tico. A trav&eacute;s de la selecci&oacute;n de casos representativos, no s&oacute;lo extrae datos muy valiosos sobre la composici&oacute;n social de la elite pol&iacute;tica del periodo estudiado, sino que adem&aacute;s analiza la ligaz&oacute;n que los miembros de dicha elite tuvieron en la regi&oacute;n. Apuntando en este sentido, observa que la capacidad de acci&oacute;n de los concepcioneros exced&iacute;a el &aacute;mbito local, que muchas carreras individuales se iniciaban en Concepci&oacute;n para ubicarse luego en &aacute;mbitos mayores, lo que muestra la necesidad que entre ellos ten&iacute;an el centro y la localidad. Si bien, la centralidad aspiraba a la exclusividad y a la estabilidad que representaba, para hacerlo requer&iacute;a del apoyo local cuyos grupos cooptados por la Dictadura o leales partidarios del proyecto, no dejaban por ello de buscar beneficios y encumbramientos. Al apoyarse Francia en los comandantes y en un sector de los ciudadanos para hacer prevalecer el inter&eacute;s de la Rep&uacute;blica, defenestr&oacute; al grupo de estancieros&#45;capitanes fundadores y produjo con &eacute;ste un recambio pol&iacute;tico que le asegur&oacute; el control de esta regi&oacute;n y de otras regiones paraguayas, uno de los logros de la organizaci&oacute;n centralizada de la Dictadura. Con esta organizaci&oacute;n, fue aproxim&aacute;ndose a uno de los resultados que aspiraba alcanzar: preservar la autonom&iacute;a frente al conjunto de los Estados, dimensionando internamente la circulaci&oacute;n de su poder social a trav&eacute;s de medidas que condujeron a un modelo de sociedad sin marcadas diferencias de clase.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo antedicho, estamos frente a un impresionante estudio cuya rigurosidad se expresa en muy diferentes planos: en la reconstrucci&oacute;n f&aacute;ctica &#151;donde se destaca tanto la cantidad como la calidad de la informaci&oacute;n proporcionada&#151;, en el uso de un corpus exhaustivo de fuentes y en las metodolog&iacute;as utilizadas. El despliegue de t&eacute;cnicas cualitativas y cuantitativas le permiten a Areces insertar el voluminoso material recogido &#151;heterog&eacute;neo y fragmentario&#151; en un esquema explicativo general y crear, adem&aacute;s, un "contexto de demostraci&oacute;n" para muchas de sus hip&oacute;tesis que, para nada excesivo para el formato de un libro destinado a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio que el de la tesis doctoral, no deja dudas sobre una de las principales motivaciones que mueve a la autora en t&eacute;rminos de su estrategia narrativa. En este libro, la investigadora argentina demuestra una particular maestr&iacute;a en el oficio de historiador, al poner de relieve la importancia que asumen el conocimiento de las bases sociales de la poblaci&oacute;n y de las relaciones de trabajo, el estudio de los contextos pol&iacute;ticos y la comprensi&oacute;n de los sentidos culturales conferidos a la acci&oacute;n de los actores y de su interacci&oacute;n, en la construcci&oacute;n de interpretaciones encuadradas dentro de un relato que da cuenta con sagaces reflexiones interpretativas de un proceso hist&oacute;rico mucho m&aacute;s amplio de lo que su propio objeto permite sospechar. Por ello, el volumen no es un dato menor para la historiograf&iacute;a latinoamericana sobre la conformaci&oacute;n de los Estados Nacionales, que por mucho tiempo se labr&oacute; de manera lineal desde los mayores centros de gravitaci&oacute;n pol&iacute;tica. Investigaciones como &eacute;sta nos devuelven el papel preponderante que aquellos grupos regionales jugaron en la constituci&oacute;n del poder pol&iacute;tico. No obstante, el elemento que m&aacute;s consideraci&oacute;n merece en esta publicaci&oacute;n es la apuesta a futuro que sobrelleva: mostrar que "La lucha por el poder sigue abierta, las cabezas de la Hidra no han sido cortadas y quemadas, pero, y a pesar de ello, pensemos que un pasado tampoco es determinista, que un pasado autoritario no tiene por qu&eacute; hipotecar el futuro". A los ojos de la autora, se trata de comprender que nuestros distintos presentes no son la <i>consecuencia inevitable</i> de nuestra historia. Ninguna fatalidad debe patentarse, pues eso ser&iacute;a cerrar nuestros infinitos caminos. Cada presente es un punto de paso: all&iacute; se ha llegado a causa de las decisiones tomadas, y desde all&iacute; se siguen adoptando otras. Por ello es importante permitir que una sociedad vea que no s&oacute;lo su pasado no est&aacute; escrito de una vez y para siempre, sino tambi&eacute;n hacerle pensar que su presente y su futuro tampoco est&aacute; acabado, que <i>est&aacute; siendo vivido.</i></font></p>     ]]></body>
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