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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comer y dar de comer a los dioses. Terapéuticas en encuentro: conocimiento, proyectos y nutrición en la Sierra Huichola]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Horacia Fajardo Santana, <i>Comer y dar de comer a los dioses. Terap&eacute;uticas en encuentro: conocimiento, proyectos y nutrici&oacute;n en la Sierra Huichola</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Eduardo Z&aacute;rate Hern&aacute;ndez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Lagos de Moreno, Universidad de Guadalajara, El Colegio de San Luis, 2007, 338 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:zarate@colmich.edu.mx">zarate@colmich.edu.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Comer y dar de comer a los dioses</i> es una obra que trata la compleja relaci&oacute;n entre pr&aacute;cticas m&eacute;dicas occidentales y medicina tradicional huichola. Podr&iacute;a ser un simple estudio de antropolog&iacute;a m&eacute;dica, si no fuera m&aacute;s que eso, porque su intenci&oacute;n y su principal logro es explicar la l&oacute;gica cultural que da sentido a las acciones de los huicholes con respecto a las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas occidentales y fundamentalmente con respecto a sus enfermedades. De ah&iacute; que la autora le dedique varios cap&iacute;tulos y bastantes reflexiones al tema de la cosmovisi&oacute;n huichola y a tratar de entender y explicar el significado que tienen los s&iacute;mbolos rituales y las mismas deidades (los <i>kakau'yarixi)</i> a las cuales, como al ma&iacute;z, se les come pero tambi&eacute;n para mantenerlas contentas se les da de comer. Esta preocupaci&oacute;n lleva a Horacia Fajardo a cuestionar tanto las bases metodol&oacute;gicas de la acci&oacute;n m&eacute;dica occidental &#45;entre otras culturas&#45;, como el conocimiento antropol&oacute;gico de la magia y el ritual de curaci&oacute;n, tan proclive a romantizar las culturas ind&iacute;genas y su cosmovisi&oacute;n y a sacar de su contexto hist&oacute;rico pr&aacute;cticas culturales como la sanaci&oacute;n mediante terapias espirituales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora construye su argumento a partir de dos ideas b&aacute;sicas: una que cualquier pr&aacute;ctica m&eacute;dica o simplemente curativa debe ser entendida como una pr&aacute;ctica situada, es decir, producida y reproducida en contextos sociales espec&iacute;ficos. Al respecto nos dice que efectivamente hay en la sierra un problema de salud p&uacute;blica y que la desnutrici&oacute;n &#45;el programa que la llev&oacute; a la sierra&#45; es una de las principales preocupaciones de los distintos agentes y actores que intervienen en la regi&oacute;n (desde las instituciones sociales como el DIF, la Secretar&iacute;a de Salud, el antiguo INI, las organizaciones huicholas, las ONG, distintas iglesias e incluso los medios de comunicaci&oacute;n). Entre los actores y la etnia huichola se establecen m&uacute;ltiples y cambiantes relaciones y juegos de poder en los que cada cual trata de imponer sus objetivos. Al igual que la relaci&oacute;n &#45;a veces conflictiva a veces de cooperaci&oacute;n&#45; de los huicholes con sus vecinos mestizos y ganaderos. Es decir, los huicholes, sus creencias y pr&aacute;cticas estar&iacute;an inmersos en estas profundas y complejas relaciones de poder. Sin embargo, no se trata de relaciones de dominaci&oacute;n un&iacute;vocas sino m&uacute;ltiples, en las cuales los huicholes (y la medicina huichol) en ocasiones ceden, en otras se imponen, resisten o negocian con las instituciones, agentes, pr&aacute;cticas y medicinas occidentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro, los huicholes son caracterizados como un grupo social cuyas mezclas e influencias de otras etnias pueden rastrearse hasta mucho antes de la conquista y que sin embargo muestran de manera orgullosa su identidad y mantienen una mirada ir&oacute;nica ante los for&aacute;neos que los tratan de convertir o modernizar. Con base en lo que ellos consideran su costumbre o "el costumbre" han logrado conservar el control de los procesos de cambio as&iacute; como de los programas institucionales algunas veces subrepticiamente y otras de manera abierta y desafiante. El mismo patr&oacute;n de asentamiento disperso es consecuente con un medio escaso en recursos y con una forma de organizaci&oacute;n social centrada en familias extensas y caser&iacute;os. Como ya lo han se&ntilde;alado varios autores (Weigand 1992; Zinng 1998) en la organizaci&oacute;n socioespacial de los huicholes encontramos una clara representaci&oacute;n de su cosmovisi&oacute;n. Pero, dice la autora, tambi&eacute;n en los diagn&oacute;sticos y t&eacute;cnicas de curaci&oacute;n que se emplean, as&iacute; como en la particular concepci&oacute;n del cuerpo humano y de la enfermedad que tienen los curanderos huicholes. Dado que la enfermedad siempre es definida socialmente, su conocimiento y tratamiento no puede construirse a partir de explicaciones abstractas, ni desde las mesas de planeaci&oacute;n y concertaci&oacute;n estrat&eacute;gica que montan los gobiernos, sino desde la pr&aacute;ctica m&eacute;dica misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra idea central es el reconocimiento de la capacidad y poder de las personas ("agencia"), para transformar, reinterpretar, redefinir, rechazar o simplemente aceptar los programas y pol&iacute;ticas, siempre de acuerdo a sus propios marcos culturales. Reconocer que los huicholes son tambi&eacute;n agentes sociales, sujetos cuyos actos tienen consecuencias previsibles, significa devolverles la capacidad para actuar racionalmente de acuerdo a sus propios universos de significados; este reconocimiento fue lo que condujo a la autora a comprender la l&oacute;gica cultural huichola a trav&eacute;s de la l&oacute;gica de la medicina y las terapias de curaci&oacute;n locales. "La agencia, (ser&iacute;a) la capacidad de los actores para reflexionar acerca de su experiencia y observaciones en un vaiv&eacute;n continuo, que lleva a una constante interpretaci&oacute;n o calificaci&oacute;n de los 'otros' y de s&iacute; mismos" (p. 299&#45;300).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos la noci&oacute;n de "agencia" permite observar y entender los mecanismos de apropiaci&oacute;n&#45;significaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de las instituciones desde sus propios marcos simb&oacute;licos&#45;cosmol&oacute;gicos. Afirma la autora que "la agencia se expresa en todas las dimensiones de la vida, y la voluntad del actor se impone o se subordina, negocia o se enlaza con la agencia de otros. Dioses, expertos y humanos se involucran en acciones donde se expresan las voluntades o reacciones ante ellas; donde se muestran o se esconden las agendas; donde se triunfa o se fracasa y las acciones que parecen malas resultan buenas o viceversa" (p. 227).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la adopci&oacute;n de este marco interpretativo lo que logra la autora es superar varias falsas dicotom&iacute;as y escapar de estereotipos tales como su condici&oacute;n de m&eacute;dico formado en la tradici&oacute;n propia de su disciplina, pero que sin prejuicios busca entender otra cultura; tambi&eacute;n le permiti&oacute; ir m&aacute;s all&aacute; de las im&aacute;genes rom&aacute;nticas sobre la mitolog&iacute;a y el costumbre huichol que consideran que se encuentran amenazadas y en peligro de extinci&oacute;n; y, finalmente proponer una s&iacute;ntesis entre dos formas de conocimiento opuestas, pero que en la vida ordinaria de las personas se mezclan y se utilizan indistintamente. Respecto a la utilizaci&oacute;n por parte de los pobladores de ambos m&eacute;dicos, dice: "en tanto los pobladores acuden a ambos expertos &#91;...&#93; no los consideran antag&oacute;nicos &#91;...&#93; para los pobladores, la biomedicina tiene un lugar y l&iacute;mites para el tratamiento de la enfermedad; igual tratamiento recibe la medicina local" (p. 46). Un mismo paciente es generalmente colocado entre dos tipos de clasificaci&oacute;n de la enfermedad y por consiguiente tendr&aacute; dos diagn&oacute;sticos, el de la biomedicina y el de la costumbre (por medio del <i>mara'akam&eacute;).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora se pregunta no solo por la construcci&oacute;n particular del conocimiento sino por las personas mismas y su comportamiento ante la enfermedad. Es claro que la b&uacute;squeda de curaci&oacute;n no es definida de la misma manera por todas las culturas; en la nuestra hay un &eacute;nfasis excesivo en el bienestar f&iacute;sico, en el cuerpo individual y su relaci&oacute;n con procesos biol&oacute;gicos. En otras medicinas como la huichola, la preocupaci&oacute;n es inversa, primero es el todo social del cual forma parte el individuo y cuya cohesi&oacute;n es fundamental para la reproducci&oacute;n del grupo y posteriormente, como resultado de la descomposici&oacute;n o enfermedad del cuerpo social, aparecen los efectos biol&oacute;gicos. Esta unidad no solo incluye a los seres vivos sino a los ancestros y a las deidades que son quienes de alguna manera sostienen y dan coherencia a la cosmovisi&oacute;n huichola. Entonces la desnutrici&oacute;n para los huicholes debe entenderse a partir del di&aacute;logo del grupo y los individuos con "un medio ambiente ecol&oacute;gico dif&iacute;cil, una historia de relativo aislamiento, relaciones sociales en transici&oacute;n, ceremoniales donde lo m&iacute;stico y m&aacute;gico est&aacute;n siempre presentes pero donde la biomedicina tiene ya su lugar" (p. 54). Para la doctora Fajardo, "La enfermedad, entre los huicholes, (desnutrici&oacute;n u otra cualquiera) es un nudo de una red de enfermedades y comportamientos de la familia y de las biograf&iacute;as familiares que incluyen a sus ancestros vivos o muertos y un linaje paralelo de entidades naturales personificadas (entre ellas, el linaje del ma&iacute;z abandonado era frecuentemente nombrado como responsable de la enfermedad)" (p. 129). Y es que tanto la biomedicina como la curander&iacute;a o magia incluyen creencias y pr&aacute;cticas particulares y utilizan met&aacute;foras y s&iacute;mbolos propios de sus tradiciones culturales, aunque sus procedimientos sean totalmente distintos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que el punto que permite comparar ambas pr&aacute;cticas m&eacute;dicas desde la perspectiva del actor social es la b&uacute;squeda de respuestas ante la incertidumbre. El mundo est&aacute; lleno de paradojas e incertidumbres y frecuentemente nos enfrentamos a situaciones absurdas &#45;como ciertas enfermedades&#45; que no somos capaces de comprender. De hecho algunos autores sostienen que la modernidad capitalista rompe toda coherencia conocida y afirman que lo s&oacute;lido puede desvanecerse en el aire. Las definiciones de la brujer&iacute;a como irracionales (en el sentido de ser una visi&oacute;n de la realidad equivocada o confusa, como hac&iacute;an algunos de sus compa&ntilde;eros m&eacute;dicos que trabajaban en la regi&oacute;n) son en gran medida irrelevantes para el entendimiento de estas pr&aacute;cticas. La brujer&iacute;a, dice B. Kapferer (1997), "sobre todo est&aacute; dirigida a las contradicciones, discordancias e incompatibilidades de los mundos de vida y a la manera en que son puestos juntos en lo inmediato de la experiencia personal. En otras palabras, se trata de una forma cuya aparente estructura irracional manifiesta las irracionalidades y absurdos del mundo y su conjunci&oacute;n con las experiencias de vida de los individuos &#91;...&#93; Las discordancias e incompatibilidades que la brujer&iacute;a refleja son producidas en el mundo. Esto es as&iacute; porque la irracionalidad de las pr&aacute;cticas y creencias son tanto un reflejo como una causa de los absurdos e incongruencias de las realidades que los seres humanos crean" (p. 15). Es en la respuesta a este problema que las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas se mezclan pero tambi&eacute;n se separan y siguen caminos divergentes. Lo que las personas buscan en todo caso, es efectividad en la curaci&oacute;n y explicaciones racionales de por qu&eacute; se enferman.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los seres humanos al enfermarnos nos hacemos preguntas acerca de nuestros padecimientos y malestares y buscamos igualmente respuestas en los actos, objetos, relaciones o situaciones m&aacute;s insospechadas. Al menos en alguna ocasi&oacute;n nos hemos preguntado &iquest;por qu&eacute; me sucede esto a mi? o &iquest;por qu&eacute; me pasa esto? En la b&uacute;squeda de respuestas acudimos al conocimiento m&eacute;dico denominado "cient&iacute;fico", a la religi&oacute;n o a fuerzas sobrenaturales, de donde se desprenden distintas t&eacute;cnicas terap&eacute;uticas de sanaci&oacute;n. Y es que la enfermedad nos conduce a un territorio (o estado) de incertidumbre y ambig&uuml;edad del que buscamos salir por cualquier medio. El conocimiento biom&eacute;dico no obstante su hegemon&iacute;a en nuestra sociedad parcializa su aplicaci&oacute;n (diagn&oacute;stico y terapia) y parte de sistemas de clasificaci&oacute;n propios del mundo occidental, pero no es capaz de dar respuestas definitivas a cualquier enfermedad. Como toda forma de conocimiento, dir&iacute;a Horacia Fajardo, est&aacute; "situado", ha sido hist&oacute;ricamente producido con base en relaciones econ&oacute;micas y de poder. En nuestra sociedad, el conocimiento cient&iacute;fico y la pol&iacute;tica se encuentran enlazados. Los programas sociales del Estado son validados cient&iacute;ficamente, porque: (en nuestra sociedad) "las ciencias son las fuerzas l&iacute;deres que invaden la pol&iacute;tica y a trav&eacute;s de ellas se nos informa de la moralidad y los valores en que debemos vivir" (Tambiah 1990, 106). Por ejemplo, los portadores del conocimiento biom&eacute;dico en la regi&oacute;n huichola engloban bajo un mismo nombre 'desnutrici&oacute;n', lo que para los huicholes eran dos cosas totalmente distintas: tama&ntilde;o y forma eran considerados normales, mientras que solo consideraban 'enfermedad' a lo que los m&eacute;dicos denominan 'desnutrici&oacute;n severa', esta &uacute;ltima si era vista como una enfermedad por todos. Por su parte, las pr&aacute;cticas ind&iacute;genas de diagn&oacute;stico, terapia y curaci&oacute;n tambi&eacute;n son formas de conocimiento socialmente producidas, inmersas igualmente en redes de dominaci&oacute;n econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas particulares. Y los huicholes saben bien que no pueden curar todos sus malestares, por eso incluso los <i>mara'akame</i> acuden con los m&eacute;dicos a las cl&iacute;nicas y hospitales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en ning&uacute;n grupo social la enfermedad de la persona es un asunto estrictamente individual y referido s&oacute;lo a su campo biol&oacute;gico. Cualquier enfermedad desconocida o "nueva" siempre ata&ntilde;e y contagia de alguna manera al cuerpo social, a los parientes m&aacute;s cercanos del enfermo, pero tambi&eacute;n a la sociedad pol&iacute;tica como un asunto de salud p&uacute;blica que puede tener efectos en el orden social. Seg&uacute;n Susan Sontag "basta ver una enfermedad cualquiera como un misterio y temerlo intensamente para que se vuelva moralmente si no es que literalmente contagiosa" (1996, 13). Esto es m&aacute;s claro en una sociedad como la huichola en que las conductas, las pr&aacute;cticas y creencias est&aacute;n contenidas en un todo llamado por ellos "el costumbre". Luego de escuchar el testimonio de uno de sus pacientes, nos dice Horacia Fajardo: "la enfermedad para este grupo no se define tanto por los signos y s&iacute;ntomas que presenta el enfermo, sino por la causalidad de la misma. Por otra parte, aunque sea uno de los miembros de la familia quien manifieste la enfermedad &eacute;sta amenaza a todos, pues uno de ellos se salva de una picadura del 'alacr&aacute;n' para que meses despu&eacute;s muera su hermanita. Lo que est&aacute; en el centro de esto es la agencia que se atribuye al <i>Kakau'yarixi</i> (la deidad), que es definitiva para la ocurrencia de la enfermedad" (p. 255).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, Horacia Fajardo define al costumbre como: "una plataforma de h&aacute;bitos que trasciende hacia el habitus, ordena las actividades sociales e individuales al tiempo que las explica al integrar la organizaci&oacute;n de la dispersi&oacute;n de las familias, sus ceremonias, la producci&oacute;n de alimentos y ciertas relaciones de poder y autoridad en un marco de conocimiento donde lo m&iacute;tico se mezcla con lo natural" (p. 129). Para la medicina huichola la enfermedad es un indicador o se&ntilde;al sobre todo de incumplimiento del costumbre, manifiesto en el orden social mismo, as&iacute; como en el ritual y el comportamiento de las personas. Al contrario de la biomedicina en que los s&iacute;ntomas son en primera instancia la indicaci&oacute;n de una enfermedad f&iacute;sica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El holismo del costumbre se manifiesta en la complementariedad de las oposiciones. El <i>mara'akame,</i> formalmente sacerdote y curandero, personaje central del gobierno huichol, es un mediador entre el organismo individual y las divinidades &#45;los <i>ka&#45;ku'yarixi&#45;</i> de quienes se dice que es el portavoz. De esta relaci&oacute;n se desprende una l&iacute;nea de poder e influencia sobre la vida de la comunidad que ejerce en el desempe&ntilde;o de sus funciones como m&eacute;dico y cantador. En este marco de referencia es predominante la aceptaci&oacute;n de que existen los <i>ka&#45;ku'yarixi,</i> y de que es posible la comunicaci&oacute;n con ellos. Para los huicholes deidades como el sol, la v&iacute;bora, el ma&iacute;z, el fuego, el rayo, los cerros, el oc&eacute;ano pac&iacute;fico, est&aacute;n tan vivos como el resto de las personas; de la misma manera lo est&aacute;n los ancestros y por lo tanto sus actos pueden tener tanta influencia en la salud de las personas y en las relaciones sociales al interior del grupo y las familias como en sus actividades y comportamiento cotidianos. En t&eacute;rminos simples los <i>kaku'yarixi</i> son elementos de la naturaleza personificados. Tambi&eacute;n "pueden ser un antepasado recientemente muerto, una persona viva que ser&aacute; venerada despu&eacute;s de muerta o que representa la reencarnaci&oacute;n de los otros dioses" (p. 183&#45;184). "Estos env&iacute;an &oacute;rdenes, y los primeros receptores son los <i>Mara'akame</i> de quienes se exige mucho m&aacute;s que al huichol com&uacute;n, porque ser&aacute; dotado por poderes que los otros no pueden obtener" (p. 179). Quiz&aacute; sea este el principio cultural que explica y legitima por qu&eacute; se les da de comer a los dioses a la vez que se les come y porque se pueden usar ambas medicinas, sin considerarlas necesariamente opuestas y excluyentes. "...los <i>mara'akame</i> pueden hacer ambas cosas, curar o da&ntilde;ar, del mismo modo que los <i>kakau'yarixi</i> premian o castigan" (p. 180). Resulta muy interesante la valoraci&oacute;n que hace de los <i>mara'akame</i> la gente com&uacute;n, se les admira y respeta, pero no representan el ideal, por el contrario como su poder es otorgado por la divinidad tambi&eacute;n es destructivo, si se les puede rehuir tanto mejor porque en s&iacute; mismos conllevan una carga de responsabilidad de la que se tiene que dar cuenta ante las deidades supremas quienes castigan o premian su comportamiento a lo largo de su vida, como seres humanos con poderes especiales de los cuales se espera hagan buen uso. Considerar a los terapeutas como "actores sociales deja ver como &eacute;stos adem&aacute;s de ser mediadores son tambi&eacute;n hombres comunes que construyen su vida en medio de incertidumbres y amenazas ciertas" (p. 25). Son estos personajes quienes definen y nombran y quienes pueden ver con precisi&oacute;n que es lo que sucede en el cuerpo del paciente, "pero, no en el cuerpo f&iacute;sico que todos podemos ver, sentir, mover o dirigir; es en el otro cuerpo invisible e intangible para la gente com&uacute;n donde ocurren los arreglos o desajustes que en su momento repercuten en el cuerpo de la experiencia propia" (p. 148). Por eso tambi&eacute;n la elecci&oacute;n de un <i>mara'akame</i> es esencial para la familia del enfermo, al igual que un m&eacute;dico de confianza. A partir de su diagn&oacute;stico se definir&aacute; la terapia de curaci&oacute;n adecuada, entre la que se incluye, por supuesto, dar de comer a los dioses, celebrar sus fiestas, hacer ofrendas o resarcir las ofensas que ha causado alg&uacute;n miembro de la familia vivo o muerto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los huicholes es muy importante preservar su "costumbre" en secreto frente a los forasteros. De ah&iacute; la dificultad para que &eacute;stos accedan a la regi&oacute;n y al mundo huichol. Casos de expulsiones de agentes externos se cuentan por montones en la sierra huichola. En todo caso, como ha sucedido con otros investigadores es el "compromiso" la base para la aceptaci&oacute;n y el reconocimiento y al parecer &eacute;ste lo cumpli&oacute; la autora cabalmente. En su reflexi&oacute;n metodol&oacute;gica, destaca que ella pas&oacute; de la "observaci&oacute;n participante" como agente externo a la "participaci&oacute;n observante" desde dentro como sujeto de conocimiento; se insert&oacute; en la vida local, registr&oacute; sus pr&aacute;cticas, fue aceptada y se volvi&oacute;, en algunos casos, su confidente. En este proceso, destaca la recuperaci&oacute;n que la autora hace del m&eacute;todo "indicial" tal como lo propone Carlo Ginzburg (1989), y que consiste en observar los peque&ntilde;os detalles, a partir de casos de pacientes y s&iacute;ntomas espec&iacute;ficos, y preguntarse por la racionalidad de las interpretaciones que hacen los expertos, m&eacute;dicos y <i>mara'akames.</i> As&iacute; pudo constatar que las historias personales muestran la complejidad y la particularidad de las terapias de encuentro. Por una parte la b&uacute;squeda de "salud" f&iacute;sica o de curaci&oacute;n de un malestar f&iacute;sico y por otro, la b&uacute;squeda de "salud" en un sentido mucho m&aacute;s amplio (f&iacute;sico, social, espiritual).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que descalificar una u otra medicina, lo que Horacia Fajardo logra es una visi&oacute;n equilibrada de c&oacute;mo se da en la pr&aacute;ctica la confluencia en las terapias de curaci&oacute;n de estos dos conocimientos. Me parece que en el libro hay tres narrativas o relatos entrelazados, por un lado el de la medicina institucional y los programas que se llevan a cabo en una regi&oacute;n particular. Por otro, la medicina huichola que se construye en torno a su particular concepto de salud&#45;enfermedad. Finalmente, la reflexi&oacute;n sobre el sujeto de conocimiento, ella misma y como va transformando sus convicciones, percepciones y creencias con respecto a los conocimientos biom&eacute;dico y huichol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de su propuesta metodol&oacute;gica destaca la transformaci&oacute;n de la autora misma, a lo largo de cuatro a&ntilde;os de convivencia y estudio de los huicholes de Tuxpan y tres de visitas espor&aacute;dicas. En este proceso reconoce la "alteridad" y el "asombro" de inmediato y en lugar de rechazarlo como har&iacute;a cualquier m&eacute;dico, se hace preguntas b&aacute;sicas que la llevan a reformular en principio su propia actividad y en segundo lugar los marcos de referencia a partir de los cuales explica esa realidad. Durante su estancia midi&oacute; y pes&oacute; a la poblaci&oacute;n, hizo observaciones y encuestas y utiliz&oacute; tablas y cifras comparativas de acuerdo a lo que se&ntilde;ala la tradici&oacute;n y las metodolog&iacute;as de la biomedicina y sin embargo es evidente que sufri&oacute; una transformaci&oacute;n. Frente al uso de variables cuantificables que tradicionalmente utilizan los estudios sobre nutrici&oacute;n opt&oacute; por "las caminatas, la observaci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n, relacionando experiencias y conocimiento previo" (p. 110). Como todo m&eacute;dico formado en la biomedicina se enfrent&oacute; a fuertes dilemas al tratar de entender otras formas de conocimiento y curaci&oacute;n totalmente ajenas a su cultura, pero v&aacute;lidas para los mismos sujetos. Sin embargo, fue su convencimiento de que cualquier conocimiento m&eacute;dico no se aplica en objetos sino en personas concretas, con emociones, experiencias, creencias e intereses lo que la llev&oacute; a cuestionar los fundamentos del conocimiento biom&eacute;dico. M&aacute;s que enarbolar un relativismo absoluto lo que le importaba era mostrar las diferentes voces que se expresan a trav&eacute;s de las terapias de curaci&oacute;n. Como lo se&ntilde;ala Fredrik Barth (1993, 285) para escuchar estas voces, es necesario descubrir a las personas completas "como agentes con memoria y reflexi&oacute;n", quienes a lo largo de su vida acumulan experiencias y se apropian de conocimiento. Es decir, reconocer en las persona su capacidad de reflexionar y vivir sus experiencias en el contexto de sus relaciones sociales. Luego de escuchar con detenimiento esas voces, la autora nos las presenta en un libro escrito con pasi&oacute;n y convicci&oacute;n de quien busca explicarse y explicarnos la racionalidad que est&aacute; detr&aacute;s de la enfermedad y su curaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A CITADA</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barth, Fredrik, <i>Balinese Worlds,</i> Chicago&#45;Londres, University of Chicago Press, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526277&pid=S0185-3929200900040001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ginzburg, Carlo, <i>Mitos, emblemas e indicios,</i> Barcelona, ed. Gedisa, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526279&pid=S0185-3929200900040001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kapferer, Bruce, <i>The Feast of Sourcery. Practices of Conusciousness and Power,</i> Chicago&#45;Londres, University of Chicago Press, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526281&pid=S0185-3929200900040001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sontag, Susan, <i>La enfermedad y sus met&aacute;foras y el sida y sus met&aacute;foras,</i> Madrid, ed. Tauros, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526283&pid=S0185-3929200900040001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambiah, Stanley, <i>Magic, Science, Religi&oacute;n and the Scope of Rationality,</i> EUA&#45;Australia, Cambridge University Press, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526285&pid=S0185-3929200900040001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weigand, Phil (ed.), <i>Ensayos sobre el gran nayar. Entre coras, huiholes y tepehuanes,</i> M&eacute;xico&#45;Zamora, INI&#45;CMCA&#45;El Colegio de Michoac&aacute;n, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526287&pid=S0185-3929200900040001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zinng, Robert M., <i>La mitolog&iacute;a de los huicholes,</i> Zamora, Zapopan, Guadalajara, El Colegio de Michoac&aacute;n&#45;El Colegio de Jalisco&#45;Secretar&iacute;a de Cultura de Jalisco, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6526289&pid=S0185-3929200900040001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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