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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cuerpo humano, campo de conocimiento</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Her&oacute;n P&eacute;rez Mart&iacute;nez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Relaciones</i> aborda en la secci&oacute;n tem&aacute;tica de su n&uacute;mero 117 el important&iacute;simo y nunca suficientemente tratado tema del cuerpo humano. En muchas de las reflexiones en teor&iacute;a de la cultura, desde los m&aacute;s variados y distintos horizontes como los de las teor&iacute;as hermen&eacute;uticas, semi&oacute;ticas, antropol&oacute;gicas, filos&oacute;ficas o ling&uuml;&iacute;sticas, entre much&iacute;simos otros, el cuerpo es un referente no s&oacute;lo central, sino universal y obligatorio de cuanto le ata&ntilde;e al ser humano, por ser el punto de partida de su todo. Las teor&iacute;as del conocimiento de todos los tiempos, por ejemplo, parten del cuerpo para ir construyendo sus modelos de acceso, comprensi&oacute;n y construcci&oacute;n de los universos con los que conviven, en y de los que viven y se desarrollan hombres y mujeres. All&iacute; naci&oacute; la filosof&iacute;a, s&iacute;, pero tambi&eacute;n el cuerpo es un referente permanente e inevitable de la historia. El cuerpo es una m&aacute;quina de crear mundos, de forjar realidades y de conducirlas a donde anidan los sue&ntilde;os humanos. Del cuerpo brotan los mitos, la poes&iacute;a, los para&iacute;sos de todos los tiempos y los m&aacute;s variados universos literarios. Si para fil&oacute;sofos, como Plotino, el cuerpo es c&aacute;rcel del alma, para Leibniz no hay alma sin cuerpo porque el cuerpo es la vestidura que le da ser al alma y para la m&aacute;ntica el cuerpo es un signo del alma; si todo esto, el cuerpo es una matriz de experiencias y un modo espec&iacute;fico de ser vivido. El ser humano, en su creaci&oacute;n de los universos en que vive y de que se nutre, ha venido a constituirse en n&uacute;cleo y fuente de todas las simbolizaciones de cuantas conforman eso que se llama "cultura" y as&iacute; como se dijo que el hombre es un animal pol&iacute;tico tambi&eacute;n se dice de &eacute;l que es un animal semi&oacute;tico, una especie de m&aacute;quina de crear s&iacute;mbolos, signos, sue&ntilde;os, mundos, todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A reflexionar sobre ello se orientan los art&iacute;culos de la secci&oacute;n tem&aacute;tica de este n&uacute;mero 117 de <i>Relaciones.</i> As&iacute;, en el primer art&iacute;culo, "El cuerpo: una traves&iacute;a", Jorgelina Bover nos propone una serie de reflexiones acerca del cuerpo que se inician con la construcci&oacute;n de la subjetividad y se extienden a la conciencia de la decadencia, la enfermedad y la amenaza de la muerte, que activa los mitos. El discurso de la autora se interna por los laberintos de la discordancia entre el cuerpo constituido por su sujeci&oacute;n primordial al orden sociocultural imperante y el cuerpo biotecnol&oacute;gico de la postmodernidad. Sus puntos de partida son del tipo de los siguientes: el cuerpo como objeto de conocimiento se nos presenta inasible; el cuerpo es semi&oacute;tico en la medida en que no es s&oacute;lo un ente biol&oacute;gico sino un sistema de signos, un lenguaje en s&iacute; mismo conformado tanto por las apariencias corporales como por sus movimientos, sus gestos y sus comportamientos aprendidos. La autora, en su estudio del cuerpo desde la corporeidad, abre un campo complejo y contradictorio, porque si bien es posible dar con realidades a la vista, siempre en lo corp&oacute;reo hay algo que queda oculto: cualquier representaci&oacute;n del cuerpo siempre resulta ser una alusi&oacute;n fragmentaria, una referencia parcial a lo que suponemos o intuimos, como &iacute;ntegro, pero que dif&iacute;cilmente podemos experimentar as&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la autora, la experiencia viene siendo una unidad de sentido que teje, filtra e interpreta todo lo que existe. Porque la manera en la que cada quien vive su cuerpo, y lo que siente dentro de &eacute;l, instaura una verdad vital que colorea y da significado a todas nuestras vivencias y emerge en el gesto, en el acto o en la palabra, pero nunca se desnuda completamente en la exterioridad pues la experiencia del cuerpo es singular y, en cuanto tal, tiene mucho lugar para lo inefable pues si el cuerpo emite una pluralidad de significaciones, todo conocimiento del cuerpo implica, al mismo tiempo, un desconocimiento, el de su pluralidad. Para la autora del art&iacute;culo, en el cuerpo se origina la traves&iacute;a de la vida hacia la muerte. El cuerpo y la vida anteceden a todo pensar porque yacen como condiciones del existir. Estas reflexiones acerca del cuerpo se inician con la construcci&oacute;n de la subjetividad y se extienden hacia la conciencia de la decadencia, la enfermedad y la amenaza de la muerte. El art&iacute;culo termina diciendo que la postmodernidad promueve una nueva forma de estructuraci&oacute;n ps&iacute;quica que se caracteriza por un sistema sociocultural que va perdiendo su capacidad de hacer de referente simb&oacute;lico. Es la &eacute;poca dominada por la imagen y el discurso dominante se define por una ruptura con el tiempo hist&oacute;rico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo "Construyendo historias con nuestros cuerpos, para que nunca m&aacute;s permanezcan callados... ", de Dayana Luna Reyes y de Jorge G&oacute;mez Mancera, aborda una experiencia de trabajo que transit&oacute; desde la generaci&oacute;n de un grupo&#45;institucional para la investigaci&oacute;n e intervenci&oacute;n dentro de la problem&aacute;tica del VIH / SIDA en el estado de Hidalgo, hasta los intersticios subjetivos de sus actores a quienes dej&oacute; huella en ese caminar profundo que es el conocerse a s&iacute; mismo en y desde la sexualidad en el intercambio con el campo de intervenci&oacute;n social. Analiza los procesos de <i>lo grupal</i> y su compleja imbricaci&oacute;n con el problema del g&eacute;nero; as&iacute; como el lugar de colocaci&oacute;n del interventor&#45;investigador, que puede transitar por diversos discursos que permiten deconstruir su praxis disciplinar y su experiencia humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empieza con la deconstrucci&oacute;n del espacio de investigaci&oacute;n como un acto de desmontaje y an&aacute;lisis de los elementos para conocer las funciones, validez u origen de los elementos de ese espacio para luego reconstruir el conjunto sobre los nuevos signos a los que remite tras el an&aacute;lisis. En efecto, el art&iacute;culo est&aacute; redactado como un proceso de deconstrucci&oacute;n de un grupo institucional de investigaci&oacute;n e intervenci&oacute;n del VIH/SIDA desde su planteamiento, presupuestos, procesos y consecuencias. A sus presupuestos subyace el postulado de que todo espacio social es construido por una cultura determinada en la que est&aacute; inmerso el sujeto aunque lo olvide. Ello hace que cualquier espacio social sobre el que se interviene resulte menos ajeno y, por ende, impide olvidar que las ciencias sociales se gestan en la interacci&oacute;n, independientemente de la disciplina, tendencia o corriente de intervenci&oacute;n. El presupuesto fundamental de los autores es que el cient&iacute;fico social elige trabajos que se dirigen a la interacci&oacute;n con los objetos de estudio, y posteriormente toma tambi&eacute;n otras decisiones al realizar sus reflexiones sobre la realidad estudiada. La investigaci&oacute;n est&aacute; fundamentalmente interesada en desentra&ntilde;ar los entramados intersubjetivos que han constituido a las subjetividades inmersas en este proceso espec&iacute;fico. La investigaci&oacute;n desciende hasta los dif&iacute;ciles y oscuros rincones de la subjetividad, hasta una serie de identificaciones deconstruidas pasando por la de la propia historia del investigador. El art&iacute;culo termina con una reflexi&oacute;n grupal sobre el cuerpo que es asumido, al final, como un discurso en proceso y una serie de propuestas para que nuestros cuerpos sean otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Karine Tinat y V&iacute;ctor Manuel Ortiz, por su parte, presentan en el tercer art&iacute;culo, "El caso D. Lo errante y lo aberrante de un cuerpo anor&eacute;xico", su investigaci&oacute;n en torno a un caso masculino de anorexia, que pone en juego dos miradas, sociolog&iacute;a y psicoan&aacute;lisis, para hacer una reflexi&oacute;n sobre el cuerpo, sus significados y la relaci&oacute;n con un entorno que lo produce como cuerpo anor&eacute;xico. En otras palabras, en qu&eacute; medida el caso D., atravesado por diversas pr&aacute;cticas tanto existentes como in&eacute;ditas e ins&oacute;litas puestas en escena, prefigura corporalidades que es posible ver generalizadas en un corto plazo. La investigaci&oacute;n aspira a aportar elementos para la reflexi&oacute;n sobre el cuerpo. Tal vez lo m&aacute;s importante sea, dicen los autores, explicar primero c&oacute;mo fue que llegaron a encontrar a este hombre que llaman "D." y segundo c&oacute;mo recopilaron su historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera de las reflexiones de los autores es la reconstrucci&oacute;n de la historia de D. "Reconstrucci&oacute;n" porque lo que de la entrevista reproduce el art&iacute;culo, como es natural, es s&oacute;lo una selecci&oacute;n de los principales elementos considerados por los autores como &uacute;tiles para el an&aacute;lisis: la experiencia de D. es convertida en una historia donde cohabitan forzosamente ficci&oacute;n y hechos reales. La segunda parte ofrece pistas de an&aacute;lisis e interpretaciones de la historia de D. y se subdivide en dos apartados que corresponden con las propias posturas epistemol&oacute;gicas de los autores. Bajo el &aacute;ngulo de la sociolog&iacute;a, el primer apartado observa en qu&eacute; medida la anorexia de D., marcada por relaciones particulares con el cuerpo y la comida, puede ser un lugar de inscripci&oacute;n de fen&oacute;menos de sociedad. Y para cerrar el c&iacute;rculo, regresan los autores al tema de la anorexia y a las relaciones que D. mantiene con su cuerpo con el fin de ver de qu&eacute; manera se inscriben sus conflictos de habitus y deambular entre las clases sociales, y en qu&eacute; medida es posible considerar que su anorexia y sus relaciones corporales representan en D. una especie de "instituci&oacute;n total".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mirada del segundo apartado de la segunda parte es la psicoanal&iacute;tica que trae una reflexi&oacute;n sobre las posibles colocaciones psic&oacute;ticas o perversas de D., poniendo en juego en ambos autores las nociones del otro y el Otro. Como se ha dicho, la finalidad del art&iacute;culo es la reflexi&oacute;n sobre el cuerpo, ver que en el siglo XXI parecieran estar enfatiz&aacute;ndose nuevas formas de comportamiento, en correspondencia con los cambios en la subjetividad provocados por muy diversos factores, tales como, por ejemplo, los avances tecnol&oacute;gicos, los movimientos sociales, la llamada globalizaci&oacute;n, los cambios en los estilos de vida, la proliferaci&oacute;n de modelos y opciones de vida. Todos estos elementos conforman una subjetividad laber&iacute;ntica, donde la errancia y la aberrancia transforman la supervivencia (instinto, discernimiento, alerta, autoconservaci&oacute;n, etc&eacute;tera) en una forma de deambular en la que el sujeto ni quiere ni puede saber m&aacute;s de s&iacute;. Es la conclusi&oacute;n a que conducen las reflexiones de los autores a partir de la historia de D. Nos lleva a pensar, dicen ellos, que el ser humano sobrevive a pesar de s&iacute; mismo, a pesar de su entorno y a pesar de su sujeci&oacute;n, gracias a la permanente resignificaci&oacute;n de su cuerpo y a su adaptabilidad ante un entorno construido por &eacute;l mismo con base en la asfixia. D. es un sujeto que no puede saber m&aacute;s de s&iacute;; pero justo su poder radica en este no poder m&aacute;s. El sujeto busca mediante esas posibles colocaciones y estrategias de acci&oacute;n, las respuestas a la pregunta ontol&oacute;gica, que generalmente es &iquest;qui&eacute;n soy? Es decir, los intentos de respuesta, de confirmaci&oacute;n o no, de los procesos de identidad, comunes al sujeto, se dan a trav&eacute;s de esas colocaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto art&iacute;culo, "Eva y las manzanas. Las mujeres adventistas y la alimentaci&oacute;n del Templo de Dios", Gabriel V&aacute;zquez Dzul toma a Eva como met&aacute;fora de la mujer en la concepci&oacute;n adventista sobre las tareas femeninas. As&iacute;, la mujer, como causante del pecado, es redimida con el cuidado del cuerpo del "otro" por medio de su rol de cocinera. Esta concepci&oacute;n sobre el papel femenino en la purificaci&oacute;n del cuerpo como templo es, hasta cierto punto, matizada en la pr&aacute;ctica, dimensi&oacute;n en la cual la mujer se convierte en la figura principal de una congregaci&oacute;n de car&aacute;cter mundial. El objetivo fundamental del art&iacute;culo es el de exponer y analizar la concepci&oacute;n adventista del cuerpo, como dep&oacute;sito del Esp&iacute;ritu Santo, adem&aacute;s de reflexionar sobre la figura femenina como poseedora de los elementos pr&aacute;cticos del cuidado del mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las preguntas motrices de la investigaci&oacute;n son del tipo de &iquest;qu&eacute; papel desempe&ntilde;an las mujeres en el cuidado del cuerpo seg&uacute;n los adventistas? &iquest;Qu&eacute; lugar ritual ocupan en esta edificaci&oacute;n del Templo de Dios? </font><font face="verdana" size="2">Tanto un c&oacute;digo r&iacute;gido alimentario como un singular ascetismo sirven como elementos preponderantes para la atracci&oacute;n de nuevos adventistas, resolviendo de pasada problemas de salud del converso, desde infecciones respiratorias hasta tumores cancer&iacute;genos. En este esquema de alimentaci&oacute;n y temperancia las mujeres han arraigado su presencia dentro y fuera de los l&iacute;mites del templo local; aunque en la cotidianidad esta alimentaci&oacute;n sea negociable, particularmente con los j&oacute;venes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El del adventista es un cuerpo que se purifica con la ingesti&oacute;n de alimentos permitidos en la dieta religiosa y la pr&aacute;ctica de ciertas doctrinas, en un proceso inacabable puesto que debe estar limpio. Se trata, al fin de cuentas de la construcci&oacute;n del cuerpo que tiene un punto de inicio, pero no un punto final puesto que el adventista inicia su construcci&oacute;n al momento de su conversi&oacute;n y s&oacute;lo puede interrumpirse con la muerte: la fe del adventista est&aacute; puesta en la segunda venida de Cristo cuando tendr&aacute; lugar la resurrecci&oacute;n de los muertos. El art&iacute;culo es parte de una investigaci&oacute;n mayor, en la que se privilegia el tema de las relaciones de g&eacute;nero y la construcci&oacute;n de feminidades y masculinidades adventistas, adem&aacute;s de que pone especial atenci&oacute;n en la participaci&oacute;n religiosa de mujeres y varones miembros de la central "Adolfo L&oacute;pez Mateos" de la iglesia adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a en la ciudad de Chetumal, Quintana Roo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el quinto art&iacute;culo, &uacute;ltimo de la secci&oacute;n tem&aacute;tica, "Cuerpo significante: emblemas identitarios a flor de piel. El movimiento fetichista en Guadalajara", Rogelio Marcial ofrece una reflexi&oacute;n sobre el tatuaje y otras elaboraciones corporales en la que estudia los procesos de construcci&oacute;n de identidad en que diferentes culturas juveniles recurren, sistem&aacute;ticamente, a simbolismos y expresiones art&iacute;sticas para manifestar expectativas, visiones de futuro, inconformidades, anhelos, frustraciones, dudas y certezas; todo ello con el fin de evidenciar desmarcajes culturales ante los escasos (y, en ocasiones, nulos) espacios de expresi&oacute;n dedicados a la poblaci&oacute;n joven de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estas culturas juveniles, existen los <i>fetishers</i> ("fetichistas") o mejor conocidos como los <i>modern primitives</i> ("primitivos modernos"), quienes hacen del cuerpo propio el veh&iacute;culo id&oacute;neo para portar (y dejar ver a quienes deben verlos) los emblemas identificantes que sintetizan una visi&oacute;n de mundo particular y que les acompa&ntilde;ar&aacute; sobre la piel para el resto de sus vidas. El art&iacute;culo a la par que se ocupa del contexto cultural del que surge esta cultura juvenil y las caracter&iacute;sticas de los procesos de identidad que construyen grupalmente, analiza las condiciones culturales en el contexto de la ciudad de Guadalajara, haciendo &eacute;nfasis en los procesos de estigmatizaci&oacute;n social que suelen construirse hacia quienes, a&uacute;n conscientes de exponerse a ello, marcan su cuerpo para expresar sus visiones de mundo a trav&eacute;s de los tatuajes, los tintes de color para el cabello, el <i>piercing</i> (perforaciones corporales), el <i>branding</i> (marcas con hierro al rojo vivo), la <i>scarification</i> (marcas mediante elementos punzocortantes que dejan heridas seg&uacute;n el dise&ntilde;o elegido) y el <i>body modification</i> (modificaciones del cuerpo).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n documental, Her&eacute;ndira T&eacute;llez Nieto y Juan Manuel Espinosa S&aacute;nchez presentan, bajo el t&iacute;tulo "La astronom&iacute;a te&oacute;rica novohispana: Francisco Dimas Rangel y la aurora boreal de 1789", tras una cuidadosa historia bibliogr&aacute;fica de la &eacute;poca, referencias y noticias sobre las auroras boreales y en especial sobre la acaecida en M&eacute;xico en 1789, una edici&oacute;n del documento <i>Discurso f&iacute;sico sobre la formaci&oacute;n de las auroras boreales</i> de Jos&eacute; Francisco Dimas Rangel, experto relojero de Valladolid, quien hizo en su vida once relojes mec&aacute;nicos para iglesias, entre ellos uno para la iglesia metropolitana y otro para la ciudad de Lima. La ocasi&oacute;n del <i>"Discurso..</i>. " fue, como se ha dicho, la aurora boreal acontecida en la ciudad de M&eacute;xico, en 1789, que, como sol&iacute;a pasar en esos casos, caus&oacute; encendidas discusiones entre los hombres de ciencia, quienes intercambiaron opiniones sobre el fen&oacute;meno en los medios m&aacute;s reconocidos de entonces, como la <i>Gaceta de Literatura</i> y la <i>Gaceta de M&eacute;xico.</i> Y dio origen a voces menos difundidas y publicitadas, entre ellas, la de Jos&eacute; Francisco Dimas Rangel con su <i>Discurso f&iacute;sico sobre la formaci&oacute;n de las auroras boreales,</i> nuestro documento. Ese discurso no se incluy&oacute; en ninguna de las mencionadas publicaciones y, muy probablemente, fue impreso dentro del modesto rango de los pliegos sueltos. Por este motivo, el <i>Discurso f&iacute;sico...</i> ha sido poco estudiado hasta ahora; si bien ha sido citado en diversas ocasiones, al no encontrarlo f&aacute;cilmente se ha desconocido la dimensi&oacute;n que tuvo en otras discusiones importantes sobre el fen&oacute;meno de las auroras boreales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abre la secci&oacute;n general el art&iacute;culo de Roberto Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez "Sobre la existencia de un nahualismo pur&eacute;pecha y la continuidad cultural en Mesoam&eacute;rica" que cuestiona la unidad cultural de Mesoam&eacute;rica a partir del tratamiento de un sistema simb&oacute;lico particularmente difundido en esta macrorregi&oacute;n: el nahualismo. Tomando como caso de estudio a la cultura pur&eacute;pecha, empieza por indagar si las ideas que, en este grupo, asocian a entidades antropomorfas con formas no humanas pod&iacute;an o no corresponder a lo que el autor ha llamado nahualismo recurriendo a informaciones etnogr&aacute;ficas contempor&aacute;neas para formarse una imagen m&aacute;s global de todos aquellos personajes, pr&aacute;cticas y creencias que pudieran acercarse a la figura del <i>nahualli.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo muestra y concluye que para entender la compleja din&aacute;mica cultural que dio lugar a la formaci&oacute;n de Mesoam&eacute;rica, hay que comenzar por definir tanto lo que hay como lo que se encuentra ausente en sus diferentes regiones, no en t&eacute;rminos de rasgos culturales, sino en los de una cosmovisi&oacute;n m&aacute;s o menos variable a la que se integraron y de la que se distanciaron numerosas sociedades en distintas &eacute;pocas y regiones. Visto as&iacute;, se puede hablar, tanto de una prehistoria mesomericana donde es posible reconocer, aunque de manera aislada, algunos de los elementos de su cosmovisi&oacute;n como de pueblos mesoamericanos contempor&aacute;neos, con una manera mesoamericana de interpretar el mundo moderno. Ello implica reconocer que la transformaci&oacute;n cultural es un proceso que inici&oacute; mucho antes de la llegada de los conquistadores y contin&uacute;a hasta la actualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Relaciones</i> cierra este n&uacute;mero con el art&iacute;culo "La Iglesia Cat&oacute;lica Apost&oacute;lica Mexicana en Chiapas (1925&#45;1934)" de Miguel Lisbona Guill&eacute;n sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Seg&uacute;n el art&iacute;culo, la postrevoluci&oacute;n mexicana del siglo XX mostr&oacute; uno de los aspectos m&aacute;s controversiales de las relaciones entre la Iglesia cat&oacute;lica y el Estado nacional, m&aacute;s all&aacute; de las pol&iacute;ticas anticlericales y las confrontaciones b&eacute;licas vividas principalmente en el occidente del pa&iacute;s, nos referimos al cisma protagonizado por un grupo de religiosos que se separaron de la ortodoxia cat&oacute;lica para crear una nueva iglesia, la Iglesia Cat&oacute;lica Apost&oacute;lica Mexicana, dispuesta a apoyar las pol&iacute;ticas gubernamentales e instituir un culto de car&aacute;cter nacional. El art&iacute;culo narra las problem&aacute;ticas surgidas por la presencia de esta nueva propuesta religiosa en la costa de Chiapas, en concreto en la ciudad de Tapachula, al mismo tiempo que muestra c&oacute;mo los conflictos causados por su existencia tienen como denominador com&uacute;n la err&aacute;tica pol&iacute;tica de las instituciones chiapanecas a la ahora de desplegar la pol&iacute;tica anticlerical que se quer&iacute;a o dec&iacute;a nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la postre, el conflicto religioso posrevolucionario mostr&oacute;, en buena medida, dice el autor, la sumisi&oacute;n de los gobernantes chiapanecos a los poderes nacionales, aunque tambi&eacute;n haya puesto en evidencia la escasa coordinaci&oacute;n de las instituciones nacionales ya entre s&iacute;, ya entre ellas y los poderes estatales. En el caso de la ICAM el papel jugado se acerca al de un instrumento pol&iacute;tico inc&oacute;modo, en muchos casos, pero que era un ejemplo de la pol&iacute;tica anticlerical que se practicaba de acuerdo con el Estado nacional. M&aacute;s que el contenido religioso que aportaba en la costa chiapaneca su presencia, y la del sacerdote Jos&eacute; Ram&iacute;rez, demostr&oacute; que Chiapas tambi&eacute;n formaba parte del M&eacute;xico surgido de la Revoluci&oacute;n Mexicana.</font></p>      ]]></body>
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